lunes, 30 de noviembre de 2015

EL PROTAGONISMO INQUISITIVO DE ANA PASTOR

Lazarillo

Siempre pensé que Ana Pastor, presentadora de El Objetivo, no era todo lo conjonera que debería con todos sus invitados y que en ocasiones, como ayer con Pablo Iglesias, es como si pretendiera enfatizar la incomodidad de sus preguntas con frecuentes interrupciones al entrevistado, sin que éste pueda llegar a terminar sus argumentos. Las preguntas, si están bien planteadas, pueden resultar ya de por sí incómodas sin necesidad de repreguntar sobre lo que está contestando el entrevistado, máxime si esto comporta dejar sin exposición un razonamiento. Ayer lo hizo Pastor hasta tal punto que me ha llegado a sorprender el grado de concentración y fluidez que mantuvo en todo momento el secretario general de Podemos ante lo que parecía un permanente acoso. Si a eso añadimos, además, la permanencia en pantalla del rostro de la entrevistadora junto al del entervsitado,  haciendo de la imagen inquisitiva de la primera un motivo a mi juicio excesivo de protagonismo, el resultado profesional deja bastante que desear. El protagonista en una interviú siempre ha de ser el entrevistado. La profesionalidad del entrevistador se ciñe sobre todo a la calidad, precisión y oportunidad de las preguntas, que pueden ser todo lo incómodas que se desee, pero sin necesidad de adornarlas con una reluciente mirada inquisitiva o inquisidora por parte del periodista o la periodista, como es el caso.

DdA. XII/3144