jueves, 8 de octubre de 2026

AL POETA Y MAESTRO JOSÉ GALÁN HERNÁNDEZ LO SEPULTARON EN EL MAR EN 1936

 Se cumplen 90 años de aquel 6 de octubre de 1936, cuando los sublevados sacaron de la prisión de Fyffes, en Santa Cruz de Tenerife, a casi toda la dirección de la federación de maestros de la UGT. Entre ellos iba José Galán Hernández, de 43 años, maestro, poeta, periodista y alcalde de Fasnia durante cuatro meses. Lo lanzaron vivo al Atlántico con un peso en los pies, junto a la cúpula dirigente de los maestros de la UGT. “Enseñaba a leer en la naturaleza; escribía poesías sobre la tala de los bosques, sobre la degradación del mar, baladas sobre los vínculos con los árboles… ". Fue un poeta y maestro que decía educar para la fraternidad y anunciaba un tiempo “de espadas rotas y cañones fundidos”, un alegato que se cree que pudo pesar en su detención.


El maestro de Tenerife que enseñó la naturaleza y murió en el fondo del mar
A José Galán Hernández, maestro y alcalde de Fasnia lo lanzaron los sublevados vivo al fondo del Atlántico

Rodrigo Padilla

Nació el 5 de abril de 1893 en Tacoronte. Su padre era secretario del juzgado del pueblo. Sirvió en la Comandancia de Artillería de Tenerife y llegó a sargento en 1916, hasta que se licenció. Con el título de maestro bajo el brazo, empezó a dar clase en el antiguo convento agustino de su pueblo. En 1923 llegó como interino al Realejo Alto, donde conoció a Remedios Pérez Hernández, con quien tendría siete hijos. Ese año aprobó las oposiciones al Magisterio Nacional y pasó por varios municipios hasta obtener plaza en Fasnia.

El 8 de marzo de 1928 tomó posesión como alcalde de Fasnia por orden del gobernador civil. Dimitió a los cuatro meses, pero siguió como concejal hasta 1929. “Su carrera política fue muy corta. Lo nombran durante la dictadura de Primo de Rivera y hay muy poca información, porque no dio tiempo a reseñar su labor”, explica Octavio Rodríguez Delgado, cronista oficial de Güímar y Candelaria y autor de un estudio biográfico sobre Galán.

En 1931 formó parte de la comisión organizadora de la Agrupación Socialista local y llegó a ser secretario provincial de la federación de maestros de la UGT. Desde el Consejo Local de Primera Enseñanza impulsó las escuelas graduadas. José Galán Hernández fue “un hombre progresista en todos los aspectos, muy adelantado a su época”.

Redactor de Las Noticias, colaboró en Gaceta de Tenerife y dirigió en 1935 Trabajadores de la Enseñanza, la revista de su sindicato. “Su labor poética tuvo cierto prestigio. Formaba parte de las tertulias y veladas literarias de toda la isla”. El 1 de mayo de 1936 publicó el poema Al camarada maestro, una arenga que pedía educar “para la fraternidad” y anunciaba un tiempo “de espadas rotas y cañones fundidos”, un alegato que se cree que pudo pesar en su detención, aunque ningún documento lo acredita. Galán fue detenido en julio de 1936. Acabó en Fyffes, los antiguos almacenes convertidos en prisión, donde coincidió con su hermano César. Lo suspendieron de empleo y sueldo y su familia quedó sin ingresos. “No tuvieron piedad”, lamenta el cronista.

Fue un artículo de José Francisco López Felipe, publicado en 1999 a partir de una investigación periodística, el que reveló que ese día arrojaron vivos al mar a la cúpula dirigente de los maestros de la UGT. La tradición oral sitúa el lugar en la costa de Anaga: “Les hicieron un pandullo para que se quedaran hundidos”. Fue uno de los propios soldados que lo tiró al mar quien le admitió el crimen a su hermano.Según el relato, Galán “iba sereno” y aseguró que nunca le arrebatarían la libertad.

