lunes, 26 de octubre de 2026

LA BOLA BLANCA



Félix Maraña

La vida de Federico García Lorca (1898-1936) no fue lúgubre, oscura o negra, como se pregona con harta insistencia. Fue la de un hombre feliz, creativo y genial, que buscó la libertad personal, luchando contra las ataduras morales y sociales de su tiempo. Pero fue uno de los pocos españoles que disfrutó de la educación, la cultura, los viajes, las vivencias en New York y es, como Cervantes, Unamuno o Machado, lo mejor del pensamiento en los dos últimos siglos.
Su obra intelectual, magnífica, a pesar de su juventud, perdurará por su lucidez y universalidad. Y su tragedia final, asesinado por la bestia, le hermana con cientos de miles de ciudadanos que en los dos últimos siglos han sido víctimas en España de la barbarie y el odio, alimentado por las corrientes ideológicas y religiosas a las que Lorca combatió pacíficamente con su inteligencia. No se lo perdonaron.
Unos le dicen héroe, otros, mártir, guía o ejemplo. Fue una persona a quien la historia le negó patria, libertad y horizonte. Pero yo me quedo con su obra y sus carcajadas, aquella alegría que endulzaba cualquier estancia y que, como me dijo un día Gabriel Celaya, compañero suyo en la Residencia de Estudiantes de Madrid, era una carcajada honda, limpia y productora de ecos lumínicos.

DdA, XXII/6506

ACEITUNERAS ANDALUZAS ASESINADAS

María Arriaza Calero

Félix Población

Miguel Hernández se refirió a los aceituneros altivos de Jaén en su conocido poema, que difundió y popularizó la voz de Paco Ibáñez. Fuimos muchos los que los descubrimos en nuestra adolescencia junto a la guitarra de quien es reconocido como pionero de la canción de autor en España. Hoy me he acordado de las aceituneras asesinadas en Sevilla, que también habrían podido merecer un poema del autor de Orihuela. El 24 de octubre de 1936, los sublevados contra el gobierno del Frente Popular de la Segunda República fusilaron en Sevilla a los 21 años de edad a María Arriaza Calero. Trabajaba en el campo como aceitunera y era militante de la UGT en la localidad de San Juan de Aznalfarache, su pueblo natal. Me acabo de encontrar con la belleza jovial de su rostro en una vieja fotografía. María fue detenida por las tropas franquistas por ser miembro del sindicato socialista y se la encarceló en el buque-prisión Cabo Carvoeiro, en el puerto de Sevilla, hasta la fecha de su ejecución. Este barco de vapor fue cedido por la familia Ybarra al ejército golpista para internar a una media de 500 prisioneros republicanos cada día, muchos de los cuales fueron fusilados. A María Ariza la acompañaron el 24 de octubre de 1936 ante las tapias del cementerio de San Fernando ocho mujeres, todas ellas aceituneras del mismo pueblo de San Juan de Aznalfarache: Rosario González Rodríguez, Leonisa Panadero Maya, Francisca Porro Domínguez, Gabina Isabel Porro Domínguez, Victoria Quintanilla Muñiz, Josefa Romero Barberán, Guadalupe Sánchez López y José Tierno García. La orden de matar la dio Manuel Díaz Criado, segundo del general felón Queipo de Llano, cuyos restos mortales permanecieron en la basílica de La Macarena hasta 2022, mientras la tierra callada de Andalucía se quedó sin las manos y el sudor de esas aceituneras, a las que se pretendió enterrar en el olvido cuando contaban entre 14 y 43 años de edad y dejaron huérfanos a nueve hijos*.

*Vaya también, con ocasión del nonagésimo aniversario de aquellos asesinatos, un recuerdo solidario para los aceituneros y aceituneras del sur de Líbano, a quienes las tropas invasoras israelíes, al igual que vienen haciendo en Cisjordania e hicieron en Gaza, arrancan sus olivos para desarraigar a los campesinos de la tierra que les pertenece, dejando sembrados de explosivos de muerte los campos de aceituna, entre las centenarias raíces rotas. Lo ha contando Marta Maroto en su última crónica con la concisión y proximidad que la caracteriza.

DdA, XXII/6506

NETANYAHU EXPLOTA LA VIOLENCIA Y LA GUERRA CON FINES PROPAGANDÍSTICOS

 Con los comicios a sólo tres días y una acuciante necesidad de evitar la derrota para alejar la rendición de cuentas por sus actos de corrupción y su sospechoso manejo de los informes sobre el ataque del 7 de octubre de 2023, es evidente que Netanyahu explota la violencia con fines propagandísticos, sin reparar en el costo humano de su uso político de la guerra.


EDITORIAL

El viernes, dos soldados israelíes fueron asesinados y tres resultaron heridos cuando patrullaban la ciudad de Hebrón, parte del territorio palestino de Cisjordania ocupado de manera ilegal por Israel desde 1967.

Los dos presuntos atacantes fueron abatidos en el lugar. Tel Aviv no realizó ninguna investigación antes de usar el ataque como pretexto para recrudecer sus operaciones de limpieza étnica en toda Cisjordania: todos los habitantes del barrio donde ocurrieron los hechos fueron obligados a huir y el ejército de ocupación comenzó la demolición de edificios sin ninguna relación con el atentado, una forma de castigo colectivo codificada como crimen de guerra y llevada a cabo por Israel con total impunidad. Decenas de palestinos fueron secuestrados por los invasores y la ciudad entera fue sitiada.

El primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, se apresuró a visitar el área, donde prometió lanzar una operación sobre Cisjordania a una escala que no se ha visto desde la Guerra de los Seis Días “en el momento en que determinemos”.

