viernes, 26 de junio de 2026

QUE LA MÚSICA MUEVA LA SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO VENEZOLANO


Félix Población

Hace ya bastantes años tuve oportunidad de conocer y saludar en Valladolid, durante un concierto de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, a José Antonio Abreu, fundador del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, una obra social y cultural del Estado venezolano que data de 1975. El Sistema, como se le conoce popularmente, ha llevado adelante desde entonces una extraordinaria labor en la enseñanza colectiva e individual de la música con una perspectiva humanística, consistente en un rescate pedagógico, ocupacional y ético de la infancia y la juventud, orientado a la capacitación, prevención y recuperación de los grupos más vulnerables del país, según leemos en sus principios de actuación. De la ejemplar empresa del maestro Abreu salieron músicos de prestigio internacional como el director Gustavo Dudamel, al frente de la orquesta venezolana en aquel inolvidable concierto al que asistí en Valladolid y que luego dirigió a las más importantes formaciones orquestales del mundo. Era de esperar que Dudamel,  después de los terribles terremotos registrados en su país, reaccionara solidariamente como lo ha hecho ante tanta tragedia. No sabemos aún en qué consistirá su iniciativa pero sí que tendrá carácter de apoyo internacional con la ciudadanía más afectada por los seísmos. De ello tendremos en breve más noticias, según ha comunicado el director de orquesta en un vídeo. Tal como ha venido ocurriendo en Venezuela desde hace medio siglo con El Sistema, haciendo de la música un empeño de formación artística de carácter humanístico y social en pro de quienes más lo necesitan, es de esperar que el proyecto solidario internacional de uno de sus más destacados alumnos con los damnificados de los terremotos logre los mayores objetivos posibles. Que la música mueva la solidaridad con el pueblo venezolano. Nada mejor que la Novena Sinfonía de Beethoven, por la Orquesta Sinfónica de Venezuela Simón Bolívar bajo la dirección de aquel mismo joven Gustavo Dudamel que dirigió el concierto de Valladolid, para abrazar con esperanza su proyecto solidario. 

DdA, XXII/6390

INVITACIÓN AL VÓMITO



Lazarillo

Creo haber leído por primera vez este poema en una antología de la poesía iberoamericana que compré a los diecisiete años, cuando de modo tan intenso me interesé por aquellos autores a partir de Neruda que hasta me puse a escribir sonetos. Ese libro lo leí aquel verano muy a menudo en las playas del olvido, por lo que entre las páginas fue quedando la arena del viento que acabó por deformar el ejemplar. No sabría decir qué fue del mismo. Sí que no lo tengo. Nunca pensé que lo que hizo especialmente atrayente entonces este poema de Oliverio Girando (1891-1967) a modo de desahogo existencial, leído en voz alta con fragor de ola en la inconformidad de la adolescencia incomprendida, pudiera servirme tanto tiempo después para multiplicar en la tercera edad el motivo de volver a sus palabras con la voz más vieja, pero con no menor sentir.  Se lo agradezco a Jonio González por haberlo difundido en su muro, pero me voy a permitir ponerle otra imagen (en este caso una caricatura publicada hace un tiempo en el New York Times) sobre la que vomitar a fondo lacios coágulos de asco, macerada impotencia, rancios jugos de hastío:

Cúbrete el rostro
y llora.
Vomita.
¡Sí!
Vomita,
largos trozos de vidrio,
amargos alfileres,
turbios gritos de espanto,
vocablos carcomidos;
sobre este purulento desborde de inocencia,
ante esta nauseabunda iniquidad sin cauce,
y esta castrada y fétida sumisión cultivada
en flatulentos caldos de terror y de ayuno.
Cúbrete el rostro
y llora...
pero no te contengas.
Vomita.
¡Sí!
Vomita,
ante esta paranoica estupidez macabra,
sobre este delirante cretinismo estentóreo
y esta senil orgía de egoísmo prostático:
lacios coágulos de asco,
macerada impotencia,
rancios jugos de hastío,
trozos de amarga espera...
horas entrecortadas por relinchos de angustia.
________________________
de "Persuasión de los días" (1942) en "Obras completas", Losada, Buenos Aires, 1968.

