viernes, 24 de julio de 2026

¿A QUÉ DIABLOS SE ESPERA PARA UN PACTO DE ESTADO CONTRA EL FUEGO?


Félix Población

Los gravísimos incendios forestales en las provincias de Guadalajara, Ávila y Madrid, que afectan a tres comunidades autónomas, han llevado a declarar la emergencia nacional una vez que el fuego ha afectado a varias localidades madrileñas. Cuando apenas ha transcurrido un mes del verano en curso, el número de hectáreas quemadas en todo el país este año se cifra en 120.000, más del triple que en el mismo periodo del año anterior. España vuelve a ser, con bastante diferencia, la nación mediterránea con más superficie forestal quemada. Desde hace algunos años, vistos los desastres que cada verano vienen sumando centenares de miles de hectáreas calcinadas, se viene insistiendo en la necesidad de un pacto de Estado para que el gobierno central y los gobiernos autonómicos promuevan un plan ambicioso de prevención y extinción. Tanto el presidente del Gobierno como algunos presidentes autonómicos suelen repetir este propósito cuando el fuego arrasa nuestros bosques año tras año. Con este tipo de desastres formando parte de la vida cotidiana en no pocas localidades del país, y con el riesgo de que en lugar de remitir puedan incrementarse si no se toman medidas, es inconcebible que el pacto de Estado que reclama la ciudadanía, con la lógica de una gestión acorde con la dimensión de un grave problema cuya magnitud no deja de crecer, no se haya suscrito ya. ¿A qué diablos se espera? ¿A que en lugar de árboles, animales y viviendas calcinadas, las vidas humanas sean lo siguiente en mayor proporción que ya lo fueron hasta ahora? El pacto de Estado no admite más dilación*.

*Este artículo, ampliado, se publica también en el diario Heraldo de León.

DdA, XXII/6416

LAS PRIMERAS VICTIMAS DEL PRIMER BOMBARDEO SOBRE GIJÓN: TRES SOCIOS DEL ATENEO OBRERO


Lazarillo

Tan sólo cuatro días después de la sublevación militar que dio origen a la Guerra de España en julio de 1936, la población civil de Gijón fue bombardeada por una escuadrilla de aviones procedentes de la base aérea de León, en poder de los golpistas, tras el fracaso del coronel Antonio Pinilla de tomar la villa asturiana. Nos lo recuerda hoy el historiador Héctor Blanco, con motivo del nonagésimo aniversario de aquel primer bombardeo sobre el ateneo obrero de La Calzada, al que seguirían después los que llevarían a cabo desde el aire la Legión Cóndor y desde el mar el crucero Cervera y el acorazado España. Desde el 22 de julio hasta el 21 de octubre se prolongarían esos bombardeos (de los que dejó constancia el fotógrafo Constantino Suárez, recientemente reconocido como víctima del franquismo por su encarcelamiento y suspensión de licencia profesional durante la dictadura), hasta el punto de que días antes de la ocupación de la ciudad, cuando ya estaba a merced de los sublevados, las bombas destruyeron el teatro Dindurra, estrechamente vinculado a la memoria cultural y política de Gijón. Tan sólo hace diez años, cuando se cumplieron ochenta de aquel primer bombardeo, el Ateneo Obrero de la ciudad logró que una placa rindiese homenaje a los fallecidos y a la población en general. Tres socios del ateneo obrero de La Calzada fueron las primeras víctimas. Muy cerca del lugar bombardeado trabajaba la madre de este Lazarillo*.

*Cada verano por estas fechas se celebra en Gijón un festival aéreo-militar que no se concebiría ni celebraría en Guernica.

DdA, XXII/6416

POZU FORTUNA, EL SUCU Y EL SALVADOR: LUGARES DE LA MEMORIA DEMOCRÁTICA

El consejero de Ordenación de Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico, ha firmado las resoluciones por las que el Gobierno de Asturias inicia los procedimientos para declarar como Lugares de Memoria Democrática de Asturias el Pozu Fortuna, en Mieres, la fosa común de El Sucu, situada en el Cementerio Municipal de Ceares de Gijón/Xixón, y la fosa común del Cementerio de Oviedo/Uviéu. Las tres resoluciones serán publicadas en el Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA) en los próximos días, para, a continuación, proceder a los trámites de información pública, audiencia a las personas interesadas y consulta al Consejo de la Memoria Democrática antes de su aprobación definitiva por el Consejo de Gobierno.

