sábado, 18 de octubre de 2014

ESPAÑA NO ES UN PAÍS, ES UNA DIÓCESIS

 Lazarillo

Me entero a través de mi estimado José del Valle Lavandera de que mi admirado Jaime Poncela, algunos de cuyos artículos (blog Artículos de Saldo) sazonan y nutren con frecuencia la línea crítica que caracteriza a este DdA, ha sufrido la represión ejercida por la dirección del periódico donde escribía, por denunciar censura en uno de sus artículos. Ante eso, la dirección de El Comercio ha decidido -según cuenta Lavandera- prescindir del periodista, que llevaba creo que unos diez años colaborando en el citado diario. Este Lazarillo suscribe lo que a continuación dice José del Valle: El papel de la prensa en estos ultimos estertores del régimen del 78 está siendo vergonzosa: meter miedo a los profesionales, censurar o como en este caso reprimir directamente es algo habitual en toda la prensa diaria, fundamentalmente la de papel, amedrentar a los periodistas libres no es más que la desesperación de los cómplices de este modelo politico basado en la corrupción y el saqueo de las arcas publicas. Desde aqui, toda mi solidaridad con Jaime Poncela. Los que desde el campo popular llevamos toda la vida sometidos a la dictadura de este periódico nos sentimos escandalizados, pero no sorprendidos, como también soy plenamente consciente de que a Jaime esto no le va afectar en su posición de periodista libre e independiente. Y para celebrar esta postura y los méritos sobrados que avalan a mi estimado colega, nada mejor que insertar su último artículo y también el que fue motivo de que se le aplicara la mordaza. No le callarán:

Jaime Poncela

El arzobispo de Oviedo ha pedido a quienes apoyan la secesión de Cataluña que “pasen a confesarse”. En realidad no lo ha pedido, lo ha exigido porque los obispos nunca piden nada, lo ordenan. No ha aclarado monseñor Sanz si el separatismo es pecado mortal o solo venial, pero con sus órdenes de pasar por taquilla penitencial parece venir a indicarnos que hay una línea trazada, como en la copla;  los que están fuera de la Iglesia irán al infierno, eso ya lo sabíamos, y los que estén fuera de España, lo mismo. Esto es nuevo, porque poner a la misma altura las ofensas a Dios y a la Constitución no se había visto nunca. Es más, a los obispos en su mayoría no les ha gustado nunca la Constitución, pero se conoce que ahora que mandan los suyos y aunque se les ha escapado lo de la reforma de la ley del aborto siguen viendo en la Carta Magna un filón para meter baza en las cosas del Estado, que es lo que siempre les ha puesto muy cachondos desde que Franco entraba bajo palio en las catedrales. No sabemos si el arzobispo de Oviedo y otros más de sus colegas propondrán que los clásicos 10 mandamientos de la ley de Dios pasen a ser 11 incluyendo el de “no te independizarás” como novedad, o si la unidad del Estado será asimilable a la de la Santísima Trinidad: 17 territorios y una sola persona. Lo que ya ha dejado claro monseñor Sanz es que los independentistas tienen que confesarse de su pecado porque, al parecer, se entiende que España es algo asimilable al cielo y todo aquel que reniegue de la patria reniega también de valores eternos y, por tanto,  peca lo suficiente como para tener que rendir cuentas a las autoridades, a las civiles y a las religiosas. Este país vuelve a ir camino de la teocracia y ahora los obispos no solo se meten en la moralidad de lo que pasa de cintura para abajo sino que también lo hacen en el diseño del Estado. No han dicho nada aún sobre si el uso de tarjetas de crédito opacas también es pecado. Si alguna vez se reforma la Constitución Española es posible que en el grupo de expertos haya media docena de cardenales u obispos metidos a valorar el alcance teológico de las decisiones civiles. Hasta ahora habíamos conocido a los ponentes de la Constitución de 1978 como “los padres” de la Constitución. Los redactores de la próxima serán sin duda llamados los “santos padres”. España no es un país, es una diócesis. Amén.

PPORRO

El aspirante oficialista a presidir el PP, David González Medina, fue sancionado hace tres años por consumir cocaína y hace diez por trapichear con hachís. Este obús mediático lanzado contra la línea de flotación del candidato estaba ya cargado y apuntando hacia él hace un mes y se hace público de forma muy oportuna unos días antes de que los militantes del PP procedan a elegir a su presidente. La cosa era sabida y la revelación estaba planeada como una pieza más de nuestra hispánica y tabernaria manera de hacer política: a patadas. Si tan graves e inhabilitantes se consideran los antecedentes judiciales del señor Medina bien estaría que quienes los conocían los hubieran hecho públicos cuando comenzó el proceso electoral interno del PP, no cuando ya está en su fase final. Si tanto preocupan los hábitos que antaño tuvo el señor candidato y por los que ya pagó en los tribunales, dígase todo en el minuto cero de la contienda para que todos jueguen a lo mismo. Tal vez él mismo debió ponerse al frente de la manifestación y contar sus pecados antes de que los aireasen los demás. ¿Por qué no lo hizo? No lo sé, aunque supongo que uno tiene derecho a pasar página en su vida, errores incluidos, sobre todo cuando algunos fueron cometidos hace diez años en circunstancias que seguramente eran otras. Yo no conozco de nada al señor Medina, no me interesan mayormente las cuitas internas del PP, y tampoco haré apología del consumo de drogas, aunque sí opino que es evidente que no se trata  ni de un traficante ni de un toxicómano, y añadiré que uno ha tratado de primera mano durante años con cargos públicos de todas las ideologías cuyas costumbres privadas en lo que se refiere al consumo de todo tipo de sustancias “estimulantes” eran muy variadas y discutibles. Como detalle, recordemos que los cubalibres son más baratos en el bar del Parlamento que en el cualquier otro. Sacar a pasear a estas alturas el porro o las rayitas de juventud del señor Medina me suena a fariseismo desesperado o a mojigatería, máxime en un país donde casi todos vamos camino de tener que intoxicarnos con algo para poder sobrevivir a este lamentable estado de cosas en lo que a la política se refiere. Si quieren que les diga la verdad, me fío más de un ex porrero del PP que de un consejero de Bankia. 

                      Artículos de Saldo          DdA, XI/2818