martes, 28 de agosto de 2018

HAY DÍAS EN QUE EL CORAZÓN ES PURO HUESO DOLORIDO


Ana Cuevas

POEMA DESCARNADO


Se me ha llenado la cabeza de trocitos de huesos,
pequeños y afilados estiletes parlantes
que pasan el rato debatiendo sobre la mediocridad de mis meninges.
Y es que hay días
que no se tienen tripas para la metafísica.
Momentos en que el mecanismo de supervivencia
chirría como un barco de vapor en el desguace del infierno. 

Las desmenuzadas tibias patean mi cerebro.
Tratamiento de choque.
Quien bien te quiere… te coceará a conciencia la conciencia.

Es sabido que existen especialistas,
Ilustres eminencias que trepanan cráneos 
para desalojar la razón, los escrúpulos y otros puñeteros muertos
y depositar allí sus porquerías.
Dioses, patrias, tradiciones…
Son falsas banderas con las que camuflan
toda su podredumbre
de ilustres sociópatas,
artífices de un apocalipsis esponsorizado
por el más poderoso cártel del crimen financiero.

Los fragmentos oseos que me hostigan
no quieren que me olvide.
Reproducen el crepitar de los tendones tiernos y crujientes
de las criaturas devoradas a diario
en las fauces de una sociedad distópica y lobotomizada.
Son nuevos huesos que aún conservan hebras de la carne desgarrada. 
Pequeños esqueletos que se suman
 al akelarre de osamentas que habita en mi azotea.

Y yo les ruego: ¡Silencio!
Solo quiero dormir en un limbo irredimible.
Caer abatida por un tiro de gracia
que acalle para siempre sus reproches.
Hay días en que hasta el corazón es puro hueso osteoporoso y dolorido

“Quizás barruntas tormenta”-
me comenta un buen amigo.
Y yo sonrío en silencio
conjurando a la fuerza de los rayos.

Desafiando su buen tino.
 
DdA, XIV/3938