Ojo porque en esos votos se la va a jugar el PSOE, porque la historia nos dice que es imposible para los socialistas ganar unas generales si en Cataluña el PSC no obtiene un resultado extraordinario.
Àlex López
Ojo porque en esos votos se la va a jugar el PSOE, porque la historia nos dice que es imposible para los socialistas ganar unas generales si en Cataluña el PSC no obtiene un resultado extraordinario.
Àlex López
Se dice que la conmemoración multitudinaria del 216 aniversario del Grito de la Independencia en México reunió en la Plaza del Zócalo de la capital de aquella república a 300.000 personas. Creo que desde un punto de vista estrictamente profesional, el corresponsal de TVE en México debería haber contado en detalle aquella celebración, inalcanzable en multitud y espíritu festivo para muchos Estados democráticos. Si allí es posible, es gracias sobre todo al respaldo popular con el que sigue contando la presidenta Claudia Sheinbaum y su gobierno, mayor aún del que disfrutó su predecesor López Obrador. No he estado atento a si esta información se dio en los telediarios de nuestra televisión pública, como sería lógico. Si no fuera así, me parecería más que deplorable en unos servicios informativos que deberían contar con la máxima disponibilidad de cobertura para los hechos más sobresalientes que ocurren en América Latina. Antes que la multitud reunida en el Zócalo, una fotografía impresionante ofrecida por el departamento de comunicación de la presidencia mexicana, este Lazarillo ha preferido la de esta niña subida los hombros de su padre en la plaza, mostrando la bandera de su país con los brazos abiertos. Irradia la esperanza de todo un pueblo en los nuevos derroteros de transformación iniciados hace ocho años. La foto es de Cristina Rodríguez, del diario La Jornada, y viene a ser un flash de lo que TVE no cuenta sobre la nación a la que tanto debe la historia democrática de España. ¡Que viva México y lo dejen vivir!
DdA, XXII/6468
David Pablo Montesinos
En los últimos tiempos el imperio ya robó 4 elecciones en Latinoamérica, una bajo la administración Biden y tres con Trump. Pero esto no es algo insólito en la historia de las relaciones entre Estados Unidos y nuestros países. Los casos más sonados en el pasado fueron los de la elección presidencial mexicana de 1988 cuando Cuauhtémoc Cárdenas fue despojado de su victoria para favorecer al candidato de Estados Unidos y las clases dominantes, Carlos Salinas de Gortari. Con esta elección se inauguró la era de los fraudes informáticos en la región, todavía muy primitivos en comparación a lo que hoy puede muy sofisticadamente hacer Palantir. En aquella época se apelaba a un prefabricado “apagón informático” que luego, cuando se reiniciaban las computadoras del Instituto Nacional Electoral, se producía el milagro que modificaba radicalmente las cifras asignadas a los principales contendientes hasta el momento del apagón.

ATILIO BORON
Pero hay más: en el 2000 Alberto Fujimori ganó la elección mediante una grosera manipulación de los votos y las actas. La maniobra fue tan descarada que hasta la OEA retiró su misión de observación para dejar sentada su protesta. Meses después Fujimori sería destituido de su cargo. Otro caso aún más escandaloso fue el de las elecciones presidenciales del 2017 en Honduras, que permitieron la re-elección de Juan Orlando Hernández gracias a un “apagón informático” similar al que había posibilitado el triunfo de Salinas de Gortari en México. No es un dato menor recordar que años después JOH sería apresado por las autoridades estadounidenses, juzgado en sus tribunales y, en 2024, condenado a 45 años de prisión al ser hallado culpable de haber introducido varios centenares de toneladas de cocaína a ese país siendo presidente de Honduras y jefazo del narco a la vez. Confirmando de nueva cuenta la “seriedad” de la lucha del gobierno de Estados Unidos contra el narcotráfico JOH fue beneficiado por un indulto decretado por Donald Trump en noviembre de 2025 y ahora disfruta de la más absoluta libertad para proseguir con sus actividades delictivas.
Un rápido retorno a la actualidad demuestra la renovada vigencia de esa costumbre de robar elecciones en nuestros países.
