martes, 11 de agosto de 2026

GRITOS CON CITA Y GLOSA (LXXXVIII): TODO ES IMAGEN DISTORSIONADA, REFLEJO DE REFLEJOS



José Ignacio Fernández del Castro

«Luciente espejismo que vi
en los idus de agosto por la linde
crepuscular de la marisma, cerca
del arenal de Argónida,
mientras las monocordes
dependencias del sueño disputaban
su parte de ficción al predominio
de la brumosa realidad,
¿cómo podría yo olvidarme
no de lo incierto de esa historia
por nadie atestiguada,
sino de la razón que me ha asistido
desde entonces, habitante
de otro espejismo donde sólo

sigue siendo verdad lo que aún no conozco?.»
José Manuel CABALLERO BONALD (Jerez de la Frontera, Cádiz
11 de noviembre de 1926- Madrid, 9 de mayo de 2021), Premio Cervantes 2012: 
“Argónida, 13 de agosto” en Descrédito del héroe (1977).

Vivimos en la sociedad del espectáculo, inmersos en un juego de espejos tan intrincado que ya nadie sabe distinguir las historias más inciertas de las verdades posibles intuidas por una razón precaria... Gigantesco espejismo, el mundo se abisma en los límites, interesadamente confusos, que separan la apariencia de la realidad; y no porque no haya testigos de los hechos más claros y distintos, sino porque, bien lo sabemos, el creciente colectivo de las gentes dispuestas a cumplir esa función está al sumiso servicio de los intereses y designios, más o menos caprichosos, de los amos del cotarro… Que cada día tienen en sus manos herramientas más precisas y sofisticadas (desde los viejos pero aún eficaces media hasta la invasiva y disparada Inteligencia Artificial) para insertar sus relatos en los imaginarios colectivos más convenientes para sus intereses.


Aquí y ahora todo es imagen distorsionada, reflejo de reflejos, representación paródica o trágica, imaginario impuesto...
Así que arrastrados por la proliferación inconexa y contradictoria de los relatos sobre lo que pasa, prendidos del resto de conciencia que nos aconseja la permanente sospecha, sólo podemos sentir como única verdad posible lo que aún no conocemos... Pero, sin duda, tememos.

Y refugiarnos en los muros casi abandonados, pero capaces aún de gritar mientras la buscan.

DdA, XXII/6433

¿NO LES ESPERA NADIE EN MARRUECOS? ¿NADIE LOS NECESITA?



A 10 de agosto de 2026, las autoridades españolas han identificado a 1.342 niños y adolescentes no acompañados tras la entrada masiva en Ceuta del pasado 30 de julio. ¿Qué está haciendo el Gobierno de Marruecos para identificar a esos 1.342 muchachos, localizar a sus familias y procurar, cuando sea posible y beneficioso para ellos, que regresen a sus hogares? ¿No está haciendo nada? ¿Será posible, de ser así, que haya sucesivas oleadas de menores como la pasada?

José Sarria

España, como país democrático y respetuoso con el Derecho y con los tratados internacionales, tiene la obligación de acogerlos, protegerlos y garantizar su seguridad mientras permanezcan bajo su jurisdicción: proporcionarles alojamiento, alimentación, asistencia sanitaria, educación y tutela. Porque antes que migrantes son niños, porque su condición de menores prevalece sobre su situación administrativa.
El Tribunal Supremo ya declaró ilegales las devoluciones colectivas de menores realizadas desde Ceuta en 2021. Cualquier eventual retorno exige garantías, un procedimiento individualizado y, por encima de cualquier otra consideración, atender al interés superior del menor.
España está cumpliendo con su obligación. Y debe seguir haciéndolo.
Pero hay una pregunta que no deberíamos dejar de formular: ¿qué está haciendo el Gobierno de Marruecos para identificar a esos 1.342 muchachos, localizar a sus familias y procurar, cuando sea posible y beneficioso para ellos, que regresen a sus hogares?
Imaginemos por un instante que Japón, Canadá, Suecia o Australia recibieran la noticia de que más de mil de sus menores se encuentran solos, sin sus familias, en otro país. ¿Cuánto tardarían en movilizar consulados, servicios sociales, policías, jueces y administraciones para saber quiénes son, dónde están, de qué hogares proceden y quién los está esperando?
Han pasado ya once días. Y cuesta comprender que todavía no conozcamos con claridad qué mecanismos han puesto en marcha las autoridades marroquíes para buscar a sus familias, reconstruir los vínculos rotos y devolver a estos muchachos, cuando sea posible, a su hogar, a su familia.
Porque detrás de cada cifra hay un nombre. Detrás de cada número, una madre, un padre, unos hermanos, una casa, una escuela, un barrio.
Detrás de esa cifra, 1.342, hay 1.342 seres humanos que alguien debería estar buscando.
Y entonces adquieren una profundidad estremecedora las palabras del escritor Tahar Ben Jelloun, pronunciadas recientemente en una entrevista para el diario "El País": “Me sentí triste e indignado al verlos marchar hacia un destino lleno de incertidumbre [...] ¿No les espera nadie en Marruecos? ¿Nadie los necesita?”.
Quizá esa sea la pregunta más dolorosa de todas. ¿Nadie los está esperando al otro lado?, ¿nadie los necesita?

