miércoles, 31 de enero de 2018

HACIA UNA MANIFESTACIÓN MASIVA DE LOS PENSIONISTAS EN MADRID


Félix Población

Recientemente hemos recibido todos los pensionistas de España una carta provocadora de la ministra Báñez en la que se nos daba cínica cuenta del miserable aumento de un 0,25 en nuestras remuneraciones, después de que el gobierno al que esa señora pertenece hubiera incrementado en un 7 por ciento las suyas, gracias -entre otras cosas- a saquear la hucha de los abuelos del país, que en una buena medida asisten a sus hijos, aquellos que subsisten en el desempleo o la precaridad laboral. 

En algunas ciudades se vienen organizando o queriendo organizar asociaciones de jubilados que fomenten la unidad entre un sector de la población que totaliza casi nueve millones de personas. Esa unidad tendría por objeto  configurar unos sólido frentes de protesta contra el saqueo que están sufriendo los pensionistas en España. 

Si a eso unimos declaraciones tan insultantes como la que perpetró hace unas fechas la diputada del Partido Popular Celia Villalobos, tratando de incentivar a sus conciudadanos a que hagan planes de pensiones privados, todo parece confluir en la necesidad de que los mayores descartemos la inercia de un acomodo en la pasividad, para de eso modo intervenir activamente en la defensa de nuestros derechos y nuestras contribuciones a la Seguridad Social a lo largo de una dilatada vida de trabajo.

Cualquier deterioro que pueda poner en riesgo nuestras percepciones y rebajar aún más nuestro poder adquisitivo debe ser combatido de modo firme por nuestra conciencia cívica y solidaria, pensando además en las generaciones que vienen detrás de la nuestra y cuyas perspectivas al día de hoy se presentan mucho más que problemáticas.

Que los medios de información de difusión nacional hayan marginado, silenciado o eludido la imagen de esta masiva manifestación de pensionistas en las calles de Bilbao debería servir, además, de acicate para tratar de organizar una gran concentración en la capital de este reino en declive, con el apoyo -si fuera menester- de aquellas organizaciones y partidos políticos que sientan vergüenza del atraco que se está cometiendo.

Si los desempleados y precarizados no se mueven, y los jubilados tampoco ante sus respectivas circunstancias, y en España solo prosperan los potentados mientras los corruptos gozan de impunidad, ¿qué nos queda?

DdA, XIV/3760