martes, 1 de noviembre de 2016

QUIJOTESCO PEDRO SÁNCHEZ ANTE LOS MOLINOS/GIGANTES


Félix Población

Que a alguien como Pedro Sánchez, ex secretario general del PSOE, defenestrado por el aparato y quienes ejercen de padres tutelares del partido, se le ofrezca la oportunidad de una entrevista con Jordi Évole al poco de que la mayoría de los diputados de su formación hayan traicionado la palabra dada a los electores, es un regalo. 

Y si es para hacer acto de contrición, más, porque previamente Sánchez había tomado la única y mejor decisión que podía tomar para hacer valer su proyección de cara al porvenir: renunciar a su acta de diputado. Hecho esto, tocaba decir las verdades, casi todas coincidentes con lo que ha venido repitiendo Podemos acerca de la imposición de la abstención por parte de los poderes financieros y mediáticos, con el diario El País como buque insignia.

Dicho esto, también nos hemos enterado de que Sánchez minusvaloró al único partido capaz de renovar hasta ahora la vida política española y que, por eso mismo, arrebató al PSOE buena parte de sus votantes, hartos de la conformidad atrofiada del turnismo, la corrupción compartida con el Partido Popular y la disparidad entre las promesas mitineras de campaña electoral y los hechos de gobierno. 

Anuncia don Pedro que está dispuesto a un viaje por España, al objeto de consultar a las bases socialistas y evaluar la posibilidad de presentarse al próximo congreso del partido con el expreso afán de volver a la secretaría general. A tal fin, abre una web y al poco se la rompen, mientras desde el PSOE se escuchan las primeras voces vaticinando que ese congreso puede hacerse esperar, quizá con la estrategia de que la herida hoy abierta cicatrice. 

Tengo para mí, sin embargo, que esas pretensiones quijotescas de Sánchez se van a seguir encontrando con los mismo molinos/gigantes movidos por el aire viciado de la troika europea, sin posibilidad de que su buena fe de nuevo caballero andante obtenga los apetecidos frutos. Para afanar la reconquista que don Pedro pretende  se requiere respetar más a los diputados que han mantenido la palabra dada -no es no- que a los que la traicionaron, máxime cuando se ha sancionado a los primeros, representantes de electorado socialista. 

Igualando a unos y otros en ese respeto, como ha hecho Sánchez por diplomacia, tal pareciera que lo que pretende el ex secretario es regenerar un partido sin ser consciente del grado de  degeneración que soporta, a pesar de haberla sufrido en sus propias carnes. Mucho me temo que regenerar las viejas siglas sea ya imposible -pues otras fuerzas ajenas a las de sus militantes deciden la ruta del partido-  y que al PSOE por hacer le correspondan otras siglas, esto es, las de una nueva formación política como consecuencia de una ruptura más que previsible.

DdA, XIII/3374