DdA, XXII/6433

ENTREVISTA CON CARLOS TAIBO: DECRECER ES LA CUESTIÓN

 


Ana Cardo

Es de agradecer al podcast Vida Ajenas que entreviste al profesor Carlos Taibo, que lo fue de Ciencia Política y Relaciones Internacionales durante treinta años en la Universidad Autónoma de Madrid. No suelen los medios de comunicación al uso contar con los valiosos puntos de vista que siempre aporta Taibo. Su especialidad de origen fue la política soviética y postsoviética, y desde hace veinte años es el referente académico del Decrecimiento en España. Ha publicado más de treinta libros en castellano y en gallego, entre ellos «Decrecimiento. Una propuesta razonada», asunto sobre el que versa la entrevista. Taibo acostumbra a difundir sus lúcidos análisis y conocimientos por todo nuestro país, allá donde se le invite, y siempre con una audiencia muy interesada en sus disertaciones. Recomendamos a quienes escuchen esta entrevista que lean también en este enlace abierto de Solidaridad Obrera su libro El decrecimiento explicado con sencillez, publicado en 2019 por La Catarata, y ya con cinco ediciones.

DdA, XXII/6433

VÍCTIMAS SON DEL IMPERIO,/ UN ASUNTO GRAVE Y SERIO/ DE INJUSTICIA Y DE TERROR

 




Félix Maraña

CEUTA


Ceuta es otro cementerio 

de gente necesitada 

que viene desesperada.

Víctimas son del imperio, 

un asunto grave y serio 

de injusticia y de terror.

Gentes llenas de dolor 

que buscan trabajo y pan, 

empeñados como están

en buscar tiempo mejor.


Con la muerte por delante, 

corriendo su desafío, 

luchando contra el vacío, 

abriendo su interrogante 

para pasar de emigrante 

a ciudadano del mundo.

A no ser un vagabundo 

sin patria, sueños, amor.

A luchar con pundonor 

y salir del inframundo.


Si somos todos iguales, 

hijos de la misma Tierra, 

¿por qué la paz y la guerra 

son asuntos comerciales?

¿Y qué humanos ideales 

quitan a los africanos 

el derecho a ser hermanos 

de la patria universal?

¿Quién ha sembrado este mal?

¿Quién castiga a los tiranos?

DdA, XXII/6433

¿CÓMO ES ESO DE QUE UN PARTIDO QUE NIEGA LA VIOLENCIA MACHISTA LA VALORE?


