jueves, 16 de noviembre de 2017

PABLO IGLESIAS Y EL BRIGADISTA FERNÁNDEZ DEL REAL

Lazarillo

Decíamos ayer que solo dos brigadistas internacionales siguen entre nosotros, pues han pasado ya más de ochenta años desde que -procediendo de una gran diversidad del países- pusieron su juventud al servicio de la segunda República española para combatir al fascismo.  Muchos perdieron la vida en ese empeño. Uno de los que viven es Josep Almudéver Mateu (1919), que reside en Francia, y otro Virgilio Fernández del Real (1918), que vive en México, y acaba de viajar a España -hoy regresa a su país-, con el objetivo, entre otros alicientes, de saludar a Julio Anguita y Pablo Iglesias. Solo fue posible la charla con el líder de Podemos, que lo recibió ayer en su despacho del Congreso de los Diputados. Me comenta Almudena Cros que la charla fue muy agradable y que Iglesias se sorprendió de la lucidez y conocimientos que el anciano brigadista tiene de la vida política española. A este Lazarillo le hubiera gustado escuchar esa conversación, de la que alguien debería haber dejado constancia. Sólo me cabe añadir a la satisfacción de ambos al término de la misma y al vuelo de retorno de Virgilio a su país de exilio en los momentos en que escribo estas líneas, el soneto de Miguel Hernández, que quizá él mismo recuerde mientras el avión despega de Madrid:

Si hay hombres que contienen un alma sin fronteras,
una esparcida frente de mundiales cabellos,
cubierta de horizontes, barcos y cordilleras,
con arena y con nieve, tú eres uno de aquellos.

Las patrias te llamaron con todas sus banderas,
que tu aliento llenara de movimientos bellos.
Quisiste apaciguar la sed de las panteras,
y flameaste henchido contra sus atropellos.

Con un sabor a todos los soles y los mares,
España te recoge porque en ella realices
tu majestad de árbol que abarca un continente.

A través de tus huesos irán los olivares
desplegando en la tierra sus más férreas raíces,
abrazando a los hombres universal, fielmente.

DdA, XIV/3692