miércoles, 24 de junio de 2026

GOLPES DE CALOR EN CENTRO NIEMEYER DE AVILÉS



Manuel Maurín

Asfixiados con los uniformes sanitarios, los del servicio de emergencia accedieron a la plaza del Centro Niemeyer para asistir y a un grupo de turistas que habían alertado al 112 tras sufrir desfallecimientos y graves afecciones por golpes de calor e insolación.
Tras practicarles algunos ejercicios de reanimación, certificar un caso muy grave y trasladarlo al HUCA recurrieron al servicio meteorológico regional para obtener un informe complementario al parte médico. El técnico de la AEMET apuntó que el aire del suroeste, cálido ya en origen debido a su componente (el termómetro marcaba 30 grados en León), al atravesar la cordillera y descender hacia el Cantábrico se había ido comprimiendo y aumentando rápidamente de presión. Y consiguientemente de temperatura, aproximándose a los cuarenta grados en Avilés.

Este tipo de tiempo no era desconocido en Asturias; lo que ya no parecía tan normal es que su frecuencia e intensidad viniese aumentando año tras año y provocando olas de calor cada vez más abrasadoras. Bueno, normal teniendo en cuenta el cambio en la dinámica atmosférica que generaba el incremento de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Allí al fondo estaba la acería para atestiguarlo, aún cuando ya se habían demolido las viejas baterías de cok que durante décadas convirtieron a la ciudad en la más contaminada del país.
En la gran superficie -abierta y desamueblada- de cemento blanco del Niemeyer, sin sombra ni presencia vegetal, el efecto de isla urbana de calor acentuaba el ascenso térmico aún cinco grados más, hasta superar los cuarenta y cinco, una cifra récord en la ciudad. Los visitantes, que habían venido al norte huyendo del calor extremo, no eligieron el mejor día ni lugar para conocer lo que en las guías de viaje se anunciaba como una Isla de la Innovación rodeada de puentes y humedales paradisíacos dentro del supuesto refugio climático asturiano.
A poco más de quinientos metros, en el parque de Ferrera, la temperatura del aire se reducía sobre el césped y a la sombra de las frondosas caducifolias hasta los veintiocho grados, y en la proximidad de los chorros de las fuentes y de los aspersores la sensación térmica bajaba a los veinticinco. Allí estaban escuchando el ruido de las aspas y viendo después la silueta del helicóptero, que se alzaba desde la ría con los evacuados, unos jubilados de Ensidesa comiendo un helado y comentando, como cada tarde, las novedades de la Villa: el nunca definido soterramiento de las vías del ferrocarril, el cierre de Alcoa, el próximo descenso carnavalesco de Galiana…
Por el Niemeyer no volvían desde que se terminaron las obras de construcción ni tendrían siquiera donde sentarse, pues parecía que se había diseñado para ahuyentar a la población local (y a cualquier ser vivo).
- ¡Menudo calor debe hacer ahora en la explanada del Niemeyer. Se estarán achicharrando los madrileños que anden por allí!
-¿Por cierto, dónde está Natalio Grueso, el que decían que puso el Centro y a esta ciudad en el mapa del mundo?
- En Aranjuez, creo. A la refrescante sombra de la prisión.
- ¡Y Aldama de rositas. Dame pena el rapaz!

DdA, XXII/6388

CON LAS AUTORAS DE "UNA MUJER CONTRA LOS TALIBANES": CÓMO SE CONSTRUYE LA OPRESIÓN


¿Qué ocurre cuando a una mujer le arrebatan incluso algo tan básico como su propio nombre?
En el último episodio de la temporada de RECORDIS, el podcast de Alicia Población Brel, conversamos con Khadija Amin y Mónica Nion, autoras de 'Sin velo. Una mujer contra los talibanes', (edit. DEBATE), un libro que recorre la historia de Khadija, periodista afgana, y la historia reciente de Afganistán, para entender cómo se construye la opresión, cómo se resiste a ella y por qué no podemos permitirnos olvidar.

A través de su experiencia personal, hablamos de la vida bajo el régimen talibán, la educación clandestina, la identidad, la violencia contra las mujeres, el exilio y las contradicciones de una comunidad internacional que promete protección mientras miles de mujeres afganas siguen viendo vulnerados sus derechos fundamentales.

Una conversación necesaria para comprender que lo que sucede en Afganistán no es una realidad lejana, sino una lucha por los derechos humanos que nos interpela. De sumo interés.
⏱️ Capítulos del episodio: 00:00 — Intro 03:02 — ¿Qué significa crecer en una sociedad donde una mujer puede perder incluso algo tan básico como su propio nombre? 08:05 — La fe como herramienta de control social 11:56 — Escuelas clandestinas y 'bacha posh' 17:40 — Libertad, identidad y pertenencia 26:33 — Historia reciente de Afganistán 32:02 — Poder talibán: 1996 vs 2021 34:50 — La distancia entre la respuesta internacional y la realidad 41:07 — Divorcio imposible y violencia vicaria 53:26 — Primeras veces 58:08 — Prejuicios sobre Afganistán 1:02:44 — Esperanza de libertad 1:06:17 — Europa: la contradicción entre protección y deportación 1:17:03 — Un mensaje para las niñas afganas