Félix Población

Desde 2003, bastante después de cuando más mataba ETA, han sido asesinadas en nuestro país 1.376 mujeres. Entre 1969 y 2011, año en que ETA dio por acabada su ejecutoria violenta, esta organización terrorista asesinó a 669 personas. La violencia machista acabó con la vida de 1.376 mujeres en 23 años. La violencia etarra acabó en 43 años con la vida de 669 personas. La violencia machista fue a más en el transcurso del periodo citado. La terrorista fue a menos gracias a la gestión de los sucesivos gobiernos, con especial referencia al de Rodríguez Zapatero, que la puso fin. Si durante la ejecutoria criminal de ETA fue mucho el dolor y la rabia que originaron sus asesinatos, siempre pensamos algunos que aquellos, más tarde o más temprano, tendría que acabar con una política que, sin excluir el rigor policial con los terroristas, también tendiera puentes de diálogo con los partidos políticos abertzales. Mucho me temo que con la violencia machista, después de casi cinco lustros, no sólo no se ha avanzado para tratar de erradicarla, sino que se tiene la sensación de que desde los gobiernos habidos y los estamentos jurídicos y policiales se carece de capacidad y eficacia para reducir esa lacra. Que estando así la cosa, con un partido de extrema derecha que niega la violencia machista, en el gobierno autonómico de Andalucía se le haya dado a Vox nada menos que el departamento de valoración de las víctimas de la violencia contra las mujeres, nos da idea de hasta qué punto no se avanza en contra de la misma, sino de lo que supondría para este país un gobierno central de coalición entre el Partido Popular y Vox. No sólo lo debería evitar la memoria de 1.376 víctimas mortales en 23 años -a las que se le ha prestado una cobertura mediática e institucional incomparablemente menor que a las víctimas del terrorismo-, sino la conciencia de la mayor parte de la ciudadanía ante la posibilidad de que un partido que niega la violencia contra las mujeres pueda llegar a ser en España, como en Andalucía ahora, el que la valore.

DdA, XXII/6433

lunes, 10 de agosto de 2026

¡CÓMO NO ENTENDER LA PETROTUSA EN COLOMBIA...!


Félix Población

Entusiastas y masivas han sido las despedidas que ha protagonizado días atrás el presidente colombiano Gustavo Petro, una vez complido su papel como primer mandatario de aquella república. Cuentan algunas crónicas -no las de los medios informativos contrarios a su gestión- que las últimas palabras de Petro conmovieron a buena parte de la ciudadanía que les prestó escucha, consciente del final de su periodo al frente del país. Esto, unido al hecho de su despedida, se ha traducido en una expresión popular que llaman Petrotusa, compuesta por el apellido del ya expresidente y la expresión "tusa", que viene a ser el despecho o depresión originados tras una ruptura amorosa.

De ahí que su hija Antonella, con la que salió del palacio presidencial, y Petro hayan mantenido esta conversación en las redes: “Bueno, pá, ¿has escuchado hablar de la Petrotusa?”, preguntó Antonella, a lo que Petro respondió entre risas: “Obvio, yo también tengo tusa”. La hija del exmandatario señaló la existencia de seguidores afectados emocionalmente por la transición, y Petro confirmó que ha visto físicamente y en redes “un poco de gente llorando. Muchísima”. Ante esa realidad, el expresidente hizo un llamado a mantener la esperanza: “Hay que tener esperanza. Creo que es el sentimiento apropiado. No se puede perder la esperanza. Si no, todos los caminos están cerrados y el horizonte se apaga. Y Colombia tiene que tener horizonte. La potencia mundial de la vida es un horizonte”.

Lo dice Gustavo Petro es un país donde Iván Cepeda, el candidato progresista a la presidencia derrotado en unas elecciones cuyo resultado cuestionó el expresidente, acaba de anunciar  que interpondrá una denuncia penal contra Efraín Cepeda ante la Fiscalía General de la Nación, luego de las declaraciones que el dirigente conservador hizo públicamente el pasado 7 de agosto. El congresista del Pacto Histórico aseguró que las afirmaciones en su contra son graves y decidió acudir a la justicia para que se determine si hubo responsabilidad penal.

Según explicó Iván Cepeda, Efraín Cepeda lo acusó de pertenecer a organizaciones armadas ilegales, una afirmación que calificó de “calumniosa y mendaz”. El senador sostuvo que esas declaraciones no solo son falsas, sino que además pueden tener consecuencias sobre su seguridad personal, en un momento en el que, según afirmó, existen amenazas contra su vida. “Estas mentirosas acusaciones propician la violencia en mi contra y agravan las amenazas contra mi vida”, manifestó Iván Cepeda al anunciar la decisión de acudir a la Fiscalía.