DdA, XXII/6390

NUESTRA CUBA DEBE SER LA ESCUELA MÁS HERMOSA

El canciller cubano Bruno Rodríguez expresó sus condolencias al gobierno y al pueblo venezolano tras los devastadores terremotos del pasado miércoles. Rodríguez confirmó que los colaboradores de salud cubanos presentes en el país ya atienden a la población afectada. Cuba, incluso sufriendo la más dura etapa de bloqueo por parte del régimen de la Casa Blanca que secuestró al presidente de Venezuela Nicolás Maduro matando a 32 militares cubanos, reafirma así una tradición de décadas: enviar médicos a países en crisis, desde la pandemia de covid-19 hasta el terremoto de Turquía en 2023.


Raulito Torres/Aquí en La Habana

Hermanito y hermanita de esta isla que late con un ritmo de son y ahora de reparto y que a veces parece querer detenerse en el lodo de la discordia: escúchame.
Los dueños y magnates de los medios y las redes, con sus ecos de división, quieren que nos miremos con recelo, que olvidemos que somos hijos del mismo sol y de la misma sal. Pero yo te miro a los ojos, aunque sea a través de una pantalla, y te digo sin miedo que te amo. Te amo en tu valentía de seguir en pie cuando el suelo tiembla, en tu risa que se cuela entre las grietas del derrumbe, en tu ingenio que convierte la nada en todo. Y te amo, sobre todo, en esa solidaridad que te corre por las venas, esa que no espera recompensa ni reconocimiento.
Luego hoy quiero decirte algo más: el mundo entero, el de verdad, no el mundo de las pantallas..., con sus guerras y sus ecos de odio, busca desesperadamente un camino hacia la paz. Y nosotros, los cubanos, que no tenemos ni una deuda con esa búsqueda, no podemos quedarnos anclados ahora en el rencor doméstico mientras los pueblos que tienen esperanza en nosotros, claman por ejemplos vivos de fraternidad. Si nosotros, que hemos sufrido el bloqueo, la escasez y la distancia, no somos capaces de tendernos la mano al que piensa diferente, ¿quien lo hará?
Porque somos nosotros, precisamente nosotros, los maestros de la solidaridad.
La hemos practicado cuando no teníamos nada que ofrecer y, aun así, enviamos médicos a la selva, maestros al desierto y abrazos al terremoto. Hemos compartido el último pedazo de pan en la mesa familiar, el último litro de agua en el barrio, la última esperanza en el hospital. Si hay una escuela viva de lo que significa ser humano en las peores condiciones, esa escuela se llama Cuba. Ese es nuestro legado, nuestra carta de presentación ante el mundo. Y ese legado nos exige que estemos a la altura de su grandeza.
Es hora de cerrar el capítulo amargo de la desconfianza distante para avanzar a la par del mundo hacia ese horizonte de paz que la gran masa anhela. Demostremos que la solidaridad es la única arquitectura posible del futuro. Que el planeta vea que, incluso en la oscuridad de nuestras ciudades, hay dos manos que se buscan por encima de las fronteras.
Te amo, cubana y cubano, no porque seas un ideal, sino porque me eres y te soy espejo, escudo, barro y luz. Y te pido, con el pecho abierto en canal, que mires hacia afuera y hacia adentro. El mundo nos observa. Seamos una vez más, la lección que siempre hemos sabido dar: la de un pueblo que se abraza y se afinca en el hombro del otro para levantarse y que, desde la ruina, le enseña al planeta que la única patria posible es la del amor que se comparte.
Avancemos sin trinchera, más bien así como un faro. Porque el futuro que ilumina es solidario, y Cuba, nuestra Cuba, debe ser su escuela más hermosa...