1. Ecuador, abril de 2025. El imperio y la derecha ecuatoriana erigen toda clase de obstáculos para impedir la elección a Luisa González, candidata de Revolución Ciudadana. Se instauró un clima de violencia y se desató una feroz campaña de prensa destinada a desprestigiar la figura de González, aparte de practicarse una impune manipulación del conteo de votos con la abierta complicidad del Consejo Nacional Electoral. De este modo resultó triunfante el multimillonario Daniel Noboa, ciudadano estadounidense nacido en Miami, de quien se dice es el mayor exportador de cocaína de este continente con su flota de barcos bananeros. Para la OEA todo bien.
2. Honduras, 2025. La candidata Rixi Moncada, del oficialista partido Libre, vio desbaratadas sus chances electorales cuando Washington dejó saber que se estaba considerando revisar la política de libre envío de remesas a Honduras en caso de que Moncada triunfase en las elecciones. Aquellas son un insumo vital para las familias hondureñas: ese país percibe unos 12.000 millones de dólares al año, un alivio fundamental para los más necesitados. La sola difusión de la noticia provocó una masiva fuga de votos que redujo la escena electoral a una batalla entre dos expresiones de la derecha: Salvador Nasralla del Partido Liberal y Nasry Asfura, candidato del Partido Nacional de Juan O. Hernández. Trump declaró en varias oportunidades que su candidato era Asfura, que terminó imponiéndose en la elección con poco más del 40 por ciento de los votos.
3. Perú, junio de 2026, segunda vuelta electoral. La elegida por el imperio fue Keiko Fujimori, de quien el mismísimo Mario Vargas Llosa no había ahorrado insultos por su probada inmoralidad y complicidad en numerosos actos de corrupción. Roberto Sánchez (Foto, con Iván Cepeda) representante de un amplio sector de la izquierda y el progresismo, fue derrotado por Fujimori en un impúdico conteo de votos en la segunda vuelta electoral. Fujimori ganó por una diferencia mínima de 49.641 votos sobre un total de poco más de 18 millones de votantes. Ante serias denuncias de anomalías en el curso de la votación y las actas correspondientes, la ley habilita la impugnación de mesas sospechosas. Claro que para hacerlo con las 1.751 que presentaban serias anomalías había que abonar 1.375 soles por cada una, lo que hacía un total de 715.000 dólares que había que depositar antes de las 72 horas de finalizado el comicio. Misión imposible, cero recuento y nuevo robo del imperio.
4. Colombia, 2026. La reciente elección colombiana proclamó como triunfador a un personaje nefasto como Abelardo De la Espriella. Para ello se apeló a un fraude informático clase master que introdujo una preocupante innovación en el terreno de los delitos electorales. El presidente Gustavo Petro denunció la existencia de un centro de datos clandestino, alojado en EE.UU., desde el cual se monitoreaba y alteraba el conteo de los votos. Se dice que dicho centro concentró su intervención en poco más de las 5.000 mesas receptoras de votos, incorporadas exclusivamente para el balotaje. En ellas, De la Espriella obtuvo un total de votos desproporcionalmente superior al de las demás. Esta llamativa atipicidad que sistemáticamente le otorgaban una abrumadora mayoría al candidato del imperio -también él, como su vecino Noboa, ciudadano estadounidense- le permitió que se impusiera en el recuento final con unos 250.000 votos de ventaja sobre Iván Cepeda, en un padrón de casi 25 millones de votantes. Pese a las denuncias del presidente Petro todo el aparato judicial colombiano, y no sólo la justicia electoral, dominado por el uribismo, desestimó por completo la acusación presidencial.
5. Brasil, 2026. Ahora, ahora van por Lula. Importantísimo ejercer la máxima vigilancia para impedir toda clase de fraudes, electrónicos o los más tradicionales. Téngase en cuenta que si se le arrebata la elección a Lula, Trump tendrá las manos libres para, usando una metáfora ajedrecista, pretender darle jaque mate a la reina, a Claudia Sheinbaum, acosada sin pausa por el energúmeno anaranjado. Y quien sigue en esta fila es la elección presidencial de Argentina en 2027.
