Diario del Aire
viernes, 31 de julio de 2026
UNA CRISIS MIGRATORIA INDUCIDA EN PLENO PROCESO REGULADOR
MARAVALL NO ENTIENDE LA POSICIÓN POLÍTICA ACTUAL DE FELIPE GONZÁLEZ
Lazarillo
Me parece oportuna la entrevista que el diario El País publica con quien fuera ministro de Educación del primer gobierno de Felipe González, José María Maravall, que además es una personalidad intelectual respetable, con 16 libros publicados, a la que conviene tener en cuenta cuando, como es el caso, no elude respuestas a algunas cuestiones que le plantea el entrevistador, sobre las que quizá preferiría guardar silencio. La última de sus obras se acaba de publicar ahora en inglés (sin traducción por ahora al castellano). Su título en español podría ser: Intrigas políticas: socialdemocracia, rendición de cuentas electoral y manipulación. El contenido parece muy prometedor, aunque el título debería ser más breve. En la entrevista, quien fuera por aquellos años demiurgo político y electoral de Felipe González, al que conoció en la mili, considera que el expresidente no ha contribuido a nada con sus últimas intervenciones en el debate público sobre el PSOE: "No entiendo su posición política actual", afirma. Comparto plenamente lo que sostiene como titular. (Pinchar sobre el recorte para leer la entrevista)*.
*Mi recuerdo afectuoso para María Jesús, la esposa de Maravall, con la que este Lazarillo trabajó cuando su marido era ministro.
DdA, XXII/6423
EL MAESTRO RIPOLL, ÚLTIMO EJECUTADO POR LA INQUISICIÓN, MERECE MEMORIA
Un 31 de julio de 1826, el maestro Gaietà Ripoll era ahorcado en la plaza del Mercado de València por orden de la Junta de la Fe, órgano continuador del Santo Oficio. Valencia tiene el dudoso honor de ser la ciudad donde la Inquisición ajustició a la última víctima en el mundo. Sin embargo, la mayoría de ‘patriotas’ valencianos no sabe quién fue Ripoll. Casi un siglo después, la España franquista de la victoria (no de la paz) impondría tribunales como el de la Represión de la Masonería y el Comunismo, que por sus procedimientos recordaron a los del Santo Oficio. Europa, y no sólo Valencia -se dice en el artículo-, tiene una gran deuda con el maestro Gaietà Ripoll. Y en ello están varias entidades (Cullera Laica, València Laica, Associació Valènciana d’Ateisme i Lliurepensament), que, con pocos medios y mucha dejadez institucional, intentan aflorar su memoria, recuperando documentos y pidiendo al ayuntamiento erigir una estatua en lugar digno, tal como ya disponen Miguel Servet, Giordano Bruno y François-Jean Lefebvre.

Marc Cabanilles, Levante
Fue hace doscientos años, un 31 de julio de 1826, el maestro Gaietà Ripoll era ahorcado en la plaza del Mercado de València por orden de la Junta de la Fe, órgano continuador del Tribunal del Santo Oficio. Tenemos el dudoso honor de ser la ciudad donde la Inquisición ajustició a la última víctima en el mundo. Pero también ostentamos el triste récord, no ya de haber olvidado, sino que tan siquiera la mayoría de patriotas valencianos sabe quién fue Gaietà, cuyo proceso, constituye uno de los episodios más nefastos de represión ideológica y religiosa en nuestra historia contemporánea.
Por supuesto que antes de Gaietà Ripoll hubo muchísimas más víctimas, y algunas siguen presentes en la memoria.
Miguel Servet, médico y teólogo aragonés, descubridor de la circulación pulmonar sanguínea, quemado vivo en Ginebra a causa de sus “errores” teológicos. Tiene dedicadas calles, plazas, hospitales, estatuas en numerosos países (Suiza, España, México, Francia, Estados Unidos, …) y hasta un asteroide lleva su nombre.
Giordano Bruno, astrónomo, matemático, filósofo y poeta. Por sus opiniones científicas y sus dudas respecto a algunos dogmas de católicos, la Inquisición le condenó a morir quemado, previo amarre de su lengua a una estaca, para que no pudiera hablar durante su ejecución. En 1889 se erigió la actual estatua en la plaza del Campo dei Fiori en Roma. El cardenal que dirigió el proceso inquisitorial (Roberto Belarmino), fue canonizado en 1930.
