lunes, 14 de septiembre de 2026

MÉLENCHON TIENE POSIBILIDADES DE DAR LA BATALLA EN EUROPA

Habiendo pasado por la experiencia de 2008 es el momento de que los Estados aprovechen la debilidad y el desprestigio creados por el capitalismo financiero para imponerse sobre él. Naturalmente, los gobiernos europeos y la Unión Europea que crearon las autopistas y las condiciones para la primacía del capital sobre lo político deberán ser barridos. En ese contexto, gente como el economista francés Frédéric Lordon apuntan que Francia ofrece una coyuntura particularmente adecuada. En las presidenciales de la primavera del año que viene hay una opción de izquierdas madura que no existe en ningún otro país europeo, la de Jean-Luc Mélenchon, con posibilidades de dar la batalla.


 Rafael Poch

Parece que estamos en ciernes de una nueva gran crisis. El dinero que se está invirtiendo en las compañías de Inteligencia Artificial no va a dar el retorno esperado. Esta gigantesca sobreinversión no está rindiendo y el problema se intenta sortear mediante créditos vía dudosos canales, lo que agrava las deudas. Nos están metiendo en una nueva y gigantesca pirámide financiera. El hundimiento y explosión de la burbuja que se avecinan (ponerle fecha es mucho más incierto) será mucho mayor, y peor, que el de 2007/2008. Entonces los Estados pudieron acudir al rescate de bancos y mercados. Ahora ya no pueden porque, como consecuencia de aquello, sus niveles de endeudamiento son enormes. Están en quiebra y al límite desde hace tiempo. La guerra de Irán (una guerra perdida para Estados Unidos y Occidente) está debilitando el petrodólar. Se compran cada vez menos bonos del tesoro americanos. En 2008 la deuda pública de Estados Unidos ascendía a 9 billones de dólares. Hoy, oficialmente, está en 40 billones y seguramente mucho más. En la zona euro la deuda pública supera de media el 80% del PIB. Así que no hay posibilidad de una nueva estafa/rescate. Solo queda el hundimiento.

Recuerdo la primera entrevista que realicé en Alemania a mi regreso de China, en 2008. Los debates giraban en torno a la crisis bancaria. Un conocido sociólogo berlinés me dijo: “No sabemos lo que va a pasar, lo único claro es que el capitalismo neoliberal tal como lo conocemos se ha acabado”. Veinte años después estamos en las mismas, pero ante un hundimiento mucho peor que va a dejar literalmente en cueros al capitalismo financiero y a los gobiernos a él subordinados. El sistema se hunde y con él sus políticos e instituciones.

Ante esta evidencia se abren ciertas posibilidades. Habiendo pasado por la experiencia de 2008 es el momento de que los Estados aprovechen la debilidad y el desprestigio creados por el capitalismo financiero para imponerse sobre él. Naturalmente, los gobiernos europeos y la Unión Europea que crearon las autopistas y las condiciones para la primacía del capital sobre lo político deberán ser barridos. En ese contexto, gente como el economista francés Frédéric Lordon apuntan que Francia ofrece una coyuntura particularmente adecuada.

En las presidenciales de la primavera del año que viene hay una opción de izquierdas madura que no existe en ningún otro país europeo, la de Jean-Luc Mélenchon, con posibilidades de dar la batalla. Si para entonces se ha producido el hundimiento, el cambio que invierta la actual relación de subordinación entre política y finanzas sería una cuestión de simple sentido común. Toda la corrupta artillería mediática sería incapaz de contrarrestar la realidad sufrida y experimentada por la inmensa mayoría de la ciudadanía. Y si Francia diera tal paso, el contagio podría ser inevitable: adiós a la UE, a sus infames tratados blindados y a su estúpida tecnocracia belicista y vasalla de Estados Unidos. Se abriría una oportunidad para el “momento 1848” que se necesita en Europa: una liberación popular alternativa a la guerra, el racismo, y el desastre climático.

Los catalanes definen este tipo de razonamientos y expectativas como un “soñar tortillas”, es decir un ilusorio cuento de la lechera. Pero, a menos que demos por buena la bobada del “fin de la historia” que nos han predicado los últimos cuarenta años, hay que recordar que los grandes giros históricos siempre han parecido ilusorios hasta su víspera misma. Los grandes cambios siguen siendo posibles y hay que ser conscientes de que el hundimiento del sistema contiene posibilidades.

