viernes, 27 de marzo de 2026

UNA UNIVERSIDAD PRIVADA PONE A SEGOVIA PATAS ARRIBA


  Los pijos son un salfumán que lo carcome todo. Pero para ellos, hay IEs, y no CIEs. Se les regalan palacios, se les perdonan impuestos, se les pone la alfombra roja; y si la llenan de basura, va la Policía Local a explicarles mecanismos del civismo que ya conocen los hijos de cinco años de la clase trabajadora. Santiago Abascal y compañía no dirán jamás una palabra contra ellos: es su siervo. Si quieren reventar la recia y castellana ciudad del cochinillo y la artillería, que la revienten. Si vacían Segovia de segovianos, que la vacíen. 

Pablo Batalla

Segovia es un a ciudad pequeña: 53.000 habitantes. Los del concejo de Siero. Y hace unos pocos años, desembarcó allá el IE, una universidad privadísima y pijísima, que instaló en el municipio a unos tres mil estudiantes. Divididos en tres clases: ricos, millonarios y multimillonarios. También alguna bequita por salvar la cara, pero, básicamente, los dueños del mundo; gente capaz de pagar sin despeinarse los 25.000 euros de media que cuesta una matrícula en la universidad del IE. Oligarcas de aquí y de allá, nababs venezolanos, un sobrino de Bashar al-Ásad, gente así; pequeños aprendices de oligarca que llegan —cuando son millonarios y multimillonarios—con su chacha y su cocinero privado. Y que cuando son solo ricos manifiestan una incapacidad pasmosa para los lances más anodinos de la vida cotidiana de nosotros, los normales. No saben, por ejemplo, tirar la basura; y se tuvieron que organizar cursillos de la Policía Local en la propia IE, para enseñarles y repartirles unos folletos, con mapitas de la localización de los contenedores, y que no dejaran la bolsa en medio de la acera, como están acostumbrados a hacer en sus chalés, o la tiraran a las papeleras pequeñas, inutilizándolas. No surtió efecto alguno, leemos en un El Día de Segovia de 2024, ilustrado con una foto de un cartel fijado a una papelera, que decía: "Por favor, las bolsas de basura en los contenedores". Un concejal proponía entonces que "cuando en septiembre empiece la semana de convivencia, momento en el que la universidad les da un pack de bienvenida, este incluya un folleto y con un texto en varios idiomas explicativo del funcionamiento de la recogida de residuos".

Por lo que sea, estos inmigrantes incívicos, sucios, deteriorantes de la convivencia, no molestan a los paladines de la identidad. Segovia —nos dice una amiga segoviana— está patas arriba desde que llegó el IE. Tres mil tíos en una ciudad de cincuenta mil no son tres mil tíos en una de tres millones, o de uno, o de trescientos mil tíos. Los precios se han disparado, Segovia es una de las ciudades de España en las que más vertiginosamente ha subido el alquiler, los segovianos empiezan a renunciar a vivir en Segovia, vallisoletanos que consiguen una plaza en Segovia se quedan a vivir en Valladolid, porque sale más a cuenta ir y venir todos los días que quedarse en la ciudad en la que trabajan. Coger un taxi se vuelve, con frecuencia, una odisea, porque los adinerados muchachos de la universidad IE los acaparan. Les apetece ir a Valencia, a la playa: van en taxi. Montan una fiesta y en toda Segovia no encuentran su ginebra preferida: cogen un taxi a Madrid, dejan al taxista esperando, vuelven. Será por perras. La amiga segoviana nos cuenta anécdotas. La de un escritor con esclerosis múltiple que vino a presentar un libro con la única condición de que necesitaba que le pagaran los taxis de la estación a la librería y de la librería a la estación, y a quien no se lo pudieron asegurar: nadie puede asegurar que haya taxis en Segovia. La de una amiga suya, aquejada de un cáncer, que tuvo que esperar una hora para poder coger uno que le llevara de casa al hospital y del hospital a casa, para la quimio. Los taxistas se encogen de hombros: es el mercado, amigo. La quimio de esta señora no nos sale a cuenta; la ginebra caprichosa de los pijos, sí.

Los pijos son un salfumán que lo carcome todo. Pero para ellos, hay IEs, y no CIEs. Se les regalan palacios, se les perdonan impuestos, se les pone la alfombra roja; y si la llenan de basura, va la Policía Local a explicarles mecanismos del civismo que ya conocen los hijos de cinco años de la clase trabajadora. Santiago Abascal y compañía no dirán jamás una palabra contra ellos: es su siervo. Si quieren reventar la recia y castellana ciudad del cochinillo y la artillería, que la revienten. Si vacían Segovia de segovianos, que la vacíen. Así son casi siempre los patriotas: exactamente hasta el momento en que el sobrino de Bashar al-Ásad, un bisnieto de Rockefeller, el peor mafioso de Venezuela o el más siniestro oligarca ruso te pide que te pongas a cuatro patas, porque necesita un reposapiés.

