martes, 19 de septiembre de 2006

El silencio de Juan Goytisolo sobre el Sáhara

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Celestina Tenerías

La que sigue es una carta abierta al magnífico escritor don Juan Goytisolo, redactada por quien se confiesa un admirador no sólo de su obra sino de su conducta como intelectual cívico y crítico con los poderes establecidos. El remitente, sin embargo, no entiende el olvido y consiguiente silencio en que don Juan, defensor de tantas causas árabes en la escena internacional, tiene al sufrido pueblo saharaui, postergado durante décadas en sus derechos de autodeterminación, máxime -se dice en la misiva- cuando el reconocido autor vive muy cerca de quienes padecen la ausencia de su testimonio solidario y conforman la comunidad -dividida por otro muro de la vergüenza- del último país de África pendiente todavía de ser descolonizado. ¿Por qué Goytisolo, que tantas veces se ha reafirmado en nadar contra corriente y seguir sólo el dictado de su razón y su conciencia, ha dejado crecer durante tanto tiempo su silencio sobre el Sáhara saharauri? Pere Sala Quereda busca una respuesta de don Juan a lo que aquí expone:

Le admiro como escritor, polemizador, ensayista, etc. y sus libros me han gustado siempre, sin embargo hay algo que no veo coherente en usted, me refiero a su silencio y a su olvido. Recientemente se le brindó un merecido homenaje por parte de la Fundación Tres Culturas, cuyo patronato ejercen el Rey de Marruecos, Mohamed VI y el de España, Juan Carlos I. Esta Fundación por parte marroquí está integrada por varios consejeros del Rey Mohamed VI, cinco ministros de su gobierno, así como personalidades de la política, los negocios y la cultura marroquíes. En dicho homenaje, usted no hizo ni una sola mención a la realidad del pueblo saharaui, olvidado por todos los poderes, especialmente por parte del mayor responsable de la situación, el gobierno de España. Tuvo una buena ocasión de hacerlo en la segunda sesión del homenaje titulada: "Las causas defendidas por J. Goytisolo, el derecho de los pueblos a la autodeterminación". Pero usted olvidó y silenció, reconozco que hubiera sido realmente valiente y osado hacerlo ante tales compañías.

Me cuesta entender sus años de silencio sobre el tema saharaui, máxime cuando sólo vive a pocos kilómetros de allí, me cuesta perdonarle su propia incoherencia. En el homenaje (Marraquech, 11-09-06), numerosos intelectuales y amigos (ver El País, 12-09 y 13-09) reconocieron su obra y elogiaron su compromiso cívico y militante que siempre ha mostrado en su condena al castrismo en Cuba, a la ocupación israelí en Palestina y a las guerras contra Bosnia y Chechenia. Nunca recordó a un pueblo, el saharaui, que aunque legalmente reconocido por la ONU, continúa ocupado siendo el último país de África todavía por descolonizar, ¿lo recuerda? Se afirmó sobre usted que, "aun nadando contra corriente", ha tomado siempre el partido "que le dictaba su razón y su conciencia".

Calificado como "un hombre de tolerancia y de escucha, que se ha negado a admitir la tiranía de los tópicos y que ha estado continuamente en rebelión contra el menosprecio del otro", que "ha denunciado incansablemente las injusticias y la intolerancia”. Todo esto es cierto, pero siempre olvidó a un pueblo oprimido, el saharaui. Curiosamente la palestina Leila Chahid afirmó que "era un constructor de puentes en un tiempo en que vuelven los muros". De nuevo olvidó o silenció que aún hoy existe un muro, el muro de la vergüenza construido por el gobierno de Marruecos, que separa el Sáhara Occidental en dos mitades intransitables por las familias dividas entre ambos lados de este muro.

Cariñosamente se dijo que era "una mosca cojonera de los poderes públicos", lástima que desaprovechara la ocasión para denunciar tantas injusticias, torturas y violaciones de los Derechos Humanos ante aquellos que las ejercen, pero no denunció esta ocupación ilegítima e ilegal que dura ya más de 30 años. Siento decepción ahora, pues cuando has admirado a alguien que forma parte ya de tus referentes morales e intelectuales, es duro descubrir estas incoherencias tan difíciles de explicar y entender. Ante sus propias palabras: "sólo la fuerza de la razón puede combatir la razón de la fuerza" y "no hay que resignarse a quienes se valen de la fuerza", apelo a su conciencia pública y política para que despierte ante la dura e injusta realidad contra un pueblo, el saharaui, que frente a un estado de represión y terror brutales, mantiene una larga resistencia pacífica y noviolenta en los territorios ocupados del antiguo Sáhara Español.

Recuerde Sr. Goytisolo que sus lectores apreciamos su voz crítica y firme, no su silencio, valoramos su memoria y coherencia, no su olvido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vive cerca, pero vive en Marruecos, ¿o no? Pues eso lo explica todo.

Anónimo dijo...

Es cuestión de conciencia, es cuestión de conciencia, es cuestión de conciencia, es cuestión...

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