DdA, XXII/6390

UN PROFESOR DE INSTITUTO, PRIMER FUSILADO IDENTIFICADO DE PICO REJA

José León Trejo


Estos días se ha enterrado con toda la dignidad que merece, noventa años después de su asesinato por las tropas sublevadas en 1936 contra el gobierno republicano del Frente Popular, a la primera de las personas identificadas en la mayor fosa común de la Guerra de España y de toda Europa occidental, la de Pico Reja, ubicada en el cementerio sevillano de San Fernando. Luego de haberse iniciado las exhumaciones hace seis años, seis, los familiares de José León Trejo, profesor de francés -como su paisano Antonio Machado- en el Instituto San Isidoro de Sevilla  y concejal por el partido Unión Republicana en el Ayuntamiento hispalense, han abrazado sus restos sabiendo que lo son. Fue fusilado el 17 de octubre de 1936, dejando viuda y nueve hijos. Ninguno de sus familiares supo a ciencia cierta durante todas esas décadas en qué fosa del citado cementerio se encontraban esos restos  entre los de las 1786 víctimas ejecutadas, bajo la autoridad del general Queipo de Llano, enterrado durante buena parte de esos noventa años en la catedral de Sevilla. Mediante el cotejo correspondiente de ADN se ha sabido que José León Trejo es el primero de los ciudadanos republicanos identificados. La emoción de Fernando Sarmiento León, de setenta años, que tanto luchó por este acto de justicia para un hombre justo, era ostensible portando la pequeña caja de madera hasta el nicho familiar. Nieto del profesor republicano, Fernando subrayó la importancia de la fecha: "Hoy es un día muy importante, fundamentalmente para mi familia. Pero también lo es para esas otras que siguen teniendo los restos de sus seres queridos sepultados en fosas o aún sin enterrar dignamente. Aquí damos por terminada una historia familiar muy triste: con un entierro digno para una persona que tenía mucha dignidad". Creo que lo proclama la única imagen pública que se conoce del profesor del histórico instituto sevillano, que creo debería también homenajear de algún modo a José León Trejo, a propósito de la circunstancia de esta muy tardía, digna y necesaria re-inhumación, como reconocimiento a un hombre comprometido con la educación y la cultura, y para general conocimiento de sus actuales colegas y alumnado en el citado centro. Lazarillo



Antonio Criado Barbero

Sacar a un hombre o a una mujer de su cama en mitad de la noche, ante los ojos aterrorizados de sus hijos, no era una estrategia militar ni un acto de justicia, era el ejercicio cotidiano de una banda de delincuentes que decidieron que la mejor forma de gobernar España era convirtiéndola en un matadero. No buscaban enemigos armados; buscaban a cualquiera que hubiera tenido la decencia de militar en un sindicato, de enseñar a leer en una escuela rural o simplemente de no agachar la cabeza ante el señorito de turno. Ese era el verdadero patriotismo del bando rebelde: entrar en las casas como ladrones para robar vidas, dejando detrás un reguero de viudas y huérfanos cuya única culpa fue vivir en una España que se atrevió a soñar con la libertad.

Los paseos fueron el sello de identidad de vuestro glorioso régimen, una coreografía macabra donde la víctima no tenía derecho ni a saber por qué la mataban. Primero señalaban, luego secuestraban y finalmente fusilaban contra una tapia, dejando el cuerpo tirado como si fuera basura para que sirviera de escarmiento a los vecinos. Aquello no fue una guerra entre dos ejércitos, fue el exterminio sistemático de una clase trabajadora que había cometido el pecado imperdonable de creerse ciudadana en lugar de sierva. Habláis de orden y de paz mientras ignoráis deliberadamente que vuestro orden se levantó sobre las fosas comunes donde enterraron a quienes tenían la osadía de pensar diferente.

Es una infamia que hoy, casi un siglo después, todavía haya quienes se atreven a justificar aquella barbarie como una necesidad histórica. No fue necesario, fue un crimen calculado contra la humanidad. Cada vez que intentáis blanquear a los responsables, cada vez que habláis de reconciliación sin reconocer el horror del que venimos, estáis insultando la memoria de quienes fueron arrancados de sus hogares para no volver jamás. No hubo honor en aquellos crímenes, solo la vileza de quienes sabían que no podían ganar el debate de las ideas y decidieron que era mucho más sencillo apretar el gatillo. La historia ya ha dictado sentencia, y no importa cuántos monumentos o calles les dediquéis, porque vuestros ídolos siempre serán recordados por lo que realmente fueron: una panda de verdugos que convirtieron la noche española en un paredón permanente.

* En la primera foto, un grupo de falangistas sacando de sus casas a quienes serán sus víctimas.
En la segunda, entierro de los restos del primera de las víctimas identificadas, el profesor Trejo.

