Diario del Aire
sábado, 30 de mayo de 2026
EL PUEBLO URUGUAYO, CON EL PUEBLO CUBANO: NI ODIO, NI INJERENCIA
LA COMPRAVENTA DE SERVICIOS ENTRE LA CLASE POLÍTICA
¿Y SI INCLUSO PUDIENDO HACER, NO PUDIERAN?
Félix Población
Últimamente, y a pesar de la que le está cayendo a su partido con el caso Zapatero y demás casos -todos mediáticamente explotados para que el totum revolutum magnifique el conjunto- , pareciera que Pedro Sánchez se muestra con un sentido del humor que incluso está contagiando a los militantes, afiliados o simpatizantes del PSOE. A pesar de las consejas de algunos de sus compañeros de la gran coalición Felipe González y García Page, coincidiendo con el Partido Popular y su extrema derecha en la necesidad de convocar elecciones de inmediato, Sánchez tuvo la suficiente ironía para reprocharles una convocatoria partidista: "Hay algún compañero que me pide adelantar elecciones porque es consciente de que voy a tener una mayor mayoría parlamentaria para poder gobernar de una forma mucho más tranquila. Yo se lo agradezco, pero no puedo convocar elecciones por interés partidista". De este mismo costal es la ocurrencia de un eslogan para esas elecciones generales de 2027, sirviéndose de la frase reiterada por Aznar el de las Azores a modo de clave desestabilizadora contra el actual gobierno de coalición. A "el que pueda hacer, que haga" del expresidente patrañero, le ha salido un socialista con "El que pueda votar, que vote", que bien podría ser, además, una frase estimuladora de la participación electoral de ese electorado de izquierda, sumido en la abstención, el enojo o la melancolía de las divisiones y que el exdirector del gabinete de Sánchez , el arúspice Iván Redondo, considera esencial para que Pedro Sánchez vuelva a ganar en las urnas. Con todo, creo que a medida que discurren los acontecimientos debería plantearse más pronto que tarde la posibilidad de un frente común para defender la democracia, evitando democráticamente un gobierno de derecha extrema. En pro de ese frente bien valdría como eslogan de campaña "el que pueda votar, que vote". De momento, la última encuesta del CIS correspondiente al mes de mayo mantiene la posibilidad de que un frente en esa línea sí podría dar la presidencia a Sánchez una vez más. Ocurriría entonces lo que hoy parece imposible, que incluso pudiendo hacer, no pudieran*.
*Me dicen compañeros politólogos bien documentados, que circula documentación contrastada y con bastante credibilidad de que si las elecciones generales son para el 2027 como toca, es muy probable que Sánchez pueda formar gobierno de mayoría. Está documentación les llega al PP y partidos de derecha y es lo que les hace precipitarse y lanzar esa justicia preceptiva de salir a tirar la red a ver si hay suerte y pica algo. /Antonio Criado Barbero.
DdA, XXII/6361
viernes, 29 de mayo de 2026
LA BATALLA POR EL FUTURO SE LIBRA EN EL PASADO
Las vibraciones que emite el pasado reaccionario son tóxicas, porque celebra todo aquello que como sociedad habíamos acordado rechazar: las guerras de agresión, el imperialismo, el despotismo, el racismo y la xenofobia. Celebrar historias reaccionarias y basadas en mitos solo sirve para construir sociedades reaccionarias y vulnerables al engaño. De hecho, está desempeñando ya un papel político clave. Por eso la batalla por el futuro se libra en el pasado.
Alfredo González Ruibal
El pasado parece un tiempo inútil. Frente al presente y el futuro que
concentran nuestras preocupaciones y nuestros esfuerzos de cambio, el pasado,
como su nombre indica, es lo que ya fue y, por lo tanto, lo que no podemos
transformar. Por eso probablemente la historia no ha ocupado un lugar central
en ningún programa político.
De hecho, en el pensamiento progresista se ha percibido con frecuencia como
una losa que pesa en el presente y de la que debemos librarnos o como un
refugio de reaccionarios que quieren perpetuar el statu quo. Esta actitud
antihistórica se transformó a partir de los años 60 del siglo XX, pero
nuevamente en clave negativa: la historia es importante como advertencia y
lugar de duelo, objeto de continua conmemoración melancólica.