Se entiende así mucho mejor la Petrotusa que afecta a quienes en aquella república prefieren voces como la del expresidente, invitando a la esperanza y a la potencia mundial de la vida como horizonte, en lugar de acusaciones falaces que propician la violencia contra el adversario político.

DdA, XXII/6432

CUBA: ESTO NO ES UNA GUERRA YA, SINO UNA MASACRE

El bloqueo –sinónimo de asedio– de Estados Unidos contra Cuba se inició décadas atrás, más o menos cuando se fundaron los Beatles. Con los años, ha arreciado o aflojado según la administración del país norteño. En la actualidad, bajo el mandato de Trump, se halla en un punto álgido. Existe más ensañamiento ahora que en la época del conservadurismo hollywoodense de Reagan o el de la adicción de inyectarse petróleo en vena de Bush hijo. Esto no es una guerra ya, sino una masacre.




Guillermo Carmona Rodríguez/ Matanzas

Con unos guantes de goma dura, como los usados para fregar, apartaba los huevos podridos, negros con vetas amarillas; el papel sanitario doblado con pudor para que no se notaran las manchas marrones; hojas del periódico Granma, coloreadas de roja por la sangre condensada del pedazo de carne que envolvieron, donde aún se podía leer la nota informativa de las últimas sanciones del gobierno estadounidense contra Cuba.

La señora separaba la basura con sumo cuidado. Empleaba solo el canto de la mano para contaminar el guante lo menos posible. Cuando encuentra algún objeto interesante, lo agarra entre el pulgar y el índice y lo levanta para contemplarlo contra la luz del día. Ahora valora un control remoto, destripado de baterías, y yo la analizo a ella. 

Viste un sombrero de ala ancha, inclinado sobre la frente; una camisa azul de cuadros, con los botones cerrados hasta las mangas, para protegerse del violento sol. Respira con dificultad por este calor criminal de guerra. Lo noto en la rápida forma en que se tensa y luego se deshincha el nasobuco. 

Con toda esa indumentaria, se vuelve complejo identificarla. Sin embargo, en la franja de rostro no cubierta se perciben ajados surcos alrededor de los ojos por donde se desliza el sudor como el cauce de un río; filas de arrugas en la frente, y un ceño fruncido. La señora debe tener unos setenta años. 

No resulta extraño hallar en los últimos tiempos en Cuba a “buzos”, sujetos sumergidos en los vertederos con esa máxima japonesa de que la basura de uno constituye el tesoro del otro. Cuando tropiezo con dicho fenómeno siempre me da un pequeño dolor, aquí, en el lado izquierdo de la humanidad. Ante la alta ocurrencia del hecho, uno no se acostumbra, pero sí lo entiende como parte de una triste cotidianidad. 

De la señora me sorprendió que, incluso, arrastrada a hurgar en la sombra del prójimo, tratara de no perder su dignidad; como si el trabajo más aberrante conllevara un mínimo respeto por uno mismo y la labor en sí. También me hizo preguntarme si toda esa ropa, además de cuidar la higiene, no sería también para no ser reconocida ¿Intentaría escapar del ojo público? 

Ella tal vez arribe a su casa con su saco repleto de artículos desechados. Tome una larga ducha; quizás no larga ni ducha, pero sí cargue agua en cubos y con un jarrito se la eche encima y así se purifique de sudores y hedores. Luego, con una bata de dormir, se acomode en el portal a darse sillón para esperar la llegada de la corriente. Con cada balanceo del mueble olvidará un poco la jornada.

Colocó el control remoto en donde estaba. Siguió en su búsqueda y cuando levanta un pulóver con varios agujeros de balas polillas, se percata de mi presencia. Avergonzada por la forma en que la observo baja la mirada, aunque luego levanta la vista y me enfrenta de tú a tú. Avergonzado bajo la mirada y sigo mi camino. 

