Diario del Aire
martes, 23 de junio de 2026
LA NUEVA PROPIEDAD PRIVADA EN CUBA: 15 REGLAS CONTRA LA INFLACION Y EL ABUSO
CUANDO LAS FUERZAS DEL ORDEN DISPARARON A MATAR EN LA ASTURIAS DE LA TRANSICIÓN
El Gobierno ha presentado un informe sobre vulneraciones de derechos humanos a personas por su lucha por la consolidación de la democracia para reparar la memoria de las víctimas mortales de los abusos policiales cometidos durante la Transición (entre 1979 y 1983), en el que incluye un listado de 63 víctimas mortales, dos de ellos, un camionero en Oviedo y un estudiante de 19 años en Gijón, fueron asturianos.

Diego Díaz Alonso, Nortes
Una comisión impulsada por el Gobierno sobre vulneración de derechos humanos entre 1979 y 1983 ha identificado a 63 víctimas de la extrema derecha o de fuerzas de seguridad en el periodo inmediatamente posterior a la aprobación de la Constitución, dos de las cuales murieron en Oviedo/Uviéu y en Xixón por la actuación de la Guardia Civil y la Policía Nacional, respectivamente. La primera de las víctimas registrada en Asturias es el transportista Valeriano Martínez Pérez, de 41 años, quien murió en Oviedo/Uviéu el 19 de septiembre de 1979 en el contexto de una huelga del ramo.
Casado y con tres hijos, Martínez Pérez formaba parte de un piquete y recibió un disparo de un cabo de la Guardia Civil en un forcejeo entre camioneros y la escolta de un convoy, en el barrio de La Tenderina, cuando los huelguistas trataban de bloquear los accesos a la capital asturiana.
Según la crónica los camioneros en huelga lanzaron piedras y trataron de pinchar un camión de la Central Lechera Asturiana, empresa que había despedido días atrás a varios transportistas. Fue en este contexto en el que la Guardia Civil abrió fuego contra el camionero ovetense, que fallecería horas más tarde en el hospital a consecuencia de las heridas de bala. Nadie sería juzgado ni condenado por el caso.
La huelga de los transportistas asturianos, agrupados en la central Cesintra, sería uno de los conflictos más largos y violentos de la Transición asturiano. Los trabajadores, autónomos, exigían mejores precios o ser contratados como empleados por las principales empresas asturianas, ENSIDESA, HUNOSA y Central Lechera.
En el piquete serían detenidos dos líderes huelguísticos, uno de ellos, Alejandro Bárcenas, militante socialista, expulsado de la FSA-PSOE por sus críticas a la falta de apoyo a la huelga del Consejo Regional de Asturias y de la UGT. Tras las movilizaciones de los trabajadores sería puesto en libertad.

Si algo llama la atención de las crónicas periodísticas de esos días es la falta de solidaridad con la huelga, así como la nula exigencia de responsabilidades por el asesinato del trabajador. Ha tenido que pasar casi medio siglo hasta que su memoria sea reparada.
Estudiante gijonés asesinado por la policía
La segunda víctima registrada en Asturies es el joven Juan Abel Muñiz Corral, de 19 años, quien también murió por impacto de bala en la avenida Galicia de Xixón, en el Natahoyo, a primeras horas de la madrugada del 13 de mayo de 1981, cuando un agente de la Policía Nacional, de paisano, realizó varios disparos, uno de los cuales alcanzó mortalmente al estudiante, después de que este se negara al requerimiento de su documentación para su identificación.
Como en el caso del transportista llama la atención el poco interés despertado por el suceso en los medios, así como la ausencia de condenas o peticiones de explicaciones a un claro caso de abuso policial.
Informe
No fueron caso aislados. En su informe la comisión reconoce un total de 63 víctimas -dos de ellas en el primer año del Ejecutivo socialista de Felipe González- siguiendo dos criterios: que los casos acabaran en muerte y que ocurriera en un contexto de violencia por motivaciones políticas.
En concreto, hay 34 víctimas de actuaciones de la extrema derecha y 29 de excesos policiales entre el 29 de diciembre de 1978 (la fecha de entrada en vigor de la Constitución) y el 31 de diciembre de 1983, todas ellas acordadas tras un intenso debate en el seno de la comisión, prevista en la Ley de Memoria Democrática de 2022 y presidida por el secretario de Estado, Fernando Martínez.