Ofrenda floral del Ateneo Obrero y la Sociedad Cultural en El Sucu | Foto: David Aguilar Sánchez

Fuentes Nortes | Portal Actualidad Gobierno de Asturias | Asturias Laica, 23 de julio de 2026

En febrero de este año, el Gobierno de Asturias había promovido la declaración de los primeros ocho lugares de memoria democrática. La consejería de Ordenación presentó a la comisión técnica la propuesta para iniciar la tramitación de estos espacios. La propuesta elaborada por la dirección general de Memoria Democrática incorporaba no solo lugares físicos sino también el reconocimiento de las luchas sociales e históricas.

La propuesta incluía la Fosa del Sucu, en Gijón, promovida por el Instituto Asturiano de Memoria Democrática; la Fosa Común de Oviedo; la Fosa de El Rellán en Gráu; el Pozu Fortuna en Mieres; la Fosa de San Miguel de la Barreda; la Quinta Pedregal en Avilés, El Mazucu, en Llanes y las Huelgas del 62, estas últimas de carácter inmaterial.

Con estas tres iniciativas, el Principado continúa desarrollando la Ley de Memoria Democrática de Asturias y da un nuevo impulso al reconocimiento institucional de enclaves de especial relevancia histórica, memorial y simbólica vinculados a la represión franquista. Los procedimientos deberán completar ahora los trámites de información pública, audiencia a las personas interesadas y consulta al Consejo de la Memoria Democrática antes de su aprobación definitiva por el Consejo de Gobierno.

La incoación de los expedientes supone, además, la anotación preventiva de los tres lugares en el Catálogo de Lugares de Memoria Democrática de Asturias y la aplicación de las medidas cautelares previstas en la normativa, informa la consejería de Derechos Ciudadanos.

Entre ellas figura la suspensión de licencias municipales de parcelación, edificación o demolición, así como de los efectos de las ya otorgadas, hasta la resolución definitiva de los procedimientos.

Pozu Fortuna

El pozo Fortuna se encuentra en el Valle de Turón, muy próximo a la población de San Andrés. El pozo minero, con unos 30 metros de profundidad, se convirtió en una de las principales fosas comunes del país, tras la victoria de los sublevados a la República. Las cifras estiman que fueron arrojadas entre 300 y 400 personas. En la década de los años cuarenta llegaban camiones con represaliados, que eran arrojados al fondo. Más tarde fue tapado con escombros, para borrar la existencia hasta que se dignificó en el año 2003. Existe un monolito, colocado en 2005 por el Ayuntamiento de Mieres y la Asociación Memoria Histórica Asturiana, que recuerda a las víctimas, aunque de las personas arrojadas solo se conoce el nombre de nueve hombres y cuatro mujeres.

La resolución reconoce la especial relevancia histórica, memorial y simbólica del Pozu Fortuna, en el valle del Turón (Mieres), utilizado entre 1937 y 1940 como lugar de desaparición y ocultación de personas víctimas de la represión franquista.

El expediente reconoce la relevancia histórica, memorial y simbólica que tuvo en Mieres. Incorpora, además, el amplio respaldo social e institucional a la iniciativa promovida por la asociación Amigos de Mieres y pone en valor la labor desarrollada durante décadas para dignificar este enclave como espacio de recuerdo y homenaje a las víctimas.

Fosa común del Cementerio de Oviedo/Uviéu

En esta fosa, ubicada en el cementerio de la ciudad, reposan más de 1.300 personas asesinadas durante la represión en la zona franquista. Muchas de estas víctimas fueron transportadas con vida al exterior del cementerio y allí los asesinaron. Otros, secuestrados, paseados y ejecutados en otros lugares y transportados sus cadáveres en camiones hasta la fosa. En 1986 se inauguró un monumento dedicado a los Defensores de la República y del Frente Popular en Asturias.

La resolución destaca que la fosa común del cementerio de la capital asturiana constituye el mayor enterramiento colectivo vinculado a la represión derivada del golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista. En ella reposan víctimas procedentes de numerosos concejos asturianos y de otras comunidades autónomas, lo que la convierte en un lugar de referencia para la memoria democrática del Principado.

