viernes, 17 de julio de 2026

EL FÚTBOL SIGUE CONSERVANDO UN RINCÓN DE VERDAD, A PESAR DE TODO

 En este magnífico artículo publicado en CTXT, el firmante sostiene que mientras exista un entrenador capaz de denunciar un genocidio [Hossana Hassan, no lo olvidaremos], un jugador que desafíe al odio con una uña pintada, aficiones que anteponen los derechos humanos y lo cercano frente al negocio o un actor que nos recuerde que una camiseta pertenece a todo un pueblo y no a quien se la quiera apropiar, el fútbol seguirá conservando un rincón de verdad. Los corruptos podrán comprar árbitros y campeonatos, pero nunca comprarán la memoria sentimental de quienes aprendieron a amar un balón cuando era de trapo o de plástico.


Paco Cano

La portería era la puerta de un garaje cerrado, el balón de plástico salía despedido y aparecía una vecina que gritaba porque alguien había vuelto a darle un pelotazo a los geranios. Uno crece pensando que el fútbol pertenece a su barrio. Luego descubre que hay una ciudad entera que los domingos se pone una camiseta amarilla. Después se entera de que hay una selección nacional y que el fútbol es una cuestión de Estado que ayuda a ocultar otros problemas. Finalmente, comprende que ni el barrio, ni la ciudad ni el país mandan nada y que el fútbol pertenece a quienes han hecho de él una de las mercancías más rentables del planeta pervirtiendo su fuerza social. Para entonces, uno ya está enganchado.

El mundial de Estados Unidos lleva semanas recordándonos que el fútbol, en su versión más global y televisada, no es un deporte ni un juego; es un producto. Y, como todo producto del capitalismo tardío, tiene dueños, reglas de mercado y precio de venta. Sabíamos que la FIFA no era una institución ejemplar –escándalos de corrupción, dimisiones en masa del Comité de Gobernanza, sedes compradas, alianzas con regímenes de cualquier signo y una mercantilización creciente–, pero en este mundial ha cruzado la línea roja del pudor y ya ni siquiera se esfuerza en disimular.

Celebrar un mundial en un país que está en guerra, que ha deportado, violentamente, a miles de personas procedentes de los mismos países que llenan sus estadios y que ha convertido su frontera en una herramienta de exclusión constituye una contradicción demasiado grande como para obviarla. Mientras la FIFA insiste en presentar el fútbol como un lenguaje universal capaz de unir a la humanidad, el torneo se desarrolla detrás de un sistema de controles, visados y restricciones que impidió la entrada a un destacado árbitro somalí, retuvo durante siete horas a un jugador iraquí y obligó a la selección de Irán a pernoctar en México, aunque jugara en Los Ángeles. Resulta difícil imaginar una metáfora más precisa de nuestro tiempo que la de una fiesta organizada al otro lado de un muro custodiado por el ICE.

El anfitrión de la fiesta es Donald Trump, quien convierte cada aparición pública en una exhibición de desvergüenza. El presidente americano aprovecha el mundial como si fuera el escenario ideal para reforzar su imagen de líder caprichoso y matón. Como si estuviera en una cumbre de la OTAN. Infantino, igual que Rutte, lo permite postrándose sumiso ante el poderoso. La misma FIFA que durante años sancionó a futbolistas por mostrar en sus camisetas mensajes de paz o de solidaridad ofrece al belicoso Trump un escaparate para alimentar su obsesión por el reconocimiento internacional. Una organización que dice representar el carácter universal del fútbol acaba subordinándose a quien levanta fronteras, expulsa migrantes y convierte la exclusión en programa político. La retirada de la sanción al goleador estadounidense, tras la llamada del presidente de EE. UU. causó una vergüenza mundial que la FIFA ni siquiera intentó aclarar.

Luego está Messi. O, mejor dicho, Messi convertido en marca que se reúne sonriente con Trump, que es embajador turístico de la dictadura saudí y producto estrella del gran negocio futbolístico a proteger. Argentina acumula decisiones arbitrales favorables que alimentan una incómoda sensación de privilegio. Cinco penaltis en Qatar hasta conseguir el título, tres más en este Mundial y varias decisiones controvertidas que han terminado inclinando resultados. Conviene ser prudente. Una cosa es señalar hechos y otra convertir cada victoria argentina en una teoría conspirativa, pero también sería ingenuo fingir que no ocurre nada. El encuentro contra Egipto, la protesta formal de su federación y las duras declaraciones de su seleccionador reforzaron esa percepción. El fútbol se basa en la confianza de que el resultado pertenece al juego, con sus causas y azares, y no a una empresa que blinda a quienes más venden. Argentina, con una historia futbolística inmensa y con el mejor jugador del mundo, corre el riesgo de convertirse en la selección más antipática del planeta, porque ningún campeón debería necesitar ayuda extra.

Precisamente por todo esto, y porque el fútbol aún nos toca en lo emocional, resulta más importante que nunca aferrarse a las islas de dignidad que el dinero todavía no ha conseguido comprar. Está Lamine Yamal, apenas diecinueve años, levantando una bandera palestina como un gesto elemental de humanidad en la celebración del título de Liga del Barça mientras otros, como su entrenador Hansi Flick, se refugian en la confortable coartada de la neutralidad. Está Kylian Mbappé, recordando que el éxito deportivo no obliga a renunciar a la conciencia social. Están Borja Iglesias –quien renunció a la selección mientras el presidente de la Federación Española fuese Luis Rubiales, en apoyo a la selección femenina– y Héctor Bellerín, demostrando que un futbolista puede competir al máximo nivel sin dejar de ser un ciudadano comprometido. Están Jenni Hermoso, Mariona Caldentey y tantas futbolistas que han convertido la igualdad y la dignidad en una forma de estar también fuera del campo. Y está Hossam Hassan. Mientras casi todos hablaban de tácticas, el seleccionador egipcio habló de Gaza, denunció el genocidio y después cuestionó un arbitraje que consideraba injusto. Podrá discutirse su lectura del partido, pero no el valor de su gesto, pues nos recordó, para incomodidad de la FIFA, que antes que empleados del espectáculo, futbolistas y entrenadores siguen siendo ciudadanos con conciencia.

