viernes, 20 de febrero de 2015

ELENA VALENCIANO SE ACUERDA DE MADINA

 Félix Población

Ha dicho ayer Rafael Simancas, presidente de la comisión gestora encargada de sustituir a Gómez por el exministro Ángel Gabilondo como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid en las elecciones de esta primavera, que los militantes del Partido Socialista son renuentes a asistir a las asambleas convocadas al efecto para elegir entre Gabilondo y Pedro Zerolo por el frío reinante. 

Hay que ser muy hipócrita o muy tonto para utilizar este argumento después de las masivas votaciones electrónicas suscritas por Podemos en las últimas fechas con tanta celeridad como diligencia. El frío está en el seno del partido, desasistido de líderes convincentes y seriamente amenazado en su pretensión de alternancia en el poder por el nuevo partido de Pablo Iglesias. Acostumbrado a la bicoca de tener asegurada esa alternancia durante los últimos treinta años, a expensas únicamente de los erorres o desaciertos del Partido Popular en el Gobierno, el Partido Socialista no sabía hasta ahora lo que es verse relevado por una nueva formación política que, a diferencia de Izquierda Unida, no aspira a ejercer una oposición minoritaria.

Como consecuencia del surgimiento y auge de Podemos en las expectativas de voto de los ciudadanos, el PSOE está viviendo un vapuleo de nervios que llama la atención y hasta abochorna por lo que significa: mucha ineptitud. Ni con Gabilondo ni sin él, este partido va a tener muchas posibilidades más de éxito en la Comunidad de Madrid, y esto debería saberlo el propio Gabilondo, que se ha prestado a sustituir a un militante -elegido por la militancia- sin serlo él mismo y sin que la militancia tenga la posibilidad de elegirlo en una primarias, sean éstas abiertas o no. 

Esto, aparte de torpeza, indica malaje y Pedro Sánchez, que temía a Gómez por su apego a Susana Díaz, debería saberlo, como lo debería saber el dios González, que ha suscrito la campanada desde las páginas de El País para avalar la operación cocida por este periódico para dar ese golpe de mano a pocas semanas de las elecciones en Andalucía, con Díaz como candidata ganadora. 

Tal como veíamos recientemente en un programa de Cuatro TV, el PSOE se ha convertido en el camarote de los Marx, sin que haya faltado a la cita la exvicesecretaria de dicho partido, Elena Valenciano, que ayer en la columna de blogs que comparto con ella en El Huffington Post hacía un encendido elegio de Eduardo Madina -¿se acuerdan?-, el candidato a mi juicio más digno que aspiró sin éxito a la secretaría general tras la marcha de Pérez Rubalcaba. Creo que sobra decir por qué se acuerda Valenciano de Madina precisamente ahora, aunque no lo exprese. "Su cabeza llena de lecturas, de música y de ideas, junto a una gran fuerza interior y una sensibilidad especial para entender el mundo, me llegan directas al corazón".


DdA, XII/2927