DdA, XXII/6388

LAS LECCIONES DE LA HISTORIA QUE SIGUE NETANYAHU: GENGIS KHAN ANTES QUE CRISTO


Ana Cardo

En un polémico discurso pronunciado cuando se inició el ataque el pasado 28 de febrero, Benjamin Netanyahu quiso justificar la guerra de su país y Estados Unidos contra Irán.  Para ello, el premier israelí señaló que Cristo no tiene ninguna ventaja sobre el conquistador Gengis Khan, considerado uno de los sujetos más sanguinarios de la historia. “La historia demuestra que, desafortunadamente e infelizmente, Jesucristo no tiene ninguna ventaja sobre Gengis Khan, porque si eres lo suficientemente fuerte, despiadado y poderoso, el mal se convierte en bien y la agresión se convertirá en moderación". Así que, según el genocida del pueblo palestino, "no tienes opción si ves al mundo como es actualmente: tendrías que estar ciego para no ver que las democracias, lideradas por los Estados Unidos, deben retomar su voluntad para defenderse a ellas mismas”. Netanyahu detalló que los “bárbaros”, en referencia a las fuerzas iraníes, no se quedarán a las puertas de sus ciudades, sino que intentarán derrotarlos para imponer sus estilos de vida. Este es el momento en el que estamos ahora. El hecho de que la gente no lo vea, de que los medios que fabrican noticias falsas no vean la lucha histórica en la que estamos, no significa que no exista”, concluyó. Las palabras de Benjamin Netanyahu aluden una vez más al libro Las lecciones de la historia, de Ariel y Will Durant, publicado en 1968, en el que se defiende el hecho de que los más violentos suelen imponer su ley. No es la primera vez que el político israelí se refiere a este libro. En 2023 ya había hecho una referencia, al señalar que no se podía derrotar a Hamás solo con buenas intenciones. Lo idóneo es lo que está haciendo: un genocidio, ratificado por la ONU al afirmar que se asesinó a menores palestinos con tal propósito

DdA, XXII/6388

¿TOCA REZAR POR NUESTROS MONTES UN AÑO DESPUÉS?



Félix Población

Al poco de que fuera noticia el proyecto del Gobierno de construir una nueva central hidroeléctrica reversible llamada Valdepiélago en el Valle del río Curueño, se produjo en el Pico Muela, en las proximidades de la citada localidad de la Montaña Central de León, un incendio forestal, originado al parecer por un rayo durante la tormenta que nos sorprendió muy cerca del lugar en la madrugada del pasado lunes.

Quienes conocemos y disfrutamos de ese valle, al que Julio Llamazares prestó relevancia literaria a pie de ruta (El río del olvido), sentimos preocupación -creo que justificada- tanto ante la posibilidad de que esa central eléctrica vaya adelante como ante el riesgo de incendios que amenaza cada verano la montaña leonesa en general y el Valle del Curueño en particular, especialmente sugestivo por sus especies protegidas, sus hoces calizas y la espesura de sus magníficos bosques de ribera.

 
Como las lluvias han sido abundantes esta primavera y las olas de calor han dejado de ser olas para convertirse en algo habitual y cada vez más frecuente durante la canícula (ya se ha notado un calor excesivo este año en mayo), es de temer que los riesgos de incendio de nuestro patrimonio natural (con la colaboración frecuente de los tipos desalmados de siempre) puedan ser los mismos que hace un año, cuando dos provincias leonesas, sobre todo, Zamora y León registraron otra vez (en el caso de Zamora) los peores incendios de su historia. 

Si entonces se gestionó mal la prevención y el auxilio a las zonas arrasadas, con tres víctimas mortales entre los agentes y operarios forestales, la falta de medidas tomadas por el anterior y el nuevo y reciente gobierno de Castilla y León (con Vox incorporado al mismo), nos hace temer que pueda repetirse lo ocurrido en 2025. 

Otra vez se volverían a redactar los mismos titulares alarmistas en los periódicos y telediarios, quizá con nuevas pérdidas de vidas humanas, porque el que debería ser uno de los asuntos que, junto a la sanidad en el ámbito rural -con las consultas telefónicas cada vez más espaciadas-, más atención preventiva debería merecer por parte del ejecutivo del presidente Mañueco, se tradujo en un cambio de consejería en el nuevo gobierno para el titular de Medio Ambiente que tan nefasto papel tuvo en los años anteriores, con las mayores superficies quemadas en la historia de la comunidad. 

La ciudadanía de esta comunidad unitariamente forzada y que preferentemente votó al partido gobernante en la anterior legislatura, podría tal vez mal-consolarse observando que un gobierno como el de Extremadura, formado también por el partido Popular y Vox, sextuplicó el presupuesto dedicado al espectáculo y tortura de un toro, pasando de 30.000 a 180.000 euros. 

Aquí al menos no se ha llegado de momento a eso -espérate a ver-, pero sí a que varios sindicatos sigan alertando de que la disponibilidad de medios para combatir el riesgo de incendios sigue siendo insuficiente, algo que con el precedente del año pasado debería indignar. Con esa insuficiencia, y más temprano que nunca, ya tenemos fuego en nuestros montes.