Su mujer nunca recibió una explicación. En 1947 se publicó el edicto para declararlo fallecido, y no figuró como viuda por falta de fecha oficial de muerte. “Tuvo que sacar adelante a siete hijos. Pasaron hambre”, recuerda Rodríguez. Su hija Libertad tuvo que ser rebautizada como Reme hasta 1975 y dejó el colegio porque la señalaban. “La familia se deshizo de todo el material comprometedor así como de parte de su obra, para evitar aún más represión”, explica el cronista. Remedios murió en 1982 sin saber qué le había pasado a su marido.

EL BAÚL

En enero de 2012 un grupo de jóvenes de Los Realejos abrió un arcón en la casa de la calle del Medio de Arriba donde había cuadros, anotaciones, libros del propio Galán y fotografías. Así nació el Proyecto José Galán Hernández. En Tacoronte, su pueblo natal, el reconocimiento oficial no ha prosperado.

En 2010 se impulsó un expediente para honrar su figura, pero el Ayuntamiento lo desestimó el 12 de julio al considerar que “no reunía suficientes méritos para tal distinción”. En 2016 el PSOE volvió a impulsar el expediente, que tampoco llegó a resolverse. Los Realejos le dedicó una calle y una placa en su última casa, y Güímar descubrió otra placa en el patio de su Ayuntamiento.

*Antología poética de José Galán Hernández, de Octavio Rodríguez: La obra reúne una selección de su producción poética: poemarios como Troqueles (1929) y Rojo y blanco; poemas como Evocación y Al camarada maestro, y la comedia infantil Almas de niños, estrenada en Güímar en 1929.

DIARIO DE AVISOS  DdA, XXII/6490

NECROPOLÍTICA: QUIÉN MERECE VIVIR Y QUIÉN RESULTA PRESCINDIBLE


Ocurre cuando alguien firma un recorte en su sillón de cuero y en la vida real, en la de abajo, eso se traduce en una cama menos de hospital, en una lista de espera de meses para un diagnóstico que debió llegar a tiempo, o en una carta de desahucio que le destroza el alma y el techo a una familia o a una mujer de casi noventa años, de la noche a la mañana. No es una fatalidad ni un castigo divino; es una estrategia calculada.


Singlutemia Maralar

Necropolítica. Este término ha saltado de los manuales de sociología a la crudeza de nuestras calles porque no es un concepto abstracto de despacho ni una teoría lejana para ponerse estupendas en un debate; es la gestión del poder que, lejos de cuidarnos, decide con una fría y repugnante precisión, quién merece vivir dignamente y quién resulta absolutamente prescindible. Se siente en las entrañas cuando la política deja de ser un servicio colectivo y se transforma en el negocio privado de cuatro espabilados que se enriquecen desmantelando, sin vergüenza alguna, lo que es de todos.
Ocurre cuando alguien firma un recorte en su sillón de cuero y en la vida real, en la de abajo, eso se traduce en una cama menos de hospital, en una lista de espera de meses para un diagnóstico que debió llegar a tiempo, o en una carta de desahucio que le destroza el alma y el techo a una familia o a una mujer de casi noventa años, de la noche a la mañana. No es una fatalidad ni un castigo divino; es una estrategia calculada. Nos mean encima y quieren que digamos que llueve. Y algunos... lo dicen.
Es la derecha en este país, servil y alineada sin disimulo con el extremismo global de tipos como Trump o Netanyahu, un modelo de sociedad basado en la ley del más fuerte, en el desprecio absoluto por quien sufre y en el mercadeo con nuestros derechos más básicos. Nos están llevando a una asfixia lenta pero implacable. Una asfixia económica que le aprieta el cuello a la mayoría trabajadora mientras engorda los bolsillos de fondos buitre y grandes corporaciones.
Nos están desahuciando a pedazos, coño. Te echan de tu casa entregando el barrio a la especulación salvaje del alquiler; te desahucian de la sanidad pública para obligarte a contratar un seguro privado que no te va a servir de nada cuando enfermes de verdad; te desahucian del cuidado de tus mayores, de la educación de tus hijos y de la mínima certeza de que el Estado va a estar ahí cuando el cuerpo o la vida no den para más.
Y en este camino devastador hay dos tipos de gente. Por un lado, los que jamás los votaríamos. Por otro, los "Antonios", encandilados por el ruido mediático y la bandera, que les regalan su voto pensando que son "de los suyos". Ay, Antonio, nunca serás de los suyos... Jamás lo seréis, José Luis. Para quien legisla únicamente para las élites y los grandes patrimonios, un trabajador que cobra mil doscientos euros y vota a la derecha sigue siendo exactamente eso, un número prescindible, un pringado al que usar. No hay ni un ápice de patriotismo en privatizar el hospital donde te curan ni en abandonar a los viejos que construyeron esto.
Frente a la frialdad de quienes legislan sin escrúpulos ni memoria, nos queda recordar y defender las vidas sencillas, trabajadoras y dignas que este sistema desgasta antes de tiempo; a esa gente que sostuvo nuestros barrios a fuerza de ternura, manos curtidas y generosidad, y a la que las instituciones fallaron miserablemente cuando más falta hacía. Por esa dignidad que no supieron ni quisieron respetar, defender lo público, defender un lugar donde vivir y morir, no es un debate teórico de café, es una cuestión de pura supervivencia.
Defendernos de la ultraderecha es la última trinchera entre la barbarie y la vida. Ni un paso atrás, por las que se fueron, por Maricarmen, y por las que venimos detrás, que también nos iremos, pero que antes, queremos incomodar y resistir.