La mayoría de víctimas son de 1980 (28 casos), seguido de 1979 (22 casos), 1981 (9 casos), 1982 (tres casos) y 1983 (un caso).
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Nota Asturias Laica
Informe en el blog: De un joven de 15 años a un niño de 2 tiroteados por la Guardia Civil: la lista de víctimas de abusos policiales y grupos ultras en la Transición (incluye listado).
DdA, XXII/6387
OYE, JUEZ PEINADO, ¿ESTO NO ES UNA MOFA DE LA PROPIA JUSTICIA?
Lazarillo
Las semanales intervenciones en el programa A vivir que son dos días del escritor Juan José Millás, que se acaba de estrenar con la lucidez que le caracteriza en la edad octogenaria, nos suelen sorprender a la temprana hora de la mañana en la que habla en la Cadena SER por las consideraciones sagaces que en ocasiones hace a propósito de la actualidad. La actualidad este pasado fin de semana estuvo marcada por el despropósito del juez Peinado al solicitar de la esposa del Presidente del Gobierno la entrega de su pasaporte, habida cuenta la posibilidad barajada por el magistrado de que los funcionarios policiales pudiesen facilitar la fuga de Begoña Gómez del país. Las declaraciones de Peinado, incluidas en una resolución judicial y aludiendo en concreto a los escoltas de la señora Gómez, han sido motivo para que el Consejo del Poder Judicial abra un expediente disciplinario al juez, un proceso que si al final acabase en sanción podría pillar a Peinado disfrutando de su jubilación, dado que en septiembre pasará a ser pensionista. Millás dijo en la SER que está muy sorprendido de que los jueces no tengan jefes, porque de tenerlos alguien le habría dicho a Peinado: Oye, Peinado, ¿esto no es una mofa de la propia justicia?. Pronto, de seguir así algunos magistrados*, ese casi 50 por ciento de la población que ya cree que la justicia no es imparcial, rebasará la mitad de la ciudadanía. Sería más que grave para el porvenir de la democracia.
*A Aldama, la corrupción le sale a devolver. Caso inédito en un corrupto. Artículo de Nacho Escolar.
DdA, XXII/6387
IMPAGABLE LABOR DEL JUEZ PEINADO PARA EXPLICAR ESTE TIEMPO
La labor del juez Peinado con el caso de la esposa del Presidente del Gobierno, a partir de unos recortes de prensa presentados por un sindicato ultra que resultaron ser falsos, resultará impagable para explicar este tiempo que vivimos, comenta Tecé. Un tiempo en el que casi la mitad de la población considera que la justicia no actúa de modo imparcial. Peinado, al que ha abierto expediente el Consejo del Poder Judicial, está satisfecho con su trabajo ha cerrado el caso de su vida, subraya el articulista. Ese en el que intentó responder a qué huelen las nubes, a qué huelen las cosas que no huelen y si la sospechosa falta de olor es un indicio imputable.
Gerardo Tecé
Tengo un amigo que es un prestigioso jurista con el que me río más que aprendo. No es que aprenda poco, es que me río mucho. Hasta hace unas semanas, mi amigo, fervoroso defensor y creyente de la Justicia, defendía que Peinado era un juez de dudosa calidad técnica, sin más. Hasta me ponía ejemplos futboleros para que lo entendiese: un Chygrynskyi en el Barça, un Gravesen en el Real Madrid. Un tipo que de verdad cree en lo que hace, solo que lo hace con tal torpeza que levanta sospechas, me decía. Un accidente puntual en el generalmente virtuoso mundo de la judicatura. Los amantes pasajeros en la filmografía de Almodóvar, un disco de Pitingo que no nace con el ánimo de joder a nadie: al autor le suena bien. Un tipo que había logrado llegar al final de su carrera como juez mediocre y que, debido a cierta desinhibición, se jubilará siendo ejemplo para los alumnos de Derecho que quieran saber cómo no deberían conducir una instrucción, defendía mi amigo. El pasado viernes, tras conocerse que Peinado le había imputado a primera hora de la mañana un par de nuevos delitos a Begoña Gómez –terrorismo o falsificación de obras de arte, ya no recuerdo cuáles eran las ofertas last minute– y que, al cabo del rato, ya no consideraba que hubiera cometido tales delitos –no encajaban bien con el plan de un jurado popular, dicen los expertos–, mi amigo me llamó. Te reconozco que estoy empezando a tener dudas porque hasta Chygrynskyi sabía que la pelota era redonda. Como siempre, nos acabamos riendo un rato.
