miércoles, 29 de julio de 2026

SIETE MEDIDAS PARA QUE LA EXTINCIÓN DEL FUEGO NO CUESTE MÁS QUE LA PREVENCIÓN

Repitiéndose como viene ocurriendo desde hace años los grandes incendios forestales que asolan cada verano este país, y que este año con el incendio de Almería registró el mayor número de personas fallecidas (13), habría que hacer un balance de lo que al Estado le cuesta extinguirlos frente a lo que invierte en prevenirlos, teniendo en cuenta, sobre todo, que algunas comunidades autónomas han reducido los presupuestos correspondientes. De seguro que la cifra de gasto sería muy superior, sobre todo si se tiene en cuenta que no no sólo se trata de millones de euros sino de las graves consecuencias medioambientales que comportan para el país, con una grave pérdida del patrimonio natural. Cañamero, ciudadano del campo, expone aquí siete medidas imprescindibles para que la extinción del fuego no nos siga saliendo a más caro que su prevención año tras año y el próximo más y más y más. Lazarillo



Diego Cañamero

Que ningún gobierno autonómico o del Estado "escurra el bulto" ante los incendios forestales que están arrasando el monte y, con ellos, ocasionando pérdidas humanas, de animales, aves y todo tipo de seres vivos.
¿Por qué hace 60 años no había estos incendios forestales?
Esto tiene una explicación muy sencilla: antes, la ganadería extensiva como las vacas, ovejas, yeguas o cabras, andaban sueltas por el monte, el campo estaba poblado con familias que vivían de él, el matorral se utilizaba para hacer cisco, picón, carbón... casi a todas horas el campo estaba frecuentado por personas, la gente vivía, en parte, por lo que generaba el monte.
Éste estaba cuidado, toda la maleza baja era el alimento del ganado, por eso estaba limpio y no se prendía fuego, ya que el fuego empieza desde el suelo, pero claro, los gobiernos no han puesto remedio a la despoblación de las zonas rurales y ha desaparecido la ganadería extensiva, y la gente ha abandonado el campo, entre otras razones, por la falta de apoyo de las Administraciones Públicas. ¿Qué deberían de hacer los gobiernos ante esto?
1. Adquirir todos los montes privados (el 72% es privado), entre otras razones, porque cuando se queman se "apagan" con dinero público.
2. Volver a apoyar la ganadería extensiva, porque éstos son los mejores bomberos forestales.
3. No permitir cotos privados de caza en los montes públicos, y que éstos, sean gestionados por sociedades municipales.
4. Ampliación de las plantillas de bomberos forestales con salarios dignos.
5.Trabajo de prevención de incendios en invierno y primavera, desbroce, cortafuegos, limpieza de cunetas…
6. Abrir todas las vías pecuarias para que se pueda pasar por ellas con total libertad.
7. Facilitarles a las Brigadas Forestales los medios técnicos necesarios para detectar y detener los incendios (drones, helicópteros, maquinarias y vehículos adecuados).
De esta manera, se podrán parar estos incendios naturales y provocados.
Los gobiernos disminuyen los presupuestos para prevenir los incendios, y yo me pregunto:
¿Cuánto dinero se están gastando ahora? ¿No sería mejor prevenir?
¿Quién le devuelve la vida a las personas fallecidas?
¿Y el daño ecológico, cuántos años se necesitan para reponerlo?
¿Y las pérdidas económicas se les compensarán a los afectados/as?
Ya está aprobado el decreto de las ayudas, esperemos que la burocracia no lo guarde en el cajón del olvido.

DdA, XXII/6421

EL DIONI FOR ALCALDE DE VOX


Félix Población

Se llama Dionisio Rodríguez y trabajaba como vigilante de seguridad, después de haber sido escolta de importantes personalidades. Dicen que al sentirse degradado, tomó la decisión de llevarse el furgón en el que custodiaba casi trescientos millones de pesetas. Ocurrió en 1989. Lo hizo sin ejercer violencia alguna. Antes de salir  de España metió las sacas en el maletero de un coche, se citó con tres amigos y les repartió una parte del botín. Aquella suma serían hoy en euros algo más de cuatro millones. Lo demás es bien conocido. Pasaporte falso, peluquín, gafas oscuras y un destino: Río de Janeiro. En Brasil vivió de lujo, a todo tren, pero por más que quiso cambiar de aspecto mediante cirugía, acabó siendo detenido y condenado a tres años y cuatro meses de cárcel por un delito de apropiación indebida. En 1995, tras cumplir tres cuartas partes de la condena, salió de prisión. Más de una vez pensé que El Dioni, por su pedigrí mediático, podría llegar a formar parte de alguna lista electoral. Por eso, que a sus 76 años, siendo un apacible abuelo que juega a la petanca y cuenta con el respaldo de algunos vecinos de la localidad madrileña de El Molar, no me parece nada improbable que esa lista sea la de Vox. Al menos esto es lo que pretende el del robo del furgón para los próximos comicios municipales, tal como contó en una entrevista, asegurando que ya mantiene conversaciones al respecto. Basa su deseo Dionisio Rodríguez en que su madre era natural de la citada localidad, a unos cuarenta kilómetros de la Puerta del Sol. De momento, el partido de extrema derecha no se ha manifestado en ningún sentido. Se supone que El Dioni ha elegido representar a Vox por afinidad ideológica, aunque en cualquier otra lista quizá fuera descartable, por su edad y condición. Sin embargo, con Vox, doy por hecha su candidatura y hasta por posible su victoria. Lo primero lo sabremos pronto.