François-Jean Lefebvre, acusado de blasfemia por no quitarse el sombrero al paso de una procesión. La Inquisición registró su casa y encontró libros prohibidos de Voltaire. Fue condenado a morir en la hoguera junto a uno de los libros prohibidos, previa amputación de la lengua, una mano y su decapitación. En 1897 una comisión de librepensadores le erigió una estatua junto a la Basílica del Sacre Coeur en París. Anualmente, cada primer domingo de julio, una manifestación parte del monumento y finaliza en el sitio donde sufrió el suplicio.
Todos estos ajusticiamientos, no tenían únicamente la finalidad de castigar a cada persona en particular por haberse apartado del rebaño, por haberse atrevido a pensar por su cuenta, sino que servía como un mecanismo de control social, de inculcar miedo a la población, de demostrar quien tenía el poder, un recordatorio de cuáles son las normas de obligado cumplimiento, de quienes se encargan de aplicarlas y de hasta dónde están dispuestos a llegar para que se cumplan.

Gaietà Ripoll, nuestra víctima, ejerció la docencia en el barrio de La Punta (Russafa). Era deísta, por lo tanto, creía en la existencia de un dios creador, que diseñó el cosmos y estableció las leyes naturales, pero que no se involucra en los asuntos humanos, ni altera el curso de los acontecimientos del mundo. Por tanto, Ripoll cree en los Diez Mandamientos, pero no en milagros, no practica ritos religiosos ni rezos, no cree en Jesucristo, ni en la Santísima Trinidad, ni el misterio de la Encarnación, ni en la virginidad de María, ni en los Evangelios, ni en la infalibilidad del Papa, no obligaba a sus alumnos a decir “Ave María Purísima”, ni hacer la señal de la cruz, no creía necesario ir a misa, retiró el crucifijo de su aula, tampoco sacaba a sus alumnos a la calle al paso del “señor sacramentado”…
Con esas creencias y comportamientos, y recién creadas las Juntas de Fe, en pleno reinado absolutista del borbón Fernando VII, fue declarado “fuera de la comunión de la Iglesia Católica, condenado a la horca y a ser quemado como hereje pertinaz y acabado, con plena confiscación de sus bienes” (Salustiano Olózaga, periódico Las Novedades, Madrid, 1863).
Dado que, en 1826 ya no se quemaba, una vez ahorcado, fue introducido en un barril pintado con unas serpientes y unas llamas figuradas.
Su detención se prolongó durante dos años, encerrado en la cárcel de San Narciso, antigua prisión histórica de la ciudad de València, ubicada cerca de las actuales Cortes Valencianas. Dos años de acoso y derribo, de sufrir los constantes interrogatorios por parte de “sacerdotes de conocido celo y buen saber que lo desengañasen de sus creencias” (Cirilo García. Periódico El Pensamiento Español, 1869). Dos años buscando testigos que corroborasen “los atentados, blasfemias y herejías vertidas por Ripoll”. El maestro nunca se retractó de sus creencias.
Gaietà Ripoll, símbolo de coherencia y honestidad, fue enterrado, como apestado, en lugar profano, fuera del Cementerio General, mientras que el responsable de su muerte, el obispo Simón López, enterrado en la catedral de València, dijo sobre la ejecución: “Dios quiera que sirva de escarmiento para unos y de lección para otros”.
El pensamiento conservador nos ha ganado la partida. El olvido de Gaietà Ripoll, es todo un síntoma de una sociedad poco conocedora de su historia y que no demuestra ningún interés en recuperarla. Si Ripoll hubiera vivido en la antigua Grecia, sería discípulo aventajado de Sócrates. En Roma lo hubiera admirado Catón. Pero vivió en València, donde cabría esperar la progresía (o lo que queda de ella), no sólo supieran de Jaume I (un rey conquistador) o de Vicente Ferrer (bestia negra del judaísmo).
Todo esto pasó hace doscientos años, pero siguen ocurriendo episodios de señalamiento público de quienes no aceptan ciertas “verdades”, campañas para difamar o arrinconar a quienes ejercen un pensamiento crítico, uso de instituciones o poderes del Estado para perseguir al discrepante, y ahora, en plena democracia, nos arrasa una corriente de incultura, intolerancia y autoritarismo que, de no reaccionar, nos devolverá a los tiempos oscuros del asesinado Gaietà Ripoll.