 PÚBLICO

EL BLOQUEO ES UNA VIOLACIÓN FLAGRANTE DE NUESTROS DERECHOS HUMANOS (DÍAZ-CANEL)

De la larga e interesante entrevista que el director de las páginas de Opinión del diario mexicano La Jornada, el periodista Luis Hernández Navarro, hizo al presidente de la República de Cuba días después de la que mantuvo con Pablo Iglesias para Canal Red, nos quedamos con el fragmento que insertamos a continuación. La interviú, bajo el titular Bajo bloqueo de EU, 80 por ciento del pueblo cubano durante 67 años: Miguel Díaz-Canel, es muy recomendable de leer en su integridad. Según el primer mandatario cubano, el bloqueo impuesto por Estados Unidos durante tanto tiempo es una violación flagrante de nuestros derechos humanos. La interviú, que tuvo por escenario también el Palacio de la Revolución de La Habana, aborda cuestiones de un modo más específico que la realizada por el director de Canal Red. Por cierto, el diario El País México entrevista hoy al cantautor Silvio Rodríguez, que nos dice: "El mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista, ladrón y asesino. Y no es Cuba". Silvio se niega a creer en un mundo futuro sin sentimientos humanos: "Una juventud que ha nacido en un país empobrecido, como es el nuestro, a lo mejor no encuentra razones para creer en el país. Eso hay que entenderlo, las circunstancias los han llevado a pensar así, pero me niego a pensar que el futuro va a ser uno de falta de sentimientos humanos".

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-Usted es hijo de una maestra y de un trabajador de una cervecería. Es ingeniero. Ahora está al frente del Estado cubano. ¿Esa trayectoria personal sintetiza los cambios en la sociedad cubana a partir de la revolución?

-Aquí hay elementos familiares, como puede ser una familia típica cubana, que evolucionó en el transcurso de la revolución. De mi madre, tengo el ejemplo de una maestra consagrada. Siempre quiso ser maestra rural, trabajar con los niños de esa zona. Sentí un enorme orgullo por ella por eso. Me educó en valores, también en la decencia, en un comportamiento adecuado. Mi padre era un obrero que se levantaba todos los días a las 4 de la mañana para llegar temprano a su trabajo, que estaba fuera de Santa Clara. Siempre mantuvo una conducta rigurosa con nuestra educación.

En mi familia hay figuras como los abuelos. Un abuelo materno de origen español, laborioso, optimista, muy pobre antes de la revolución. Una abuela cariñosa por parte de padre, que también fue maestra, muy martiana. Me enseñó a creer en Martí. Tenía una prédica muy martiana. Sus regalos siempre eran libros. Me llevó a la lectura sistemática. Una tía, hija del poeta Navarro Luna, tuvo influencia en mi formación, incluso como militante comunista. Además, existía una armonía familiar y vecinal en la cuadra donde yo vivía en Santa Clara. Todo eso contribuyó a mi formación.

Uno ha crecido con los sentimientos del pueblo. Pude apreciar en mi niñez y en mi juventud los avances y las transformaciones de la revolución. Por tanto, me considero también un resultado de ese proceso de crecimiento. Tengo un enorme compromiso con que ese proceso continúe, que siga creciendo, aportando, que podamos superar esta etapa en que nuestros sueños se han detenido. Con toda sinceridad te lo digo: estoy dispuesto a actuar hasta las últimas consecuencias. Tengo un compromiso enorme con el pueblo cubano, con la revolución, su liderazgo y nuestra historia.

-Cuando habla sobre la crisis energética provocada por el estrangulamiento estadunidense, lo hace como ingeniero. Nos ha explicado cómo existe una crisis de un modelo de generación de energía, cómo dependen de las grandes termoeléctricas, pero cómo están cambiando ese patrón con la energía fotovoltaica. Sin embargo, la columna vertebral de la generación sigue siendo las termoeléctricas, que necesitan petróleo y Cuba produce solo 40 por ciento del crudo que requiere. ¿Qué harán para resolver ese problema?

-Una pregunta muy interesante. Nosotros no renunciamos a nuestro derecho, como cualquier país en el mundo, a recibir suministros de combustible. No cubrimos con la producción nacional toda la necesidad de la generación eléctrica. Además, hace falta combustible para otras actividades de la economía y de la vida del país. El bloqueo energético es, ante todo, una violación flagrante de nuestros derechos humanos como pueblo, y una violación del derecho internacional. Incluso, va en contra de la lógica capitalista. Ellos, que tanto hablan del libre comercio, del libre mercado, nos imponen un bloqueo energético que es criminal.

Aquí hay tres direcciones. Una es seguir desarrollando nuestra estrategia de transición energética hacia fuentes renovables, que no solo incluye la fotovoltaica e hidroeléctrica, sino otras nativas que estamos estudiando. También el uso de la biomasa en centrales que trabajan con ella, y el uso del biogás. Hay toda una estrategia en ese sentido.

