lunes, 21 de septiembre de 2026

TVE DEBE DISCULPARSE POR "LA HORAS PERDIDAS"


Félix Población

El pasado viernes TVE ofreció el documental (Las horas perdidas), con ocasión del nonagésimo aniversario del asesinato del dramaturgo y poeta Federico García Lorca, víctima de la vesania con la que los militares sublevados persiguieron y reprimieron a quienes a través de su obra y desde la cultura se comprometieron con la Segunda República.  

Es de todo punto inimaginable que un episodio tan execrable y de tal magnitud histórica como fue aquel crimen, no haya contado con el asesoramiento requerido para que la producción elegida para contarlo, de ser externa como es el caso, no fuera precisamente la de una empresa perteneciente al diario El Español, fundado y dirigido por Pedro J. Ramírez. 

Algo tendrá que decir al respecto tanto el presidente de TVE, que tan bien suele expresarse para defender la programación de nuestra televisión pública, como el director de la misma. De principio, no era muy fiable el producto que se podría esperar con esa procedencia cuando es bien sabida la tendencia ideológica, afín a derecha extrema, que caracteriza tanto al periódico de Ramírez como a su director. 

En correspondencia por lo tanto con esa línea, la mencionada productora ofreció la noche del pasado viernes la más burda tergiversación históricamente revisionista del contexto en el que se produjo el asesinato de una de las figuras internacionales más importantes de nuestra cultura. (Estoy esperando a que nuestro estimado Ian Gibson, participante en el documental, exponga su criterio al respecto). 

Creo que nuestra televisión pública, en la figura de su presidente, está obligada a pedir disculpas por haber emitido en una hora de alta audiencia de su programación un producto en el que se responsabilizaba a la Segunda República, como en los libros de más descarado revisionismo histórico, del estallido de la guerra de 1936, con una tendenciosa interpretación de las causas por los que fue asesinado el poeta, al que se pretende privar de su demostrado compromiso político. 

Al bochornoso historial periodístico de Ramírez, con la ominosa patraña de la autoría de los atentados del 11 de marzo de 2004 en el diario El Mundo, hay que añadir ahora, por la vía indirecta de la productora de su periódico, una infame versión del contexto histórico y las motivaciones política y homófobas por las que fue asesinado García Lorca, vergonzosamente dolosa en una televisión pública llamada a ser lo más respetuosa y escrupulosa posible con nuestra memoria democrática.

El periodista Víctor Fernández, que participó como invitado en el documental por su conocimiento de aquella fatal estancia de Federico en Granada en el verano de 1936, ha dado a conocer su opinión sobre la producción emitida en estos términos: 

"Desde la la televisión pública se ha hecho un producto que apoya la teoría de que el poeta fue asesinado por riñas familiares, que La casa de Bernarda Alba [obra dramática del autor] tuvo que ver, pese a que no se estrenó ni publicó hasta 1945. Se llega a desvestir de política a Lorca, pese a su compromiso evidente. Así que, aunque aparezco en él, no puedo apoyar esta pieza. Me temía lo peor [también quien esto escribe] y al final se ha confirmado. Es una pena que el revisionismo se imponga".

Lo dicho, TVE debe dar explicaciones de por qué se eligió una producción externa con riesgo cierto de que el resultado iba a ser ese producto, noventa años después*.

*Léase@ también: Lorca, las horas perdidas y el revisionismo histórico en la televisión pública

DdA, XXII/6471

TRUMP EL DE "¡SILENCIO, CERDITA!", APLASTA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN DE NUEVO

El gobierno de Estados Unidos impidió el acceso a la Casa Blanca a los medios CNN, MSNOW y Político, tal como el presidente Donald Trump amenazó un día antes. El viernes, el mandatario publicó en la red social de su propiedad que “¡los medios de comunicación no deberían poder escribir o informar constantemente ficciones y mentiras cuando cubren al presidente de Estados Unidos, la administración Trump o Estados Unidos de América!”, y amagó con extender el veto a más miembros de la prensa.