Asimismo, afirmó que los invasores destruirán los hogares de los palestinos –a los que se refirió como “infraestructura terrorista”– y construirán más de 100 nuevos asentamientos y más de 100 granjas. Las granjas no tienen un propósito productivo, son un mecanismo para arrebatar mayores extensiones de tierra a los palestinos. Fuentes del ejército colonial confirmaron que el objetivo es desplazar a los árabes y dejar que los colonos se expandan libremente.

El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, sostuvo que Israel actuará para destruir Cisjordania, dejando claro el “precio muy alto” de defenderse de la ocupación. Subrayó que los visto ayer es “apenas el comienzo”.

Las declaraciones de los gobernantes mencionados y de sus colegas en la clase política israelí sólo pueden leerse como la intención de elevar las operaciones genocidas en Cisjordania a la misma escala de terror alcanzada en Gaza. La referencia a la Guerra de los Seis Días resulta en particular ominosa.

Dicho conflicto, ocurrido entre el 5 y el 10 de junio de 1967, fue provocado por Israel con el designio de apoderarse de los territorios de Cisjordania, Jerusalén Este, la franja de Gaza, los Altos del Golán y la península del Sinaí. Con excepción de esta última, devuelta a Egipto en 1982, mantiene un régimen colonial sobre el resto.

Como ha hecho durante toda su historia, Tel Aviv aseguró que se trató de un acto de defensa propia ante un inminente asalto de sus vecinos, pero el peligro nunca existió.

Menájem Beguín (ministro sin cartera en ese momento y posterior primer ministro) admitió: “las concentraciones de tropas egipcias en los accesos del Sinaí no probaban que el presidente Gamal Abdel Nasser estuviera realmente a punto de atacarnos. Debemos ser honestos con nosotros mismos. Nosotros decidimos atacarlo”.

Isaac Rabin (jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas israelíes en 1967) reconoció: “No creo que Nasser quisiera la guerra. Las dos divisiones que envió al Sinaí el 14 de mayo no habrían sido suficientes para lanzar una ofensiva contra Israel. Él lo sabía y nosotros lo sabíamos”.

Además, los sucesos deben enmarcarse en una siniestra tradición política israelí: asesinar palestinos en las vísperas de elecciones políticas.

Con los comicios a sólo tres días y una acuciante necesidad de evitar la derrota para alejar la rendición de cuentas por sus actos de corrupción y su sospechoso manejo de los informes sobre el ataque del 7 de octubre de 2023, es evidente que Netanyahu explota la violencia con fines propagandísticos, sin reparar en el costo humano de su uso político de la guerra.

LA JORNADA  DdA, XXII/6506

sábado, 24 de octubre de 2026

AL FINAL DEL DÍA, LULA ES LA HUMANIDAD



Gabriel Boric

Mañana en Brasil se enfrentan dos proyectos de mundo muy distintos. Y en vez de referirme a Bolsonaro y lo que representa prefiero hablarles de Lula, de ese viejo lindo que con 80 años sigue luchando por y con todos nosotros.
Lula siempre te recibe con una sonrisa, y con toda la historia y experiencia que tiene, nunca deja de preguntar “cómo estás”. Pero lo pregunta en serio, no por una mera formalidad. De él aprendí que puedes no saber el nombre de una persona que te saluda, pero que siempre, siempre, tenemos que darnos el tiempo de mirar a los ojos. En esos segundos de conexión, cuando es genuina, se transmite un mundo. Y les prometo que mirando a los ojos del pueblo, como lo hace Lula, se aprende más de historia y de la vida que en cualquier doctorado.
Lula ha cambiado para mejor la existencia de mucha gente, y nunca está satisfecho porque sabe que se puede más. Que en un mundo más rico que nunca no podemos quedarnos tranquilos mientras siga habiendo pobres. También es claro en que hay que generar riqueza, y no olvida nunca, como obrero que es, que esa riqueza debe ser justamente distribuida y trabaja duro para ello.
Lula ha sido un guardián también del planeta, en especial de su pulmón más importante que es el Amazonas. Frente a la desforestación ha dicho basta, pero también ante la crisis climática se ha plantado frente a los países ricos a exigirles que son ellos los que más responsabilidad tienen.
Lula ha estado en la cárcel por persecuciones de diverso tipo, pero no guarda rencor, es un hombre de paz. Quizás eso lo aprendió del gran Pepe, que también fue su amigo. En cualquier caso me consta que a él lo mueve el amor, y no el odio.
Yo estoy agradecido de Lula porque ha sido generoso con nuestra generación, pero no solo enseñando sino que también dispuesto a aprender. Y siempre con cariño. Una vez me dijo que quería vivir hasta los 120 años, porque tenía mucha energía y ganas de compartir lo que hasta ahora le ha tocado. Yo le creo.
Mañana son las elecciones y espero de todo corazón que Lula gane. Porque al final del día, Lula es humanidad.
Con la esperanza intacta!

DdA, XXII/6505

TERTSCH, LA LÓGICA DEL SAVONAROLA: NADIE ES LO BASTANTE PURO

Ni siquiera la Corona ha escapado a sus admoniciones. Cuando en marzo de 2026 Felipe VI reconoció que durante la conquista de América hubo muchos abusos, Tertsch se declaró estupefacto. Le recordó al Rey que el verdadero abuso era el de un gobierno al que calificaba de criminal y contrapuso los excesos de la Conquista a la “colosal y gloriosa obra” de España. El monárquico que defendía la Corona frente a Iglesias acababa sermoneando al monarca. Es la lógica del predicador, del Savonarola: nadie es lo bastante puro. Ni siquiera el Rey, si se aparta de la ortodoxia que el predicador considera verdadera.