También buscamos seguir incentivando la producción de crudo nacional y gas acompañante. Para eso, seguimos una estrategia de incrementar la prospección de pozos de petróleo, la exploración, y también mejorar nuestros procesos de extracción. En los dos primeros meses del año, hemos podido detener el decrecimiento que veníamos experimentando en la producción de crudo nacional y gas acompañante.

Por otra parte, acudiendo a la ciencia, hemos encontrado soluciones para mejorar el tratamiento de nuestro crudo nacional, que es pesado y posee un alto contenido de azufre. De todas formas, todavía tendremos una dependencia de la importación de hidrocarburos, que será menor a medida que avancemos. Para eso, buscamos construir alianzas de cooperación energética con países hermanos. Además, exploramos proyectos comerciales que nos permitan diversificar y ampliar los proveedores de combustible, con países que respetan la soberanía de Cuba y están dispuestos a enfrentar los retos de este bloqueo energético.

Otro punto es la denuncia en los organismos internacionales de este bloqueo que es genocida y que viola los derechos humanos del pueblo cubano, condenándolo a limitaciones muy duras. Un cuarto elemento es promover una cooperación energética Sur-Sur, que nos permita transferencias de tecnología, intercambios y avanzar más rápido en todas estas propuestas.

Esas son nuestras visiones, nuestras aspiraciones. Hacerlo en estas condiciones de bloqueo energético estadunidense es muy duro. Pero contamos con solidaridad. La semana pasada recibimos un convoy de miembros de la solidaridad con Cuba. Contamos con muchas personas que están comprando paneles, sistemas fotovoltaicos y trayéndolos a Cuba. El propio sector privado en Cuba, con una enorme vocación de responsabilidad social, fomenta proyectos de fuentes renovables de energía. También, a este sector privado le hemos dado posibilidades de importar niveles de combustible que permitan activar un grupo de procesos. El sector privado puede importar combustible, y lo está haciendo.

-Países socialistas con partidos comunistas que dirigen el Estado, como China o Vietnam, han emprendido reformas económicas para introducir mecanismos de mercado. ¿Está eso en la agenda cubana?

-Con Vietnam y China, países en construcción socialista, mantenemos una amplia relación. Tenemos un vínculo de partidos, de gobiernos, de pueblos. Son naciones muy solidarias con Cuba. Sistemáticamente, nuestros tres países intercambian sobre sus procesos de reforma: la china, la vietnamita y, en nuestro caso, la actualización de nuestro modelo económico y social.

Los chinos y los vietnamitas han insistido mucho en que sus reformas y sus procesos tienen características peculiares de China y de Vietnam. Nosotros también tenemos peculiaridades. Somos un estado insular, una pequeña isla, estamos a 90 millas de Estados Unidos y fuertemente bloqueados. Hemos desarrollado un potencial humano y de recursos calificados importante. Tenemos consolidados sistemas universales de educación y de salud, y un desarrollo científico y técnico que nos distingue y nos da fortaleza.

Llevamos a cabo un proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, el cual se inició o se profundizó en el sexto congreso del partido. Hemos logrado un grupo de transformaciones que buscamos acelerar, con peculiaridades cubanas. No es copiar. Es un sistema cubano, pero que comparte elementos de los modelos chinos y vietnamitas. Por ejemplo, la dirección del Partido Comunista, como rectora de la sociedad que está en nuestra Constitución. Un Estado fuerte. Un gobierno eficaz. Una administración pública ágil, que se libere de la burocracia. Una adecuada relación entre planificación centralizada y mercado. Las regulaciones de mercado necesarias para evitar la especulación. Una armonía entre el sector estatal y el sector no estatal. Que todos los actores económicos contribuyan al desarrollo económico y social del país.

Toda esa combinación de elementos nos debe permitir un desarrollo sostenible, con justicia social, inclusivo y de equidad. Que podamos lograr la soberanía alimentaria, potenciar la ciencia y la innovación, desarrollar los procesos de transformación digital e inteligencia artificial en nuestra sociedad. Seguir potenciando los servicios públicos sociales universales. Seguir garantizando los derechos a la educación, salud, deporte y cultura, y potenciar nuestra economía en todos los órdenes, manteniendo la cooperación internacional. Hacia eso vamos. Lo estamos haciendo en condiciones muy severas, porque todo eso conlleva inversiones, requiere transformaciones, romper burocracias y hábitos. Y lo hacemos en medio de una situación de plaza sitiada, del recrudecimiento del bloqueo.

Leer resto de la entrevista aquí.

LA JORNADA MX  DdA, XXII/6299

CARTA A LULA DE BOAVENTURA DE SANTOS POR CUBA: DÍGALE A TRUMP ¡BASTA!