Hemos tardado demasiado en aceptar quién manda realmente. Pero mientras exista un entrenador capaz de denunciar un genocidio, un jugador que desafíe al odio con una uña pintada, aficiones que anteponen los derechos humanos y lo cercano frente al negocio o un actor que nos recuerde que una camiseta pertenece a todo un pueblo y no a quien se la quiera apropiar, el fútbol seguirá conservando un rincón de verdad. Los corruptos podrán comprar árbitros y campeonatos, pero nunca comprarán la memoria sentimental de quienes aprendieron a amar un balón cuando era de trapo o de plástico.

CTXT  DdA, XXII/6410

LA CONSPIRACIÓN PARA EL GOLPE MILITAR DE 1936 SE INICIÓ EN 1933

El profesor Ángel Viñas Martín anuncia nuevas revelaciones sobre la conspiración que condujo al golpe militar de Franco contra la Segunda República y que, según afirmó “de manera rotunda”, empezó a gestarse en 1933. "Los gobiernos republicanos fueron una panda de estúpidos -afirmó el profesor Viñas-, lo digo con todo el cariño que le tengo a la República, el gobierno estaba al tanto de los preparativos; lo que pasa”, agregó, “es que no podemos ir muy lejos porque todos los papeles de la Dirección General de Seguridad han desaparecido”.



El historiador y exdiplomático, considerado uno de los mayores expertos en la guerra de España y la dictadura, intervino este pasado miércoles vía streaming en la jornada “Golpe a la Democracia: Canarias, julio de 1936”, organizada por la Fundación Juan Negrín en su sede de Las Palmas y seguida por numeroso público en la sala de actos de la entidad. A preguntas del historiador Adrián Santana, el profesor Viñas se refirió a sus investigaciones sobre los gestiones que condujeron al golpe militar, a las que ha dedicado de manera específica al menos cuatro de sus últimos libros. “La conspiración, puedo afirmarlo de manera rotunda, empezó hacia el año 1933”, dijo el también presidente del comité científico de la Fundación Juan Negrín, antes de señalar que lo más importante no fueron los movimientos de monárquicos y carlistas, sino el hecho  de que “desde 1934 contaron con el apoyo formal de la Italia fascista”. Los acuerdos de 30 y 31 de marzo de 1934, que son conocidos “pero que no se han estudiado con la profundidad debida”, son algunas de las cuestiones que el profesor Viñas desarrolla en su interesante blog (El fascismo contra la república) y en el que se propone publicar más revelaciones sobre la conspiración que acabó con la República. “He empezado por la participación de Hitler, y ahora estoy en medio de la participación de los italianos. Todavía no he llegado al 18 de julio, llegaré en septiembre u octubre”. 

Viñas afirmó que los servicios secretos republicanos conocían los planes de los militares rebeldes a través de sus servicios secretos. “Los gobiernos republicanos fueron una panda de estúpidos, lo digo con todo el cariño que le tengo a la República, el gobierno estaba al tanto de los preparativos; lo que pasa”, agregó, “es que no podemos ir muy lejos porque todos los papeles de la Dirección General de Seguridad han desaparecido”.

Fundación Negrín DdA, XXII/6410

PEPE LEGRÁ, QUE PARECÍA FELIZ SIEMPRE



Valentín Martín

El abuelo no pudo salvar su vida esta vez. Así que cuando se fue a los 19 años, la madre abrió la agenda de aquella chica hermosísima para buscar a los amigos y avisarles. Uno tras otro fue marcando los números de teléfono. Y descubrió con horror que no contestó ninguno: todos habían muerto antes que su hija.
Por entonces ya se había adueñado de nosotros la cultura de la muerte frecuente y silenciosa, esa que está en su apogeo ahora. Yo mismo me asombro de haberme sobrevivido tantas veces. Y perdí la cuenta de las perplejidades al repetir íntimamente el gesto maternal de la chica hermosa. Cada mañana pregunto y me encuentro con una nueva noche.
Hoy ha sido Pepe Legrá, el niño más pobre de Cuba que dejó atrás la revolución y aquí se hizo rico y alegre. Ningún hijo amó más a su madre. Ningún hombre fue amado por tantas mujeres. Nadie abrió las puertas de su casa a tantos exiliados. Una casa grande con el lujo que ahora buscan los fondos buitres para los millonarios dudosos.
El silencio llegó muy pronto. Y el desalojo de la idolatría popular fue abrupto. De nuevo se ha repetido el pie del tigre. Y su muerte le ha pillado viviendo en una residencia de ancianos pagada por amigos periodistas o no, pero que esta vez estuvieron fuera del fulgor y las crónicas.
Pepe Legrá se creía dios en su oficio y lo era. Parecía feliz siempre, y esa manera ayudó a aproximarse a la felicidad a muchos.
Extrañamente, ha vivido hasta los 90 años.