DdA, XXII/6421

GRITOS CON CITA Y GLOSA (LXXXVI): SOBRE GUERRAS, COBARDÍAS… Y ERRORES QUE NO SE EQUIVOCAN



José Ignacio Fernandez del Castro

«Las guerras las comienzan los cobardes. Le temen a la guerra, pero más que eso le temen la alternativa de no empezarla, supongo.» Thomas, Tom, Leo CLANCY Jr. 
(Annapolis, Estados Unidos, 12 de abril de 1947 - Baltimore, 1 de octubre de 2013): Red Rabbit (002)

Nunca he leído nada (al menos conscientemente) de Tom Clancy... No, no lo digo con orgullo. Sé, claro, que es un autor de novelas de suspense con un  trasfondo político  frecuentemente “interpretado” desde la perspectiva del espionaje internacional, o sea desde los ojos de personajes como su Jack Ryan, iniciado con gran éxito como analista de la CIA (Central Intelligence Agency) en 1984 (The Hunt for Red October -La caza del Octubre Rojo-), y convertido en Presidente de la Agencia en 1994 (Debt of Honor -Deuda de honor-) y del país en 1996 (Executive Orders –Órdenes ejecutivas-), para ceder el protagonismo a su hijo. Jack Ryan Jr., desde 2003 (The Teeth of the Tiger -Los dientes del tigre-) hasta las postrimerías recientes de la serie en 2012 (con Threat Vector, en la que colabora Mark Greaney).

Sé que, con frecuencia y voluntad, mostraba sin muchos tapujos sus convicciones conservadoras, su cosmovisión neoliberal, su impulso militarista (aunque, paradójicamente, fuese uno de los más frontales detractores de la intervención en Irak), hasta el punto de que, en 1996, cuando su Jack Ryan se convirtiera nada menos que en Presidente de los Estados Unidos todos, articularía políticas más duras en las formas de lucha contra la droga y más laxas y nada redistributivas en lo fiscal, con un impuesto plano.

Sé que a él se debe la idea original, aunque no el desarrollo, de sagas televisivas como OP Center (Lewis Teague, 1995), aventuras de un grupo paramilitar que ejecuta acciones al margen de las Naciones Unidas y al servicio de los intereses de la Casa Blanca, o Net Force (Robert Lieberman, 1999), historias del quehacer cotidiano de una unidad de vigilancia de amenazas potenciales en la red para el gobierno estadounidense.

Sé que sus ideas, más o menos precisas, están den la base de más de una decena de videojuegos, aunque en sentido estricto sólo pueda considerársele el creador de Rainbow Six: Critical Hour (2006).

Sé algunas de estas cosas porque me gusta estar informado de los fenómenos literarios comerciales, y porque he visto, seguramente sin mucha atención (o con la que se merecían), algunas de las adaptaciones de sus novelas a la gran pantalla (La caza del octubre rojo, 1990, de John McTiernan; Juego de patriotas, 1992, y Peligro inminente, 1994, de Phillip Noyce; o Pánico nuclear, 2002, de Phil Alden Robinson).

Pero no puedo estar orgulloso de no haber leído nada de Tom Clancy, porque quienes pretendemos analizar críticamente cuanto nos rodea no podemos honestamente, como mostraran de formas tan diversas Manuel Vázquez Montalbán o François Truffaut, permanecer al margen del devenir de la cultura de masas...