Para quienes nos dedicamos al estudio del pasado, adoptar una posición
crítica ha significado habitualmente revelar cómo funcionan los discursos y
prácticas del poder, exponer injusticias y reivindicar a las víctimas y a los
grupos subalternos. Esta aproximación entiende la historia, como "lo que
duele, lo que rechaza el deseo" (en palabras de Fredric Jameson).
Frente a esta historia traumática y este lamento perpetuo, los
reaccionarios nos prometen la liberación de toda culpa y el disfrute del pasado
sin remordimientos. No un espacio de tristeza, sino de felicidad. Ni de duelo,
sino de exaltación: un compendio de hechos de los que sentirnos orgullosos. Y
de aquellos que no, la historia reaccionaria nos exonera de responsabilidad.
En un tiempo de crisis existencial -particularmente entre varones blancos
heterosexuales, pero no solo-, la historia en clave positiva se convierte en un
ejercicio de autoayuda. Nuestra vida puede parecernos un fracaso y el mundo que
nos rodea, incomprensible y amenazante, pero nos queda al menos pertenecer a la
estirpe de Hernán Cortés y Blas de Lezo. La historia es un espejo que nos
devuelve una imagen mejor de nosotros mismos. En nuestras vidas prosaicas y sin
resonancia (como diría el sociólogo Hartmut Rosa), la historia nos hace vibrar
de nuevo y parece cobrar sentido.
El problema es que las vibraciones que emite el pasado reaccionario son
tóxicas, porque celebra todo aquello que como sociedad habíamos acordado
rechazar: las guerras de agresión, el imperialismo, el despotismo, el racismo y
la xenofobia. Celebrar historias reaccionarias y basadas en mitos solo sirve
para construir sociedades reaccionarias y vulnerables al engaño. De hecho, está
desempeñando ya un papel político clave. Por eso la batalla por el futuro se
libra en el pasado.
Y estamos perdiendo la batalla en todos los frentes. No todo es culpa de
quienes nos dedicamos a investigar o enseñar historia. Es difícil combatir
contra algoritmos que fomentan la controversia y el negacionismo y contra un
aparato mediático (editoriales, redes sociales y medios tradicionales) que
presenta a los propagandistas reaccionarios como portavoces legítimos del
pasado frente a una academia que oculta o distorsiona la verdad. Me comentaba
una colega, profesora de universidad, que los estudiantes reclaman cada vez más
esa historia que considerábamos social y académicamente superada: la de los
grandes hombres y hechos de armas. No sorprende, porque los jóvenes consumen
propaganda reaccionaria disfrazada de divulgación histórica.
Podemos contarles otra visión del pasado -más ajustada a la realidad de los
documentos y por lo tanto más compleja y menos amable. Podemos escribir libros
desmitificadores -sobre la Reconquista, la conquista de América o la dictadura
de Franco (yo mismo lo he hecho). Pero no es suficiente. Nada de ello frenará
la ofensiva reaccionaria contra la historia.
Porque resulta difícil que el pasado melancólico pueda sustituir a una
historia en clave positiva. Como recordaba aquí
Pablo Batalla en relación a la Segunda República, es imposible
construir el futuro únicamente sobre el duelo. Aunque debemos recordar el
trauma y denunciar las injusticias históricas, no será el trauma y la denuncia
lo que nos haga vibrar. La historia no solo es lo que duele.
El gran reto para ganar la batalla por el pasado es construir historias en
positivo. Historias que no solo ayuden a entender mejor lo que ha sido, sino a
construir lo que será. Con esperanza.
