martes, 1 de noviembre de 2016

FLORES EN LA CUNETAS DONDE NUNCA HUBO UN ACCIDENTE DE TRÁFICO

La imagen puede contener: planta y flor
Emilio Silva

Una mujer manda esta mañana un correo electrónico explicándome que buscan datos acerca de dónde puede estar enterrado su tío abuelo, muerto defendiendo el gobierno de la República, en una batalla cercana al final de la guerra civil. La hermana de ese tío vive todavía angustiada porque nunca supo dónde se enterró aquel cadáver.
Una consulta en un listado especializado y aparece el nombre, la respuesta largamente reclamada y llorada durante casi 80 años. El Estado español no ha tendido ni la más mínima mano a quienes fueron asesinados por el ejército sublevado, a quienes defendieron las urnas, a quienes no quisieron volver a vivir sin ellas.
En el año 2006, el alcalde de Madrid Alberto Ruiz Gallardón, disfrazado de progre por el Grupo Prisa, destruyó 3.500 nichos que el Gobierno de la República Española había dado en propiedad a las familias de soldados que habían muerto en el frente defendiendo la legalidad; héroes que en cualquier nación democrática recibirían honores de Estado, pero el ayuntamiento del Partido Popular borró sus nombres, sus huellas y sus nichos y después los comercializó a 1.700 euros cada uno; una burbuja construida con ladrillos y olvido.
En un día como hoy, debemos recordar a todas aquellas personas que dejan flores en una cuneta, en la que nunca hubo un accidente de tráfico; a quienes todavía esperan una respuesta de esta democracia enmudecida, a quienes vieron sus vidas rotas por el fascismo, quienes tuvieron que dejar su escuela para ser mano de obra infantil, quienes sufrieron la rapiña de los pistoleros de Falange que expropiaban vidas, viviendas, tierras y ahorros. Muchos partieron de cero; otros y otras de menos mucho, y la transición ejemplar, esa que muchos llaman reconciliación, apuntaló las políticas franquistas para los perdedores. Justicia y memoria para todos ellos y que nunca se olvide la inmensa e impagable deuda que tenemos quienes nacimos en la única sociedad europea que se levantó generalizadamente en armas contra el fascismo.

DdA, XIII/3374