Mientras el CGPJ expedienta a Peinado –también en El Padrino Sonny apaliza a su cuñado para que guarde las formas– por decir que la mujer del presidente podría fugarse de España con ayuda de la policía, conocemos una encuesta. La mayoría de los ciudadanos de este país cuestiona la imparcialidad de la Justicia. El 47,8% considera que la Justicia no actúa de forma imparcial en España, frente a un 34,9% que cree que jueces y fiscales siempre son objetivos. Y que Arriba España, coño, añaden los últimos. La mayoría de encuestados, además, siente que la Justicia, por lo que sea, tiende a inclinarse hacia la derecha. ¿De dónde se sacará la gente estas conclusiones? El deterioro social de la Justicia, institución respetada por la mayoría absoluta de la población hace no tantos años, es hoy evidente. No era fácil que esto sucediese. No hay una línea directa entre lo que ocurre en los tribunales y la cola de la panadería, pero los jueces más descarados del planeta y de la historia han permitido que la gente se haga una buena idea de lo que se mueve políticamente en esos despachos. Tanta pedagogía es de agradecer.
El origen del caso Begoña Gómez arrancó por unos recortes de prensa presentados por un sindicato ultra. Aquellos recortes se demostraron falsos, pero las continuas ampliaciones de la investigación se convirtieron en el sello de Peinado. Luego, las conclusiones más exóticas. Tras eso, las visitas a La Moncloa o las negativas a permitir que el presidente ejerciese su derecho a declarar por escrito, sin una cámara delante. Continuas filtraciones de la investigación que nunca eran investigadas –oh, dios mío, en España se filtra– o intentos de imputaciones de ministros que sus propios compañeros de carrera tenían que frenar, recordándole a Peinado que se necesitan indicios para imputar a alguien. Los cierres de las vías de investigación. Las reaperturas cortando un lacito con la bandera de España y la banda municipal tocando por Manolo Escobar. Las advertencias de detención a la mujer de un presidente democráticamente elegido si esta no se presentaba el sábado a las diez en el juzgado o en misa de doce. La retirada del pasaporte para evitar el supuesto de que la policía, sanchista como todos sabemos, se alíe con la delincuente Gómez preparando la gran huida a Brasil y dejando así impunes los más terribles delitos. Cayéndose de los maletines fajos de mails personales enviados por una secretaria o lingotes de software universitario. Quizá Begoña no robó en el sentido estricto del asunto, pero en la calle se le llama corrupta. Cuando se convirtió en mujer del presidente y la gente la percibía como mujer de un presidente, cada buenos días recibido está bajo sospecha de tráfico de influencias. Anda anonadada Ana Botella. Peinado, satisfecho con su trabajo, cierra el caso de su vida. Ese en el que intentó responder a qué huelen las nubes, a qué huelen las cosas que no huelen y si la sospechosa falta de olor es un indicio imputable.
Probablemente Peinado crea pasar a la historia de España como salvador de algo, pero lo hará por algo diferente. Su macrocausa –podemos llamarla así tras haberse extendido en el tiempo tanto como las investigaciones contra el narcotráfico gallego en los noventa o los atentados del 11M a principios de milenio– ha sido en demasiadas ocasiones polémica, repiten hoy columnas y editoriales, incluso en la prensa de derechas tras el señalamiento de Peinado a la escolta policial. Hablando de prensa de derechas, El País denuncia que la actuación de Peinado le da alas a todos esos conspiranoicos que creen, absurdamente, que en la justicia española pasan cosas extrañas últimamente. Cómo están las cabezas, ¿verdad?
