domingo, 14 de junio de 2026

COMO LA MANO ABIERTA QUE NO TRUNCA/ SU OFICIO DE SEMBRAR A TIEMPO Y LUEGO...

 


Raulito Torres/Aquí en La Habana

CAFÉ FÉNIX!!!
He visto la fatiga en los portales
y un cielo que se anuncia con estruendo,
pero también he visto, amaneciendo,
la obstinación secreta en los umbrales.
y en medio de esta plaza transparente
donde escasea el pan y sobra el día,
yo vuelvo a convocar la rebeldía
de un pueblo que no entrega su simiente.
Defiendo la esperanza como un fuego
que no se compra ni se vende nunca,
como la mano abierta que no trunca
su oficio de sembrar a tiempo y luego.
Defiendo el corazón que se hace ciego
a la fatiga larga del camino
porque conoce bien que en el molino
de cada esfuerzo crece la mañana:
a esta patria le sobran las sotanas,
que desparraman odio en el camino...
Yo creo en esa mano encallecida
que parte piedras sin pedir la gloria,
mano de anónima y larga memoria
que zurce redes, que levanta vidas.
La veo en las cosechas sumergida
y en el sudor que riega las ideas,
la veo firme donde el mar golpea,
la veo uniéndose en la sombra pura:
un continente mínimo perdura
si todas sus mitades son marea.
No nombro a esos hermanos que respiran
junto a nosotros sin pedir aplauso,
ellos conocen bien que en este arcano
las gratitudes callan y no giran.
Basta saber que afuera se conspiran
razones, luces, médicos, andamios,
mientras aquí, con actos cotidianos
sin alardear, el día nos sostiene:
la isla entera en cada mano viene
como un antiguo pacto entre sudarios.
Levántate, levántate, te digo,
patria con rostro de azúcar y espera,
que si el mundo nos da la espalda fiera
nosotros nos tenemos al abrigo.
Somos la sal que permanece, el trigo
que vuelve a germinar bajo el quebranto,
somos la fe del que construye, el canto
que enronqueció luchando noche a noche.
Creer en ti, Cuba, no es un reproche:
es levantar la aurora con el llanto.

DdA, XXII/6378

MARÍA SOSA, UN ANCIANA CUBANA DE 107 AÑOS Y SU MEMORIA DE "LOS DEMONIOS"

 

María: «Cuando necesite saber alguna cosa de Guantánamo, venga a verme» Foto: Jorge Luis Merencio

Más cercanos a los de tiempos de Matusalén que a los nuestros se antojan aquellos sucesos. Pero discurren como manantiales, contados por los labios de María Sosa. Algún que otro gesto expresivo y pinceladas de historia salpican las vivencias de esta cubana, que todavía mira sin lentes artificiales, como si el mundo no le hubiera dado 107 vueltas al sol desde que ella lo habita, a partir del 13 de junio de 1919. Es la menor de cinco hermanos, confirma la nacida en la ciudad de Guantánamo. «Mi madre, para sostenernos, tuvo que lavarle y plancharle ropas a gente de color blanco».

AQUELLA VIDA EN EL GUASO

Aunque viene de un siglo y más, su vida, contada en primera persona, es un torrente de lucidez. Vivencias como lechugas frescas acabadas de cosechar. Hasta los nubarrones de antaño se vuelven inconfundibles en la voz de la singular cubana.   

«Yo empecé a trabajar a los 13 años. Jacobina, una mujer del barrio, me llevó a la trillería de café que estaba en Agramonte entre Prado y Aguilera, casi en la esquina». Trillaban hasta los viernes. Los sábados y domingos había que encerrarse en las casas, «porque esos demonios de la Base Naval, venían y no respetaban a nadie. Tocaban puertas y, si lograban entrar, ni pensarlo».

«En tren llegaban al paradero. Los esperaban allí los buquenques, gente que les alquilaban caballos. Los gringos tomaban las calles. Pasaban a toda carrera, borrachos, eran insoportables». Dice que un joven guantanamero, apodado El Nene, un día «le metió una «trompá» a uno de esos engreídos, y lo tiró a la calle. Se formó un titingó tremendo».

Hubo otro lugar donde les salió el tiro por la culata. Muchachos del barrio les tiraron piedras y partieron una cabeza. Otros gringos vinieron a defenderlo, y los chicos los trataron igual. Salieron como el perro que tumbó la cazuela. Jamás volvieron allí».