CTXT  DdA, XXII/6464

LA MARIANA PINEDA LEONESA, VIOLADA Y ASESINADA EN 1936


Félix Población

La obra dramática de Federico García Lorca que lleva por título Mariana Pineda se representó por primera vez en Barcelona en 1927, con decorados de Salvador Dalí, amigo del autor. Por tener como protagonista a la ciudadana granadina del mismo nombre que fue ejecutada en 1831 por defender la causa liberal frente al absolutismo de Fernando VII, después de que se le encontrara una bandera con las palabras Libertad, Igualdad y Ley, la obra se volvió a representar durante la Guerra de España, en 1937, bajo la dirección del poeta Manuel Altolaguirre y con el poeta sevillano Luis Cernuda como actor. (También figuraba en el elenco María del Carmen García Lasgoyti, como ella misma me contó hace muchos años hablando de La Barraca y las Misiones Pedagógicas). Es de resaltar una magnífica Mariana Pineda, dirigida por Etelvino Vázquez y puesta en escena por la compañía asturiana Teatro del Norte en 2013.

Sirva lo anteriormente recordado para recordar a su vez que entre aquella represión absolutista de los años treinta del siglo XIX y la que siguió durante la Guerra Civil y la dictadura franquista tenemos, a propósito de la heroína granadina y la bandera bordada por las mujeres del Albaicín, a otra mujer que también bordó la bandera republicana y fue torturada, violada y asesinada por los sublevados contra la Segunda República. 

Se llamaba Carmen Arias García, tenía sólo 16 años y la mataron durante aquel verano sangriento de 1936 en el que también asesinaron a Federico García Lorca en Granada. Lo cuenta la historiadora Ana Cristina Rodríguez Guerra en su libro Historia y memoria la represión franquista en el Partido Judicial de La Vecilla (1936 – 1945) porque la joven residía en esta localidad de la montaña leonesa.

Para huir de la represión franquista, su padre se vio obligado a buscar refugio en el monte, mientras a la madre, Isabel García, la recluyeron en la prisión de partido de La Vecilla con su hijo de nueves meses, intentando con ello que su marido se entregara, según solían hacer los victimarios. Fue en septiembre de 1936 cuando también un grupo de falangistas buscó a la hija del matrimonio, que se encontraba trabajando en el campo: 

"Querían que la joven les acompañase para interrogarla sobre cuestiones sin importancia, asegurando que no se demoraría más de dos horas. El miedo y la seguridad de que no había hecho nada «malo» llevaron a Carmen Arias a acompañar a los falangistas hasta su campamento. Las horas pasaban y Carmen no regresaba. Su familia decidió salir a buscarla al anochecer. Cuenta su propia sobrina-nieta, que fue el perro quien encontró los restos de Carmen abandonados tras sufrir múltiples violaciones, torturas y ser descuartizada. Como buenamente pudieron, los familiares recogieron los restos de su cuerpo para darles sepultura".

Cree Begoña Díez, uno de los familiares descendientes de Carmina, que esta detención, con sus posterior y cruel desenlace, podría estar motivada por la implicación política que presentaba el padre de Carmen. Sin embargo, a través de algunos testimonios orales recogidos por esta familiar, Carmen habría sido detenida por ser descubierta mientras bordaba una bandera republicana. En su acta de defunción, como solía ocurrir en no pocos casos, figura que la causa de su muerte fue «choc traúmatico», sin hacer referencia en ningún momento al brutal martirio y asesinato sufridos por la muchacha.

Si los testimonios orales recabados por este familiar fueran ciertos, y no hay motivo para cuestionarlos, tendríamos en la historia de este país, separados por más de cien años y unas cuantas guerras civiles, dos episodios de parecido contenido y desenlace, protagonizados por similares víctimas. En 1831, la condena a muerte de una mujer andaluza por bordar una bandera en pro de la igualdad y la libertad en tiempos del ominoso reinado represor de Fernando VII, y en 1936, bajo una guerra cuyo resultado fue la anulación por muchos años las libertades democráticas, el asesinato y tortura de otra mujer, en este caso leonesa, que bordó la bandera republicana defendida por su familia (su hermano también fue asesinado en 1936). 

Han transcurrido casi 200 años de la ejecución de Mariana Pineda (1831) y nos faltan todavía algunos para que se cumpla un siglo del asesinato de Carmen Arias García. España y la ciudadanía que la habita debería tener muy claro -sobre todo las generaciones más jóvenes- que quienes no condenaron esas crueles represiones y hasta son afines al ideario de los vencedores en 1939  no deberían formar parte de su porvenir. Pero me temo que no es así porque, durante los últimos decenios, no se cultivó la memoria democrática como sería requisito fundamental de un Estado democrático*.

*Escrito este artículo, veo la película Aún estoy aquí, dirigido por Walter Salles en 2024. Versa sobre hechos reales ocurridos en el transcurso de la represión llevada a cabo por la dictadura en Brasil en 1971. Creo que es de todo punto recomendable refrescar en nuestros días con esta película lo que trae consigo una dictadura, contado en esta ocasión a partir de las vivencia de una familia brasileña. Contra el olvido, películas así. (Filmin).