Ha hecho Soto Ivars carrera literaria explicando, en mitad de un drama con decenas de mujeres asesinadas al año en España, que existen algunas denuncias que son falsas. Ya. Claro. El foco puesto en la anécdota en mitad de un mar de normas. Siguiendo su ejemplo, la derecha trata de explicarnos en estos momentos de descrédito judicial que existen casos Ábalos reales y jueces que, como el de Zapatero, no retiran pasaportes a lo puto loco. Ya. Claro. Lo cual vendría a decirnos que, si el caso Ábalos es real, significa que no existen casos “exóticos”. No existe el tufo, ni el descaro que percibe la mayoría de la población. Es burdo pero lo burdo funciona, así que irán con esta estrategia. Este es el método elegido porque, como diría hoy aquel diputado del PP pillado in fraganti presumiendo de controlar la Justicia por detrás, si la gente deja de creer en ella, ¿de qué sirve controlarla? Serán muchas las capas de maquillaje que extenderán en el rostro judicial cuando este tiempo pase. Todo se hizo de manera profesional y escrupulosa, repetirán como loros coordinados los altavoces políticos, mediáticos y judiciales intentando que la propaganda machacona se convierta en realidad. Será entonces cuando el legado de tipos como Peinado salga a la luz. Será ahí cuando sea recordado. No por la derecha como él piensa, sino por la izquierda. Su labor fue impagable para explicar este tiempo, dirán.
CTXT DdA, XXII/6387
LA DISCRIMINACIÓN DE LA SELECCIÓN IRANÍ, TODAVÍA INVICTA EN EL MUNDIAL
Félix Población
Creo que es la primera vez que ocurre en una competición deportiva de la importancia del Mundial de Fútbol que se disputa en Canadá, Estados Unidos y México. A la selección iraní, a consecuencia de un conflicto en el que Irán juega el papel de país ilegalmente atacado por Israel y Estados Unidos, se le ha impedido hospedarse en Estados Unidos, por lo que debe viajar a este país desde México cada vez que juega y regresar sin ni siquiera poder descansar tras el partido. Esto comporta horas de controles migratorios muy estrictos y perder entre cuatro y cinco horas entre vuelos, traslados y demás que no son lo más adecuado para la concentración de los futbolistas. Por el servil sometimiento de la FIFA a la Casa Blanca, la selección iraní debe abandonar Estados Unidos nada más disputar el encuentro correspondiente con otra selección de su grupo, privándola así de los mismos derechos de los que disfrutan el resto de equipos nacionales. El hecho de que el equipo nacional de Irán haya disputado hasta la fecha dos partidos en su grupo G y sea de momento iinvicto al haber empatado en cada uno de ellos (con Nueva Zelanda y Bélgica), es algo que inevitablemente da idea del ánimo de entrega con el que sus integrantes se han tomado la competición. Los futbolistas iraníes no han dejado de competir y luchar, pese a las trabas e incomodidades que les ha impuesto uno de los países organizadores, el mismo que atacó militarmente al país que representan. Conviene, por lo tanto, darle a esto la relevancia que no está teniendo en la mayoría de los medios de información. Irán dependerá del resultado que obtenga en su próximo partido frente a Egipto para que pueda pasar por primera vez de la fase de grupos en esta competición internacional en la que participó en seis ocasiones. Pese a no comulgar con su régimen político, yo estaría entre quienes lo celebren por la discriminación con la que ha sido tratada esta selección por uno de los anfitriones, agresor asimismo del pueblo iraní, al que, para empezar con su guerra imperialista, atacó con un misil dirigido a una escuela que asesinó en Minab a 168 niñas*.
DdA, XXII/6387
GRITOS CON CITA Y GLOSA (LXXXI): SOBRE LA LUCIDEZ DE LA LOCURA
«Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
LA VICTORIA ELECTORAL EN COLOMBIA TENDRÁ QUE ESPERAR
No se dice en el artículo, pero el presidente Petro denunció una supuesta injerencia de Israel en el proceso electoral de su país. El actual mandatario afirmó que esta injerencia busca modificar los resultados para favorecer al candidato de ultraderecha Abelardo De la Espriella. Petro señaló directamente al Estado de Israel como el presunto responsable de un "hackeo" del software electoral que habría permitido cambios en los datos de las mesas de votación. Por el bien de Colombia y la credibilidad de las instituciones, en que se fundamenta su democracia, es imperativo -se dice en el editorial de La Jornada- que la elección se limpie, lo cual requiere al menos culminar el escrutinio rutinario y dar curso a las posibles impugnaciones legales a que haya lugar. Sólo entonces podrá anunciarse el veredicto de la voluntad popular.