Como la señora, con su ropaje de espantapájaros, existen miles de cubanos que enfrentan graves situaciones de austeridad. Entonces deben someterse a labores degradantes bajo temperaturas absurdas o arrancarse el pellejo –solo quedará de ellos las cuencas vacías de sus calaveras– en trabajos de baja remuneración para poder sobrevivir. La crisis los empuja a tales menesteres. El Gobierno de Estados Unidos los empuja y el de aquí, con las manos atadas y la mentalidad anudada, no sabe qué hacer.

II

En mi primera adolescencia consumí unas cuantas novelas de aventuras. La táctica del asedio resultaba recurrente en esas páginas. Un ejército enemigo rodeaba una ciudad y obligaba a sus habitantes a morir de hambre o rendirse. Recuerdo una escena en particular bastante repetida en cada libro: después de meses encerrados y sin suministros, los ciudadanos comenzaban a devorar el cuero de la suela de sus zapatos. 

Cuba es una isla-ciudad asediada. El mar Caribe es el foso; los farallones y el diente de perro, las murallas. Las tropas enemigas se ubican a unas cuantas millas, más o menos noventa. Los arietes ahora son económicos; las flechas incendiarias, pixeles y algoritmos; las catapultas lanzan sanciones como si de grandes pedruscos se trataran. 

Incluso con el cambio de estrategia y armamento, los habitantes de la Isla pronto se alimentarán de sus zapatos. Los pondrán en la vajilla fina de la abuela, los sazonarán con un poco de sal, si les alcanza el salario para comprarla. Lo sostendrán encima del plato y al pincharlo con el tenedor y luego con el cuchillo cortarán un jugoso filete de suela. 

El bloqueo –sinónimo de asedio– de Estados Unidos contra Cuba se inició décadas atrás, más o menos cuando se fundaron los Beatles. Con los años, ha arreciado o aflojado según la administración del país norteño. En la actualidad, bajo el mandato de Trump, se halla en un punto álgido. Existe más ensañamiento ahora que en la época del conservadurismo hollywoodense de Reagan o el de la adicción de inyectarse petróleo en vena de Bush hijo. Esto no es una guerra ya, sino una masacre. 

Desde la segunda llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, han escalado las políticas de asfixia contra el pequeño país caribeño. Ello se agravó con la elección de Marco Rubio como secretario de Estado; descendiente de emigrantes de la mayor de las Antillas –no habrá peor bestia que la de tu propia camada–, ha basado gran parte de su carrera política en la agenda anticubana.

Luego de la extracción de Nicolás Maduro y la posterior convección al panamericanismo de Venezuela, Trump prometió que la siguiente nación socialista en caer sería Cuba. Sin embargo, según los parámetros lucrativos de la modernidad, no somos una tierra rica. Al contrario de la Patria de Simón Bolívar y Doña Bárbara, no ostentamos crudo o, como otras naciones, no representamos una amenaza geopolítica; aunque según asevera el Pentágono, sí. La primera potencia nuclear del mundo al parecer es un poco asustadiza. 

Por ello, imagino yo, no han atacado directamente como sucedió en Venezuela. Resulta más lucrativo y más astuto lanzar medidas y medidas como la Orden Ejecutiva 14404 del primero de mayo –al igual que huesos con algún resto de carne– para mantener contento al lobby cubano-americano antes de desgastarse en una intervención militar. Bajo dicha égida, han impuesto restricciones y restricciones: un cerco energético el cual ya supera el medio año y trabas a diferentes empresas y consorcios. Casi todos los meses suman cinco o seis de estos últimos a sus listas negras. 

Por ejemplo, según una nota publicada en el medio Cubadebate, a mediados de julio se vedaron las siguientes entidades: Ministerio de Turismo, Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario (GEMAR), Organización Superior de Dirección Empresarial Caudal S.A. (CAUDAL), Grupo Empresarial de Comercio Exterior (GECOMEX).

Todas ellas de una manera u otra intervienen en la obtención de recursos imprescindibles como combustible, alimentos, medicamentos y otros productos de primera necesidad. Emplean como justificación que dichas organizaciones ayudan a enriquecer al Gobierno cubano y a los dirigentes. Esto, inclusive, puede ser cierto o no, aunque huela demasiado a la brea de las flechas incendiarias de la propaganda; sin embargo, al final los más afectados son personas como la señora de la basura con una camisa de cuadros azules bajo el sol de un verano inmensamente cruel.