Y acaso por ello, Kenneth Branagh (probablemente poco menos distante de la ideología, cosmovisiones, imaginarios sociales y gustos literarios de Tom Clancy que lo pueda estar yo mismo) dirigiría en 2014 Jack Ryan: Shadow One (Código Sombra: Jack Ryan), una película realizada siguiendo el largo rastro del famoso personaje clancyniano.
Así que lo único que me justifica parcialmente en esa desatención es el hecho constatable de que no hay tiempo para leer todo lo que a uno le apetece (y mucho menos lo que no le apetece tanto). Por contra, no tenemos más remedio que sospechar que la tramoya de este teatro del mundo presente, con tantos cobardes impulsando guerras genocidas, con tantos apologetas del negacionismo aireando sus proclamas asesinas contra la lucha frente al cambio climático ante todo desastre vinculado a los fenómenos climáticos extremos, cada vez se parece más a las narraciones y las pulsiones ideológicas de Tom Clancy.

Pese a todo, sigo sin intenciones de leerlo.
Pueda que sea un error, pero hay errores que no se equivocan… Porque no es por cobardía: no hay ninguna guerra personal.

DdA, XXII/6421

EL BLOQUEO ES UN MURO, PERO NO ES MÁS FUERTE QUE LA GENTE QUE SE ABRAZA

Tenemos encima el bloqueo más genocida que haya conocido país alguno -escribe Raúl en este impactante artículo desde La Habana-, un cerco que no distingue entre medicinas y alimentos, que castiga a los niños y a los ancianos con la misma saña fría con que castiga a nuestra economía. Pero ese muro, ese bloqueo que nos asfixia, podemos seguirlo tumbando entre todos, ladrillo por ladrillo, con lo que sabemos hacer mejor que nadie: con creatividad, con unidad, con esa inteligencia colectiva que ha dado al mundo vacunas desde esta isla bloqueada, desde este pedazo de tierra que la historia quiso pequeña pero que la ciencia ha vuelto enorme. Porque mientras nos cercan, nosotros inventamos. Mientras nos niegan una jeringa, nosotros fabricamos un anticuerpo. Mientras nos cierran una puerta, nosotros abrimos un laboratorio. Mientras nos condenan al silencio, nosotros hacemos música con el ruido de los motores viejos y poesía con el cansancio de nuestros pies.


