domingo, 29 de octubre de 2017

EMILIO LLEDÓ SE ACUERDA DE LA CORRUPCIÓN NACIONALISTA




Autor: Emilio Lladó.
Editorial: Taurus (2017).
Formato: eBook y tapa blanda (488 páginas).

Lazarillo

Teniendo en cuenta la entidad intelectual del entrevistado, no va muy a fondo la interviú que publica el diario El País con Emilio Lledó con ocasión de la reedición de su libro Imágenes y palabras, pero viene bien la última de sus repuestas después de las semanas vividas a cuenta del esperpento Junts pel Sí, coprotagonizado de modo estelar por el Gobierno de España. Lo que sí es recomendable leer es la obra de Lledó, por supuesto, quien no lo haya hecho antes. Dice Lledó lo que sigue sobre las banderas:  
"Creo que cualquier bandera entorpece. Lo que tenemos que tener es una bandera de justicia, de bondad, de educación, de cultura, de sensibilidad, de filantropía, otro sustantivo maravilloso de los griegos, el amor a los otros. Pero trazar fronteras me parece una equivocación. No lo entiendo. Ahora hay que ser un poco radical y un poco generoso, y entender y estudiar. Yo me sentí en mi país desde los Pirineos hasta la isla más al sur de Canarias. Me parece un terrible error, porque se están olvidando problemas mucho más importantes de nuestro país con esta historia de los nacionalismos, se están olvidando de la corrupción de un lado y de otro. Hay un gran señor de un nacionalismo que vendió su ideología y tiñó el nacionalismo de la patria y resulta que lo que verdaderamente estaba haciendo era llevándose el dinero a Andorra. Pues nadie habla de eso. Tampoco se habla de los Bárcenas ni de los Ratos". Respecto al libro de Lledó editato por Taurus, se publicó por primera vez en 1998, y el autor dice al respecto:

Este libro plantea, desde distintas perspectivas, algunas de las cuestiones relacionadas con una nueva visión de las llamadas "Humanidades". En realidad no hay forma alguna de conocimiento que no tenga que ver con los seres humanos y que no venga de ellos. Sorprende, pues, que se siga hablando de saber humanístico y saber científico como si no fueran hombres los que hacen también la Ciencia. Es hora ya de ir completando y extendiendo un concepto de humanismo que comprenda, en un bloque común de intereses, esas dos formas de cultura.
En estas páginas se apunta a un horizonte en el que sea posible superar esa injustificada y envejecida división. Los diferentes apartados que constituyen este libro tratan de arte, de filosofía, de literatura, de educación y, en ellos, aparecen algunas de las ideas sobre las que se ha levantado ese maravilloso mundo de la cultura, obra exclusiva de los seres humanos. Un mundo al que no podemos renunciar porque sería renunciar a la propia vida. El cuidado de ese universo ideal y real, y el esfuerzo por que se cultivo sea cada vez mejor y más libre es una de nuestras irrenunciables tareas.
La memoria de la cultura, el análisis renovado y aleccionador de los niveles y estímulos que encierra esa memoria, es una empresa apasionante y solidaria. Las páginas de este libro pretenden ser un pequeño paso en ese camino. Un camino nada utópico porque permite divisar "la realidad de la utopía": un territorio de posibilidad y libertad.

DdA, XIV/3674