viernes, 12 de mayo de 2017

EL PELOBÚS Y LA MISERIA DE LOS PÓRTICOS


Lazarillo

Entre estas dos imágenes media más de un siglo. El escenario es el mismo: la ciudad de Gijón. En el primer caso, un grupo de mendigas -todas mujeres- se arremolina en torno al pórtico de la céntrica iglesia de San Lorenzo, donde este Lazarillo estudió la catequésis nacional-católica propia de su época. La imagen data de 1910, casi diez años después de la construcción de la iglesia, que antes de la guerra lucía sendos chapiteles en sus dos torres y guarda cierta semejante en su modesta estructura neogótica con la imponente Notre Dame de París. A principios del pasado siglo, ninguna de esas mujeres -algunas muy ancianas- hubiera imaginado que ciento y pico años después discurriría por las calles de aquella ciudad el Pelobús del padre Ángel, un vehículo destinado desde el pasado 5 de mayo a ofrecer cortes de pelo y aseo gratis a quienes en estos años soportan también unas condiciones de vida adversas, con la mendicidad otra vez aflorando en los pórticos y las plazas. Que la caridad venga a paliar en una mínima parte lo que sigue siendo una deuda social en un Estado democrático, ha sugerido a este Lazarillo la inserción de estas dos imágenes de dos épocas muy distintas y muy distantes, pero con ese nexo en común. Escuché una vez a un mendigo, cuya desesperada situción se debía como la de tantos otros a la pérdida de empleo, que en su vida en la calle echaba mucho de menos la higiene porque al sentirse sucio sentía mucho más dañada su dignidad. Quizá el padre Ángel escuchó algo así y por eso puso en marcha el Pelobús, que circulará por aquellas otras ciudades que lo soliciten mientras el gobierno habla de Venezuela.

DdA, XIV/3534