Fosa Común de El Salvador 

Fosa común de El Sucu

La fosa está en el interior del cementerio municipal de Gijón, a unos metros del paredón en el que se ejecutaron a las víctimas. Sobre este paredón se colocaron las placas en homenaje a los asesinados, con todos sus nombres. El monumento en memoria de las personas fusiladas, las fallecidas en prisión y en el campo de concentración de El Cerillero, además de las “paseadas”, fue inaugurado el 14 de abril de 2010. El número de víctimas estimadas es de 1.293.

En el caso de El Sucu, la resolución subraya que este enclave del Cementerio Municipal de Ceares (Gijón/Xixón) fue escenario de fusilamientos durante la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista y alberga los restos de numerosas víctimas de la represión procedentes de distintos concejos asturianos. Su declaración contribuirá a preservar la memoria de los hechos allí acontecidos y a fortalecer los principios de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.

Ofrenda floral en El Sucu, abril 2026 | Asturias Laica
DdA, XXII/6416

jueves, 23 de julio de 2026

LAMINE YAMAL: MUCHO MÁS QUE UN GRAN TALENTO, DICE "TIME"



La prestigiosa revista Time en su edición de África ha dedicado su portada al jugador de la selección española y del Barcelona Lamine Yamal, después de que La Roja haya ganado su segundo Mundial, tras derrotar a Argentina (1-0). "Mucho antes de que sonara el primer silbato en la Copa Mundial de la FIFA 2026, ya se estaba librando otra batalla. No era una batalla por el trofeo. Era una batalla por la identidad", dice el artículo, que destaca que "el fútbol siempre ha sido más que un juego".  "Ha reflejado a las sociedades en sus momentos de mayor esperanza, de mayor división y de mayor unidad. Durante noventa minutos, los debates abstractos se vuelven profundamente humanos. Tienen rostro. En 2026, ese rostro era el de Lamine Yamal", afirma Time, que asevera que el futbolista "se convirtió en una de las figuras clave del triunfo de España en el Mundial" y "llegó a representar un debate más amplio sobre la identidad, la herencia cultural y el significado cambiante de la pertenencia nacional". "Esta nunca fue simplemente la historia de un futbolista excepcional. Fue la historia de una generación", se dice en el artículo, que pone de relieve una realidad: "Cuando estos jugadores triunfan, suelen ser aclamados como héroes nacionales. Cuando atraviesan dificultades, las preguntas sobre identidad y pertenencia pueden resurgir con sorprendente rapidez. Los criterios que se les aplican no siempre son los mismos que se aplican a otros que visten la misma camiseta". Time resume el asunto con una frase contundente: "La historia de Yamal es importante no porque sea excepcional, sino porque cada vez es más común". "Una de las ideas erróneas más persistentes en torno a la identidad moderna es la creencia de que debe ser singular. Como si el orgullo de ser español disminuyera la herencia ecuatoguineana. Como si representar a Inglaterra debilitara la ascendencia jamaicana o nigeriana. Como si jugar para Francia borrara las raíces familiares senegalesas, argelinas o congoleñas. La identidad humana nunca ha funcionado así", se asegura. La revista insiste en la idea de que la relevancia de Yamal va mucho más allá de lo puramente futbolístico porque "representa algo más que un extraordinario talento":  "Representa a una generación que crece en sociedades cada vez más interconectadas, diversas y seguras de sí mismas, que heredan múltiples legados. Su historia desafía la idea de que las naciones poseen una sola identidad o una sola narrativa. La historia sugiere que nunca fue así. La vida moderna hace que esta realidad sea imposible de ignorar".

HUFFPOST  DdA, XXII/6415


¿SABÉIS COMO RETUMBAN LOS GRITOS DE SOCORRO EN MITAD DEL MAR SIN VER A NADIE?