EDITORIAL
El candidato a la presidencia de Colombia por el Pacto Histórico y la Alianza por la Vida, Iván Cepeda Castro, anunció que impugnará 33 mil mesas (casillas) y, si bien reconoció como “un dato no oficial ni vinculante” el preconteo que lo coloca casi un punto por debajo de su rival ultraderechista Alberto de la Espriella, dijo que no fijará su postura sobre la segunda vuelta efectuada ayer sino hasta que se produzca el resultado final del escrutinio y se hayan hecho las verificaciones correspondientes. De acuerdo con ese resultado provisional divulgado por la Registraduría Nacional del Estado Civil, y con 99.99 por ciento de las mesas informadas, Cepeda habría obtenido 48.7 por ciento de la votación frente a 49.66 por ciento de su contrincante. El abanderado progresista remarcó su compromiso con la democracia y reafirmó que reconocerá el resultado oficial emanado de la labor de escrutinio contemplada en la ley, para la cual se ha convocado a un “grupo de testigos, decenas de miles de abogadas y abogados”.
Independientemente de los hallazgos del escrutinio, las elecciones están manchadas por intromisiones externas e internas. En el plano foráneo, las maniobras de Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, para alterar los comicios a favor de De la Espriella tienen un potencial de distorsión que no puede minimizarse en ningún sistema democrático. En lo interior, las extorsiones empresariales, de iglesias evangélicas y de grupos armados ligados a la gran propiedad rural son modalidades de fraude que no pueden detectarse en el escrutinio, pero que distorsionan de manera efectiva la voluntad popular.
A lo anterior debe sumarse la conducta facciosa del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Registraduría. La parcialidad de los órganos electorales es sistemática, y su negativa a dar certeza a los comicios se puede seguir en el caso Thomas Greg & Sons. En 2018, tras comprobarse alteraciones, exclusión de votos y sabotajes en las elecciones de 2014, el Consejo de Estado les ordenó adquirir un software propio que permitiera una trazabilidad completa (desde la mesa de votación hasta la declaratoria final). Sin embargo, hasta la fecha, ambas instancias se mantienen en desacato por el empeño de entregar la logística, el preconteo y el primer escrutinio a la firma privada Thomas Greg & Sons. Asimismo, se niegan a hacer público el código fuente del software de consolidación (adquirido a la multinacional Indra), argumentando riesgos de seguridad y hackeo.
El CNE y la Registraduría (con el apoyo de los medios de comunicación y el empresariado) insisten en que cuestionar los resultados electorales significa desacreditar a los ciudadanos que fungen de funcionarios de casilla y que, por lo tanto, un señalamiento a los funcionarios equivale a un ataque al pueblo en su conjunto. Se trata de una falacia que podría encubrir irregularidades, conflictos de intereses y la parcialidad de burocracias que entregan un poder sin contrapesos a intermediarios tecnológicos privados. Al ocultar los algoritmos bajo el argumento de la propiedad intelectual o la seguridad, estos organismos erosionan el pilar fundamental de la democracia republicana: la certeza y la verificabilidad de los resultados.
Ciertamente, no se puede ignorar el peso de las posturas reaccionarias, autoritarias y conservadoras en buena parte de la ciudadanía colombiana, pero en tanto no se compruebe en forma inequívoca el sentido de cada uno de los sufragios emitidos ayer, no puede concluirse que recibieron un respaldo mayoritario. Por el bien de Colombia y la credibilidad de las instituciones en que se fundamenta su democracia, es imperativo que la elección se limpie, lo cual requiere al menos culminar el escrutinio rutinario y dar curso a las posibles impugnaciones legales a que haya lugar. Sólo entonces podrá anunciarse el veredicto de la voluntad popular.
LA JORNADA MX. DdA, XXII/6387
lunes, 22 de junio de 2026
¿DÓNDE VIVÍAN LOS INDIGNADOS DE AHORA ENTRE 2015 Y 2024?
Solo cabe preguntarse qué habría pasado si estos airados defensores del garantismo, la democracia y el Estado de Derecho hubieran hecho su trabajo cuando el Estado Profundo empezó a tratar de violentar la voluntad popular de los votantes de sus adversarios con los mismos medios antidemocráticos que ahora emplean.
