viernes, 25 de mayo de 2012

DÍVAR, BOTÍN Y UN LORO QUE CANTE SUS MISERIAS DE BUCANEROS



Ana Cuevas


A la ciudadanía se nos acusa de haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Al parecer, en un juicio sumarísimo sin necesidad de pruebas ni abogados, nos han declarado culpables del descalabro financiero. La condena ya la estamos sintiendo en las costillas. Una reforma laboral que no crea ni un empleo pero puede convertir la vida de cualquier trabajador en un infierno. El saqueo de la sanidad y la educación pública. Los desahucios, la miseria y la exclusión social que crecen exponencialmente. Una plaga bíblica que castiga los excesos de un populacho que nunca debió soñar con un salario decente, una vivienda digna, educación para sus hijos o asistencia sanitaria.

La chusma proletaria estaba muy crecida con ese cuento chino de la democracia. Nos tomábamos en serio toda esa retahila sobre derechos constitucionales y aquello otro de la justicia e igualdad de oportunidades para todos. ¡Imaginen! Si hasta los hijos de una paupérrima limpiadora podían llegar a ser licenciados en derecho. O peor aún, pretender acceder a puestos exclusivos a las élites de rancio abolengo. Algo como presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial.

Una insensatez, pues todo el mundo sabe que para ostentar estos cargos solo están cualificados individuos de acreditado pedigrí, decencia cristiana a prueba de bomba y honestidad inquebrantable. Personas como don Carlos Dívar, por ejemplo. Su dedicada entrega, tres días por semana pero intensos, bien merecía esos findes extra-largos en Marbella a cargo del contribuyente. No olvidemos su enconado acoso y derribo del juez Garzón. Eso tuvo que ser extenuante. Algún desahogo tenía que tener la criatura. ¿Cómo vamos a ser tan mezquinos de escatimarle las cenas de super lujo en hoteles carísimos o acusarle de despilfarro por toda la parafernalia en escoltas y vehículos que movilizaba en sus escapaditas? Ya ven, ni siquiera sus compis del Poder Judicial toman en serio el asunto. ¿Investigar? Al único que hay que investigar es al que se ha atrevido a denunciar a este gran tipo. Lo han dejado nítido. Asunto archivado, si alguien debe dimitir es el chivato.

Lo mismico que Botín. ¿Cómo vamos a ser iguales a todo un señor banquero? A mí el fisco me controla hasta un pico de tensión, pero con Botín y su prole son muy comprensivos. También han archivado ese engorroso lío de una millonada que tenían "descuidada" en un banco sucio, perdón quise decir suizo. Entre seis u ocho mil milloncejos del ala. Total, cuatro euros de colchón por si brota la revolución. Nunca se sabe.

Y digo yo que, con tanto pirata, lo raro es que haya habido posibilidades de sobrevivir tantos años mientras nos iban arrancando las entrañas. A lo mejor, la única forma de estar por encima de las posibilidades de mierda que quieren imponernos estos y otros bucaneros consista en desenmascararles. En transmutarnos en unos loros cabrones anclados a sus impenitentes hombros de filibusteros. Con solícitas lenguas para exponer públicamente sus miserias. Con amenazantes picos apuntando a sus patéticos garfios de hojalata. Repitiendo compulsivamente la verdadera historia de sus provechosas felonías.



BANKIA O EL TIMO DEL TOCOMOCHO
Para quienes lo desconozcan, el timo del tocomocho es una estafa donde la víctima es abordada por un señor que se hace el bobo, dice tener un boleto de lotería premiado y lo vende por mucho menos dinero del que concede el premio. Aquí el "boleto premiado" ha sido Bankia y el que se hacía el bobo, Rodrigo Rato. Vean, si no, su publicidad antes del desastre.+@Jmálvarez

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