DdA, XXII/6390

jueves, 25 de junio de 2026

LO DE ALDAMA ES UNA PUTA VERGÜENZA PARA LA JUSTICIA



Francisco Guarido/Alcalde de Zamora

Al parecer la sentencia del Supremo permite que Aldama (conocido en Zamora por ser el ex del Zamora CF) no entre en la cárcel y se quede con el dinero robado. Desde luego mal ejemplo. Lo delatores tienen que tener sin duda algún beneficio por colaborar con la Justicia, pero no les puede salir gratis, incluso “a devolver”. No solo es indecente, sino extremadamente injusto. Los delatores son corruptos y una cosa es beneficiarles en un proceso (no porque se arrepientan, sino porque se les ha cogido con las manos en la masa, y deciden decir la verdad para tener beneficios penales), y otra es que les salga “con beneficios”. Pero no todas las sentencias son iguales. Recordemos una pequeña, en Zamora sobre el ex jefe de parques y jardines: a la empresa que hizo un intento de estafa sobre el Ayuntamiento se le rebajó la pena de cárcel (sentencia 3/2024, de 30 de enero de la Audiencia Provincial) por decir la verdad, e inculpar al ex jefe, pero tuvo que pagar una multa, y una condena en costas que le salió mucho más cara de lo que pretendió defraudar. Y lo mismo pasará, en su caso, con el segundo juicio previsto para después del verano. Lo de Aldama es una puta vergüenza para la Justicia. La foto es del diario El Español.

DdA, XXII/6389

EL CALOR DESPLOMA A LOS "AVIONES DEL CIELO" SOBRE EL ASFALTO DE ANDALUCÍA


La pregunta que estos cientos de crías de vencejo, estrelladas en el asfalto de Sevilla y Córdoba, nos lanzan es la más directa y la más dolorosa: ¿Cuántas vidas más deben caer antes de que entendamos que el calor extremo no es un fenómeno pasajero, sino la consecuencia de nuestra inacción? Los vencejos no pueden pedirnos que bajemos el termostato del planeta; solo pueden caer. Pero nosotros, los humanos, que hemos creado las condiciones para su caída, sí tenemos la capacidad y, sobre todo, la responsabilidad de parar esto.