EDITORIAL
Indignación generalizada entre los ministros, los sindicatos policiales, los catedráticos, los demócratas en general y los tertulianos de a pie por el auto del juez Peinado que abre juicio oral a Begoña Gómez y le retira el pasaporte porque existe un evidente riesgo de fuga, con o sin escolta. Todos se caen del guindo de repente, aleluya. De repente, en la democracia plena española resulta que hay medios, submedios, policías y jueces activistas que inventan, prevarican y maniobran contra el presidente del Gobierno y su entorno para intentar hacer caer al Ejecutivo.
¿Dónde vivía esta gente indignada –y con toda la razón– en el periodo 2015-2024? ¿Dónde estaban cuando se aprobó y se aplicó la Ley de Partidos? ¿Por qué no se rompían la camisa en Twitter cuando se conoció el caso Titiriteros, el caso Alberto Rodríguez, el caso Granadinas, el caso Monedero, el caso Niñera, el caso Dina, el caso Oltra, las cuentas falsas de Trías en la portada de El Mundo, los desmanes de la policía patriótica, la causa general y la condena a los procesistas catalanes, la reunión de Inda y Urreztieta con la fiscal general del Estado (y su mano derecha, Álvaro García Ortiz) en casa de Baltasar Garzón el día que salía Villarejo de la cárcel?
¡Qué escándalo, aquí se juega!, gritan ahora con el pecho henchido de furia quienes agacharon la cabeza como avestruces cuando el Estado Profundo y sus terminales judiciales, mediáticas, empresariales y policiales trataban de destruir por todos los medios al movimiento de izquierda más pujante de Europa, aquel que competía con el PSOE por ganar las elecciones y gobernar el país.
Mientras algunos denunciábamos esas operaciones antidemocráticas, muchos de quienes ahora se rasgan las vestiduras en los platós silbaban o miraban hacia otro lado.
Durante años, tanto la prensa progresista mimada por la banca y la gran empresa como el PSOE (el sanchista y el antisanchista) tomaron partido por las cloacas y eligieron ser cómplices de Ferreras, Inda, Olivera, García Castellón y sus secuaces. Tal vez consideraron que era el mal menor, que aquellas acciones ilícitas de la judicatura y de los aparatos policiales y mediáticos corruptos eran solo un accidente del camino, una anomalía temporal, desagradable pero necesaria para mantener a flote el deteriorado sistema monárquico del 78.
La inmensa mayoría de esos analistas, tertulianos y ministros que hoy gritan escándalo contribuyeron de una forma u otra a desactivar con las peores artes, por acción o por omisión, el cambio que el país pedía a gritos en las urnas, y lograron que el Gatopardo fuera la única salida a la crisis constitucional y a la rebelión social y política que nació con el 15M.
Ahora que el Gatopardo bipartidista saca sus garras contra sus antiguos aliados, la progresía moderada habla de golpe a la democracia y llama a la ciudadanía a movilizarse. Por supuesto, tienen razón, aunque resulta difícil ignorar la hipocresía y el doble rasero.
Solo cabe preguntarse qué habría pasado si estos airados defensores del garantismo, la democracia y el Estado de Derecho hubieran hecho su trabajo cuando el Estado Profundo empezó a tratar de violentar la voluntad popular de los votantes de sus adversarios con los mismos medios antidemocráticos que ahora emplean.
CTXT DdA, XXII/6386
LA INADMISIBLE ACTITUD DE UN FUTBOLISTA DEL SABADELL
Lazarillo
Con motivo de la habitual celebración que hacen los equipos deportivos cuando logran el ascenso de categoría o cualquier título que les acredita como vencedores de una determinada competición, el club de fútbol Sabadell hizo lo propio en el balcón del Ayuntamiento de aquella localidad. Este tipo de actos congregan por lo general a un buen número de personas, por lo que la conmemoración alcanza una indudable relevancia pública. Es habitual que los futbolistas hagan en este tipo de eventos una serie de comentarios, sazonados por el clima de fiesta propio de una celebración. Lo que no debería formar parte de los mismos es que se aprovechara la circunstancia para jalear improperios o insultos graves contra el Presidente del Gobierno, tal como hizo uno de los integrantes de la plantilla del citado club, en línea con los discursos de odio propalados por la derecha extrema. De muy poco vale que la directiva del Sabadell difunda un comunicado oficial lamentando y rechazando los hechos ocurridos durante la celebración institucional, tal como se hace constar en el mismo. Si el mencionado club dice querer seguir trabajando para que el respeto, la inclusión, la convivencia y la responsabilidad continúen siendo una parte esencial de nuestra identidad -según se dice al final del comunicado-, parece obvio que se deben tomar medidas contra quien ha infringido con su deplorable y bochornoso comportamiento esa parte esencial de la identidad del club. Tampoco las disculpas del futbolista, a la par que el comunicado, deberían valer para que el asunto se resuelva con un "aquí no ha pasado nada".