PÁGINA/12 DdA, XXII/6467

Silvio Rodríguez habla de música y del compromiso con su país antes de sus shows en Bilbao, que abrirá con el bertsolari Jon Maia
La periodista Isabel Muñoz, del diario El Correo, le pregunta a Silvio Rodríguez, diez años después del fallecimiento de Fidel Castro, por el recuerdo que tiene del líder de la revolución cubana, recordándole que el cantautor lo cita en su último disco La cuota diaria (Todos pagamos nuestra cuota diaria de humillación): «Fidel nos enseñó muchas buenas cosas. Decía: 'Nosotros no le decimos al pueblo cree; nosotros le decimos lee'». Considera Silvio que Cuba tendrá el futuro que seamos capaces de forjar.
La voz de Silvio Rodríguez rasga por dentro al que escucha. De pronto es amorosamente tierna y se siente como rocío sobre pétalos, fresca lluvia de verano. Y, de pronto, fuerte y poderosa, podría conducir a la insurrección. Lo mismo empuña su guitarra que un Kalashnikov, porque finalmente Silvio cogió su fusil; lo pidió hace unos meses con 79 años para defender su país de las amenazas de EE UU, y se lo entregó su Gobierno en un acto que dio la vuelta al mundo.
Decenas de fans podrán disfrutarle hoy y mañana en el Euskalduna dentro de una gira mundial en la que presenta temas recientes y canciones eternas, a la vista de sus últimos 'set lists': 'Ojalá', 'Unicornio', 'Rabo de nube', 'Casiopea', 'Canción del elegido', 'La era está pariendo un corazón'. Abrirá los shows junto al bertsolari Jon Maia, que consiguió en 2023 que el cubano cantara con él en euskera el hermoso tema 'Nostalgia'. Silvio contesta por cuestionario a esta entrevista. «Por falta de tiempo. Espero me disculpen».
¿Qué es lo que más atrae de Silvio? ¿Esa forma de cantar, sus letras de amor, las de 'guerra'?
«Algunas personas se sentirán atraídas por la música y las palabras; otras, más informadas, sabrán que soy de un país con una historia, o sea, soy un ser circunstancial, como todos, y lo que hago es contar la realidad que me tocó vivir como la veo».
Su último disco es de 2024 (tiene incontables en su haber), pero ya está preparando el que viene: «Siempre estoy trabajando. Próximamente propondré uno que reúne temas hechos con el trío Trovarroco, de Santa Clara». ¿Qué cantantes le han estremecido? «Benny Moré, Violeta Parra, Bola de Nieve, Édith Piaf, Atahualpa Yupanqui... y muchos otros».
Ha vendido casi todas las entradas en Bilbao. Y eso que los precios sorprendieron a muchos por elevados; patio a 160 euros —las equivalentes de Fito en ese escenario ascienden a 94, las de Plácido Domingo (show cancelado), a 154—.
¿Cómo se explican estas cantidades? ¿Cree que le cuestionan más este aspecto por su pensamiento político?
«En Cuba mis conciertos son gratuitos. No pensé que aquí podían resultar tan caros como dice, pero entre músicos, técnicos y auxiliares conformamos un grupo bastante numeroso. Se trata de viajes trasatlánticos y de muchas habitaciones, hoteles y comidas. Aun así, cuando se han creado condiciones hemos hecho conciertos gratuitos en México, Argentina, Uruguay, Colombia, Panamá. Hace unos años hicimos uno muy hermoso en Vallecas. De todos modos, 'donde fueres haz lo que vieres'».
El representante de la Nueva Trova Cubana aprovechó el jueves para visitar el Guggenheim con los músicos de su banda, entre ellos su mujer, la clarinetista y artista Niurka González. Con motivo de la presencia del músico, hoy a las 19 horas (antes de su concierto de las 20.30) varios colectivos han convocado una manifestación que saldrá desde este museo para denunciar «la grave situación que sufre el pueblo de Cuba, debido al asedio económico y bloqueo energético del gobierno de EE UU, y la inacción de la mayoría de gobiernos ante una violación masiva de derechos humanos condenada cada año en Naciones Unidas».