Europa, y no sólo València, tiene una gran deuda con el maestro Gaietà Ripoll. Y en ello están varias entidades (Cullera Laica, València Laica, Associació Valènciana d’Ateisme i Lliurepensament), que, con pocos medios y mucha dejadez institucional, intentan aflorar su memoria, recuperando documentos y pidiendo al ayuntamiento erigir una estatua en lugar digno, tal como ya disponen Miguel Servet, Giordano Bruno y François-Jean Lefebvre.
Marc Cabanilles Ateneo Libertario Al Margen de València | Associació Valenciana d’Ateisme i Lliurepensament (AVALL).
ASTURIAS LAICA DdA, XXII/6423
LA DIPLOMACIA DE VECINDAD NO EQUIVALE A SOMETIMIENTO
Félix Población
Tanto la derecha como la extrema derecha española, ante un problema de grave calado internacional como el que ha supuesto la entrada ilegal y organizada en Ceuta y Melilla de miles de marroquíes, han reaccionado como acostumbran desde hace años: haciendo politiquería partidista y culpando al presidente del Gobierno de un hecho del que, como ocurrió también hace cinco años cuando se ofreció asistencia médica en nuestro país al presidente de la República Árabe Saharui Democrática, sólo cabe responsabilizar al gobierno marroquí. No es, lógicamente, la postura que debería primar en una oposición política seria que defienda ante todo los intereses de España ante el conflicto que nuevamente se plantea con el reino de Marruecos. Tal conflicto bien podría estar originado por la sumisión del vecino país a la política exterior de la Casa Blanca y al expansionismo sionista, con los que el presidente español ha manifestado reiteradamente su discrepancia. No parece aventurado pensar que con este acceso masivo y programado marroquíes a territorio español, transportados en algún caso en camiones hasta la frontera de Ceuta con la colaboración permisiva de la policía marroquí, Trump y Netanyahu se hayan unido con la colaboración del rey sátrapa marroquí al intento de desestabilizar al gobierno de Pedro Sánchez*, visto que la oposición por sí sola es incapaz de hacerlo con la política nacional. Aquí tendríamos por lo tanto la razón de por qué Feijóo y Abascal a dúo, y casi al dictado de una tercera voz, culpen a Sánchez, en lugar de mantener la dignidad que les correspondería defendiendo ante todo al gobierno de su país de este inadmisible episodio revestido de estratégica presión migratoria contra España y la Unión Europea por parte de un Estado extranjero con pretensiones de ocupar Ceuta y Melilla. Tan patriotas son que culpan a su gobierno democrática de lo que organiza una dictadura. Ahora le toca a Pedro Sánchez dirimir con Rabat que la diplomacia de vecindad no puede resolverse en sometimiento. No debería volver a ocurrir lo que ahora se ha repetido y ha costado casi veinte muertos.
*La dictadura marroquí al servicio de EEUU e Israel chantajea un verano más a España y Europa convirtiendo a su propia gente en carne de cañón arrojadiza. Algo que en lugar de ser objeto de politiqueo partidista debería ser objeto de un pacto de Estado transversal. Gabriel Rufián
Léase@también: Así normaliza Marruecos la ocupación del Sahara: La autopista Donal Trump, los viajes de Ryanair y el rodaje de La Odisea
DdA, XXII/6423
jueves, 30 de julio de 2026
PIEDRALAVES: YA NO VIVIRÉ LOS ÚLTIMOS AÑOS DE MI VIDA EN EL LUGAR QUE AMABA
Conozco gente que lo ha perdido todo, salvo la vida: animales, fincas, tierras, negocios. Aún no hemos podido volver, pero sé que mi casa está a salvo; pero sé también que, fuera del casco urbano, el grado de devastación en Piedralaves alcanza el 80% del territorio: en mi caso, sesenta años de biografía visual y afectiva han desaparecido para siempre. Ya no viviré los últimos años de mi vida en el lugar que amaba. Muchas veces temí morir antes de poder volver a España e instalarme en el valle del Tiétar a vivir hasta el final de mi existencia. Nunca pensé que era el lugar el que iba a desaparecer antes que yo. Ojalá este soplido letal sirviera al menos para hacernos mejores. No estoy seguro. En España ha habido dos incendios. Uno estructural de estallido aleatorio, fruto del estrés climático, la mala gestión y la composición misma de los bosques. Y otro provocado de orden político.
El fuego es antiguo, hermoso y terrible.