Chema Monreal, patrón de barco, marinero, rescatador y técnico en Salvamento

¿Sabéis qué se siente cuando tus ojos no divisan tierra?...Yo puedo explicarlo.
¿Sabéis qué se siente cuando el oleaje empieza a crecer?...Yo puedo explicarlo.
¿Sabéis qué se siente cuando divisas a 5 y solo puedes salvar a 3?
¿Sabéis cómo es el Mar a 10 millas de la costa?....¿No lo sabéis verdad?
¿Sabéis cómo es el infierno?...No lo sabéis.
Es parecido a un mar con olas de 4 metros en la oscuridad de la noche, cuando el 99,9 % de vosotros no tiene cojones de entrar a 20 metros de la orilla.
¿Sabéis como retumban los gritos de socorro en mitad del Mar cuando no divisas a la persona?...
¿Sabéis cómo es un cuerpo flotando boca abajo, por el que ya nada se puede hacer?.
¿Sabéis a qué velocidad se traga el Mar un cuerpo, cuando 10 segundos antes te miraba pidiendo ayuda?...
¿Sabéis que es el frío y la soledad?...No lo sabéis.
Ojalá vuestra imagen del Mar sea siempre la del verano, el Sol y el chiringuito, por que si algún día os veis en esta otra situación, rezad para que en los despachos de un gobierno den la orden de ir a buscaros.
Un abrazo a todos.

DdA, XXII/6415

MAMDANI: UN GENOCIDIO CON BOMBAS PAGADAS POR ESTADOS UNIDOS

 


Félix Población

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, afirmó que la ciudad carece de potestad legal para ejecutar la orden de detención de la Corte Penal Internacional contra el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, pero instó formalmente al gobierno federal de Estados Unidos a arrestarlo si visita el país. Se trata de un criminal de guerra y como tal no es bienvenido en la ciudad de Nueva York, sostiene en referencia a la posible visita del primer ministro israelí a la ciudad para asistir a la Asamblea General de la ONU en septiembre. En opinión del alcalde de Nueva York, una de las figuras actualmente más descollantes del Partido Demócrata (según Jorge Castro, ver vídeo),  existe una razón de peso por la que la Corte Penal Internacional emitiese una orden de arresto por posibles crímenes de guerra y contra la humanidad. "Como seres humanos, hemos dedicado generaciones a construir un entendimiento común de que existen crímenes tan graves que ofenden a toda la humanidad. Cualquiera, con sus ojos, su corazón y su conciencia, debería reconocer la devastación que ha causado y comprender que debe comparecer ante un tribunal", dijo Mamdani. Al igual que Naciones Unidas, las organizaciones defensoras de los derechos humanos y muchos otros países del mundo, entre los que se incluye España, Mamdani ha asegurado que "Netanyahu es un criminal de guerra, el arquitecto de un genocidio horrible contra el pueblo palestino; el responsable del asesinato de más de 73.000 personas; de la mutilación de decenas de miles de niños que, si sobreviven, son sometidos a amputaciones sin anestesia; el responsable del señalamiento como objetivo militar de hospitales neonatales y de maternidad, negando a los recién nacidos la posibilidad de vivir; el responsable de dejar morir de hambre a incontables personas al impedirles el acceso a alimentos y ayuda humanitaria; del asesinato a tiros de cientos de trabajadores humanitarios y periodistas". La lista no solo es "interminable" y aumenta tras el "llamado alto el fuego", sino que "todo ocurre mientras Estados Unidos paga por las bombas". 

DdA, XXII/6415

LULY, LA GATA DE LA GUAIRA QUE RESISTIÓ 23 DÍAS BAJO LOS ESCOMBROS

 


Lazarillo

Un repetido y débil maullido en medio de la madrugada y un desolador entorno de ruinas, cuando ya sólo se espera encontrar más muertes bajo los escombros de la catástrofe, advirtió a los equipos de trabajo que el pasado 17 de julio, más de veinte días después, la vida respiraba bajo los restos de la devastadora destrucción que ha causado más de 5.000 víctimas mortales en Venezuela. Habían transcurrido más de tres semanas desde el doble y consecutivo seísmo que sufrió aquella república y la llamada de auxilio de una pequeña mascota doméstica concentró todo el esfuerzo de sus rescatadores para asomarla a la luz, después de haber liberado a la gata abriendo una galería entre los escombros tras varias horas de trabajo. Cuando todo un equipo de bomberos y brigadistas, sin posibilidades de encontrar después de tantos días a ningún ser vivo más que respirase bajo tanto derrumbe, se moviliza con ese celo ante el débil y lastimero maullido de una pequeña gata, ha de ser en verdad reconfortante conseguir el rescate. Lo confirman las voces alborozadas de quienes lo lograron con Luly Pascualin,  a quien abrazan y acarician como si así abrazaran la ausencia de tantas víctimas que quedaron enterradas bajo las ruinas porque su aliento y sus gritos se perdieron en el silencio. 