El suceso, según María, tuvo lugar en la Loma del Chivo, nombrada así -aclara-, gracias al arria de esos animales que tenía Panchita Lanfernal. Dormían en el sótano de su casa de piso alto, y pastaban en un «sao» que se extendía hacia la parte de atrás. La gente los veía, y le pusieron a ese barrio: Loma del Chivo».

María, que vivió sus primeros 41 años en la seudorrepública, prefiere la Revolución. «Después del 59, tuve mis cinco hijos. Cuatro de ellos, pudieron hacerse profesionales: una doctora, una profesora, una economista y un ingeniero». «Ya no tuvimos que encerrarnos los sábados y los domingos, por temor a los soldados yanquis. De aquel país vienen los problemas del nuestro, porque, óyeme, es verdad que la vida está dura».

Su longevidad, María se la atribuye a «una dieta sana, que alternaba zanahoria, rábano, quimbombó, remolacha. «Viandas y verduras, pero en cantidad moderada», detalla, antes de hablar de sus descendientes, que son 22, desde hijos hasta bisnietos.

La vida de María es un silencioso acto de amor, resistencia y coraje. Amor que ella recibió y no se cansa de dar; que asoma tierno y valiente. Amor que es también del barrio y de quienes lo habitan. Amor que salva, María.

GRANMA  DdA, XXII/6378

EL PROBLEMA NO SON LOS CINCO DE ULM, EL PROBLEMA ES ALEMANIA

El problema no son los Cinco de Ulm, entre ellos una ciudadana española. El problema es Alemania. Durante décadas, Alemania construyó una identidad política basada en la promesa del Nunca Más. Sin embargo, Gaza ha revelado que el país que juró que nunca volvería a colaborar con crímenes de exterminio vuelve a encontrarse del lado de quienes los hacen posibles. Si quienes intentan impedir un genocidio terminan entre rejas mientras quienes contribuyen a hacerlo posible ocupan los despachos ministeriales, ¿quiénes son realmente los criminales?


Jaume Asens

Alemania prometió que nunca más sería cómplice de un genocidio. Hoy encarcela a quienes intentan impedir uno. Los Cinco de Ulm llevan meses en prisión preventiva por una acción, realizada en septiembre de 2025, contra instalaciones de Elbit Systems, una de las principales empresas armamentísticas que abastecen al ejército israelí. No están acusados de haber atacado a personas ni de representar una amenaza para la seguridad pública. Sin embargo, en el juicio que se está siguiendo contra ellos comparecen en jaulas de cristal y esposados. Mientras, permanecen sometidos a condiciones de detención que vulneran principios fundamentales del Estado de derecho y la presunción de inocencia.

Pero el problema no son los Cinco de Ulm, entre ellos una ciudadana española. El problema es Alemania. Durante décadas, Alemania construyó una identidad política basada en la promesa del Nunca Más. Sin embargo, Gaza ha revelado que el país que juró que nunca volvería a colaborar con crímenes de exterminio vuelve a encontrarse del lado de quienes los hacen posibles.

Y esta vez lo hace frente a un derecho internacional consolidado y contra resoluciones judiciales inequívocas. La Corte Internacional de Justicia ha dictado medidas cautelares de obligado cumplimiento para prevenir el genocidio en Gaza. Obligan no solo a Israel, sino también al resto de la comunidad internacional. A partir de ellas, ningún gobierno puede afirmar que ignoraba lo que estaba ocurriendo.

Cuando Alemania y EEUU continúan proporcionando apoyo político, diplomático, económico o militar a un régimen que se parece demasiado al que Europa prometió no volver a tolerar jamás, la cuestión de la responsabilidad deja de ser abstracta.

En derecho penal existe una figura bien conocida: la cooperación necesaria. Un crimen no lo comete únicamente quien aprieta el gatillo. También es responsable quien proporciona los medios sin los cuales ese crimen no podría cometerse. La justicia internacional ya ha aplicado este principio. El caso más conocido es el de Charles Taylor, expresidente de Liberia, condenado por facilitar armamento a grupos responsables de atrocidades masivas en Sierra Leona.