Raulito Torres/ Aquí en La Habana

Ecobio, mi hermana, vecino...: permíteme que empiece contándote una historia que me persigue como un fantasma bueno, como uno de esos estribillos que no se olvidan aunque pasen los años. Fue hace mucho tiempo en Madrid, una ciudad que no es la mía pero que por un instante se volvió mi trinchera. Yo bajaba las escaleras de la estación de Fuencarral, con mi laptop bajo el brazo y la cabeza llena de ruidos, como todos los días, como todos los mortales que caminan sin mirar. Y de repente, entre el bullicio de los trenes y el murmullo indiferente de la multitud, vi a un joven. No era un joven cualquiera. Era un muchacho que se tambaleaba en medio de la línea con los brazos abiertos, como esperando darle su último abrazo al metro que le faltaban unos escasos tres minutos en llegar al andén, con los ojos perdidos y el cuerpo tembloroso, visiblemente drogado, visiblemente roto aquel chico.... justo donde los trenes pasan como bestias de acero, justo donde la vida se vuelve un instante y la muerte un segundo. El metro estaba lleno mi gente, lleno de personas de negocios, de señoras con bolsos y paraguas, de obreros con cascos, de estudiantes con mochilas. Lleno de personas que vieron lo mismo que yo vi. Y todos se quedaron clavados. Paralizados por el horror, petrificados por el miedo, convertidos en estatuas de sal con los ojos abiertos. Nadie se movía. Nadie hablaba. Nadie hacía nada. Era como si aquel joven ya hubiera muerto para ellos, como si su salto hubiera sido un acto de magia que los dejó sin voluntad. Yo no sé de dónde saqué el valor, hermano. No sé si fue instinto, o rabia, o esa cosa que llevamos dentro y que solo sale cuando la vida nos exige que seamos más de lo que creemos. Pero solté mi laptop en un banco, sin mirar atrás, sin pensar en el plástico y los circuitos que llevaba dentro, y me tiré a las vías. Me tiré al mismo abismo donde el muchacho lloraba y temblaba, y lo agarré, y le hablé con la voz más suave que pude encontrar, la voz que uno usa para acunar a un niño o para despedir a un muerto. Le dije que no estaba solo, que yo estaba allí, que el mundo no se acababa en ese túnel oscuro, que había luz más arriba, que había gente que lo esperaba, que había un mañana aunque él no pudiera verlo. Y el muchacho, entre sollozos y espasmos, me escuchó. Me escuchó y colaboró. Me tomó la mano y me dejó ayudarlo. Y entre los dos, con la fuerza de quien ya no tiene nada que perder y la ternura de quien lo ha perdido todo, logramos subir al andén. Cuando la policía llegó, no vinieron a felicitarme. Vinieron a llevarme a mí, a mí, el que había saltado a las vías, el negrito que había interrumpido el orden, el que había armado líos en el metro. No importa, no me importó entonces ni me importa ahora. Porque mientras me conducían, mientras me alejaban de aquel joven que ya veía volviendo mi cabeza a duras penas por los empujones de la policía y la incomodidad de las esposas....el chico ya estaba en manos del personal médico, yo supe algo que nunca voy a olvidar: que la masa no se mueve por si sola, que la multitud es un río congelado esperando una chispa para volverse combustible, que la mayoría prefiere mirar antes que mojarse si no existe alguien que les despierte. Y supe también que nosotros, los cubanos, no somos así. Que nosotros, los de esta isla de sol y sal, los de esta cintura de mar entre dos aguas, no somos esa multitud europea. Porque nosotros, cuando alguien cae, no miramos. Nos tiramos. Nos tiramos con el alma y con el cuerpo, sin calcular riesgos, sin preguntar credos, sin pedir permiso. Nos tiramos porque sabemos que el que está abajo podría ser nuestro hermano, nuestro vecino, nuestro hijo.
Nos tiramos porque la solidaridad más que una teoría, es un reflejo. Pero ese reflejo, compañero, lo hemos ido perdiendo. Lo hemos ido enterrando bajo el peso de las colas, bajo el cansancio de las escaseces, bajo la desesperanza de un bloqueo que no perdona. Hoy he visto el desmayo del mediodía en una esquina de Centro Habana. Y sigo viendo la mano añosa y débil que tiembla al contar las monedas para la leche. He visto los ojos de un niño que pregunta por qué el pan no llega y la boca de una abuela que responde con un silencio que es más elocuente que todas las palabras.
Y he recordado aquel metro de Madrid, y he pensado que no podemos convertirnos en aquella multitud enmudecida. No podemos ser los que miran sin moverse mientras nuestros niños, nuestros ancianos, nuestras embarazadas se caen de fatiga. Porque el hambre de uno es el hambre de todos. La fatiga de una embarazada es el cansancio de la especie. La caída de un anciano es el vértigo de la humanidad entera. Yo no doy de los que piden resistencia ni heroicismo, pero pido memoria y realidad. Porque hoy tenemos que estar a la par de lo que este tiempo nos exige. No podemos quedarnos anclados en el lamento ni en la espera. La realidad actual es dura como el pedernal, sí, pero también es cierto que en esta tierra hemos aprendido a sacar fuego de las piedras. Tenemos encima el bloqueo más genocida que haya conocido país alguno, un cerco que no distingue entre medicinas y alimentos, que castiga a los niños y a los ancianos con la misma saña fría con que castiga a nuestra economía. Pero ese muro, ese bloqueo que nos asfixia, podemos seguirlo tumbando entre