DdA, XXII/6464

domingo, 13 de septiembre de 2026

UN MUNDO QUE SE LIBERE DEL LIDERAZGO USA SERÁ MÁS SEGURO, ESTABLE Y PRÓSPERO

Estados Unidos es ahora un ejemplo de lo que no hay que hacer: un cuento con moraleja sobre la desigualdad extrema, la erosión de la democracia, la corrupción y la división social. El resto del mundo debe devolver a la cooperación y al Estado de derecho el valor que les corresponde en las escalas nacional e internacional. Un mundo que se libere del liderazgo estadunidense (al menos por ahora) promete más estabilidad, seguridad y prosperidad para todos. Esto nos dice el autor del artículo,  Premio Nobel de Economía, ex economista principal del Banco Mundial y ex presidente del consejo de asesores económicos de la presidencia de Estados Unidos y profesor distinguido en la Universidad de Columbia.


Joseph E. Stiglitz

Nueva York., El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha anunciado un “Día D económico”, por el que Estados Unidos amenaza con aumentar la presión sobre Irán mediante la imposición de sanciones a los países que sigan comerciando con los iraníes, pero en vez de obligarlos a sumarse a sus intentos de aislar a la república islámica, la administración Trump, con su acumulación de errores, está acelerando la transición hacia un orden mundial posestadunidense.

Es comprensible que los «aliados» de Estados Unidos no quieran sumarse a la costosa y mal planeada guerra electiva del presidente Donald Trump. Nadie los consultó antes de lanzarla y, obviamente, no quieren involucrarse ahora que Estados Unidos no consiguió derribar el régimen iraní ni tiene un plan B. Además, ¿qué motivos tendrían para acudir en ayuda de un gobierno que se pasa humillando a amigos y socios, amenaza con apoderarse de sus territorios (Groenlandia y Canadá) y les impone aranceles punitivos?

Hay dos modos de ejercer influencia sobre otros: la persuasión y la intimidación. Pero en el caso de Trump, no funciona ni lo uno ni lo otro. Es acertada la apreciación de Aaron David Miller (Fundación Carnegie para la Paz Internacional) cuando señala que “Día D”, en este caso, significa “día de la desesperación” ( https://t.ly/darJJ ).

La persuasión requiere credibilidad. El resto del mundo debe creer que el gobierno tiene objetivos alcanzables y medios para lograrlos. Pero Trump tiene fama –y bien ganada– de mentiroso, así que nadie le cree una palabra. En junio de 2025, dijo que había “eliminado total y completamente” ( https://t.ly/8mxS_ ) la capacidad nuclear de Irán, y en marzo declaró que Estados Unidos había “eliminado literalmente” ( https://t.ly/FyPXi ) a las fuerzas armadas iraníes. Una guerra que se suponía que iba a durar cuatro semanas (tal vez un poco más) ya entró en su séptimo mes. Y todo el mundo (desde los iraníes hasta los canadienses) sabe que cualquier acuerdo que firme Trump será tan sólido como la gelatina.

Se suponía que Bessent era el miembro más creíble del gabinete, pero ahora dilapidó su credibilidad con sus recientes intentos fallidos de influir en los mercados de bonos y divisas. Es casi seguro que su motivo verdadero fue mostrarle a su jefe que está «haciendo algo». Pero, ¿qué sentido tiene hacerle un favor a Trump si al día siguiente se te puede echar en contra como hizo con casi todos sus secuaces anteriores?

Descartada pues la persuasión, la alternativa de Trump es la que prefiere de cualquier modo: intimidación y bravuconadas, pero aquí hay un problema: ni él ni Bessent parecen darse cuenta de que Estados Unidos ya no tiene el poder que antes tuvo sobre el resto del mundo. Trump tampoco comprende cómo están cambiando la naturaleza de la guerra moderna y el papel de Estados Unidos en la economía global. Se quedó en el pasado y no se da cuenta de que la participación de Estados Unidos en el PIB mundial (en términos de paridad de poder adquisitivo) se redujo a la mitad desde el final de la Segunda Guerra Mundial (de más o menos 30 por ciento a poco menos de 15 por ciento en 2025).

Y sobre todo, Estados Unidos perdió el control de herramientas estratégicas clave. Los chips avanzados que se usan en la mayoría de las tecnologías de vanguardia se fabrican en Taiwán; China domina la producción y el procesamiento de imanes y tierras raras. En estos casos, hasta Trump entiende que Estados Unidos ya no juega con las mejores cartas. Puede tratar de cortar los ingresos petroleros de la república islámica atacando a los compradores, pero China adquiere 90 por ciento del petróleo que exporta Irán y conserva el as de triunfo de las tierras raras ( https://t.ly/IZlIM ).