DdA, XXII/6410

ARGENTINA VENCE A LA PÉRFIDA ALBIÓN Y MILEI APALEA A LOS JUBILADOS


Félix Población

Lo cuenta Telesur y no esperen que la información aparezca en los medios convencionales de este país nuestro. Otra cosa sería si a los jubilados se los apaleara en México, la Colombia de Petro o el Brasil de Lula da Silva, no siendo además esta la primera vez que se les reprime así en Argentina. Fue la Gendarmería del presidente Javier Milei, bien pertrechada ante la fortaleza de los manifestantes, la que lo hizo con los pensionistas que marchaban hacia el Congreso en demanda de unas pensiones dignas. Los convocantes de la marcha había adelantado su protesta, prevista para el miércoles, para no coincidir con el partido de semifinales del Mundial de Fútbol entre las selecciones de Argentina e Inglaterra. En el transcurso de la movilización callejera el padre Paco Oliveira fue derribado y golpeado por efectivos de la Gendarmería. Se debe recordar que la jubilación mínima en aquella república, con el bono congelado desde 2024, apenas alcanza los 473.327 pesos. Una pareja de personas mayores necesita más de un millón y medio de pesos para cubrir sus necesidades básicas. "En la época de Néstor y Cristina no se les pegaba a los jubilados, denunció el padre Oliveira. Pero Messi y sus muchachos vencieron a la pérfida Albión jugando al fútbol, como se decía durante la dictadura franquista, y esto es lo que primó en los telediarios y en los diarios a toda página con la exaltación propia del gentilicio de aquel país. Para esa victoria hubo necesidad esta vez de la mano de Dios, tan celebrada o más que la meritoria y justa victoria del pasado miércoles. Fue la mano de la Gendarmería en esta ocasión la que recordó a la población de aquella república, en medio de su desmesurado y acostumbrado delirio futbolero, que tienen un gobierno votado por la ciudadanía que apalea a los ancianos que reclaman el derecho esencial a una vida digna como extrabajadores. Lo que se vio en el estadio donde la selección argentina venció a la inglesa fueron pancartas reclamando las Islas Malvinas, más al gusto de Milei.

DdA, XXII/6410

jueves, 16 de julio de 2026

LOS PAPELES DEL DOCTOR BARCIA: LA MEMORIA NO SE ROBA; SE DEFIENDE


Santiago Macías

Hace unos meses rompí un silencio que mantuve durante demasiados años, únicamente por respeto a las familias de las víctimas del franquismo y para no dañar una labor tan necesaria como la recuperación de la Memoria Democrática. Sin embargo, mientras yo callaba, personas sin escrúpulos ni ética se aprovecharon de esa discreción para intentar apropiarse de un trabajo que inicié hace tres décadas, cuando la memoria ni siquiera formaba parte de la agenda política.
Ayer pusimos las cartas sobre la mesa. En rueda de prensa, los medios de comunicación pudieron verificar los documentos originales del fondo documental del doctor Emilio Barcia, un legado que su familia decidió confiarme hace años. Las mentiras de quienes se atribuyen méritos ajenos caen por su propio peso ante la evidencia física.
Por eso, hago un llamamiento urgente a las instituciones: El Bierzo, tierra pionera en la resistencia antifranquista, debe albergar un Centro de Interpretación de la Memoria Histórica. Esta tierra se lo merece.
De salir adelante, me comprometo públicamente a depositar allí tanto el legado de Barcia como mi propio archivo. Quienes conocéis mi trayectoria sabéis que siempre he defendido que el acceso a la verdad debe estar por encima de cualquier secretismo. Es una obligación proteger el patrimonio colectivo del oportunismo, porque la información y la historia pertenecen a la ciudadanía, no a quienes buscan medrar a costa del trabajo de los demás.

Manuel Félix López

Los papeles originales del médico ponferradino, Emilio Barcia, célebre por haber elaborado una extensa investigación clandestina desde antes de que muriera Franco sobre la represión franquista en el Bierzo, (con cientos de anotaciones de nombres, lugares, fechas y relaciones sobre numerosos casos en buena parte de los municipios de la comarca), están hoy en poder del escritor e investigador berciano Santiago Macías, una persona que lleva más de 30 años recopilando datos sobre el terreno, a testigos ya fallecidos y en archivos sobre el asunto, y que ha logrado incluso identificar y dar nombre de los 13 de Priaranza. Un periodista de este diario fue el que puso a la pareja de Emilio Barcia (Pilar) en contacto con Santiago Macías, después de que ella le ofreciera esta amplia documentación para que se diera a conocer públicamente.

Pero, con estos precedentes, hace unos días, desde la Asociación La Peñina de Lumeras (Valle de Ancares), dirigida por el minero jubilado, ex sindicalista de CC OO y candidato por IU en Fabero, Santiago García, conocido por el alias de «Chago», se arrogó falsamente tener esos documentos y se llegó a poner en duda la labor de Santiago Macías. Éste, comparecía este miércoles en Ponferrada ante los medios de comunicación del Bierzo y enseñó los documentos originales de Emilio Barcia. Son los mismos que Santiago Macías dejó una parte fotografíar a Santiago García «Chago», quien se arrogó el trabajo previo de Macías y el mismo que trata de vincularlos con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) que lleva el sociólogo y periodista Emilio Silva, enfrentado como se sabe a Santiago Macías después de que éste decidiera hace años ser candidato político en Ponferrada.

Con este panorama de apropiación indebida de material sensible, Santiago Macías dijo que ya estaba harto de estar callado y que a partir de ahora se sabrá la verdad de los impostores que se arrogan un material que no tienen y que, por su falta de capacidad y trabajo, no saben interpretar para darle forma, dado que toda esa documentación está cruzada con cientos de archivos digitalizados en poder del propio Macías. Una parte de ese material, que aparece en anotaciones de libretas del propio Macías, también fue usada de manera interesada por algunos responsables de la ARMH sin citar su origen. Lo mismo que el material que el dirigente de la firma Sputnik Labrego para el Bierzo, Alejandro Rodríguez Gutiérrez, ha hecho con el mapa de la memoria histórica de Ponferrada. Santiago Macías dijo ayer que en la época proxima del socialista Olegario Ramón como alcalde de Ponferrada, la firma que lleva Alejandro Rodríguez recibió 60.000 euros de los ponferradinos por ese mapa de memoria. Un mapa que Macías dice que está incompleto y que él se brinda a completar con sus datos. Y lo más importante, está dispuesto a darlo de manera gratuita, sin la sustanciosa ayuda pública que pagó el Ayuntamiento de Ponferrada. Santiago Macías también adelantó su intención de donar a un museo de futura creación en Ponferrada todo el material que tiene en su poder de Emilio Barcía. Considera que es una obligación moral que las víctimas de aquellos atropellos de la Guerra Civil tengan todo el material en un lugar bien custodiado, sin que nadie se apropie de él y que sirva de estudio para generaciones presentes y futuras. La propuesta la deja ahí para quien quiera recoger el guante de crear ese museo.

