jueves, 10 de mayo de 2018

NO HAY CENSURA P'A TANTA BASURA


Ana Cuevas

La secretaria de Estado de comunicación, todo un portento que demuestra su pericia escribiendo los pintorescos monólogos con los que don Mariano nos deleita, fue pillada por un micrófono loco desvelando lo que, en la intimidad, piensan en el PP de los jubilados españoles: “¡Qué ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles: pues os jodéis!”.
 Estas fueron las palabras exactas que doña Carmen Martínez de Castro, la pobre criatura, soltó en tono jocoso a un subordinado pelotas refiriéndose a las reivindicaciones de los pensionistas. ¿De qué me suena? ¡Ah sí!,  Andreita. La que no se quería comer el pollo no, la otra. La hija de ese gánster levantino tocado por la diosa fortuna. Andrea Fabra también fue delatada por un micro insumiso mostrando en esa ocasión el respeto que le merecían los parados: ¡Que se jodan!
 ¡Hay que ver esta gente qué obsesión con la jodienda! No se que pensaría Freud de todo esto. Tampoco importa un carajo lo que pase en esas locas cabecitas. Lo que importa es el mensaje y la desvergüenza. Según "la comunicadora" del Estado, se trataba de una conversación jocosa con un colegui. Vamos, chascarrillos de taberna en un ambiente relajado y de confianza. Bromas íntimas. Lo que pasa, para desgracia de esta señora que cobra más de cien mil euros anuales por marear la perdiz, es que su intimidad es más negra que el ala de un cuervo. Lo sabemos por un desliz, por casualidad. Pero esa "gracieta" no ha sido del agrado de los jubilados, ¡vaya usted a saber por qué! No han sabido apreciar el humor sutil de doña Carmencita y se han puesto estupendos. ¡A ver si resulta que los mayores son viejos pero no tontos... comunicadora!
De rebote, TVE decidió censurar esta noticia así, motu propio. Nadie vaya a pensar que se trató de una maniobra para no ensuciar, un poco más, la enmarronada imagen de nuestro gobierno. Eso solo pasaba en los tiempos de Franco. ¿O no?
La integridad periodística ha incitado a la editora de informativos de la TVE valenciana, Arantxa Torres, a presentar su dimisión por este asunto. Puede que controlen los medios pero hay profesionales que ya están asqueados y no piensan seguir tragando.
No se puede tapar el sol con un dedo. La falta de ética y la manipulación de algunos medios es escandalosa pero todavía existen periodistas con redaños y honestidad. Como Arantxa Torres.
Doña Carmen Martínez de Castro, la dicharachera, no piensa ni remotamente en dimitir. Ha pedido disculpas con la boca torcida, como escupiendo al populacho. Desternillada de risa por dentro. Pensando como Andreita, su señor padre y la interminable ristra de chorizos que se nos descojonan que somos idiotas. Que pueden robarnos e insultarnos sin pagar ningún precio. ¡Que se jodan!- dicen en cuanto cierran los micrófonos y se quitan las caretas de demócratas.
De vez en cuando y por error, como le ha pasado a Carmencita, tenemos acceso directo a la basura que abunda en sus cerebros. A lo que realmente piensan de nosotros los trabajadores, los parados, los jubilados... los ciudadanos que no pertenecemos a las élites.
Ese ¡Que se jodan! define en tres palabras lo que les importamos a estos servidores públicos tan bien pagados. ¿Jodidos... y encima agradecidos?. Esto es España, cuna del esperpento. Todo es posible.
Pero yo no subestimaría a una marea jubilada y cabreada. A lo mejor no son tan santos ni tan inocentes y en las próximas elecciones son ellos los que le dicen al PP que se joda. Y entonces, ya verás que risas Carmencita.
 Ya se sabe: Quien jode el último, jode mejor. ¿Pillas el chiste doña Carmen Martínez de Castro o te lo explico yo?
DdA, XIV/3845