martes, 28 de julio de 2015

LA MARIMORENA DE LOS PROGRAMAS DE DEBATE EN TELEVISIÓN


Félix Población

En su acepción coloquial, según la RAE, el término marimorena es definido como riña, pendencia, camorra: Se armó, se organizó la marimorena*. En el programa La Marimorena, que se emite a través de la tele de la obispalía (13TV), no suele haber riña, pendencia o camorra alguna entre sus tertulianos, pues todos mantienen muy similares criterios, en sintonía con el pensamiento político más retrógrado. 

Sin embargo, sí que buscan camorra y pendencia estos analistas de ideología ultraconservadora al disparar sus aguijones contra el independentismo y lo que ellos califican como ultraizquierda. En su fuero interno, la mayoría de los que integran estos debates unidimensionales desearían que los aludidos entraran en su reñidero para así parecerse a la España de la que proceden, que no es otra que la del guerracivilismo, siempre promovida en la historia de este país por los sectores ultraderechistas: desde las guerras carlistas al movimiento nacional franquista.

Es intención ahora de la cúpula de 13TV, según leo, que La Marimorena compita los sábados por la noche con otros dos programas de debate, La sexta noche y Un tiempo nuevo, emitidos por La Sexta y Cuatro, y que a su vez compiten entre sí en parecido formato. Según El Confidencial Digital, los directivos de 13TV están pendientes de que el vigente gobierno dé a esa televisora una nueva licencia con la concesión de los nuevos canales de TDT. 

Los máximos responsables de la cadena son conscientes de que, si el Gobierno les otorga un nuevo canal, tendrán posibilidad de realizar inversiones como ésta en el programa que de modo tan sectario dirige y presenta Carlos Cuesta. Como estoy convencido de que la obispalía -sobre todo después del ultraderechazo Albiol en Cataluña- recibirá de don Mariano el Simple ese nuevo canal, La Marimorena se sumará a los programas que hacen del debate político un espectáculo cada vez más pobre, con el plató poblados de gritos y ayuno de ideas, donde todo se sacrifica a la audiencia, sobre todo las ideas y la buena educación.

Es probable que de esos platós/reñidero se vayan ausentado cada vez más aquellos interlocutores que de verdad tengan algo que aportar, con serenidad de juicio, respeto al adversario e inteligencia e independencia crítica para no caer en la catequesis de partido o en la retórica hueca. Esto es, sin caer en la marimorena que tanto se fomenta y prodiga, y de la que personalmente estoy tan harto como asqueado.

*De María Morena habla ya en el año 1834 José María de Zuaznávar y Francia, un jurista y miembro de la Real Academia Española y de la Historia, consejero de Isabel II por aquellas fechas. En su búsqueda por las causas judiciales anteriores a 1700, Zuaznávar dio con un inventario de Juan de Valcárcel Dato en el que se refería la causa formada el año 1579 contra Alonso de Zayas y Mari Morena, su mujer, tabernera de corte, por tener en su casa cueros de vino y no quererlos vender».

«Es muy verosímil que el nombre y el apellido de esta mujer encausada, su clase y la calidad de su culpa, hubiesen dado origen desde el año 1579 a la expresión, hoy muy usual de Marimorena por pendencia», recogió Zuaznávar en sus «Noticias para literatos acerca de los Archivos públicos de la hoy extinguida Sala de Señores Alcaldes de Casa y Corte», un folleto de ocho páginas impreso en San Sebastián al que alude José María Iribarren en «El porqué de los dichos».

DdA, XII/3038