Las respuestas a las agresiones de Trump son reflejo de este contexto económico cada vez más desfavorable.

Viendo cómo a Estados Unidos bajo Trump el poder se le escapa de las manos, el primer ministro canadiense, Mark Carney, decidió que ya era suficiente. Se niega a ceder la soberanía económica de su país al «rey loco» estadunidense: un hombre que ni siquiera puede ganarle a Irán.

Es probable que el resto del mundo esté aprendiendo la misma lección. Nadie tiene por qué tolerar los maltratos de Trump. Nadie tiene por qué capitular ni seguir dependiendo de Estados Unidos.

Un panorama económico mundial cambiante ofrece oportunidades de diversificación en abundancia. Cuanto antes comprendan Bessent y Trump la debilidad de su posición, mejor será para Estados Unidos y para el mundo.

Si China y otros países se resisten a las últimas exigencias de Trump (como parece probable), no se derrumbarán ni sufrirán la clase de costos que Estados Unidos espera infligirles.

La guerra mundial económica anunciada por Bessent terminaría en un atasco muy parecido al del estrecho de Ormuz. Una vez más, Estados Unidos pagará un alto precio, y los costos que imponga a otros dañarán todavía más su reputación y poder blando.

Estados Unidos era en otros tiempos un modelo digno de imitar, defensor de la democracia, de las oportunidades económicas y de otros valores atractivos para muchos países. Ahora es un ejemplo de lo que no hay que hacer: un cuento con moraleja sobre la desigualdad extrema, la erosión de la democracia, la corrupción y la división social. El resto del mundo debe devolver a la cooperación y al Estado de derecho el valor que les corresponde en las escalas nacional e internacional.

Un mundo que se libere del liderazgo estadunidense (al menos por ahora) promete más estabilidad, seguridad y prosperidad para todos. Copyright: Project Syndicate, 2026.

LA JORNADA MX.  DdA, XXII/6463

CONCHITA REIGADA: VIVIR Y MORIR CON DIGNIDAD


Impresionado aún por la noticia que ha compartido ayer en las redes Fernando de Silva, no me resisto a insertar el breve texto con el que nos habla de quien fuera su compañera de vida durante más de medio siglo. Cuando tantas tribulaciones ingratas y hasta hostiles conforman el paso de los días en el mundo, vínculos como el de Conchita y Fernando y palabras como las que siguen nos alientan a seguir creyendo en seres humanos como ellos: "Me ha dado tantas lecciones de cómo saber estar en la vida, que formará parte de mi para siempre", ha escrito Fernando. Compartimos desde aquí sus sentimientos.

Fernando de Silva

Es difícil conseguirlo, pero Conchita ha demostrado que es posible. Hace más de 27 años, cuando aún no había cumplido los 46, le diagnosticaron una esclerosis múltiple primaria progresiva, una enfermedad muy cruel, sin posible curación ni tratamiento, que evoluciona lenta en el tiempo alto y nunca remite; aun así fue capaz de adaptar su vida a cada limitación física, sin perder nunca la sonrisa ni la moral.
Pero en los últimos meses perdió prácticamente toda la movilidad, ya dependía para todo de los demás, se le acabaron las ganas de seguir viviendo así y, con plena lucidez, decidió libremente pedir la eutanasia; aunque no fue necesario esperar ese momento al sufrir en los últimos días un empeoramiento irreversible en su estado de salud. Antes de ser sedada, para evitar dolores y más sufrimiento, se despidió de nosotros, nos dimos un beso y mirándome a los ojos, sin derramar una sola lágrima, me dijo que necesita descansar para siempre. Nunca olvidaré su última mirada.
La conocí en la Cafetería Villagrás hace más de 54 años, salimos por vez primera el 17 de enero de 1972, y hasta hoy siempre hemos estado juntos. Como todas las parejas hemos tenido nuestras crisis, pero fueron fácilmente superables porque éramos el uno para el otro; siempre acompañados de nuestros hijos, Maria y Fernando; dos personas extraordinarias.
Ahora siento una extraña soledad, pero me ha dado tantas lecciones de cómo saber estar en la vida, que formará parte de mí para siempre.

