miércoles, 7 de enero de 2015

EL RAYO QUE TOCA LA MANO DEL ADIÓS DE LA MADRE DEL EMIGRANTE

Félix Población

Ayer mismo tenía oportunidad de pasear por el siempre saludable Muro de San Lorenzo de Gijón. Hacía una hermosa mañana y, como siempre que lo hago desde que era muy joven, mi itinerario incluyó la consiguiente pausa para la contemplación de La madre del emigrante, la escultura del artista cántabro Ramón Muriedas, fallecido el año pasado, que se asoma al litoral gijonés desde hace ya unas cuantas décadas. Esta vez lo hice recordando la excelente instantánea de otro artista notable, el fotógrafo gijonés Víctor Suárez, cuyos méritos podrá descubrir el curioso lector a través de la pertinente búsqueda.  Me pregunté, ante la imagen que ilustra este post, si el año que acaba de empezar va a ser proclive a paliar el exilio económico al que se ven obligadas las jóvenes generaciones en los últimos años, o si, por el contrario, esa evasión de la juventud sin horizonte en España se va a incrementar en los próximos doce meses. Desearía, en todo caso, que el rayo dibujado sobre el cielo de Gijón y que parece tocar la mano de La madre del emigrante, alzada en un gesto de despedida, fuera una llamada de alerta tan impactante como la propia fotografía ante lo que supone el más grave fracaso de la política en España durante el último lustro. Cientos de miles de jóvenes se nos han ido en los últimos años porque quienes han tenido la responsabilidad de evitarlo no han sabido hacerlo.  Pocos hechos pueden resultar más procelosos para la singladura y el porvenir de un país que el de esa vergonzosa diáspora.


DdA, XII/2890