La pregunta resulta inevitable. Si los Cinco de Ulm están hoy sentados en el banquillo por intentar impedir que esas armas siguieran llegando a Gaza, ¿no sería más razonable preguntarse si quien debería estar sentado en el banquillo de acusados ante la Corte Penal Internacional junto a Benjamin Netanyahu es el canciller alemán Friedrich Merz o el presidente de EEUU? Incluso la inacción puede generar responsabilidad jurídica. Así lo reconoció recientemente el Tribunal de Apelación de Bruselas, en marzo de 2026, al advertir de que la pasividad de las autoridades belgas frente a lo que sucede en Gaza puede tener consecuencias legales. Pero el caso alemán va mucho más allá de la inacción. Estamos hablando de colaborar.

Quizá la respuesta a esa pregunta hay que buscarla en el pasado colonial de Alemania en Namibia. Quizá por eso Gaza ha abierto una herida tan profunda. ¿Qué ocurre cuando quienes sufren la deshumanización no son europeos sino árabes, musulmanes o palestinos? La respuesta la estamos viendo hoy. En Alemania, cada vez con más frecuencia, la criminalización se dirige contra palestinos, árabes, musulmanes e incluso contra judíos que rechazan identificar el judaísmo con las políticas del Estado de Israel.

Ochenta años después de Auschwitz, el problema no es que el antisemitismo haya desaparecido. El problema es que las estructuras mentales que hicieron posible la deshumanización se han desplazado hacia otros cuerpos y otros pueblos. Alemania prometió que nunca más permitiría que un pueblo fuera reducido a una categoría inferior de seres humanos.

Por eso el caso de los Cinco de Ulm importa mucho más de lo que parece. Si quienes intentan impedir un genocidio terminan entre rejas mientras quienes contribuyen a hacerlo posible ocupan los despachos ministeriales, ¿quiénes son realmente los criminales?

CTXT  DdA, XXII/6378

BELARRA Y MADRID


Félix Población

Falta casi un año para que se celebren las elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid. Con esta antelación, acabamos de saber que Ione Belarra será la candidata por Podemos a la presidencia de la Puerta del Sol. Lo acaba de comunicar este sábado durante la Fiesta de la Primavera que su partido ha celebrado este sábado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. No le ha faltado contundencia a Belarra para justificar su candidatura como cabeza de lista, después de que Podemos quedara sin representación en la Asamblea de Madrid en las elecciones de 2023. A quien se define como navarra de nacimiento y vallecana de adopción, le “come la rabia” por la “mierda de gobernantes” que lideran tanto la Comunidad como el Ayuntamiento de Madrid. Dice que se presentará “con toda la humildad, pero con toda la determinación” para pelear “por todos” los madrileños y por el “futuro” de sus propios hijos. Lo expresado son sentimientos que comparte sin duda un sector de la población madrileña, pero en buena medida el papel que le va a tocar jugar a Podemos no sólo va a depender de esto sino de la relevancia que pueda tener el candidato o candidata del del Partido Socialista -con la rémora del caso Zapatero, sea cual sea su desenlace-, una vez sabido que Mónica García será la cabeza de lista de Sumar, a la que quizá puedan estorbar las diferencias internas que afectan a su partido y su invisibilidad en el gobierno de Sánchez. Dar a conocer con suficiente antelación el nombre de Ione Belarra como aspirante a la presidencia de la Comunidad de Madrid, puede denotar una confianza absoluta en su persona y un ánimo recrecido para encarar esos comicios con quien es a todas luces una excelente parlamentaria en el Congreso, capaz de decir mucho y consistente en sus breves intervenciones, y cuya trayectoria ética hasta el momento no admite la menor sombra de duda. Me parece la mejor alternativa de la izquierda para encarar a la actual e indeseable presidenta, por reiterados que hayan sido los éxitos cosechados por Ayuso en elecciones anteriores, siendo como fue la máxima responsable de los llamados protocolos de la vergüenza.