Santiago Alba Rico
El jueves 23 de julio por la mañana,
muy temprano, al mirar por la ventana vimos una herida roja en la cresta de la
Serradilla, uno de los picos de Gredos. En la penumbra de la madrugada
parpadeaba como una estrella caída, con tan tímido fulgor que la montaña se
erguía contra el cielo más alta y misteriosa que nunca. Durante dos días vimos
la llaga crecer, cambiar de lugar, alargarse como una procesionaria
incandescente. El pueblo se había vaciado de turistas, pero no teníamos miedo.
La fuente de amenaza era al mismo tiempo una fuente de inesperada belleza. Nos
sentábamos a beber cerveza frente a la sierra salpicada de hogueras, en un
silencio atronador. El sábado por la mañana, de hecho, el peligro parecía
conjurado. La temperatura había bajado y se anunciaba una lluvia que nunca
cayó. Casi estábamos decepcionados. Y de pronto a las diez toda esa lentitud se
derritió. Por primera vez comenzó a oler a quemado. El cielo se cubrió de una
capa de plomo y empezaron a nevar pavesas. Enseguida sonaron las alarmas. En
medio de una atmósfera de sueño todos reunimos cuatro enseres y bajamos hacia
el Prao. En dos horas el pueblo estaba vacío. En cuatro el fuego había llegado
a la carretera.
Desde el sábado somos refugiados
climáticos. No somos afganos ni sirios ni palestinos. Tenemos tarjetas
bancarias y amigos generosos que nos ofrecen sus casas. Pero viendo la fila de
castellanos contritos arrastrando sus bártulos hacia el polideportivo de Arenas
de San Pedro era inevitable evocar imágenes de otros lugares de la tierra. No
está en el ADN de los otros pueblos la guerra, la desgracia y el destierro; ni
en el nuestro el bienestar, la estabilidad y la calma. Creemos que nuestras
casas son sólidas, que nuestros objetos nos esperarán siempre sobre la mesa,
que nuestros bosques nos sobrevivirán. Es un milagro -un milagro también de
buena gestión- que el mayor incendio de la historia de España no haya
ocasionado hasta ahora ninguna muerte, pero lo cierto es que un soplido de
fuego se ha llevado en un instante décadas y siglos de trabajo -humano y
natural- solidificado ante nuestros ojos. Se ha llevado en un instante -aún
peor- la idea misma de solidez: de confianza en la materialidad de las cosas.
Conozco gente que lo ha perdido todo, salvo la vida: animales, fincas, tierras,
negocios. Aún no hemos podido volver, pero sé que mi casa está a salvo; pero sé
también que, fuera del casco urbano, el grado de devastación en Piedralaves
alcanza el 80% del territorio: en mi caso, sesenta años de biografía visual y
afectiva han desaparecido para siempre. Ya no viviré los últimos años de mi
vida en el lugar que amaba. Muchas veces temí morir antes de poder volver a
España e instalarme en el valle del Tiétar a vivir hasta el final de mi
existencia. Nunca pensé que era el lugar el que iba a desaparecer antes que yo.
Ojalá este soplido letal sirviera al menos para hacernos mejores. No estoy seguro. En España ha habido dos incendios. Uno estructural de estallido aleatorio, fruto del estrés climático, la mala gestión y la composición misma de los bosques. Y otro provocado de orden político. En estos días de dolorosa itinerancia no he dejado de escuchar en las farmacias, en los bares, en los comercios, a gente honrada y, al mismo tiempo, bocazas; gente solidaria y, al mismo tiempo, fanática; gente generosa y, al mismo tiempo, envenenada por el odio: "Sánchez está quemando España para instalar placas solares", "el gobierno nos ha abandonado", "los ecologistas impiden desbrozar los campos y recoger piñotes”, "la UME no hace nada", y todo ello con el aplomo gritón del que identifica su relato con la verdad verdadera, sin esperar jamás de su interlocutor un contraste o un desmentido. No pienso perder un minuto en desmontar estos bulos en un diario que no leerán los que los difunden. Estos honrados bocazas -que no me van a leer- tienen miedo, como todos. Frente al horror necesitamos siempre una explicación sencilla, es decir, un culpable en el que descargar la angustia de la incertidumbre. La política de la derecha consiste en proporcionarles uno. Es el victorioso populismo expiatorio que, en un mundo de complejidad abstracta y pasiones negativas, proporciona a los perdedores el goce de un odio visceral. La gente verdaderamente honrada de estas tierras de Castilla combina de un modo muy destructivo la fragilidad neoliberal y el casticismo ancestral. Fruto del individualismo consumista y del abandono secular, esta combinación fatal se manifiesta en la desconfianza más feroz hacia el Estado: en la España de hoy, en efecto, la izquierda urbana y periférica es institucionalista mientras que la derecha reaccionaria y rural es "libertaria". No se puede dejar de admirar un poco la cabezonería irracional del castellano que sólo confía en sí mismo para salvar sus cabras, apagar los incendios y vengar sus agravios. No se puede tampoco dejar de temerla, como tememos los tsunamis de fuego.