EL SOCORRISTA MÁS POPULAR DE LA GUAIRA

Él es William, aunque aquí todos lo conocen como “El Tiburón”.
Es uno de los socorristas más populares de las playas de La Guaira, en Venezuela. El terremoto le sorprendió trabajando junto al mar y, desde el primer minuto, se lanzó a ayudar.
Rescató a personas atrapadas entre los escombros, improvisó torniquetes para contener hemorragias y pasó horas buscando a quienes aún podían salvarse.
Un mes después sigue aquí. Ahora colabora voluntariamente para recuperar los cuerpos que continúan bajo los edificios derrumbados. Entre ellos ha encontrado a amigos, vecinos y personas a las que conocía desde hace años.
Como él, hay muchos voluntarios que no se han marchado, y siguen trabajando cada día, a menudo con escasez de maquinaria y de recursos, porque saben todo lo queda por hacer.
En coberturas como esta siempre termino encontrándome con personas que nos devuelven la fe en los demás. William es una de ellas. Y conocer historias como la suya es también una manera de entender la dimensión humana de una tragedia. Almudena Ariza

DdA, XXII/6415

UNA ABUELA VIVA Y UNA CASA DONDE INVITARLA A COMER

Mi generación hubiera tenido muchas más oportunidades de relacionarse con la generación de los abuelos, porque por los años cincuenta y sesenta era bastante habitual, sobre todo entre las familias modestas, que bien los abuelos paternos o maternos vivieran con nuestros padres. Lo que ocurría también entonces es que su fallecimiento llegaba antes y la relación solía ser muy corta. En los días que corren pasan otras cosas. Las jóvenes generaciones tienen menos posibilidades de mantener unos lazos con los abuelos, a pesar de haber avanzado bastante la edad media por fallecimiento. Los estudios, el trabajo o la residencia separan a los abuelos de los nietos, así que, siendo más prolongado el ciclo vital de los mayores, ocurren circunstancias como la que tan bien ha descrito Mónica Sierra Gil en esta carta al director publicada recientemente en el diario El País.

DdA, XXII/6415

miércoles, 22 de julio de 2026

DOS MILLONES DE PERSONAS DEFIENDEN EN LA CALLE LA SANIDAD PÚBLICA EN MADRID


Félix Población

Coincidiendo con los dos millones de madrileños que se reunieron en las calles de la ciudad para recibir y festejar la victoria de la selección española en el Mundial de Fútbol el pasado domingo, con celebración masiva en la Plaza de Cibeles, las urgencias del Hospital Universitario La Paz se han vuelto a colapsar un verano más. Algunos trabajadores del centro han denunciado que hasta 38 pacientes, 38, se llegaron a juntar en un espacio con sólo doce camas, atendidas por tan sólo dos enfermeras y dos técnicos auxiliares, en unas circunstancia que han calificado de "grave riesgo" para la salud de los pacientes. La situación se hizo tan insostenible -leo- que los sanitarios presentaron un escrito al juez de guardia, denunciando tal colapso, mientras una de las enfermeras acabó llorando de impotencia por no poder atender correctamente a todos los pacientes, ante la desbordante demanda y la falta de personal asistencial. A esta falta de personal habitual cada verano, se le suma el disparo de ingresos por las olas de calor cada vez más frecuentes que sufre Madrid. Los sindicatos sanitarios llevan años advirtiendo de que la sanidad pública de nuestro país no está preparada para afrontar veranos cada vez más extremos. Algunos hemos pensado estos días, después de comprobar que hasta dos millones de personas son capaces de llenar las calles y plazas de Madrid para celebrar un éxito futbolístico internacional, sin más necesidad de convocatoria que la propia del éxito un día anterior, que si la sensibilidad social y política de la ciudadanía fuera la misma ante el manifiesto y creciente declive de la sanidad pública en estos últimos años, quizá evitaríamos que el derecho histórico y social que nos asiste a la misma tuviera posibilidades de dejar de serlo ante la interesada gestión de gobiernos que vienen favoreciendo descaradamente la privatización de los servicios, como es el caso del de la Comunidad de Madrid.