Justo Serna

La mutación
Lo primero que llama la atención en Hermann Tertsch es el exotismo de su nombre y apellido. Luego no hay tal cosa: nació en Madrid en 1958, hijo de Ekkehard Tertsch, periodista y diplomático austríaco afincado y casado en España, y de una madre perteneciente a la familia aristocrática de los Del Valle Lersundi. Un madrileño de Serrano con apellido de opereta vienesa.
Hoy se le conoce por sus bravuconerías, por sus machadas, por sus excesos de tertuliano y de tuitero, por su derechismo ufano. Por sus encontronazos con ese rojo llamado Wyoming. Y, desde 2019, por su escaño de Vox en el Parlamento Europeo, que ha convertido en púlpito, en barra de bar y en trinchera, según el día.
Lo vemos en televisión o en la pantalla del móvil y ya nos tememos el resultado. Su estilo bronco y achulapado es cargante, como cargante es la ira bíblica con la que se expresa. No siempre fue así. Experimentó una metamorfosis que, lejos de detenerse, ha seguido su curso durante casi dos décadas.
Aspecto de pijo siempre tuvo, eso es cierto, con sus ondas en el pelo y sus trajes de color beige. Pero el corresponsal culto y bien informado de otros tiempos ha dejado paso a un personaje atronador, convencido de que el mundo está lleno de enemigos y de que a él le corresponde denunciarlos.
¿Qué sucedió entre uno y otro? ¿Cambió de convicciones o llevó hasta sus últimas consecuencias ciertas inclinaciones que ya estaban presentes en su escritura?
El corresponsal
Insisto: no siempre fue así. Empezó en 1982 como corresponsal de la agencia EFE en Viena y pronto pasó a El País, donde alcanzó celebridad cubriendo la Europa Central y del Este.
Escribió varios libros valiéndose de esas experiencias. A comienzos de los noventa, sus vibrantes crónicas, tan diferentes del estilo frío de ‘El País’, y su apreciable cultura hicieron de él una voz atendible, autorizada. Llegó a ser jefe de Opinión y subdirector del periódico entre 1993 y 1996.
En principio, el lenguaje del reportero en activo tiende a ser imparcial, neutro y límpido. En la prosa del corresponsal Tertsch había una implicación subjetiva que fue creciendo conforme su apellido alcanzaba cierta fama y sus juicios encontraban lectores dispuestos a celebrarlos.
Eran chispazos que el reportero se consentía, valoraciones que los destinatarios le toleraban porque la caída del Muro de Berlín y sus efectos no podían dejar al cronista como mero observador. Había que explicar lo que ocurría, interpretar acontecimientos que parecían desmentir de un día para otro cuanto se había dado por seguro durante décadas.
El ojo de Hermann Tertsch fue para muchos lectores, durante más de un lustro, un lustro rápido y asombroso, una lente de aumento y, sobre todo, un análisis informado de lo que ocurría en el mapa.
Así, países insólitos, independencias sobrevenidas, matanzas inexplicables y personajes salidos de una película de espías o de gánsteres. Quien quiera medir la distancia entre aquel Tertsch y el de hoy no tiene más que releer aquellas crónicas. Eran de alguien que miraba antes de juzgar.
Pero acaso la distancia no sea tan grande como parece. En aquellas páginas había ya una concepción moralizante del periodismo, una voluntad de distinguir entre víctimas y verdugos, entre quienes defendían la libertad y quienes la amenazaban. No era necesariamente un defecto. La cuestión es qué sucede cuando esa disposición se independiza de los hechos y el juicio acaba precediendo a la observación.
El predicador
Los conflictos de los Balcanes y la impotencia o el cinismo de la Unión Europea radicalizaron y ensombrecieron la pluma de Tertsch. Sus crónicas y columnas se fueron convirtiendo en púlpitos o estrados desde los que enjuiciar o procesar a quienes consideraba enemigos de la humanidad o sus secuaces.
¿Quiénes eran esos enemigos? Los antagonistas temibles de la civilización, con un perfil cada vez más abstracto y mayúsculo: el Nacionalismo criminal, el Terrorismo homicida, el Fanatismo intolerante. Grandes abstracciones, como la Maldad, que él detectaba, percibía y diagnosticaba.
Al cabo de los años dejó de ejercer de corresponsal para escribir columnas propagandistas de opinión en la sección de Internacional. Era allí, en aquel espacio pequeño y privilegiado, adonde debía dirigirse quien quisiera hacerse una idea severa del estado del mundo.
La tarea de Tertsch ya no consistía principalmente en suministrar datos, noticias o informaciones, sino en evaluar con severidad, como un predicador.
Aprovechaba cualquier circunstancia periodística para defender a Dios —sí, así como lo leen— y para arremeter contra quienes lo negaban, sujetos perdidos, enfermos de relativismo o de pereza moral.
Durante meses se entregó a la defensa de Juan Pablo II, negando que el Papa tuviera algo que ver con ideologías ultramontanas. Después siguió su combate contra el paganismo, la impiedad, el ateísmo y la vida muelle de los occidentales.
Al convertir sus columnas en trincheras contra esos enemigos, empleaba la palabra como proyectil, pero también como banderín de enganche.
Abrazó la causa de lo políticamente incorrecto y comenzó a presentarse como alguien rodeado de envidiosos y adversarios, muchos de ellos entre los colegas progres de su propio periódico.
Aprobó a Bush, celebró a Juan Pablo II y defendió a Israel con un fervor que chocaba con posiciones frecuentes en la línea editorial de la casa. Su tono se hizo más agrio y grandilocuente.
Sin embargo, no se trataba únicamente de un cambio ideológico. También estaba modificándose su manera de intervenir en el debate público: cada discrepancia parecía exigir una respuesta moral y cada adversario corría el riesgo de convertirse en enemigo.
Al final, las cosas acabaron de manera previsible. En marzo de 2007 salió de ‘El País’ en medio de discrepancias con la línea editorial y presentó su marcha como una gran cacicada de Jesús de Polanco. Era el primer capítulo de un relato que ya no abandonaría, el del disidente perseguido.
El tertuliano
Tertsch recaló enseguida en ‘ABC’, y desde allí pontificó con más furor contra la izquierda, los socialistas, los ateos, los sindicalistas, los ecologistas, los socialdemócratas, los tibios. Contra los tirios y los troyanos. A la columna sumó las tertulias: Antena 3, Telemadrid, Canal Nou. Ya no era el corresponsal que contaba; era el contertulio que sentenciaba.