Estimado presidente: le escribo con el corazón oprimido y la mente libre. No podemos permitir que el pueblo cubano muera y que la memoria de la revolución sea arrojada a la basura de la historia. No se trata ahora de hacer un balance del pasado o del presente de la revolución. El señor presidente sabe que a lo largo de los años he escrito varios textos de crítica constructiva al régimen cubano. Ahora el momento es otro: se trata de salvar a Cuba de las garras de un monstruo político generado democráticamente en la mayor democracia del mundo. No es menos monstruoso por haber sido generado democráticamente. Hitler también lo fue. Sólo dice mucho sobre la (falta de) calidad de la democracia que lo generó.



Boaventura de Santos Sousa

La cuestión es humanitaria y política. El mundo democrático y amigo de la soberanía le debe mucho a Cuba. Los países africanos de lengua oficial portuguesa probablemente no serían hoy soberanos si no fuera por la ayuda decisiva de Cuba en el momento oportuno, con un gran coste humano para la isla y en contra de los intereses geoestratégicos de los países más poderosos, incluida la entonces Unión Soviética. Sin Cuba, el fin del apartheid en Sudáfrica no habría llegado en el momento en que llegó. Cuba salvó millones de vidas en todo el mundo con sus médicos. Brasil y Portugal, entre decenas de otros países, se beneficiaron de esa notable labor en pro de la salud de los pueblos, una obra mil veces más merecedora del Premio Nobel de la Paz que muchas otras que lo recibieron.

Nunca sabremos cuál es o era el verdadero potencial de la revolución porque se ha visto sometida a un embargo brutal que dura ya más de 60 años, prácticamente desde que comenzó la revolución.

Pero la solidaridad con el pueblo y la soberanía de Cuba no es un simple acto humanitario en favor de una población que, literalmente, se está muriendo de hambre. Es un acto eminentemente político contra la tiranía de los poderosos que quieren ver regresar el odioso colonialismo del que América Latina se liberó hace 200 años. ¡Cuba es Gaza sin bombas! El sueño del tirano es construir rivieras sobre los escombros y las fosas comunes.

Estimado presidente: afortunadamente hay quienes se resisten. Hoy me siento orgulloso de ser europeo porque el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, ha desobedecido públicamente a la tiranía. Si su desobediencia es seguida por otros líderes políticos, tal vez podamos salvar a Cuba y la paz en el mundo. La importancia del gesto de Pedro Sánchez radica en que España es la cuarta economía de Europa y una democracia. Brasil es una de las mayores economías del mundo y también es una democracia de la que su excelencia es el símbolo más auténtico.

Por eso le pido, señor presidente, que siga el ejemplo de Pedro Sánchez, desobedezca y haga oír bien alto su desobediencia. ¡Tenemos a Pedro Sánchez en Europa y tendremos a Lula da Silva en América Latina! Estoy seguro de que en otros continentes surgirán más desobediencias influyentes. No permita que los cálculos a corto plazo recomendados por asesores bienintencionados, pero sin visión estratégica de futuro, le desanimen a rebelarse contra la tiranía y le impidan decirle bien alto al tirano del Norte: ¡basta! Y si Cuba necesita petróleo para sobrevivir, ¡no dude en enviárselo! ¡Los tiranos no se detienen hasta que alguien los detiene!

El mundo democrático y amante de la paz se lo agradecerá y puede estar seguro de que su acto de valentía, al igual que el milagro de los panes, se multiplicará por muchos otros. Y me atrevo a pensar que su acto entusiasmará a los demócratas brasileños que próximamente serán llamados a las urnas para elegir a su nuevo presidente.

LA JORNADA MX  DdA, XXII/6299

jueves, 26 de marzo de 2026

EL INFORME BASTERRA QUE CONDENÓ A LOS REPRESORES DE LA ESMA

El fotógrafo del horror: la historia de Víctor Basterra y el archivo clandestino de la ESMA

A medio siglo del golpe, el libro “El ojo en la tormenta”, de Pablo Corso, reconstruye la vida del detenido que produjo pruebas contra sus propios represores desde el interior de la escuela militar. “Tenía una obsesión por encontrar justicia, pero también por tomarse revancha de quienes lo habían torturado”, asegura el escritor.

Valentino Vitolla/ Página/12
Víctor Basterra (Gentileza Sol Basterra)

En el laboratorio fotográfico montado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), vigilado y requisado, Víctor Basterra entendió que una copia más podía podía ser la diferencia entre el olvido o la prueba de la maquinaria de horror que funcionaba en el más emblemático de los centros clandestinos de tortura y detención. Obligado por los militares a falsificar documentos y archivos, encontró allí la posibilidad de construir —en silencio— un archivo clandestino del horror.

50 años del golpe cívico-militar, el periodista y escritor Pablo Corso publicó El Ojo en la tormenta (Marea Editorial), un libro que reconstruye la vida del fotógrafo y obrero gráfico que combatió a la dictadura desde adentro. Su testimonio, así como las imágenes que filtró de secuestradores y secuestrados de la ESMA, fueron clave para la condena de los represores en el histórico Juicio a las Juntas.