DdA, XXII/6463

OVIEDO ANTIFA: TENGAMOS LA FIESTA EN PAZ

 


Celso Miranda

Ayer no fui a ver a Bertín Osborne. Ni a un grupo que se llamaba "La última legión", del que no conozco su arte y sólo con el nombre no ayudaba. Pero estuve en una fiesta: la de primero de democracia, que es la fiesta del antifascismo. Reconocer que las personas son iguales dentro de la diversidad: no al racismo, no al machismo, no al clasismo. La cosa ha ido demasiado lejos. Declaraciones fascistas en las instituciones, en los medios y en las redes sociales, impunes todas ellas, hacen que en la calle descerebrados manipulados ejecuten su mala baba. Ya basta. O nos organizamos, desde el antifascismo (es decir, desde la defensa radical de los Derechos Humanos) o la historia nos demuestra que estamos perdidos. Ayer fueron los judíos, pero yo no era judío; otro día los responsables de una caseta, pero yo no tenía caseta, ya sabéis,... cuando te llegue a ti (que puede ser pronto), será ya demasiado tarde. Hay que exigir que aparezcan los culpables (es Vox populi en nuestra vetusta ciudad) y que la justicia sea ejemplar, para variar. Y dejo aquí escrito que no todos han estado a la altura de lo que la situación exige. Las redes y los medios siguen vomitando odio y hay mensajes de violencia explícita emitidos desde partidos y think tanks (bueno, ¿habrá pensamiento ahí?) de la extrema derecha. Tenemos que parar al fascismo, con todo lo que eso implica. Desde ya. Con preocupación y entrega ciudadana, sin miedo. Tengamos la fiesta en paz.

DdA, XXII/6463

sábado, 12 de septiembre de 2026

INFORME PISA: LA LECTURA, A CONTRACORRIENTE DEL MUNDO QUE NOS HACEN

Dice el profesor Enrique del Teso en su artículo de hoy, publicado como cada semana en Nortes, a propósito del informe Pisa y la creciente incomprensión lectora de niños y adolescentes en general (El informe PISA y la lectura (Con saludo cariñosos al Supremo): "La lectura, en cambio, es demorada, suministra caldo gordo que espesa la atención, el entendimiento y el tacto de la belleza. Es un ejercicio que en estos tiempos nos protege del nerviosismo y chisporroteo que induce la tecnología. La lectura va a contracorriente del mundo que el consumo y los medios tejen alrededor de adolescentes y no adolescentes. La lectura cruje con el ambiente como un barco agrietando un iceberg. Las consecuencias de la falta de comprensión de textos extensos son, lógicamente, inquietantes. Afectan a capacidades que no se pueden adquirir sin entrar en las disciplinas por la puerta natural de la lectura y el estudio. Y dejan a los sujetos en una ingrata indefensión ante los chisporroteos embrutecedores de redes y bocazas. Tomen nota de lo importantes que son esas cosas tan inútiles. Hablamos de narraciones, de literatura".



Las pantallas pueden perjudicar, más unas que otras y más en un tipo de textos que en otros. La lectura en dispositivos muy conectados enseguida se hace sincopada y con interrupciones, porque el dispositivo no deja de ofrecer distracciones. El sujeto suele leer más rápido y tener una conciencia más baja de lo que entendió. Es notable que leyendo en papel nos damos cuenta de no entender ni jota y leyendo en pantalla detectamos peor algo tan palmario. Los estudios sugieren que en pantalla la lectura, si te da algo, es el sentido general y se evaporan los detalles (la textura; «el sentido de la naturaleza está en el conjunto, su belleza está en los detalles», decía Gould). Parece que la pantalla tiende a ser inocua en los textos narrativos y que fragmenta la lectura en los textos expositivos. Mi experiencia es que las narraciones son centrípetas, la lectura de una novela te aísla y te concentra en ella, mientras que los tratados científicos o técnicos son centrífugos, te expulsan del texto continuamente. Antes se leía un libro técnico rodeado de fichas y fotocopias a las que se iba cada poco. Ahora se hace lo mismo con movimientos de ratón. Lo importante es que, incluso en el quehacer académico serio, todo va más rápido, se consulta el diccionario cambiando la ventana, se está en tres cosas a la vez, la IA te prepara informes mientras escribes, todas las fuentes son inmediatas. La lectura, en cambio, es demorada, suministra caldo gordo que espesa la atención, el entendimiento y el tacto de la belleza. Es un ejercicio que en estos tiempos nos protege del nerviosismo y chisporroteo que induce la tecnología. La lectura va a contracorriente del mundo que el consumo y los medios tejen alrededor de adolescentes y no adolescentes. La lectura cruje con el ambiente como un barco agrietando un iceberg. Las consecuencias de la falta de comprensión de textos extensos son, lógicamente, inquietantes. Afectan a capacidades que no se pueden adquirir sin entrar en las disciplinas por la puerta natural de la lectura y el estudio. Y dejan a los sujetos en una ingrata indefensión ante los chisporroteos embrutecedores de redes y bocazas. Tomen nota de lo importantes que son esas cosas tan inútiles. Hablamos de narraciones, de literatura.
En EEUU las tecnológicas ya se afanan en convencer de que no hay nada malo en que los niños simplemente encarguen a la IA cualquier redacción. Cuando sean mayores, en cualquier empresa la IA redactará mejor que ellos, no será necesario tener esa destreza. La escritura saca provecho de otro artificio. Que las palabras queden fijadas en el escrito da una prótesis artificial y poderosa a la memoria. Escribir ejercicios largos, obliga a una planificación, un desarrollo de la memoria de trabajo, un control reflexivo y una apropiación de ideas y argumentos que afectará al rendimiento general, además de disparar la comprensión lectora. Sin embargo, empieza a haber debate sobre la utilidad de escribir. Hay experimentos que demuestran lo obvio, que el cerebro tiene mucha más actividad escribiendo que dando instrucciones a la IA para que redacte ella. Los coches son más rápidos que nosotros, pero si amorcillamos a los niños en el sedentarismo porque no necesitarán correr, criaremos seres entumecidos. El embotamiento cerebral no produce obesos, produce idiotas. No hay que desmayarse por el informe PISA, y sus sesgos y errores. La comprensión lectora es efecto de muchos factores, irrelevantes de uno en uno, un estado definido por variables incontroladas. Y no nos obsesionemos con los jóvenes. ¿No está diciendo el Supremo que dos millones de individuos son españoles, pero que no pueden votar para que no cambiar el resultado de lo que desean los españoles? ¿Qué leerá esa gente?

