miércoles, 11 de febrero de 2026

EL TIEMPO NO PASA EN VANO: SE QUEDA



Ricardo Miñana

El tiempo no pasa en vano: se queda.
Se queda en las arrugas que no esconden cansancio, sino caminos recorridos.
En las manos que ya no corren, pero saben sostener la memoria.
En la mirada que ha aprendido a cerrar los ojos para ver mejor.
Cada huella es una historia vivida, una pérdida asumida, una alegría que dejó marca.
El tiempo no roba: transforma. Pule la prisa, apaga el ruido y deja lo esencial.
Lo que fue urgencia se vuelve silencio, y el silencio, sabiduría.
Aquí no hay vejez, hay profundidad.
No hay desgaste, hay verdad.
Porque al final, el tiempo no nos quita el rostro…
nos revela quiénes somos.

DdA, XXII/6259

ISRAEL PRETENDE VACIAR DE SENTIDO LA PROPIA IDEA DE HUMANIDAD


Félix Población

Más de 1.500 trabajadores sanitarios han sido asesinados en la Franja de Gaza desde hace 28 meses. Es el balance de lo que bien se podría llamar la “solución final” de Benjamín Netanyahu. También se asesinó a más de dos centenares de profesionales de la información. Los unos intentaban socorrer a los heridos por las masacres del Estado de Israel. Los otros, contar que se estaba asesinado por miles a menores, mujeres y ancianos. Asesinar a quienes curan y asesinar a quienes cuentan la barbarie no se debe considerar solamente como un asesinato de personas. Con tales acciones se pretende asesinar la propia idea de humanidad. En la noche del 5 al 6 de marzo, durante el falso alto el fuego que no deja de sumar víctimas al genocidio del pueblo palestino, un ataque aéreo israelí causó la muerte a 24 palestinos, entre los que se encontraba un paramédico de la Media Luna Roja que trataba de evacuar a las personas heridas. Ocurrió en el sur de Gaza. Entre las víctimas había mujeres y menores, así como personal de emergencia que acudió en auxilio de las víctimas debidamente identificado. Hussein Hassan Hussein Al Samiri vestía uniforme médico, se desplazaba en un vehículo de emergencia claramente identificado y cumplía funciones humanitarias protegidas por los Convenios de Ginebra. Murió haciendo aquello para lo que se había comprometido: salvar vidas. No deberíamos acostumbrarnos jamás a lo que estamos viendo en la Franja de Gaza desde hace más de dos años. Debemos seguir indignándonos día tras día ante  la muerte de civiles, personal sanitario y periodistas. Debemos nombrarlos, contarlos y exigir responsabilidades: es una obligación moral. Si se normaliza tanta barbarie, acabaremos por vaciar de sentido la propia idea de humanidad. Hussein Hassan Hussein Al Samiri, gracias por haber entregado tu vida a esa idea en compañía de tantas otros colegas, víctimas de un Estado que está pretendiendo vaciarla de sentido*.

*"Que el recuerdo y la condena de ese horrible exterminio de millones de judíos y personas de otras confesiones, que tuvo lugar en la primera mitad del siglo pasado, nos ayude a todos a no olvidar que las lógicas del odio y la violencia nunca pueden justificarse, porque niegan nuestra propia humanidad". Papa Francisco en Auschwitz

Léase@también: Cómo Netanyahu sabotea la segunda fase del alto el fuego en Gaza (SinPermiso)