En 2008, en plena hegemonía de Esperanza Aguirre, Telemadrid le confió la dirección y presentación de ‘Diario de la noche’, el informativo nocturno que había dejado Fernando Sánchez Dragó.
La crítica televisiva recibió su estreno con sorna: nervioso, trabucado, envuelto en una chaqueta que le venía grande. Pero el puesto no era menor. La cadena pública servía entonces de ariete contra el Gobierno de Zapatero, y Tertsch se acomodó a aquella orientación sin esfuerzo aparente.
El comité de empresa llegó a cifrar en torno a un millón de euros la facturación vinculada a su trabajo para la televisión autonómica. Su paso por Telemadrid confirmó su acercamiento a las posiciones neoconservadoras y, sobre todo, la adaptación de su discurso a un medio en el que la contundencia y la provocación obtenían una recompensa inmediata.
En diciembre de 2009, a la salida de un local del centro de Madrid, se vio envuelto en un altercado. Él denunció haber sufrido una paliza y sostuvo que podía existir una motivación política. Las informaciones posteriores sobre la investigación apuntaron, en cambio, a una pelea sin ese móvil acreditado.
Tertsch grabó un editorial desde la cama del hospital y convirtió el episodio en materia de controversia pública. La escena parecía hecha a medida de su nueva personalidad mediática: el incidente se transformaba en agravio y el agravio en programa.
Dejó la dirección del informativo, pero no el discurso. Desde ‘ABC’, desde los platós y, cada vez más, desde Twitter, fue afilando una imagen que rozaba la caricatura. Llegó a augurar en Telemadrid que Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero matarían a gente si se dieran las condiciones.
Twitter le suspendió temporalmente la cuenta. En 2017, HazteOír le concedió un premio como defensor de las libertades frente a lo políticamente correcto, y él lo aceptó encantado. El tertuliano ya tenía su público; le faltaba un partido.
El eurodiputado
En abril de 2019 Vox lo incorporó a su candidatura para las elecciones europeas, y en julio comenzó su actividad parlamentaria. Fue vicepresidente del grupo de Conservadores y Reformistas Europeos, asumió responsabilidades en las relaciones internacionales de su partido y en junio de 2024 renovó el escaño. Desde entonces forma parte de Patriotas por Europa, grupo del que es vicepresidente.
El Parlamento Europeo recibía ahora al predicador con credenciales. La metamorfosis profesional había culminado: el periodista que opinaba se había convertido en el fanático que propaga.
No tardó en estrenarse. En enero de 2020, en vísperas de la investidura de Pedro Sánchez, escribió en Twitter que las Fuerzas Armadas debían aplicar el artículo 8 de la Constitución para interrumpir lo que calificaba de “un obvio proceso golpista”. Podemos e Izquierda Unida presentaron una querella ante el Supremo.
Su enfrentamiento con Pablo Iglesias venía de lejos y había tenido consecuencias judiciales. En 2019 fue condenado a indemnizar con 15.000 euros al padre del dirigente de Podemos por relacionarlo, mediante mensajes publicados en Twitter, con el asesinato de un policía en 1973. La Audiencia Provincial de Zamora confirmó la sentencia en septiembre de 2020.
No era el único litigio. Ese mismo año, el Tribunal Supremo confirmó otra condena, de 12.000 euros, por vulnerar el derecho al honor de la familia Iglesias mediante afirmaciones sobre el abuelo de Pablo Iglesias y su supuesta participación en crímenes durante la Guerra Civil. El alto tribunal consideró que aquellas imputaciones no habían sido contrastadas con la diligencia exigible. La historia, convertida en munición política, había acabado en los tribunales.
El repertorio parlamentario de estos años es largo y desigual. En diciembre de 2024, junto a Jorge Buxadé, protagonizó una protesta durante una intervención de Zapatero en la Eurocámara, acusándolo de proximidad al régimen de Maduro y exhibiendo carteles sobre María Corina Machado. Venezuela, Cuba y la Iberosfera son ya sus grandes causas exteriores. En 2022 el régimen iraní lo incluyó en su lista de sancionados, una decisión que Tertsch pudo exhibir como reconocimiento involuntario de su actividad política. El antiguo corresponsal de Europa Central y del Este había encontrado un nuevo escenario internacional, aunque ahora intervenía en él desde la militancia y no desde la crónica.
Ni siquiera la Corona ha escapado a sus admoniciones. Cuando en marzo de 2026 Felipe VI reconoció que durante la conquista de América hubo muchos abusos, Tertsch se declaró estupefacto. Le recordó al Rey que el verdadero abuso era el de un gobierno al que calificaba de criminal y contrapuso los excesos de la Conquista a la “colosal y gloriosa obra” de España.
El monárquico que defendía la Corona frente a Iglesias acababa sermoneando al monarca. Es la lógica del predicador, del Savonarola: nadie es lo bastante puro. Ni siquiera el Rey, si se aparta de la ortodoxia que el predicador considera verdadera.
Su instrumento principal ya no es la columna, sino X. La red social le permite una intervención constante, sin las demoras de la edición periodística ni las exigencias argumentales de una crónica. Allí puede responder a un adversario, denunciar una amenaza, celebrar una causa y descubrir una nueva traición en cuestión de minutos.
No es solo que Tertsch haya cambiado de ideas o que se haya desplazado cada vez más a la derecha. También han cambiado los medios en los que se expresa y el público al que se dirige.
La columna exigía cierta elaboración; la tertulia recompensaba la contundencia; X favorece la repetición, la reacción inmediata y la disputa permanente. En ese ambiente, el predicador ha encontrado una forma de multiplicar sus sermones.
Coda: el tonto perfecto
Hace unos años, en un brevísimo rifirrafe que tuvimos por escrito, me llamó tonto perfecto. Eso me dijo. Fue su principal argumento. Me quedé muy tranquilo. Ese diagnóstico tan certero me ahorró unos años de psicoanálisis. Imagino. Desde entonces he seguido su trayectoria con la curiosidad del entomólogo: del corresponsal al predicador, del predicador al tertuliano, del tertuliano al eurodiputado que interviene a todas horas en las redes sociales. Cada etapa ha añadido decibelios y ha restado matices. Lo que no ha cambiado, o acaso se ha ido acentuando, es la inclinación a convertir cada asunto en agravio y cada adversario en enemigo de la civilización.
Gracias, Hermann, hermano. Yo ya me he curado. Tú sigue, sigue con tu mala baba. Ahora, además, con dietas de Bruselas.