Puede ser una alucinación de
cercanía, pero me atenaza la sombría convicción de que estos dos incendios, el
estructural y el provocado, acabarán dando el gobierno a los incendiarios. La
izquierda, en lugar de regañar y dar lecciones, debería aprovechar el
paréntesis de desolación para hacer propuestas. Mi amigo Dani Iraberri, experto
en agricultura regenerativa, me decía el otro día que el paisaje del que estaba
yo enamorado y cuya desaparición tanto me duele no era un paisaje: era una
herida: lo que él llama "paisajes simplificados" o "no
naturales" ("desiertos verdes"), por eso mismo mucho más
vulnerables al fuego. En Castilla, me insiste, no había bosques: había
monocultivos de pinos plantados por el franquismo e incapaces de resistir el
cambio climático: el trágico fuego se ha limitado a "retirar una
costra". El mayor incendio de la historia de España es, por tanto, la
oportunidad de restaurar el bosque nativo con sus robles, encinas, castaños,
alcornoques, y todos los arbustos ignífugos y todos los pájaros y todos los
mamíferos que desaparecieron con él. ¿Por qué no se hará? El pasado jueves,
cuando el fuego se apoderaba de San Martín de Valdeiglesias, tardé seis horas y
media en recorrer setenta y un kilómetros. Venía de El Escorial, en cuyo curso
de verano otro buen amigo, Emilio Santiago, tras describir la revolución
luminosa ya en curso, preñada de un futuro de abundancia racional, resumía los
obstáculos: "No tenemos un problema, tenemos un enemigo". Ese
enemigo, si gana las elecciones, aprovechará su oportunidad para
culminar proyectos devastadores que la resistencia ciudadana había contenido
provisionalmente: autopistas, campos de golf, parques temáticos. O paraíso o
infierno: no hay ya lugar para neoliberales purgatorios intermedios. Sólo la
propuesta firme de un paraíso sostenible podrá salvar España y, de paso, este
gobierno.
Ojalá viva lo bastante para ver surgir de las cenizas de Piedralaves un paisaje que, lujuriante de verdes diferentes, me haga olvidar el que el fuego ha quemado estos días. Ojalá lo vean al menos mis hijos. Mi casa está a salvo. Ahora hay que salvar la de la humanidad entera.
PÚBLICO DdA, XXII/6421
VACIAR DEL TODO LA ESPAÑA VACIADA
Félix Población
A veinte kilómetros del lugar en
el que se produjo ayer a mediodía un nuevo incendio en la provincia de León
(San Cipriano del Condado, en el municipio de Vegas del Condado), llegó la hoja
quemada de roble que ilustra estas líneas. No hay vuelo que comporte mayores
indicios de riesgo para el patrimonio natural y el vecindario de estos pueblos
leoneses de la España vaciada.
A falta de saber la evolución del
incendio, hay lugareños de Castro del Condado que se preguntan, a la vista de
algunos edificios calcinados de la localidad, si la tónica de los incendios
sufridos en la provincia, desde el gran desastre del verano pasado, puede ser a
partir de ahora que ardan las casas, como ocurrió en 2025 en Palacios de Jamuz,
con el incendio de Molezuelas de la Carballeda que el 10 de agosto calcinó
37.000 hectáreas.
Fueron aquellas imágenes de las
casas ardiendo durante la noche, en el interior de la localidad, las que sin
duda más impresionaron de aquel desastre. Las llamas se han repetido ayer en
Castro del Condado, tal como vemos en los periódicos, aunque con menor
voracidad.