NORTES DdA, XXII/6462

ENTRE 8.000 Y 14.000 DESAPARECIDOS ENTRE LAS RUINAS DE GAZA


No se suelen sumar -como tampoco los mutilados- a las decenas de miles de civiles asesinados por el Estado de Israel en la Franja de Gaza, pero lo cierto es que allí se está enterrando ahora a los muertos de los mil días de barbarie y que, bajo los escombros de las ciudades muertas, hay entre 8.000 y 14.000 personas desaparecidas.

Mikel Ayesterán

Hoy Sara ha visitado los restos de su casa en Jabalia.
La casa que su familia levantó con años de trabajo ya no existe. Ahora es escombro.
Cuando Sara sale a la calle y ve una casa quemada o destruida, pregunta a su madre: “¿Quién la quemó?”, “¿Cómo la bombardearon?”. Lo pregunta una y otra vez. Cada nueva ruina trae las mismas preguntas.
Sara crece rodeada de edificios destruidos, escombros y basura acumulada en las calles. Su madre sueña con algo tan sencillo como poder pasear algún día con ella por una calle limpia, normal, sin casas destrozadas ni cascotes bajo los pies.
Pero para su familia los escombros esconden algo más.
Siguen buscando a Eman, una de las tías de Sara, desaparecida durante la guerra.
No saben dónde murió. No saben en qué calle estaba. No saben dónde están sus restos.
Cada día imaginan cómo fueron sus últimos momentos y qué pudo ocurrirle. Solo quieren encontrarla y poder enterrarla con dignidad.
Eman es una entre miles. Las estimaciones sitúan entre 8.000 y 14.000 el número de personas que continúan desaparecidas entre las ruinas de Gaza.
Sara sigue creciendo entre esas ruinas, haciendo preguntas sobre las casas destruidas.
Y en su familia hay una pregunta para la que todavía nadie tiene respuesta: ¿Dónde está la tía Eman? (Foto Ayah Bahjat Hammad).

DdA, XXII/6462

INFORMES PISA PARA EL CONJUNTO DE LA POBLACIÓN


 

