miércoles, 1 de agosto de 2018

DUELO A GARROTAZOS: LAS CRUCES AMARILLAS COMO SUSTITUTAS


Lazarillo

Una de las obras pictóricas que más se ha citado para glosar la disposición a la disputa violenta entre españoles, cruentamente ilustrada en la historia de los dos últimos siglos por las sucesivas guerras civiles, es sin duda el Duelo a garrotazos o La riña, de Francisco Goya, que el pintor realizó para la decoración de uno de los muros de su casa, la llamada Quinta del Sordo. Desde 1881 esta obra se encuentra en el Museo del Prado y la interpretación que se hace de ella es la de una lucha a bastonazos entre dos villanos, enterrados hasta las rodillas en un paraje desolado. Este tipo de duelos, al parecer, se daban en la época, al igual que los que tenían lugar entre caballeros, con la diferencia del armamento, las reglas y el protocolo que se daban entre estos. Pues bien, en Cataluña, país al que se le suponía más próximo a la Europa ilustrada, hemos tenido oportunidad de comprobar que la escena de Goya ha recobrado vida con el asunto de las cruces amarillas, según apunta en su cuenta de twitter la revista Mongolia. No me resito a incluir el comentario que merece la discusión entre el ciudadano cruzado y el anticruzado por parte de quien pone pie al vídeo: Dos tontos muy tontos. Uno que quita cruces y otro que las pone. Pero la cruz de verdad la llevamos los que no pensamos como estos dos anormales.
DdA, XIV/3915