La medida es el último ataque del magnate contra la libertad de expresión, a la cual ha perseguido mediante demandas judiciales, extorsión financiera y exclusión de los edificios oficiales, como ya ocurrió con el Pentágono. En su obsesión por acallar a quien no le rinda pleitesía, el presidente ha empleado todo el poder del Estado y ha llegado a niveles de violencia verbal sin precedente, como cuando dijo “silencio, cerdita” a Catherine Lucey, reportera de Bloomberg News, al intentar preguntarle por qué no había publicado aún los archivos del caso Epstein. En respuesta a las críticas, la entonces secretaria de prensa Karoline Leavitt dijo “creo que todos en esta sala deberían apreciar la franqueza y la apertura que reciben del presidente Trump casi a diario”. Una semana después de ese incidente ocurrido en noviembre pasado, calló a Mary Bruce, de ABC News, porque la comunicadora interrogó al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, sobre el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Para el mandatario, se trató de “una pregunta horrible, insubordinada y simplemente terrible”, descripción reveladora por exhibir su idea de que los medios deberían mostrarse sumisos ante él y sus amigos.

Los reporteros de Associated Press (AP) fueron expulsados del grupo de prensa de la Oficina Oval y tienen prohibido abordar el Air Force One porque la agencia se negó a acompañar el delirio del magnate de renombrar “Golfo de América” al Golfo de México. Las cadenas públicas NPR y PBS sufrieron el bloqueo de mil 100 millones de dólares en fondos federales asignados por el Congreso por no dar una cobertura que complaciera a Trump. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) amenaza sistemáticamente con revocar las licencias de transmisión de cadenas como NBC, ABC y CBS. Periodistas han sido despedidos y programas cancelados a petición expresa del mandatario.

Lamentablemente, los comunicadores se encuentran desprotegidos ante la censura y la persecución, pues muchos de los medios corporativos para los que trabajan prefieren contemporizar con el magnate antes que defender a sus empleados y su misión ante la sociedad. Así, Bloomberg News se limitó a asegurar que sigue “centrada en informar sobre cuestiones de interés público con imparcialidad y precisión”. El dueño de dicho conglomerado es Michael Bloomberg, una de las 20 personas más ricas del planeta, con una fortuna de más de 100 mil millones de dólares (alrededor de un billón 722 mil millones de pesos). Paramount Global pagó 16 millones de dólares a Trump para calmar su disgusto por la manera en que su filial CBS News entrevistó a la ex candidata presidencial Kamala Harris. Después del arreglo extrajudicial, difícil de interpretar como algo diferente de un soborno, el presidente autorizó la fusión de Paramount con Skydance, lo cual reportó importantes ganancias a los accionistas de la primera.

Cuando el poder político está decidido a destruir toda disidencia y el poder económico está dispuesto a cualquier concesión para incrementar sus ganancias, la sociedad se encuentra a merced de la desinformación y el ocultamiento. El aplastamiento de la libertad de expresión se suma a todas las evidencias de que Estados Unidos ha dejado de ser una democracia.

