miércoles, 29 de noviembre de 2017

ROVIRA, RUFIÁN Y EL SENY




Félix Población

Pasan los días y poco a poco nos vamos acercando a la celebración de las elecciones convocadas por M. Rajoy en Cataluña, sin que se aviste la posibilidad de que los representantes del anterior govern de la Generalitat salgan de la cárcel. No deberían estar, pero el gobierno de M. Rajoy está empeñado en darles esa ventaja, que de seguro tendría sus consecuencias en las urnas si fuera de la cárcel, en Bélgica y en Cataluña, no hubiera dos personas empeñadas en protagonizar un vodevil. 

La primera se llama Puigdemont y está tan seco de ideas como el plagiario de carteles de su partido, sin dejar de sentirse protagonista de un exilio de bululú. La otra se llama Marta Rovira, que desde que lloró la decepción de la declaración unilateral de independencia malograda, no deja de interpretar un sainete ridículo. 

Esta señora ha negado en la radio la existencia de una salida unilateral al conflicto soberanista, como si toda España hubiera asistido a un mal sueño que duró hasta el hartazgo. Y, además, doña Marta ha calificado esa salida unilateral como un invento patentado por el Estado español. Se lo ha dicho la otra noche a Angels Barceló, en la SER, mientras el país cenaba, y yo creo que tanto en Ripoll como en Cuenca debieron sentir los oyentes que la política había alcanzado la cota más alta de ficción gracias a tamaña fantasía.

Teniendo en cuenta que esta misma señora fue la que dijo que, si se declaraba esa declaración unilateral de independencia, el gobierno central había amenazado con la posibilidad de que hubiera sangre en las calles, habrá que concluir si no existió la primera más que en la imaginación del Estado, la segunda solo es posible en la imaginación de doña Marta. 

Como candidata a la presidencia de la Generalitat por Esquerra Republicana, cuenta Rovira, a juego con su fantástica disposición, con un diputado en Madrid que no deja sobreactuar como si fuera adalid de una colonia cada vez que muestra símbolos represivos desde su escaño. No sé qué efectos pueden tener en el seny catalán Rovira y Rufián a la hora del voto, ni si el seny sigue en pie después de tanta necedad soberana, pero podría ocurrir que a no pocos electores  les tentase la posibilidad de imponerles un correctivo a los soberanistas.

DdA, XIV/3705