DdA, XXII/6409  DIARIO DE LEÓN

LA TRANSICIÓN IMPUSO UN RELATO SESGADO DE LAS VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA


Alex Romaguera, autor de Víctima S.A.

Àlex Romaguera (Barcelona, 1970) es un periodista valiente. Acaba de publicar su segundo libro, Víctimas S.A. (Editorial Txalaparta), una investigación sobre la gestión del sufrimiento de cientos de víctimas de la violencia política realizada por el Estado. Y el escenario que muestra está lleno de sombras intencionadas. Puede que muchos se sientan incómodos al descubrir cómo se ha construido una narrativa para patrimonializar el dolor y diferenciar a las buenas de las malas víctimas, las que merecen el reconocimiento de las que no, según el filtro de su ideología. Una doble condena para quienes han sido relegados al rincón del olvido. “La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha trabajado como un lobby para condicionar la agenda de todos los estamentos del Estado, no sólo en materia de violencia sino también de una memoria que fortalece el proyecto político del PP”, explica. Por todo esto, Romaguera analiza el impacto negativo que ha tenido la imposición de ese discurso en un mundo ideológicamente diverso como es el de las víctimas. “La mayoría sólo quiere que sus opiniones, sean de izquierda o de derechas, no sean instrumentalizadas por los partidos políticos y exigen que organizaciones como la AVT no se extralimiten en sus funciones ya que el dolor padecido es suficiente argumento para suscitar un cierto consenso”, sostiene este periodista especializado en derechos humanos que colabora con la revista Directa y diarios como Ara y Gara

Usted reconstruye la lógica que ha seguido el Estado español hacia las víctimas del terrorismo y descubre que siempre ha girado en torno a una dicotomía, la de buenas y malas víctimas, muy útil para el funcionamiento de un sistema acorde a las posiciones más reaccionarias de la derecha. ¿Cómo llega a esa conclusión?

En 2011, después de conocer los encuentros restaurativos que impulsó Maixabel Lasa, siendo la directora de la Oficina de Víctimas del Terrorismo del Gobierno Vasco, y el caso de Robert Manrique, que tuvo la oportunidad de reunirse con uno de los autores materiales del atentado de ETA en Hipercor como Rafael Caride. Fue Manrique quien me acercó a un grupo de víctimas que no sólo tenían un relato diferente al hegemónico, el que puede representar la AVT, sino que padecían una doble victimización por la dinámica discursiva que emplean los sectores reaccionarios de la derecha política. Entonces, seleccioné a 15 víctimas muy diferentes entre sí y descubrí que, efectivamente, muchas sufrían ese doble padecimiento, primero el de ser familiar directo de un asesinado y después el de sentirse menospreciado por las autoridades respecto a su legítimo derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación. 

¿Quiere decir que en España hay un reconocimiento selectivo de las víctimas del terrorismo?

Sí. Hay víctimas que no tienen el mismo reconocimiento que otras. Este libro cuenta precisamente cómo es posible que en este país exista inequidad con este tema cuando se trata de personas que sufrieron de la misma manera la violencia extrema, el terrorismo o la represión.

Pero los poderes públicos suelen destacar que el terrorismo fue derrotado por la acción coordinada de jueces y policías y que la política siempre ha trabajado para dignificar la memoria de las víctimas.

Sí, pero esa arquitectura legal se construyó sobre una memoria excluyente. La Ley de Solidaridad con las Víctimas de 1999 y la Ley de Reconocimiento y Protección Integral de 2011, que son las dos leyes marco estatales, solo reconocen a las víctimas de ETA y dejan fuera de cualquier reconocimiento y reparación a las de otros tipos de violencia como pueden ser las de los aparatos policiales. Muchas del GAL también quedaron excluidas por haber sido previamente victimarios o haber participado en algún tipo de atentado contra el orden constitucional establecido.

¿Por qué se posterga en España a las víctimas que no sean de ETA?

En mi opinión, porque hay un pensamiento hegemónico construido sobre la base de la cultura del olvido que impuso la Transición. Lo explican muy bien el catedrático de Derecho Penal Jon-Mirena Landa y el experto en recuperación psicosocial de víctimas de conflictos, Carlos Martín Beristain. La Transición impuso un relato sesgado que consistía en decir que solo hubo una violencia y una clase de víctimas, las de ETA, cuando en realidad hay documentados casos de torturas policiales y 135 asesinatos, que son los que ha recogido el historiador David Ballester en un libro sobre la violencia policial de la Transición. Este menosprecio es una anomalía democrática indudable. Estamos hablando de un colectivo que agrupa a 400 o 500 personas que vieron vulneradas su integridad física o psíquica por acciones de grupos de extrema derecha o por fuerzas policiales, y cuyos derechos básicos a día de hoy siguen sin estar reconocidos por unas leyes que sólo consideran a las de ETA. Todo esto se empieza a fabricar en las cocinas de la Transición hasta que nace la AVT, que es el buque insignia de este discurso. 

En su opinión, ¿la AVT es la palanca que sirve al PP para intentar apropiarse de un símbolo sensible y diverso como las víctimas y reforzar el control sobre los aparatos del Estado?