LA JORNADA  DdA, XXII/6471

sábado, 19 de septiembre de 2026

A CADA MANO QUE SOSTIENE LA ISLA



Raulito Torres Candil/Desde La Habana 

A cada mano que sostiene la isla
Al niño
que dibuja un sol en la pared
porque no hay luz para la tarea,
y no sabe que ese sol
es el más verdadero que existe.
A la maestra
que da clases con la ventana abierta
para que entre el poco viento que queda,
y enseña a sumar con piedras,
y a leer con la memoria,
porque los libros también esperan.
Al médico
que cose heridas con la linterna del teléfono,
que aprende de nuevo a hacer parir en la penumbra,
que guarda en su bata un pedazo de vela
como quien guarda una reliquia,
porque sabe que la vida
no espera a que llegue la corriente.
A la enfermera
que sube escaleras con baldes de agua,
que sostiene la mano del que tiembla,
que dice "ya casi, mi amor",
aunque no sepa cuándo,
porque el consuelo también es medicina.
A la madre
que cocina con leña en el patio,
que abanica a su hijo hasta dormirlo,
que miente diciendo "no tengo hambre",
que reza sin saber si alguien la escucha,
pero reza.
Al padre
que camina kilómetros porque no hay guagua,
que arregla lo que ya no tiene arreglo,
que calla su rabia para no asustar a los suyos,
que a veces llora en el baño,
donde nadie lo ve.
Al anciano
que recuerda otros tiempos
y no se queja,
que dice "esto también pasará",
con esa fe terca de quien ha sobrevivido
a mil tormentas
y no piensa rendirse en la última.
Al campesino
que siembra sin saber si podrá cosechar,
que mira el cielo buscando lluvia
y no encuentra más que polvo,
pero igual pone la semilla,
porque sembrar es un acto de fe.
Al obrero
que va a su taller aunque no haya piezas,
que inventa lo que falta con lo que sobra,
que remienda, recicla, reinventa,
que hace de un alambre una solución,
y de la nada, un milagro cotidiano.
A la cocinera
que estira el arroz para que alcance,
que convierte la escasez en sazón,
que alimenta a vecinos que no son suyos,
porque en Cuba el hambre se reparte,
pero también el pan.
Al poeta
que escribe a oscuras,
que hace de la penuria un verso,
que le canta a la vida aunque le duela,
porque sabe que la palabra
es una forma de resistencia.
Al músico
que toca sin amplificador,
que hace sonar un tambor viejo
como si fuera una orquesta,
que pone a bailar a un pueblo cansado,
porque la rumba también es trinchera.
Al joven
que no se va,
que se queda aunque duela,
que estudia, trabaja, sueña,
que construye futuro con las manos vacías,
y aun así no suelta el timón.
Al que se fue
y llora desde lejos,
que manda dinero que no alcanza,
que llama cada domingo
y cuelga con la voz quebrada,
porque la distancia también es una forma de exilio.
A la mujer
que hace cola desde las cinco de la mañana,
que negocia, aguanta, inventa,
que sostiene la casa, la familia, la calle,
que pare, cría y entierra,
y aun así se levanta.
Al revolucionario
que sigue creyendo,
que no traiciona aunque el mundo lo tiente,
que aguanta insultos, bloqueos, traiciones,
que sostiene una bandera que pesa
como cien años de historia,
y no la suelta.
A cada lágrima
que cae sin testigos,
en la cocina, en el hospital, en la cola,
en el silencio de la madrugada,
que no se seca con pañuelo,
sino con dignidad.
A cada uno,
al que siembra, al que cura, al que enseña,
al que canta, al que reza, al que espera,
al que se queda, al que se fue, al que vuelve,
a cada mano que sostiene esta isla
como se sostiene un corazón herido,
les digo:
Al parecer estamos solos.
Pero el mundo está mirando.
Y aunque el Norte mande a cerrar puertas,
Nosotros ya hemos demostrado
las garras que no nos faltan
les hemos restregado en la cara
que se puede vivir sin permiso de ningún imperio
sin la aprobación de ningún secretario de estado nazi
sin arrodillarnos ante la soberbia de un presidente pedófilo
y que ningún bloqueo
puede apagar lo que nos arde por dentro COÑO!!!!
La luz nos la apagan ellos
PERO EL FUEGO SIEMPRE SERÁ NUESTRO!!

DdA, XXII/6470

LA REINA CONSORTE EN "LA GESTA" DE OVIEDO


Lazarillo

La reina consorte viajó hace unos días a Oviedo a hacerse unas cuantas fotos con el alumnado de su colegio infantil con motivo de no sé qué cosa. Doña Letizia abrazó a sus viejas profesoras y confraternizó con el joven alumnado entre cámaras, confidencias y sonrisas. Los medios de comunicación se hicieron amplio y empático eco de la noticia, que para eso están los medios de comunicación desde que la realeza sustituyó al dictador en la Jefatura del Estado gracias al propio dictador. Ningún medio olvidó citar que el colegio de la reina consorte se llama La Gesta, obviamente, pero a estas alturas de las leyes de memoria histórica o memoria democrática para qué van a reparar en la naturaleza de ese nombre y la ilegalidad del mismo. Como gesta se conoció durante la dictadura la resistencia que ofrecieron los militares golpistas en Oviedo, tras la traición del coronel Aranda al gobierno republicano. Fue durante la dictadura, en 1957, cuando se erigió un monumento y una iglesia conmemorativos de aquella resistencia en la ciudad en los primeros meses de la infausta guerra. Ignoro si la plaza y la iglesia conmemorativa siguen representando aquella efeméride, pero el colegio de la reina consorte sí la recuerda con su nombre en contra de las leyes, sin que el hecho importe a los medios de información al servicio de la corona. Sobre todo en Oviedo, la ciudad más rendida a la realeza borbónica que restituyó el dictador. 

DdA, XXII/6470

FUIMOS NIÑOS EN UN PAÍS CONDENADO A UNA ESPECIE DE MALDICIÓN ORIGINARIA...

