viernes, 20 de febrero de 2015

"LA NOCIÓN DE SOBERANÍA HA CAMBIADO: AHORA EL QUE MANDA ES EL QUE PAGA"


Luis Casado*

Servidor no es tevito, y si miro la cajita idiota lo hago mayormente para ver noticias y reportajes. Eso te permite descubrir perlas como la que te cuento ahora, atento el personal.
En Televisión Española Internacional estaba anteayer la periodista María Casado (nada que ver conmigo, que yo sepa) conduciendo su emisión matinal “Desayunos en TVE”. Los invitados, otros periodistas, comentaban la muy desigual batalla que se libra ante nuestros ojos, entre Grecia y la troika compuesta por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo.
Estos plumíferos con acceso a los grandes medios vienen en comisión de servicios: no a informar, analizar o comentar, sino a condenar a Grecia en nombre de… ¿En nombre de qué, en realidad? En nombre de los intereses de los mercados financieros, que son los que les pagan. De modo que unos y otros abundaban en falaces argumentos destinados a desprestigiar la valiente actitud del gobierno griego, que rehúsa seguir pagando eternamente una deuda impagable, contraída por gobiernos irresponsables, en beneficio de… los mercados financieros.
Un proverbio africano dice: “Uno es amo de las palabras que desea pronunciar, pero se transforma en su esclavo cuando ya salieron de su boca”. Otra forma de decir “Por la boca muere el pez”, o si prefieres “Antes de decir nada hay que darle siete vueltas a la lengua en la boca”.
El periodista que te cuento, falto de argumentos, afirmó que “La noción de Soberanía ha cambiado, ahora el que manda es el que paga…” En otras palabras, los países que tienen deuda soberana no son Soberanos y no pueden pretender adoptar sus propias políticas. Quién debe dirigirlos son los acreedores, o sea los mercados financieros. ¿Qué te parece?
Desde luego este cretino se refería sólo a Grecia. Al muy tunante no se le ocurrió precisar que entre los países más endeudados del planeta están Japón, los EEUU, Italia, Irlanda, Portugal, Francia…
Su línea argumental, de una simplicidad rayana en la subnormalidad, iba de: “Países que no tienen plata han pagado o están pagando… como Irlanda, Portugal, e incluso nosotros, los españoles…”.
Justamente. Irlanda, ese paraíso fiscal que prácticamente redujo los impuestos a las empresas a cero, se hundió apenas vino la crisis de los subprimes (2007). Su sistema bancario quebró, y los irlandeses pagarán las habas que se comió el burro durante más de 30 años. Digo los irlandeses… No las empresas ni los bancos irlandeses.
En España pasó más o menos lo mismo. Un ejemplo: Rodrigo Rato, ex Director-gerente del fondo Monetario Internacional, fue investido presidente de Bankia (ex CajaMadrid). Allí se las arregló para amamantar a una recua de ladrones (el proceso está en curso) y para perder más de 40 mil millones de euros. ¿Quién está pagando? El pueblo español, para lo cual Zapatero y Rajoy le impusieron recortes presupuestarios a la educación, a la salud, a las asignaciones familiares, a la investigación científica, a los programas sociales, etc. Ese es el brillante ejemplo del tarado que María Casado invitó a TVE.
Los ejemplos son miles, confundidos en una marea negra de corrupción, robo, pillaje, concusión, incuria y fraude fiscal, en los que han metido las manos desde el rey Juan Carlos I y su infantita, hasta los líderes de los partidos “de gobierno” PP (derecha) y PSOE (‘izquierda’), sin olvidar a las centrales sindicales que encontraron el modo de participar del festín.
A tal punto que el PP y el PSOE buscan rostros jóvenes, o como dirían en Shhhile, “nueos líerahgoh”, de preferencia tíos que presenten bien, guapos, elegantes, y ajenos a la basura en la que nadan desde los tiempos felices de la orgía Felipista, ese rufián que ahora es el porta maletas de Carlos Slim.
El PSOE se saca de la manga a un apuesto Pedro Sánchez, con la arriesgada misión de salvar un partido en franca perdición, mientras el PP encontró en el fondo de una chistera no un conejo, sino a un Pablo Casado (nada que ver conmigo, que yo sepa) mozalbete, rozagante y hablantín, con la no menos aventurada tarea de salvar a la derecha cavernaria.
Hasta ahora ninguno de los dos aparece involucrado en ningún chanchullo, ninguna estafa, ni ventas forward, ni operaciones inmobiliarias, y ese parece ser su principal y tal vez único mérito. Paciencia… ya se verá.
Ninguno de ellos, ocupados como están en la campaña del terror contra PODEMOS, se ha referido a esta nueva concepción de la Soberanía, una que depende del billete de cada cual.
Visto así, es fácil entender que según los politicastros shhhilenoh la Soberanía de la nación resida en el Parlamento y no en el pueblo de Chile. Ya puestos… visto que 90% de los hogares están muy, muy endeudados, la Soberanía debiese residir en el Banco Chile y el Santander.
O para ponerla más fácil, en la familia Luksic y la familia Botín (los bien nombrados). ¡No te jode!

*Director de Polítika

DdA, XII/2927