DEFENSA DEL VALLE DEL CURUEÑO

David Henales

El valle del Curueño no es para mí una simple línea azul en un mapa ni un espacio vacío donde encajar infraestructuras industriales. Es una parte de mi vida.
Desde que tengo uso de razón he pasado allí largas temporadas. He recorrido sus senderos, sus montañas y las orillas de su río en todas las estaciones. He aprendido a amar la naturaleza observando las aguas cristalinas del Curueño, escuchando el sonido de los bosques y contemplando paisajes que apenas han cambiado en generaciones. Allí vive gran parte de mi familia. Allí están mis recuerdos de infancia. Allí sigo encontrando la paz que tantas veces se pierde en el ruido del mundo moderno.
Por eso me resulta imposible contemplar con indiferencia un proyecto que amenaza con transformar para siempre uno de los valles más bellos y mejor conservados de la montaña leonesa.
Hay lugares cuyo valor no puede medirse únicamente en megavatios, inversiones o balances económicos. El Curueño es uno de ellos. Es patrimonio natural, cultural y emocional. Es un refugio para la biodiversidad y un legado que hemos recibido de quienes nos precedieron. No tenemos derecho a degradarlo para entregarlo peor a quienes vendrán después.
Quienes hemos crecido aquí sabemos que el Curueño es mucho más que agua. Son las truchas remontando las corrientes. Son los hayedos y robledales que cubren las laderas. Son los pueblos que resisten la despoblación gracias al vínculo profundo de sus vecinos con esta tierra. Son las montañas que han contemplado el paso de generaciones enteras.
Y también es una fuente de inspiración. En estos paisajes encontré parte del alma que dio vida a mi novela "Los Últimos Hijos de Bodo". Al recorrer estos valles podía imaginar a los antiguos astures caminando por los mismos senderos, observando las mismas cumbres y escuchando el mismo río. El Curueño no es solo naturaleza: es memoria. Es historia. Es identidad.
Por eso duele pensar que un proyecto de estas dimensiones [se refiere a una nueva central hidroeléctrica] pueda alterar de forma irreversible un entorno tan excepcional. Porque cuando se destruye un valle como este no solo desaparecen ecosistemas. También desaparecen recuerdos, emociones y vínculos humanos que jamás podrán recuperarse.
La transición energética es necesaria. Debemos buscar soluciones para un futuro más sostenible. Pero no todas las soluciones son aceptables en cualquier lugar. Hay espacios cuyo valor ecológico, paisajístico y cultural exige un respeto especial. El valle del Curueño es uno de esos lugares.
Quienes amamos esta tierra tenemos la obligación moral de alzar la voz. No por nostalgia, sino por responsabilidad. Porque dentro de cincuenta años nadie recordará las promesas de rentabilidad de este proyecto, pero sí lamentaremos haber permitido la degradación de uno de los tesoros naturales más valiosos de León.
Defender el Curueño no es oponerse al progreso. Es entender que el verdadero progreso consiste en saber qué merece ser protegido para siempre.
Y quiero que las generaciones futuras tengan ese mismo privilegio.
Ese proyecto, esas empresas que están detrás, me tendrán luchando en contra con todas mis fuerzas hasta ver truncadas sus aspiraciones. Los que amamos ese valle, los que lo han visitado alguna vez y contemplado su belleza, saben de lo que hablo. Entre todos pararemos esa locura.

HERALDO DE LEÓN  DdA, XXII/6388

CÉSAR ANTONIO MOLINA, ZAPATERO Y LA UNIDAD DEL ARCHIVO DE LA GUERRA CIVIL

Un artículo reciente de César Antonio Molina en The Objetive sobre su relación con Zapatero (Zapatero y yo, 14 y 15 de junio de 2026) ha logrado el aplauso y la difusión de los medios de la trinchera, a los que gusta ver cómo uno de sus exministros le cubre de gloria hablando de su "impericia" para gobernar y de su carencia total de valores morales. Y más aún le aplaude el coro mediático local cuando critica la restitución de los documentos incautados durante la Guerra civil a sus propietarios de Cataluña, País Vasco, Asturias y otros lugares. Unos fondos depositados en el llamado Archivo de la Guerra civil de Salamanca, que cohabita con el Centro Documental de la Memoria Histórica. Que diga Molina ahora, habiendo sido ministro de Zapatero, que trató de frenar ese proceso es muy poco elegante, sobre todo echando mano de burdos tópicos, verdades a medias y olvidos flagrantes. NO es propio de un socialdemócrata, como dice ser, ni siquiera de una demócrata.



Luis Castro

Que al presidente Rodríguez Zapatero, inmerso en su charca judicial, le lluevan zarpazos de la oposición tiene su pase. No tanto que individuos que en su día fueron de su entorno y cuya carrera política fue amparada por él, ahora le ataquen zafiamente.