Antonio Muñoz Molina hace memoria personal en su artículo de hoy en el diario El País. Con la suya va la de toda una generación. "Nosotros mismos -escribe-, los comensales de esta noche, somos un ejemplo de que la fatalidad puede vencerse. Ningún libro de historia tiene que contarnos lo que hemos visto y vivido en el arco ya tan amplio de nuestras vidas. Nacimos en un mundo pobre, atrasado, aislado, oscuro, sometido: hemos desarrollado nuestras vidas adultas en un país que no se parece en nada a aquél; hemos podido cultivar nuestras mejores facultades, y no gracias a un empeño individualista y competitivo, sino al sacrificio de nuestros mayores y a una red de ventajas sociales que son la conquista y también el sustento de la democracia. Fuimos niños en un país empujado a los márgenes de Europa, condenado a una especie de maldición originaria. Ahora nos asomamos a un abismo de incertidumbre y amenazas, pero no por culpa de ningún maleficio secular español, sino porque ese abismo es la normalidad del presente.



 Antonio Muñoz Molina

Estamos sentados alrededor de la mesa en un escándalo alegre de conversaciones cruzadas y de pronto nos veo desde fuera, y por encima de la persona de cada uno reconozco lo que vería de inmediato quien no nos conociera, el sello generacional y de origen que nos unifica. Tenemos más o menos la misma edad; nacimos en esta ciudad, y en el mismo barrio de campesinos y hortelanos; salvo uno de nosotros, que ha hecho aquí toda su carrera de biólogo y veterinario, después de una infancia y una adolescencia de pueblo nos hemos dispersado por medio mundo en el cumplimiento de nuestros oficios y nuestras aficiones; y ahora, en el trance reciente de la jubilación, en un grado mayor o menor todos sentimos una querencia de regreso, muy evidente en nuestro afán de compartir y comparar recuerdos, que a los amigos llegados esta noche de fuera les parecen ejercicios de prodigiosa mnemotecnia, por la abundancia de nombres, palabras y motes olvidados, detalles y fechas que emergen en la conversación.

Hablo de jubilaciones, pero no de retiro a una holganza deseada o forzosa. Cada uno hierve de tareas y proyectos, libros en marcha, iniciativas cívicas, viajes. Como nos conocemos desde niños, quizás nos cuesta ver en cada uno de nosotros la cara verdadera que nos ha implantado la lenta cirugía estética de los años. Tras los rasgos de ahora vislumbramos los que conocimos en las épocas más impresionables de nuestra vida, y solo un gesto fugaz, un escorzo, un movimiento de lentitud o torpeza, nos permite ver lo que para el extraño será evidente, lo que nosotros veíamos de jóvenes en quienes apenas nos doblaban la edad: hombres que empiezan a ser viejos, aunque nos resistamos a emplear esa palabra deslucida. Quizás nos extraña más hacernos viejos porque pertenecemos a la primera generación en que la juventud dejó de ser una más en las edades de la vida para convertirse en una condición privilegiada, casi heroica, en una identidad de rebeldía y ruptura. “No te fíes de nadie que tenga más de treinta años”, era una consigna célebre. Cumplir años no era un hecho natural e inevitable, sino una triste capitulación de la que parecía posible ponerse a salvo.

Algo más profundo tenemos en común: cada uno de los reunidos alrededor de la mesa escapó al porvenir que tenía asignado al nacer, y que se parecía mucho al de sus padres y sus abuelos. Está en la mesa el infatigable José Luis Villacañas, filósofo, historiador, narrador oral, conversador apasionado y cordial, que de niño jugaba en nuestras mismas calles y fue a la misma escuela. Era el más brillante y fue el primero en marcharse a estudiar, con una beca, dejando atrás su familia campesina, y los trabajos del campo en los que ya le había dado tiempo a graduarse. Al hablar de nuestra infancia común de jornadas en el campo y juegos infantiles en la calle, Villacañas vindica el talante de vitalismo popular que le dejó para siempre a Albert Camus su niñez en Argelia: de él procede su amor por la libertad y la justicia, inseparable del respeto y la solidaridad hacia los seres humanos, uno por uno, nunca borrados en la masa uniformadora de las categorías colectivas, fueran las que fueran. En estos tiempos en los que es tan fácil, tan casi inevitable, rendirse a las fuerzas inauditas del dinero y la opresión política y tecnológica, Villacañas anima a no dejarse vencer por la parálisis de la impotencia y el cinismo: hay que organizarse en la cercanía corporal y verdadera, en el apego a lo terrenal y lo cercano, la fraternidad, la conversación, el apoyo mutuo, la militancia en lo concreto y posible, la lealtad a lo mejor de la infancia, que es el mejor antídoto contra ciertas patologías personales y sociales.