todos, ladrillo por ladrillo, con lo que sabemos hacer mejor que nadie: con creatividad, con unidad, con esa inteligencia colectiva que ha dado al mundo vacunas desde esta isla bloqueada, desde este pedazo de tierra que la historia quiso pequeña pero que la ciencia ha vuelto enorme. Porque mientras nos cercan, nosotros inventamos. Mientras nos niegan una jeringa, nosotros fabricamos un anticuerpo. Mientras nos cierran una puerta, nosotros abrimos un laboratorio. Mientras nos condenan al silencio, nosotros hacemos música con el ruido de los motores viejos y poesía con el cansancio de nuestros pies. ¿Que el bloqueo es real? Claro que es real, y duele como una mordida en el alma. Pero no es la primera vez que nos cercan, ni será la última, y nosotros seguimos aquí, de pie, con la frente alta y la mano tendida. Porque este pueblo, este mismo pueblo que ve a sus hijos caerse de fatiga, es el mismo que hasta hace poco ha puesto en el podio olímpico a sus atletas con el pecho lleno de medallas y el alma llena de dignidad. Es el mismo que hizo del deporte una bandera, del béisbol una religión, del boxeo un arte y del atletismo un acto de rebeldía contra todas las predicciones. Es el mismo que ha llevado su música a todos los rincones del mundo, que ha hecho bailar a París y a Nueva York con su son, su rumba y su timba, que ha puesto en las venas del planeta el ritmo de una isla que no se resigna. Es el mismo que ha escrito literatura que duele y que cura, que ha hecho cine con la migaja, que ha pintado con la escasez y ha esculpido con la necesidad. Cuba no es solo un país que sobrevive al bloqueo. Cuba es un país que lo trasciende con la fuerza de su inteligencia, con la profundidad de su revolución, con esa revolución que no es un cartel ni una consigna, sino un músculo que se flexiona cada día en cada barrio, en cada consultorio, en cada escuela, en cada fábrica que no se apaga aunque le falte el combustible. Porque la revolución profunda y nuestra es la que no espera permiso, la que no se doblega. Y a esta revolución tenemos que pulirla hoy con más fuerza que nunca, porque el tiempo pasa y los niños siguen esperando, los ancianos siguen esperando, las embarazadas siguen esperando. No podemos permitir que el cansancio nos vuelva pasivos, que el desaliento nos convierta en esa multitud de Madrid que miraba sin moverse. Nosotros somos los que nos tiramos a las vías, los que hablamos con ternura al que está al borde, los que resolvemos en la calle porque en la calle está la vida. Hay que hablar con los guajiros, con los mipimeros, con los comerciantes, con los estatales y los privados, con los creyentes y los ateos, con los de la izquierda de siempre y los que están despertando. Todos los sectores, todos los brazos, todas las mentes. El que no se integre, que se quede fuera, pero que sepa que la historia no va a esperarlo. Y no me importa que alguien se enriquezca mientras su comunidad no pase hambre, mientras la escuelita del barrio tenga uniformes y libros, mientras el consultorio tenga medicinas, mientras el anciano tenga quien lo mire a los ojos. Porque la verdadera riqueza no es la que se acumula, es la que se reparte. La verdadera grandeza es más que la que se mide en cuentas bancarias, es la que se mide en cuentas de solidaridad. Regresemos a esa costumbre nuestra de no esperar que el Estado lo haga todo, ni de culpar al Estado por no poder hacerlo todo. La política es lo que ocurre en las colas, en los consultorios, en las aulas, en los campos, en los mercados, en las esquinas. La política es esa mujer que organiza la guardia en su centro de trabajo, ese joven que repara los libros de la biblioteca, ese abuelo que cuenta historias para que los nietos no olviden. No pido heroísmo. Pido humanidad, esa humanidad es la que nos tiene que guiar. Que esta gira de la unidad no sea un recorrido de aplausos, sino una espiral de abrazos. Que cada paso que demos sea para levantar a alguien. Que cada palabra que digamos sea para recordar que somos una sola carne, un solo pueblo, una sola promesa. Cuba no es sólo un país. Cuba es un pacto. Y el pacto se renueva cada mañana, en cada esquina, en cada mirada que se encuentra y se reconoce. Vamos, pues, que el tiempo pasa, y la historia nos mira con sus ojos de siglos, preguntándose si esta vez, como otras tantas, el pueblo cubano sabrá hacer de la necesidad, virtud; de la escasez, hermandad; del dolor, canción. Porque de eso se trata: de cantar juntos mientras construimos, de construir juntos mientras cantamos, de recordar que el bloqueo es un muro, pero nosotros somos el mar que lo rodea y lo erosiona día tras día. Sí, tenemos el peor de los bloqueos genocidas. Pero entre todos, con nuestra ciencia, con nuestro deporte, con nuestra cultura, con nuestra revolución de cada día, podemos tumbar muchos bloques a ese muro. Porque el muro no es más fuerte que la gente que se abraza. Y nosotros, hermano, sabemos abrazarnos. Como aquel día en el metro de Madrid, cuando aquel chamaco y yo salimos del túnel y la luz nos encontró, y supe que el verdadero milagro no era haberlo salvado, sino haber recordado que salvar a otro es salvarse a uno mismo. Con la mano izquierda en el corazón y la derecha extendida para alcanzarte a tu pecho. Un cubano que cree que todavía podemos.
Bueno...acuéstense ya que mañana hay que resistir...