Como el gobierno competente en
esta materia es más o menos el mismo que teníamos en Castilla y León hace un
año y en las localidades afectadas por los incendios entonces ha vuelto a ser
mayoritario el voto a su favor en los pasados comicios autonómicos, parecería
que lo que cabe esperar, cuando los incendios se repiten un año más tarde en el
recinto urbano de los pueblos, es que esta España vaciada de la que León es tan
cabal ejemplo se quede vacía a fuerza de votar a los mismos gobernantes
ineptos, incapaces de prevenir lo que va siendo habitual cada verano. Incluso
cuando, como el año pasado, hubo víctimas mortales. (No olvidemos que este
verano se registraron catorce en el incendio de Almería).
Como aún queda verano por delante, y después de lo adelantado que esta canícula viene el fuego, se tiene la sensación de que lo ocurrido hasta ahora puede ir a más. Las hojas quemadas de los robles, desplazadas por el aire a veinte kilómetros de donde han muerto, trasmiten eso al vecindario que tiene más conciencia del problema en la admirable montaña leonesa. Todo cuidado debería ser poco con ella. Y toda negligencia, ineptitud o incapacidad de gestión, delito*.
*Publicado también Heraldo de León.
Ahí está, la casa de mi sobrina Julia, que con toda la ilusión del mundo arreglaba en Fornillos de Fermoselle. Dando vida a estos pequeños pueblos donde viven personas que luchan a diario, tan abandonados por los gobiernos que no dejamos de votar. (De las redes).
DdA, XXII/6421
CONCHILLA LA DEL PERNALES, ULTIMA AMANTE DEL BANDOLERO ANDALUZ
Fotografía difundida hoy en facebook
Félix Población
Los de mi generación, o al menos quien esto escribe como integrante de la que fue niño en los cincuenta y sesenta del pasado siglo, siempre que tenemos oportunidad de observar imágenes como la que quedó impresa en esta fotografía, tenemos en cuenta que el periodismo propio de aquella época formó parte de la vida cotidiana de la generación de nuestros abuelos.
Esto quiere decir que por antiguas y hasta violentas que nos parezcan instantáneas como esta publicada en los periódicos, formaron parte de la vida más joven de quienes nos dejaron en nuestra infancia y no están tan lejos en la historia de este país, nuestro, teniendo en cuenta, además, lo que el pasado siglo representó para la historia de España con la crudelísima guerra de 1936 y la subsiguiente dictadura como periodos regresivos.
La fotografía (retocada) la publicó el diario ABC en su edición sevillana en los primeros días de septiembre de 1907 y corresponde a la exposición pública en la plaza de Villaverde de Guadalimar (Albacete) del cadáver (1) de quien es considerado el último bandolero romántico, Francisco Ríos González (Pernales), y el de su compañero Antonio Jiménez Ramírez (Niño de Arahal), ambos sevillanos, nacidos en 1879 y 1881, respectivamente. (Hablando de periodos regresivos, este tipo de exposiciones intimidatorias que servían para amedrentar a la población, se recuperaron con frecuencia durante los primeros años de la dictadura franquista, cuando el régimen ejecutaba a los guerrilleros republicanos que se emboscaban en los montes).
La cuadrilla de Francisco Ríos, que actuaba tanto en Andalucía como en La Mancha asaltando cortijos y robando a hacendados y terratenientes, ganando entre el pueblo fama de generosidad hacia los pobres, estaba formada por Antonio López (el Niño de la Gloria), Juan Muñoz (el Canuto) y Antonio Sánchez (el Reverte), si bien al comienzo El Pernales fue un bandolero solitario, casado y con fama de mujeriego.
El Pernales y el Niño de Arahal fueron abatidos el 31 agosto de 1907 en una emboscada de la Guardia Civil en la Sierra de Alcaraz*, cuando pretendían huir de Andalucía, dejando atrás su vida de forajidos obligados por la miseria en la que nacieron y emprender desde Valencia rumbo a América, tierra de promisión para tantos y tantos españoles entonces y muchos años después.
La eliminación de los dos bandoleros, por lo mucho que incomodaban a las autoridades, fue muy celebrada por el ministro de la Gobernación, Juan de la Cierva. La autopsia demostró que un disparo en la ingle había roto la femoral de Pernales y otro disparó en el corazón acabó con la vida de su compañero. Cinco personas identificaron los cadáveres, dando por cierto que se trataba de los dos bandoleros, si bien dos de ellas no estaban seguros pues no tenía Pernales el mechón de pelo que llevaba siempre sobre la frente.