Un artículo reciente de César Antonio Molina en The Objetive sobre su relación con Zapatero (Zapatero y yo, 14 y 15 de junio de 2026) ha logrado el aplauso y la difusión de los medios de la trinchera, a los que gusta ver cómo uno de sus exministros le cubre de gloria hablando de su "impericia" para gobernar y de su carencia total de valores morales. Y más aún le aplaude el coro mediático local cuando critica la restitución de los documentos incautados durante la Guerra civil a sus propietarios de Cataluña, País Vasco, Asturias y otros lugares. Unos fondos depositados en el llamado Archivo de la Guerra civil de Salamanca, que cohabita con el Centro Documental de la Memoria Histórica.

Molina era ministro de cultura cuando empezó ese proceso, gestionado por su departamento, y hubiera debido asumirlo (o dimitir, si tan mal lo veía), de modo que es muy poco elegante que ahora diga que trató de frenarlo y que intente justificar su actitud echando mano de burdos tópicos, medias verdades y olvidos flagrantes.

  • Molina invoca una vez más la supuesta "unidad del Archivo" rota con la restitución, mantra que movilizó en su momento al votante españolista del interior, haciéndole creer que estaba en juego poco menos que la integridad de España frente al separatismo. Pero alegar eso es tanto como ignorar qué es un archivo y cuál fue el origen y la función del que hablamos. El Archivo de la Guerra civil se formó a partir de la incautación de documentos de particulares e instituciones (ayuntamientos, partidos, sindicatos) por parte del ejército de ocupación franquista en zonas "desafectas al Movimiento Nacional", para "suministrar al Estado información referente a la actuación de sus enemigos", según el decreto oficial que está en su origen. Es decir, hablamos de un archivo con finalidad policiaco-represiva, del que salió el gigantesco fichero de antecedentes políticos depositado en Salamanca, al que no tuvieron acceso los investigadores hasta finales de los años setenta. Su formación supuso la ruptura, cuando no la destrucción, de los archivos de origen, de muy distintas procedencias, con el fin de formar un totum revolutum al que solo con mucha imaginación cabe llamar "Archivo de la Guerra civil"
  • En tiempos de Molina se creó un patronato del archivo. Así lo recuerda él, pero silencia que el comité de expertos nombrado por ese patronato apoyó el traslado de los documentos por muy amplia mayoría, considerándolo "justo y legítimo". Incluso la Asociación de archiveros de Castilla y León criticó el “enfrentamiento irresponsable entre comunidades autónomas”, mientras pedía una solución consensuada y una mayor atención al propio patrimonio documental de Salamanca y de la región, que consideraban abandonado. Qué raro, pensó más de uno, ¿cómo es que se preocupan tanto por los fondos catalanes cuando se descuidan los de aquí?
  • Hablar del asunto como mera iniciativa de "independentistas catalanes y vascos" es simplificar demasiado, como limitarlo al burdo interés electoral por parte de Zapatero. Si finalmente salió una ley en el Congreso para la restitución de los documentos fue porque había consenso político más amplio, del que salieron también la primera Ley de Memoria histórica y los inicios de una ya tardía política de memoria democrática. El PP y la Junta de Castilla y León obstruyeran cuanto pudieron el proyecto y sacaron sus masas a la calle pulsando irresponsablemente el botón del anticatalanismo y de la "unidad de España", pero sus recursos judiciales chocaron con varias sentencias avaladoras del proyecto, una de ellas del Tibunal Constitucional. Y no faltaron masivas manifestaciones de signo contrario y mucho más legítimas, pues se limitaban a reivindicaban lo que era suyo.

Es más que probable que Zapatero captara la escasa fiabilidad de un ministro que boicoteaba la agenda política de la que era responsable, lo que parece razón más que suficiente para su destitución (y no la melonada de tener una mujer con "glamur" en el gobierno, como dice Molina en su artículo, empeñado en presentar a Zapatero como frívolo y sin altura intelectual).

Por lo demás, la ejecutoria posterior de Molina le muestra como típico espécimen de lo que Gregorio Morán llamó el "mandarín" intelectual: el literato o periodista que, habiendo protagonizado la vida cultural en ciertos momentos desde posturas más o menos progresistas, evoluciona hacia un derechismo bronco y mal encarado, implacable con el "independentismo", la izquierda "comunista" y el "sanchismo". Un exministro que se define como "socialdemócrata", pero que en este caso no llega ni a demócrata.