DdA, XXII/6259

EL MIEDO NO LLENA URNAS: CUANDO SE ADMINISTRA MAL, SÓLO PARALIZA


Paco Arenas

¿Dónde vas Izquierda, triste de ti?
«¡No saltes los charcos! Que te vas a dar una costalada y se te va a quedar el culo helado… y yo te lo voy a poner caliente con la zapatilla», nos decía mi madre cuando, en nuestra inconsciencia infantil, nos empeñábamos en brincar sobre el hielo de las calles embarradas de nuestro pueblo.
Sabíamos que lo más probable —de tanto ir el cántaro a la fuente, de tanto charco— era acabar rompiéndonos el culo en alguno. Y después vendría el «zapatillazo» (mi madre nunca me pegó, y eso que tuvo razones: un primero de enero salí de casa punta en blanco y, quince minutos después, volví del color del chocolate, tiritando como las perdices bajo la nieve).
Con la Izquierda pasa algo parecido: llevamos años avisados. Sabemos cómo funciona el sistema electoral en España. Sabemos lo que ocurre cuando cada cual va por su lado y, encima, nos dedicamos a llamarnos entre nosotros de todo menos bonicos. Resultado: batacazo. Y después, el zapatillazo. El culo helado… y la cabeza ardiendo.
Ahora brotan propuestas a manta, cada una con su verdad particular, como si estuviéramos discutiendo si san Juan cayó en viernes o san Pedro en lunes, mientras lo primero —lo primero— debería ser sentarse a hablar. Robándole la pregunta a Félix Población, me la hago yo también: ¿han hablado entre ellos?
Me temo que no. Me temo que esto va camino de montar el camarote de Hermanos Marx… pero sin gracia. Y el miedo a un gobierno de derecha extrema —casi seguro, si seguimos así— no basta. El miedo no es proyecto; el miedo no llena urnas; el miedo, cuando se administra mal, solo paraliza.
Y además… es que nos están diciendo lo que van a hacer. Como mi madre, con la zapatilla en alto.
— Congelación del Salario Mínimo Interprofesional (ya lo hicieron con Mariano Rajoy y, después, cuántas veces han votado en contra de revalorizarlo).
— Pensionazo a la baja, disfrazado de realismo, empujando seguros privados; y la demagogia fácil de «los jóvenes os pagan y no tienen porque mantener a los viejos egoístas (como si el problema fuese el chaval del bar y no el modelo que se decide arriba). Vox ya ha repetido esa música. Y el Partido Popular ya dejó su firma robando la hucha de las pensiones, cuando vaciarla convenía y regalándosela a los bancos.
— Desmantelamiento de la sanidad pública, a base de listas de espera, externalizaciones y abandono por goteo: lo de las mamografías en Andalucía no es un caso aislado. Yo vivo en Valencia y llevo desde junio esperando una colonoscopia. En Madrid y allí donde gobierna la derecha, el patrón se repite con otros nombres y la misma receta.
— Educación, más de lo mismo: recortes, segregación encubierta, y el futuro convertido en negocio.
No me voy a extender más. ¿Para qué? Si el guion lo conocemos de memoria y, aun así, seguimos saltando el charco con la misma sonrisa estúpida.
En las izquierdas hace falta ilusión, sí, pero también hace falta claridad, unidad, y una manera de hablar que no expulse a quien no lleva la etiqueta correcta. Porque hay un montón de gente que es de izquierda, o que no se llama de izquierda, ni falta que le hace, pero es demócrata y está en contra del fascismo. Ese llamado centro progresista que a veces es conservador, otras veces es derecha suave, y muchas veces solo es gente que quiere vivir tranquila y en democracia.
Esa mayoría reaccionaria no solo perjudicará a los de siempre: también va a perjudicar a pequeños y medianos empresarios. Yo lo fui: con Felipe González —al que es preciso echarle de comer aparte en un dornajo— y con el golpista José María Aznar. Y sufrí en mis propias carnes el acoso y derribo al pequeño comercio por parte del ministro Cristóbal Montoro legislando a la carta para la mafia empresarial, perjudicando a la pequeña y mediana empresa. Así que esto no va conmigo: va con todos.
Y, sin embargo, ahí estamos: exabruptos, escenificaciones egocéntricas, pelea interna, y votantes que se miran como enemigos cuando persiguen lo mismo. Luego, cuando se habla de confluencia, algunos lo llevan a términos místicos, casi religiosos… y eso en organizaciones que se suponen laicas. Un prodigio: la fe aplicada a la división.
Gabriel Rufián es, con diferencia, el mejor comunicador del bloque, pero dudo que sea el revulsivo que recupere la ilusión, ojalá, porque él lo vale. Ahora bien: ¡qué copón!, ya me gustaría a mí que en las izquierdas hubiese alguien que le llegara siquiera a los talones. Porque lo que tengo claro es que muchos dirigentes están quemados y, a veces, parecen patéticos, repitiendo argumentos que suenan huecos, como una lata vacía rodando cuesta abajo.
No sé quién podría ser ese líder —que no mesías, porque entonces la volveríamos a cagar— capaz de despertar una ilusión que movilice por esperanza y no solo por miedo. Pero sí sé lo que no funciona: ir cada cual con su vela, orgulloso de su lucecita egocéntrica, hasta quedarse sin mecha… y, encima, con la cera derretida por toda la mesa y ya sabéis lo que cuesta desprender esa mancha.
Así que vuelvo a la pregunta, ahora ya sin lirismos y con la zapatilla en la mano:
—¿Habéis hablado entre vosotros? ¿A qué c***nes esperáis? No saltes los charcos helados, que os vais a dar el gachapazo y os quedareis con el culo helado y la cabeza caliente.
Este año hay dos convocatorias electorales más y, posiblemente, antes de un año llegarán las generales. Llegamos tarde, sí. Pero si trabajamos, todavía estamos a tiempo.
Por cierto, hoy es el aniversario de la Primera República Española: ¡Salud!

