martes, 16 de enero de 2018

OVIEDO PUEDE PERDER LA MAYOR BIBLIOTECA DE POESÍA DE HABLA HISPANA

Pasados los días del doble homenaje al poeta en Madrid y Oviedo con motivo del décimo aniversario de su muerte, y ante la lectura de este nuevo escrito de su viuda Susana Rivera sobre la información publicada en el diario La Nueva España que lleva por titular De la fallida Fundación a la Cátedra Ángel González, este Lazarillo deplora una vez más la probabilidad de que la ciudad de Oviedo y lo que representa en la historia de la cultura de este país pierda, con la imposibilidad de la Fundación Ángel González, la ubicación en esa ciudad de la que podría ser la biblioteca de poesía en lengua hispana más importante del mundo. ¡Serán cenutrios! ¿O es que -como me temo- la poesía, la cultura y el poeta les importan un carajo a los responsables de que esa biblioteca no sea realidad?


El deseo de una fundación no fue exactamente de Ángel González, él jamás se hubiera erigido un monumento a sí mismo, los que se querían aprovechar de él después de su muerte lo presionaron para que dijera que la quería y le prometieron levantarla, cosa que luego ni siquiera intentaron.
Mi actitud nunca fue “incomprensible y errática”. Lo que ocurre es que yo insistía en que se acatara al pie de la letra el testamento de Ángel González y la Ley de Fundaciones, y eso no les convenía a los patronos. A las mujeres que nos defendemos de los hombres poderosos siempre nos tildan de erráticas, locas, histéricas…
La causa de la ruptura no fue la decisión de Lombardero de donar su biblioteca, yo estaba encantada de que formara parte de los fondos de la fundación. Yo tan sólo decía que la fundación se tenía que levantar, consolidar, y garantizar jurídicamente primero e iniciar sus actividades. No sé cómo se puede donar nada a una fundación inexistente. Estaba al tanto del fracaso de la mayoría de las fundaciones literarias. No es que YO considerara que esa “donación adquiría más protagonismo que la propia fundación”, es que me lo dijo claramente Antonio Masip, cito una carta que me envió en el 2009: “El activo principal de la Fundación debería ser la biblioteca de poesía hispana de Manuel Lombardero…”. A mí me parecía que el activo principal debía ser lo que Ángel González había estipulado en su testamento donde no había ninguna mención de la biblioteca de Lombardero. Pero, repito, yo estaba muy ilusionada con la donación. Lo que sí es incomprensible es “la actitud poco entusiasta del Gobierno de Asturias –presidido entonces por el socialista Vicente Álvarez Areces- y del Ayuntamiento de Oviedo, con Gabino de Lorenzo (PP) en la Alcaldía”. Por hacer lo que ahora está haciendo la Cátedra hubieran hecho pensar (aunque no fuera cierto) que deseaban honrar permanentemente a uno de sus hijos más ilustres y a cambio hubieran recibido todas las pertenencias de Ángel González y las mías a mi muerte, incluyendo un piso en Madrid y una casa y apartamento en Nuevo México. Con la biblioteca de Ángel y la donación de la de Manuel Lombardero, junto con la biblioteca del Aula de las Metáforas en Grado, es posible que la mayor concentración de libros de poesía en habla hispana podía haber estado en Asturias. Yo no puedo creer que hayan dejado pasar esa oportunidad, sin duda ha sido un gran error.
La iniciativa de crear la Cátedra partió primero de Lola Lucio, ella hizo las primeras gestiones. Sin ella no hubiera llegado a existir porque era necesaria mi autorización y yo, después de todas las mentiras en torno a la Fundación, ya estaba harta y pensaba desistir de todo, pero ella fue la que me convenció a que les diera la oportunidad. Cuando la inmensa mayoría abandonó a Ángel González debido a la polémica, ella lo salvó. Oviedo le debe mucho por su gran esfuerzo.

+@Luz, o fuego, o vida, por Miguel Barrero, sobre Ángel González

DdA, XIV/3747