DdA, XXII/6490

VOTAR EN CONCIENCIA: LOS DESAHUCIOS MATAN

 


“No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a defender la suya. Luchad. Defended lo que es vuestro”. Maricarmen Abascal

Félix Población

En relación con fechas anteriores, habíamos advertido en Maricarmen Abascal, durante los días y horas previos al desahucio inmisericorde que la sacó de su casa después de casi toda una vida habitándola, que esta anciana madrileña de 87 años de edad debía tomar aire para poder hablar. No sólo se la echaba de la vivienda que ocupaba, sino que durante siete años mantuvo con el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos una resistencia que fue mermando su salud ostensiblemente. Con todo, y habida cuenta esa misma resistencia, llegamos a pensar que Maricarmen se podría recuperar en el hospital madrileño donde fue ingresada. Sobre todo, después de que el sindicato que la defendió y la empresa que la desahució llegaran a un acuerdo para que Maricarmen volviera a residir en su vivienda en similares condiciones de alquiler a las que tenía. Pero no ha podido ser. Ayer falleció en una cama hospitalaria sin poder hacerlo en la casa de casi toda su vida. Deja tras de sí, con todo, una victoria que no han podido lograr la mayoría de los políticos que han mantenido unas lamentables condiciones con uno de los derechos constitucionales fundamentales, a la cola de los que existen en la mayoría de los países europeos. La victoria de Maricarmen Abascal, una modesta anciana de un céntrico barrio de Madrid, está ahora en las calles y plazas del país y ha promovido dos decretos en la política de vivienda que, aun siendo insuficientes, eran muy necesarios. Además, Maricarmen se nos ha ido después de que su resistencia y la del sindicato que la defendió condujeran a la convocatoria de una huelga general y a unas elecciones generales. Ahora falta saber si la victoria de Maricarmen, que pudo ver, tiene su resultado en las urnas, donde a fata de su voto puede que no falte su símbolo y el desenlace de su resistencia: los desahucios matan. Además de Maricarmen habrá habido otras víctimas de los desahucios especuladores fallecidas en el silencio. Por ella y por todas las demás hay elecciones este otoño. No deberíamos dejar morir su memoria*.

*Sabemos de ciertos medios de información, tertulianos, algunos políticos y opinadores en general que han tratado de desacreditar la imagen de la fallecida. Debería caérseles la cara de vergüenza o pedir disculpas, pero es improbable porque vergüenza no tienen y conciencia tampoco. Hubo quien, como la abogada del juez Peinado, la pareja de Ayuso y el rey emérito borró ahora sus miserables tuits sobre Maricarmen. El PP bloqueó dentro de la Asamblea de Madrid el minuto de silencio solicitado por Más Madrid y PSOE en memoria de Maricarmen. Almeida, el PP y Vox se quedaron sentados durante el minuto de silencio por Maricarmen en el Ayuntamiento de Madrid. La hemos matado entre todos legalmente, ha dicho mi estimado Miguel Rellán.