LAS CLAVES
FUSIL EN MANO
«Las amenazas de Estados Unidos me hicieron reclamar un arma para defender mi país»
PRÓXIMO DISCO
«Estoy preparando un álbum que recoge temas hechos con el trío Trovarroco, de Santa Clara»
Iberia acaba de extender la suspensión de vuelos a Cuba hasta dentro de un año. ¿Cómo están viviendo en la isla?
«Ahora mismo Cuba es una Gaza silenciosa. Nuestro pueblo, la Nación cubana, está siendo víctima de un minucioso plan de exterminio. A la vista del mundo. Más que nunca necesitamos que nos visiten, que nos vean. Los que se atrevan, claro está».
¿Le asusta el mundo actual?
«Llevamos casi 70 años sobreviviendo agresiones y amenazas, recrudecidas en los últimos tiempos. Eso, más que asustar, indigna». La detención de Maduro y las amenazas de Trump a la isla le hicieron temer lo peor: «Me hicieron reclamar un arma para defender mi país», dice en referencia al Kalashnikov que le regaló su Gobierno en un acto que tuvo gran repercusión: «No entiendo el asombro por algo tan natural como el derecho a defender la Patria».
La canción 'Viene la cosa' ('Viene la cosa / viene la cosa fea. / Viene la cosa, / como mano de brea. / Su inquietante nariz / parece un caracol / y su talante gris. / Viene, viene la cosa / y la canción de amor / solloza)...
¿Va por Trump?
«Es de 2016 y la hice por un barbero de La Habana Vieja que puso en su barbería un letrero que decía: 'Prohibido hablar de la cosa'», aclara.
En sus temas tiene también críticas para su Gobierno, o eso parece en 'Para no botar el sofá': «Los vi truncar publicaciones inteligentes y descalificar canciones por diferentes. Los vi cebando las hogueras de la homofobia, en nombre de falsas banderas y tristes glorias»: «Yo siempre he cantado lo que pienso. Mis canciones también son discursos sobre mi derecho a hablar».
Diez años sin Fidel
Preguntado sobre cuánto de culpa tiene el bloqueo y cuánto sus gobernantes, contesta: «El proceso cubano no es perfecto, ninguna obra humana lo es, pero hubiera sido infinitamente mejor sin tanta agresión económica y propaganda nefasta de EE UU. Lo sabe; por eso intensifican un bloqueo que ya es abierto plan de exterminio».
Ha afirmado en alguna ocasión que la economía del país debería haberse relajado hace 30 años. ¿Confía en que las últimas medidas anunciadas ayuden?
«Espero que sí», contesta lacónico.
Sobre el efecto del cambio climático en Cuba, comparte: «En mi pueblo, San Antonio de los Baños, está la Fundación Ariguanabo, de orientación científico ecológica. Me siento parte de ella».
Este año se cumplen diez de la muerte de Fidel, y una cita suya en 'La cuota diaria', de su último disco («Todos pagamos nuestra cuota diaria de humillación»). ¿Le echa de menos?
«Fidel nos enseñó muchas buenas cosas. Decía: 'Nosotros no le decimos al pueblo cree; nosotros le decimos lee'».
¿Qué futuro ve para su país?
«El que seamos capaces de forjar», sentencia.
EL CORREO DdA, XXII/6466
Bernie Sanders
El texto que se reproduce a continuación es la transcripción de un discurso pronunciado por Bernie Sanders, senador estadounidense por el estado de Vermont, acerca de los riesgos que corre la humanidad ante el avance de la Inteligencia Artificial. La IA y la robótica son tecnologías revolucionarias que provocarán una transformación sin precedentes en la sociedad. El informe que publicó Sanders el mes pasado reveló que la automatización y la robótica podrían sustituir casi cien millones de puestos de trabajo en Estados Unidos durante la próxima década. Eso incluye el 40 % del personal de enfermería, el 47 % de los camioneros, el 64 % de administradores y contables, el 65 % de los asistentes de enseñanza y el 89 % de los empleados en establecimientos de comida rápida, entre muchos otros colectivos que se verán gravemente afectados por la robótica.¿Serán estos cambios positivos y mejorarán la vida de los estadounidenses comunes, o serán desastrosos?, se pregunta Sanders. Traducción de la redacción de CTXT con asistencia de herramientas digitales.