DdA, XXII/6378

sábado, 13 de junio de 2026

EL DIARIO EL PAÍS APUESTA POR VOLVER A LA MILI


Lazarillo

Puede que esté equivocado, pero mientras en nuestro mundo se sigan publicando periódicos en papel, habrá todas las ediciones digitales que se quieran pero los diarios impresos en papel subsistirán. Lo digo porque los creo necesarios y porque en España parece que no van a surgir nuevos periódicos en esta modalidad. Hoy alguien comenta en las redes la portada del suplemento dominical del diario El País, advirtiendo que el giro a la derecha experimentado por el periódico de Prisa se refleja en esta portada de modo muy evidente, dado que sugiere la posibilidad de volver atrás con el retorno a un servicio militar obligatorio, decantándose así por un ardor guerrero -no se qué pensara Muñoz Molina, colaborador del periódico- que sería inimaginable en el diario progresista español en su quincuagésimo aniversario, celebrado por Javier Cercas con un libro que le da a El País la exclusiva de la democracia (El periódico de la democracia). Tal portada se entiende, sin embargo, sabiendo que Amber Capital, de capital judío con intereses en la industria del armamento a través de Indra, es el principal accionista del Grupo PRISA. Actualmente  posee un 29,72% del total de acciones de la compañía dueña de El País y la Cadena SER. Además, su fundador, Joseph Oughourlian, es también el actual presidente de PRISA y del diario El País. Lamentable que en España no exista al día de hoy un solo periódico progresista de difusión nacional publicado en papel, como ocurre en otros países europeos de nuestro entorno. Siento cada vez más vergüenza de la transición (transacción) española, con resultados periodísticos al cabo de medio siglo como el de esta ominosa portada en pro de la mili.

DdA, XXII/6377

¿Y POR QUÉ NO UN CACEROLAZO FRENTE A LA EMBAJADA USA EN CUBA?

Que en medio de apagones haya grupos, aunque sean minoritarios, capaces de organizar cacerolazos de protesta, pero no contra el gobierno de los Estados Unidos, debería llevar a que nos preguntemos cómo es posible que en un barrio haya tantas personas que desconocen o parecen desconocer la realidad. En semejante entorno, dar por legítimo el derecho a la protesta y no dejar claro contra quiénes o contra qué es justo protestar, genera más confusiones que caminos para el buen entendimiento. Sin que esto se tome como un llamado a quebrantar normas diplomáticas cuya violación daría más pretextos a los enemigos de Cuba para asediarla, y agredirla, vale pensar por qué parece que a nadie se le ha ocurrido de verdad organizar un cacerolazo frente a la Embajada de los Estados Unidos.


Luis Toledo Sande. Periodista cubano. Escritor.