**La carta que Maricarmen dirigió al presidente del Gobierno sin encontrar respuesta por parte de Pedro Sánchez. (Instagram/ Facebook)

DdA, XXII/6490

DESPLIEGUE IMPERTÉRRITO DE HIPOCRESÍA DE MARCO RUBIO EN ATENAS


Pedro Olalla/desde Atenas

Con medidas draconianas de seguridad, miles de agentes policiales, drones, restricciones de circulación, limitaciones de acceso y prohibiciones de manifestación, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, ha venido hoy a Atenas a hablar de democracia y de valores éticos, y a preconizar, desde la emblemática Colina de Pnyx, el liderazgo MAGA en el “Renacer del Espíritu de Occidente”. Como era de esperar, la función sólo fue un despliegue impertérrito de hipocresía, adobado de tópicos para halagar el oído de los griegos. Yo sentí escalofríos al oír en su boca el nombre de Sócrates.
El representante oficial del país con el mayor ejército y presupuesto militar del mundo, con la mayor industria armamentística, líder de la alianza militar más extendida, con más armas per cápita del planeta, con el mayor número de muertes por violencia armada, con más encarcelados, con más fallecidos por consumo de drogas, con mayor deuda pública, con mayor número de multimillonarios, con elevada tasa de desigualdad y de analfabetismo, implicado actualmente en más conflictos bélicos que ningún otro Estado, que ceba las guerras de Ucrania y de Israel, que sostiene contra Cuba el más ominoso embargo de la historia de la humanidad, que veta reiteradamente las resoluciones humanitarias de Naciones Unidas, que ha secuestrado impunemente al presidente en ejercicio de un Estado soberano, que castiga con aranceles y amenazas territoriales a sus socios europeos, que se lucra a expensas de Europa con la crisis energética provocada por las voladuras Nordstream y por su hostilidad contra Rusia, que ha bombardeado en su historia reciente a más de treinta y cinco países, y que defiende su hegemonía imperial contra cualquier alternativa de futuro, viene ahora a Atenas dar lecciones de liderazgo moral y a buscar adhesión a su estrategia para impedir que se derrumbe la civilización de Occidente.

DdA, XXII/6490

LA DESTRUCCIÓN DE GAZA LA HABÍA ENSAYADO ISRAEL ANTES EN BEIRUT EN 2006

" La destrucción de Gaza como parte de una política genocida no fue una reacción irracional de Israel ante la matanza de tantos soldados y civiles el 7 de octubre de 2023. Fue la puesta en práctica de los preparativos del ejército previos a 2023, que se remontan a 2004, cuando el ejército construyó una ciudad ficticia en el desierto para practicar la destrucción de espacios urbanos en un posible ataque a la Franja de Gaza. Esta estrategia se ensayó en el bombardeo masivo del suburbio de Dahiya, en Beirut, en 2006". Es lo que escribe en este artículo publicado en The Palestine Chonicle el prestigioso historiador israelí Ilan Pappé, profesor en la Universidad de Exeter. Pappé es autor de *La limpieza étnica de Palestina*, *El Oriente Medio moderno*, *Historia de la Palestina moderna: una tierra, dos pueblos y diez mitos sobre Israel*.Se le considera uno de los "nuevos historiadores" de Israel, quienes, desde la publicación de documentos relevantes de los gobiernos británico e israelí a principios de la década de 1980, han estado reescribiendo la historia de la creación de Israel en 1948. 


Illan Pappe 

Al cumplirse tres años de la operación de la inundación de Al-Aqsa y del inicio del genocidio de Gaza, podemos beneficiarnos del paso del tiempo y ver con mayor claridad algunos de los aspectos y cuestiones cruciales relacionados con esa fatídica fecha que permanecieron borrosos o invisibles cuando se examinaron inmediatamente después de la operación y del genocidio que le siguió.