DdA, XXII/6414

EL NACIMIENTO, SIN MITOS, DE LA SEMANA NEGRA DE GIJÓN

Si la derecha nos criticó con dureza desde el inicio, la izquierda más radical tampoco nos dio tregua, escribe mi estimado Paco Abril, uno de los organizadores de la primera Semana Negra de Gijón, celebrada en el puerto de El Musel. Llegaron a circular pasquines con nuestras fotos acusándonos de despilfarrar dinero público. Una pintada sentenciaba: «Trabajadores en lucha contra el enchufismo y el despilfarro de la Semana Negra y por la creación de empleo”. Recibí llamadas anónimas insultantes a altas horas de la madrugada, y hasta fui abordado de manera violenta en el café San Miguel acusándome de beneficiarme de todavía no sé qué. Fue un acoso brutal que casi acaba en derribo".



Paco Abril

Igual que le ocurrió muchas veces, al tratar de hacer una síntesis descubría cosas que no sabía.
Pedro de Silva, Una semana muy negra.
La Semana Negra no surgió por casualidad. Su nacimiento explica, en gran medida, su desarrollo posterior. Conocer esa historia, sin mitificaciones, resulta imprescindible para entender su evolución.
Rebobinemos la película. Vayamos al principio, al año 1987. Puedo relatarlo en primera persona porque formé parte del parto y del reparto. Lo que sigue no es, no puede serlo, una historia definitiva, sino el relato documentado de cómo viví desde dentro su surgimiento.
En el verano de ese año llegó a Gijón, procedente de México, donde residía, el escritor Paco Ignacio Taibo II. Venía con la intención de realizar el IV Encuentro de la Asociación de Escritores Policíacos, de la que era vicepresidente. Los anteriores encuentros, sin montajes a su alrededor, se habían celebrado en La Habana, México y Crimea.
Tini Areces, entonces alcalde de la ciudad, fue quien hizo posible que la reunión de escritores, que quería presentar envuelta en un festejo rompedor, se celebrara en Gijón. Sin su decidido respaldo no se habría conseguido. Ofreció la ciudad para acoger a los autores del género negro, frente a la posibilidad, muy viable, de que el encuentro se llevara a Barcelona, con el apoyo, sobre todo, del novelista Manuel Vázquez Montalbán.
El Musel como escenario idóneo de este evento fue una idea del escritor Juan Cueto y del diseñador Chus Quirós. Cueto lo relata en «Callejón sin salida», un artículo sin desperdicio, publicado en el hoy casi inencontrable (a no ser en el Archivo Municipal), número cero del periódico A quemarropa. Cueto empieza diciendo: «Yo no sé cómo se escribe una novela criminal, pero juraría que en el principio de todo es el escenario». Después de hablar del cambio de rumbo de la novela criminal iniciado por Raymond Chandler, argumenta:
«Resulta que (Chus Quirós y yo) teníamos un impresionante escenario para el género, de escala faraónica, es decir hollywoodiana, pero nos faltaba el resto del género... Cada vez que atravesábamos la frontera del puerto de El Musel repetíamos lo mismo: aquí hay que hacer algo. Era un escenario en busca de autores. Los fantásticos platós de El Musel exigían la película correspondiente. Y la película, en buena lógica escenográfica, en puro rigor hard, sólo podía ser una negra».
Más adelante añade: «Una lluviosa tarde de agosto nos encontramos con dos amigos que arrastraban el problema contrario. Porque Paco Ignacio Taibo junior y Silverio Cañada sénior no tenían justamente lo que a nosotros nos sobraba. Tenían personajes y guión, un excelente puñado de novelistas criminales y el encuentro de escritores del género, pero no sabían dónde meterlos».
Juan Cueto no solo encontró «el lugar» por excelencia, sino que lo fundamentó en una idea muy suya: pensar en lo global actuando en lo local, anticipando lo que el llamaba pensamiento «glocal».
Una vez decidido que la reunión de escritores criminales se realizaría en El Musel, quedaba lo más importante: llenar ese apabullante escenario. Ya teníamos un inmejorable contenedor; ahora había que llenarlo de contenido.
A finales del verano de 1987, el entonces director de la Fundación de Cultura, Jorge Fernández León, me anunció que, como Coordinador de Bibliotecas, tenía que formar parte del equipo organizador del encuentro de escritores. Traté por todos los medios de eludir el encargo. Estaba metido de lleno en la creación de la Red de Bibliotecas Municipales y este «chollo» suponía una dedicación casi plena.
