lunes, 12 de marzo de 2018

LA MUERTE DE GABRIEL: YO TE PIDO PERDÓN, ENRABIETADO, AVERGONZADO, ENTRISTECIDO...



Lazarillo

Patricia Ramirez, la madre de Gabriel, el niño asesinado,  ha rogado que “nadie retuitee cosas de rabia” porque “eso no nos representa ni a mi ni a Gabriel”. Patricia considera que la presunta asesina “no se merece que le den cobertura” para que la fe y las buenas acciones de la gente con Gabriel “no acaben en rabia”. Y mi amigo Juan G. Campal escribe lo que siento:


Desconocido niño:

¿Qué maldad, qué locura
ha podido robarte la vida?
¿Qué inhumanidad ha podido
borrar tu sonrisa, 

tus carreras, tus cosas de niño, todo futuro?

Yo te pido perdón. Enrabiado

¿Qué importa ya tu nombre,
qué tu origen, qué tu posible
destino? ¿Qué si fue en vergel,
qué si en desierto, que si a una
brazada de la esperanzada orilla?

Yo te pido perdón. Entristecido.

¿Qué mal puedes haber hecho,
cuál representar, qué veneno
alimentaste, qué ira encendiste,
qué indiferencia, qué ruin interés?

Yo te pido perdón. Avergonzado.

¿Llegó a abandonarte la confianza,
llegaste a conocer la desesperación,
acabó tu infancia antes que tu vida,
llegaste a saber de lo peor del hombre?
¿Añoraste tan niño lo mejor del amor?

Yo te pido perdón. Desesperado.

Se bajarán banderas. Se proferirán gritos.
Mas salvo a tus inconsolables corazones
amantes, llegará el acostumbrado olvido.

Yo ahora, no mejor, tan sólo hombre,
enrabiado hombre, hombre entristecido,
avergonzado, desesperado hombre, niño,
por tu paz eterna bebo y pidiéndote perdón,
por tu paz eterna y la de tanto y tanto niño,
lloro y brindo. Perdón te, perdón os pido.

DdA, XIV/3791