Muchas gracias por acompañarme para debatir sobre un tema muy importante. La inteligencia artificial y la robótica van a transformar el mundo. Traerán cambios inimaginables a nuestra economía, a nuestra forma de hacer política, a nuestra defensa, a nuestra política exterior, a nuestro bienestar emocional, a nuestro medio ambiente y a la forma en que educamos y criamos a nuestros hijos. Parece increíble, pero es cierto: existe un temor muy real de que, en un futuro no muy lejano, una superinteligencia pueda sustituir a los seres humanos en el control del planeta. No es ciencia ficción, es un temor real que albergan personas muy bien informadas. A pesar de la enorme importancia que tiene este asunto y de la velocidad a la que avanza la IA, hay muy poco debate en el Congreso, en los medios de comunicación y entre la población en general, y eso tiene que cambiar ya.
Hace varios meses, como líder de la minoría en la Comisión de Salud, Educación y Pensiones, llevé a cabo una investigación sobre los retos monumentales a los que nos enfrentamos con el desarrollo de la inteligencia artificial y, muy recientemente, organicé un debate público en la Universidad de Georgetown con el doctor Geoffrey Hinton, ganador del Premio Nobel y considerado el “padrino” de la IA, el hombre que ha llevado a la IA al lugar en el que se encuentra ahora, para conocer su opinión en muchos temas relacionados con esta materia.
Basándonos en nuestra investigación y en otra información que estamos recopilando, mi equipo y yo presentaremos pronto al Congreso un conjunto muy específico de recomendaciones sobre cómo podemos empezar a abordar algunas de las amenazas sin precedentes que plantea la IA.
Estas son solo algunas de las cuestiones pendientes que pretendemos responder en nuestro informe. En primer lugar, y quizá lo más importante, ¿quién debería encargarse de la transformación hacia un mundo dominado por la IA? En la actualidad, algunas de las personas más ricas del planeta –Elon Musk, Jeff Bezos, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Peter Thiel y otros– están invirtiendo muchos miles de millones de dólares en el desarrollo y la implementación de la IA y la robótica. ¿Nos parece bien que estos hombres enormemente poderosos –apenas un puñado de personas– moldeen el futuro de la humanidad sin ninguna participación ni supervisión democrática? ¿El objetivo de la revolución de la IA es simplemente hacer que las personas más ricas del planeta lo sean aún más, o se usará esta tecnología revolucionaria en beneficio de toda la humanidad? Esa es la pregunta: ¿quién se beneficia de esta increíble transformación de la sociedad? ¿Por qué Donald Trump, que apoya de manera decisiva a estos oligarcas de las grandes tecnológicas, quiere imponer una orden ejecutiva que impida a los estados regular la IA? ¿Por qué Peter Thiel, el inversor multimillonario y cofundador de Palantir, llama a quienes quieren regular la IA, y cito textualmente, “legionarios del Anticristo”? ¿Acaso este grupo elitista de multimillonarios cree que tiene el derecho divino a gobernar? ¿Estamos volviendo al siglo XIX, cuando reyes y monarcas afirmaban que Dios les había dado el derecho a gobernar? ¿Es eso lo que dicen estos tipos hoy en día? ¿Hasta dónde llegarán para resistirse a la regulación gubernamental?
Así pues, esta es una cuestión de enorme importancia en la que debemos involucrarnos: ¿qué impacto tendrán la inteligencia artificial y la robótica en nuestra economía y en las vidas de los trabajadores? El informe que publiqué el mes pasado reveló que la automatización y la robótica podrían sustituir casi cien millones de puestos de trabajo en Estados Unidos durante la próxima década. Eso incluye el 40 % del personal de enfermería, el 47 % de los camioneros, el 64 % de administradores y contables, el 65 % de los asistentes de enseñanza y el 89 % de los empleados en establecimientos de comida rápida, entre muchos otros colectivos que se verán gravemente afectados por la robótica.