DdA, XXII/6259

FEIJÓO, CON QUILES Y LOS MACONIOS: COMO PARA NEGOCIAR CON VOX...

 Cuanto más imita el PP a Vox, más escaños pierden los de Feijóo en favor de los de Abascal y más cerca está ese momento en el que alguien, un buen patriota, caiga en la cuenta de que Feijóo también es un traidor. Entonces Feijóo podría ser golpeado con un palo. El pulpo de Orense lo llamarían sus socios y verdugos. Mientras ese momento llega y no, Feijóo sigue a lo suyo, que no es otra cosa que seguir a ver qué pasa. Repetidas consignas que relacionan inmigración y delincuencia, bromeando ya con agresiones físicas a rivales políticos, nadie puede descartar que Feijóo se apunte a un gimnasio y, como Abascal, se compre por Amazon la camiseta de la Legión. Más sorprendente era verlo compadrear con Baratito Quiles o cantando canciones de los Meconios –“Vamos a volver al 36”– y ese bochorno también lo ha aceptado. Buenos augurios para Vox en las futuras negociaciones.


Gerardo Tecé

Cuando Trump tomó posesión por segunda vez con la firme promesa de hacerle la vida imposible a todo aquel que no besara su culo, sucedió una cosa tan patética como divertida. De un día para otro, millonarios tecnológicos como Mark Zuckerberg, que en el cole eran golpeados por compañeros que hoy recorren la calle disfrazados de ICE, comenzaron a muscularse, llamarse bro entre ellos y repetir las más estúpidas ideas trumpistas. En Facebook quizá se haya echado en falta estos últimos tiempos un poco de energía masculina, dijo el bro dueño de Meta, tras una de esas reuniones entre el presidente y los millonarios que pretendían seguir siéndolo. Si el vicepresidente y hombretón JD Vance le hubiese apretado con fuerza el brazo, Zuckerberg, además de orinarse en los calzoncillos, hubiese reconocido que casarse con una mujer de ojos rasgados fue un error woke imperdonable, que enmendará con un divorcio y búsqueda activa de una rubia de Texas como dios manda, bro.

Tras las elecciones en Aragón, el moderado Feijóo ha confirmado de nuevo lo que ya sabíamos: su brazo no sólo lo agarra con fuerza Isabel Díaz Ayuso, también lo hace Santiago Abascal. Una tesitura vital incómoda que solo tiene dos caminos. El primero es soltarte para que no te devoren ofreciéndole al votante una alternativa conservadora democrática frente al golpismo franquista y apestoso de siempre. El segundo camino, patético a la vez que divertido, empezó a recorrerlo Feijóo a las poquísimas horas de cerrarse las urnas aragonesas al referirse a Pedro Sánchez como “el galgo de Paiporta”. Por si no lo saben, por si andan despistados, el galgo de Paiporta hace alusión a aquella agresión sufrida por el presidente del Gobierno de España días después de la DANA. Fue a manos de un ultraderechista que golpeó al presidente con un palo en la espalda haciendo que los servicios de seguridad tuviesen que intervenir para evacuarlo. Le dieron un palo al perro y salió corriendo como un galgo asustado, celebraban y carcajeaban la agresión física dirigentes y simpatizantes de Vox por aquel entonces. A destiempo, hoy lo hace el moderado Feijóo que parece haber encontrado en la imitación –incluyendo la celebración de agresiones físicas– un patético y divertido refugio a los problemas que le vienen de camino.

Hasta el momento, comprar la mercancía ultraderechista no le ha salido demasiado bien a Feijóo, aunque sea cierto que el líder del PP podría contestar que a quien no le salió bien fue al valiente de su antecesor, Pablo Casado, que en paz descanse. Cuanto más imita el PP a Vox, más escaños pierden los de Feijóo en favor de los de Abascal y más cerca está ese momento en el que alguien, un buen patriota, caiga en la cuenta de que Feijóo también es un traidor, igual que lo son vascos, los catalanes, los periodistas de TVE, Sánchez, el Constitucional o el Rey Felpudo Sexto. Entonces Feijóo podría ser golpeado con un palo. El pulpo de Orense lo llamarían sus socios y verdugos. Mientras ese momento llega y no, Feijóo sigue a lo suyo, que no es otra cosa que seguir a ver qué pasa. Repetidas consignas que relacionan inmigración y delincuencia, bromeando ya con agresiones físicas a rivales políticos, nadie puede descartar que Feijóo se apunte a un gimnasio y, como Abascal, se compre por Amazon la camiseta de la Legión. Más sorprendente era verlo compadrear con Baratito Quiles o cantando canciones de los Meconios –“Vamos a volver al 36”– y ese bochorno también lo ha aceptado. Buenos augurios para Vox en las futuras negociaciones.