DdA, XXII/6421

LA VIOLENCIA MACHISTA DEBE SER ASUNTO DE ESTADO, COMO LO FUE EL TERRORISMO DE ETA

¿Habríamos consentido que cuando el terrorismo de ETA se cobraba varias víctimas mensuales se hubiera mantenido en libertad a los matones de la banda que amenazaban con asesinar a cualquiera de sus víctimas?, se pregunta Lidia Falcón en este artículo, ante el asesinato esta última semana de julio de tres mujeres. Pero lo evidente -continúa la escritora e histórica líder feminista- es que nunca se admitió que la actividad de los etarras fuera un asunto privado entre los verdugos y las víctimas. Como sucede con la violencia machista. Convertirla, de una vez, en un asunto de Estado es prioritario. ¿Cuánto tardaré en verlo?




Lidia Falcón

En esta última semana de julio han asesinado a tres mujeres. Los asesinos son el hombre con el que convivían. En el libro “Mujer y Sociedad”, publicado en 1969, escribí:
«La tipificación de los conflictos conyugales como «asuntos privados» constituye la mayor coartada de la legislación y de la sociedad para abandonar a la mujer a su suerte. Al recluir la violencia en el santuario de la familia, el poder público se convierte en cómplice de las agresiones, garantizando la impunidad del agresor al negar a la víctima el auxilio del Derecho.»
«La doctrina de la no injerencia estatal en los asuntos del hogar ha servido históricamente de cobertura para perpetuar la impunidad del agresor. Al consagrar el espacio familiar como un recinto sagrado e inaccesible para la acción de la justicia, el Estado no adopta una postura neutra, sino que delega el ejercicio de la coerción en el cabeza de familia.
Esta renuncia de la autoridad pública a tutelar los derechos fundamentales de la mujer en el seno del hogar equivale a una cesión de soberanía al varón. El ‘secreto familiar’ y el ‘pundonor’ son construcciones ideológicas destinadas a impedir la denuncia y a asegurar que el conflicto no trascienda a la esfera pública, donde la violencia revelaría su dimensión de vulneración masiva de derechos. El abandono institucional de la víctima no es una omisión involuntaria, sino un imperativo del mantenimiento de la estructura patriarcal.»
Cuando escribí este párrafo en 1969 no existía la Ley de Violencia de Género que con toda pompa y publicidad se aprobó en el año 2004, y que convertía el asesinato de la esposa o compañera en un delito específico, no así si la víctima no tiene relaciones sentimentales con el agresor. Se pretendía con dicha ley no sólo castigar más severamente al culpable sino reducir -puesto que acabar es imposible- el número de feminicidios que ya empezaron, después de siglos, a convencer a las instituciones responsables de la protección de las mujeres: el Ministerio de Igualdad, el Instituto de las Mujeres, el Ministerio de Interior, el gobierno del Estado, de que era preciso perseguir seriamente la violencia machista tras medio siglo de denuncias, protestas y movilizaciones del Movimiento Feminista.
La aprobación de dicha ley y la constitución de varios juzgados especializados en “violencia de género” fue para el gobierno y el PSOE, el partido al que pertenecía, el éxito mayor que se podía alcanzar en la persecución de la violencia machista, dado que el Congreso aprobó la ley “por aclamación”. Vean las imágenes de todos los diputados de la Cámara de pie aplaudiendo el resultado de la votación. Y para ciertos sectores del MF también. Pero la experiencia ulterior no confirma ese entusiasmo.
En España se han registrado oficialmente 1.372 víctimas mortales por violencia de género acumuladas desde que comenzaron los registros en 2003. Solo durante los primeros meses del año 2026, los órganos judiciales han recibido decenas de miles de denuncias y se han confirmado múltiples asesinatos machistas por parte de parejas o exparejas.
Datos judiciales y denuncias
Se han presentado 50.911 denuncias en los juzgados y comisarías de toda España durante el primer trimestre de 2026, lo que supone un incremento respecto al año anterior.
«La violencia que se ejerce en el ámbito doméstico no es un accidente de las relaciones afectivas, sino la garantía de su funcionamiento. Para que la clase de las mujeres continúe realizando de forma gratuita el trabajo de reproducción, mantenimiento y cuidado de la fuerza de trabajo —de la que se apropia la clase de los hombres y el sistema productivo—, se hace imprescindible mantener un dispositivo de coacción permanente.
El terror no requiere de la manifestación física ininterrumpida; actúa mediante la amenaza implícita y la predictibilidad del castigo. La violencia física es solo el vértice visible de una pirámide cuya base está conformada por la dependencia económica, el aislamiento social y la desvalorización sistemática de la víctima. Al confinar este conflicto al recinto de ‘lo privado’, la ideología dominante oculta la naturaleza política del espacio familiar, presentando como un asunto de desamor o incomunicación lo que en realidad es una relación de explotación garantizada por la fuerza.» Esto lo escribí en La razón feminista (II) el año1982. Casi medio siglo después, las cifras de los asesinatos son idénticas o mayores que los años anteriores , y aquí no incluyo las de las denuncias de malos tratos ni violencia sexual que dan lugar a procesos escandalosos.