Ser de un pueblo que se supone instruido y preparado para pensar acertadamente, es algo que merece ser disfrutado, cuidado y cultivado. Merece que contribuyamos a que no deje de crecer esa realidad, pero no para idealizarla y acomodarnos a la idea de que todos los desafíos de pensamiento están resueltos o vencidos de antemano. Todo pueblo es, por definición, heterogéneo.
Dar por sentado que decir las verdades unas cuantas veces basta para asegurarles el lugar que les corresponde, puede llevar a dejarlas mal defendidas. El primer camino para apoyarlas está en los hechos, pero es sabido —o debe saberse— que decir bien es una forma de actuar, y no la menos valiosa.
Lo que se oye en las calles, públicamente y cada vez con menos recato, mueve a considerar que la conciencia colectiva sobre la causa mayor de las penurias que asedian a Cuba no es tan unánime como tantas evidencias de la realidad cabrían llevar a suponer que lo es y, sobre todo, a exigir que lo sea. Hay indicios que mueven a temer que el conocimiento de la causa aludida no es tan sólido como la defensa de Cuba exige.
Diversas manifestaciones ratifican sin lugar a dudas el apoyo de la mayoría del pueblo a los afanes revolucionarios que durante más sesenta años han buscado darle al pueblo el bienestar a que tiene derecho. Pero eso no garantiza que horas después no encuentre uno a personas que, con su estado de ánimo y sus opiniones, al menos en apariencia puedan aflojar la solidez del apoyo.
Que solamente lo hagan con fisuras mínimas o pasajeras, no debe restar peso a la preocupación que tal mengua debe generar, sobre todo cuando se sabe que no pocas de esas personas han participado por convicción en las manifestaciones mencionadas. No estar lo bastante advertidos sobre esos hechos como para no pasar por alto su significación ni renunciar a revertirlos, puede deberse a distintos motivos.
Entre los primeros estarían la idealización y el acomodamiento aludidos al inicio, pero no serían los únicos. Otros pudieran estribar en desconocer el efecto que hayan tenido sobre la conciencia colectiva e individual las casi siete décadas de propaganda enemiga llevada a cabo sin pausa y sin tregua, con recursos poderosos y, sobre todo, con la mayor desvergüenza. Precisamente para buscar que el pueblo se desentienda cada vez más de la obra revolucionaria, y deje de apoyarla.
De tan cotidiana y machacona, esa propaganda puede acabar sustituyendo a la realidad o, por lo pronto, solapándola. Va siendo frecuente que no solo enemigos de la Revolución hablen de las dificultades que vive Cuba, y ni de pasada se refieran al bloqueo. Es un silencio que apunta a insuficiente consideración del significado de ese engendro, que —instaurado poco después del triunfo revolucionario— constituye una verdadera guerra económica, reforzada recientemente con el brutal cerco urdido para que Cuba no disponga de recursos energéticos vitales, y calzado con amenazas de agresión militar.
No denunciar ese resueltamente crimen genera formas de complicidad con él, y el hecho de que tal complicidad sea involuntaria, o fruto de la desprevención, no la hace menos peligrosa, sino acaso más. En eso vale pensar cuando dentro de Cuba hay quienes se quejan de los apagones, de la escasez de alimentos y medicinas, y de los agobios causados por la pobreza de medios de transporte, como si fueran males ajenos al bloqueo.
Así, aunque no sea más que por omisión, acaban responsabilizando de sus penurias al propio país, a su gobierno. Y esa actitud no es peligrosa únicamente por el gran escollo externo que oculta, sino también porque debilita la capacidad de análisis necesaria para encarar eficazmente los escollos internos.
La propaganda enemiga y la prolongación de las penurias pueden contribuir a que prospere lo que cabría ver como callosidades cognitivas, expresiones de una insensibilidad política que merma el poder de entendimiento y la visión indispensables para comprender la realidad y enfrentarla con acierto.
Duele oír a padres y madres que se quejan de que sus hijos no han dormido bien por falta de energía eléctrica que les permita disfrutar de ventiladores para enfrentar el calor, y que van a la escuela somnolientos y con una merienda que, además de escasa, incluye algún refresco que a veces ni consiguen tomarse porque, aunque tuvieran vasijas térmicas en que llevarlos, no pudieron sacarlos fríos de la casa. Pero si esa realidad duele por sí misma, el dolor se acrecienta cuando el padre o la madre, o ambos, dicen cosas como que eso es un abuso, o que es abusivo “lo que tienen con sus hijos”, pero no dejan asomar la idea de que saben quién es el abusador.
Que en medio de apagones haya grupos, aunque sean minoritarios, capaces de organizar cacerolazos de protesta, pero no contra el gobierno de los Estados Unidos, debería llevar a que nos preguntemos cómo es posible que en un barrio haya tantas personas que desconocen o parecen desconocer la realidad. En semejante entorno, dar por legítimo el derecho a la protesta y no dejar claro contra quiénes o contra qué es justo protestar, genera más confusiones que caminos para el buen entendimiento.
Sin que esto se tome como un llamado a quebrantar normas diplomáticas cuya violación daría más pretextos a los enemigos de Cuba para asediarla, y agredirla, vale pensar por qué parece que a nadie se le ha ocurrido de verdad organizar un cacerolazo frente a la Embajada de los Estados Unidos.