No sé cuántas veces me repetí la frase de un genial relato corto de Herman Melville: «Preferiría no hacerlo». De nada valieron mis excusas.
La organización de aquella movida, que aún no tenía nombre, se asentó en el otoño de 1987 al constituirse dos comités: uno organizador, con representantes de las más diversas instituciones, presidido por Juan Cueto. El otro, el comité ejecutivo, el de los currantes que tenía que armar todo el tinglado, estaba formado, en principio, por Humberto Fernández, Avelino R. Miravalles, Paco Ignacio Taibo II, Manolo Cuervo y un servidor. Nada más empezar nos quedamos en un quinteto de tres: Taibo regresó a México y no volvería hasta la primavera. Manolo Cuervo (excelente crítico de cine) se retiró a las pocas semanas.
Nuestra misión consistía en encontrar una salida al enorme «callejón sin salida» de El Musel. Aquel espacio parecía imposible de convertir en el gran plató que pretendía Juan Cueto, sobre todo si teníamos en cuenta el exiguo presupuesto del que disponíamos.
Al principio, apenas sabíamos cuáles iban a ser nuestras funciones como comité ejecutivo. Pronto nos dimos cuenta, un tanto alarmados, de que lo que se nos pedía era, nada más y nada menos, que concebir aquel proyecto desde cero y dotarlo de contenidos.
Asumido el pequeño detalle de que sólo éramos tres personas para poner a rodar aquella película criminal, nos olvidamos de lo imposible de la tarea y nos pusimos manos a la obra.
Cada cual tenía su cometido. Si no recuerdo mal, a Humberto le tocó impulsar un ciclo de cine negro, coloquios en un auténtico ring de boxeo, gestionar los chiringuitos, las actuaciones musicales y las exposiciones. Avelino asumió la complicada tarea de gestionar los viajes de más de sesenta escritores venidos de todo el mundo, ocuparse de las atracciones y de organizar el «Tren Negro«, que traería a todos los escritores desde Madrid hasta Gijón.
A mí me correspondió la comprometida tarea de elaborar los contenidos. Cada propuesta presentada fue debatida y valorada de manera rigurosa y eficaz. No hubo problema alguno en preparar una Feria del Libro Criminal, pues resultaba casi lo único que figuraba en el guión previo. Pero sí me costó que se aceptara la propuesta de elaborar un periódico propio y que, para colmo, se titulara «A quemarropa». Nadie veía su necesidad. Tampoco que se trajera un circo que por la tarde ofreciera un espectáculo para todos los públicos, y, por la noche, se convirtiera en la gran sala en la que podrían actuar orquestas como la Pasadena. Fue arduo, asimismo, convencerlos para que en ese escenario se representaran cada día acciones teatrales que dirigiría Jaroslaw Bielski con guiones de Maxi Rodríguez. O que un mago, Luis Arza, realizara sus sorprendentes trucos entre el asombrado y maravillado público asistente.
Resultó muy difícil. Nos enredamos en las dudas, pero se consiguió.
Y no puedo olvidarme del grupo de diseñadores Blu (formado por Montse, Ana, Pablo y Poppy), creadores de la imagen de la Semana Negra que todavía se mantiene, ni de decoradores dirigidos por Chus Quirós que trataron de convertir El Musel en Chinatown.
La idea no consistía solo en celebrar un encuentro de escritores de novela policiaca —ya de por sí interesante—, sino de transformar durante unos días El Musel en un inmenso decorado de película negra: un Chinatown del Cantábrico poblado de detectives, contrabandistas, boxeadores, periodistas, feriantes, actores, libreros, artesanos, hosteleros, músicos y escritores llegados de medio mundo.
El pintor Úrculo fue el encargado de realizar el cartel del acontecimiento. Las grandes letras blancas que todavía anuncian este evento, y la emblemática figura de un hombre corriendo, inspirada en un personaje interpretado por el actor Richard Widmark, fueron también obra de aquel magnífico equipo de diseño.
A principios del año 1988, nos tocó a Avelino y a mí presentar la Semana Negra en Madrid. Llevábamos la primera mascota, que habían confeccionado en La Coruña el colectivo llamado Barriga verde.