Elon Musk afirmó hace poco que, y cito textualmente, “los robots sustituirán todos los puestos de trabajo; trabajar será opcional”. Bill Gates predijo que, y vuelvo a citar textualmente, “los humanos no serán necesarios para casi nada”. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, advirtió que eso podría provocar la pérdida de la mitad de todos los trabajos de oficina de nivel inicial. Si la IA y la robótica eliminan millones de puestos de trabajo y generan un desempleo masivo, ¿cómo sobrevivirá la gente si no tiene ingresos? ¿Cómo alimentarán a sus familias o pagarán la vivienda o la asistencia sanitaria? ¿Está haciendo algo el Gobierno para prepararse ante este posible desastre económico? Además, ¿qué impacto tendrá en nuestra democracia en un momento en el que sus cimientos están siendo atacados aquí, en Estados Unidos, y en todo el mundo? ¿Nos ayudarán la inteligencia artificial y la robótica a convertirnos en una sociedad más libre y democrática, o darán aún más poder a los oligarcas que controlan la tecnología? ¿La IA invadirá nuestra privacidad y recortará nuestras libertades civiles?
Larry Ellison, la segunda persona más rica del planeta, predijo que un estado de vigilancia impulsado por la IA hará que “los ciudadanos se comporten de la mejor manera posible porque todo se grabará y se quedará registrado”. Hablamos de la segunda persona más rica del mundo que invierte miles de millones en ello. ¿Estamos llegando a un punto en el que cada llamada de teléfono que hacemos, cada correo electrónico y cada mensaje de texto que enviamos, cada dato de búsqueda que realicemos en Internet estará a disposición de los propietarios de la IA? Y si es así, ¿cómo podremos mantener la democracia en esas condiciones? ¿Cómo protegemos nuestra privacidad? Es más, ¿podría la IA redefinir literalmente –y esto es algo casi descabellado, muy inimaginable– lo que significa ser un ser humano? Quiénes somos y cómo nos desarrollamos emocional e intelectualmente depende en gran medida de nuestras relaciones con otros seres humanos –nuestros padres, por supuesto, nuestra familia, profesores, parejas, amigos y compañeros de trabajo–. Citando al poeta del siglo XVII John Donne, recordaréis este poema: “Ningún hombre es una isla, entero en sí mismo”. Los seres humanos con los que interactuamos nos ayudan a convertirnos en las personas que somos, para bien o para mal. Pero la IA está en proceso de cambiar todo eso. Según un estudio de Common Sense Media, el 72 % de los adolescentes afirma haber utilizado la IA para buscar compañía y más de la mitad de ellos lo hace con regularidad. ¿Qué significa esto? Quiero que penséis en ello.
¿Qué significa que los jóvenes entablen amistades con la IA y se aíslen cada vez más de otros seres humanos, que pasen cada vez más tiempo frente a sus pantallas hablando con personajes generados con IA? ¿Qué ocurre cuando millones de personas en todo el mundo buscan apoyo emocional en una máquina? ¿Cuál es el impacto a largo plazo sobre la humanidad cuando nuestras relaciones más importantes no son con otros seres humanos? Y también, ¿qué impacto está teniendo en nuestro medio ambiente? Los centros de datos requieren una cantidad ingente de electricidad y agua; un centro de datos relativamente pequeño puede consumir la electricidad de 80.000 hogares, mientras que uno grande –como el centro de datos de 165.000 millones de dólares que OpenAI y Oracle están construyendo en Abilene, Texas– consumirá tanta electricidad como 750.000 hogares. Meta está construyendo un centro de datos en Luisiana del tamaño de Manhattan que consumirá tanta electricidad como 1.200.000 hogares.