En primer lugar, el PP considera que es el único legitimado para legislar sobre las víctimas y el terrorismo tras el asesinato de Miguel Blanco. Es el punto de inflexión para imponer su relato de que con ETA y con el nacionalismo vasco no hay nada que negociar, y que son las fuerzas policiales las que tienen que imponerse por la fuerza. En cierto modo, la muerte de Miguel Ángel Blanco hace sentirse al PP depositario de las esencias que encarnan las víctimas, a las que asocia con aquellos que se dejaron la piel por la unidad sacrosanta del Estado, de los valores conservadores y de todo un ideario afín a su proyecto político.

¿Ese es uno de los argumentos que emplea el PP para proscribir a quien contradiga su relato sobre las víctimas y la unidad del Estado?

Sí, algo así. Pero con las víctimas sufren pronto las primeras disensiones, sobre todo a raíz de la creación de asociaciones como la de Pilar Manjón, tras los atentados yihadistas del 11M, y la aparición de voces críticas como la de Gorka Landaburu demandando que sus opiniones, sean de izquierdas o de derechas, no sean instrumentalizadas por ningún partido político y exigiendo que las organizaciones de víctimas no se extralimiten en sus funciones, que están muy reguladas. El dolor de todas las víctimas es el mismo y eso debería haber sido suficiente para que hubiera un consenso que no existe.

¿Cuándo comienza esa politización de las víctimas?

En 2003, con la llegada a la presidencia de Luis Portero, la AVT ya empieza a dar consignas para que la gente vote a determinados partidos en las elecciones vascas. Un año después, ya con Francisco José Alcaraz al frente de la asociación, se hace aún más evidente. Alcaraz recibe el apoyo del PP e inicia un proceso en la AVT que llama ‘rebelión cívica’, que consiste en deslegitimar al Gobierno de Zapatero que había ganado las elecciones tras los atentados del 11M. En realidad, fue una ofensiva que se apunta a las teorías de la conspiración sobre los atentados yihadistas de Atocha y la difusión de que el gobierno negociaba con terroristas. 

Apelar a ETA es muy funcional para las derechas pero, ¿qué llevó al PP a instrumentalizar a la AVT en su relato fake sobre el 11M?

Lo hace para reforzar su arremetida contra el PSOE y cualquier política progresista que pudiera implementar desde el gobierno. Aquí es cuando se produce un cambio de paradigma en la AVT, que abandona definitivamente la equidistancia que mantuvieron las primeras juntas, y pasa a convertirse en una herramienta del PP para intentar controlar a toda la organización hasta el punto de que presionan al candidato Pablo Broseta para que renunciara a la carrera por la sucesión de Alcaraz en la presidencia de la AVT.

¿Qué consecuencias produce esa categorización en las víctimas?

Una revictimización clarísima en aquellas que han sido excluidas o relegadas por el sesgo legislativo estatal. El sociólogo alemán Axel Honneth, muy valorado por sus investigaciones en la teoría del reconocimiento, explica que cuando una víctima ve que las autoridades no le reconocen como tal o es excluida de las medidas de reparación y menospreciada a nivel público, sufre un daño psicológico que puede terminar afectando a su salud emocional y física. Es decir, el no reconocimiento es un agravio que tiene consecuencias para la víctima y para su entorno. Las estigmatiza con el no merecimiento. El caso más sangrante es el de Lasa y Zabala. Una de sus madres ha luchado para que su derecho a la verdad, la justicia y la reparación fueran satisfechos, pero, lejos de eso, fue condenada por la Audiencia Nacional en 2022 a pagar las costas económicas, más de 9.000 euros, de un recurso que interpuso en el Tribunal Constitucional contra el Ministerio del Interior, tras la decisión de que su familia no recibiera la indemnización prevista en la Ley de Víctimas del Terrorismo. A día de hoy, sólo la ley vasca de 2016 y la navarra de 2019 reconocen como víctimas a las familias de Lasa y Zabala, o a la de Mikel Zabalza y a las de otras que sufrieron la violencia policial.

¿Hasta qué punto la AVT ha llegado a condicionar la agenda política en España?

No sólo la de España, sino que lo ha intentado a escala internacional. En Europa ha creado la red de asociaciones de víctimas de terrorismo que hoy promueve una carta de derechos de las víctimas que ya fue rechazada en 2020 por la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE por incluir elementos de persecución a colectivos de tendencia izquierdista, libertarios y a organizaciones civiles sin una creencia católica definida. En 2022, la AVT denunció en una sesión de Naciones Unidas que EEUU suprimiera a ETA de su lista de organizaciones terroristas porque se había disuelto. Se trata de una asociación que ha trabajado sistemáticamente como un lobby para condicionar la agenda de todos los estamentos del Estado español, no sólo en materia de violencia sino también de memoria.

¿Qué importancia tiene que una víctima critique a la AVT o al PP cuando siente que tratan de rentabilizar su dolor?

Tiene mucha importancia, o debería tenerla. La discordancia pública quiebra el discurso monolítico, dicotómico entre buenas víctimas y malas víctimas que tratan de imponer. Pero también rescata la existencia de una realidad que está más opacada, la de que no hubo sólo una violencia y que no todas las víctimas del terrorismo sacrificaron sus vidas en defensa de la unidad de España. Cuestionar esos mensajes hegemónicos significa impugnar una memoria sesgada y excluyente. La única cosa que une a todas ellas por igual es el sufrimiento que padecieron. Nada más. Creo que se ha conferido un valor supremo a las víctimas cuando son personas con ideologías muy diversas.

El título de su libro es Víctimas S.A. ¿Por qué lo ha llamado así?