Para no circunscribirlo a un entorno contrario a los protocolos diplomáticos, el cacerolazo podrían llevarlo a cabo el pueblo revolucionario y sus organizaciones, con carácter nacional, a lo largo y ancho del país, con sonados lemas patrióticos y antimperialistas. Atinadamente alguien ha sugerido que se haga como con los aplausos que durante meses cada noche, a una hora determinada, rendían tributo al personal de la salud que protagonizó páginas heroicas contra las andanadas de la covid-19.
Aunque unos y otros sean apreciablemente esclarecedores, no parece aconsejable asumir que un par de discursos trasmitidos por radio y televisión, y otros tantos artículos de prensa escrita, bastan para asegurar el mejor conocimiento de la realidad y los desafíos y peligros asociados a ella.
Resulta ineludible tener en cuenta que, por distintas causas y en apreciable medida, hace años que los medios públicos de comunicación vienen coexistiendo con medios abiertos a la gestión individual y a la propiedad privada —como las redes sociales—, y a menudo son remplazados por ellos. Añádase que el déficit de energía eléctrica favorece que disminuya el influjo ejercido por los medios públicos.
En ese contexto ocupan cada vez mayor espacio las redes mencionadas, de las que puede decirse que ya son insustituibles, y útiles según se les emplee, pero visiblemente hacen honor a su nombre: enredan. Y no solo por la sobreabundancia y la complejidad de la información o desinformación que propalan, sino por la banalidad, el caos y el bajo nivel de responsabilidad social que a menudo muestran.
Para no hablar del desastre lingüístico abonado o agravado por ellas, a partir de lo que se revela como insuficiencia o falla en los planes de instrucción colectiva. Esto parece ser un mal internacional, pero no debemos sucumbir a lo de mal de muchos, consuelo de tontos.
En semejante encrucijada, es necesario que los medios públicos intensifiquen su labor con dedicación y sabiduría. No se trata de reproducir, aunque sea para refutarlas, las mentiras que los enemigos de Cuba propagan contra ella y contra todo lo que ella hace, por muy acertado que sea. De ese modo se termina amplificando tales mentiras. Pero, en cambio, urge reproducir del modo más inteligente posible —textualmente cuando sea lo indicado— las confesiones con que esos enemigos se autorretratan en su condición de asesinos que cometen hechos de lesa humanidad.
Es el caso de las declaraciones con que, a la vez que intentan negar la existencia del bloqueo, personeros de ese crimen alardean de que están haciendo todo lo posible para que a Cuba no le llegue ni un litro de petróleo. Creer que basta reproducir esos cínicos discursos unas pocas veces, se da de cachetes con evidencias varias, como entrevistas que, hechas en la calle, muestran que hay personas, y no pocas, que no se han enterado de esas declaraciones.
Sería provechoso indagar qué factores propician que exista ese grado de desconexión de la realidad. Las causas podrían ser varias, y no se deben descartar los efectos propios de la falta de combustible que empobrece las vías necesarias para lograr una comunicación social plenamente efectiva. Tampoco se debe ignorar el desinterés que pueda estar produciendo en parte de la población la inercia de una realidad que, de tan prolongada, para algunos pudiera acabar siendo invisible, a despecho del peso de los grandes daños que ocasiona. Y eso remite a los propósitos explícitos del bloqueo.
Todo llama a desarrollar estrategias válidas para lograr una comunicación social de veras solvente, que combine eficazmente reiteración y mesura, capacidad para repetir sin descanso ni complejos —el enemigo no los tiene a la hora de calumniar a Cuba—, y sin generar uno de los obstáculos más peligrosos que pueden atravesarse en el camino de la prédica revolucionaria: el aburrimiento. Sobre todo, sin olvidar que el peligro mayor es el desconocimiento o insuficiente conocimiento de la realidad.
Esa norma debe aplicarse con mayor inteligencia y resolución cuando se trata de asegurar que el pueblo —la más amplia cantidad de sus integrantes, cuando no sea posible su totalidad— tenga bien claro quién es su verdugo. No es cuestión de conocer por conocer, sino de alcanzar la preparación más cabal posible para luchar contra el verdugo, e impedir que sus mentiras infecten el pensamiento del pueblo llamado a encararlo.
Para realidades y exigencias de esa índole, de esa importancia, parecen pensadas estas palabras que José Martí escribió en 1878, cuando el término propaganda no había caído en el desprestigio con que algunos prefieren asociarlo: “Hay propagandas que deben hacerse infatigablemente, y toda ocasión es oportuna para hacerlas” (VI, 163). Cumplir una tarea demanda que se tenga y se ejerza lo que el propio Martí llamó “el don de propaganda, de esparcir, de comunicarse, de meterse por el mundo” (V, 51).*
En un planeta infectado por una derechización galopante, capaz de abrirle caminos al fascismo y engendrar pobres reaccionarios y cómplices de sus opresores, lo que se decide es demasiado serio para permitirnos desconocer o menospreciar la realidad.

