miércoles, 29 de noviembre de 2017

LA PÁGINA NEGRA DE LOS 14.000 NIÑOS CUBANOS TRASLADADOS A USA EN 1960

<p>Llegada de un grupo de niños cubanos al aeropuerto de Miami en 1961, dentro de la Operación Peter Pan.</p>

Lazarillo

Conviene visitar con frecuencia CTXT, un medio que en los últimos meses viene publicando un material documental y opinativo de sumo interés, y que necesita del concurso de los suscriptores para seguir ofreciendo un periodismo de lo más cualificado en el actual panorama mediático español. Lo que leemos en CTXT en su última edición me ha hecho recordar otra diáspora infantil que este Lazarillo tiene muy grabada porque fue para él una auténtica pesadilla en su niñez. Me refiero a la partida hacia la Unión Soviética de más de un millar de niños desde el puerto de Gijón, semanas antes de la entrada cruelmente represora en aquella ciudad de las tropas golpistas del general Franco. Jamás he escuchado decir a uno de esos Niños de la Guerra una palabra de reproche hacia el tratamiento que recibieron allí, algo que ya por edad pocos pueden contar muy pocos. 
Ciertamente, el destino de aquella expedición fue muy diferente al que hoy nos descubre este reportaje de Javier Roque en CTXT con la llamada Operación Pedro/Peter Pan, uno de los mayores éxodos infantiles registrados en la historia moderna: más de 14.000 niños cubanos emigraron a los Estados Unidos entre el 26 de diciembre de 1960 y el 22 de octubre de 1962 (si bien algunos autores sugieren que siguió funcionando aún mucho después), con la previa colaboración de las iglesias cubana y norteamericana (fundamentalmente la católica, aunque también la judía y protestante), el Departamento de Estado y la CIA, además de redes contrarrevolucionarias activas en la Isla.

Poco más de la mitad de esos niños fueron acogidos durante semanas, meses e incluso años en campamentos juveniles, casas de adopción, orfanatos y hasta centro delictivos o de salud mental para menores esparcidos por más de una treintena de estados norteamericanos. La mayoría logró reencontrarse con sus familiares tarde o temprano, aunque ciertamente no todos lo consiguieron. Así mismo, algunos sufrieron experiencias traumáticas, que van desde la separación de los padres hasta la convivencia solitaria en un medio y cultura desconocidos, incluyendo, también en casos más específicos, historias de abusos físicos, psicológicos y sexuales.

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DdA, XIV/3705