jueves, 23 de octubre de 2014

MEDIASET Y LA TELEBASURA EN PELOTAS

Javier Pérez de Albéniz

El talento está en la televisión”, repiten una y otra vez, a modo de mantra, quienes trabajan en el mundo audiovisual o desean hacerlo. La frase está incompleta, insisto. El talento está en la televisión… norteamericana de pago. En las productoras y cadenas que hacen las grandes series. En la HBO, la FOX,  la NBC. En España la televisión está en pelotas, y el talento consiste en ganar dinero adaptando los formatos que triunfan en el extranjero. ¿Un ejemplo? “Adán y Eva”, la última bazofia estrenada por Cuatro, la filial de Telecinco. La versión cañí del formato holandés “Adam looking for Eve”, un gran éxito en el canal RTL5.
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Dicen que es un dating-show. Es decir, un espacio en el que los participantes buscan parejas sentimentales. Yo diría que es un bolas-show, una zorrera repleta de vagos, chulos y fulanas que no dudan en quedarse en cueros con tal de ganarse unos cuartos sin dar un palo al agua. “Estoy muy orgulloso de mi miembro viril”, dice el machote de Luis. “Busco un tío con buena economía porque yo siempre he vivido muy bien. Es importante que tenga un buen coche, a poder ser Mercedes o BMV porque yo nunca he conducido una gama inferior”, reconoce la despelotada Sonia. Las emociones no se hacen esperar. El bueno de Luis debe tener un vehículo de gama tal alta como el cipote, porque inmediatamente se lanza a retozar con Sonia en un ejercicio que en términos televisivos se conoce como edredoning. Nada que no nos haya provocado náuseas con anterioridad en “Gran Hermano”. Nada que no nos haya avergonzado ya en “Hombres mujeres y viceversa”. Porque “Adán y Eva” es una nueva vuelta de tuerca a de estos dos programas, la meca de la telebasura, pero con los concursantes en porretas.
La sinvergonzonería de las grandes cadenas no tiene límites: “’Adán y Eva’ no es un programa sobre sexo. ‘Adán y Eva’ es un espacio que cuida al máximo la exposición de sus participantes, tratando su desnudez de manera circunstancial y cuidando escrupulosamente las imágenes. La sensualidad, el humor y la sonrisa predominan entre las situaciones que propician los sentimientos de atracción, amistad, frustración, decepción y, por supuesto, amor”, dicen en Cuatro de su programa para el prime time de la noche de los martes.

¿Amor? ¿Sensualidad y amistad? ¿Desnudez de manera circunstancial? ¿Cuidar al máximo la exposición de los participantes? Qué jetas… El reality del canal de Mediaset consiste en mostrar a hombres y mujeres desnudos. Una idea que hubiera sacado los colores a mis abuelos, pero que en el año 2014 debería estar superada. Solo son un puñado de deteriorados supervivientes, de la misma subespecie que los ya explotados en “Hombres mujeres y viceversa” o “Gran Hermano”, desnudados por los ejecutivos de una televisión sin escrúpulos. Si pueden mostrarlos salidos como perros en celo, mejor. Si cada vez que abren la boca demuestran una ignorancia que roza el analfabetismo, aún mejor. Si discuten como macacaos, se embroncan como hienas y maldicen como piratas, pues todavía mejor. Y si llegan a las manos… ¡Los audímetros revientan!
Esta es la televisión que propone Mediaset: entretenimiento de ínfima calidad, desprecio por el ser humano, ausencia absoluta de imaginación y talento. Son los reyes de la telebasura. Y ya saben lo que pasa cuando los reyes están desnudos… De la misma forma en que una mentira aceptada por muchos no tiene porqué ser cierta, una audiencia masiva (14.8% y 2.816.000 en su estreno) no significa que el programa no sea deplorable.

El Descodificador