DdA, XXII/6386
LO QUE LE PASA A TRUMP ES UN AVISO PARA QUIENES PORFÍAN EN APOYAR A ISRAEL
La suerte de Trump es un recordatorio, para todos los países y políticos que porfían en apoyar a Israel, acerca del monstruo que han creado y de que el régimen sionista no es el aliado que creen tener, sino un actor criminal fuera de control, renuente a seguir las más elementales normas y dispuesto a dar la espalda hasta a su mejor patrocinador.
EDITORIAL
Cada día que pasa, el presidente Donald Trump pierde nuevas porciones de control sobre los acontecimientos desatados por su decisión de secundar al prófugo de la Corte Penal Internacional y primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en su aventura bélica contra Irán.
Hace una semana se dio a conocer la existencia de un “memorando de entendimiento” en el que Washington y Teherán fijaron los términos para negociar un acuerdo definitivo. Apenas se divulgaron las cláusulas del texto, altos funcionarios de Tel Aviv adelantaron que su país continuará su ocupación ilegal de Líbano y sus matanzas contra la población civil, lo cual convirtió automáticamente al memorando en papel mojado: Irán considera el cese de las operaciones israelíes en Líbano una condición innegociable para avanzar en las pláticas y mantener abierto el estrecho de Ormuz, el estratégico paso marítimo por donde circulaba una quinta parte de las exportaciones de petróleo y gas del planeta.
Con todo, las conversaciones continuaron y el miércoles 17 se firmó el memorando. Los iraníes lo signaron en casa y lo remitieron a su contraparte, mientras Trump lo rubricó en Versalles, acaso sin darse cuenta del simbolismo de suscribir su capitulación en el mismo sitio de la rendición incondicional alemana tras la Primera Guerra Mundial. Teherán anunció la apertura del estrecho y se dijo que el viernes 19 comenzaría la siguiente fase de las negociaciones, la cual tendría lugar en Suiza. No habían pasado 48 horas cuando el encuentro se canceló porque Israel continuaba la matanza en Líbano. Bajo presión del gobierno estadunidense, Tel Aviv se comprometió a un alto el fuego con el grupo armado Hezbollah. Trump se jactó en una entrevista de que Israel cesará los ataques contra su vecino porque “lo respetan mucho y hacen lo que él les dice”.
Como muestra de ese respeto y obediencia, las fuerzas de ocupación israelíes masacraron a decenas de civiles libaneses entre el viernes y el sábado. En respuesta, las autoridades iraníes anunciaron que el estrecho de Ormuz está cerrado de nueva cuenta. La medida tiene impacto limitado en unos flujos comerciales que no pudieron haberse reanudado en el breve lapso de apertura, pero exhibe que el conflicto está lejos de haber terminado y que Teherán mantiene la herramienta de presión económica y geopolítica que Trump puso en sus manos con su imprudente agresión.
Si las concesiones otorgadas a Irán para salir de un atolladero en el que él mismo se metió y para el que no tenía solución alguna fueron recibidas como una derrota aplastante incluso entre los comentaristas más adeptos al trumpismo, la conducta de Israel ha añadido al fracaso una dosis de humillación pocas veces sufrida por un mandatario estadunidense. El magnate ha afirmado, y en esto dice la verdad, que nadie ha hecho tanto ni ha dado tanto a Tel Aviv como él, pero estos señalamientos sólo hacen más patética su posición cuando Netanyahu ignora todos sus llamados y prosigue su agenda colonizadora sin reparar en los daños a los intereses de Washington.
La suerte de Trump es un recordatorio, para todos los países y políticos que porfían en apoyar a Israel, acerca del monstruo que han creado y de que el régimen sionista no es el aliado que creen tener, sino un actor criminal fuera de control, renuente a seguir las más elementales normas y dispuesto a dar la espalda hasta a su mejor patrocinador.
LA JORNADA MX. DdA, XXII/6386








