lunes, 22 de diciembre de 2014

PABLO IGLESIAS SE QUEDÓ CORTO EN BARCELONA

 Félix Población

Un reciente estudio del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Barcelona da a Pablo Iglesias el segundo lugar como líder político más valorado en Cataluña, unas décimas por detrás de David Hernández, el representante de CUP. Quizá por eso el ataque más directo a un oponente político fue ayer el que dedicó Iglesias, sin mencionarlo, a Hernández cuando dijo: “"No he venido a Catalunya a prometer nada a nadie, eso sí, os prometo que a mí no me veréis dándome un abrazo con Rajoy ni con Mas". Esto es lo que había hecho la noche del 9-N Hernández con el president de la Generalitat.

Me parece significativo este detalle por cuanto creo que el discurso de Pablo Iglesias ayer, en el abarrotado pabellón deportiva del Vall d’Hebron, tuvo más de mitin pre-electoral incentivador de fidelidades ya probadas que de mensaje suscitador de más y más convencidos simpatizantes. Tuve la sensación, al escucharlo, de que el líder se conformaba con responder a las continuados aplausos del respetable, bastándole para eso con repetir los fundamentos ya conocidos de su discurso. Con esto quiero decir que, si yo fuera simpatizante de Podemos en Cataluña, hubiera reclamado a Iglesias algo más de lo que lo dijo con respecto a esa comunidad autónoma, porque lo que dijo ya lo sabría.

Pienso, además, que esa reclamación tampoco sobrará a partir de ahora con respecto a las convocatorias que Podemos pueda tener en el futuro en el resto de España, sobre todo si se repara en esa gran cita del 31 de enero en Madrid. No me gustaría en este sentido, como ciudadano que cree en la necesidad del nuevo partido como alternativa de gobierno, que mi presencia en la capital del Estado se viera defraudada por quienes en esa fecha tengan la responsabilidad de dirigirse posiblemente a cientos de miles de simpatizantes.

Pablo Iglesias afirmó ayer que no es hombre de promesas. No las queremos, porque como él también dijo no nos fiamos de los políticos que hacen promesas. Pero si se quiere dar por caduca esa vieja política, de la que tan harta está la ciudadanía, hay que ir más allá de la crítica al régimen corrupto, hay que entrar más a fondo en el análisis de proceso constituyente que Podemos reclama, saber con más detalle las características de su programa en lo referente a las cuestiones más urgentes que afectan a los sectores más desfavorecidos de la sociedad y pasar ya de la página de denunciar a la casta a la página de hacer de los ciudadanos -como también señaló ayer Iglesias en Barcelona- sujetos históricos del cambio. 

Para todo eso, que sintoniza con la nueva política democrática y participativa a la que apela Podemos, hay que ir más allá de lo que ayer ofreció Pablo Iglesias ante una entregada y multitudinaria audiencia. Lo esperamos en la convocatoria masiva de Madrid, porque hay que ir más allá de lo ya sabido para saber más a fondo sobre qué bases hay expectativas para PODER.


DdA, XI/2878