Porque asociaciones como la AVT son un lobby que animó a José María Aznar, después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, junto a la Iglesia Católica y otros sectores a formular la ley de Solidaridad con las Víctimas, interviniendo en el redactado de la norma y otorgándose la potestad de hablar en nombre de todas las víctimas. Y no solo eso, sino que, a medida que esta asociación fue adquiriendo mayor protagonismo, empezó a extralimitarse en las funciones que establece el artículo 3 de sus estatutos como es la de ser apartidista y aconfesional para terminar convertido en un grupo de influencia al servicio de los principios de la derecha política. El ejemplo más claro es su posicionamiento en contra de la ley de matrimonios homosexuales, su alineamiento con los sectores más ultracatólicos y conservadores de la sociedad respecto a la ley de interrupción voluntaria del embarazo, o su oposición a los referéndums en Catalunya. Es un proceder destinado a encajar a todas las víctimas en un modelo que trasciende sus fines para encajarlo en una determinada ideología. Esto produce dolor en aquellas víctimas que sólo piden que sus prerrogativas, en términos de atención psicológica y económica, sean respetadas.

En el libro describe a la AVT como un lobby intocable que recibe gran financiación de la administración, pero escasa fiscalización, ¿a qué se debe? 

La AVT tiene actualmente alrededor de 4.300 socios, en buena parte gracias a la reforma estatutaria emprendida en tiempos de Francisco José Alcaraz para ampliar la consideración de víctimas más allá de lo que incluso prevé la ley. ¿Qué ha hecho el Estado? Les ha permitido engrosar sus filas con asociados sin fiscalizar sin son víctimas o no lo son. Y lo hecho para evitar una confrontación debido a la sensibilidad social que hay hacia ese ámbito. Pero la realidad es que cuantos más socios tenga, más subvención reciben. En España hay 35 asociaciones, pero el 55% de todas las ayudas que facilita el Ministerio del Interior a través de la oficina de víctimas del terrorismo son para la AVT. He tenido conocimiento de socios que han intentado darse de baja y que no han podido. Incluso, es muy posible que en ese listado haya víctimas que ya han fallecido por edad. De esta forma, la AVT se ha convertido en el gran buque insignia del mundo de las víctimas, con el apoyo y al servicio de la derecha.

España sigue teniendo pendiente una transición para convertirse en una democracia plenamente homologable a otras occidentales

En Vitoria-Gasteiz está ubicado el único Centro-Memorial dedicado en España a las víctimas del terrorismo, pero no está exento de críticas por la parcialidad con la que expone las diferentes violencias políticas que ha habido en este país. Usted le dedica un capítulo en su libro. ¿Por qué?

Básicamente, porque ese memorial no recoge todas las violencias políticas que se han producido y no las equipara. Hay casos muy flagrantes como el de Mikel Zabalza, un joven navarro que fue asesinado en el cuartel de Intxaurrondo en 1985, al que ni siquiera se nombra. A las víctimas del 3 de marzo de 1976 apenas se les dedica un pequeño cartel donde pone que murieron cinco obreros. Tampoco se muestra el asesinato en 1981 de los tres jóvenes cántabros en Almería a manos de la Guardia Civil y algunos otros casos causados por la violencia institucional. Ante esto surgieron voces críticas como la de Iñaki García Arrizabalaga, cuyo padre fue asesinado por los Comandos Anticapitalistas, Pilar Manjón y algunas más que entienden que hay casuísticas que no se pueden obviar ni silenciar, o que prácticamente no tengan espacio en un memorial de estas características. Quizá puede entenderse que gran parte de las salas estén orientadas a explicar la actividad de ETA por el número de víctimas que produjo, pero lo que se consigue es eclipsar y aparcar todas las otras muertes o todas las otras vulneraciones que los cuerpos policiales o la extrema derecha produjeron durante el tardofranquismo. Estas carencias me impulsaron a dedicar en el libro un capítulo específico a un centro que en principio tendría que haber suscitado un cierto consenso pero que ha quedado como una propuesta sesgada donde se aprecia claramente el relato hegemónico que la derecha viene articulando en torno al fenómeno de la violencia política en España. Creo que es interesante observar el papel simbólico y narrativo del centro memorial y ver cómo sigue la pauta de otras intervenciones en el espacio público o en materia legal para identificar unas víctimas de primera, otras de segunda y algunas que han sido prácticamente invisibilizadas.

¿Cree que el PP reconocerá algún día los abusos cometidos por los aparatos del Estado o a las víctimas del franquismo? 

Difícil, porque admitir que hubo funcionarios públicos que persiguieron a la disidencia política en democracia es reconocer que las estructuras policiales y judiciales de la dictadura no fueron depuradas. Y porque el relato que han construido sobre la España constitucional y la democracia plena se disolvería como un castillo de naipes. El tratamiento diferenciado que hace de las víctimas en función del victimario, incluso la nula relación que tiene con las víctimas del franquismo, son indicadores claros de que algo falla en este país. El hecho de que hoy existan demandas en un juzgado argentino porque los tribunales de justicia de aquí no las aceptan es un síntoma, a mi modo de ver, de que el Estado español sigue teniendo pendiente una transición para convertirse en una democracia plenamente homologable a otras occidentales.