III

Si no me muevo, no sudo. Estaba tirado en la cama. No soportaba el calor. Creía que el techo en vez de techo era el cristal de aumento de una lupa. Alguien allá arriba dirige los rayos de sol contra la placa de la casa y ellos se concentran y caen en mí. El pobre ventilador recargable no puede hacer nada con su fresco cobarde. Pronto me evaporaría. 

Llamaban desde la puerta del patio. Me levanté con pereza y mientras arrastraba las chancletas me dirijo a averiguar quién era. El niño detuvo los gritos cuando aparecí. “¿Señor, quiere empanadas hoy?”, me preguntó. Lo observé a través de la reja. Poseía una constitución fornida; los ojos grandes y brillosos y el cabello en punta, con ese pelado llamado “los pinchos”, el cual tanto se usó en mi adolescencia. No debe superar los nueve años. Lo delata su postura desequilibrada, cómo juega nervioso con sus manos y la voz aguda. 

Todas las tardes, él sube las escaleras hasta la casa para ofrecerme empanadas de guayaba. Su madre las cocina y él las vende. Casi siempre le compro, aunque no me interese. Es mi modesta manera de ayudar. Nunca le he preguntado qué hace un rapaz de vendedor ambulante y sobre todo con estas piedras tan calientes que rajan el sol. En vez de ir hogar por hogar del barrio con sus dulces, debería estar a la sombra del guayabo del patio con un libro en la mano, o en la playa haciendo ángeles en la arena o jugando fútbol con una portería armada con dos latas. 

En el vecindario se comenta que vive solo con la madre y un hermano más pequeño. El único salario no alcanza para mantener a los tres; entonces siendo el mayor de los hijos, debe ayudar a obtener ingresos. Es muy triste, pero así funciona la dinámica de muchas familias cubanas, quienes deben subsistir a pesar de los apagones, los altos precios, la devaluación de la moneda y la lupa de Dios. 

Después de mi encuentro temprano con la señora en el basurero tenía un dolor aquí, a la derecha del socialismo. Normalmente le pido dos o tres empanadas, pero esa tarde le solicité diez. Le dije que eran para una actividad del trabajo. Mentí. Necesitaba sentirme útil. En un asedio todos sufren, yo incluido; pero siempre habrá quien deba servirse en bandeja de plata sus zapatos antes que los otros.

IV

Han transcurrido casi ocho meses desde el inicio del año y siete desde el fortalecimiento del cerco norteamericano sobre Cuba. Acabó el canijo invierno del trópico y luego la exigua primavera. Llegó el verano con sus látigos de luz. 

El calor excesivo aumenta el déficit eléctrico, porque las máquinas sufren más para funcionar y las personas en la primera oportunidad se refugian detrás de los aires acondicionados y ventiladores, se dispara el consumo y entonces la poca energía alcanza para menos aún. Las epidemias se multiplican en el estío con la proliferación de mosquitos y vertederos. Entramos en un ciclo de malvivir aún más agresivo que en otras estaciones del año. 

Mientras tanto, desde Washington aumentan los arietes. Incluso, en un alarde, propio de los supuestos vencedores, donaron cien millones de dólares, los cuales gestionaría la Iglesia Católica. No es caridad, sino una broma macabra. Al final, no arrodillarán la ciudad-Isla a golpe de desgaste.

Nosotros, los cubanos –la señora digna entre los desperdicios, el niño de las empanadas– seguimos ahí, entre el olor fétido, la pobreza de ánimo y las tentaciones de engullir cuero.

