miércoles, 25 de febrero de 2015

RAJOY DA LA TALLA DE LA MENTIRA Y LA INDIGNIDAD


Félix Población

Quienes esperaban ayer a un presidente del Gobierno calmo y satisfecho con la perspectiva del imaginario país en recuperación que glosó en las 37 páginas de su discurso, se encontraron a la postre -tras la intervención de Pedro Sánchez- con un político preso del desquiciamiento psicológico, las malas formas, la miseria mental y moral, a más de la falacia reiteraday recreada hasta unos extremos posiblemente insuperables. 

¿Es así como el jefe del Gobierno celebra los supuestos éxitos de su ejecutoria, atacando de modo personal y rastrero al nuevo líder de la oposición y diciéndole que no tiene talla para acceder a La Moncloa? ¿Pero quién se cree que es este impresentable registrador de la propiedad llegado a la presidencia del Gobierno por el dedo de un antecesor cuyo nombre ha quedado enfangado para siempre en la gran mentira de aquel trágico e inolvidable 11-M? ¿Hasta tal punto ha puesto de los nervios al partido gubernamental el aliento fresco y revitalizador de Podemos o el crecimiento demoscópico de Ciudadanos que no ha sabido Rajoy rebatir a su adversario más que con el argumento de creer a Sánchez interpretando el papel de Pablo Iglesias? 

Es una pena que para esto último al PSOE actual le falte toda la credibilidad que fue dilapidando en el pasado, sobre todo en los últimos años del gobierno de ZP. Por muy buena voluntad que haya puesto Pedro Sánchez y por más que ayer haya pretendido sustituir la ausencia del nuevo partido de Iglesias en el Congreso de los Diputados con un discurso que podría asemejarse al del líder de Podemos, nada en ese PSOE invita a creer en ese parecido.

Tenemos, así pues, a los dos partidos del bipartidismo hasta ahora vigente sumamente enfermos de embustes y falta de credibilidad. Rajoy dedica dos minutos a la gran tara de la corrupción, que es actualidad permanente en los medios informativos, y sus diputados se ausentan de los escaños cuando Alberto Garzón -en una excelente intervención que lo reafirma como un líder político notable- interpreta y deja oír en el hemiciclo la voz de la de calle. Mientras, Celia Villalobos,  juega en su tablet al Candy Crush durante el tiempo en que le toca presidir la tribuna.

Desconozco las razones y los argumentos en que se basará Pablo Iglesias esta tarde, en el Círculo de Bellas Artes, para hacer la lectura crítica de las sesiones parlamentarias celebradas ayer y hoy, pero tengo la sensación de que esas sesiones no le dieron la victoria ni a Rajoy ni a Sánchez, sino a él. Puede que lo ratifique hoy, si su interpretación es inteligente y puntualiza más en su alternativa, a la espera de lo que digan las próximas encuestas.


El Tuiterío


DdA, XII/2931