martes, 5 de septiembre de 2017

LA CONSEJERA DE EDUCACIÓN DE LA GENERALITAT SE TRABA EN CASTELLANO

Félix Población

Desconozco si Clara Ponsati, consejera de Educación de la Generalitat tuvo con el inglés encallamientos tan ostensibles como el de ayer al tratar de expresarse en castellano con motivo de la apertura del curso escolar. Me refiero, concretamente, a la intervención que esta señora tuvo -junto con un grupo de economistas- al utilizar la lengua de Shakespeare para explicar  internacionalmente el “déficit fiscal” de Cataluña con respecto al resto de España, un déficit que, en su opinión, se va  acumulando a lo largo de los años y resulta inaceptable para los catalanes. 

La azorada circunstancia por la que ayer pasó doña Clara fue recogida por las cámaras de Antena 3 y debo confesar que, a pesar de las explicaciones dadas por la consejera asegurando que sabe castellano y es un idioma que domina, me resultó harto preocupante. La señora Ponsati, doctorada en Economía por la Universidad de Minnesota, debería dar ejemplo y estar a tono con las declaraciones de los responsables de Ensenyament de la Generalitat con respecto al alumnado escolar de su país, pues siempre aseguraron que los niños en Cataluña acaban dominando los dos idiomas cooficiales, el catalán y el castellano, como sería deseable y provechoso tanto para su formación cultural como para el objetivo natural de toda lengua, que es comunicarse y contribuir a una cívica convivencia.

Me pregunto si hasta en ese patente encallamiento de la consejera con la lengua de Cervantes ha podido influir la situación de infarto que se respira en Cataluña ante el referéndum programado por la Generalitat, según declaró el periodista Gregorio Morán en una entrevista publicada recientemente en El Español. Con todo, es totalmente censurable que algunos medios de comunicación  se propasen hoy en sus titulares al escribir, por ejemplo, que la consejera de Educación demuestra no saber hablar castellano, pues es contribuir a sembrar más obstáculos de los que ya abundan para una cívica convivencia entre el Estado y el gobierno de Cataluña. 

No seamos tan lerdos e inconscientes, aquí y allá, porque el espectáculo que estamos dando a esa Europa a la que pertenecemos es deplorable, y mucho me temo que todavía le falta la jornada del 1 de octubre como colofón (conviene mantener el nombre de los meses antes que dejarlos en meras iniciales).

DdA, XIV/3626