Félix Población
El pasado viernes TVE ofreció el documental (Las horas perdidas), con ocasión del nonagésimo aniversario del asesinato del dramaturgo y poeta Federico García Lorca, víctima de la vesania con la que los militares sublevados persiguieron y reprimieron a quienes a través de su obra y desde la cultura se comprometieron con la Segunda República.
Es de todo punto inimaginable que un episodio tan execrable y de tal magnitud histórica como fue aquel crimen, no haya contado con el asesoramiento requerido para que la producción elegida para contarlo, de ser externa como es el caso, no fuera precisamente la de una empresa perteneciente al diario El Español, fundado y dirigido por Pedro J. Ramírez.
Algo tendrá que decir al respecto tanto el presidente de TVE, que tan bien suele expresarse para defender la programación de nuestra televisión pública, como el director de la misma. De principio, no era muy fiable el producto que se podría esperar con esa procedencia cuando es bien sabida la tendencia ideológica, afín a derecha extrema, que caracteriza tanto al periódico de Ramírez como a su director.
En correspondencia por lo tanto con esa línea, la mencionada productora ofreció la noche del pasado viernes la más burda tergiversación históricamente revisionista del contexto en el que se produjo el asesinato de una de las figuras internacionales más importantes de nuestra cultura. (Estoy esperando a que nuestro estimado Ian Gibson, participante en el documental, exponga su criterio al respecto).
Creo que nuestra televisión pública, en la figura de su presidente, está obligada a pedir disculpas por haber emitido en una hora de alta audiencia de su programación un producto en el que se responsabilizaba a la Segunda República, como en los libros de más descarado revisionismo histórico, del estallido de la guerra de 1936, con una tendenciosa interpretación de las causas por los que fue asesinado el poeta, al que se pretende privar de su demostrado compromiso político.
Al bochornoso historial periodístico de Ramírez, con la ominosa patraña de la autoría de los atentados del 11 de marzo de 2004 en el diario El Mundo, hay que añadir ahora, por la vía indirecta de la productora de su periódico, una infame versión del contexto histórico y las motivaciones política y homófobas por las que fue asesinado García Lorca, vergonzosamente dolosa en una televisión pública llamada a ser lo más respetuosa y escrupulosa posible con nuestra memoria democrática.
El periodista Víctor Fernández, que participó como invitado en el documental por su conocimiento de aquella fatal estancia de Federico en Granada en el verano de 1936, ha dado a conocer su opinión sobre la producción emitida en estos términos:
"Desde la la televisión pública se ha hecho un producto que apoya la teoría de que el poeta fue asesinado por riñas familiares, que La casa de Bernarda Alba [obra dramática del autor] tuvo que ver, pese a que no se estrenó ni publicó hasta 1945. Se llega a desvestir de política a Lorca, pese a su compromiso evidente. Así que, aunque aparezco en él, no puedo apoyar esta pieza. Me temía lo peor [también quien esto escribe] y al final se ha confirmado. Es una pena que el revisionismo se imponga".
Lo dicho, TVE debe dar explicaciones de por qué se eligió una producción externa con riesgo cierto de que el resultado iba a ser ese producto, noventa años después*.
*Léase@ también: Lorca, las horas perdidas y el revisionismo histórico en la televisión pública
DdA, XXII/6471





