viernes, 24 de noviembre de 2017

CATALUÑA, LA CORRUPCIÓN Y LAS URGENCIAS DE "LA PAZ" DESBORDADAS



Félix Población

Aunque cueste creerlo, por los años transcurridos desde entonces en democracia y por las manifestaciones que con todos esos años venimos soportando a favor del viejo régimen que todavía no ha sido condenado en un pleno del Congreso de los Diputados, la situación de la sanidad pública en el mismo hospital donde falleció el anciano general es totalmente impropia del país que a partir de aquella histórica fecha inició su camino hacia las libertades. 

El sindicato de enfermería de Madrid presentó ayer una denuncia, ilustrada con las correspondientes fotografías, en las que salta a la vista la situación caótica que se vive en Urgencias en el Hospital de la Paz, uno de los mayores de la capital de este reino en declive. Apelotonamiento de enfermos en salas y pasillos, ningún biombo de separación entre los pacientes, carencia de sábanas y ropa limpia, y hasta diez enfermos por enfermera. Y esto, sin que la aparición de la gripe  -como es habitual en estas fechas- venga a saturar aún más esta deplorable situación. 

No obedece ésta –claro que no- a una eventualidad circunstancial sino a deficiencias estructurales derivadas de una infradotación de medios, de la que es único responsable el actual gobierno de aquella Comunidad. Mientras la actualidad patria sigue estando marcada por el problema catalán, ese grotesco sainete montado a dos por los gobiernos central y autonómico que próximamente desembocará en unas elecciones autonómicas, y los medios de comunicación no dejan de insistir en el carrusel de corrupciones que afecta al partido de don M. Rajoy, la sanidad pública sufre los embates de los recortes hasta el alarmante punto que señala la denuncia del sindicato de enfermería de Madrid. 

Lo hace, además, en el gran hospital donde falleció el dictador hace cuarenta y dos años, sin que muchos entonces imagináramos ni por asomo que en la España del porvenir que por aquellas fechas se abría -esto es, ahora, más de cuarenta años despúes- los nostálgicos de aquel régimen pudieran campar a sus anchas por las calles haciendo apología del mismo, y la sanidad pública pudiera sufrir estas inclemencias. Lo uno y lo otro se dan, además, en medio de un país donde la actualidad política se viene llamando corrupción desde hace demasiado tiempo, con esa esperpéntica coda añadida en los últimos meses e interpretada al alimón en Cataluña por el exhonorable Puigdemont y M. Rajoy, indiciariamente corrupto.

DdA, XIV/3700