Es importante reflexionar sobre estas cuestiones y aspectos, ya que también se relacionan con el hecho de que demasiadas personas en el mundo, incluyendo algunas que han mostrado su apoyo a la lucha palestina, creen que este horrible capítulo ya quedó atrás. El genocidio continúa, aunque de forma gradual, en la Franja de Gaza y ahora se ha extendido a Cisjordania, donde la intensificación de la violencia del ejército y los colonos tiene como objetivo convertir Cisjordania en otra Franja de Gaza.

El paso del tiempo nos permite comprender mejor los motivos del pequeño grupo de líderes de Hamás que planificaron la operación. Es fundamental analizar estos motivos de forma rigurosa para refutar la narrativa engañosa y manipulada que Israel ha difundido sobre una operación concebida en Teherán como parte de un plan para destruir el Estado judío.

Esta narrativa ya ha sido cuestionada con éxito por ignorar deliberadamente el contexto histórico de la larga historia de opresión sionista y el reciente e inhumano bloqueo de la Franja. Pero también oculta una realidad más compleja que se desarrolló en los años inmediatamente anteriores a la Operación Inundación de Al-Aqsa, y que también fue pasada por alto por comentaristas palestinos y pro-palestinos. Este análisis más detallado de ese período en particular arroja luz sobre los dilemas a los que se enfrentan Hamás y el movimiento de liberación palestino en general en su lucha existencial contra el proyecto sionista de eliminación.

La reconstrucción de este contexto inmediato me recuerda cómo la historiografía de la Nakba de 1948 se benefició de la desclasificación de los archivos israelíes. La fusión del material de archivo israelí con la historia oral y escrita palestina ofreció una visión más completa de aquella catástrofe. Ahora comprendemos mejor los acontecimientos que condujeron a octubre de 2023 gracias al trabajo erudito de algunos periodistas israelíes que tienen acceso a material al que la mayoría de nosotros actualmente no podemos acceder.

Su investigación arroja luz sobre las difíciles decisiones a las que se enfrentó el líder de Hamás, Yahya Sinwar —y, de hecho, a las que se enfrenta cualquier figura destacada del movimiento de resistencia palestino— ante diecisiete años de bloqueo de la Franja de Gaza y opresión en Cisjordania.

Esto ayuda a refutar la imagen común de Sinwar en Occidente como un líder fanático y mesiánico que emprendió una operación para establecer un califato islámico sobre las ruinas de Israel. Esta descripción surge de un enfoque racista y orientalista hacia Palestina en general y hacia los palestinos que depositan su fe en los movimientos políticos islámicos.

Sinwar se enfrentó a Israel de una manera similar a la adoptada por líderes árabes como Anwar Sadat en 1971 y líderes palestinos como Yasser Arafat en 2000. Sadat advirtió a los líderes israelíes que si no devolvían el Sinaí a Egipto por la vía diplomática, Egipto iría a la guerra, mientras que Arafat advirtió a Ehud Barak y a Bill Clinton que si no regresaba de la cumbre de Camp David en 2000 con la promesa de reducir la opresión del pueblo palestino, otro levantamiento sería inevitable.

En el caso de Sinwar, ahora sabemos que negoció con Israel —es decir, indirectamente, con Netanyahu— sobre las demandas básicas del pueblo de Gaza: el fin del bloqueo, un aumento de los alimentos y las materias primas que llegan al enclave asediado y la liberación de los presos políticos palestinos.

Sinwar advirtió a los israelíes que rechazar estas demandas conllevaría una operación de la magnitud de la Inundación de Al-Aqsa. El ejército israelí sugirió que Netanyahu respondiera a estas demandas con un ataque a gran escala contra la Franja de Gaza, el mismo ataque que ejecutó en respuesta a la Operación Inundación de Al-Aqsa.