NUESTRO PLANETA

El suelo de las calles de Sevilla y Córdoba, bajo un sol de justicia, se convierte en un lecho de plumas y cuerpos diminutos. Decenas, cientos de crías de vencejo común (Apus apus) yacen inmóviles o agonizan, expulsadas de sus nidos bajo los aleros por una ola de calor que ha llevado el termómetro hasta los 40 grados. Estos animales, que son el vuelo hecho vida y que solo tocan tierra para morir o ser rescatados, se han precipitado en masa al asfalto. No es un fenómeno aislado, sino la nueva normalidad de un verano extremo que convierte a las ciudades andaluzas en trampas mortales para los seres que no pueden soportar su propio reflejo. La ola de calor no solo quema el campo, sino que derriba a quienes surcan los cielos, ofreciendo una imagen tan cruda como poco documentada: una ciudad convertida en un quirófano improvisado para aves caídas en plena batalla contra el termómetro.
Los vencejos son los atletas del aire. Pasan su vida en las alturas, cazando insectos, bebiendo en vuelo, durmiiendo en las corrientes térmicas. Solo tocan el suelo para anidar, y sus nidos, construidos con plumas y saliva, se adhieren a los resquicios de los edificios. Pero sus crías, que aún no han desarrollado el músculo y la habilidad para volar y que dependen de la temperatura de sus padres para regular su calor interno, están siendo víctimas directas del colapso climático. Las temperaturas extremas en el interior de los nidos, que el sol convierte en hornos, superan el umbral de supervivencia de estos polluelos, que saltan al vacío en un intento desesperado por escapar del calor sofocante. La caída es casi siempre mortal: se estrellan contra el suelo o son devorados por depredadores urbanos.
Este suceso de Sevilla y Córdoba no es un hecho aislado, sino un síntoma de una crisis más amplia que ya hemos visto en otras "postales del fracaso ambiental", como las muertes masivas de peces por la sequía, los corzos ahogados en canales o los elefantes en vertederos de Sri Lanka. La ola de calor, exacerbada por el cambio climático, ha roto el frágil equilibrio de la primavera. Los padres, que necesitan comida para sus crías, se enfrentan a la escasez de insectos, que también mueren o se retiran en busca de temperaturas más frescas. El círculo se cierra: menos comida, más calor, más crías que no pueden sostener su propio peso. El Ayuntamiento y los centros de recuperación de fauna se movilizan, pero el número de caídas desborda cualquier capacidad de rescate. Es una crisis silenciosa, que no genera las mismas alarmas que un incendio forestal, pero que evidencia la fragilidad de la vida incluso en las especies que nos parecen más comunes.
Las causas raíz de esta tragedia son sistémicas y profundas. La primera es el cambio climático inducido por la quema de combustibles fósiles, que está intensificando las olas de calor en el Mediterráneo, una de las regiones del planeta que más rápido se calienta. La segunda es la urbanización sin planificación: los edificios modernos carecen de los aleros y cavidades que los antiguos, y que las aves han usado durante siglos para anidar, lo que reduce los lugares seguros. La tercera es la falta de políticas activas de adaptación al calor extremo en las ciudades, como la instalación de refugios de sombra, fuentes de agua o la creación de corredores verdes que amortigüen las temperaturas. La cuarta es la indiferencia social: pocos ciudadanos saben que los vencejos son una especie protegida en España, y que su declive es un indicador de la salud de nuestros cielos. Mientras tanto, las crías siguen cayendo.
Las consecuencias ecológicas y morales de este fenómeno son palpables y devastadoras. Ecológicamente, la pérdida de una generación entera de vencejos en dos ciudades importantes supone un golpe demográfico para una especie que ya venía sufriendo un declive lento. Los vencejos son insectívoros voraces y su desaparición puede provocar un desequilibrio en el control de plagas urbanas. Moralmente, la imagen de las crías muertas en el asfalto nos confronta con nuestra responsabilidad. Es una manifestación cruda de la "justicia climática": los seres más vulnerables y que no han contribuido al problema (aves, niños, ancianos) son los que pagan el precio más alto. No podemos desviar la mirada, porque la caída de un vencejo es la caída de un eslabón de la cadena que nos sostiene. El calor no es una metáfora, es una amenaza letal que ha tomado la forma de un verano interminable.
Sin embargo, la esperanza realista existe, aunque sea frágil. Se manifiesta en el trabajo de los voluntarios y los centros de recuperación, que recogen a estas crías, las hidratan y las alimentan en un esfuerzo titánico por devolverlas al cielo. También en la investigación: proyectos de ciencia ciudadana están mapeando los puntos de caída de vencejos para crear alertas tempranas y diseñar refugios climáticos en las fachadas de los edificios. La tecnología también puede jugar un papel: sensores de temperatura en los nidos para avisar a las autoridades cuando el calor es extremo, y campañas de educación para que los ciudadanos sepan qué hacer si encuentran una cría caída. Pero todo esto es un parche. La solución de fondo es ineludible: frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y transformar nuestras ciudades en espacios verdes que sean refugio, no trampa.
La pregunta que estos cientos de crías de vencejo, estrelladas en el asfalto de Sevilla y Córdoba, nos lanzan es la más directa y la más dolorosa: ¿Cuántas vidas más deben caer antes de que entendamos que el calor extremo no es un fenómeno pasajero, sino la consecuencia de nuestra inacción? Los vencejos no pueden pedirnos que bajemos el termostato del planeta; solo pueden caer. Pero nosotros, los humanos, que hemos creado las condiciones para su caída, sí tenemos la capacidad y, sobre todo, la responsabilidad de parar esto. No se trata de salvar a los vencejos por caridad; se trata de salvarnos a nosotros mismos. Porque si los cielos se quedan sin sus "aviones", el nuestro también se volverá un lugar más vacío, más caliente y, definitivamente, menos habitable. El calor no se detiene, pero nuestra decisión de actuar sí puede marcar la diferencia. Los vencejos caen; nosotros, aún estamos a tiempo de levantarnos.

DdA, XXII/6389

ESTAMOS SANGRANDO, SÍ, PERO NO ESTAMOS MUERTOS


Raulito Torres/Aquí en La Habana

Estamos viviendo un momento que duele hasta el tuétano. No es solo la falta de corriente, la cola, el peso que no alcanza o el familiar que se fue y ya no vuelve. Es la sensación rara de que hasta el aire de mañana es distinto, de que el piso se mueve y no tenemos baranda segura.

El cubano no está acostumbrado a no saber qué viene. Crecimos con la idea de que el futuro estaba escrito, de que había un camino, duro pero derecho. Ahora el futuro es una pregunta abierta y eso, compañero, asusta.
Pero fíjense en una cosa: yo he vivido unas vidas por ahí, por lugares, y aprendí que los golpes más grandes de la vida no llegan solo para tumbar, llegan también para despertar. Cuando se rompe la costumbre, cuando la realidad se desbarata, ahí mismo nace la posibilidad de entender lo que antes ni mirábamos. Esta angustia que hoy nos aprieta el pecho es también una luz que cercena; nos obliga a preguntarnos de verdad qué país queremos, con quién lo vamos a hacer y a qué precio. Ahora mismo no hay Revolución que camine sin antes sangrar dogmáticas certezas. Y nosotros estamos sangrando, sí, pero no estamos muertos.