Fernando Broncano

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"España pierde respecto a la edición anterior, del 2022, 23 puntos en comprensión lectora, 16 en matemáticas y 8 en ciencias, las tres competencias analizadas por PISA. Cada 20 puntos en el examen equivalen a un curso escolar. El retroceso es de un curso entero menos en lectura y casi otro en matemáticas en tan solo tres años.
La brecha generacional se va agrandando a pasos agigantados. Los jóvenes que han cumplido 26 años estaban mucho mejor preparados para afrontar la mayoría de edad, las cargas de estudios o trabajo, y la ciudadanía en general que los estudiantes que acaban terminar la ESO. Con el agravante de que ya han finalizado la etapa obligatoria.
El descenso se produce en todas las competencias y para todos los alumnos españoles en la media nacional, siendo la primera vez que empeoran los rendimientos de los jóvenes que tradicionalmente mostraban un buen desempeño. El retroceso de los hijos de familias de rentas medias y altas se da tanto en ciencias como en matemáticas y de forma muy pronunciada en lectura.
Baja también la proporción de alumnos brillantes en todas las materias, algo que sucede también en la media de la OCDE."
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Es un proceso tan complejo que no podemos aún calibrarlo ni encontrar una causa única, más allá de ver algunas diferencias culturales (por ejemplo, las que se dan entre las culturas occidentales y orientales). La culpa a los artefactos solo esconde una incapacidad para entender lo que nos está pasando. Como si la actitud de los padres y de la sociedad en general ante la educación no tuviese que ver; como si el tiempo dedicado en casa a atender a los deberes de los hijos no tuviese que ver; como si la obsesión por las notas y no por la habilidad no fuese una actitud generalizada; como si el derrotismo frente a la capacidad del sistema educativo y la obsesión por adecuarlo a las "demandas del mercado" no fuese un factor (China está a la cabeza de suprimir grados por inútiles para sustituirlos por otros que supone con futuro, pero al menos este país cuida las competencias básicas en matemáticas. No sabemos cuánto en comprensión); como si el derrotismo generalizado frente al valor social de los méritos no se hubiese instalado en el corazón de la moral práctica; como si las generaciones anteriores no tuviesen ya problemas de comprensión lectora y de comprensión del lenguaje matemático (como si el uso de los medios de comunicación de la estadística y la teoría de la probabilidad no fuese deficiente); como si la cultura visual y escrita, no solo en los móviles, también en la literatura, series, películas,..., no abonase la estupidez lectora o espectadora; como si no fuese la civilización entera la que se está transformando; como si la sociedad, que evoluciona hacia un sistema de élites ricas, poderosas y poco educadas, no hubiese entrado en una vorágine temible.
Como he leído por aquí, debería haber informes PISA generalizados al conjunto de la población, incluyendo a las élites, cuyos hijos parecen ser los más dañados en este informe.

DdA, XXII/6462

OVIEDO, HOY, CONTRA LA VIOLENCIA FASCISTA EN LA PLAZA DE LA CATEDRAL

 


Lazarillo

Dos médicos voluntarios de una asociación de sanitarios de Asturias (AMA) denunciaron ayer una agresión contra ellos mientras atendían una caseta callejera de las instaladas con motivo de las fiestas de San Mateo en Oviedo. Las víctimas fueron Rubén Rosón, que fuera concejal de economía en el Ayuntamiento de la ciudad hace unos años, y Jorge Fernández. Los agresores trataron de arrancar un cartel arcoíris colocado en la caseta y profirieron gritos xenófobos y racistas antes de golpear a los médicos. Después, abandonaron corriendo el lugar al grito de "Arriba España", mientras los agredidos fueron traslados al HUCA, donde se le aplicó a uno de ellos varios puntos de sutura. Como la mayoría de los partidos políticos han condenado los hechos, salvo Vox, es de esperar que todos contribuyan eficazmente a que los agresores no queden impunes y que a la concentración de protesta convocada para esta tarde a las siete en la Plaza de la Catedral acuda la ciudadanía de forma masiva. Percances como el ocurrido no pueden ser tolerados bajo ningún concepto por una sociedad democrática que quiere vivir en paz y libertad, máxime sabiendo históricamente -como desgraciadamente se sabe en este país- adonde conducen episodios de este tipo. Se cuenta con imágenes grabadas para que los violentos no se salgan de rositas. La cita esta tarde está sin duda en la Plaza de la Catedral, porque la respuesta a la violencia ha de ser siempre, necesaria y diligentemente, la de una sociedad unida mayoritariamente frente a ella. La indiferencia ante ella, la favorece*.

*La indiferencia es el peso muerto de la historia. Opera pasivamente, pero opera. Antonio Gramsci, La città futura.

DdA, XXII/6462

viernes, 11 de septiembre de 2026

UNA LEY USA COMO INSTRUMENTO DE COERCIÓN UNIVERSAL

NO SON NUMERO, SON NIÑOS

"¿En qué se traduce una arquitectura de sanciones cuando llega de los decretos a la casa de cada cubano? En comida que se echa a perder durante apagones prolongados. En padres que abanican a un bebé para que pueda dormir". Foto

"¿En qué se traduce una arquitectura de sanciones cuando llega de los decretos a la casa de cada cubano? En comida que se echa a perder durante apagones prolongados. En padres que abanican a un bebé para que pueda dormir". Cuando se habla de castigos que pueden traducirse en barriles, megavatios o contenedores que no llegan, miremos quién camina por las calles: el hijo de Licet, la abuela de alguien, una madre, un padre, los niños de una escuela. No son números.

Rosa Miriam Elizalde

En 2003, antes de que Estados Unidos desatara la guerra en Irak, una webcam mantuvo durante horas un encuadre fijo de Bagdad. El rótulo de la página era más importante que la tecnología: “No son números”. Allí no había mapas militares ni partes de guerra, sino una calle, autos, peatones, gente que todavía iba y venía por una ciudad a punto de ser bombardeada. La cámara no detuvo la invasión. Sin embargo, hizo algo indispensable. Puso rostro a quienes pronto serían reducidos a estadísticas. 