    CTXT  DdA, XXII/6259

LA VOLUNTAD DEL GOBIERNO DE AZCÓN DE CONCERTAR EL BACHILLERATO

Hace pocas semanas se convocó una huelga de la educación pública en Aragón que no tuvo un seguimiento menor. El lema era este: “Dinero público para la pública”. El tema de fondo es la voluntad del Gobierno de Azcón de concertar el bachillerato. Aunque los datos evidencian que hay plazas suficientes en la escuela pública —2.500, según los sindicatos—, la apuesta del Gobierno conservador ha sido sincronizarse con el cambio cultural que redefine la noción de libertad. No es la que cantó Labordeta, ese cantautor.


 Jordi Amat

“¿Qué eres, un cantautor?”, le respondió la consejera de Educación, Cultura y Deporte. Ya puestos podría haberle llamado perroflauta directamente y aquel profesor lo habría comprendido a la primera. Porque, de entrada, no parecía tan evidente que en la patria de José Antonio Labordeta la palabra “cantautor” pudiera emplearse como una forma despectiva para describir ideológicamente a la persona con la que estás hablando.
Una hermosa mañana, a mediados del pasado septiembre, la consejera Tomasa Hernández Martín visitó aquel instituto de Zaragoza. Allí han empezado a desarrollar una experiencia piloto que en principio va a replicarse en otros centros de la región: el Bachillerato de Investigación y Excelencia. Era normal que quisiera conocer el BIE de primera mano y, como todos, hacerse una fotografía y colar palabras gastadas sobre una pedagogía que favorezca “una mentalidad analítica, rigurosa, ordenada y crítica”. Estuvo en el aula donde 14 estudiantes que sacaron muy buenas notas en la ESO cursan una asignatura para aprender a investigar en ciencias. Ese es el cambio. Es una fórmula que ha diseñado el equipo docente del centro y que está asociado con la Universidad de Zaragoza porque hay visitas a laboratorios y porque un profesor del campus dirigirá su trabajo de investigación en segundo.
Ese día un alumno le preguntó a la consejera si estaba garantizada la continuidad del BEI, que así se denomina este bachillerato, y su respuesta no fue clara. Después el profesor le dijo que había tenido una oportunidad para poner en valor la innovación en la escuela pública. Y fue entonces cuando Hernández Martín, incómoda, se lo dijo: “¿Qué eres, un cantautor?”. Todo pasa, pero no todo queda. Porque lo cierto, como cantó aquel otro, es que los tiempos están cambiando.
En estos tiempos nuevos, las decisiones se adaptan al que parece ser el sentido común de la época. Leo en un artículo de Chorche Tricas lo que ha ocurrido con el IES Concepción Arenal, un centro educativo dedicado a las personas adultas. Las clases se impartían en un edificio antiguo y tuvieron que suspenderse en la primavera de 2024 cuando se descubrieron unas grietas. Se hicieron las obras y el curso se acabó allí donde había empezado, pero el siguiente ya no y las clases y actividades tuvieron que trasladarse a la Facultad de Educación. ¿Van a volver? Pinta que no. Porque, según se supo hace pocas semanas, el edificio albergará un Museo de la Semana Santa, una cesión gratuita a la archidiócesis que la alcaldesa Natalia Chueca anunció tras la visita a las obras con el arzobispo de Zaragoza. Las políticas culturales, como el respeto por el profesorado, son la manera de construir el imaginario del Estado. Pero, claro, en 2023 Vox impuso como condición para investir a Jorge Azcón la derogación de la ley de memoria democrática, que buscaba la dignificación de las víctimas de la guerra y fomentar los valores democráticos y reforzar la tradición cívica. Como cantó Bob Dylan en otra canción más reciente, “la gente está loca y los tiempos son extraños”.
Extraños, pero no exactamente locos. Porque la lógica está muy clara. Hace pocas semanas se convocó una huelga de la educación pública en Aragón que no tuvo un seguimiento menor. El lema era este: “Dinero público para la pública”. El tema de fondo es la voluntad del Gobierno de Azcón de concertar el bachillerato. Aunque los datos evidencian que hay plazas suficientes en la escuela pública —2.500, según los sindicatos—, la apuesta del Gobierno conservador ha sido sincronizarse con el cambio cultural que redefine la noción de libertad. No es la que cantó Labordeta, ese cantautor.