“Es un personaje que cargó con un peso importante por el solo hecho de haber sobrevivido. Durante mucho tiempo fue visto como sospechoso ante los ojos de organismos y familiares de desaparecidos”, cuenta Corso a Página|12 sobre Basterra.

En agosto de 1979, Basterra fue detenido en su casa de Valentín Alsina y trasladado al centro clandestino de detención y tortura de la ESMA. Durante meses vivió encapuchado —sin saber si era de día o de noche—, sometido a torturas atroces. Con el tiempo, decidieron bajarlo al sótano de la escuela militar. Le sacaron la capucha y, en medio del fogonazo de luz, un marino lo recibió con una pistola y una disyuntiva para sellar así un pacto extorsivo: o trabajas para nosotros o te matamos.

Corso explica que los militares conocían la especialización del militante en valores bancarios, un saber clave para falsificar sellos, marcas de agua y trabajar con papeles y tintas. “Pensó: ‘Trabajo esclavo, pero también un changüi, una vida extra’”, cuenta. Comenzó así a vivir su nueva vida, encerrado dentro de su cabeza cuando estaba en capucha y construyendo un mundo propio en el laboratorio donde revelaba las fotos. “Ese era su mundo, al que a veces llegaban los gritos de otros torturados”, agrega Corso.

Alfredo Astiz fotografiado por Víctor Basterra ((Gentileza Oscar Estellés) )

- ¿Qué visibiliza la historia de Basterra sobre el funcionamiento interno de la ESMA?

- Se sabía que había trabajo esclavo y que el casino de oficiales era el centro neurálgico de la represión. También que en el altillo del casino de oficiales, Massera había montado una plataforma para lo que él fantaseaba, que era un gobierno propio. Pero el libro se centra en el sótano, donde torturaron a Basterra. Al lado había oficinas con una estructura gris, burocrática, donde los marinos daban órdenes y los secuestrados las ejecutaban como empleados –siempre aclarando que eran tareas forzadas–. La sorpresa de eso es que luego de una aclimatación que era traumática para los detenidos, se vivía una rutina que parecía normal.

- ¿Como una rutina de oficina?

-Había encargos de documentos y se sacaban fotos para esos documentos, que después se entregaban. Los captores confiaban en algunos cautivos creyendo que de alguna manera habían pasado de su lado. Unos quizás lo hicieron, pero otros como Basterra se preocuparon por mantener la apariencia de que lo eran. Aunque él siempre dijo: “Yo nunca fui parte de ellos”. Lo que hizo después demuestra que no.

El día que apagaron la luz

Recién entonces empezaban a dormir en una cama, comer la misma comida que los guardias y visitar a sus familias los fines de semana. Con esos beneficios —si así pueden llamarse—, Basterra, que ya se había fabricado documentación falsa para moverse con cierta libertad dentro de la ESMA, empezó a hacerse una pregunta: ¿Qué pasa si me guardo, entre los calzoncillos, algunas de las fotos que saco?

“Cuando la dictadura empezaba a desintegrarse, hacia 1982, Víctor vio que había una posibilidad de supervivencia y entendió que lo que estaba haciendo tenía un sentido más allá de él. Sabía que algo iba a lograr con eso”, detalla Corso.

Con eso, claro, algo logró. “Siempre lo acompañó una dimensión de venganza personal, aunque fuera políticamente incorrecta, que lo empujaba a que aparecieran todos los niveles de mando del esquema represivo”, cuenta el escritor. Y agrega: “Había una obsesión por encontrar justicia, pero también por tomarse revancha de quienes lo habían torturado, de quienes le habían robado la casa, habían amenazado con ponerle a su hija sobre el pecho mientras le aplicaban la picana”.

Víctor Basterra en el sótano de la ESMA ((gentileza Oscar Estellés))

- ¿Qué significa que Basterra haya sido el último prisionero en salir con vida de la ESMA y que inmediatamente haya decidido testimoniar?

- Él dijo “Yo soy el que apagó la luz”. La fecha que él siempre dio de su salida en libertad fue el 3 de diciembre de 1983, una semana antes del regreso de la democracia. A lo último pasaba más tiempo afuera que adentro. Siempre tenía que volver y hacer acto de presencia, decir: “Acá estoy, no me voy a ningún lado”. Con una estadía de 4 años, puede ser el prisionero que más tiempo estuvo cautivo y que más tarde salió. Pero en la sentencia del Juicio a las Juntas lo dan como liberado en el 81′. Siempre le cayó muy mal esa situación e intentó rebatirla.

Informe Basterra destacado en una de las paredes del sótano II de la ESMA (Pablo Corso)

La zona incómoda de sobrevivir

“¿Por qué mi hijo no y usted sí?” fue la pregunta que Basterra empezó a escuchar una vez que salió de la ESMA. El día que visitó la Casa de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini le advirtió: “Usted no tiene nada que hacer acá, y sabe muy bien por qué”. También fue señalado como colaborador en el organismo Familiares de Desaparecidos, que decidió que aquellos “sospechados” —incluido Basterra— no formaran parte de la comisión directiva. Entre los militantes circulaba una idea brutal: si alguien seguía con vida después de tanto tiempo en un centro clandestino, era porque había colaborado.