CTXT  DdA, XXII/6409

NETANYAHU APOYA A LA SELECCIÓN ARGENTINA Y LOS NIÑOS GAZATÍES A "LA ROJA"

Siguiendo en Ramala uno de los partidos de La Roja 

Félix Población

La verdad es, dicho sea nuevamente a partir de un mínimo conocimiento del fútbol, que no se entiende la actitud de la selección inglesa ayer en su partido contra la selección argentina después de marcar el gol en la primera parte. Tampoco que durante la segunda parte permitiera, cerrándose atrás, un continuo acoso de los adversarios sin apenas contraataques, traducido en repetidas ocasiones de gol que los postes y el portero inglés evitaron hasta el tardío empate, pasados más de ochenta minutos de juego. A partir de ese momento, la victoria de Messi y su equipo estaba casi cantada, incluso quedando tan poco tiempo para el final. La selección argentina la mereció, compitiendo tanto a patadas -hasta que aparecieron las tarjetas- como jugando mejor al fútbol que su rival. Nada que objetar. Netanyahu estará satisfecho. Por su amistad estrecha con el presidente de aquella república, la argentina era la selección favorita de mandatario genocida israelí. Y posiblemente, también la de Trump. El primero lo manifestó públicamente hace unas fechas, antes del partido entre Argentina y Suiza, en el que se produjo la injusta expulsión del futbolista suizo Breel Embolo que facilitó la derrota en la prórroga de su selección. El primer ministro israelí se expresó en ese sentido en una distendida conversación difundida en Mojo Podcast, una de las plataformas de streaming más populares de Israel, según leemos en el diario argentino La Nación. Con ocasión del partido entre las selecciones de Francia y España pudimos ver la expectación y el ambiente de entusiasta apoyo a La Roja que se vivió por parte de la población palestina entre los escombros de la arrasada ciudad de Gaza. Habrá ante la final de este Mundial de fútbol partidarios en el mundo de una u otra de la selecciones enfrentadas, pero nunca como en esta edición se planteó que este respaldo se decidiera entre un país cuyo gobierno ha condenado un genocidio y reconocido al Estado palestino y otro que admitiera el gencidio y contara con la simpatía del mandatario genocida.

DdA, XXII/6409


miércoles, 15 de julio de 2026

UN "PADRE NUESTRO" QUE ESTÁS EN LA TIERRA DESDE LA HABANA

Cuatro congresistas estadounidenses del Partido Demócrata se reunieron recientemente con el presidente cubano Díaz-Canel y han criticado el embargo energético del presidente Trump contra la isla. Se llaman Mark Pocan, Teresa Leger Fernández, Maxime Dexter y Delia catalina y también han dicho que Cuba es una Gaza silenciosa. El cantautor cubano Raulito Torres pide en este Padre Nuestro desde la tierra que sea derrocado el viejo reino,/ el del águila rapaz y su moneda,/el del látigo envuelto en billetes,/ el que saquea el litio, el agua, el aire/ y llama “progreso” al desierto calcinado.

 

Raulito Torres/ Desde la Habana

Padre Nuestro que estás en la tierra,
Pero jamás en las nubes doradas del imperio,
Aquí en el barro compartido,
en el hambre que grita justicia,
en el surco abierto de la mano obrera.
Santificada sea tu lucha,
la que riega con lágrimas y sangre
las semillas de un mundo nuevo,
lejos del mármol frío de los bancos
y del acero hambriento de los misiles.
Venga a nosotros tu reino horizontal,
ese que no tiene tronos ni vasallos,
sino asambleas de niños bajo los árboles
y pan cocido en hornos comunales.
Que sea derrocado el viejo reino,
el del águila rapaz y su moneda,
el del látigo envuelto en billetes,
el que saquea el litio, el agua, el aire
y llama “progreso” al desierto calcinado.
Hágase tu voluntad en el Amazonas,
en el Mediterráneo convertido en fosa,
en las montañas del Cáucaso herido,
así como en los campos de refugiados y en las fábricas.
Sin la voluntad del déspota ilustrado,
ni la del tecnócrata que programa hambrunas,
Queremos la voluntad que nace del encuentro,
del círculo de iguales que decide su destino,
sin amos, sin gendarmes, sin oráculos del mercado.
Danos hoy nuestro pan descolonizado,
el que no viaja envuelto en tratados leoninos,
el que no engorda las arcas del especulador
mientras Palestina muere de sed frente al grifo blindado.
Arranca de nuestras manos la coca-cola del olvido,
y danos el agua clara de la memoria digna.
No nos dejes caer en la tentación
de la caridad que humilla y domestica,
ese cheque en blanco para la mala conciencia
del filántropo que construye muros con la otra mano.
Perdona nuestras deudas,
pero enséñanos a no perdonar la Deuda Eterna,
esa cadena infinita que estrangula pueblos,
esa trampa mortal del Fondo y de la Troika.
No nos dejes pactar con el verdugo
a cambio de migajas de su tal
“sentido común”.
Líbranos del mal de la resignación,
del “no hay alternativa” pronunciado en Bruselas y Washington,
del nihilismo cómodo del sofá y la pantalla.
Mas líbranos, sobre todo, del Maligno:
el imperialismo de rostro amable y algoritmos,
el que bombardea escuelas con drones y llama “daño colateral”,
el que saquea continentes y los llama “mercados emergentes”,
el que patrocina golpes en la sombra
y luego ofrece su “ayuda humanitaria” como un óbolo sangriento.
Destierra de nuestra casa al falso profeta
que predica el crecimiento infinito en un planeta finito,
al mercader de armas que bendice las matanzas,
al patriarca de las finanzas que empobrece a las mayorías
mientras reza en templos de cristal y acero.
Porque tuyo es el reino de este mundo,
que no el de los césares de Davos y el Pentágono,
es el de la flor que rompe el asfalto,
el de la ola feminista que derriba siglos,
el del migrante que cruza desiertos con un mapa de estrellas,
el del niño que dibuja un sol sin alambradas.
Tuyo es el poder de las que bailan en la plaza tomada,
el de las cooperativas que encienden la luz donde el mercado ya las apagó,
el de la ternura armada de razones contra la metralla.
Tuya es la gloria,
Esa, la de los himnos nacionales que bendicen sus patrias y legitimando la muerte si se cae defendiéndola,
Así como también la gloria humilde del abrazo en la trinchera,
la del libro compartido bajo la persiana echada,
la de la semilla criolla que burló a la patente corporativa.
Amén,
que significa: así sea,
y no hay fuerza en el cielo ni en la tierra
que detenga un “así sea” pronunciado
por todos los condenados de la tierra,
unidos, al fin, en un solo canto.