DdA, XXII/6388

martes, 23 de junio de 2026

LA NUEVA PROPIEDAD PRIVADA EN CUBA: 15 REGLAS CONTRA LA INFLACION Y EL ABUSO



Raulito Torres/Aquí en La Habana

La nueva propiedad privada en Cuba no puede ser el casino de unos pocos mientras el pueblo se aprieta el cinto. Estas son las 15 reglas para domar la inflación y ponerle un alto al abuso.
1. La casa vacía es un desperdicio que la comunidad no puede tolerar.
Si tienes una vivienda cerrada por más de un año sin vivir nadie, y no estás en misión, enfermedad grave o causa justificada, el consejo popular te cita a una reunión de mediación. Ahí se te proponen dos caminos: o la alquilas a una familia necesitada a un precio justo fijado por la oficina de la vivienda, o la donas al municipio para que se convierta en un hogar materno o un albergue social. La propiedad es tuya y las escrituras están ahí, pero el derecho a tener un techo vacío mientras otro duerme en un portal no existe. Si te niegas sin razón, se te aplica un impuesto mensual tan alto que te resultará mejor alquilarla. No se te expropia, se te educa en que la vivienda no es un adorno carcomido por el salitre.
2. El precio del plato de frijoles no puede ser un misterio.
Las mipymes y los cuentapropistas que vendan alimentos, productos de aseo o medicinas están obligados a tener una hoja de costo clara, visible y auditable por el pueblo. Nada de "es que subió el transporte": te sientas con el comité de consumidores de la cuadra y demuestras por qué subiste. Si no puedes, bajas el precio.
3. El que especula con el arroz no merece tener la bodega.
Se decomisa sin papeleo eterno cualquier mercancía básica (arroz, pollo, aceite, leche en polvo) que esté acaparada en un almacén esperando que el precio reviente. La propiedad de productos de primera necesidad es un permiso social, no un derecho absoluto a crear hambre inflacionaria.
4. La casa de cambio no puede ser la cueva de Alí Babá.
Ya que abrirán casas de cambio privadas, la regla es esta: toda divisa que vendan o compren debe registrarse en una plataforma pública del Banco Central, con la tasa y el volumen de cada operación visibles para el gobierno y el barrio. La ganancia del cambista tendrá un tope máximo; el que lo sobrepase manipulando artificialmente la tasa para joder al peso, pagará un impuesto del 70% sobre ese exceso, y ese dinero irá derecho a una cuenta municipal para bajar el precio de los huevos, el pollo y el aceite. Esa casa de cambio abrió para ofrecer un servicio, no para ser el motor de una devaluación salvaje que después todos pagamos en la cola del agro.
5. Herencia grande, herencia que respira el barrio, no el bolsillo del vivo.
El límite no es un número frío: quien herede bienes o fortunas que superen 30 veces el ingreso anual medio de un trabajador estatal, solo retiene hasta esa línea. El excedente (el 85%) no va a una cuenta oscura del municipio, sino al Fondo de Reparación Comunal, una entidad con cuentas de vidrio que cualquier vecino puede consultar desde el celular. ¿Quién cobra? Nadie en efectivo. Ese fondo paga directamente facturas de materiales, salarios de albañiles para arreglar escuelas, compra de paneles solares, o insumos para el policlínico. ¿Quién administra? Un comité de cinco personas electo en asamblea de barrio: un trabajador social, un jubilado con sus manos limpias, un maestro, un delegado y un joven de los CDR. Rota cada dos años y no reciben un kilo de más; si se descubre que metieron mano, es traición al pueblo y van presos. Así el heredero aprende que la riqueza extrema no es un privilegio, es un encargo social, y el barrio aprende que la transparencia es la única vacuna contra la corrupción.
6. Tierra ociosa, tierra que vuelve al pueblo.
El usufructo y la propiedad sobre tierras agrícolas obligan a producir comida para el territorio. Si tienes la tierra con marabú o solo le pones un cartel de "se vende" esperando que un hotel te la compre en euros, el municipio te la quita en 90 días sin indemnización y se la entrega a una cooperativa de jóvenes campesinos.
7. La farmacia no puede ser una ruleta rusa para el bolsillo.
El que fabrique o importe un medicamento esencial o normado, no puede fijar el precio a su antojo. El Estado, a través de BioCubaFarma o quien corresponda, tiene el derecho permanente de copiar ese medicamento y venderlo al costo si el privado infla el precio más de un 15% sobre el costo real de producción. La salud no se patenta, se defiende.
8. Transparencia total en la tienda del barrio.
Si tu negocio privado compite con la bodega estatal, tienes la obligación de registrar cada transacción de compra a proveedores. Nada de "no sé cuánto me costó". El barrio entero puede consultar, a través del delegado, cuánto te costó ese paquete de pollo y decidir en asamblea si tu margen es abusivo.
9. Alquiler justo o no alquiler .
Nadie puede cobrar un alquiler mensual, en CUP o en divisas, que sobrepase el 15% del ingreso familiar del inquilino. Si el inquilino es un médico y el dueño del cuarto le quiere arrancar la mitad del salario, eso es usura.
El Estado, con el banco y la oficina de la vivienda, le congela ese alquiler abusivo y le pone precio justo.
10. El dólar no gobierna el plato del cubano de a pie.
Los negocios privados no pueden fijar sus precios en dólares o euros si venden bienes y servicios de primera necesidad. Todo debe estar en pesos cubanos, y si se anclan a la tasa informal de la calle para reventar el precio, se enfrentan a una multa que se calcula en cestas básicas: 100 cestas básicas de multa, que se reparten a los ancianos solos del municipio.
11. Primero la olla del pueblo, luego la exportación.
Es responsabilidad de los productores abastecer los mercados de su localidad con productos agropecuarios, luego de lo cual, podrán destinar la producción excedente a la exportación y otras variantes que les generen ingresos. No es justo que el tomate se lo coman en Varadero mientras en La Habana el niño no ha visto puré en un mes.
12. Corte de luz especulativo, corte de negocio.
Si en medio de los apagones un particular enciende una planta y vende "horas de frío" para conservar alimentos o carga de celular a precios de estraperlo, el consejo popular fija un precio máximo solidario de esa electricidad. El que cobra a cinco dólares la carga de un teléfono en un apagón no es emprendedor, es un bandido con inversor.
13. La plusvalía es del barrio, no del vivo.
Si el Estado asfalta la calle, pone el parque o abre una parada de ómnibus nueva frente a tu casa, y tú por eso le subes el precio al inmueble que vendes o alquilas, el 90% de esa subida de precio le pertenece al presupuesto municipal para seguir arreglando el barrio.
14. Los costos no son un secreto de Estado, son cosa del pueblo.
Toda mipyme que pida crédito al banco o licitación estatal abre sus libros contables. Los trabajadores de esa empresa y el consejo popular tienen derecho a auditar, con asesoría de un economista estatal, si de verdad los insumos subieron o si el dueño está inflando los números para forrarse.
15. El techo del humilde es más firme que cualquier papel.
Aquí el que se ha hecho su casa con tablas, bloques sueltos y sudor, el que vino de Oriente o de Vueltabajo a levantar la capital trabajando doce horas, ese tiene preferencia. Las viviendas del "llegaypon", autoconstruidas y precarias, gozan de una protección especial: ningún organismo puede desalojar a una familia que demuestre arraigo y trabajo, aunque no tenga la titularidad perfecta. El Estado, con la oficina de la vivienda, tiene la obligación de legalizar esos asentamientos, darles servicio de agua, electricidad y recogida de escombros, y meterles pie de fuerza para mejorar los materiales. Si la tierra donde se asientan tiene un dueño ausente o una empresa que la abandonó por décadas, ese terreno pasa a manos del municipio y se le entrega en usufructo gratuito y perpetuo al ocupante de buena fe. El que nunca ha sudado sobre ese piso de tierra no puede venir ahora a reclamar derecho. Primero la necesidad de los que construyeron con sus uñas, después el papel del que solo apareció a ver si pescaba algo.