PÚBLICO DdA, XXII/6360
A ELDIARIO.ES LE VA LA VIDA EN MANTENERSE FIRME ANTE JULIO IGLESIAS
Lazarillo
Ayer, en medio de la febril ebullición de casos judiciales que vivimos estos días en nuestro país, se celebró en el Juzgado de Primera Instancia número 55 de Madrid el acto de conciliación presentado por Julio Iglesias para que El Diario se retractara de haber publicado la denuncia presentada por dos empleadas del cantante, que lo acusaron de agresiones sexuales y trata de personas en sus lujosas residencias de la República Dominicana y Bahamas. Las dos trabajadoras interpusieron la denuncia ante la Fiscalía, con el respaldo de la organización internacional Women's Link Worlwide, por unos hechos que ocurrieron entre enero y octubre de 2021 y fueron investigados por El Diario y Univisión Noticias. Ignacio Escolar, director del periódico digital, ha dicho que no rectificará ni eliminará las informaciones publicadas el pasado 13 de enero sobre presuntas agresiones sexuales, como pedía el cantante. El director y cuatro de sus periodistas, representados ayer por una procuradora, se han negado a ceder a estas exigencias, manteniendo intacta su postura y negándose también el pago de una indemnización que se anticipaba de importante cuantía. Teniendo en cuenta lo que Julio Iglesias representa hoy al margen de su exitosa carrera musical por sus relaciones con el poder, en Estados Unidos sobre todo, es de resaltar y agradecer como profesionales que un periódico de este país mantenga su firmeza en defender el trabajo y profesionalidad de quienes durante tres años se documentaron y redactaron la que quizá sea la exclusiva más importante en toda la trayectoria del medio. Al periódico le va la vida en ello y por esto es más de subrayar su actitud.
DdA, XXII/6360
TRAS EL 15M LAS CUENTAS PARA GOBERNAR ESPAÑA YA NO SALÍAN
Otro buen artículo del firmante en CTXT (El que pueda dilapidar, que dilapide), sobre todo con fragmentos como este con el que lo encabezamos: Imagínese que usted es un poderoso. Es decir, un miembro de una de esas 40 o 50 familias que dominan España. Hace 20 años, su capacidad de influencia y control era absoluta. Si gobernaba el PP, usted mandaba. Si gobernaba el PSOE, mandaba usted. Todo el poder político trabajando para satisfacerle, un montón de medios, repartidos en ideología conservadora y progresista haciendo más de lo mismo, una policía a la que nadie ponía en duda y unos jueces que, por supuesto, eran considerados seres de luz. Tenía usted todas las armas en su mano hasta que algo sucedió. Tras el 15M y la llegada de nuevos partidos, las cuentas para gobernar España ya no salían. En lugar de respetar la democracia, comenzó el quien pueda hacer, que haga. Coincido plenamente con la última frase del artículo: La mala noticia es que, a corto plazo, todo este descaro es peligroso, nocivo para la sociedad. La buena noticia es que, a medio plazo, no será nada beneficioso para quienes lo están provocando.
Gerardo Tecé
No habíamos terminado de frotarnos los ojos con la imputación de Zapatero cuando, en la mañana del miércoles, la UCO entraba en la sede del PSOE. Por fin se iba a descabezar a la organización criminal que gobierna España. Era la única conclusión posible tras la avalancha de titulares sincronizados de la prensa derechista, es decir, de la prensa española. Estamos ante el golpe final al sanchismo, aseguraban unos. Se trata de financiación ilegal, decían otros. Hubo quienes dieron la noticia de la entrada de la Guardia Civil a Ferraz antes de que se produjese. Es decir, hubo filtración. Se van a reír ustedes, pero desde la condena sin pruebas al fiscal general, en España se han seguido produciendo filtraciones, solo que ya no son graves y nadie las investiga. Un día es un día, dijeron aquella vez los jueces del Supremo.
Tampoco es habitual ver entradas de la UCO así, a lo loco. Cuando van es por algo sólido, importante. Por ejemplo, a casa de Ayuso nunca fueron cuando lo de su padre, ni cuando lo de su hermano ni tampoco cuando lo de su novio. De hecho, ha pasado un año desde que a la UCO le fue encargado un informe sobre Alberto González Maserati y el informe no llega. No hay prisa y tampoco parece tenerla el juez que lleva ocho meses sin autorizar el acceso a las cuentas de la pareja de la presidenta madrileña. Cosas que pasan. O que no pasan. Depende.
Entre imputaciones y registros, Leocenis García, un preso venezolano liberado hace unos años tras la intermediación de Zapatero, andaba de visita por España y publicaba en X que, pese a que la mayoría de sus amigos españoles eran del Partido Popular, le parecía que la oposición del PP era “un camino peligroso y lleno de irrespeto a las instituciones”. Añadía el expreso que, tras ser entrevistado por El Debate por invitación de su director Bieito Rubido (ex de ABC), la entrevista fue censurada porque no gustaron sus respuestas. “Esto no es periodismo ni política, es manipulación y una canallada”, decía. Ninguna democracia, y menos España, va a salir fortalecida con este tipo de actuaciones, concluía. A García, ex preso político del régimen de Maduro –ese es el nombre completo que se le pone cuando opina lo correcto–, no le verán ustedes en El Hormiguero, Ana Rosa, Iker Jiménez o cualquier espacio mediático en el que se lleva a nazis en nombre de la libertad de expresión, libertad de las expresiones que sí queremos escuchar.