REVISTA VISIÓN DdA, XXII/6377

viernes, 12 de junio de 2026

ABEJARUCO DANDO RAZÓN DE SU NOMBRE



Jero Milán

Hola a todos.

Ya vuelan por el Terruño los primeros pollos de Abejaruco de esta temporada. Andan cazando por los sotos y los prados de ribera, siendo el azote de insectos de toda condición. No se puede acumular más belleza en un pájaro. Son absolutamente maravillosos.
La otra tarde mientras me sobrevolaban, recordaba yo mis encuentros con ellos. Recordaba esos instantes, esos momentos únicos que compartí esta primavera con estas preciosidades. Y a la vez pensaba en voz alta. Que suerte tenemos los fotógrafos de vida salvaje y sobre todo los amantes de la naturaleza. No se puede ser más feliz con tan poco. Nos basta un encuentro, un momento, un instante especial en el campo para irnos a casa con una sonrisa dibujada en la cara y con una sensación de felicidad plena. A veces es un paisaje, a veces unas luces, a veces un instante, a veces un animal, da igual. Somos felices con el mero hecho de estar ahí, de sentirnos parte de esa naturaleza que amamos, y que nos enseña y nos ayuda a crecer cada día como personas.
Feliz fin de semana a todos.
Saludos y que la naturaleza os guíe.

DdA, XXII/6376

LA PERRITA DE TRUMP, DESPRECIADA EN EL ESTADIO AZTECA


Lazarillo

Pues sí que le salió mal al futuro candidato a la presidencia de México Ricardo Salinas Pliego su comparecencia en el estadio Azteca para presenciar el partido inaugural del Mundial de Fútbol entre las selecciones de México y Sudáfrica, que al final se resolvió con victoria para la primera. No lo debía tener muy claro el magnate evasor de impuestos cuando acudió al evento deportivo rodeado de guardaespaldas, después de haber acusado a la presidenta de la nación de narcotráfico, según es norma en la derecha extrema o trumpista, y amenazar al gobierno de Claudia Sheinbaum con derrocarlo por las malas, si es preciso. Mientras la presidente Sheinbaum celebraba la victoria deportiva de su país asistiendo a la transmisión televisiva en una plaza pública, a Salinas le llovió al acceder al estadio el desprecio de la ciudadanía, como no podía ser de otro modo entre quienes sólo admiten, como ciudadanos demócratas, que no hay malas que valgan para acabar con un gobierno democrática y mayoritariamente elegido y que sigue contando, además, con un gran respaldo de la población. América Latina sabe bien que las malas las protagonizan históricamente los gobiernos de Estados Unidos, por lo que al magnate mexicano lo calificaron ayer las voces populares de perrita de Trump. Es muy posible que el descalificativo prospere por ceñirse tan expresivamente a lo que políticamente representa el aludido.

DdA, XXII/6376

LA INTELIGENCIA ESTRATÉGICA DEL PAPA


Lucio Martínez Pereda

Alguien tendrá que decirlo, aunque incomode en medio de este entusiasmo acrítico. Los mensajes del Papa no son inocentes ni universales: son cuidadosamente neutros. Y esa neutralidad es estrategia. Bajo la apariencia de conciliación, lo que se despliega es un intento de desactivar la política, de diluir el conflicto, de convertir las tensiones reales en una apelación moral que no compromete a nadie. Porque donde no hay conflicto, tampoco hay transformación. Y en ese terreno esterilizado, la Iglesia encuentra un espacio cómodo para reconstruir su autoridad perdida.
No es un discurso nuevo. Se parece demasiado a ese otro ritual institucional que cada diciembre emite la Corona: palabras que parecen dirigirse a todos, pero que en realidad no interpelan a nadie. Mensajes que no buscan cambiar nada, sino justificar que quien habla siga ahí.
Colocarse en el centro de una polarización intensa no es un acto de valentía, sino de cálculo. El que se erige en árbitro lanza un mensaje implícito a los jugadores: sin él, el partido no tendría sentido. Pero conviene recordar que el fútbol existía mucho antes del árbitro, y seguirá existiendo después.
La verdadera intención del Papa no está en reconciliar, sino en lograr que esa reconciliación refuerce el propio poder.

DdA, XXII/6376

¿DE QUÉ NOS SIRVE VANGUARD ENERGY SI NO MOVERÁ UNA SOLA AMBULANCIA?

 


A los que lamen el mango del garrote, envuelto ahora en papel de regalo corporativo.....

Torres se pregunta, desde La Habana, ¿de qué nos sirve un diésel “auditable y transparente” si no moverá una sola ambulancia de nuestros hospitales, esos mismos que durante décadas han curado y salvado vidas sin preguntar filiación política? ¿De qué vale esa gasolina si no llegará a los verdaderos profesionales que intentan llegar a su trabajo ya no digamos que a tiempo...condenados a la inmovilidad en nuestra propia tierra? Es la esquizofrenia del poder imperial: privatizan la excepción y estatizan la miseria. Mientras el país que enseñó en sus aulas sin cobrar un centavo, que forjó profesionales incluso en medio del desabastecimiento, verá cómo la brecha no solo persiste, sino que se oficializa bajo códigos de barras importados. La que separa a los que no tienen, de los que tendrán de todo por designio externo, se hará más profunda y cínica, legitimada por un discurso de “viabilidad y apertura”

Raulito Torres/Aquí en La Habana..