DdA, XXII/6387

CUANDO LAS FUERZAS DEL ORDEN DISPARARON A MATAR EN LA ASTURIAS DE LA TRANSICIÓN

El Gobierno ha presentado un informe sobre vulneraciones de derechos humanos a personas por su lucha por la consolidación de la democracia para reparar la memoria de las víctimas mortales de los abusos policiales cometidos durante la Transición (entre 1979 y 1983), en el que incluye un listado de 63 víctimas mortales, dos de ellos, un camionero en Oviedo y un estudiante de 19 años en Gijón, fueron  asturianos.











Diego Díaz Alonso, Nortes

Una comisión impulsada por el Gobierno sobre vulneración de derechos humanos entre 1979 y 1983 ha identificado a 63 víctimas de la extrema derecha o de fuerzas de seguridad en el periodo inmediatamente posterior a la aprobación de la Constitución, dos de las cuales murieron en Oviedo/Uviéu y en Xixón por la actuación de la Guardia Civil y la Policía Nacional, respectivamente. La primera de las víctimas registrada en Asturias es el transportista Valeriano Martínez Pérez, de 41 años, quien murió en Oviedo/Uviéu el 19 de septiembre de 1979 en el contexto de una huelga del ramo.

Casado y con tres hijos, Martínez Pérez formaba parte de un piquete y recibió un disparo de un cabo de la Guardia Civil en un forcejeo entre camioneros y la escolta de un convoy, en el barrio de La Tenderina, cuando los huelguistas trataban de bloquear los accesos a la capital asturiana.

Según la crónica los camioneros en huelga lanzaron piedras y trataron de pinchar un camión de la Central Lechera Asturiana, empresa que había despedido días atrás a varios transportistas. Fue en este contexto en el que la Guardia Civil abrió fuego contra el camionero ovetense, que fallecería horas más tarde en el hospital a consecuencia de las heridas de bala. Nadie sería juzgado ni condenado por el caso.

La huelga de los transportistas asturianos, agrupados en la central Cesintra, sería uno de los conflictos más largos y violentos de la Transición asturiano. Los trabajadores, autónomos, exigían mejores precios o ser contratados como empleados por las principales empresas asturianas, ENSIDESA, HUNOSA y Central Lechera.

En el piquete serían detenidos dos líderes huelguísticos, uno de ellos, Alejandro Bárcenas, militante socialista, expulsado de la FSA-PSOE por sus críticas a la falta de apoyo a la huelga del Consejo Regional de Asturias y de la UGT. Tras las movilizaciones de los trabajadores sería puesto en libertad.


Si algo llama la atención de las crónicas periodísticas de esos días es la falta de solidaridad con la huelga, así como la nula exigencia de responsabilidades por el asesinato del trabajador. Ha tenido que pasar casi medio siglo hasta que su memoria sea reparada.

Estudiante gijonés asesinado por la policía

La segunda víctima registrada en Asturies es el joven Juan Abel Muñiz Corral, de 19 años, quien también murió por impacto de bala en la avenida Galicia de Xixón, en el Natahoyo, a primeras horas de la madrugada del 13 de mayo de 1981, cuando un agente de la Policía Nacional, de paisano, realizó varios disparos, uno de los cuales alcanzó mortalmente al estudiante, después de que este se negara al requerimiento de su documentación para su identificación.