Cuando esta gente gane va a ser para 30 años, me decía un amigo el otro día. Si ya tienen a la policía, a la prensa, a los empresarios, a la iglesia y a los jueces, verás cuando también tengan La Moncloa. No sé si estoy de acuerdo. Aznar, que habla lento y sin mover los labios porque correr y trabajar –incluso los músculos faciales– es de pobres, no es un tipo muy sabio que digamos. No hablo de bagaje cultural, que tampoco, sino de las muchas demostraciones empíricas de su estupidez. Hace dos décadas se creyó que Iraq tenía armas de destrucción masiva y, más tarde, que el 11M había sido ETA. Si no es tonto, sino simplemente un mentiroso, que ejerza su derecho a réplica y yo corrijo la frase anterior sin problema. Mientras no lo haga, supongamos que muy listo no es. Tampoco en su tesis “El que pueda hacer, que haga”. Una estrategia política que, como su liberalización del suelo, acaba siendo ruinosa. Me explico. Imagínese que usted es un poderoso. Es decir, un miembro de una de esas 40 o 50 familias que dominan España. Hace 20 años, su capacidad de influencia y control era absoluta. Si gobernaba el PP, usted mandaba. Si gobernaba el PSOE, mandaba usted. Todo el poder político trabajando para satisfacerle, un montón de medios, repartidos en ideología conservadora y progresista haciendo más de lo mismo, una policía a la que nadie ponía en duda y unos jueces que, por supuesto, eran considerados seres de luz. Tenía usted todas las armas en su mano hasta que algo sucedió. Tras el 15M y la llegada de nuevos partidos, las cuentas para gobernar España ya no salían. En lugar de respetar la democracia, comenzó el quien pueda hacer, que haga.
Estamos en 2016. Para que Rajoy, incapaz de formar mayorías con todos los medios de comunicación –incluyendo El País– trabajando para él, pudiera seguir en La Moncloa, hubo que sacrificar la pieza del PSOE. Expulsión de Pedro Sánchez que salió mal porque el tipo volvió de entre las cenizas. Pieza perdida y quien pueda hacer, que siga haciendo. Turno para los medios y sus innumerables bulos contra Podemos. Era burdo, pero iban con ello cada semana, hasta que esa pieza también fue sacrificada por parte del poder que todo lo controlaba. El control mediático ya no es lo que era. Cuando las noticias negativas ya no dañaban al rival como debían, porque el descaro era tal que el receptor desconfiaba del emisor, la pieza también se perdió. Siempre nos quedarán los jueces, pensaron. Hoy, una imputación y un registro de la UCO no son sinónimos de vergüenza como hace dos décadas, sino de politización de la Justicia de la que nadie duda.
Quien pueda dilapidar, que dilapide, debería decir Aznar, chico de los encargos de la España poderosa, la próxima vez que su labio inferior se mueva un poco. Nada más lejos de mi intención que darle buenos consejos al de la foto de las Azores, pero un buen asesor debería decirle a él y a los mandamases de la España fetén que hasta un preso venezolano de derechas se da cuenta de que no es buena idea. El poder necesita piezas bien colocadas sobre el tablero, no movimientos desesperados de sacrificio. ¿De qué sirve tener todos los medios de comunicación trabajando para ti si no disimulan el hecho de trabajar para ti? ¿De qué sirve que la Justicia sea abrumadoramente de derechas si la gente lo percibe, si las imputaciones que antes destrozaban a tu rival ya simplemente alimentan el debate sobre el lawfare? ¿De qué te sirve controlar la marioneta si todo el mundo ve los hilos? La mala noticia es que, a corto plazo, todo este descaro es peligroso, nocivo para la sociedad. La buena noticia es que, a medio plazo, no será nada beneficioso para quienes lo están provocando.
