martes, 12 de diciembre de 2017

LA REVOLUCIÓN RUSA QUE PASÓ POR ESPAÑA*

Félix Población

Si había algún libro de indudable interés pendiente de edición en español en este año del centenario de la Revolución Rusa, ese era el que acaba de publicar Laertes con el título de La Revolución Rusa pasó por aquí, una serie de opúsculos seleccionados por Pepe Gutiérrez Álvarez y Pelai Pagès i Blanch, entre los que de seguro encontrará el lector aquel o aquellos que le resulten más atrayentes para tener un conocimiento de los efectos que tan trascendente movimiento tuvo en España. 

El índice es muy variado, con un primer y obligado capítulo del propio Pelai Pagès sobre el impacto de la revolución bolchevique en el movimiento obrero español entre 1917 y 1923. A este opúsculo le siguen los titulados Revolución, reforma y contrarrevolución a partir de 1917, Andreu Nin, Joaquín Maurín y los comunistas sindicalistas de la CNT: nuevas perspectivas desde los archivos rusos, Utopía en la Rusia de los soviets, Viajeros catalanes en la Rusia de los soviets, Observaciones sobre la histiria del partido bolchevique, El último combate de Lenin y Cine y revolución, con un apartado para el cine soviético sobre la revolución y otro para el cine internacional. Se da en este caso una exhaustiva referencia de films, desde los años veinte a nuestros días, con un somero juicio crítico sobre los mismos que de seguro será útil a los cinéfilos.

He dejado sin mencionar el artículo que personalmente más me ha interesado por motivos profesionales y del que es autor Javier Maestro: La revolución rusa en la prensa española de 1917, artículo que en mi opinión requeriría una continuidad en otros sucesivos a lo largo de los siguientes años. Tal como se señala en el texto introductorio, las semejanzas entre la autocracia rusa de los zares y la realidad española hicieron que el fenómeno revolucionario no pasara desapercibido en nuestro país, con todas sus ilusiones por parte de un amplio sector de la sociedad y todos sus temores por parte del que estaba afincado en la oligarquía y el caciquismo, ante la eventualidad de una réplica en la península ibérica. 

Los periódicos de 1917 analizan tanto la revolucion de febrero (aquí marzo), como la de octubre (aqui noviembre). Llaman la atención en el primer caso titulares como el de El Socialista afirmando que Rusia está madura para la democracia, no para el socialismo. O considerar que solo La Veu de Catalunya supo advertir con certeza el carácter social del movimiento revolucionario, al que la prensa libertaria en principio no concedió demasiado interés. Otros periódicos lo estimaron un epifenómeno de la primera Gran Guerra, como si se tratara de una reacción contra la supuesta germanofilia del zar.

La revolución de octubre sí tiene un más profundo tratamiento periodístico, que el autor desmenuza tanto en la prensa liberal y republicana como en la prensa obrera. Por centrarse en 1917 y haber nacido en diciembre de ese año, queda sin revisar el seguimiento que hizo de la revolución bolchevique el diario de más prestigio, El Sol, que en 1918 llegó a dar por muerto a Lenin tras ser tiroteado por una anarquista. La Correspondencia de España es el rotativo que de modo más crítico analiza el conflicto entre los periódicos conservadores, correspondiendo a El País la línea más tolerante, hasta el punto de titular: El imperialismo, al desastre. Ambos coinciden en posponer la información sobre la derrota de Kerensky muchos días después de que se produza. Es significativo que solo un diario de derechas, el monárquico ABC, contaba con una corresponsal en Rusia, concretamente en Petrogrado. Se trataba de la escritora y poeta Sofía Casanova, que vivió importantes acontecimientos de la historia europea a lo largo su muy dilatada existencia (1861-1958). Fue la primera corresponsal permanente de un periódico español en el extranjero.

Destaca en la prensa obrera el moderantismo de El Socialista y un cierto entusiasmo con reservas de las publicaciones libertarias. No hay editoriales en el primer periódico acerca de lo que ocurre en Rusia, pero si un rechazo a los bolcheviques. Solidaridad Obrera, el periódico anarcosindicalista, ve en cambio en aquellos episodios la esperanza de emancipación de la Humanidad, y hasta llega a poner a Rusia como modelo a seguir. Es de significar que el apoyo de esta prensa a la revolucion rusa coincide con el fulgurante crecimiento de la CNT entre 1918 y 1919.

*La revolucion rusa pasó por aquí. Pelai Pages, Pepe Gutiérrez-Álvarez. Ed. Laertes, 2017.284 páginas

DdA, XIV/3716