Como en el caso del transportista llama la atención el poco interés despertado por el suceso en los medios, así como la ausencia de condenas o peticiones de explicaciones a un claro caso de abuso policial.

Informe

No fueron caso aislados. En su informe la comisión reconoce un total de 63 víctimas -dos de ellas en el primer año del Ejecutivo socialista de Felipe González- siguiendo dos criterios: que los casos acabaran en muerte y que ocurriera en un contexto de violencia por motivaciones políticas.

En concreto, hay 34 víctimas de actuaciones de la extrema derecha y 29 de excesos policiales entre el 29 de diciembre de 1978 (la fecha de entrada en vigor de la Constitución) y el 31 de diciembre de 1983, todas ellas acordadas tras un intenso debate en el seno de la comisión, prevista en la Ley de Memoria Democrática de 2022 y presidida por el secretario de Estado, Fernando Martínez.

La mayoría de víctimas son de 1980 (28 casos), seguido de 1979 (22 casos), 1981 (9 casos), 1982 (tres casos) y 1983 (un caso).

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Nota Asturias Laica

Informe en el blog: De un joven de 15 años a un niño de 2 tiroteados por la Guardia Civil: la lista de víctimas de abusos policiales y grupos ultras en la Transición (incluye listado).

DdA, XXII/6387

OYE, JUEZ PEINADO, ¿ESTO NO ES UNA MOFA DE LA PROPIA JUSTICIA?


Lazarillo

Las semanales intervenciones en el programa A vivir que son dos días del escritor Juan José Millás, que se acaba de estrenar con la lucidez que le caracteriza en la edad octogenaria, nos suelen sorprender a la temprana hora de la mañana en la que habla en la Cadena SER por las consideraciones sagaces que en ocasiones hace a propósito de la actualidad. La actualidad este pasado fin de semana estuvo marcada por el despropósito del juez Peinado al solicitar de la esposa del Presidente del Gobierno la entrega de su pasaporte, habida cuenta la posibilidad barajada por el magistrado de que los funcionarios policiales pudiesen facilitar la fuga de Begoña Gómez del país. Las declaraciones de Peinado, incluidas en una resolución judicial  y aludiendo en concreto a los escoltas de la señora Gómez, han sido motivo para que el Consejo del Poder Judicial abra un expediente disciplinario al juez, un proceso que si al final acabase en sanción podría pillar a Peinado disfrutando de su jubilación, dado que en septiembre pasará a ser pensionista. Millás dijo en la SER que está muy sorprendido de que los jueces no tengan jefes, porque de tenerlos alguien le habría dicho a Peinado: Oye, Peinado, ¿esto no es una mofa de la propia justicia?. Pronto, de seguir así algunos magistrados*, ese casi 50 por ciento de la población que ya cree que la justicia no es imparcial, rebasará la mitad de la ciudadanía. Sería más que grave para el porvenir de la democracia.

*A Aldama, la corrupción le sale a devolver. Caso inédito en un corrupto.  Artículo de Nacho Escolar.

DdA, XXII/6387

IMPAGABLE LABOR DEL JUEZ PEINADO PARA EXPLICAR ESTE TIEMPO

La labor del juez Peinado con el caso de la esposa del Presidente del Gobierno, a partir de unos recortes de prensa presentados por un sindicato ultra que resultaron ser falsos, resultará impagable para explicar este tiempo que vivimos, comenta Tecé. Un tiempo en el que casi la mitad de la población considera que la justicia no actúa de modo imparcial. Peinado, al que ha abierto expediente el Consejo del Poder Judicial, está satisfecho con su trabajo ha cerrado el caso de su vida, subraya el articulista. Ese en el que intentó responder a qué huelen las nubes, a qué huelen las cosas que no huelen y si la sospechosa falta de olor es un indicio imputable.


Gerardo Tecé

Tengo un amigo que es un prestigioso jurista con el que me río más que aprendo. No es que aprenda poco, es que me río mucho. Hasta hace unas semanas, mi amigo, fervoroso defensor y creyente de la Justicia, defendía que Peinado era un juez de dudosa calidad técnica, sin más. Hasta me ponía ejemplos futboleros para que lo entendiese: un Chygrynskyi en el Barça, un Gravesen en el Real Madrid. Un tipo que de verdad cree en lo que hace, solo que lo hace con tal torpeza que levanta sospechas, me decía. Un accidente puntual en el generalmente virtuoso mundo de la judicatura. Los amantes pasajeros en la filmografía de Almodóvar, un disco de Pitingo que no nace con el ánimo de joder a nadie: al autor le suena bien. Un tipo que había logrado llegar al final de su carrera como juez mediocre y que, debido a cierta desinhibición, se jubilará siendo ejemplo para los alumnos de Derecho que quieran saber cómo no deberían conducir una instrucción, defendía mi amigo. El pasado viernes, tras conocerse que Peinado le había imputado a primera hora de la mañana un par de nuevos delitos a Begoña Gómez terrorismo o falsificación de obras de arte, ya no recuerdo cuáles eran las ofertas last minute– y que, al cabo del rato, ya no consideraba que hubiera cometido tales delitos –no encajaban bien con el plan de un jurado popular, dicen los expertos–, mi amigo me llamó. Te reconozco que estoy empezando a tener dudas porque hasta Chygrynskyi sabía que la pelota era redonda. Como siempre, nos acabamos riendo un rato.