DdA, XXII/6505

SÁNCHEZ SE APUNTA A LA ESPAÑA DE LORCA EN GRANADA


Félix Población

Llevado por la actualidad del poeta asesinado en el verano de 1936, como consecuencia de un filme de cuestionable valor sobre la significación política del autor de La casa de Bernarda Alba y el entendimiento de la infausta guerra en la que fue ejecutado por los vencedores al cabo de un mes de conflicto (La bola negra), Pedro Sánchez no podía dejar sin consignar en su mitin de Granada la personalidad y la obra de Federico García Lorca. Bien traída sea siempre la poesía al atril de los mítines políticos -casi siempre huérfanos de versos-, máxime cuando desde la oposición reaccionaria se prodiga un retórica más bien burda y casi siempre muy torpe. El candidato a la Presidencia del Gobierno cuatro años más eligió además un excelente poema de las Nuevas canciones de Federico García. Lo transcribo porque personalmente le estoy muy agradecido a Pedro Sánchez, como admirador de la obra del poeta granadino, que después de la esperpéntica visita del presidente argentino a España vomitando agravios y volviendo a ofrecer una imagen bochornosa de sí mismo que ni han querido soportar presencialmente sus afines para no mermar sus expectativas electorales, haya recurrido a la poesía de Federico García Lorca para reconfortarnos de tanta politiquería ruin a base de invectivas e insultos. Ya sabemos que el líder del PSOE lo hace por apuntarse un tanto cultural de modo oportunista, pero como ha leído los versos hasta bien, pues hay que decirle que vale y que se repita, más que nada por la falta que nos hace siempre la cultura. La de la cultura era, al fin y al cabo, la España de Lorca, asesinada:

Dice la tarde: “¡Tengo sed de sombra!”
Dice la luna: “¡Yo, sed de luceros!”
La fuente cristalina pide labios
y suspira el viento.

Yo tengo sed de aromas y de risas,
sed de cantares nuevos
sin lunas y sin lirios,
y sin amores muertos.

Un cantar de mañana que estremezca
a los remansos quietos
del porvenir. Y llene de esperanza
sus ondas y sus cienos.

Un cantar luminoso y reposado
pleno de pensamiento,
virginal de tristezas y de angustias
y virginal de ensueños.

Cantar sin carne lírica que llene
de risas el silencio
(una bandada de palomas ciegas
lanzadas al misterio).

Cantar que vaya al alma de las cosas
y al alma de los vientos
y que descanse al fin en la alegría
del corazón eterno.

DdA, XXII/6505

viernes, 23 de octubre de 2026

CARTA DE UNA HIJA DE LA GUERRA A FELIPE GONZÁLEZ PARA QUE NO HAGA MÁS DAÑO


Ha querido la vida que esta mujer, que dice ser hija de la Guerra al comienzo de su carta, tuviera un padre de nombre Pedro Sánchez, en cuyo nombre escribe María Antonia Sánchez su misiva a Felipe González, para decirle al expresidente que no haga más daño a su partido. Espero que no hurgue, le dice, en las llagas de los que sufrimos.

María Antonia Sánchez Jara

Felipe soy hija de la Guerra, este hombre Pedro Sánchez, mi padre, defendió a nuestro partido antes de que tú nacieras, amó la libertad, la dignidad, la igualdad y el compañerismo, entre los que habitamos la tierra y derramó esa dignidad y respeto a toda España, incluida las Brigadas Internaciones fueran de dónde fueran.