EL PAÍS DdA, XXII/6259

CUANDO LA CULTURA HABLA, TODAS Y TODOS DESPERTAMOS


Lazarillo

No podía ser de otro modo porque la cultura, en cualquiera de sus manifestaciones, lleva a los fascistas a echar mano de la pistola, así lo hicieron -ante el cruce convivencial con otras culturas- los sicarios del ICE en las calles heladas de Minneapolis hace una semanas, asesinado a dos pacíficos ciudadanos estadounidenses. El show de Bad Bunny, en el entretiempo del Super Bowl, produjo una masiva oleada internacional que, mal que le pese al presidente Donald Trump, sumó muchos más respaldos que críticas. Entre esas voces de celebración estuvo la de quien fuera presidente de Bolivia, Evo Morales, que calificó la actuación como una intervención cultural con contenido político. A través de un mensaje publicado en la red social X, el ex-primer mandatario de aquella república pidió “aplausos para el show de @BadBunny” y sostuvo que la música puede convertirse en una herramienta de lucha por la igualdad en un momento especialmente significativo. “Desde el arte y la música -escribió Morales-se levantan las voces por la igualdad, la justicia y la paz en Nuestra América, la América de los pueblos. Cuando la cultura habla, todas y todos despertamos para luchar por un mundo sin colonialismo y sin imperialismo”. Con todo, algunos pensamos que el mundo de cultura no está reaccionado con la suficiente energía intensiva y extensiva que se requiere, para despertarnos, ante la posibilidad de lo que está llegando, sobre todo si seguimos de siesta...después de Gaza.

DdA, XXII/6259

martes, 10 de febrero de 2026

ABEL PRIETO: NO SÓLO PELIGRA CUBA ANTE EL FASCISMO GLOBAL

Prieto: Trump busca un cambio de régimen mediante el sufrimiento del pueblo cubano

Casa de las Américas es una institución cultural emblemática de la revolución cubana y la intelectualidad latinoamericana. Abel Prieto, de 76 años de edad, autor de una notable obra literaria, es su director. Etiquetado como marxista-lennonista por su admiración por el Beatle, desempeña un papel fundamental en la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad. En entrevista con La Jornada sostiene que el momento actual que se vive en el mundo le recuerda una frase de Iván Karamázov, el personaje de Fiódor Dostoyevski, en la que Karamázov dice que, si Dios no existe, todo está permitido. Y como para Trump el único Dios que hay es él mismo, puede hacer lo que le dé la gana. Sus caprichos nos han colocado ante un mundo sin reglas.

Según Prieto, Cuba se enfrenta en la actualidad al viejo dilema de: colonia o soberanía, colonia o independencia. Y, para ellos, independencia es sinónimo de socialismo. Si pierden el socialismo, se pierde la nación, y se regresa a ser vergonzosa colonia estadunidense, como la que fueron hace más de 60 años.

A continuación, partes sustantivas de esta conversación.

–¿Cómo se vive en Cuba la nueva ofensiva de Donald Trump?

–Lo que Trump pretende con esta nueva ofensiva es asfixiarnos directamente a corto plazo. Quiere que este país, su economía y servicios queden estrangulados por la falta de combustible. Por ello, está amenazando con sancionar a los países que nos lo vendan.

Es grotesco, sólo falta un bloqueo naval

“Está poniendo en práctica un bloqueo en su versión más grotesca y brutal. ¡Sólo le falta un bloqueo naval! Su objetivo es el mismo que se tenía desde la época de Eisenhower: crear pobreza, carencias, dificultades a la gente. Busca crear dificultades y multiplicarlas para que el pueblo responsabilice de lo que sucede a su gobierno y a su partido. Quieren precipitar el cambio de régimen. Piensan que con el golpe a Venezuela van a darle el golpe final a la revolución cubana.”

–¿Qué se hizo mal para que la batalla de la comunicación la vaya ganando la derecha?