Comunidad tras comunidad, los estadounidenses están plantando cara a la construcción de centros de datos por parte de algunas de las corporaciones más grandes y poderosas del mundo. Se oponen a la destrucción de su entorno local, al aumento desorbitado de las factura de luz y al desvío de unos recursos hídricos ya de por sí escasos. A nivel nacional ¿cómo afectará a nuestro medio ambiente la continua construcción de centros de datos? ¿Cómo influirán la inteligencia artificial y la robótica en la política exterior y en la guerra? Bueno, quizá no se lo hayan planteado, pero la realidad es que, lamentable y trágicamente, los gobiernos, en pleno siglo XXI, aún no han creado un mecanismo para resolver disputas internacionales o internas sin recurrir al conflicto armado. Asistimos en estos momentos a guerras terribles; sin embargo, los líderes gubernamentales suelen mostrarse reacios a entrar en guerra por temor a la reacción pública ante la pérdida de vidas humanas. Ningún político quiere presentarse ante su pueblo y decir: “Oh, lo siento, hemos perdido a miles de jóvenes, hombres y mujeres”, pero ¿qué sucede cuando los robots sustituyen a los seres humanos en las acciones bélicas? Surgen los ejércitos de robots. ¿Cómo será el futuro si millones de soldados robots sustituyen a los seres humanos? ¿Estarán los líderes más dispuestos a entrar en guerra o a amenazar con acciones militares si no tienen que preocuparse por la pérdida de vidas? ¿Habrá, literalmente, una carrera armamentística de robots? Podríamos ver a países enfrentándose entre sí no con sus propios seres humanos, ni con sus propios soldados, sino con robots. Y si no hay que preocuparse por perder robots, a diferencia de lo que ocurre con la pérdida de seres humanos, ¿cómo afectará esto a las políticas exteriores en todo el mundo? Se trata de un tema importante que no se ha debatido lo suficiente, y huelga decir que tiene serias consecuencias: ¿representa la IA una amenaza existencial para el control humano sobre el planeta? Algunos de nosotros recordamos una escena –sé que ha habido varias películas que plantean lo mismo– de una película de 1968, 2001, una odisea del espacio, en la que HAL, el ordenador superinteligente que controlaba la nave espacial, se rebela contra sus amos humanos. Hoy la IA avanza a gran velocidad. El doctor Geoffrey Hinton me dijo hace poco que era solo cuestión de tiempo que la IA llegara a ser más inteligente que los seres humanos.
¿Y qué impacto tiene esto? ¿Plantea la posibilidad de que los humanos pierdan realmente su capacidad para controlar el planeta? Y si eso llega a ser una posibilidad, ¿cómo detenemos esa amenaza? Y permítanme decirles que estas son solo algunas de las cuestiones fundamentales que deben responderse a medida que la IA y la robótica avanzan rápidamente. Recuerden que se han invertido cientos y cientos de miles de millones. Hay avances casi a diario.
La IA y la robótica son tecnologías revolucionarias que provocarán una transformación sin precedentes en la sociedad. ¿Serán estos cambios positivos y mejorarán la vida de los estadounidenses comunes, o serán desastrosos?
En mi opinión, el Congreso debe actuar ahora. Tenemos que empezar a responder a estas preguntas y a otras más. Necesitamos entablar un debate nacional. Este es un tema de enorme importancia; tal vez quienes están en la cima –los multimillonarios que controlan la tecnología– quieran que lo ignoremos. Pero por el futuro de nuestro mundo, de nuestros hijos, del medio ambiente, etc., este es un asunto que no puede pasarse por alto. Así que trabajaremos juntos. Espero conocer sus opiniones sobre este tema. Pero avancemos e intentemos responder a algunas de estas preguntas. Muchas gracias a todos.
CTXT DdA, XXII/6466
Un país sin cine documental es como una familia sin álbum de fotos, dijo Guzmán, que contribuyó decisivamente a hacer memoria histórica.
