Félix Población
No
he sido habitual lector del diario El Mundo, lo confieso. Ni su ex
director y fundador Pedro José Ramírez, ni la línea del periódico, ni
mucho menos el sesgo airado de algunos de sus columnistas propiciaban mi
interés por ese rotativo. También debo confesar, sin embargo, porque a ello me
obliga la memoria y la profesionalidad de su redactora jefe de Opinión,
que tiene El Mundo en Lucía Méndez a una de las periodistas más lúcidas
como analista político de las últimas décadas. Por esa razón, no he
dejado de seguir sus columnas desde que se embarcó en el diario citado
procedente de Diario 16.
Antes, mucho antes, tuve la ocasión y el placer de conocer a Lucía en mi despacho del diario El Correo de Zamora, cuando con diecisiete o dieciocho años se presentó para hacer prácticas en este periódico. Se ganó el puesto con todo merecimiento, pues a su desenvoltura natural unía una capacidad y perspicacia profesionales ciertamente notables, tal como demostraría durante los meses de aquel ya lejano verano de 1983. Pasó el tiempo, una vez subastado el viejo Correo, y Lucía proyectó y verificó una excelente trayectoria en Madrid, sin que tuviera ocasión de volver a verla hasta hace unos pocos años. El reencuentro fue muy grato. La ya brillante y reputada periodista no había olvidado a su primer director, agradecida por lo que esa primera etapa profesional había representado en su vida.
Hace algunos días leí un tuit de Lucía apoyando la huelga que sus compañeros de El Mundo
han realizado en contra del despido de más de 200 trabajadores de la
empresa Unidad Editorial. Defiende Méndez su casa
y la profesión que con tanto celo ha ejercido durante más de treinta
años. Celebro, por lo tanto, su actitud y me sumo a ella desde el
recuerdo del periódico en el que tan prometedoramente inició su carrera.
El oficio, hoy más que nunca, necesita que quienes mejor lo representan
defiendan a los que son víctimas de regulaciones de plantilla y
precarizaciones inadmisibles.
Gracias, Lucía, por estar donde debes en
esa hora adversa para tantos compañeros de trabajo y para la propia profesión. No esperaba otra
cosa de ti. Me lo decía la memoria que guardo de aquel Correo en el que te
iniciaste.
Puntos de Página
¡VIVA EL DÍA DE EUROPA!
Puntos de Página
¡VIVA EL DÍA DE EUROPA!
DdA, XIII/3262
2 comentarios:
Las(os) buenos siempre sera reconocida su profesionalidad.
No siempre, Urbano. No siempre.
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