domingo, 10 de enero de 2016

A VUELTAS Y REVUELTAS CON EL TRAJE DEL REY GASPAR

Antonio Aramayona
 
La exdiputada del PP y directora del área internacional de la fundación FAES, Cayetana Álvarez de Toledo, jamás podrá perdonar a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que su hija le dijera “Mamá, el traje de Gaspar no es de verdad”, de lo que concluyo que hay que ver la aguda precocidad de algunos infantes, capaces de detectar en una “Cabalgata de Reyes” las irregularidades del vestido de Gaspar (más no de Baltasar o Melchor), así como de determinar qué traje no es “de verdad”, lo cual implica que conocen con exactitud histórico-antropológica qué portaban realmente, “de verdad”, los tres “reyes magos”.
Quizá doña Cayetana, tan interesada en trasmitir “de verdad” a  su prole la “verdad” de los “hechos” acaecidos aquella noche en Belén, esté al corriente de que ni fueron tres (los cristianos armenios creen que fueron doce, consolidando el fundamento solar de la religión cristiana, como los 12 apóstoles, las 12 constelaciones o las 12 tribus de Israel), ni eran reyes, ni eran magos (en realidad, su traducción más verosímil parece ser “sabios”) ni había uno negro, otro anciano y otro, más joven, rubio/pelirrojo (pues solo se trató de simbolizar a los tres continentes entonces conocidos: Asia, África y Europa). Por lo mismo, fue un invento muy posterior incluir en el pesebre a un buey, una mula, dromedarios y camellos…  
La señora Álvarez de Toledo, amante de las cosas como son “de verdad”, conocerá igualmente que hace más 3.000 años se celebraba en Frigia el 25 de diciembre el nacimiento del dios Atis de una virgen llamada Nana y algunas tradiciones budistas relataban hace ya más de 2.500 años que Buda había nacido en esa misma fecha de otra virgen, Maya, tras haber sido anunciado por una estrella. Sin salir de Asia, hace 4500 años se creía que Krishna había nacido también de la virgen Devaki el 21 de diciembre. Curiosamente, su padre era un carpintero y a su nacimiento, señalado por una estrella en oriente, asistieron ángeles y pastores.


Puede replicar doña Cayetana que su hija es aún pequeña para esas zarandajas históricas y que solo está interesada en nuestras tradiciones cristianas “de toda la vida”. Sin embargo, aunque jamás pudiere perdonarme, ¡jamás!, me permito insistir en que Dionisos nace el 21 de diciembre de una princesa virgen en un establo o pesebre. Heracles o Hércules nace también en el solsticio invernal de otra virgen, Alcmena, cuyo marido se abstuvo de tener relaciones sexuales con ella hasta el nacimiento de su hijo. E incluso ha llegado a mis oídos que también el dios Horus egipcio nace el 25 de diciembre de la virgen Isis-Meri en una cueva con ganado. Su nacimiento fue anunciado por una estrella en el oriente y acudieron a su venida al mundo tres hombres sabios. E incluso en Persia una tradición relata que Mitra nació de una virgen en el solsticio de invierno en una cueva y  a su nacimiento asistieron pastores que portaban presentes.
Ahora bien, si nos atenemos exclusivamente a las santas tradiciones hispanas posteriores a la supuesta fecha del nacimiento del supuesto Jesús de Nazaret, me limitaré, en atención a las inquietudes para con su hija de doña Cayetana Álvarez de Toledo, a referir unas cuantas costumbres tradicionales, quizá las más arraigadas en el pueblo y en sus tradiciones “de toda la vida”. Por ejemplo, en Aragón y Cataluña existe la tradición del TIÓ (un tronco), un personaje mitológico al que desde el 8 de diciembre se ceba con alimentos y golosinas a fin de que en la Nochebuena “cague” regalos (de eso hablan los cantos y y versos que se recitan esos días), bien echándolo al fuego o a base de palos que asestan los infantes hasta la “defecación definitiva” de los regalos. En Galicia existe la tradición del PANDIGUEIRO, APALPADOR O PALPABARRIGAS, personaje mítico gigantesco, de profesión carbonero, que bajaba de las montañas lucenses por las fiestas de Navidad para visitar a los niños y comprobar, palpándoles su barriga, si estaban “bien alimentados” y dejándoles de regalo castañas calientes (considerando noticias bastante recientes lo mejor es alejar a los niños y las niñas de cualquier Apalpador, muchos de los cuales han acabado saliendo de rositas). Relacionados con estos personajes, encontramos también el Tientapanzas, en Écija, el Anguleru, en Asturias, o el Olentzero, de tradición vasconavarra.


Como botón de muestra de todos ellos, valga la Cantiga do Apalpador, cuyo texto es: 
Vaite logo, meu meniño (miña meniña)
marcha agora para a camiña
Que vai vir o Apalpador
a apalparche a barriguiña
Xa chegou o día grande
día do noso Señor.
Xa chegou o día grande
e virá o Apalpador.
Mañá é dia de cachela,
que haberá gran nevarada
e há vir o Apalpador
cunha mega de castañas.
Por aquela cemba
xa ven relumbrando
o señor Apalpador
para darvos o aguinaldo.
 
DdA, XII/3180