lunes, 27 de noviembre de 2017

SOBRE LAS VIOLACIONES EN GRUPO: ¿RECUERDAN ESTE ANUNCIO?

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Llevamos algunos días recibiendo información sobre el juicio que se celebra en Pamplona como consecuencia de una violación en grupo que sufrió una joven en esa ciudad durante las fiestas de los sanfermines de 2016. En Brasil, los tribunales han condenado recientemente a prisión a un afamado futbolista de ese país por su participacion en un acto de barbarie de esas características. A falta de saber la sentencia que se aplique en Pamplona, conviene recordar. Para este propósito bien nos puede servir una imagen publicitaria que en su día levantó críticas más que fundamentadas. La imagen sirvió para que mi estimado amigo y poeta Juan Ignacio González firmara en el diario El Comercio, de Gijón, un artículo en 2007 que ahora ha rescatado oportunamente. Se titula "De repente, un anuncio"  y afirma entre otras cosas que campañas [de publicidad] como esta, para intentar sugerir una supuesta y malentendida idea de la 'masculinidad', no hacen más que reforzar peligrosos estereotipos, además de hacer apología de un acto violento y delictivo. La sociedad aún se sostiene sobre este mundo simbólico, que aunque ya no representan el quehacer de hombres y mujeres en esta sociedad, continúan determinando nuestras expectativas sociales desde la infancia, y si bien este modo de socializar lesiona a ambos, la posición de salida que supone para las mujeres sigue siendo discriminatoria y desigual. 

Juan Ignacio González

SEGURO que se le ha ocurrido a algún capullo creativo de publicidad, de esos que cobran una talegada por diseñar nuestras vidas, rodeado de imberbes mileuristas, y que vendrán amigos de la estética y la ética a defenderlo del oprobio frente a esta intransigencia mía (tan talibán) contra la libertad de creación y pensamiento, pero la última campaña publicitaria de la conocida marca Dolce & Gabbana, reina italiana de la moda frívola y pija, hace muy poca gracia y no puede menos que producir indignación y rechazo.
El reclamo de su última campaña internacional muestra a una mujer en el suelo sujetada por un machote sudoroso (habrá que repensar el concepto de modelo) simulando una violación, mientras otros cuatro hombres (también habrá que repensar este concepto) a medio vestir contemplan el forcejeo con actitud pasiva y cómplice. Observando la puesta en escena alguien alegará que es contenida, que el plano es estéticamente irreprochable, que la muchacha parece distante, diletante y casi disfrutante, frente al quinto morlaco en una amanecida plácida y consentida en apariencia.
Campañas como esta, para intentar sugerir una supuesta y malentendida idea de la 'masculinidad', no hacen más que reforzar peligrosos estereotipos, además de hacer apología de un acto violento y delictivo. La sociedad aún se sostiene sobre este mundo simbólico, que aunque ya no representan el quehacer de hombres y mujeres en esta sociedad, continúan determinando nuestras expectativas sociales desde la infancia, y si bien este modo de socializar lesiona a ambos, la posición de salida que supone para las mujeres sigue siendo discriminatoria y desigual.
Hay que señalar el papel que juegan los medios de comunicación reforzando una imagen marcadamente sexista (el 93,5% de la publicidad televisiva lo es). Su forma de entender las relaciones entre los sexos, es profundamente violenta y humillante, el uso y la comercialización del cuerpo y la sexualidad de las mujeres como mercancía disponible, utilizable y desechable según los deseos de su dueño, legitima una forma sexista y jerárquica y reprobable de entender las relaciones entre las personas.
Lamento que los medios de comunicación (que publican este tipo de anuncios) y las empresas -especialmente las más conocidas, por su gran capacidad de influencia, como es el caso de 'Dolce & Gabbana'- no sean conscientes, como están demostrando, de su 'responsabilidad social', y que no se apliquen la autorregulación, para contribuir a mejorar las diferencias sexistas que aún imperan.
La Ley General de Publicidad de 1988 prohíbe todo anuncio «que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores o derechos reconocidos en la Constitución, especialmente en lo que se refiere a la infancia, la juventud y la mujer».
Sin embargo, y a la vista de los datos ofrecidos por el Instituto de la Mujer y las numerosas denuncias presentadas cada año por asociaciones de mujeres, de consumidores y sindicatos, los anunciantes no se toman la ley demasiado en serio.
Por otro lado, las administraciones competentes no suelen sancionar este tipo de prácticas, ni instar a los anunciantes a que retiren sus anuncios, limitándose a derivar los expedientes de las reclamaciones de particulares o asociaciones a las instituciones públicas dedicadas a la protección de la mujer, que carecen de competencias sancionadoras en la materia.
Será necesario que en las Comunidades Autónomas se dote de competencias sancionadoras en materia de publicidad discriminatoria, a las instituciones públicas que trabajan en defensa de la igualdad de sexos.
Dolce & Gabbana, debería retirar esta campaña, por incitar a la violencia machista y por denigrar a la mujer. Y sino habrá que hacer un llamamiento al boicot de los productos de esta marca y llevar el caso a los Tribunales.

DdA, XIV/3703