Es más al termina la Guerra ya herido y junto al Río Ebro encontró a un soldado medio muerto, le pidió que le sacara la documentación del bolsillo y la entregará dónde pudiese, ya qué le quedaban pocas horas de vida. (Tenía mujer y cuatro hijas).
Mi padre Pedro Sánchez le preguntó sabes nadar y el Sr dijo NO, no tenía fuerzas.
Mi padre se quitó la camisa y los pantalones, hizo un atadero y se echo al Sr en su espalda y le dijo; vamos a cruzar el río, o nos salvamos los dos o nos hundimos los dos. Cruzaron el río.
El señor que se ato a sus espaldas pertenecía a un soldado del bando nacional.
A mí padre no le importó eran los dos soldados y la guerra terminó. Salvo a aquel hombre con digna y orgullo, lo merecían.
Mi padre le dijo.....soy socialista he perdido la Guerra, la Batalla del Ebro pero ahora todos deberíamos luchar por el bien de nuestro país, hacerlo fuerte y digno.
Mi padre pasó unos años en África en un Campo de Concentración pero jamás, jamás, perdió esa dignidad y humanidad.
Vivió sin rencor y murió con la misma mirada al mundo.
Si viviera estoy segura que me empujaría a ir a ver a Felipe González del que fue su ídolo y le diría cuatro palabras para que no hiciera tanto daño a un Partido Socialista que nos dió bienestar y dignidad a una España desolada al mundo y que hoy todos, todas disfrutamos.
Yo soy hija de mi tierra Extremadura, nací un pueblo rural, viví el exilio forzoso, necesidad y hambre, vi como le caían lágrimas a mi padre no de debilidad, (fue más fuerte que un roble) más bien de pasión y orgullo al VER esa España de bienestar y libre.
Espero que Felipe rectifique y no urga/hurgue en las llagas de los que sufrieron, sufrimos.
Felipe González Márquez no hagas más daño a la memoria que derramó lágrimas y sangre por una España libre, con tu compartimiento y acto nosotros sufrimos, fuiste nuestro Presidente y referente no rompas más nuestros sueños, con fuerza continuaremos luchando por la Paz del mundo, el Pan, el Bienestar y la Libertad de nuestra bella Nación.

DdA, XXII/6504

EL BALCÓN, DE GENET, Y EL CRECIMIENTO VEGETATIVO DE MUERTOS VIVIENTES

Antonio Monterrubio

De todas las obras de Jean Genet, El Balcón es la que más directamente acusa a la Sociedad de haber entronizado el simulacro como sola realidad. Los tres primeros cuadros marcan la pauta. Contienen escenas acaecidas en el lupanar fetichista que da nombre a la pieza. Individuos del montón materializan sus fantasías a cambio de prestaciones económicas acordes al tamaño de su delirio.



Antonio Monterrubio
De todas las obras de Jean Genet, El Balcón es la que más directamente acusa a la Sociedad de haber entronizado el simulacro como sola realidad. Los tres primeros cuadros marcan la pauta. Contienen escenas acaecidas en el lupanar fetichista que da nombre a la pieza. Individuos del montón materializan sus fantasías a cambio de prestaciones económicas acordes al tamaño de su delirio.
Uno se hace pasar por obispo a fin de dar su absolución, con la pompa y ceremonia requeridas, a una joven feligresa que ha cometido algún pecadillo: «Seis, ¡pero capitales!». Como es costumbre entre los amantes de vicios privados, no quiere que nadie tenga conocimiento de sus turbias inclinaciones: «Y que cierren todas las puertas. Pero bien cerradas, atrancadas, abrochadas, atadas, grapadas, cosidas…». Esto recuerda, vaya usted a saber por qué, a quienes se afanan en machacar discos duros a martillazos o hacen desaparecer documentos comprometedores en la trituradora. Los virtuosos públicos tienen muchas cosas que esconder.
Otro cliente se empecina en llevar a buen puerto su rol de juez, al igual que tantos magistrados presuntamente reales, esforzándose en arrancar su confesión a una pupila de la casa. Alternadamente la pone en manos del verdugo para conseguir sacarle la verdad o se arrastra ante la delincuente. «Estoy dispuesto a lamerle los zapatos con mi propia lengua, pero dígame que es una ladrona». En tercer lugar, un alfeñique vestido de general sueña con una muerte heroica y sus correspondientes honras fúnebres.
Para estas «Tres Figuras fundamentales» Genet concibió un vestuario exagerado, aunque reconocible, y recomendó el uso de altos coturnos. Buscaba reforzar la sensación de apariencia, de fantasmagoría espectacular. Esos personajes venales son pura superficie, no tienen entidad, y tampoco la tienen los papeles que pretenden encarnar. Lo que se trasparenta en este sueño de un espejismo es que un obispo, un juez o un general socialmente admitidos como tales se limitan a interpretar; desempeñan las funciones automáticas que les ha impuesto un programador sin nombre. Los prohombres cuya supuesta realidad miman los usuarios del burdel no son más auténticos que ellos.
Pero Genet apunta más allá de los actores y su ridículo teatro de marionetas. La Religión establecida, la Ley positiva o el Heroísmo institucionalizado serían asimismo meras entelequias, fantasías sin carne, significantes sin sustancia, juguetes con la cuerda rota. Solo tienen existencia, si bien virtual, en calidad de instrumentos dedicados a combatir el pecado, el delito o el enemigo, entidades sobre cuya consistencia ontológica pueden albergarse serias dudas.
Se desata una revolución. Las autoridades han sido eliminadas de un modo u otro. Para defender el Orden establecido, el jefe de policía convence a los tres clientes de que ocupen sus lugares, acompañados de la madame disfrazada de reina. Los impostores cumplen a las mil maravillas dando el pego, de manera que la situación parece encauzada. El cuarto poder, personificado en los fotógrafos, da fe de que todo se desarrolla como Dios manda. Aquí asistimos a una escena harto simbólica, lamentablemente escamoteada en algunas versiones. El reportero gráfico «obliga al juez a sostener el monóculo [del general] sobre la lengua del obispo, como si se tratara de una hostia». Flash, magnífica instantánea de los indisolubles lazos que ligan aparatos ideológicos y coercitivos en su común tarea de embridar inteligencias y voluntades gracias al espectáculo. La ficción sustituye a la realidad y la anula. Cómo no pensar en esas estampitas piadosas de presidentas autonómicas ataviadas de Virgen de los Dolores, y dirigentes de ultracentro y extremadiestra poniendo miradas intensitas ante el espejo o el horizonte. Comedias de baratillo al gusto de un público que hace tiempo perdió el norte, los papeles y el do de su clarinete.
El Balcón deposita capas de apariencia una encima de otra. La insurrección que iba a derrocar ese régimen de superchería se revela tan artificial como él. El único personaje medianamente puro, el rebelde idealista Roger, acaba desencantado y perdido tras la muerte de su amada, convertida en símbolo y figura de la Revolución. «Al principio el pueblo luchaba contra tiranos ilustres e ilusorios, más tarde luchó por la libertad. Mañana luchará ya solo por Chantal». Nada es real, todo se esfuma, se desvanece en el aire. Por doquier señorea la ficción, exigiendo sumisión absoluta, dentro y fuera del teatro. Como afirma madame Irma mientras apaga las luces y da por terminada la función, «ahora ustedes deben volver a casa, donde todo –no lo duden– será aún más falso que aquí».
Si la Mentira triunfa, si el Simulacro impone su ley, es porque el respetable está compuesto también de actores. Cada uno se afana en interpretar su papel con escrupulosa obediencia al guion. Y no son pocos los que tienen encomendado el de muertos vivientes ideológicos. Ellos y su crecimiento vegetativo posibilitan el retorno de doctrinas opresoras y asesinas.
DdA, XXII/6504