Veintitrés años después conviene encender otra cámara, esta vez sobre Cuba. No para negar sus errores internos, su infraestructura eléctrica envejecida o los daños acumulados por los huracanes. Sería poco serio atribuir cada apagón a Washington. Pero sería igualmente deshonesto ocultar que Estados Unidos convirtió el combustible que llega a la isla en objetivo explícito de presión sobre terceros países. 

La Casa Blanca ya no pretende solamente decidir con quién pueden comerciar los estadunidenses. La Orden Ejecutiva 14404, emitida el 1º de mayo, faculta a Washington para sancionar a personas y entidades extranjeras por determinadas relaciones con Cuba, particularmente en el sector energético, aunque esas actividades sean lícitas en el país donde se realizan. 

Dicho con claridad, el gobierno de Estados Unidos va un paso más allá de la tradicional aplicación extraterritorial del bloqueo y se arroga ahora el derecho de pasar por encima de las jurisdicciones nacionales y convertir en sancionable desde Washington lo que puede ser perfectamente legal en Roma, Madrid, Ciudad de México o cualquier otra capital. 

La ley estadunidense se convierte así en un instrumento de coerción universal y el dólar, en una jurisdicción de facto. Si se aceptan estas premisas, tiene sentido que Trump logre rebautizar a la Tierra como “Planeta América”, que además suena a cómic de la agencia Marvel. 

¿En qué se traduce una arquitectura de sanciones cuando baja de los decretos a la casa de cada cubano? En comida que se echa a perder durante apagones prolongados. En padres que abanican a un bebé para que pueda dormir. En un niño que hace la tarea con la luz de una vela. En contenedores con medicinas que no llegan. En bombas de agua que dejan de funcionar y obligan a cargar cubos escaleras arriba. 

Los datos reunidos esta semana por el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, describen meses con apenas dos o tres horas de electricidad al día en numerosos lugares y daños en cadena sobre la salud, la alimentación y el transporte. Naciones Unidas informó el 1º de mayo que más de 96 mil operaciones habían sido pospuestas por los cortes eléctricos; unas 11 mil correspondían a niños. Un mes después hablaba ya de más de 100 mil cirugías aplazadas. También advirtió que la falta de combustible golpeaba las diálisis, las incubadoras, el agua y la distribución de alimentos. No es una metáfora. Cuando falta la energía en el hospital pediátrico de Santiago de Cuba, una máquina puede dejar de suministrar oxígeno y convertirse en la sentencia de muerte de un bebé. 

El informe cubano presentado por el canciller, que se discutirá en octubre próximo en la ONU, tiene, además, nombres concretos. Diego, diagnosticado de cáncer a los 15 años, debe desplazarse con su madre, Licet Rodríguez, entre Villa Clara y La Habana para recibir tratamiento. La pregunta de ella –“¿qué ocurre si el hospital se detiene?”– contiene toda la discusión moral. No estamos hablando de “presión máxima” como una abstracción diplomática, sino del momento exacto en que el equipo de radioterapia necesita estar conectado para que el hijo de Licet no se diluya en una cifra ni su vida termine confundida con el ruido de fondo del “Planeta América”. 

Aunque ayer, en Colombia, el secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció que “trágicamente, el pueblo cubano está sufriendo”, él repite una y otra vez que las sanciones buscan presionar al gobierno cubano, no a la población. Sus pretextos evitan la expresión “daño colateral”, pero ésta sobrevuela, como en Gaza o en Irak, para desviar la responsabilidad hacia la víctima y hacer que “lo abominable nos parezca benigno”, como decía Howard Zinn. 

Por eso el debate no puede reducirse a estar a favor o en contra del gobierno cubano. El dilema ético es anterior: ¿puede considerarse legítima una política que pretende modificar la conducta de un Estado mediante medidas cuyo efecto previsible es aumentar la vulnerabilidad material de toda una sociedad? Y hay otra pregunta que desborda la relación entre Cuba y Estados Unidos: ¿con qué legitimidad puede Washington sancionar a ciudadanos, empresas, bancos o instituciones de terceros países por realizar actividades que son legales bajo sus propias leyes y que no tienen lugar en territorio estadunidense? 

La webcam de Bagdad no salvó a Irak de la guerra ni evitó los horrores de Abu Ghraib, pero dejó una advertencia que sigue ignorándose. Cuando se habla de castigos que pueden traducirse en barriles, megavatios o contenedores que no llegan, miremos quién camina por las calles: el hijo de Licet, la abuela de alguien, una madre, un padre, los niños de una escuela. No son números.

LA JORNADA  DdA, XXII/6461