domingo, 14 de septiembre de 2014

SI LA POLÍTICA NO LA HACES TÚ MISMO, OTROS LA HACEN EN TU CONTRA

Carlos Muñiz Prieto

Radical es tener al país sufriendo el mayor aumento de brecha social de Europa, mientras la mayor desigualdad se da en Alemania porque los ricos son muy ricos; pero aquí: los pobres son cada vez más pobres mientras los ricos no dan más de sí. Radical es el engaño de un socialismo que ha hecho política de derechas sin perder la compostura como demuestra el informe que (encargado por el CSIC) hizo James Petras. Luego se terminaría con altos cargos del Ministerio del Interior en la cárcel por terrorífica guerra sucia o roldaniana huida; y, llegado a ese punto, la otra derecha proclama que: donde haya profesionales que se quiten los aficionados. Con Aznar dura la cosa hasta que, otra guerra y un terrorífico 11-M, logran hacer volver al más radical y cejijunto socialismo de «... Lo que queráis», y aún seguimos pagando las consecuencias. Radical es quien se sienta ante la bandera de los USA en desfile militar porque el que los norteamericanos sean culpables ayuda a soliviantar a las masas a su favor. Pues de trastocar conceptos e irse de rositas trata este asunto de la política: donde los perseguidores se trastocan en salvadores ante las elecciones buscando anular todo análisis crítico, con resultado de 60% de abstención al no haber alternativas; por eso alguien con dos carreras universitarias y doctorado, debe ser presentado como radical dictador chusquero. ¿Será radical el liberal don Antonio Garrigues Walker cuando ante tanta precariedad y economía suicida manifiesta: «quizás hubiese que implantar un impuesto negativo» para dar renta a los que no la alcanzan; o cuando dice que se necesitan cambios: «que los países emergentes no acaban de emerger y que los desarrollados no crecen» y que se deben poner en cuestión una serie de valores ya obsoletos? ¿Será radical al citar luego (¡qué atrevimiento don Antonio!) a Foucault: «antes de ponernos a pensar habrá que pensar si podemos pensar de forma distinta a lo que pensamos»? Claramente... Podemos; porque podemos aplicarnos todos ese pensamiento foucaultiano que ni es marxista ni psicoanlista, y nunca más permanecer dormidos. Los ciudadanos (Cs), unidos para el progreso y la democracia (UPyD), juntos (Podemos), iremos a votar y votaremos en contra. Los perseguidores: esos maltratadores de obsoletos partidos del pasado que no les importaba ser blancos o negros si lo gatos cazaban ratones, no volverán a convencernos para no ir a votar; porque el gato negro, negro es aunque cace ratones. Ellos, en su negrura, tienen miedo y niegan toda esperanza fuera de sí, pero hay alternativas. Dice también don Antonio G. W.: «Veremos espectáculos que nos recordarán el caso de aquella persona a quien el miedo a la muerte le condujo al suicidio». Ese, no será el suicidio de las personas, sino el de ellos. Como pueblo capaz y sin complejos, solidario y sin espavientos ni algarabías: iremos a votar en contra de tanto obsoleto del pasado, convencidos de que: «la política cuando no la haces tú mismo, te la hacen otros en tu contra». No nos impondrán su pasado de pérdidas y desempleo, porque nuestro esfuerzo buscará un futuro de ganancias y actividad: de libertades cívicas, de salud, de educación, de adecuación: de empleo y ocupación productiva para prosperidad de todos. Toda una gran responsabilidad de cara a los tiempos que vienen de un nuevo reinado y de necesarios cambios. Por eso estaremos vigilantes sin mirar al pasado; para ello leeremos y analizaremos, artículos y discursos.


                                                  DdA, XI/2789