miércoles, 7 de diciembre de 2016

EINSTEIN EN BICICLETA: EQUILIBRIO Y ATENCIÓN*

Félix Población

Para quienes cada día más se integran en el creciente aunque poco acelerado kilometraje de carriles/bici con el que cuentan nuestras ciudades, este libro de Ben Irvine, magníficamente editado por Siruela, les va a ser de mucha utilidad documental y reflexiva a favor de su vehículo. Para ello recurre el autor a algunos pasajes de la biografía de Albert Einstein, uno de los científicos más sobresalientes de la historia, que iba en bicicleta -según confesión propia- cuando se le ocurrió su teoría de la relatividad.

Pensaba  Einstein que hay dos formas de vivir la vida: como si nada fuera un milagro o como si todo lo fuera. Es evidente que para llegar a ser Einstein o intentarlo se requiere lo segundo. Para ello es necesario vivir con atención o conciencia plena. La bicicleta, según Irvine, es una máquina de ensueño que aúna meditación y movimiento, curiosidad y velocidad. En bici se adquiere en semanas lo que Einstein personificó sin esfuerzo: vivir con atención plena. No es de extrañar por eso que se considere la bicicleta haya sido considerada como el mejor invento de la historia. 

La bici posee los mismos efectos colaterales que la meditación convencional. Cualquier ciclista siente esos efectos notarse con un grado de consciencia más alerta, una mayor serenidad y energía. La verdadera vocación de la bicicleta es alcanzar la atención plena, que conduce asimismo a darnos una visión más equilibrada del mundo. De las cuatro actitudes que componen dicha visión y de cada una de ellas es de lo que tratan los cuatros capítulos de que costa este hermoso librito, un tanto afeado por la traducción.

En el primero, El mejor de los inventos, se reflexiona sobre el ingenioso diseño de este vehículo, partiendo de la llamada draisiana, una bicicleta sin pedales que el barón Karl von Drais inventó en 1817. Para llegar a los pedales hubo que saltar a 1867, cuando Pierre Michaux empezó a construirlas en su taller de París y la bici se convirtió decenios después en el vehículo más popular del naciente siglo XX. 

En A rueda libre, sin preocupaciones, se analiza el regocijo infantil de montar en bicicleta, cuando descubrimos la independencia y al ejercitar el cuerpo despertamos la mente y fomentamos la imaginación. No en vano el escritor Louis J. Galle indicó que ir en bici era la experiencia más próxima a volar que tiene un ser humano, significando por vuelo el del pájaro, no el del avión. Si Einstein tocaba el violín porque le ayudaba aguzar su concentración para desarrollar sus trabajos de física, el ciclismo nos facilita ese estado mental avizor que se requiere para las tareas intelectuales. Al bajarte de una bici te sientes más despierto, más sereno y centrado que antes de subirte al sillín. Algunos no dejamos de experimentarlo.

En  La vuelta a la manzana, Ben Irvine, que dice haber escrito este libro no sólo sobre ciclismo sino mediante el ciclismo, nos invita a utilizar la bicicleta para crecer en sociabilidad, amabilidad y ánimo inclusivo y ecuánime con nuestros vecinos. Si esto compete al ámbito local, en defensa del medio ambiente y una vida urbana más sosegada y menos ruidosa, en el último capítulo -Una vuelta por el mundo-, la dimensión del horizonte ciclista se dilata al hablarnos de las grandes distancias acometidas por una serie de esforzados del pedal, desde aquel R. J. Klamroth que en 1869 invirtió seis días en recorrer los 644 kilómetros que separan Londres de Edimburgo, hasta el teniente ruso que en 1890 fue de San Petersburgo a la capital británica  en un mes, dejando atrás más 3.220 kilómetros.

No podían faltar en El arte de montar en bicicleta una referencia a la más conocida carrera deportiva por etapas, el Tour de Francia, donde cada corredor quema entre 6.000 y 10.000 calorías al día y se escalan altitudes equivalentes a tres veces el Everest. También se recuerda la primera de las vueltas al mundo, llevada a cabo por Thomas Stevens en 1884 a lo largo de tres años, con un total de 22.000 kilómetros.

*Articulo publicado en Quimera, revista de Literatura, diciembre, 2016

Einstein y el arte de montar en bicicleta. Buscando el equilibrio en el mundo moderno. Ben Irvine, Editorial Siruela, 2016


DdA, XIII/3405