sábado, 14 de abril de 2018

MARY CHELY Y BONHOME


Lazarillo

Esta tarde republicana de lluvia y viento, propicia  a los aventamientos de la memoria, removiendo libros, he reparado en el del viejo amigo, de pequeño formato, unido a los de poesía que ocupan un pequeño espacio de mi desordenada biblioteca. Se titula Estación decimal, es de reducido formato, y en la portada aparece el autor -muy juvenil- en un simulacro hercúleo de derribar las columnas de un templo, posiblemente griego. El librito, tal como reza el título, lo componen una serie de décimas viajeras, escritas por el poeta con motivo de sus visitas a Roma, Florencia, Milán, Venecia, Marruecos, París...Hay otras décimas sobre ciudades españolas y algunas más de cercanías, sobre nuestra Asturias. Data de 2002 y lo acompaña la correspondiente y amistosa dedicatoria. Puesto  a transcribir algún poema, no voy a recurrir a los viajeros, sino al que casi cierra el decimario. Lo hago a modo de homenaje y cariño, con arraigo en la distante adolescencia,  a los dos artistas y a su amada, Bonhome y Mary Chely: medio siglo juntos, o así, y todavía el abrazo los guía por las calles nocturnas que dan al horizonte de las playas:

En esta casa con vistas
todas a un patio interior,
han vivido dos artistas
-un poeta y un pintor-,
la vida que les fue dada.
Ni envidió ni fue envidiada:
buscó en el verso consuelo 
y halló la luz en el cielo
de los ojos de su amada.

DdA, XIV/3819