DdA, XXII/6389

LA RUINDAD DE FEIJÓO MENTANDO AL PADRE FALLECIDO DE PATXI LÓPEZ

 


Félix Población

Todas las personas de la generación de Patxi López que tuvieron en este país a un padre como el suyo, represaliado por la dictadura franquista, comprenden la reacción ayer del diputado y portavoz del Partido Socialista en el Congreso cuando el líder de la oposición tuvo la desfachatez de mencionar al padre del parlamentario vasco para decirle a su hijo que si se levantara su fallecido progenitor no le perdonaría jamás lo que está haciendo. La reacción de Patxi López no se hizo esperar, si bien para cuando se subió a la tribuna del Congreso el señor Feijóo ya se había ausentado, añadiendo a la mezquindad de su comportamiento una ostensible cobardía. "Lamento que no esté el señor Feijóo porque me gustaría decírselo a la cara", dijo López. "Para que yo le acepte  al señor Feijóo que hable de mi padre, tendría que nacer tres veces", añadió después. "Una por las veces que le dieron de hostias en las comisarias de este país, otra por las veces que estuvo encarcelado y otra por el destierro que tuvo que soportar para defender la libertad". Era lo que había que contestar a una persona lidera por ahora un partido que es alternativa de gobierno con la extrema derecha, y que por esta razón y una absoluta carencia de argumentos y alternativas para hacer oposición se está viendo obligado a añadir al hecho de pertenecer a un partido fundado por ministros franquistas, el tipo de discurso basado en la ofensa y descalificación permanentes, propio de los diputados de Vox. "El fundador de su partido, del que el señor Feijóo dice siempre que es heredero orgulloso -continuó López- formaba parte del gobierno de la dictadura que le torturó, le encarceló y le desterró, y fusiló a la gente de este país". Las palabras finales del portavoz socialista fueron acogidas con el aplauso la bancada socialista y pueden que hayan sido las más duras dirigidas al líder del Partido Popular en esta legislatura: "Tápese un poco y deje de ser tan ruin, que es lo que es. Esa es la degradación, esa es la decadencia que ha traído el señor Feijóo a este país". Cabe recordar que al aludido se le tenía por moderado en su Galicia natal, pero fue llegar a Madrid y contagiarse de la lideresa de la Puerta del Sol, que previamente había acabado con el predecesor en el cargo. Para mantenerse ahora al frente de su partido y la posibilidad de que el PP gobierne en España con Vox -como está haciendo en sucesivas comunidades autónomas-, Feijóo no deja de situarse en la derecha extrema a costa de ruindades como la que le ha valido esta réplica de Patxi López. La polarización política tiene un solo polo, cuya identidad se conoce y la comparten compitiendo en ello el Partido Popular y Vox*.

*El gobierno de Mussolini fue mejor que el de Pedro Sánchez, ha dicho García Margallo, otro moderado del PP, y Ayuso ha vuelto a decir que le gusta la fruta, refiriéndose al Presidente del Gobierno. Para una ciudadanía demócrata, no hay otra alternativa que evitar en las urnas la alternativa del PP.

DdA, XXII/6389

miércoles, 24 de junio de 2026

GOLPES DE CALOR EN CENTRO NIEMEYER DE AVILÉS



Manuel Maurín

Asfixiados con los uniformes sanitarios, los del servicio de emergencia accedieron a la plaza del Centro Niemeyer para asistir y a un grupo de turistas que habían alertado al 112 tras sufrir desfallecimientos y graves afecciones por golpes de calor e insolación.
Tras practicarles algunos ejercicios de reanimación, certificar un caso muy grave y trasladarlo al HUCA recurrieron al servicio meteorológico regional para obtener un informe complementario al parte médico. El técnico de la AEMET apuntó que el aire del suroeste, cálido ya en origen debido a su componente (el termómetro marcaba 30 grados en León), al atravesar la cordillera y descender hacia el Cantábrico se había ido comprimiendo y aumentando rápidamente de presión. Y consiguientemente de temperatura, aproximándose a los cuarenta grados en Avilés.