Mientras el CGPJ expedienta a Peinado –también en El Padrino Sonny apaliza a su cuñado para que guarde las formas– por decir que la mujer del presidente podría fugarse de España con ayuda de la policía, conocemos una encuesta. La mayoría de los ciudadanos de este país cuestiona la imparcialidad de la Justicia. El 47,8% considera que la Justicia no actúa de forma imparcial en España, frente a un 34,9% que cree que jueces y fiscales siempre son objetivos. Y que Arriba España, coño, añaden los últimos. La mayoría de encuestados, además, siente que la Justicia, por lo que sea, tiende a inclinarse hacia la derecha. ¿De dónde se sacará la gente estas conclusiones? El deterioro social de la Justicia, institución respetada por la mayoría absoluta de la población hace no tantos años, es hoy evidente. No era fácil que esto sucediese. No hay una línea directa entre lo que ocurre en los tribunales y la cola de la panadería, pero los jueces más descarados del planeta y de la historia han permitido que la gente se haga una buena idea de lo que se mueve políticamente en esos despachos. Tanta pedagogía es de agradecer.

El origen del caso Begoña Gómez arrancó por unos recortes de prensa presentados por un sindicato ultra. Aquellos recortes se demostraron falsos, pero las continuas ampliaciones de la investigación se convirtieron en el sello de Peinado. Luego, las conclusiones más exóticas. Tras eso, las visitas a La Moncloa o las negativas a permitir que el presidente ejerciese su derecho a declarar por escrito, sin una cámara delante. Continuas filtraciones de la investigación que nunca eran investigadas –oh, dios mío, en España se filtra– o intentos de imputaciones de ministros que sus propios compañeros de carrera tenían que frenar, recordándole a Peinado que se necesitan indicios para imputar a alguien. Los cierres de las vías de investigación. Las reaperturas cortando un lacito con la bandera de España y la banda municipal tocando por Manolo Escobar. Las advertencias de detención a la mujer de un presidente democráticamente elegido si esta no se presentaba el sábado a las diez en el juzgado o en misa de doce. La retirada del pasaporte para evitar el supuesto de que la policía, sanchista como todos sabemos, se alíe con la delincuente Gómez preparando la gran huida a Brasil y dejando así impunes los más terribles delitos. Cayéndose de los maletines fajos de mails personales enviados por una secretaria o lingotes de software universitario. Quizá Begoña no robó en el sentido estricto del asunto, pero en la calle se le llama corrupta. Cuando se convirtió en mujer del presidente y la gente la percibía como mujer de un presidente, cada buenos días recibido está bajo sospecha de tráfico de influencias. Anda anonadada Ana Botella. Peinado, satisfecho con su trabajo, cierra el caso de su vida. Ese en el que intentó responder a qué huelen las nubes, a qué huelen las cosas que no huelen y si la sospechosa falta de olor es un indicio imputable.

Probablemente Peinado crea pasar a la historia de España como salvador de algo, pero lo hará por algo diferente. Su macrocausa –podemos llamarla así tras haberse extendido en el tiempo tanto como las investigaciones contra el narcotráfico gallego en los noventa o los atentados del 11M a principios de milenio– ha sido en demasiadas ocasiones polémica, repiten hoy columnas y editoriales, incluso en la prensa de derechas tras el señalamiento de Peinado a la escolta policial. Hablando de prensa de derechas, El País denuncia que la actuación de Peinado le da alas a todos esos conspiranoicos que creen, absurdamente, que en la justicia española pasan cosas extrañas últimamente. Cómo están las cabezas, ¿verdad?

Ha hecho Soto Ivars carrera literaria explicando, en mitad de un drama con decenas de mujeres asesinadas al año en España, que existen algunas denuncias que son falsas. Ya. Claro. El foco puesto en la anécdota en mitad de un mar de normas. Siguiendo su ejemplo, la derecha trata de explicarnos en estos momentos de descrédito judicial que existen casos Ábalos reales y jueces que, como el de Zapatero, no retiran pasaportes a lo puto loco. Ya. Claro. Lo cual vendría a decirnos que, si el caso Ábalos es real, significa que no existen casos “exóticos”. No existe el tufo, ni el descaro que percibe la mayoría de la población. Es burdo pero lo burdo funciona, así que irán con esta estrategia. Este es el método elegido porque, como diría hoy aquel diputado del PP pillado in fraganti presumiendo de controlar la Justicia por detrás, si la gente deja de creer en ella, ¿de qué sirve controlarla? Serán muchas las capas de maquillaje que extenderán en el rostro judicial cuando este tiempo pase. Todo se hizo de manera profesional y escrupulosa, repetirán como loros coordinados los altavoces políticos, mediáticos y judiciales intentando que la propaganda machacona se convierta en realidad. Será entonces cuando el legado de tipos como Peinado salga a la luz. Será ahí cuando sea recordado. No por la derecha como él piensa, sino por la izquierda. Su labor fue impagable para explicar este tiempo, dirán.

CTXT  DdA, XXII/6387