domingo, 6 de septiembre de 2015

UNA IMAGEN VALE MÁS QUE MIL AHOGADOS


Lazarillo
Quienes llegamos al periodismo hace muchos años y tenemos como más valioso y modesto atributo el que da la experiencia, sabíamos desde que vimos la imagen del niño Aylan en una playa turca que esa fotografía iba a unirse a la colección de fotografías que, desde aquella de la niña vietnamita huyendo desnuda del napalm por una carretera de su país, la del pequeño refugiado sirio inerte y bañado por las olas iba a tener una relevante significación. Y así ha sido. Puede que los gobiernos de Europa hayan procedido con mayor generosidad porque también sus jefes se deben a la imagen que hande dar de sí mismos en estas circunstancias, pero la que está siendo magnífica es la reacción de algunos ayuntamientos de España, en su mayoría gobernados por los que se han dado llamar alcaldes del cambio, que acaban de reunirse en Barcelona. Tanto Madrid como Barcelona, que han encabezado el movimiento de las ciudades/refugio, han procedido con diligencia y determinación, de un modo abierta e indudablemente solidario, que contrasta con las contradicciones miserables de algunos líderes europeos, ahora arrimados al efectismo mediático de la instantánea. Este Lazarillo quiere resaltar, después de leer una de las magníficas crónicas que la periodista Olga Rodríguez está publicando en ElDiario.es desde la expedición de los refugiados, que tanto Grecia como Macedonia se portaron de modo muy humanitario con ellos, en contraste con la actitud de las autoriades húngaras. Cabe preguntarse si desde Turquía, donde el número de refugiados sirios ronda los dos millones, se van a seguir  produciendo sucesivas oleadas en las semanas próximas. También por qué fue posible ahora, después de que al gobierno griego de Syriza se le impusieran finalmente las condiciones estipuladas por La Troka,  esta masiva diáspora por el territorio europeo camino de Alemania como tierra prometida.
Questa è Kobane. Da qui venivano i genitori del bimbo di tre anni di cui tutti parlano.
Qualcuno dirà: "Perché non stanno a casa loro?"

DdA, XII/3071