Tras ese rechazo inicial, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) finalmente tomó su denuncia y la hizo casi una causa propia, y con los años se acercó a la Asociación de Ex detenidos y desaparecidos para participar en varias reuniones, una de ellas muy necesaria para la captura de Ricardo Cavallo, que cayó a partir de un documento que había sido falsificado por Basterra.

- Y después se viene su declaración en el Juicio a las Juntas…

- Dio durante más de 5 horas un testimonio en el que se mostraron fotos, nombraron cargos y roles que cumplía cada marino, quiénes estuvieron al mando y durante cuánto tiempo. Ese material fue utilizado después en decenas de juicios posteriores. En la megacausa ESMA también fue importante su testimonio y sus documentos para las condenas que vinieron. Te diría que hasta después de su muerte también su material siguió sirviendo como prueba para conseguir condenas. Es un testimonio documentado muy fuerte, incluyendo, por ejemplo, la escena de la cena de fin de año del 79 que les hacen hacer una especie de fiesta a los detenidos junto con los marinos, que fue retratada por Jorge Luis Borges en un texto muy bueno que se llama “22 de julio del 85”, que salió en el diario El País de España.

Víctor Basterra durante el Juicio a las Juntas (Jorge Sánchez)

Borges y el infierno narrado

“Yo esperaba oír quejas, denuestos y la indignación de la carne humana interminablemente sometida a ese milagro atroz que es el dolor físico. Ocurrió algo distinto. Ocurrió algo peor. El réprobo había entrado enteramente en la rutina de su infierno. Hablaba con simplicidad, casi con indiferencia, de la picana eléctrica, de la represión, de la logística, de los turnos (…)”, escribió Jorge Luis Borges en una crónica para la agencia EFE tras la audiencia de Basterra.

Según cuenta Corso, los cronistas que estuvieron ese día lo vieron avejentado y apesadumbrado. Faltaba menos de un año para su muerte. Durante todo el testimonio permaneció en silencio, pero a la salida los periodistas lo esperaron en la escalinata del Palacio de Tribunales. “He asistido al infierno, esto no debería repetirse nunca”, dijo.

Jorge Luis Borges en tribunales A la izquierda, el hombre de espaldas es Víctor Basterra, que declara ante los jueces. (Archivo -)

- ¿Qué muestra el libro de aquella presencia?

-Aparentemente hubo una posibilidad de que ambos se encontraran, pero en una entrevista Basterra contó él mismo lo saludó un poco al pasar y que no se sentó a conversar con él por el prejuicio –con cierto fundamento–, de que Borges era un hombre de derecha y pro-militar. Siempre se quedó en ese lugar un poco ambiguo.

- Sorprende a Borges el testimonio, tanto que escribe “La cárcel es infinita”...

-Cuando dice esa frase se refiere a que captores y cautivos terminan como en un juego de identificación un poco perverso. Ambos están presos: los captores lo están de su propia perversión. Pienso que el testimonio de Basterra pudo haber influido en su cambio de perspectiva porque es demoledor, con un contraste de un testigo muy aplomado que habla un poco frío sobre las atrocidades que vivió.

A días de que se cumplan 50 años del golpe cívico-militar, desde el gobierno de Javier Milei se multiplican discursos que relativizan lo ocurrido. “Se dice que es un gobierno negacionista, pero es más que eso: es un gobierno reivindicatorio. Y si hay un discurso tan confrontativo desde las esferas oficiales, que se le contraponga otro que diga: ‘acá pasó esto y quienes ustedes reivindican hicieron esto’”, propone Corso.

La propia dinámica del país —agrega— “expone a quiénes beneficia este proyecto y a quiénes deja afuera: trabajadores, docentes, científicos. Equivocados o no, los que militaron en aquella época defendían los intereses de quienes hoy se atacan”.

Hacia el final de su vida, Basterra ya miraba con preocupación el rumbo político del país, incluso durante el gobierno de Mauricio Macri. “Pero este tiene una capacidad de daño exponencial”, advierte Corso, que se pregunta: “¿Cómo se hubiera parado Basterra frente a esto? Después de una decepción inicial, habría hecho lo que hizo siempre: luchar. Si él, después de pasarla tan mal tuvo una revancha tan espectacular, nosotros que estamos en democracia bien podríamos tener el mismo destino”.

