miércoles, 24 de enero de 2018

LAS ÚLTIMAS PALABRAS ANTES DEL PAREDÓN


Félix Población

Siempré pensé que en un país como este, donde tan intensa fue la actividad represiva tras la victoria de los generales felones en 1939, una historia de los escritos en capilla de los condenados a muerte sería también tan digna de memoria como quienes los redactaron. De eso me habló en una ocasión el fallecido poeta Marcos Ana, el preso que durante más años padeció la pérdida de libertad en las cárceles de la dictadura, autor de esas excelentes memorias que llevan por título Decidme como es un árbol.*
  
Por no haberlo leído aún, desconozco hasta qué punto está documentado el libro presentado anteayer en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, pero Escrito en capilla, obra de Daniel Sánchez Gutiérrez, recoge los últimos textos redactados por siete republicanos condenados la última pena por el franquismo en Salamanca, entre los que figura quien fuera alcalde la ciudad y amigo de Miguel de Unamuno, Casto Prieto Carrasco, fusilado en el monte de La Orbada después de que fuera "sacado" de la cárcel. 

Sólo por las circunstancias en que se escribieron esos textos, a los que se les añade la biografía de las víctimas, así como el testimonio de sus familiares, el libro tiene un indudable interés. Los protagonistas son, junto al alcalde republicano Casto Prieto, Juan Calvo Moronta, Vicente Enrique Iza y su hijo Enrique Vicente Baldión, Manuel Martín Cascón, Valentín Garrido Muñoz y Pedro Miñana Regadera. Se calcula en torno a un millar los republicanos que perdieron la vida en esa provincia -donde apenas hubo resistencia al golpe de Estado- como consecuencia de la represión franquista. Todo se inició al día siguiente del levantamiento militar con la muerte de varias personas en la Plaza Mayor de la ciudad, según refleja el documental El tiro de la plaza, de Javier Laso. Entre las siete víctimas de aquel 19 de julio se encontraba quizá la primera menor que perdió la vida tiroteada en la naciente guerra, una adolescente llamada Celestina Sierra Polo.

Según el autor de Escrito en capilla, miembro de la asociación salmantina Memoria y Justicia, llama especialmente la atención el espíritu de concordia y humanidad que destilan las cartas de los condenados a sus familiares, redactadas en tan duras y singulares circunstancias. Para Daniel Sánchez podría entenderse que esas misivas también están dirigidas a todos nosotros y a quienes mantienen sus ansias por conseguir una sociedad más justa. 

*La Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca acoge estos días una exposición sobre la vida y obra de Marcos Ana, organizada por CCOO, la Fundación Marcos Ana y la Fundación Jesús Pereda. Consta de 12 paneles presentados de forma cronológica que recorren la vida del poeta salmantino, desde sus inicios en el Partido Comunista hasta su carrera literaria y su faceta más solidaria.

DdA, XIV/3754