–Hay una cosa que me comentó a mí Ignacio Ramonet, en la que tiene mucha razón. La izquierda tiene una limitación para el combate comunicacional: la ética. Fidel Castro nos dijo que no hay que mentir jamás ni violar principios éticos. Nuestros enemigos en las redes mienten todo el tiempo. Se la pasan insultando a nuestros líderes, calumniando, diciendo cosas sin ningún tipo de prueba. La mentira es arma esencial de este nuevo fascismo. Y, a pesar del daño que inflingen, no podemos responderles mintiendo. Hay que defender la verdad. Hay que colocar la verdad del modo en que sea más eficaz. Soy rockero. La nueva canción de Bruce Springsteen no impresiona desde el punto de vista musical. Pero es un hermoso himno de solidaridad. Y está lo que pasó con Bad Bunny. Reivindicó a los latinos. Dijo que sus vidas importan. Y le dolió muchísimo a Trump. Respondió diciendo que era show terrible, una bofetada para su país. Si no fuera tan siniestro sería hasta cómico.”

–¿Qué reacciones ha provocado Trump en el pueblo cubano?

–Trump ha polarizado. Nos ha radicalizado. Nos ha hecho más antimperialistas, más antifascistas. Venezuela fue un golpe durísimo. Lo sentimos como una herida muy íntima. Como si nos lo hubieran hecho también a nosotros. Pero la forma en la que este país lloró a nuestros 32 hermanos que murieron defendiendo al presidente Maduro fue un mensaje tremendo para Trump y Marco Rubio. Fue un mensaje de unidad y firmeza. El día en que se pusieron las urnas en el Ministerio de las Fuerzas Armadas, la gente desfiló por horas. Era un día lluvioso y frío. Y la gente no se salió de las enormes colas. Llevaron a sus niños y a sus viejos. Todos hicieron esa fila interminable. Desde Martí, tenemos la idea de que patria es humanidad. Y esa idea está muy arraigada en este pueblo. Nuestro pueblo tiene un sentido del momento histórico. Sabe cuándo hay que dar una muestra de unidad, de firmeza, de dignidad, de amor a la soberanía y a los principios.”

–¿Cómo ha afectado esta nueva vuelta de tuerca al mundo cultural?

–Estamos ante un brutal golpe colonial, que pretende provocar un cambio de régimen. Se viven momentos durísimos. Los que se quedan sin gasolina y sin petróleo son hospitales, son los hogares de ancianos. Quien sufre es el pueblo cubano. Este momento me recuerda a una frase de Iván Karamázov, el personaje de Fiódor Dostoyevski, que dice: si Dios no existe, todo está permitido. Y como para Trump, el único Dios que existe es él mismo, todo le está permitido. Son los caprichos de un personaje grotesco y brutal los que nos han colocado ante un mundo sin reglas. Él pateó el tablero. Ya no hay normas. Pero aquí hay mucha historia, demasiada historia. Hay una cultura anticolonial y antimperialista. Cuba es un país con una fuerza cultural muy vigorosa y un sentimiento nacional muy grande. Cultura y nación van de la mano. En los artistas hay un sentimiento patriótico muy íntimo, asociado a su forma de entender la vida. Así se han manifestado. El significado de este momento es que estamos ante el viejo dilema de: colonia o soberanía, colonia o independencia. Y, para nosotros, independencia es sinónimo de socialismo. Si perdemos el socialismo, se pierde la nación. Si la revolución es derrotada, vamos a volver al estatus de una humillada y vergonzosa colonia yanqui, lo que fuimos hace más de 60 años. Este país no va a ser eso jamás.”

–¿Cómo ha afectado la creación artística este bloqueo?

–A pesar de los apagones, hicimos el Festival de Cine de La Habana con mucho éxito. Se hizo el Festival de Jazz, al que vinieron muchos estadunidenses. Pero tuvimos que posponer la Feria del Libro. Vamos a mantener el premio Casa de las Américas, pero los análisis del jurado se harán online.

–Has insistido en la necesidad de aliarse con el pueblo de Estados Unidos. ¿Sigue siendo esa tu posición?

–Hay un movimiento antifascista dentro de Estados Unidos. Y tiene que enviarse un mensaje al pueblo que lucha allí. Fidel le dijo a Ramonet que cuando el pueblo de los Estados Unidos conocía la verdad de un hecho, reaccionaba de forma noble y justa. Fidel nos invitó a confiar en los sentimientos y virtudes de ese pueblo. Pablo González Casanova lo entendió muy bien. Hay que formar un frente antifascista internacional, apoyándose en la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.

–¿Cuál es la relevancia de don Pablo en un momento como éste?