Nosotros mismos, los comensales de esta noche, somos un ejemplo de que la fatalidad puede vencerse. Ningún libro de historia tiene que contarnos lo que hemos visto y vivido en el arco ya tan amplio de nuestras vidas. Nacimos en un mundo pobre, atrasado, aislado, oscuro, sometido: hemos desarrollado nuestras vidas adultas en un país que no se parece en nada a aquél; hemos podido cultivar nuestras mejores facultades, y no gracias a un empeño individualista y competitivo, sino al sacrificio de nuestros mayores y a una red de ventajas sociales que son la conquista y también el sustento de la democracia. Fuimos niños en un país empujado a los márgenes de Europa, condenado a una especie de maldición originaria. Ahora nos asomamos a un abismo de incertidumbre y amenazas, pero no por culpa de ningún maleficio secular español, sino porque ese abismo es la normalidad del presente.

Sería posible dibujar en un mapamundi los itinerarios del impulso centrífugo que hemos seguido cada uno de nosotros antes de volver para congregarnos en torno a esta mesa. Nicolás, también hijo de hortelanos, ha restaurado una casa familiar en el mirador que da al valle del Guadalquivir y a la sierra de Mágina, y piensa mudarse a ella desde Bruselas en cuanto le llegue la jubilación. Es quizás la persona profesionalmente más viajera que conozco, siempre como servidor público en la Unión Europea. No hay zona de conflicto ni enclave remoto en los que no haya estado. Conoce los mares del Sur, las huellas débiles de la presencia española en Polinesia, los territorios trágicos de guerras y explotaciones mineras en el Congo, las costas en las que tienen sus puertos de refugio los piratas somalíes; vio con sus propios ojos el caos de odio y matanzas que trajo consigo el derrumbe o la calculada destrucción de Yugoslavia. Los hijos prolongan la onda expansiva de los padres. Antonio, mi tocayo, mi amigo invariable desde los años de la escuela, es el que ha trabajado siempre en Úbeda como veterinario, pero tiene una hija traductora y diseñadora que vive en Australia. Un hijo de Blas, que es militar de carrera, está destinado en Iquitos, en la Amazonia peruana, entrenando a fuerzas de policía.

De todos nosotros Blas es el que tuvo una infancia más amarga. La hacienda de su padre consistía en un carro con dos mulos. Su madre murió del parto de su quinto hijo cuando Blas tenía ocho años. Yo pasaba por su casa todos los días en el camino de la escuela. Una mañana vi salir por la puerta el ataúd de su madre. Ese recuerdo mío es el lazo que me une a su vida de entonces. “A diferencia de vosotros, yo no tuve una madre que me protegiera”, nos dice. Los cinco hijos quedaron al cuidado de la abuela. Blas, el mayor, iba a la escuela y al mismo tiempo tenía que ayudar con el carro a su padre, transportando cualquier cosa, cargas de aceituna, de trigo, de paja, yendo a segar hierba para los mulos nada más salir de clase. En esa época no había aún tractores ni land rovers, y toda la carga y el transporte se hacían con los animales. La cara tersa y redonda de Blas es la que mejor conserva los rasgos de la infancia. Por eso no me cuesta nada imaginar la dureza extrema de la vida que me cuenta: los madrugones helados, las noches enteras de verano cargando y descargando aquellas montañas de paja que dejaban un picor extremo en todo el cuerpo y una asfixia de polvo. Una noche, tirando del carro de paja por los caminos, perdió una sandalia. Su padre andaba tan apurado por entregar la carga que no lo dejó perder el tiempo buscándola. Se quedaba dormido de puro agotamiento sobre un serón o sobre un montón de paja y su padre lo sacudía para despertarlo: “Ya dormirás en invierno”.

Se hace tarde y tenemos que despedirnos. La cena y el vino han añadido sus alicientes a la fraternidad. No importa el tiempo que tardemos en volver a vernos. El pasado se ensancha a medida que el porvenir se vuelve más angosto. En cualquier caso, dice Bioy Casares, “la amistad, a diferencia del amor, es un sentimiento que soporta bien las grandes privaciones”.