CTCT DdA, XXII/6360
jueves, 28 de mayo de 2026
RESOLUCIONES JUDICIALES EN REBELDÍA CONTRA LEYES APROBADAS EN EL PARLAMENTO
Frustradas las legítimas aspiraciones del PP para alcanzar la presidencia del Gobierno, se inicia la cacería del investido presidente Pedro Sánchez. Participan, con gran estruendo, las terminales mediáticas y no tardan en incorporarse algunos jueces y tribunales con notoria manipulación de las normas procesales y penales. Nos esperan decisiones relevantes (caso mascarillas y caso Zapatero) que nos servirán para seguir midiendo el nivel y la calidad democrática de nuestro sistema judicial.
José Antonio Martín Pallín
Todos los
tratados internacionales y las Constituciones que reconocen la primacía de los
derechos humanos y de las libertades cívicas (Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, Convenio Europeo de Derechos Humanos y nuestra propia
Constitución) colocan la Justicia en el vértice de sus valores
superiores. El texto constitucional, después de proclamar que
la justicia emana del pueblo, encomienda administrarla a los jueces y
magistrados integrantes del Poder Judicial, para lo que deben gozar de
independencia e inamovilidad, recordándoles que pueden incurrir en
responsabilidad si no se someten al imperio de la ley. Su potestad no es
omnímoda, ya que, para legitimarse, a falta de la investidura popular, tienen
la obligación de exponer y motivar, de manera clara y comprensible, las razones
por las que se ha llegado a una determinada resolución. Como se puede observar,
no se les exige la imparcialidad porque se supone que es consustancial a la
función de juzgar.
La
comunidad internacional integrada en la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) ha señalado cuáles deben ser las normas
éticas y deontológicas que deben observar los jueces y tribunales en el
desempeño de sus funciones. En julio de 2006, el Consejo Económico y Social de
las Naciones Unidas aprobó una resolución en la que reconoció que los
Principios de Bangalore constituían un nuevo desarrollo de los Principios
Básicos relativos a la Independencia de la Judicatura. España las asumió
incorporándolas a nuestro acervo normativo.
Solo
algunas pinceladas de su amplio contenido: “Un juez se esforzará para ser
consciente de y para entender la diversidad de la sociedad y las
diferencias provenientes de varias fuentes, incluidas, sin ánimo de
exhaustividad, la raza, el color, el sexo, la religión, el origen nacional, la
casta, las minusvalías, la edad, el estado civil, la orientación sexual, el
nivel social y económico y otras causas similares”. “Durante el desempeño de
sus obligaciones judiciales, un juez no manifestará predisposición o prejuicios
hacia ninguna persona o grupo”. “Un juez no sólo estará libre de conexiones
inapropiadas con los poderes ejecutivo y legislativo y de influencias por parte
de los citados poderes, sino que también deberá tener apariencia de ser
libre de las anteriores a los ojos de un
observador razonable”.
Pongámonos
en la mente de un observador razonable, preferentemente extranjero, que tenga a
su disposición una serie de datos estadísticos que ponen de relieve el sesgo
de algunas resoluciones judiciales en materias
relacionadas con actividades políticas o el ejercicio de derechos
fundamentales. Lo más preocupante es que en algunas ha intervenido el Tribunal
Supremo y que todas han sido apoyadas por las asociaciones judiciales
notoriamente de derechas y en abierta rebeldía contra leyes aprobadas en el
Parlamento.
En
mi opinión, la ofensiva judicial contra los independentistas y partidos de
izquierda comienza con el caso Atutxa, presidente del Parlamento
Vasco, condenado, con una burda manipulación de la ley procesal, por haber
aplicado el Reglamento de una Cámara legislativa. Cuando aparece en el panorama
político, con notorio éxito, el partido político Podemos, se inicia una
verdadera cruzada judicial contra sus dirigentes y militantes. Muchos jueces
eran conscientes de su absoluta carencia de contenido penal, pero su
tramitación se extendía en el tiempo con las inevitables consecuencias
políticas. El observador razonable comprobará, estupefacto e inquieto, la
clamorosa inacción judicial frente al acoso, durante más de un año, de la
vivienda de Irene Montero y Pablo
Iglesias. También el insólito Caso de la niñera, que pretendía
convertir en delito el hecho de que una asesora de Irene Montero cogió en
brazos a uno de sus hijos. Según el juez, podía ser un caso de malversación de
caudales públicos, aunque terminó archivándolo por falta de pruebas. Me
parece paradigmático el caso de Ada Colau. Tuvo que soportar
una verdadera catarata de querellas, algunas propiciadas por la empresa Aguas
de Barcelona, cuya municipalización propugnaba la alcaldesa.