DdA, XXII/6408

EL FÚTBOL ASOCIACIÓN DA A "LA ROJA" SU VICTORIA FRENTE A FRANCIA

 

Fernando Broncano tiene la amabilidad de facilitarnos lo que se publica en el diario inglés The Guardian, con estas líneas a modo de introducción: "Tiene razón Santiago Alba Rico ("España", Lengua de Trapo, 2021) en que en lo único que no discuten los españoles es en la Selección. Dejo aquí el análisis de The Guardian que, como casi toda la prensa internacional, solo habla de los franceses y poco de las virtudes de un equipo que es capaz de hacer que grandes estrellas como Lamine Yamal se ofrezcan como defensas y recuperadores y cedan su genio al servicio del grupo. Un partido para mostrar en las clases y explicar por qué los griegos consideraban el deporte como un espacio sagrado donde se suspendían los conflictos. Un lugar de reparación, si cabe, de la humanidad herida".

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Didier Deschamps paga el precio de haberse liberado de las ataduras que le llevaron a la gloria

Jonathan Wilson en el estadio de Dallas
Francia por fin dio rienda suelta a todo su poderío ofensivo en este torneo y, sin embargo, cuando llegó la gran prueba contra España, se mostró demasiado expuesta
Miércoles, 15 de julio de 2026, 00:22
Quizá Didier Deschamps tuviera razón todo este tiempo. Durante sus 14 años al frente de la selección francesa, ha sido criticado por ser demasiado cauteloso, por dar prioridad al control y por no dar rienda suelta a su gran plantilla de jugadores ofensivos. En este torneo, el último como seleccionador nacional, Deschamps se ha relajado —al menos desde el punto de vista táctico; en sus declaraciones públicas sigue siendo tan gruñón como siempre—. Francia ha desplegado un fútbol magnífico en las últimas semanas, pero a la hora de la verdad, frente al primer equipo verdaderamente de élite al que se enfrentó, se vio arrollada. A Francia le habría venido bien ser un poco más «Deschamps».
La paradoja de este torneo fue siempre que, cuanto mejor jugaba Francia, más desperdiciados parecían los ocho años transcurridos desde que ganó el Mundial. La admiración por su excelencia ofensiva en Estados Unidos se ha visto atenuada por una sensación de pesar por la belleza y la alegría potenciales que la terquedad de Deschamps le ha negado al mundo durante la última década. Esta era la Francia que podría haber sido todo ese tiempo, jugando con brío y estilo, evocando una comparación legítima con la gloriosa Francia de principios y mediados de los 80.
España llega a la final del Mundial tras la derrota de una lamentable Francia a manos de Oyarzabal y Porro
Ahora sería exagerado decir que están a la altura de la Hungría de 1954, la Holanda de 1974 o la Brasil de 1982 como una de las mejores selecciones que no han ganado el Mundial, pero hubo un momento, antes de la victoria por 1-0 sobre Paraguay en octavos de final, en el que esa comparación podría haber parecido acertada.
Deschamps deja el cargo tras haber ganado un Mundial y haber alcanzado otra final y otra semifinal. Llegó a una final y a una semifinal de la Eurocopa. Llegar a las semifinales de cinco grandes torneos a lo largo de un periodo de 14 años suena como un logro extraordinario y, en cierto modo, lo es. Pero Deschamps ha tenido la suerte de contar con generación tras generación de jugadores extraordinarios; un trofeo con esos jugadores es quizás lo mínimo que cabría esperar. Y existe el argumento, expresado con mayor vehemencia por quienes se han cansado de su «futbol labeur», de que Deschamps, a pesar de todo su aparente éxito, frenó el avance de Francia.
¿Por qué, entonces, cambió de enfoque? Algunos lo han descrito como el pragmático por excelencia, comprometido ni con el control ni con un estilo más improvisado, sino simplemente con lo que parecía mejor con los jugadores de que disponía. El cambio radical en las percepciones es indicativo de lo poco características que han parecido las selecciones de Deschamps.
En la Eurocopa de hace dos años, Francia era considerada un equipo adusto y defensivo, que practicaba una versión poco atractiva del «fútbol de torneo» que la había llevado al Mundial de 2018, mientras que España era la versión renovada y brillante del juego de posición, capaz de mantener la posesión en el centro del campo pero realzada por la velocidad y la franqueza de sus extremos. Pero en este torneo, mientras Francia brillaba, ha sido España —con sus opciones ofensivas por las bandas mermadas por las lesiones— la que ha asfixiado a sus rivales.
Si se incluye la Liga de Naciones, son tres torneos consecutivos en los que España ha vencido a Francia en semifinales, un triunfo del fútbol de proceso.
Kylian Mbappé ha protagonizado otro torneo memorable, pero el cuarteto ofensivo fue neutralizado con facilidad por España.
Se ha barajado la teoría de que Deschamps se ha visto obligado a replantearse su estrategia por la evidente brillantez de sus opciones creativas, y quizá eso sea cierto, pero Francia ha contado con grandes opciones ofensivas —quizá no tantas ni tan variadas como las que tiene ahora— durante al menos la última década. Deschamps siempre pareció reacio a dejar que sus delanteros simplemente jugaran, a soltar el freno de mano; este partido fue la demostración perfecta de por qué.
Solo había dos dudas en esta selección francesa: en el centro del campo y en el lateral izquierdo. Fue una desgracia que precisamente esas posiciones coincidieran con los dos puntos fuertes de España. En el sentido más obvio y directo, el penalti se produjo cuando Lamine Yamal provocó una torpe falta de Lucas Digne, pero, en un nivel más fundamental, fue el resultado del dominio de España en el centro del campo.

DdA, XXII/6408