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DESPUÉS DE LO CONTRARIO, AHORA FEIJÓO TAMBIÉN DICE NO A LA GUERRA

 Para disgusto de Aznar, Feijóo también dice ahora no a la guerra. El expresidente, a propósito, se vio obligado a sacar un comunicado, emitido mediante movimientos morse de su labio superior, en el que recordaba que, como ya sabemos, en Irak había armas de destrucción masiva y que el 11M fue ETA. De un presidente a otro que no lo es porque no quiere, Feijóo se encargó de que su “no a la guerra” dicho desde la tribuna del Congreso tuviese el filtro Feijóo, es decir, que no se lo creyera ni él mismo. No a la guerra y no a usted, dijo refiriéndose a Sánchez. No a la ruptura del derecho internacional y no a esa cara suya de prepotente. No al asesinato de miles de niños en Gaza y no a que usted use el Falcon para desplazarse. ¿Por qué tiene uno que ser crítico sólo con una cosa a la vez? 


Gerardo Tecé

Feijóo es un político sólido, un tipo de ideas claras. Cuando alcanzó la dirección del Partido Popular anunció, de manera solemne, que llegaba a España la sensatez, la política adulta. Hace poco lo veíamos en un karaoke cantando “me gusta la fruta”, que es la forma adulta de llamar hijo de puta al presidente elegido por los insensatos españoles. Todo en Feijóo funciona de manera similar. Del no quiero pactar con Vox al cerremos acuerdos cuanto antes. Del Puigdemont golpista al Puigdemont vente conmigo y deja al otro. Del Mazón no estuvo bien al Mazón es ejemplar al Mazón mejor vete que ya manchas. De salvar España con urgencia a no querer ser presidente. Con la guerra ilegal de Estados Unidos e Israel, la cosa no iba a ser menos.

Los hospitales y las escuelas repletas de niñas pueden destruirse con misiles, pero la hemeroteca está blindada a prueba de bombas. Quizá los más jóvenes no lo recuerden, pero en épocas lejanas, hace tres semanas concretamente, el líder del PP definía como frívola e irresponsable la posición de España porque el Gobierno se había negado a ir de la mano de Trump y Netanyahu. Si, como se comenta en la cafetería de la calle Génova, nadie en este país soporta a Sánchez, nadie es nadie, oponerse al presidente por sistema debe rentar, calculó el gallego. Qué desastre, por culpa de Sánchez nos hemos quedado aislados internacionalmente, denunció Feijóo tan cabreado y belicista que parecía que un misil iraní hubiese impactado contra el yate de Marcial Dorado. Estamos haciendo el ridículo, aseguró. 

Fue decirlo y comenzar los países del mundo a sumarse a España en el plantón contra los matones. Para cuando Meloni en Roma, el Financial Times en Londres y Merz en Berlín celebraban, defendían y hacían suya la posición de España, Feijóo empezó a asegurarle al camarero de la cafetería de Génova que él ya era pacifista mucho antes de que lo fuese Sánchez. Solo estaba disimulando para no dar pistas de su estrategia. Oponerse a una guerra ilegal promovida por un genocida es una cortina de humo para que no hablemos de que el hermano del presidente trabajaba en el conservatorio de música de Badajoz, llegaron a asegurar en el PP, eternos líderes del humor involuntario. Cuando a Feijóo le pusieron por delante las encuestas que decían que, salvo tu primo el de Vox, el resto de España se opone a la guerra, Alberto reunió a los suyos para anunciarles que esta semana diría en el Congreso las cuatro malditas palabras que aún duelen en el imaginario de la derecha española: no a la guerra.

Para disgusto de Aznar, Feijóo lo hizo. El expresidente, a propósito, se vio obligado a sacar un comunicado, emitido mediante movimientos morse de su labio superior, en el que recordaba que, como ya sabemos, en Irak había armas de destrucción masiva y que el 11M fue ETA. De un presidente a otro que no lo es porque no quiere, Feijóo se encargó de que su “no a la guerra” dicho desde la tribuna del Congreso tuviese el filtro Feijóo, es decir, que no se lo creyera ni él mismo. No a la guerra y no a usted, dijo refiriéndose a Sánchez. No a la ruptura del derecho internacional y no a esa cara suya de prepotente. No al asesinato de miles de niños en Gaza y no a que usted use el Falcon para desplazarse. ¿Por qué tiene uno que ser crítico sólo con una cosa a la vez? 

Como en el chiste del niño que para el examen se había estudiado la hormiga y le preguntaban por la ballena –la ballena es un animal más grande que la hormiga, a propósito, la hormiga…– a Núñez Feijóo le tocaba tomar posición sobre el delicadísimo estado del mundo tras los ataques contra Irán y él lo hizo a su manera: Sánchez dimisión. En un momento de su intervención, que a Tellado, por sus gestos, le debió de parecer espectacular, el líder del PP con permiso de Ayuso llegó a insinuar que, hablando de dictadores, Sánchez era un dictador por prorrogar los presupuestos generales. ¿Dictador? ¿Cómo Franco? ¿Qué si tengo o que si quiero?, preguntó Abascal adormilado en su bancada, soñando con un cameo en Torrente 7 y mirando a Sánchez, por primera vez, con ciertos ojitos de deseo. Las guerras ilegales están mal, tener de presidente a Sánchez también y de las hemorroides mejor ni hablamos. En tiempos complejos necesitamos políticos que, como Feijóo, tengan las ideas claras.