–Pablo fue el que ideó la Red. Su sentido ético y lucidez iban juntos. Era un hombre brillante, con una mirada agudísima sobre los procesos culturales, políticos históricos y con una ética extraordinaria. Nos hace falta. Siempre nos hace falta un hombre como Pablo. Un hombre extraordinario. Pero no olvidemos que no es sólo Cuba la que está en peligro. Creo que América Latina, el Caribe, el mundo están en peligro con este auge del fascismo. Incluso están tratando de ganar la memoria. Quieren lavar la imagen de Franco, de Hitler, de Mussolini, la de quienes cometieron el genocidio de los pueblos indígenas.”

LA JORNADA  DdA, XXII/6258

MIGUEL ÁNGEL BLANCO Y YOLANDA GONZÁLEZ



Victoria Geijo

Muchas personas sabemos quién fue Miguel Ángel Blanco, asesinado brutalmente por ETA, y está bien que así sea. Pero pocos saben que, tal día como hoy de 1980, Yolanda González, de 19 años, vasca y comunista, fue asesinada con dos tiros en la cabeza a bocajarro, en un descampado de Alcorcón, después de ser secuestrada y torturada. La ejecución fue reivindicada por el Batallón Vasco Español. En 2018, la misma ultraderecha que la asesinó vandalizó la placa que la recordaba. Uno de sus asesinos confesos, el militante de Fuerza Nueva Emilio Hellín, ha trabajado para Interior, Defensa y la Audiencia Nacional. En febrero de 2013 impartió clases en la Guardia Civil. En la actualidad, trabaja para defender a Cifuentes en el caso Máster y tiene una fructífera empresa. Ésta es la descripción de lo que somos como país. Dolor y mucha rabia porque a nadie se la cae la cara de vergüenza.

DdA, XXII/6258

A LA IZQUIERDA DEL PSOE: SE DEBE CONSTRUIR POR ABAJO CON ILUSIÓN Y PERTENENCIA

En este artículo que firma hoy en Público, Merino piensa que l votante de izquierdas está harto de ver movimientos succionados por egocéntricos –y egocéntricas– que hacen demasiado caso al gurú, al tuitero estrella, al asesor de comunicación, y muy poco a sus bases. Hay que construir por debajo antes de poner la guirnalda; hay que generar ilusión y pertenencia en la gente, no empujarla hacia otro nuevo gatillazo electoralista. Porque si lo que queréis son estrellas, yo creo que rentaría más ofrecerle la cabeza de una lista unitaria a la cantante Aitana. Acabo de ver que su canción Superestrella es la número uno de España en Spotify: para algunos pobres diablos, sería suficiente para que ganara unas elecciones.


Israel Merino

La izquierda a la izquierda del PSOE no se crea ni destruye, se transforma; es adaptativa, modélica, conversa, avispada, ladina; siente el pulso de las redes –igual esto sí es un problema– y se distribuye por el ancho de España –del Estado, perdón– para abrazar con su magmita denso cada nueva oportunidad y calle por pisar. La izquierda a la izquierda del PSOE se adapta a los momentos y se inventa, reinventa, requeteinventa cada largos eones de un par de años para salir a ganar, ahora sí que sí es la buena, y conseguir quizá no doblar el bracito de los malos, pero sí mil, dos mil, tres mil retuits más, que también mola mucho la batalla en Tuiter y encima genera zascas de los que verdaderamente come el hombre. Y no tiene rencor en sus tripas: todo el mundo se quiere, se habla, se recuerda con cariño; se hacen entre ellos de padrinos en los bautizos –bienvenidas laicas al mundo, perdón– porque la cortesía y el amor son más fuertes que las viejas rencillas del partido, ¿verdad?  

La última que mis amigos de la izquierda a la izquier… etc han propuesto es unir a Gabrial Rufián, tuitero boomercillo profesional y diputado electo en sus ratos libres, con Emilio Delgado, bonachón afincado en Móstoles con concejalía hasta hace cuatro ratos en el municipio y una buena posición en la Asamblea de Madrid, para, bajo el amparo de una comentarista llamada Sarah Santaolalla –fijo que ni os suena–, hacer un acto en Madriz que sirva como catalizador, como germen, como simiente humana –qué asco– de una unión oficial y oficiosa de los partidos de izquierdas en busca de frenar al dúo dinámico de Génova/Bambú.

