miércoles, 22 de noviembre de 2017

ELORZA, CATALÁ Y LAS CRUCES FRANQUISTAS


Félix Población

Es muy probable que el Partido Socialista Obrero Español, a cuyo último gobierno es justo reconocer la aprobación hace diez años de la Ley de Memoria Histórica, pretenda volver a emplear a las víctimas de la dictadura enterradas como alimañas en fosas y cunetas como materia de oposición -a falta de otras- al vigente gobierno conservador, que ha despreciado esa ley y hasta se ha sentido muy orgulloso de hacerlo. 

Pero si el Partido Socialista tampoco debería sentirse muy satisfecho con una ley tan precaria como la aprobada, mucho menos debería estarlo de lo muy poco que hizo a favor de esas víctimas durante los años que gobernó, que fueron muchos, ni siquiera de aquellos en que gobernó después de aprobada la ley, que fueron cuatro. Reprochar al Gobierno actual la ignominia de incumplir esa ley y de seguir instalado en el nacionalcatolicismo por mantener los restos de Franco en el altar mayor del Valle de los Caídos, puede sonar a partido de la oposición, pero en el caso del PSOE -en esto como en otras muchas de sus promesas- no tiene ninguna garantía de credibilidad. 

Si el gobierno que preside don Mariano no ha colaborado lo más mínimo en la exhumación de las cien mil víctimas de la dictadura que siguen enterradas donde lo quisieron sus verdugos, poca, muy poca fue la colaboración que prestó el propio gobierno de Zapatero que aprobó la ley en este mismo ámbito. Nada digamos de su canguelo a tocar la sacrosanta abadía del Valle de los Caídos para hacer posible lo que ahora don Odón plantea al ministro de Justicia Catalá. 

Aunque la respuesta de don Rafael fue en su mayor parte de un cinismo aberrante, no es despreciable la coda con la que terminó su réplica al diputado socialista cuando al referirse a cruces franquistas, la del Valle de Franco y la de la Cruz de Castro de Vigo, el ministro le recordó a don Odón que el alcalde socialista de esta ciudad gallega decidió mantenerla.

DdA, XIV/3698