miércoles, 21 de enero de 2015

¿POR QUÉ SECRETO EL ENCUENTRO ENTRE ZAPATERO Y PABLO IGLESIAS?

Félix Población

Considero a Esther Palomera, columnista en El Huffington Post, una las periodistas más competentes actualmente en España, algo que también demuestra como tertuliana documentada. Tanto sus fuentes de información como su capacidad analítica para interpretar la actualidad política en nuestro país me parecen notables. Por eso es noticia de portada hoy, en el citado medio, la reunión secreta sostenida a finales del pasado año entre José Luis Rodríguez Zapatero, íñigo Errejón y Pablo Iglesias, una cita que tuvo lugar en el domicilio de José Bono, que fue quien la organizó. El conocimiento entre Bono e Iglesias data de la defensa que en su día hizo como abogado el expresidente del Congreso del padre del líder de Podemos en el Tribunal de Orden Público, durante el franquismo. 

Con esta reunión, celebrada poco antes de Navidad, ambos políticos socialistas pretendían calibrar -según Palomera- las verdaderas intenciones de partido de Iglesias, caso de alcanzar cuotas de poder. Durante la cita se habló de temas diversos: teoría política, economía. literatura. Todo, sin que la actual dirección del PSOE tuviera noticia del encuentro, lo que podría dar pie a pensar en la inconsistencia del liderazgo de su actual secretario general, si bien se puede asegurar que no se abordó durante la charla ningún aspecto relacionado con posibles acuerdos políticos entre los dos partidos.

Esto me ha recordado que hace siete años, cuando ZP concluyó su primera y mejor legislatura, Pablo Iglesias publicó su tesis dectoral. Llevaba por título: “Multitud y acción colectiva postnacional: un estudio comparado de los desobedientes: de Italia a Madrid (2000-2005)”. Dirigida por Heriberto Cairo Caro, catedrático de la Universidad Complutense, Iglesias dedica uno de sus capítulos a la gestación del triunfo de Zapatero en la cita electoral de 2004, marcada por la terrible masacre del 11-M y las patrañas del Gobierno del Partido Popular respecto a la autoría de los atentados. 

Según Iglesias, las “movilizaciones contra la guerra de marzo de 2003, cuyas formas de acción colectiva más efectivas fueron aquellas experimentadas y desarrolladas por los activistas más radicales, demostraron la posibilidad de abrir un escenario político global no institucional”. A su juicio, la “revuelta antigubernamental del 13 de marzo de 2004 que siguió a los atentados de Al Qaeda, quizá represente una de las mejores expresiones de las potencialidades de este repertorio postnacional en Europa”. En este punto de la investigación, que fue concluida en 2008, Iglesias señala que Zapatero, a pesar de “no ser un líder carismático, de sus dificultades para hablar otros idiomas (cuestión de singular importancia a la hora de aparecer en medios de comunicación internacionales) y de haber mantenido las líneas generales de la política económica del anterior Gobierno, se ha convertido en un referente progresista mundial y en el representante de una forma de hacer política en Europa alternativa a los Estados Unidos”.

Es de suponer que durante la conversación entre el líder de Podemos y ZP -cuyo carácter secreto tanto se presta al mosqueo y hasta parece como propiciado para que así sea-, los dos hayan tenido también la oportunidad de debatir sobre la interpretación que Iglesias hizo de aquellas expectativas y lo que para muchos ciudadanos que las tuvieron supuso la segunda y decepcionante legislatura de Zapatero. Sus efectos fueron rotundos en la sonada derrota del Partido Socialista en 2011, estimulada sin duda por la aprobación el 12 de septiembre de 2011 de la primera reforma constitucional de calado (la del artículo 135) para introducir el principio de estabilidad financiera y limitar el déficit, aprobada con 316 votos a favor y 5 en contra. Desde la primavera de ese año, el atisbo de Podemos ya había aflorado en las plazas.

+@Como no podía ser menos tras la dimensión dada a la noticia, Zapatero da a conocer los detalles de la entrevista.

DdA, XII/2902