jueves, 10 de septiembre de 2015

UN BATALLÓN KURDO DE MUJERES ATORMENTA A LAS MILICIAS DEL ESTADO ISLÁMICO




KOBANE, Siria.- Las mujeres juegan un papel central en las Unidades kurdas de Protección Popular (YPG) que en los últimos meses se ha anotado varias victorias contra el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS) en Irak y Siria. Este batallón femenino tiene un impacto psicológico en sus enemigos: los yihadistas creen que si mueren en combate a manos de una mujer, sus almas arderán en el infierno, todo lo contrario de lo que sucedería si caen a manos de un hombre. Teniendo en cuenta esto, los kurdos, que combaten en su región contra el avance del EI (ISIS, por sus siglas en inglés), formaron un batallón femenino para atormentarlos y hacerlos retroceder. Allí, las mujeres luchan por su libertad en todos los frentes: tanto en la guerra, como en la sociedad kurda.

La ciudad siria de Serekaniye (Ras Al-Ayn), de mayoría kurda, es la última gran ciudad colindante con el Estado Islámico (EI). La única fuerza que protege Serekaniye del grupo terrorista son las Unidades kurdas de Protección Popular (YPG). Desde 2012, una parte importantísima de las YPG está integrada por su sección femenina, las YPJ, que combaten al EI. En un documental realizado por la cadena RT, se puede escuchar los relatos de estas mujeres kurdas, todas jóvenes y solteras, que se entrenan durante un mes antes de entrar en combate contra el EI. "Organizamos campamentos donde se dan las condiciones apropiadas y cambiamos de lugar constantemente", explica la comandante de las YPJ, compañera Tolhildan ('Venganza'). Después de un mes de entrenamientos, las jóvenes se dirigen al frente, donde en el mejor de los casos lucharán durante dos meses, después de lo cual podrán regresar a su casa solo por un día o dos, antes de volver al campo de batalla.

Los padres Gulán, una joven kurda de 18 años, son conscientes de que ella puede morir, pero igual quieren que ella vaya a entrenarse, según el relato que hacen los periodisas de RT. "El EI nos atacó. Se llevan a nuestros niños, les cortan las cabezas. Secuestran a nuestras hijas y las deshonran", relata el padre de Gulán. "Rezo para que nunca la tomen como rehén. Y si ocurre, que se dispare la última bala que le quede", agrega. Gulán se unió a las filas de las YPJ no solo por su propia seguridad o por el amor a la patria. "Mi padre me quiere, ¿no es cierto? ¿Cómo puedo demostrarle mi amor? Iré a combatir al enemigo para que él esté a salvo y se sienta orgulloso de mí", confiesa. Pero además existe una motivación social, ya que no quiere seguir viviendo en un mundo controlado por hombres. "Nos hemos criado en una sociedad que obliga a la mujer a dedicarse solo a las tareas de la casa y en la que los hombres consideran a las mujeres como su propiedad, como un adorno, y no les permiten salir de casa. Para una mujer casarse es como caer prisionera. Considerando la mentalidad de nuestra sociedad, no se puede ni contemplar la posibilidad de que las mujeres casadas formen parte de las Unidades de Protección Femeninas. Queremos crear una nueva sociedad", sostiene. 

Noticia publicada en el diario argentino LA GACETA

DdA, XII/3075