EL PAIS  DdA, XXII/6470

viernes, 18 de septiembre de 2026

EL PARTIDO POPULAR Y LAS 500 NIÑAS DE CEUTA


Alejandro Álvarez

La ministra responsable de infancia le propuso el 28 de agosto a Vivas, presidente de Ceuta, el traslado de 500 niñas desde esa ciudad a la península. Vivas, que tiene que aceptarlo para que pueda hacerse, lo ha bloqueado.
¿Por qué? Porque si se soluciona el asunto de Ceuta el PP pierde un disparo importante en su guerra para derribar al gobierno. Normal que Vivas no lo facilite: tras tantos años desde la caída de ETA, al PP se le está desgastando el comodín del terrorismo como arma contra Sánchez y necesita mantener vivo el asunto de Ceuta, un tema jugoso que le puede dar muchos réditos electorales si se mantiene en ebullición. Y Vivas ha recibido órdenes desde el PP para no facilitar cualquier medida que contribuya a enfriar o solucionar ese conflicto. Al contrario, debe echar gasolina en ese fuego que puede chamuscar de forma definitiva al gobierno central.
El PP tiene un buen comodín y no piensa soltarlo. Por eso el presidente de Ceuta olvida los intereses de su ciudad y sigue los de su partido, claramente contrapuestos. De cajón.

DdA, XXII/6469

EL PESO DE LA RELIGIÓN (DESDE LA INQUISICIÓN) EN LAS INSTITUCIONES ESPAÑOLAS


El diplomático y escritor Íñigo Ramírez de Haro, junto al presidente de Europa Laica, José Antonio Naz, protagonizaron en el antiguo Rectorado de la UCO un coloquio sobre el peso histórico de la religión en las instituciones españolas, organizado por el Colectivo Prometeo. En la presentación se recordó que la colaboración entre ambas organizaciones no es ocasional: el Colectivo Prometeo, fundado hace casi tres décadas, incorporó el laicismo a su ideario desde sus orígenes, y buena parte de sus miembros milita también en Europa Laica.

Ramírez de Haro abrió el coloquio presentando su propia trayectoria como un itinerario de ruptura. Nacido en una familia de la aristocracia española, describió su infancia como la de «un niño católico ejemplar» que, ya adulto, se distanció de los valores religiosos y familiares en los que fue educado. Declarado ateo, situó como eje de su pensamiento el concepto de «excelencia» —que vinculó a la idea griega de areté y a la propia raíz etimológica de «aristocracia»—, entendida como independencia de criterio frente a cualquier ortodoxia, religiosa o política. Insistió en que su intervención abordaba la religión como fenómeno político e institucional, no como cuestión de fe personal, y reivindicó el debate racional frente a la descalificación moral.

Buena parte del coloquio giró en torno a la tesis, defendida por el escritor, de que el esquema de vigilancia mutua instaurado por la Inquisición desde 1478 dejó una impronta duradera en la cultura española, visible, a su juicio, en una desconfianza social hacia la pregunta y la disidencia que situó como antecedente de mecanismos de control desarrollados después por regímenes totalitarios del siglo XX.

El autor relató también su propia experiencia con la censura: la obra de teatro Me cago en Dios (2004), que incluía un manifiesto en el que reclamaba prohibir el adoctrinamiento religioso a menores de edad, le generó, según explicó, varios miles de denuncias, sin llegar a ser procesado. Afirmó además que ese episodio condicionó su carrera diplomática posterior, señalando que un exministro de Asuntos Exteriores le habría comunicado que nunca sería nombrado embajador por lo que había escrito sobre la Iglesia.

Ramírez de Haro fue especialmente crítico con la Ley de Memoria Democrática, a la que reprochó no mencionar el papel de la Iglesia católica española en el golpe de Estado de 1936 ni en los fusilamientos de la posguerra, una omisión que extendió también a buena parte del movimiento memorialista. En un tono muy duro, calificó a la estructura institucional de la Iglesia católica como una «organización criminal» y trazó un paralelismo entre la actitud de ciertos jerarcas eclesiásticos ante el nazismo y el trato dispensado por el actual Gobierno de España al papado. Se trata de afirmaciones y comparaciones que corresponden a la opinión del ponente, expresadas en el marco de un coloquio, y no a una posición editorial de Europa Laica ni del Colectivo Prometeo.

El formato coloquial dio pie a intervenciones del público, entre ellas una precisión sobre la inexistencia de un «sentimiento religioso» como categoría psicológica diferenciada, en el marco de la discusión sobre las leyes que protegen los sentimientos religiosos frente a la crítica y la sátira.

