viernes, 13 de octubre de 2017

TURISMO DE ACOSAMIENTO DE OSOS


Lazarillo

En la edición de este pasado jueves del diario La Nueva España, acabó de visionar un vídeo que ha de preocupar y mucho a los organismos competentes. (TItular de búsqueda: Acosan a un oso en la Cordillera Cantábrica). En el Alto Sil, un hermosa zona del norte de León que este Lazarillo conoce bien, un nutrido grupo de turistas ha hecho mal uso de una moda que conviene regular de modo inmediato. Me estoy refiriendo al turismo de avistamiento de osos, que deberīa consistir -a priori y en teoría- en un seguimiento discreto, distante y silencioso de esos vistosos plantígrados. Pues bien, el documento informativo es muy elocuente del poco seso que afecta al turista ocioso provisto del instrumental fotográfico correspondiente, cuando eso del avistamiento queda atrás y lo que se produce es un auténtico, lamentable y peligroso acosamiento del animal, que obligado por esa circunstancia huye de sus perseguidores, pertinaces en su empeño de lograr una fotografía a la menor distancia posible del animal. En el vídeo se puede apreciar lo cerca que está el oso de ser atropellado por un vehículo que pasa por la carretera poco después. Pudo haberse producido, por lo tanto, un grave accidente que habría ocasionado desgracias personales, además de la muerte del plantígrado. Es de suma necesidad que se ponga coto al turismo de acosamiento que este vídeo denuncia. La razón, en este caso, está de parte del oso, al que no hace mucho más de medio siglo se perseguía a muerte por su pelaje. Hoy somos tan necios que pretendemos presumir de lo que ha sobrevivido de esa masacre, poniendo en peligro otra vez no sólo esa sobrevivencia sino la del ser humano con tres dedos de frente.

                                                 DdA, XIV/3661