Se cuenta que en Valencia esperaban a Pernales su amante Concepción Fernández Pino (Conchilla la de Pernales) y la hija de ambos, un bebe de pocos meses. La historia tiene trazas de guión cinematográfico: "La joven aguardaba ansiosa verle aparecer cuando escuchó en las calles el grito de los vendedores de periódicos que voceaban la muerte de «el Pernales». Sintióse totalmente desamparada y estuvo todo un largo día sin saber qué hacer. Al fin decidió regresar a El Rubio, aunque no había tenido contacto alguno con sus padres desde la mañana en que huyó con el bandido. Hizo el viaje en ferrocarril hasta Puente Genil y allí encontró a un arriero que por tres pesetas le llevó a El Rubio. Llegó al anochecer del miércoles 4 de septiembre. Su presencia en el pueblo con una niña de poco más de un mes produjo el natural revuelo. Halló refugio, como esperaba, en casa de sus padres, y el párroco don Ángel González Valencia se ofreció desinteresadamente para cristianar a la hija del bandido al día siguiente. Brindóse para madrina una señora viuda llamada doña Isabel Jardón García, natural de Osuna, quien costeó todos los gastos del acto. Recibió por nombre el de Juana Isabel Cristina, hija natural de Concepción Fernández Pino".
miércoles, 29 de julio de 2026
SIETE MEDIDAS PARA QUE LA EXTINCIÓN DEL FUEGO NO CUESTE MÁS QUE LA PREVENCIÓN
Repitiéndose como viene ocurriendo desde hace años los grandes incendios forestales que asolan cada verano este país, y que este año con el incendio de Almería registró el mayor número de personas fallecidas (13), habría que hacer un balance de lo que al Estado le cuesta extinguirlos frente a lo que invierte en prevenirlos, teniendo en cuenta, sobre todo, que algunas comunidades autónomas han reducido los presupuestos correspondientes. De seguro que la cifra de gasto sería muy superior, sobre todo si se tiene en cuenta que no no sólo se trata de millones de euros sino de las graves consecuencias medioambientales que comportan para el país, con una grave pérdida del patrimonio natural. Cañamero, ciudadano del campo, expone aquí siete medidas imprescindibles para que la extinción del fuego no nos siga saliendo a más caro que su prevención año tras año y el próximo más y más y más. Lazarillo
Diego Cañamero
EL DIONI FOR ALCALDE DE VOX
Se llama Dionisio Rodríguez y trabajaba como vigilante de seguridad, después de haber sido escolta de importantes personalidades. Dicen que al sentirse degradado, tomó la decisión de llevarse el furgón en el que custodiaba casi trescientos millones de pesetas. Ocurrió en 1989. Lo hizo sin ejercer violencia alguna. Antes de salir de España metió las sacas en el maletero de un coche, se citó con tres amigos y les repartió una parte del botín. Aquella suma serían hoy en euros algo más de cuatro millones. Lo demás es bien conocido. Pasaporte falso, peluquín, gafas oscuras y un destino: Río de Janeiro. En Brasil vivió de lujo, a todo tren, pero por más que quiso cambiar de aspecto mediante cirugía, acabó siendo detenido y condenado a tres años y cuatro meses de cárcel por un delito de apropiación indebida. En 1995, tras cumplir tres cuartas partes de la condena, salió de prisión. Más de una vez pensé que El Dioni, por su pedigrí mediático, podría llegar a formar parte de alguna lista electoral. Por eso, que a sus 76 años, siendo un apacible abuelo que juega a la petanca y cuenta con el respaldo de algunos vecinos de la localidad madrileña de El Molar, no me parece nada improbable que esa lista sea la de Vox. Al menos esto es lo que pretende el del robo del furgón para los próximos comicios municipales, tal como contó en una entrevista, asegurando que ya mantiene conversaciones al respecto. Basa su deseo Dionisio Rodríguez en que su madre era natural de la citada localidad, a unos cuarenta kilómetros de la Puerta del Sol. De momento, el partido de extrema derecha no se ha manifestado en ningún sentido. Se supone que El Dioni ha elegido representar a Vox por afinidad ideológica, aunque en cualquier otra lista quizá fuera descartable, por su edad y condición. Sin embargo, con Vox, doy por hecha su candidatura y hasta por posible su victoria. Lo primero lo sabremos pronto.
DdA, XXII/6421