Puede verse el vídeo completo del acto a continuación: https://www.youtube.com/watch?v=YlHF04RTm_M

EUROPA LAICA  DdA, XXII/6469

ULTRAS CON VINOTECA EN LOS ESTADIOS DE FÚTBOL


Félix Población

Casi al mismo tiempo que los agredidos enviaron sendas cartas a los máximos dirigentes del Partido Popular en Asturias y en España, el alcalde Canteli, que lo es de Oviedo, se retractó por haber equiparado a agresores y agredidos. La delegada del Gobierno en Asturias y la Policía identificaron por su parte a los primeros, con la detención de la mayoría. (Quizá esto no habría ocurrido con tal diligencia sin la masiva movilización ciudadana que protestó en la calle por la agresión homófoba a dos médicos, militantes de AMA Asturias). 

Los agresores son unos jóvenes pertenecientes a un determinado grupo ultra del Real Oviedo, equivalente al que con el nombre de Ultra Boys existe en Gijón y sigue al Sporting. Unos y otros, según comenta Gutiérrez Granda y sabemos por los medios, suelen protagonizar actos violentos tanto dentro como fuera de los estadios de los clubes respectivos, en muchos casos con permiso de estos o sin que estos hagan lo que es de rigor cuando se trata de evitar la proliferación de la violencia.

Por lo general, y como cabe suponer, son los partidos que disputan entre sí ambos clubes -por jugar ahora y hace años en la misma categoría- los que con más frecuencia se prestan a este tipo de incidencias. Hasta en tanto no se le prohíba a esta gente el acceso a los estadios, la posibilidad de que la violencia persista será cada vez mayor, con el riesgo -como acaba de ocurrir- de que traspase el ámbito deportivo y se convierta en delito de odio. 

Es preocupante en este sentido que al viejo estadio gijonés de El Molinón se le haya incorporado como novedad esta temporada la instalación de una cervecería y una vinoteca, un espacio sin duda muy propicio como lugar de precalentamiento alcohólico para los tarugos ultras de unos y otros colores: Se trata del Club Mahou El Molinón y La Vinoteca El Molinón -según leo-, dos espacios premium donde se podrá consumir alcohol, destinados a ofrecer a los aficionados una experiencia diferente alrededor de los partidos. Más bien me parecen una y otra espacios de precalentamiento alcohólico para los tarugos ultras antes de sus pugnas.

¿No quedábamos en que el público no podía acceder a los estadios con bebidas alcohólicas? Me pregunto si esta prohibición, que debe datar del tiempo aquel en que se vallaron los graderíos,  ha caducado o puede coexistir de modo en extremo contradictorio con un negocio del producto prohibido en el interior del mismo estadio deportivo. ¿Qué dice al respecto la Liga Nacional de Fútbol Profesional?

DdA, XXII/6469

UNA CARTA URGENTE ANTE LA INVASIÓN DEL ESPANTO


Queremos, como nos pidió el poeta palestino Refaat Alarar, ser como aquellas cometas tejidas con lo poco que tenemos, que contarán la historia de quienes siguen resistiendo a los imperios y las fronteras. Quizás algún día, obraremos juntos el milagro, y las cometas vencerán a los drones

Sarah Babiker

Querida comunidad de lectoras y socios de El Salto*.

Os escribo esta carta desde la honestidad que da el cansancio y el espanto. Estamos asustados, vosotras, nosotros, ante este momento histórico en el que las fronteras deciden quién vive y quién muere, en el que las fronteras constituyen la columna vertebral de un discurso político que normaliza la desigualdad y habilita el odio, en el que las fronteras cercenan vidas humanas, y cercenan lo humano que hay en nuestras sociedades.

No es que sea nuevo, la vulneración de los derechos de las personas migrantes es tan vieja como el colonialismo, como el capitalismo racial, como el supremacismo blanco. Y, sin embargo, un año tras otro renovamos nuestro desasosiego, nuestro temor, hacia lo que se nos viene. En estas últimas semanas pareciera que todo se ha acelerado, que voces de ultraderecha, ejércitos de bots, cafres devenidos patriotas, vecinas que han perdido toda capacidad de empatía ante el discurso del miedo, estén invadiendo todo el espacio: los medios de comunicación y las tertulias, las redes sociales y los sentidos comunes, las calles de nuestras ciudades, las conversaciones.

Querida comunidad de lectores y socias de El Salto, hasta los comentarios de nuestros artículos de Instagram son un vertedero de odio. Un carrusel con vistas al precipicio. De vez en cuando os leo ahí, asustados también, ante el odio militante, una polifonía de insultos que impide cualquier debate y obtura cualquier horizonte.