No puedo dejar de mencionar un asunto, en esta apretada síntesis, al que todavía no he encontrado una explicación satisfactoria: los desmesurados ataques que se desataron contra la primera Semana Negra nada más anunciarse su celebración. No nos dieron respiro. La crítica fue constante, sobre todo desde la prensa local. Ahí están las hemerotecas para comprobarlo. Como botón de muestra traigo a colación uno de los más corrosivos artículos que se han escrito en Gijón contra un acontecimiento festivo-cultural. Se titula «Poisonville», cuya traducción es «ciudad ponzoñosa». Es el nombre de la ciudad que aparece en la novela Cosecha roja, de Dashiell Hammett. Lo firma J. M. Ceinos. Se publica en el diario El Comercio. Entresaco alguno de sus párrafos:
«Convertir a Gijón en la capital cultural de la cornisa cantábrica consiste en ofertar a la ciudadanía un aluvión de actividades que, bajo la apariencia de cultura, esconden, tras una carcasa inmejorablemente presentada, la nada, el vacío». Y sigue: «En Gijón, la cultura oficial, que no la real, es un plato aderezado con nepotismo, con presunción y con proyectos faraónicos». Y profetiza sin temor a equivocarse: «Cuando todo este montaje acabe, sólo quedarán las páginas amarillas de los periódicos como testigos mudos de que Gijón ha sido la «Poisonville del Cantábrico».
Si la derecha nos criticó con dureza desde el inicio, la izquierda más radical tampoco nos dio tregua. Llegaron a circular pasquines con nuestras fotos acusándonos de despilfarrar dinero público. Una pintada sentenciaba: «Trabajadores en lucha contra el enchufismo y el despilfarro de la Semana Negra y por la creación de empleo”.
Recibí llamadas anónimas insultantes a altas horas de la madrugada, y hasta fui abordado de manera violenta en el café San Miguel acusándome de beneficiarme de todavía no sé qué. Fue un acoso brutal que casi acaba en derribo.
Tampoco conseguí que ningún periodista, y fueron por lo menos cuatro a los que se lo propuse, quisiera dirigir el periódico «A quemarropa». Así que acabé dirigiéndolo yo mismo. Conté para ello con la inestimable ayuda, entre otros, del bibliotecario, escritor y editor Carlos González Espina.
Lo que no consigo explicarme es el silencio o la complacencia posterior de los que fueron tan beligerantes con la organización de aquella primera Semana Negra.
Pero demos marcha atrás a la película: cuando Taibo II volvió a Gijón uno o dos meses antes de la inauguración. Lo veíamos ir de asombro en asombro, alabando sorprendido todo lo que habíamos conseguido preparar durante ocho meses casi sin respirar.
La estructura de la primera Semana Negra estaba ya terminada. El programa cerrado, el periódico a punto de imprimirse, los espacios definidos, la organización en marcha… Las ediciones posteriores se asentaron sobre los cimientos de aquel modelo inicial.
Las casi cuarenta ediciones posteriores, son otra historia, una historia que necesita ser contada para entender a fondo un acontecimiento cultural rupturista y novedoso que, con sus luces y sus sombras, ha tenido una importante repercusión en Gijón y en el «mundo mundial», como diría Manolito Gafotas.
La más demoledora crítica de aquella primera «folixia oscura», ya se dijo, apareció en el diario local, pero también ese mismo diario publicó ¡la más halagadora! Apareció firmada nada menos que por Till, seudónimo usado por Francisco Carantoña, que fue, durante más de cuarenta años, director de El Comercio. Pocos escritores han tenido una influencia tan grande en la ciudad. Leamos su «crítica elevadora»:
«De todo el programa del primer tercio del verano, el festejo más sonado ha sido la Semana Negra, con múltiples facetas, pues ha reunido aspectos gremiales, académicos, espectaculares, de fomento marítimo-literario, y hasta tuvo clases prácticas agonístico-delictivas. Bromas aparte, hay que reconocerle a la Semana Negra que ha tenido un equipo organizador experto en llamar la atención, lo cual no es un defecto, desde el punto de vista del fomento estival, y hasta cabría pensar que si se le encargase la organización de una Semana de Asturias, a primeros de agosto, el desfile que ahora languidece superaría a los carnavales de Río».
Resulta difícil encontrar un reconocimiento mejor para ese gran trabajo colectivo que supuso poner en pie aquella Primera Semana Negra y convertir a Gijón, por unos intensos días, en el Chinatown del Cantábrico. Y así, en aquel «callejón sin salida» comenzó una de las aventuras culturales más singulares de la España democrática. Como decía Juan Cueto: «Esos son los buenos callejones, muchacho. Porque la única cultura viva que conozco es la que te puede matar».

DdA, XXII/6414