Frustradas las legítimas aspiraciones del PP para alcanzar la presidencia del Gobierno, se inicia la cacería del investido presidente Pedro Sánchez. Participan, con gran estruendo, las terminales mediáticas y no tardan en incorporarse algunos jueces y tribunales con notoria manipulación de las normas procesales y penales. Las acusaciones mantenidas contra su esposa Begoña y su hermano (a punto de comenzar el juicio) vulneran los más elementales rudimentos del derecho. El caso del hermano, sucedido hace ocho años, es un conflicto —como otros muchos miles— de naturaleza administrativa sin contenido penal. Escribiendo estas líneas se acaba de conocer el contenido del informe de la UCO avalando la absoluta regularidad de la concesión de la Cátedra a Begoña Gómez, ajustándose estrictamente a los Estatutos de la Universidad Complutense.
Es
preocupante la intervención en esta guerra del Tribunal Supremo. La Sala
Segunda de lo Penal ha tenido tres intervenciones, alguna de gran impacto
institucional, como el inaudito registro de la sede de la Fiscalía General del
Estado, como si se tratase de una cueva de narcotraficantes, para detectar una
posible información que el fiscal general ordenó trasmitir a los medios de
comunicación sobre la existencia de un delito contra la Hacienda pública,
circunstancia que en absoluto es delictiva. Algunos partidos políticos que
pretenden regir los destinos de nuestro país aplaudieron semejante salvajada
procesal e institucional. La sentencia condenatoria —que cuenta con dos votos
disidentes— pesará como una losa sobre los que la consumaron. No se puede condenar
por sospechas alternativas de quien ha sido el autor ("el
fiscal general o alguien de su entorno"). La comunidad
jurídica está conmocionada ante tal agresión a los principios rectores del
derecho penal.
Otro
desaguisado se consumó con la condena por una posible patada a una policía
atribuida hacía más de cinco años al parlamentario Alberto Rodríguez de
Podemos. La inexistencia de prueba era tan clamorosa, que hubo dos votos
particulares y el Tribunal Constitucional terminó anulándola.
Pero el hito histórico que marca la politización extrema se manifiesta en la
tramitación y condena de los componentes del Gobierno de la Generalitat y a la
Presidenta del Parlament por un delito de sedición y malversación. Se acordó el
ingreso en prisión preventiva de la mayoría de los implicados, decisión que fue
considerada arbitraria por el Grupo de trabajo de Naciones Unidas. Finalmente,
la sentencia reconoce que todo se abortó con la aplicación del articulo 155 de
la CE que disolvió el Legislativo y convocó nuevas
elecciones.
En
el ámbito de la Sala tercera de lo Contencioso-administrativo del Tribunal
Supremo se han producido resoluciones sin precedentes. Me refiero al
cuestionamiento de los indultos o anulando nombramientos para órganos
constitucionales (Fiscalía General del Estado y Consejo de estado).
Recientemente ha legitimado a las personas con relación afectiva intensa para recurrir la
decisión de la Comisión de garantías y evaluación autorizando la
práctica de la eutanasia, lo que inevitablemente abrirá un periodo de tiempo que
prolongará, sin justificación alguna, el sufrimiento de la
persona que la ha solicitado.
Nos
esperan decisiones relevantes (caso mascarillas y caso Zapatero)
que nos servirán para seguir midiendo el nivel y la calidad democrática de
nuestro sistema judicial.
(Abordo con
detenimiento estos casos, junto con el del fiscal general del Estado, en mi
reciente libro 'Visto para sentencia'·, páginas 215 y siguientes. Editorial
Siglo XXI).
INFOLIBRE
ESTAMOS ANTE UNA GRAN PRUEBA DE ESTRÉS PARA LA DEMOCRACIA
Lucio Martínez Pereda
GOLPE DE ESTADO CONSUMADO CON LA PARTICIPACIÓN DE TRUMP
SE ESTÁ MONTANDO UN CASO LULA A LA ESPAÑOLA
La imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por organización criminal, blanqueo de capitales, tráfico de influencias y falsedad documental –sin descartar, de momento, posibles acusaciones de compraventa de joyas y de comercio ilegal de oro (amarillo, según la jerga de la UDEF) y otros minerales raros– ha convertido a la democracia española en un estercolero.