CTXT  DdA, XXII/6432

EL GOBIERNO DE ASTURIAS Y MONOLITO EN EL MAZUCU



Lazarillo

Acabo de leer que por enésima vez ha sido vandalizado en el Alto de la Tornería el monolito dedicado a los últimos resistentes republicanos en Asturias, antes de que las tropas sublevadas ocuparan la región el 21 de octubre de 1937. A la batalla de El Mazucu, en la Sierra del Cuera, se la suele llamar Las Termópilas republicana, al enfrentarse durante dos semanas los 33.000 soldados que componían las Brigadas Navarras de las tropas sublevadas, apoyadas desde el aire por la Legión Cóndor, con los 5.000 hombres del Ejército Popular del Norte. También leo en la misma información que una asociación memorialista de Asturias (FAMYR) ha hecho un llamamiento para que mediante una suscripción popular se repare el monolito como en anteriores ocasiones, a fin de que el odio con el que se le ataca -casi noventa años después del hecho histórico- sea una vez más combatido mediante el honor y memoria que merecen quienes defendieron allí la democracia. Este Lazarillo se pregunta si esa reparación  no la debería hacer, tantas veces como fuera necesaria, el gobierno autonómico de Asturias*, en estricta aplicación de la Ley de Memoria Democrática, entre cuyas funciones está el doble cometido especificado en las primeras líneas: fomentar el conocimiento de las etapas democráticas de la historia de España y de las figuras y movimientos que fueron construyendo los nexos de cultura democrática, así como preservar la memoria de las víctimas de la Guerra de España y la Dictadura franquista. Es lo que dice la ley y no hay mejor y más ilustrativa e ilustradora cultura democrática que la de recordar a quienes se opusieron, como en El Mazucu, a los forjadores de una larga y cruel dictadura.

*El Mazucu debe ser declarado Lugar de la Memoria ya.

DdA, XXII/6432

EN ESPAÑA, EL MAYOR NEGOCIO SIEMPRE HA SIDO ROBAR


Juan Carlos Monedero

En España, robar es un deporte nacional, más arraigado que la tauromaquia, porque viene de más lejos. Los reyes siempre han robado y los reyes son los que construyeron la nación con ayuda de caciques y oligarcas. En España, el mayor negocio siempre ha sido robar.
En España, robar es una salida normalizada porque nunca hemos tenido una nación popular, una esfera pública que te dijera que robar a lo que era de todos y todas estaba feo. Hasta hace quince días, la derecha se jactaba en los bares de que robaba no pagando impuestos. Ahí están grandes españoles de la pulserita debiendo dinero a hacienda, es decir, robando, igual que están en la cárcel grandes ministros y empresarios, también de la pulserita, que robaban a esa España a la que tanto decían querer.
La nación siempre la han hecho los ricos con la sombrilla goyesca de la monarquía. La nación no nos daba nada y siempre nos exigía. Incluso la vida en aventuras imperiales. Es el Buscón, Rinconete y Cortadillo, el lazarillo de Tormes. La picaresca es la respuesta popular a ese país que te exigía y te abandonaba. Pero no nos equivoquemos: los mayores pícaros siempre han sido los reyes, los banqueros y los latifundistas. También los dictadores. Todos dejaban que se robaran las migajas los generales corruptos y los obispos rijosos.
Cuando ha habido un intento de construir una nación diferente a la de los reyes, a la de los oligarcas, los latifundistas, los banqueros y los capataces, ha sido una España republicana, popular, federal y laica que defendía los valores cívicos, lo público, la defensa de la virtud.
A esa España de la dignidad siempre la derrotaron los reyes, aliados con ejércitos que se iban con los nobles y traicionaban al pueblo financiados por los banqueros. Fueron las germanías levantinas, los comuneros de Castilla, Fray Bartolomé de las Casas, el pueblo en armas contra Napoleón, los liberales contra Fernando VII, los héroes de la independencia ejecutados vilmente por la monarquía, los mineros asturianos y los republicanos contra Alfonso XIII y Franco. Fueron los demócratas que pedían la ruptura contra la reforma en la Transición, frenada por el golpe del 23F, y fue el 15M contra Juan Carlos I, aunque ahí ya el golpe fue blando con policías patrióticas y jueces corruptos.
En España, el mayor negocio siempre ha sido robar. Y con la consolidación del Estado en el siglo XIX, robar era un negociado dentro del palacio de gobierno. Robaban liberales, conservadores, moderados y progresistas. Robaron el 100% de los borbones. Se robó en el gobierno de Arias Navarro, de Suárez, de Felipe González -mucho-, de José María Aznar -muchísimo-, de Zapatero, de Rajoy -lo indecible- y también de Pedro Sánchez. Para que no robes, has de tener en la cabeza una idea diferente de España. Por eso los pobres roban menos que los ricos.
¿Quién resiste un cañonazo de 50.000 pesos? podemos preguntarnos con un presidente mexicano. Otro dijo que la moral es un árbol que da moras. El México corrupto se parece mucho a la España de la oligarquía y el caciquismo.
Si los ricos roban, en las películas se espera que los pobres no lo hagan. Pero hay de todo. Si no hay nación, si saquean los borbones, roban los partidos, delinquen los curas y se enriquecen los empresarios sinvergüenzas y los familiares de los corruptos ¿por qué han de ser honestos los pobres? Los ricos roban organizado, con su tanto por ciento fijo como si fuera un sueldo. Los pobres roban de golpe, porque no saben si tendrán otra oportunidad. Los ricos y los pobres se gastan lo que roban en la familia, en ostentación y en putas, unos en señoras caras de alto standing, otros en señoras más baratas. Otras se buscan novios ladrones. Los ricos corrompen a los pobres, porque son los que ofrecen mordidas, comisiones y atajos.
En España se roba porque desde hace trescientos años gobiernan los mismos, tutelados por la figura de la monarquía. En Portugal hay más decencia porque hicieron la revolución de los Claveles. En España, restauramos al rey Juan Carlos.
Así que si quieres que en España se deje de robar, vete pensando en cambiar la monarquía, y con ella, su corte de ladrones, adulones, falsos beatos, nobles, cacerías, palcos y constructoras. Antes de que te roben las pensiones y la sanidad, que es lo que les queda.