Y cuando os leo, me siento menos sola, me parece que quizás podamos revertir esta deriva que estamos presenciando. Cuando os veo en las manifestaciones antirracistas, considero que frente a ese patriotismo abstracto que agita banderas de espaldas a la realidad de quienes somos, considero que frente a este nacionalismo indiferente a las desigualdades y las intemperies que nos atenazan a un lado y otro de las fronteras, nosotras y nosotros quizás, formemos una comunidad real, apoyada en la tierra firme, deseante de un futuro para todas, independientemente de nuestro origen.

Pero las comunidades precisan justamente de tierra firme, es necesario sostenerlas. Colectivos, redes, cooperativas como la nuestra, podemos crear mundos nuevos solo porque hay detrás mecanismos de reproducción, gente que pone sus recursos, su tiempo, para que sostengamos la posibilidad de hacer las cosas de manera distinta.

En El Salto, y antes en Diagonal, llevamos dos décadas construyendo esta comunidad de sentido, una sensibilidad común que nos preserva del tsunami racista, una perseverancia en la creencia de que las cosas pueden cambiar que, a pesar de dar tantas malas noticias, nos mantiene inmunes al fatalismo.

Se vienen tiempos difíciles, y nuestras estructuras, vivas, horizontales, coherentes, siempre son frágiles. En cierto modo, que hayamos llegado como medio a donde hemos llegado es un milagro, y ese milagro solo ha ocurrido gracias a vosotras y vosotros. Nos necesitamos para transitar todo este ruido, ser tierra firme ante las derivas enloquecidas a las que nos condenan los emperadores desquiciados del siglo XXI.

Creemos en la acción libre, como ese don humano que Hanna Arendt describió como la capacidad de hacer milagros. Queremos, como nos pidió el poeta palestino Refaat Alarar, ser como aquellas cometas tejidas con lo poco tenemos, que contarán la historia de quienes siguen resistiendo a los imperios y las fronteras. Quizás algún día, obraremos juntos el milagro, y las cometas vencerán a los drones.

Hemos estado aquí todos estos años, porque estáis con nosotros. Así que si eres socia, todo nuestro agradecimiento por hacerlo posible, y si aún no lo eres, te agradeceremos que te sumes a nuestra tierra firme.

*Diario digital, continuador de Diagonal, un medio merecedor de respaldo por su profesionalidad.

DdA, XXII/6469

jueves, 17 de septiembre de 2026

¿ADÓNDE IRÁN LOS VOTOS QUE PERDERÁ JUNTS?

 


Ojo porque en esos votos se la va a jugar el PSOE, porque la historia nos dice que es imposible para los socialistas ganar unas generales si en Cataluña el PSC no obtiene un resultado extraordinario.

Àlex López

Junts perderá con toda seguridad el grupo parlamentario.
Una de las lecturas que nos deja el último CIS es una caída brutal en la intención de voto por Junts que ya era esperada.
Las propias encuestas autonómicas ya la colocaban como cuarta fuerza en Cataluña y en las generales perdería los escaños de Tarragona y Lleida incluso jugándose la representación en Girona, lo que parecía impensable hace unos años.
Para mi, perder de vista a Miriam Nogueras es una de las buenas noticias del último barómetro.
¿No decía Nogueras que estaba acabada la legislatura? Lo que parece acabada es su formación, y que se hayan pasado los últimos años votando junto a PP y VOX contra cada propuesta que trataba de aliviar a la clase trabajadora se los llevará por delante.
Supongo que los sueldos públicos que acumula esta clasista de libro la han desconectado totalmente de la realidad de su pueblo (si es que en algún momento fue consciente de lo mal que lo ha pasado la clase media catalana masacrada a impuestos).
Escuchar su insufrible altanería y su falta de elegancia y empatía negándose a pronunciar una sola palabra en castellano en las Cortes es algo de lo que nos hemos cansado incluso los catalanes.
Si hoy no tenemos una mejor ley de vivienda y una reducción de jornada laboral es directamente por su culpa.
La pregunta es dónde van a ir esos votos. La única posibilidad es la abstención o ERC porque no veo a los votantes nacionalistas, por cabreados que estén, migrando a la derecha nacional.
En las autonómicas se diluirán en Aliança Catalana, pero ya sabemos que Orriols (veremos) no se va a presentar a las generales.
Ojo porque en esos votos se la va a jugar el PSOE, porque la historia nos dice que es imposible para los socialistas ganar unas generales si en Cataluña el PSC no obtiene un resultado extraordinario.
En cualquier caso se presentan unas elecciones generales apasionantes que van a demandar que la izquierda salga a votar como nunca.

DdA, XXII/6468