viernes, 25 de septiembre de 2015

LOS POLÍTICOS DEL SÍ Y EL NO SE ASOMAN AL AYUNTAMIENTO DE BARCELONA



Félix Población

Hoy escucho en la radio que en un bar, creo que de Barcelona, el propietario ha optado por poner un cartel en el que utiliza el verbo prohibir: “Prohibido hablar del tema”. El tema no puede ser otro que el de las elecciones autonómicas del próximo domingo.

Supongo, ante tal medida, que el dueño del local lo habrá hecho a fin de evitar refriegas dialécticas entre sus clientes, refriegas más o menos acaloradas que pueden originar a la postre desavenencias entre los parroquianos y repercutir para mal en la caja del establecimiento. 

La coincidencia ha querido que esta noticia me llegara al día siguiente de la refriega de banderas que ayer tuvo lugar en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona con motivo de la fiesta de La Mercè. Alfred Bosch (ERC) colgó una estelada y Alberto Fernández Díaz (PPC) contraatacó de inmediato con la bandera española, que debía tener muy a mano para responder a la provocación de Bosch. 

El espectáculo fue deplorable, aunque Ada Colau lo haya calificado de anécdota. No lo es porque, tal como la misma alcaldesa dijo, no se puede utilizar el balcón del Ayuntamiento como plataforma electoral, dado que esa institución representa a todos los barceloneses. Creo que Ada Colau debería por eso llamar la atención  muy seriamente a su teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, que tan denodadamente pretendió evitar que la bandera española se asomara al exterior, sin hacer lo propio con la enseña catalana. Al menos, para ser coherente con sus palabras respecto a la utilización electoralista del balcón municipal. 

Un día pasará algo y nadie tendrá la culpa. Señores políticos, me dan ustedes mucha vergüenza ajena. Y mucho miedo. Suscribo estas palabras de Jordi Èvole porque pienso, sobre todo, en el cartel exhibido en un bar de Barcelona. 

Puntos de Página

+@La república independiente de andar por casa. Artículo de Ignacio Escolar en Eldiario.es

DdA, XII/3089