MESSI IDOLATRADO Y PREMIADO


Ana Cardo

No estamos en Oviedo para contarlo ni tampoco tenemos mucha curiosidad en seguir las peculiaridades de una edición más de los Premios Princesa de Asturias, cuya entrega oficial será esta tarde en el Teatro Campoamor de la capital del Principado. De la ceremonia, únicamente nos puede atraer la presencia de Patty Smith entre las personas galardonadas, cuyos dos conciertos en Gijón contaron con una multitudinaria asistencia. Por lo demás, es de resaltar la idolatría que el público ovetense en general ha expresado ante el futbolista argentino Messi, después de que, al margen de su extraordinaria carrera deportiva, este señor haya dejado también como huella en nuestro país nada haber sido condenado en 2017 por la Sala Segunda del Tribunal Supremo como autor de tres delitos contra la Hacienda Pública, cometidos en sus declaraciones del IRPF en 2007, 2008 y 2009, años en los que defraudó a Hacienda 4,1 millones de euros de los ingresos obtenidos por la explotación de sus derechos de imagen.  El padre del futbolista, Jorge Horacio Messi, actuó como cooperador necesario, ya que durante años ejerció como representante del futbolista y gestor de su patrimonio, sus contratos y sus patrocinios. Por si esto pudiera haber quedado difuminado por el tiempo y la mala memoria por haber transcurrido casi diez años, la figura de Messi como capitán de la selección de su país durante el partido con España en la final del último Mundial de fútbol el pasado verano, de nada sirvió para que algunos de sus compañeros agredieran a los futbolistas al final del encuentro y dieran la espalda a los vencedores, dando la peor imagen que puede ofrecer un equipo justamente derrotado en una competición deportiva En el acta del jurado que otorga este premio internacional se puede leer: "El jurado ha destacado, además de su deslumbrante talento, su excepcional trayectoria deportiva y su formidable y continuada labor solidaria para promover el acceso a la educación y el cuidado de la salud de los niños más desfavorecidos. Leo Messi, el jugador que más títulos ha conquistado en la historia del fútbol, se ha ganado también el respeto y admiración de todos por su ejemplar comportamiento dentro del campo y por su constancia, humildad y compromiso con el juego colectivo".*

*Messi conecta con los más jóvenes en Oviedo por un fútbol más justo e inclusivo, leemos en la prensa deportiva.

DdA, XXII/6504

EL FRENTE AMPLIO OFRECE UN PROGRAMA DE MÍNIMOS: EL RESTO ES DEMAGOGIA

 Sólo un nombre para luchar contra el fascismo que viene. Pero así no se construye proyecto. Recordar que Julio Anguita, mientras coordinó IU, señaló que primero va el programa, luego los objetivos y por último los nombres consensuados. Hoy el Frente Amplio presenta un proyecto de mínimos: vivienda, salud, educación y pensiones. El resto es demagogia.