La filtración del auto del juez Calama, lleno de inferencias, dimes, diretes, errores, suposiciones e indicios directamente transcritos de los dos informes de la UDEF, también convenientemente filtrados urbi et orbi, ha conseguido su objetivo principal. El linchamiento público y el escarnio / escarmiento de Zapatero y su familia / entorno. A estas alturas –y pase lo que pase con un proceso judicial que será todo lo largo que se necesite– todos ellos saben que han sido cancelados para una larga temporada de la vida política, y posiblemente de la actividad laboral.
El juicio mediático paralelo que suelen celebrar las televisiones privadas y los medios y submedios de las cloacas contra los adversarios políticos –encausados o no– se ha expandido esta vez con mayor potencia que nunca, con una unanimidad casi total. Cuesta estos días distinguir las portadas de El País y la SER, o algunos informativos de RTVE, de las que despachan The Objective, El Mundo, El Debate o El Confidencial. Unos y otros se suman con la misma alegría y sin rubor alguno a la orgía, y desmenuzan cada detalle de las supuestas revelaciones escandalosas que depara la investigación de una Fiscalía Anticorrupción sesgada políticamente y de una UDEF que ha sido dirigida por un inspector jefe acusado de narcotráfico y blanqueo que escondía 20 millones de euros emparedados en su casa.
El culmen de esa bacanal de inmundicia, sensacionalismo e irresponsabilidad ha sido la publicación masiva de las fotos de las joyas halladas por las Fuerzas de Seguridad en la caja fuerte que Zapatero tenía en su despacho. ¿Habría pasado lo mismo si los investigados hubieran sido Rajoy, Aznar o Felipe González? ¿Es medianamente decente e informativamente relevante esa exhibición de lo que los medios llaman “un botín”? ¿Tal vez intentan conseguir que el público piense que Zapatero es un gángster que se dedica a atracar joyerías?
Confiar en la policía y la justicia españolas es una tarea cada vez más ardua. Como dice José Antonio Martín-Pallín, presidente de honor de esta revista, vivimos bajo un golpe de Estado judicial cuyo principal objetivo es desalojar a Pedro Sánchez de la presidencia del Gobierno. Las causas políticas abiertas de forma sucesiva contra Begoña Gómez, el fiscal general del Estado, el hermano de Sánchez y ahora el expresidente Zapatero confirman este hecho que cierra el círculo iniciado por la policía patriótica con Podemos, sus socios y el procesismo catalán.
La reciente condena del TS al fiscal general, sin una sola prueba de cargo en su contra, indica que la judicatura ha traspasado ya todas las líneas rojas. El linchamiento policial y mediático de Zapatero –también, de momento, sin una sola prueba sólida en su contra– señala que el Grupo Prisa y algunos informativos de RTVE se han igualado con los medios más corruptos del país al renunciar a poner sus principios deontológicos y profesionales por encima del sectarismo, el amarillismo y la histeria.
Acabe como acabe el proceso a Zapatero, la entrada del grupo editorial más respetado del país en la cacería de uno de los activos electorales del centro izquierda es una pésima noticia para la pluralidad, la democracia y el ecosistema mediático y social. Primero, porque es un ataque al derecho de la ciudadanía a recibir información veraz y contrastada. Pero también porque violenta las bases de un Estado de derecho edificado sobre el respeto a la presunción de inocencia.
El auto de Calama muestra que Zapatero es un expresidente haciendo, según afirman otros investigados, las cosas que suelen hacer los expresidentes, pero molestando a la derecha trumpista y a Estados Unidos. Si lo que hizo es ilegal o delictivo, tendrá que dar explicaciones a la ciudadanía y luego competerá a los jueces probar su culpabilidad. En este caso, deberían ser investigados de oficio los demás expresidentes, y con el mismo celo. Pero las causas abiertas contra el entorno de Sánchez hacen pensar que eso no sucederá. Porque el fin evidente de esta operación es acabar como sea con el presidente del Gobierno; es decir, montar un caso Lula a la española.
CTXT DdA, XXII/6359








