martes, 23 de mayo de 2017

UNA MOCIÓN DE CENSURA TAN URGENTE COMO NECESARIA

Jaime Richart

No sé dan cuenta los políticos de las otras formaciones ni los periodistas afines a ellas, que son casi todos, de un de­ta­lle fundamental para entender lo que está pasando desde que Podemos irrumpió en escena...Y no se dan cuenta, unos porque son unos necios, y otros porque si tuviesen en cuenta lo que voy a decir, se compli­ca­rían mucho la permanente y monótona manera de inter­pretar ellos los acontecimientos sociopolíticos de un par de años a esta parte, tan acostumbrados al tópico están...Y lo que hay que decir es:

1º- que Podemos (con independencia de que algunos o mu­chos de los que forman parte del partido hayan visto la oportunidad de su vida para hacer su carrera o medio de vida) no es un partido con vocación de permanencia.

2º- que el 15M lanzó desde su plataforma a Podemos como un partido político de emergencia y para la situa­ción de emergencia nacional que dura hasta ahora y que se ha ido agravando desde entonces hasta ayer.

3º- que la acción política no tiene que desarrollarse necesa­ria­mente conforme al formato, protocolo y claves diseña­dos por el bipartidismo, más allá de la conveniencia de res­pe­tar, aunque sea con desagrado, las fórmulas e inter­preta­ción del reglamento de la Cámara y otras normas constitu­cionales y reglamentarias que de momento es oportuno res­petar por meras razones de moderación y sen­satez.

4º- que Podemos no llegó al escenario de esta farsa demo­crá­tica con otro objetivo que desalojar pacíficamente del po­der institucional al gobierno; un gobierno configurado por un partido votado mayoritariamente, pero mayoría en buena medida lograda con manio­bras sospechosas y fi­nancia­ción ilegal de las campaña electorales.

5º- que los tiempos medidos por quienes no tienen prisa por­que analizando y discutiendo sin poner fin al pasa­tiempo les va bien, nada tienen que ver con los tiempos es­timados por Podemos, por quienes les siguen y les han vo­tado y por quienes tenemos una edad que explica por sí misma nuestra impaciencia por ver a un país polí­tica­mente sa­neado.

6º- que Podemos y cuantos estamos detrás tenemos so­brada desconfianza en un partido socialista que ha ido de­frau­dando progresivamente a sus votantes originarios desde el principio del presente régimen; que desconfia­mos, porque la deriva de su acción política, le­gisla­tura tras legis­latura, le iba ale­jando de sus postulados fundacio­nales, e iban confir­mando el incumplimiento de prome­sas y propó­sitos proclamados por los líderes del partido.

7º- que esa desconfianza, unida a la urgencia de solución que requiere este país, han sido determinantes para com­prender decisiones de los dirigentes de Podemos, obliga­dos a una manifiesta cautela en las negociaciones que ha debido afrontar con el partido socialista y especialmente con su re­novado secretario general, tanto antes de su defenestración como ahora tras su renombra­miento.

8º- que la moción de censura registrada por Podemos obe­dece a la urgencia sentida por el partido y por cuan­tos le si­guen, y probablemente por muchos otros millo­nes que vi­ven semiparalizados por los escándalos que no cesan y por la perplejidad.

9º- que, en consecuencia, el ofrecimiento de Po­demos al nuevo secretario del partido socialdemócrata para que for­mule su propia moción de censura, en cuyo caso reti­raría la suya, responde a la estrategia general de impri­mir la urgen­cia de solución necesaria para todas estas graví­simas cues­tio­nes. Urgencia que ha sido diagnosticada por Podemos, habida cuenta que el partido del gobierno y los gobernantes felo­nes llevan camino de consolidar con ma­las artes su posi­ción institucio­nal, incluso a través de la gran coalición que los viejos y desfigurados so­cialistas del par­tido propug­nan y por la que vienen bata­llando para blin­dar sus intere­ses en to­dos los ámbitos, inclui­ds el de la cómoda alternan­cia. Y todo ello mien­tras millones de españo­les enferman sin la debida asisten­cia o mueren sin acariciar el menor atisbo de solu­ción a su futuro, al de sus hijos y al de sus nie­tos...

DdA, XIV/3543