Escucho a los entusiastas del bloqueo celebrar la llegada de Vanguard Energy como si un buque cisterna fuera el nuevo arca de Noé. Pero bajemos la noticia del Olimpo del marketing geopolítico y pongámosla en la tierra brutal de la Cuba real, porque la realidad, como decía un viejo en el parque Libertad de Matanzas, es un prisma que quema las manos de quien la sostiene sin dialéctica....jjjj
Leamos sin edulcorantes lo que esa empresa dice. Sí, arrendarán tanques de Cupet. Sí, traerán diésel y gasolina para el sector privado, la embajada estadounidense y ciertas organizaciones. Una operación trazada con la frialdad quirúrgica de un Departamento del Tesoro que, en febrero de 2026, emitió una licencia que no alivia: segmenta. Que no incluye: excluye.
Porque el meollo no está en el combustible que llegue, sino en la aterradora meticulosidad con que se le niega al resto. Este no es un alivio, es una disección social administrada desde fuera. Piénsenlo con las vísceras, no con la calculadora: ¿De qué nos sirve un diésel “auditable y transparente” si no moverá una sola ambulancia de nuestros hospitales, esos mismos que durante décadas han curado y salvado vidas sin preguntar filiación política? ¿De qué vale esa gasolina si no llegará a los verdaderos profesionales que intentan llegar a su trabajo ya no digamos que a tiempo...condenados a la inmovilidad en nuestra propia tierra? Es la esquizofrenia del poder imperial: privatizan la excepción y estatizan la miseria.
Y aquí es donde el canto de sirena neoliberal se vuelve contra la mayoría. Celebran un “empoderamiento privado” que, en la práctica, es la construcción deliberada de una ciudadanía de dos velocidades. El objetivo declarado de la directriz MAGA es claro: crear una clase de propietarios agradecidos a Washington, inyectar capital a un sector minoritario, bienvenido sea su aporte, sin duda pero usándolo como punta de lanza ideológica. El problema no es que se ayude al emprendedor cubano, sino que esa ayuda esté codificada para profundizar la segregación que ya sufrimos como nación bloqueada. Por primera vez, el bloqueo no solo ahoga, sino que traza la raya de su propia libra en nuestro suelo, decidiendo quién respira y quién se asfixia, no por carencia material, sino por decreto de rastreo corporativo.
El gran fetiche de la trazabilidad es en realidad una confesión: el combustible no es un derecho, ni siquiera una mercancía neutra, sino un instrumento político. Se mantendrá la titularidad estadounidense hasta la venta final.???? Es decir, en territorio soberano, habrá un enclave energético que responderá a las sanciones???,
(Asere yo sólo me hago esas preguntas y no quiero mal influenciar a nadie , Diosmelibre...!!)
No a las necesidades humanas. Mientras el país que enseñó en sus aulas sin cobrar un centavo, que forjó profesionales incluso en medio del desabastecimiento, verá cómo la brecha no solo persiste, sino que se oficializa bajo códigos de barras importados. La que separa a los que no tienen, de los que tendrán de todo por designio externo, se hará más profunda y cínica, legitimada por un discurso de “viabilidad y apertura”.
Quizás sea una jugada de ajedrez para un futuro posicionamiento, especulan algunos. Pero mientras esa partida de élites se juega en el tablero abstracto de la geopolítica, el jaque mate lo recibe hoy el cuerpo concreto de la nación: la madre con dos hijos que vive en frente que no llegará a la escuela pero no para insistir, el campesino con el tractor pudriéndose sin poder levantar sus cosechas, el barrio que escuchará pasar los motores ajenos mientras sus generadores permanecen en silencio. No nos dejemos engañar; la más cruel de las sanciones es aquella que se disfraza de salvación selectiva. Y esa, mi gente, no es una nueva oportunidad; es la vieja agresión, ahora vestida con el traje de la auditoría y la falsa filantropía.

DdA, XXII/6376