No me parece mal que las izquierdas se unan porque equivaldría a que me pareciera mal que una teta diera leche –por ejemplo–, sin embargo, no termino de entender que se amasen estrellatos antes de configurar proyectos; es poner el rodapié antes que el suelo, es enguirnaldar la obra antes de hacer el encofrado. No tiene sentido. La época de las estrellas políticas ha muerto, aunque algunos hípsters histéricos crean que ya no hacen falta buenas bases porque desde las teles se puede ganar unas elecciones –su disonancia cognitiva me fascina, viven en un mundo donde las gafas de pasta con colorines siguen de moda–. Hace dos días, para que veáis que llevo razón, las izquierdas se reventaron en Aragón, y el PSOE, con toda una ministra como candidata, fue casi alcanzado por Vox y el zote desconocido que llevaba en cabeza. ¿Sabéis cómo se explica? Fácil: de Pilar Alegría solo conocíamos su nombre y su cara, sin embargo, del proyecto tenebroso de la ultraderecha todo Dios se sabe de memoria hasta las comas. Haced la prueba si no me creéis: preguntadle a cualquier votante progresista por la hoja de ruta ideológica de Vox y os lo sabrá dibujar más bien que mal; haced luego lo mismo con la de cualquier candidatura estrella de la izquierda y veréis cómo solo sabe deciros el nombre del cabeza de lista. Quien no lo quiera ver está ciego.

No tengo nada en contra del proyecto de Rufián y Emilio Delgado –de hecho, debo decir que Delgado me cae francamente bien, además de por mostoleño, por sacar unas garras discursivas que consiguen arañarme–, sin embargo, la época de las estrellas, de los tótems, de los hombres que llenan viejas plazas de toros ha desaparecido, se ha esfumado sin que ningún proyecto político supiera capitalizarla; el votante de izquierdas está harto de ver movimientos succionados por egocéntricos –y egocéntricas– que hacen demasiado caso al gurú, al tuitero estrella, al asesor de comunicación, y muy poco a sus bases. Hay que construir por debajo antes de poner la guirnalda; hay que generar ilusión y pertenencia en la gente, no empujarla hacia otro nuevo gatillazo electoralista. Porque si lo que queréis son estrellas, yo creo que rentaría más ofrecerle la cabeza de una lista unitaria a la cantante Aitana. Acabo de ver que su canción Superestrella es la número uno de España en Spotify: para algunos pobres diablos, sería suficiente para que ganara unas elecciones.

PÚBLICO DdA, XXII/6258

SILVIO RODRÍGUEZ: CUANTO MÁS FEO LUCE EL PANORAMA, MÁS QUIERO CREAR BELLEZA

Silvio Rodríguez caminando sobre el escenario del Movistar Arena.

Silvio Rodríguez durante el primero de sus cuatro shows agendados en Chile. Foto: Guille Salazar (Red Eyes Concerts, productora. Vía Instagram)

Lazarillo

Silvio Rodríguez se define como un “trovador del tiempo”, y posiblemente –para algunos admiradores– es un hacedor de canciones que a lo largo de más de seis décadas ha logrado entrelazar emoción y conciencia, con una propuesta musical y poética ligada a ritmos populares, a estructuras versales y estróficas de la tradición hispanoamericana, y al tránsito entre las diversas facetas de las contradicciones humanas, la intimidad del ser, y “las circunstancias que me tocaron vivir”, como señala en una de sus respuestas. Recientemente, durante su gira por varios países de Iberoamérica, Silvio Rodrigue estuvo en Chile y se refirió al balance de su larga trayectoria como cantautor en estos términos: "Creo que he sido una persona con una suerte enorme. Por haber nacido donde y cuando nací; por haber escogido un oficio que es como seguir jugando, asumiéndome niño para siempre. Que, para colmo, te aplaudan y te paguen por hacer lo que te vino en gana, puede parecer demasiado". También tuvo palabras para la crisis y asedio externo que sufre su país: "En cierto sentido siempre hemos estado en crisis. Es crítico –muy crítico—plantearse un mundo en el que imperen la piedad y altruismo. Esa es la causa de todo lo que nos sucede". Finalmente se refirió a las jóvenes generaciones: "Hace unos días, en un evento trovadoresco que se hace anualmente en la ciudad de Santa Clara, llamado “Longina”, como la canción de Manuel Corona –uno de los padres de la primera trova–, me preguntaron qué le diría a los jóvenes. Pasando por alto que me aterra ese tipo de preguntas –dicen que “solo da consejos quien ya no puede dar malos ejemplos”–, te voy a responder lo mismo: mientras más feo luce el panorama, más ganas tengo de crear belleza".

DdA, XXII/6258