lunes, 27 de noviembre de 2017

EL DÍA EN QUE FIDEL CASTRO ESCANCIÓ UN CULÍN DE SIDRA ASTURIANA



Con Eloy Alonso. El fotoperiodista asturiano conversa con el comandante en el Palacio de la Revolución. / DELMI ÁLVAREZ
Con Eloy Alonso. El fotoperiodista asturiano conversa con el comandante en el Palacio de la Revolución. / DELMI ÁLVAREZ

Un año después de la muerte del líder de la revolución cubana y jefe de Estado de aquel país durante muchos años, de cuya conmemoración en la isla tuvimos ayer alguna fugaz información, el diario El Comercio de Gijón publicó en su edición del domingo un artículo de Eloy Alonso, fotoperiodista y colaborador de ese periódico, que rescata para la ocasión una serie de fotografías inéditas del día en que una delegación asturiana visitó La Habana y compartió con Castro una jornada en la que no faltó la imagen de Fidel escanciando un culín de sidra o saboreando un trozo de pan de escanda. Fue en 1991 y el artículo tiene su interés, sobre todo por las fotos que aporta y se pueden ver pinchando aquí:

En la Cuba de Fidel de 1991 no era fácil la vida para nadie, peor aún para los cubanos que 'gracias' al embargo yanki, en su etapa más dura, no tenían acceso a los elementos más básicos, como el azúcar, el papel higiénico, la pasta de dientes o, increíblemente, el ron y el tabaco, que se destinaban mayormente a la exportación para obtener divisas.
Estos días en que se cumple el primer aniversario de la muerte del Comandante, reencontré tras muchos meses de búsqueda en mi desastroso archivo el material gráfico de aquel primer viaje institucional que Asturias hacía a la isla, donde en un caribeño mes de noviembre de 1991 aterrizamos en el aeropuerto José Martí de La Habana, siendo recibidos por Fidel Castro con honores militares y mojitos de bienvenida a pie de escalerilla. Acompañaba al líder cubano el que sería nuestro anfitrión en el viaje, el también comandante José Fernández (con 96 años sigue viviendo en Cuba), conocido por su labor militar tras echar a los americanos de bahía Cochinos durante el intento de invasión organizado por la CIA. De origen asturiano, volvería a verle otra vez en el Principado visitando la casa de sus ancestros en Olloniego. Cómo no, también le llamaban cariñosamente el 'Gallego'. Todos los de este lado del Atlántico éramos y somos gallegos en Cuba.
La memoria es personal e intransferible. A veces me acuerdo más de lo que no recuerdo de aquellos días, el 'ronsito' de 'seven years' borra mucho el disco duro. Sí recuerdo esas fotos de Fidel echando sidra y comiendo pan de escanda que hicimos en la embajada española en La Habana junto al presidente asturiano Rodríguez-Vigil, el embajador y demás sequito. Recuerdo que mi colega y maestro de la agencia Efe, J. L. Cereijido y yo, que le eché una mano, tardaríamos horas en trasmitirla a los periódicos de España desde el hotel Habana Libre tras revelar el negativo, hacer copias en papel y mandarlas por el viejo telefoto de tambor, que tardaba ocho minutos por imagen. Sería la portada de muchos medios. Me da la risa hoy con todo el tema digital, donde solo nos mojamos las manos cuando lluev

La arrancada

Ya recuerdo menos el día de la cena oficial en el Palacio de La Revolución, donde unas horas antes sobornamos con unos dólares al chófer que nos llevaba para guardar los equipos en el maletero de su furgoneta por si Fidel hablaba. A la cena, los reporteros gráficos no entramos, a excepción del maestro Vélez, que, como un 'capitalista' más, pasó desapercibido de traje con su pequeña cámara compacta oculta en el bolsillo. Tenía ya muchas tablas. Yo era y soy un pardillo alumno suyo, y a mucha honra. Descanse en paz. Tras horas de espera y la lucha de varios plumillas, Fidel decidió atender a los medios y darnos un especie de rueda de prensa que se me hizo eterna. Cuando salió al salón central se topó de frente conmigo y me dijo:
-¡Compañerooo, creo que ustedes tenían poblemas para pasar sus equipos! Claro, que podían traer ahí escondido un misil y hacernos volar a todos...(risas).
-No, mi comandante -dije yo muy serio- nosotros solo disparamos fotos...
-Y entonces, ¿qué 'hasemos' ahora, chico? -preguntó.
-Ahora vamos tomar la 'arrancada'- dije yo de nuevo.
-¿Y eso que es lo que es, chico?
-A tomar la última- expliqué.
Y entonces, él dijo sentando cátedra: «La última no, la penútima».
Y allá que nos fuimos a otro rinconcito a tomar ron y a escuchar al comandante. Finalmente acabé haciendo docenas de fotos, pero... ya sin carrete. Los había terminado haciéndole retratos hacía un buen rato, pero cualquiera se lo decía...
Volví a Cuba dos veces más como fotógrafo oficial, con el presidente Segio Marqués (ya fallecido) y también con Vicente Álvarez Areces, con huracán incluido que nos retuvo varios días encerrados en la isla. Pero nunca fue ya lo mismo que aquella primera vez. Eso sí, el último encuentro en el que le fotografíé, Castro se acerco a mí porque le habían dicho que era la tercera vez que iba y me dijo:
-¡Tendría que quedarse aquí con nosotros los 'revolusionarios', mi amigo!
-Gracias, Comandante, sería un placer- respondí yo.
Nunca más lo vi y lo que más siento es no haber ido a cubrir sus exequias, porque ese es nuestro trabajo, a veces tener la suerte de contar con una entrada en primera fila para vivir un poco de la Historia y decir: «Ese día yo estaba allí, haciendo fotos para contarlo». Ahí va pues mi pequeña contribución a esos maravillosos días.
Y quiero dar las gracias a Delmi Álvarez por la foto que me sacó con él y por lo que nos ayudó en Cuba en aquel viaje. Y a J. C. Tuero, que dio vida a los negativos con su escáner, que hoy día no es poca cosa.

***El primer vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró este domingo que en el futuro "siempre habrá presidentes en Cuba defendiendo la Revolución y serán compañeros que saldrán del pueblo, los elegirá el pueblo". El posible heredero de Raúl Castro realizó estas declaraciones después de votar en las elecciones municipales y apostó por la "continuidad" del socialismo."Yo no concibo las rupturas en nuestro país, creo que ante todo tiene que haber continuidad. Hay muchas personas muy jóvenes propuestas como delegados (concejales)", aseguró.
Más de ocho millones de cubanos están llamados hoy a las urnas para votar por los delegados municipales del poder popular, una figura que equivale a la del concejal, y muchos de ellos serán candidatos a diputados a la Asamblea Nacional en los próximos meses. (EFE).

DdA, XIV/3703