En los veintidós años transcurridos desde la aprobación de la ley de violencia de género he criticado repetidamente la redacción de dicha ley que no impone medidas de protección inmediatas tras la primera denuncia de la mujer y no establece ninguna responsabilidad para las instituciones que no han cumplido su deber de vigilar al denunciado y permite que esté en libertad sin cortapisa alguna. El 30% de las asesinadas habían conseguido del juzgado orden de alejamiento o de protección. No sé en qué consiste el cumplimiento de esas órdenes y no he encontrado ninguna información sobre ello. El marido o novio que amenaza a su pareja con matarla permanece en libertad sin vigilancia alguna. La prueba es el porcentaje de los que a pesar de estar sometidos al alejamiento lo conculcan y rematan el feminicidio. Y la protección no sé en qué consiste, y nadie lo explica puesto que solo sabemos cuando la víctima está muerta.
«La conceptualización de la violencia masculina como un hecho aislado, producto del arrebato, del alcoholismo, de la enajenación mental o de la desestructuración social del individuo, constituye una de las falacias más tenaces del pensamiento patriarcal. Al psiquiatrizar al agresor se opera una doble neutralización ideológica: por un lado, se exculpa al sujeto al convertirlo en un enfermo irresponsable de sus actos; por otro, se despolitiza la agresión, extrayéndola del sistema de relaciones de dominación en el que se origina.
El hombre que golpea, viola o asesina a una mujer no actúa movido por una patología individual ni por un impulso irrefrenable, sino en el marco de una ideología que le ha otorgado el derecho de propiedad sobre el cuerpo y la vida de la mujer. La agresión no es la negación del orden social existente, sino su afirmación extrema: es el ejercicio del poder disciplinario que el patriarcado concede al varón para castigar la insubordinación de la subordinada. Por ello, el maltratador suele ser, en la inmensa mayoría de las facetas de su vida pública, un ciudadano perfectamente adaptado, integrado y normalizado.» (Violencia contra la mujer (1991)
¿Cómo es posible esa ficción cuando hoy existe toda una ley para prevenir y castigar la violencia masculina?. «El edificio jurídico del Estado ha sido construido desde las premisas y las necesidades de la clase dominante masculina. Esta condición androcéntrica del Derecho se manifiesta de manera flagrante en la tramitación penal de los delitos cometidos contra las mujeres. La presunción de inocencia del agresor se transforma, en la práctica procesal, en una presunción de culpabilidad o de mendacidad de la víctima.”
A la mujer agredida se la somete a un escrutinio inquisitorial sobre su conducta previa, sus costumbres, su vestimenta o su resistencia física, exigiéndosele una prueba heroica del rechazo que no se requiere en ningún otro delito contra la propiedad o la integridad física. El aparato judicial muestra así su verdadera función conservadora: desconfiar sistemáticamente del relato de la mujer para evitar la penalización masiva de unas conductas que son la consecuencia lógica de la jerarquía de sexo. Se invierte de este modo la carga de la culpa, convirtiendo el proceso en una segunda agresión institucional.» Violencia contra la mujer (1991)
«Los medios de comunicación han descubierto en el asesinato de mujeres un filón insaciable para la audiencia. No hay interés en explicar las causas políticas y estructurales que originan esta carnicería, sino en explotar el morbo, el dolor de la familia y los detalles espeluznantes del crimen. Se presenta el femicidio como una secuencia dramática de un folletín televisivo, donde la víctima es despojada de su dignidad por segunda vez y el agresor es retratado mediante los clichés del monstruo excepcional o del amante despechado. Esta cobertura mercantilizada no solo no previene la violencia, sino que la anestesia, convirtiendo el horror cotidiano en mero espectáculo de consumo masivo.» La violencia que no cesa (2003)
«Las órdenes de alejamiento y las medidas de protección concedidas por los juzgados se han convertido, en un porcentaje aterrador de casos, en simple papel mojado. El Estado exige a la mujer golpeada y amenazada que dé el paso heroico de denunciar, prometiéndole una tutela que posteriormente es incapaz de garantizar por falta de recursos, de personal especializado y de voluntad política. Firmar una orden de alejamiento y no poner los medios policiales para vigilar su cumplimiento equivale a entregar a la víctima a su verdugo, exasperado ahora por la audacia de la denuncia. La negligencia institucional en la custodia de las mujeres amenazadas no es un fallo burocrático insignificante; es una omisión punible que cuesta vidas.» La violencia que no cesa (2003)
La indiferencia con que tanto las instituciones destinadas a la protección de las mujeres: el Ministerio de Igualdad y el Instituto de las Mujeres, como el Movimiento feminista en su totalidad, dado el gran número de asociaciones que contiene, responde al conocimiento de los horribles asesinatos y actos de violencia contra las mujeres, es una de las constataciones más desanimadoras que vivo. Y que he querido nuevamente resaltar en este 27 de julio de 2026, 57 después de publicar mi libro “Mujer y Sociedad”. Para que conste. Que nuevamente solicito, exijo, que se modifique la excelsa “ley de violencia de género” a fin de que se obligue a la judicatura y a la policía a privar de libertad al que amenace de muerte a una mujer, inmediatamente después de haber sido denunciado.
¿Habríamos consentido que cuando el terrorismo de ETA se cobraba varias víctimas mensuales se hubiera mantenido en libertad a los matones de la banda que amenazaban con asesinar a cualquiera de sus víctimas?. Pero lo evidente es que nunca se admitió que la actividad de los etarras fuera un asunto privado entre los verdugos y las víctimas. Como sucede con la violencia machista. Convertirla, de una vez, en un asunto de Estado es prioritario. ¿Cuánto tardaré en verlo?.