Abbas Fahdel
Félix Población
Lo que más sorprende de esta fotografía de Vinck*, que data de 1915 y la facilita el Muséu del Pueblu d'Asturies, es la calidad de la imagen**. El arenal de San Lorenzo, en Gijón, era ese día de verano -posiblemente festivo, por el vestuario que lucen damas, caballeros y menores- un lugar de paseo y encuentro en torno a los balnearios de La Favorita y Las Carolinas, ubicados entre la escalera 2 de acceso a la playa y La Escalerona actual (1933), aproximadamente.
No hay en la instantánea atisbo alguno del mar, ni hay tampoco presencia identificable de bañistas. Se trata de una fotografía tomada con la marea baja en la que distinguimos al fondo, en el ángulo izquierdo, la torre y el atrio de la vieja iglesia de San Pedro, quemada durante la guerra y de la que el escritor Emilio Robles (Pachín de Melás, 1877-1938), fallecido en la cárcel de El Coto tras la ocupación de la ciudad por los sublevados, logró sacar antes los restos mortales de Jovellanos, a quien profesaba rendida admiración, según su hija.
El arbolado que antecede a la iglesia pertenece a lo que sigue siendo el Campo Valdés, un lugar de esparcimiento, con la gran chimenea de la Fábrica de Tabacos de Cimadevilla al fondo. El palacio de los Valdés y la capilla anexa de Nuestra Señora de Guadalupe (hoy colegio Santo Ángel) apenas se distinguen, pero sí el vecino edificio del Ayuntamiento gijonés. También, la vieja pescadería que lo precede, por detrás de la rampla de la escalera 2.
El edificio del balneario La Favorita es el siguiente, seguido a continuación por el de Las Carolinas, frente al cual se encuentra el personal en abigarrado trasiego, entre el que resaltan los vestidos blancos de las mujeres jóvenes y los trajes oscuros de lo hombres, en su mayoría con corbata y sombrero blanco. La presencia de unas pocas casetas revela posiblemente intenciones de baño por parte de sus ocupantes, aunque quizá servían más para protegerse del sol, considerado por entonces propio del campesinado trabajador.
En el ángulo superior derecho, por encima del rótulo que señala el restaurant de Las Carolinas, se advierte el último piso y la cúpula del edificio Varsovia, una de las construcciones históricas de la ciudad que resistió los brutales embates del desarrollismo a partir de los años sesenta del pasado siglo, tan nefastos para la conservación del rico patrimonio arquitectónico de aquella villa, a la que la fiebre especuladora privó de los mas significativo de su memoria histórica.
Tanto La Favorita, el más antiguo de los balnearios (1883) como Las Carolinas (1887) fueron unas edificaciones a modo de palafitos, a las que se añadían otras dos que no aparecen en la imagen, habida cuenta la importancia que desde el siglo XIX cobró Gijón como ciudad elegida para lo que se llamaba tomar los baños, según el gusto de incipiente turismo burgués. Esas otras dos edificaciones fueron La Sultana (1887), que se encontraba entre La Escalerona actual y la escalera 5, y que fue demolida en 1906 para la construcción de El Muro, y La Cantábrica, que se levantó en 1892, y se hallaba donde se encuentra el actual Real Club Astur de Regatas, centro que la sustituyó en 1920.
Como única huella de todo aquel conglomerado que vino a ser el precedente turístico más específico de una ciudad hoy afectada por la masificación de esta industria, apenas quedaron unos restos del posteado de madera, encajados sobre la arena y acerca de cuya procedencia y finalidad siempre nos preguntábamos los chavales que frecuentábamos la playa de San Lorenzo para bañarnos o jugar al fútbol. Estábamos muy lejos de imaginar entonces que eran lo que quedaba de los viejos soportes de madera de unos palafitos hoteleros. Todo un adelanto hace casi 150 años del boom turístico que de un tiempo a esta parte ha empezado a soportar aquella villa y Asturias en general.
*Tres generaciones de los Vinck trabajaron la fotografía desde que la familia se instaló en Gijón a mediados del siglo XIX. Su fondo fotográfico, con un total de 5.000 instantáneas, es uno de los más importantes de España.
*Agradezco a Gelu Díaz Sánchez que haya compartido esta fotografía. Amplíese para más detalle.
DdA, XXII/6466