miércoles, 1 de agosto de 2018

EL DOLOR DE LENIN ANTE LA TUMBA DE INESSA ARMAND*


Félix Población

Corta pero muy intensa y azarosa la vida la de la revolucionaria Inessa Armand (París, 1874-Beslán, 1920), cuyo matrimonio a los diecinueve años con un potentado industrial ruso del sector textil, Alexander Armand, marcaría  decisivamente su destino. Los dos abrieron cerca de Moscú una escuela para hijos de campesinos, al mismo tiempo que Inessa ingresó en una asociación de ayuda a las prostitutas. Con el paso de los años, la esposa de Armand se convertiría en una eficaz compañera de Lenin antes de la revolución bolchevique y una de las mujeres más importantes de ese proceso histórico junto a Aleksandra Kollontái, mucho más conocida, como líderes ambas del feminismo soviético. 

En la literatura occidental, Ineesa tuvo más referencias por la posibilidad de que fuera amante de Lenin que por su importante papel como su colaboradora política y como primera responsable de la sección femenina del Partido Comunista ruso. Se trata, en efecto, tal como esta documentadísima biografía de R. C. Elwood demuestra a lo largo de más de cuatrocientas páginas, de una avezada propagandista revolucionaria y una gran organizadora, que además de prestar un papel esencial en esos cometidos defendió los derechos de la mujer de manera denodada y en muchas ocasiones incomprendida por sus camaradas de partido. 

El libro de Elwwood incide sobre todo en estos aspectos, según especifica el título, silenciados durante el oscuro y represor periodo stalinista, a través del material documental  del que el autor ha dispuesto, ya sean memorias, informes policiales desconocidos hasta ahora, autobiografías y cartas, muchas cartas, las numerosas cartas intercambiadas entre la protagonista y sus cinco hijos y dos maridos, así como el centenar y pico de misivas que escribió Lenin a Inesa. De ese modo podemos conocer el apoyo que la familia Armand dispensó a la revolución, su controvertida ayuda a la causa bolchevique y la trayectoria  de esta activista como seguidora primero de Tolstoy y feminista con anterioridad a su compromiso revolucionario. 

Sobre la posibilidad de una relación amorosa entre el líder de la revolución bolchevique y esta mujer singular, el autor se decanta en principio por una amistad intensa, si bien se cree obligado a escribir un postfacio en el que analiza una serie de nuevas pruebas sobre el supuesto affair, surgidas en 1992. Entonces, casi al tiempo de corregir  las pruebas de su obra y entregarlas para ser publicada, cuando el Partido Comunista y la Unión Soviética se desmoronaban, se dio a conocer no solo una extensa carta que Inessa escribió a Lenin en 1914 sino largos fragmentos de su diario íntimo, escrito un mes antes de su temprana muerte. Vendrían después  más cartas y más publicaciones, con fragmentos censurados de esa correspondencia, que podrían interpretarse como alusivos a una esporádica relación sentimental que se trató de ocultar quizá mediante esa censura. Elwwood se pregunta los motivos  y también si en los archivos centrales del Partido Comunista, conservados en el Instituto de Marxismo-Leninismo, puede quedar más material que en un futuro cercano aporte pruebas más concluyentes -si las hubiera- acerca de esa relación amorosa.



Inessa Armand se muestra en su diario íntimo sumamente afectada por la depresión y el abatimiento, cuando solo tenía 46 años de edad y estaba obsesionada con el tema de la muerte. Poco antes de que falleciera durante unas vacaciones en el Cáucaso que le había recomendado Lenin, escribe sobre el amor, un asunto que había planteado por primera vez en la carta fechada en enero de 1914: "Solo tengo sentimientos amables hacias mis hijos y hacia V. I. (Vlladimir Ilich [Lenin]). En todos los otros sentidos es como si mi corazón hubiese muerto. Como si, habiendo entregado toda mi fuerza y mi pasión a la causa, las fuentes del amor y la simpatía hacia los demás se hubiesen secado en mí...No me queda ninguna, salvo para V.I. y para mis hijos".  

Ese abatimiento de ánimo le hace inferir a Elwood que posiblemente hubiera algo de verdad cuando un miembro de la familia Armand le comentó que Inessa eligió poner fin a su vida. Oficilamente murió de cólera el 24 de septiembre de 1920 . Lenin estuvo presente cuando el ataúd de su diligente colaboradora y amiga fue recibido en Moscú. Se cuenta que fue el más afectado por el sentimiento de dolor entre quienes asistieron al día siguiente a la inhumación del cadáver de Inessa en la Plaza Roja.

*R.C. Elwood: Inessa Armand. Revolucionaria y feminista. Ed. El viejo topo, Barcelona, 2018.

DdA, XIV/3915