DdA, XXII/6421

martes, 28 de julio de 2026

¡QUE VIVA LA INTELIGENCIA NATURAL VIVA!

Se ha escrito mucho, quizás demasiado, sobre la inteligencia artificial (IA) y muy poco, casi nada, sobre la Inteligencia Natural (IN), escribe el articulista Este ensayo está dedicado a definir la IN y a analizar sus perfiles y su trascendencia. Lo hace el autor desde su lugar de residencia, México y lo encabeza por las tortillerías, donde una mujer se ocupa de hasta doce tortillas al mismo tiempo



Víctor M. Toledo

Un primer ejemplo de inteligencia natural se encuentra en las tortillerías, sólo trabajadas por lo común por mujeres. Ahí se dan escenarios donde una tortillera está pendiente de un comal donde ella se ocupa de hasta 12 tortillas, al mismo tiempo que despacha o vende, es decir atiende a una fila casi permanente de clientes. Su habilidad para resolver varios asuntos de manera sincrónica es impresionante. 

Un segundo ejemplo es el de los artesanos que son personas que hacen objetos a mano, que utilizan herramientas simples para crear piezas únicas. Las técnicas se aprenden de generación en generación. Trabajan con materiales como barro, madera, textiles y metales. Los alfareros trabajan el barro para hacer ollas y figuras. Los textileros tejen hilos para crear ropa y manteles. Los talladores cortan madera para hacer muebles o juguetes. Los orfebres funden metales como la plata o el oro para hacer joyas. Todo es resultado de combinar la mente con las manos. Ejemplos notables se encuentran en Michoacán. En Santa Clara del Cobre los artesanos golpean el cobre caliente para hacer vasijas; en Pátzcuaro y Uruapan existen los maestros del maque y la laca (pintura natural en madera), y en Cuanajo se tallan maderas para crear muebles decorados. 

Un tercer ejemplo es el de los acróbatas. Un acróbata es un profesional del movimiento extremo que ejecuta habilidades gimnásticas de alta dificultad, como saltos, piruetas y equilibrios. Su labor exige una combinación extraordinaria de fuerza, flexibilidad y agilidad, tradicionalmente vinculada a las artes circenses, el teatro o el deporte. Existe la acrobacia en el suelo; acrobacia aérea donde se emplean elementos suspendidos en el aire, como telas, aros o el trapecio, y acrobacia de equilibrio: actos sobre la cuerda floja (funambulismo), monociclos o bastones de equilibrio. 

A lo largo del tiempo, la acrobacia evolucionó desde actos callejeros para amenizar banquetes hasta convertirse en el pilar central de compañías modernas de talla internacional. 

Finalmente, mi último ejemplo es el de las cocineras, sean del hogar o de los restaurantes. La cocinera está al pendiente al mismo tiempo de un sartén, una cazuela y una plancha, además de registrar los pedidos de la fila de clientes. Ello supone una habilidad o capacidad que pocas veces se reconoce o aprecia. En suma, estamos obligados a reconocer una inteligencia natural que acompaña a buena parte de los seres humanos.

LA JORNADA MX  DdA, XXII/6420

¿SERÁ MARIO SILVA CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE VENEZUELA?


Lazarillo

Parece ser, según informaciones procedentes de lo que se podría denominar chavismo originario, que visto los derroteros de la actual presidenta encargada de Venezuela y la dependencia cada vez más ostensible que el gobierno de aquella republica tiene de la Casa Blanca, se está gestando entre los sectores más afines al legado del presidente Chávez  la posible candidatura presidencial del comunicador Mario Silva (A vivir un poquito, mientras se pelea). Se trataría de construir con ello un liderazgo alternativo dentro del movimiento bolivariano, como respuesta a las diferencias existentes con el actual núcleo de poder político, puestas de manifiesto por el propio Silva en su canal. Hasta ahora, sin embargo,  no existe ninguna confirmación oficial por parte de Mario Silva, del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ni de otras organizaciones políticas que respalde la existencia de una candidatura presidencial en construcción. Tampoco se han presentado documentos, comunicados o anuncios públicos que validen estas versiones. Se trata de una mera posibilidad que no pasa de calificarse como especulación política, aunque el rumor genera cada día que pasa mayor difusión tanto en las redes sociales como en los círculos políticos del país con vistas a próximos eventos electorales. Habrá que estar atentos a lo que el propio Mario Silva pueda decir al respecto en los próximos días en su canal, de mantenerse o crecer la dimensión que el rumor está alcanzando.

DdA, XXII/6420