DdA, XXII/6432

AHORA LOS CURAS VISTEN A VOLUNTAD Y MEAN MÁS FÁCIL


Valentín Martín
La primera vez que yo vi mear a un cura dejé de creer en el Espíritu Santo. De aquella santísima trinidad que había encendido mi fe escolar me quedaron sólo dos. Todavía no estábamos en los tiempos del cachopo y el gran eclipse de mi vida no llegaría hasta más tarde. Yo sabía que hay 4.200 religiones en el mundo, algunas con varios dioses, la nuestra tenía tres y en latín, por eso era la verdadera. Las religiones existen por el miedo a morir, si no sonase a humor negro diría que levante la mano el moribundo valiente que no.
El caso es que cuando vi mear a un cura por primera vez, perdí buena parte de mi inocencia. Supongo que hasta entonces era un niño cegado por la seducción de los enigmas y para mí un cura era algo así como una sirena.
Habíamos terminado él y yo a solas la misa diaria, yo me iba a la escuela después de robar en la sacristía, volví la cabeza para comprobar que a él no se le olvidaba cerrar la puerta de la iglesia, y entonces lo vi.
El cura dio la vuelta hacia la parte contraria al reloj de sol y le perdí de vista. Me nació el mezuca, volví sobre mis pasos y me asomé. El cura estaba meando contra la pared de la iglesia. Supe entonces que los curas mean lento. Quizás porque entonces las sotanas llevaban botones, se han perdido muchos puestos de trabajo al prescindir de la sastrería eclesiástica, ahora los curas visten como los obreros o los señoritos, a voluntad. Y mean más fácil. No sé si se mantiene Gammarelli en Roma, la sastrería que vestía a los pontífices.
Otro de los descubrimientos que acabaron con mi párvula interpretación de la vida fue el comprobar que debajo de la sotana el cura llevaba pantalones. Algo tan natural me pareció un agravio, se ve que ya estaba dentro de mí el pamemo que me ha acompañado durante ochenta años. También me di cuenta de que el cura cumplía las reglas del seminario donde estaba prohibido mear y hablar a la vez. Alguien dirá que estaba solo, pero es que hay hombres que al mear, silban.
Y ahora que lo pienso, no sé si es por esta calorina o estoy peor que el diagnóstico de la loquera, porque yo sólo iba a la noticia que convulsiona a los periódicos: la penúltima novia de Lamine Yamal tiene infección de orina.
Estamos preocupaos.

DdA, XXII/6432