También es evidente que Netanyahu dudó en dar luz verde a tal operación, pero igualmente claro es que los comandantes de Hamás, incluido Sinwar, sabían que un ataque de este tipo contra Gaza era inminente. En este sentido, Sinwar parece haber sido un líder que buscaba logros limitados, dejando una visión más ambiciosa y a largo plazo para un futuro mucho más lejano. Al igual que Sadat, finalmente recurrió a la opción militar cuando quedó claro que Israel había rechazado por completo la opción política. Además —y este es el aspecto más importante de lo que ahora está saliendo a la luz—, el ejército habría persuadido a Netanyahu para que lanzara ese devastador ataque contra la Franja; la inundación de Al-Aqsa fue un intento de prevenir dicho ataque.

Lo que desconocemos es cuándo y por qué la Operación Inundación de Al-Aqsa degeneró en algunos lugares en una masacre de civiles, ya fuera en los asentamientos judíos o en el festival Nova. Se trató de una fuga del gueto por parte de un pueblo que había sufrido miles de muertes, decenas de miles de heridos entre niños y mujeres, y cientos de miles de personas que perdieron sus hogares en el ataque israelí de 2014 y que seguían desplazadas en 2023; se trataba de una población traumatizada, sometida a la hambruna como política de Estado durante los diecisiete años de bloqueo israelí y a frecuentes bombardeos por aire, tierra y mar.

Lo que sí sabemos es que Sinwar, desde el principio, demostró que, en lo que a él respecta, el secuestro de ancianos y niños no formaba parte de la operación, ya que inmediatamente sugirió su liberación, pero no recibió respuesta de Israel.

La destrucción de Gaza como parte de una política genocida no fue una reacción irracional de Israel ante la matanza de tantos soldados y civiles el 7 de octubre de 2023. Fue la puesta en práctica de los preparativos del ejército previos a 2023, que se remontan a 2004, cuando el ejército construyó una ciudad ficticia en el desierto para practicar la destrucción de espacios urbanos en un posible ataque a la Franja de Gaza. Esta estrategia se ensayó en el bombardeo masivo del suburbio de Dahiya, en Beirut, en 2006.

Como en 1948, también en 2023, Israel buscaba un pretexto para impulsar su visión imposible de una Palestina desarabizada. «¡Es un milagro!», exclamó Ben-Gurion al ver a cientos de miles de palestinos «huir» de Palestina, aun cuando él mismo era el artífice de esta limpieza étnica. «¡Es un milagro!», clamó Orit Strock, ministra del gobierno de Netanyahu, refiriéndose a la oportunidad histórica de cometer genocidio contra los habitantes de Gaza.

«Quien se ahoga no puede mojarse» es un famoso proverbio árabe que resume el dilema palestino, claramente visible desde la perspectiva de 2026. Cualquier intento armado de Hamás por poner fin al bloqueo y la ocupación fue utilizado por Israel como pretexto para intensificar sus políticas de exterminio. La alternativa de sucumbir a la realidad del bloqueo, intentada por la Autoridad Palestina en Ramala, resultó en una limpieza étnica progresiva y un pogromo tras otro, perpetrados por los colonos con la complicidad del ejército israelí.

Me pregunto cuántas personas fuera de Palestina pueden comprender plenamente este dilema, uno que empujó a jóvenes adolescentes en los campos de refugiados de Cisjordania a enfrentarse con el ejército israelí, sabiendo que no podían ganar, prefiriendo esto a ser continuamente maltratados, heridos y asesinados por un ejército de ocupación.

Es el dilema inhumano que el proyecto sionista de eliminación impone a los palestinos, y no es más que otra manifestación de su difícil situación desde que los colonos sionistas llegaron a Palestina a finales del siglo XIX.

Cómo liberar a los palestinos, e indirectamente a los israelíes, de esta realidad insostenible no es una pregunta difícil de responder. Esto solo puede lograrse mediante el establecimiento de una Palestina democrática y post-Israelí. Un Estado así no resolvería todos los problemas de quienes viven entre el río y el mar, ni de quienes regresen a la región, pero eliminaría la constante amenaza existencial que sufren a diario todos los palestinos que allí habitan.

En tal realidad, Palestina no estaría dividida en territorios separados como Gaza y Cisjordania, sino que constituiría una patria orgánica. Si Gaza sigue siendo una Franja, no habrá paz ni reconciliación.

THE PALESTINE CHORNICLE  DdA, XXII/6490