viernes, 9 de marzo de 2018

COMO CUANDO LA DICTADURA, LAS MUJERES CANTARON "A LA HUELGA"

Félix Población

Por no haber estado presente en la manifestación que tuvo lugar en Gijón, donde de modo multitudinario acudieron miles de ciudadanas tan activas de verbo como lo fueron en cientos de ciudades y pueblos del país, desconozco qué tal se entonó la canción que en la covocatoria de Bilbao emocionó a buena parte de los que la escucharon, ya sea en directo o a través de los vídeos que recogieron el evento. Me estoy refieriendo a la que en 1964 compuso Chicho Sánchez Ferlosio y que lleva por título A la huelga, de la que corrió en la voz de las mujeres una versión adaptada a las circunstancias del día de la fecha. 

Todo un himno, en efecto, que en tiempos del viejo régimen convocaba a la resistencia y que ha resurgido en los del actual -también avejentado- a partir de un día que todo el mundo califica de histórico pero que, para que lo sea, ha de tener las consecuencias que se derivan de sus reivindicaciones. El canto multitudinario de las mujeres de Bilbao me ha parecido de lo más reseñable de la cita del 8-M y denota una grado de concienciación muy significativo por su parte.

La manifestación gijonesa concluía en la Plaza del Marqués, en donde cantaría los versos adaptados de A la huelga el Coru Internacional Matriarcal Antifascista Al Altu La Lleva, antes de que se leyeran los correspondientes manifiestos propios de la jornada. Posiblemente no alcanzara la intesidad que tuvo el de Bilbao, donde fue buena parte de la concurrencia la que lo entonó de manera excelente.

Como asistente a la manifestación de Salamanca, una de las más concurridas de las que se han celebrado en la ciudad del Tormes, debo lamentar que la organización no hubiera tenido en cuenta lo que esa misma mañana nos conmovió en Bilbao, ni que siquiera se pudiera escuchar el manifiesto leído al término de la convocatoria por falta de medios técnicos para participarlo al conjunto de los manifestantes. 

Es de criticar asimismo que la subdelegación del Gobierno en esta ciudad obligase a un trayecto no habitual de miles de personas por la calle Toro (peatonal) en lugar de por la Gran Vía, pues la angostura de la primera -sobre todo en en acceso a la Plaza Mayor- hizo que una buena parte de la gente desistiera de llegar hasta el escenario final. 

Dejo a disposición de curiosos y activistas la versión de la canción de Sánchez Ferlosio por si en el porvenir se debe recurrir a ella, tal como sugieren las circunstancias:


 ¡A LA HUELGA, COMPAÑERA!
¡A la huelga, compañeras!
¡No vayáis a trabajar!
Deja el cazo y la herramienta,
el teclado y el Ipad.
¡A la huelga diez!
¡A la huelga cien!
¡A la huelga madre ven tú también!
¡A la huelga cien!
¡A la huelga mil!
Yo por ellas, madre, y ellas por mí.
Contra el estado machista
nos vamos a levantar,
vamos todas las mujeres
a la huelga general.
¡A la huelga diez!
¡A la huelga cien!
¡A la huelga madre ven tú también!
¡A la huelga cien!
¡A la huelga mil!
Yo por ellas, madre, y ellas por mí.
Se han llevado a mi vecina
en una redada más,
y por no tener papeles
ay, la quieren deportar.
¡A la huelga diez!
¡A la huelga cien!
¡A la huelga madre ven tú también!
¡A la huelga cien!
¡A la huelga mil!
Yo por ellas, madre, y ellas por mí.
Trabajamos en precario
sin contrato y sanidad,
el trabajo de la casa
no se reparte jamás.
¡A la huelga diez!
¡A la huelga cien!
¡A la huelga madre ven tú también!
¡A la huelga cien!
¡A la huelga mil!
Yo por ellas, madre, y ellas por mí.
Privatizan la enseñanza,
no la podemos pagar,
pero nunca aparecimos
en los temas a estudiar.
¡A la huelga diez!
¡A la huelga cien!
¡A la huelga madre ven tú también!
¡A la huelga cien!
¡A la huelga mil!
Yo por ellas, madre, y ellas por mí.
¡A la huelga diez!
¡A la huelga cien!
¡A la huelga madre ven tú también!
¡A la huelga cien!
¡A la huelga mil!
Yo por ellas, madre, y ellas por mí.
Yo por ellas, madre, y ellas por mí.

La gota de Goti: Millones en las calles y los vidrios de los escaparates permanecieron en su sitio; no se percibió el característico olor a plástico quemado proveniente de la incineración de contenedores; no se reseñan heridos. ¡Mujeres tenían que ser! 

TANTO LACITO, TANTO LACITO
Antonio Rico
Si no lo digo, reviento: no estaría mal que todas las cadenas que tanto presumieron ayer de su apoyo al 8-M empezaran a mostrar en pantalla, como presentadoras de sus informativos y magacines, a mujeres de todo tipo de edades, constituciones físicas, índices de masa corporal y estilos de vestir, como de hecho hacen con los varones que presentan informativos y magacines. El día de ayer marcó una jornada histórica también en el ámbito televisivo: jamás las cadenas habían competido tanto por demostrar que apoyaban una movilización ciudadana. Todo se volvió de color morado. Todo se llenó de lazos. Pero llega el 9-M y no parece que tanta exaltación del feminismo-de-entrega-de-los-Oscars vaya a reducir una milésima los curiosísimos sesgos que las figuras públicas de las cadenas tienen en función de sus sexos.
Ya me he calentado. Vamos a decir nombres. Si Antonio García Ferreras -51 años, alto índice de masa corporal, no particularmente agraciado- fuese mujer, no estaría presentando “Al rojo vivo”. Así de claro. Si invirtiéramos los atributos físicos de Matías Prats y Mónica Carrillo, no estarían presentando las noticias del fin de semana en Antena 3. La posibilidad de que una mujer como Pedro Piqueras presente los informativos de Telecinco es igual de pequeña que la que tiene Wyoming de que pongan como copresentadora de “El intermedio” a una periodista sesentañera y fea a rabiar como él. Da exactamente igual que la cadena tenga una línea editorial más conservadora o más progresista. Miren a Pablo Motos y a Pilar Rubio en “El hormiguero”. Miren la plantilla de presentadoras de los informativos de La Sexta y díganme si representan a las mujeres reales de todo tipo de físicos y edades que viven en nuestro país.
Mientras esto no cambie, cualquier apoyo al feminismo desde estas cadenas será sospechoso de demagógica estrategia de márketing, particularmente cínica al promover de hecho y con falsa conciencia lo que de palabra se dice que se combate. También aquí tiene que llegar el Time’s Up. Ufff, qué a gusto me he quedado.

DdA, XIV/3788