Marcos Roitman Rosenmann

Tómese su tiempo. Es posible que le sobren piezas. Algo parecido a los montajes de muebles, cuyas instrucciones son un galimatías donde sobran piezas o faltan tornillos. Comienzo justificando el enunciado. Digo España y no españolas, por respeto a las izquierdas cuyo campo de acción nos remite a las nacionalidades históricas y su derecho a la autodeterminación: Euskadi, Galicia y Cataluña, a la que se une Andalucía, con el partido Adelante Andalucía. Otras comunidades comparten espacios. Organizaciones de izquierdas existen en todas las autonomías. Con mayor o menor grado de protagonismo e inserción social. Sin embargo, con implantación territorial, si excluimos al PSOE, sólo el Partido Comunista e Izquierda Anticapitalista, que agrupa al trotskismo, poseen sedes en toda la geografía nacional. Ahora, debemos incorporar a esta lista a las organizaciones ecologistas, en sus diferentes tonalidades de verde.

Hagamos historia. El año 1982, supuso punto de inflexión en las izquierdas estatales. Un pobre resultado electoral del Partido Comunista, cuatro diputados, obligó a replantearse estrategias. De esa debacle, cuatro años más tarde, nace Izquierda Unida. El proyecto, que incluye al PCE, Izquierda Republicana, PASOC e independientes, obtuvo siete diputados. De lento crecimiento, en 1992 se transforma en federación de par-tidos. Bajo la dirección de Julio Anguita, lograría un máximo histórico de 21 diputados en 1996. A grandes trazos ese era el panorama postransición. Las izquierdas se reciclaban en IU o eran marginales en el panorama político. Como suele suceder, a pesar de su crecimiento, debates intestinos, egos no resueltos y propuestas disolventes provocaron una crisis interna. Algunos de sus ex dirigentes crearon partidos para luego ser absorbidos por el PSOE. La izquierda estatal, entraba en barrena, no así las izquierdas nacionalistas antes citadas.

El siglo XXI trajo tormentas. A rebufo del movimiento de indignados, acampada en la Plaza de Sol de Madrid el 15 de mayo de 2011, se configuró un nuevo estado de ánimo. Sus denuncias de amplio espectro: corrupción institucional, falta de oportunidades para la juventud, crítica a la monarquía, a los partidos políticos tradicionales y la necesidad de ¡democracia real ya! fueron caldo de cultivo para el nacimiento, cuatro años más tarde, de Podemos. En poco tiempo capitalizó el descontento y de la nada en 2016 se trasformaba en una opción de gobierno. Las primeras elecciones con Podemos en el escenario supuso ilusión. Los movimientos sociales y políticos de la izquierda lograban 71 diputados. Estaban en el parlamento IU, Compromís, En Marea y Podemos. Poco duró la alegría. Errores propios y campañas ajenas provocaron que en las elecciones parlamentarias de abril de 2019, la coalición Unidos-Podemos obtuviese 42 representantes. Obligados a repetirlas por la negativa de Podemos a brindar su apoyo de investidura al PSOE, y creyendo en el sorpasso, optó por seguir adelante en su propuesta. En noviembre y con el nombre Unidas Podemos obtendrá 35 diputados. Es el principio del fin de Podemos, que arrastra a toda la izquierda, donde una parte de IU decide integrarse en Podemos al albur de negociar puestos en ayuntamientos, comunidades autónomas o parlamentos autonómicos.

De ahí en adelante, y tras promover el gobierno de coalición, Podemos se reconoce por sus rupturas, deserciones, abandonos y un liderazgo mesiánico. Se transforma en una organización sin proyecto con representación parlamentaria. En este contexto, emprende un viaje en solitario, reivindicando para sí la hegemonía de toda la izquierda. Si en 2023 acudió en la coalición Sumar, acabará retirándose del segundo gobierno de coalición con sus cinco diputados. Podemos entra en la irrelevancia en menos de 10 años de existencia. Y esa realidad parece no asumirla.

Si nos atenemos a los resultados, ir en solitario no ha sido una buena decisión. La renuncia de Pablo Iglesias a la vicepresidencia segunda del gobierno de coalición para encabezar la lista de Podemos a la Comunidad de Madrid en 2023 terminó en desastre. La respuesta del votante de izquierda fue demoledora. No logró ni siquiera su escaño. El resto de la izquierda madrileña, bajo las siglas Más Madrid, sumó 27 escaños en la Comunidad Autónoma. En el ayuntamiento tampoco tiene representación desde 2019. Más Madrid suma 12 concejales. Ésa es la realidad de Podemos y no sólo en Madrid, se repite en la mayoría de las capitales y grandes ciudades del Estado. En estas elecciones generales a celebrarse el 29 de noviembre, Podemos decide mantenerse en sus 13. Ir en solitario, pero pacta con Esquerra Republicana de Cataluña. Sus dos figuras, Gabriel Rufián e Irene Montero, escenifican el acuerdo. Esconden un objetivo: eliminar de la ecuación a Barcelona en Común, tercera fuerza política en Barcelona, que además está integrada en el Frente Amplio, que agrupa a 15 organizaciones del Estado español y donde participa Ada Colau. Se trata de un golpe de efecto que ha salido mal. De ahí los llantos de Rufián, Montero, Iglesias o Ione Belarra, justificando que hay diferencias de fondo y no pueden firmar nada si no aceptan ir ellos como cabeza de lista, dado que han realizado primarias internas. Hay que decirlo, todas escuálidas: ha votado menos de un 30 por ciento de la organización para proclamar a Montero como candidata a presidenta. Sólo un nombre para luchar contra el fascismo que viene. Pero así no se construye proyecto. Recordar que Julio Anguita, mientras coordinó IU, señaló que primero va el programa, luego los objetivos y por último los nombres consensuados. Hoy el Frente Amplio presenta un proyecto de mínimos: vivienda, salud, educación y pensiones. El resto es demagogia.

LA JORNADA  DdA, XXII/6504