Este tipo de tiempo no era desconocido en Asturias; lo que ya no parecía tan normal es que su frecuencia e intensidad viniese aumentando año tras año y provocando olas de calor cada vez más abrasadoras. Bueno, normal teniendo en cuenta el cambio en la dinámica atmosférica que generaba el incremento de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Allí al fondo estaba la acería para atestiguarlo, aún cuando ya se habían demolido las viejas baterías de cok que durante décadas convirtieron a la ciudad en la más contaminada del país.
En la gran superficie -abierta y desamueblada- de cemento blanco del Niemeyer, sin sombra ni presencia vegetal, el efecto de isla urbana de calor acentuaba el ascenso térmico aún cinco grados más, hasta superar los cuarenta y cinco, una cifra récord en la ciudad. Los visitantes, que habían venido al norte huyendo del calor extremo, no eligieron el mejor día ni lugar para conocer lo que en las guías de viaje se anunciaba como una Isla de la Innovación rodeada de puentes y humedales paradisíacos dentro del supuesto refugio climático asturiano.
A poco más de quinientos metros, en el parque de Ferrera, la temperatura del aire se reducía sobre el césped y a la sombra de las frondosas caducifolias hasta los veintiocho grados, y en la proximidad de los chorros de las fuentes y de los aspersores la sensación térmica bajaba a los veinticinco. Allí estaban escuchando el ruido de las aspas y viendo después la silueta del helicóptero, que se alzaba desde la ría con los evacuados, unos jubilados de Ensidesa comiendo un helado y comentando, como cada tarde, las novedades de la Villa: el nunca definido soterramiento de las vías del ferrocarril, el cierre de Alcoa, el próximo descenso carnavalesco de Galiana…
Por el Niemeyer no volvían desde que se terminaron las obras de construcción ni tendrían siquiera donde sentarse, pues parecía que se había diseñado para ahuyentar a la población local (y a cualquier ser vivo).
- ¡Menudo calor debe hacer ahora en la explanada del Niemeyer. Se estarán achicharrando los madrileños que anden por allí!
-¿Por cierto, dónde está Natalio Grueso, el que decían que puso el Centro y a esta ciudad en el mapa del mundo?
- En Aranjuez, creo. A la refrescante sombra de la prisión.
- ¡Y Aldama de rositas. Dame pena el rapaz!

DdA, XXII/6388

CON LAS AUTORAS DE "UNA MUJER CONTRA LOS TALIBANES": CÓMO SE CONSTRUYE LA OPRESIÓN


¿Qué ocurre cuando a una mujer le arrebatan incluso algo tan básico como su propio nombre?
En el último episodio de la temporada de RECORDIS, el podcast de Alicia Población Brel, conversamos con Khadija Amin y Mónica Nion, autoras de 'Sin velo. Una mujer contra los talibanes', (edit. DEBATE), un libro que recorre la historia de Khadija, periodista afgana, y la historia reciente de Afganistán, para entender cómo se construye la opresión, cómo se resiste a ella y por qué no podemos permitirnos olvidar.

A través de su experiencia personal, hablamos de la vida bajo el régimen talibán, la educación clandestina, la identidad, la violencia contra las mujeres, el exilio y las contradicciones de una comunidad internacional que promete protección mientras miles de mujeres afganas siguen viendo vulnerados sus derechos fundamentales.

Una conversación necesaria para comprender que lo que sucede en Afganistán no es una realidad lejana, sino una lucha por los derechos humanos que nos interpela. De sumo interés.
⏱️ Capítulos del episodio: 00:00 — Intro 03:02 — ¿Qué significa crecer en una sociedad donde una mujer puede perder incluso algo tan básico como su propio nombre? 08:05 — La fe como herramienta de control social 11:56 — Escuelas clandestinas y 'bacha posh' 17:40 — Libertad, identidad y pertenencia 26:33 — Historia reciente de Afganistán 32:02 — Poder talibán: 1996 vs 2021 34:50 — La distancia entre la respuesta internacional y la realidad 41:07 — Divorcio imposible y violencia vicaria 53:26 — Primeras veces 58:08 — Prejuicios sobre Afganistán 1:02:44 — Esperanza de libertad 1:06:17 — Europa: la contradicción entre protección y deportación 1:17:03 — Un mensaje para las niñas afganas

DdA, XXII/6388