El
ministro de Hacienda ha resultado ser un tipo polifacético. Aunque de
lo suyo, las cuentas y la recaudación, anda un poco flojo el pobre. Las
matemáticas no son su fuerte. ¿Pues no dice el tío que los salarios
españoles han subido moderadamente? Será una broma de ese humor caoba
que tanto usa este gobierno. Porque cuando servidora compara su nómina
con la de hace cinco años le entran ganas de llorar. Y no te digo nada
los sueldos que han caído quebrados por la guadaña de la Reforma
Laboral. Reducidos al salario mínimo interprofesional. Uno de los más
bajos de la Unión Europea superado incluso por el de Grecia.
Para
barajar estos datos no es necesario ser ministro de Economía y Hacienda,
solo hace falta vivir en el planeta tierra. Pero el mundo de Montoro es
otro mucho más surrealista y pinturero. Un país infestado de
mentirijillas donde las cosas nunca funcionan como deben. El ministro es
una mezcla entre Torrente y el sombrerero loco. No tiene intención de
dedicarse a sus tareas de pillar defraudadores de los gordos ni de
aumentar los impuestos a las rentas más jugosas. Eso supondría molestar a
muchos VIP´S y crearse enemigos poderosos hasta entre los colegas.
Montoro no está para esas vainas. Él goza más desarrollando otros
talentos. Es un esteta de lo grotesco. Ahora le toca ejercer de crítico
de cine aseverando que el español es de baja calidad y por eso no llena
las salas. El IVA del 21% es un mantra, una leyenda urbana, un impuesto
invisible que no repercute para nada. Seguro que sabe de cine lo mismo
que sabe de economía y hacienda. Pero en ambos casos, eso no le impide
sentar cátedra sin rendir cuentas a la verdad ni a la vergüenza. No le
va nada mal en un país de fábula donde cualquier patán puede llegar a
ministro y mentir a espuertas sin que le pase nada.
Con este gobierno,
el propio Torrente podría ostentar una cartera. O llegar a presidente.
¿Se lo imaginan invitando a Obama a hacerse unas "pajillas"? ¡Joder con
la marca España!
DdA, X/2.508

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