CTXT  DdA,XXII/6298

LA ESCLAVITUD, EL CRIMEN DE LESA HUMANIDAD MÁS GRAVE DE LA HISTORIA


Lazarillo

 Muy llamativo lo que nos envía mi estimado Fernando Moreno Díaz sobre la declaración aprobada recientemente por la Asamblea General de la ONU, en la que se condena la esclavitud como un sistema de explotación que se prolongó durante cuatro siglos y codificó a los seres humanos y a sus descendientes como propiedad hereditaria, enajenable y perpetua. También se califica la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud racializada de africanos como el crimen de lesa humanidad más grave de la historia. (Otros hay con posibilidades de competir en barbarie). La Asamblea General de la ONU es la que reiteradamente cuenta con el voto mayoritario de casi todos los países que la integran en contra del bloqueo criminal de lesa humanidad impuesto por Estados Unidos a Cuba durante casi setenta años. Estados Unidos, Israel y Argentina no están en contra. Se trata de los mismo países que se declararon ayer en contra de la declaración de la ONU sobre la esclavitud. Esta iniciativa, presentada por una coalición de 60 países africanos, caribeños y latinoamericanos, reconoce que este sistema de explotación, que se prolongó durante más de cuatro siglos, constituye una violación del derecho internacional que no prescribe y que sus consecuencias siguen afectando a millones de personas en todo el mundo.

DdA, XXII/6298

SILENCIO MEDIÁTICO SOBRE LA ENTREVISTA HISTÓRICA A UN PRESIDENTE DE CUBA

 


Félix Población

Aquellos que la escuchen y vean podrán juzgar el interés que tiene la entrevista en exclusiva que el presidente de la república de Cuba concedió al director de Canal Red, emitida en España ayer por la tarde. Periodísticamente, confieso que esperaba más de una conversación que se prolongó a lo largo de una hora en el Palacio de la Revolución de La Habana, entre las rocas y vegetación de la Sierra Maestra que Fidel Castro dispuso cuando se construyó el edificio. Ante la oportunidad mediática ofrecida por un canal de TV español, Miguel Díaz-Canel tenía tantas ganas de contar su visión del país ahora, cuando el endurecimiento del bloqueo de la administración Trump lo ha sumido en el periodo más difícil desde el triunfo de la revolución, que apenas dejó a Pablo Iglesias la oportunidad de hacerle algunas preguntas que como espectadores echamos de menos. Ningún medio de comunicación español había considerado hasta ahora pertinente, ante la grave situación que soporta el pueblo cubano, solicitar una entrevista con el primer mandatario de aquella república. La oportunidad con Canal Red le sirvió a Díaz-Canel para extenderse acerca de las dificultades por las que pasa la isla, detallando muchos aspectos de la vida cotidiana y de la resistencia creativa con la que la ciudadanía se enfrenta a todo tipo de carencias. Considero que Canal Red ha hecho, entrevistado al presidente de Cuba ahora, lo que cualquier medio de comunicación con sentido periodístico debería haber promovido, al margen de su posicionamiento con relación al régimen político de aquel país. Se lo debíamos a nuestra historia común en un tiempo con Cuba, a su gente, hospitalaria y abierta como pocas con España, y a las penalidades que, sobre todo en los últimos años, un bloqueo criminal provoca en su vida cotidiana. Tratándose de una exclusiva histórica, que la entrevista de Pablo Iglesias con Miguel Díaz-Canel sólo sea hoy noticia en los medios de Iberoamérica y se silencie en los españoles, da idea de hasta qué punto el periodismo en este país está siendo miserable y sectario con Cuba y su gente. Mejor le parece a ese periodismo, incluso al que se las da de progre, dar las informaciones provenientes de la colonia cubana en Miami, partidaria de la invasión militar estadounidense para "recuperar la libertad". Díaz-Canel únicamente habló ayer de paz, concordia, respeto, diálogo con su vecino prepotente y humanidad. Es lo que corresponde y merece aquel querido pueblo.

DdA, XXII/6298

QUE DICE PEDROJOTA QUE NUNCA PUBLICÓ UNA MENTIRA, PALABRA DE DIRECTOR

El título de las memorias de quien, en efecto, dirigió el periódico que mantuvo en sus páginas la falacia de la conspiranoia sobre los atentados más sangrientos de la historia de este país, en connivencia con el gobierno de Aznar el de las Azores, refleja bastante bien la personalidad del sujeto. Obviamente, lo primero que se piensa al leer tal título es que el autor se ha dejado llevar por aquello de "palabra de Dios", dando al contenido de su obra el carácter inobjetable que la religión católica da en su liturgia a la palabra divina. Alguien de su confianza debería haberle sugerido a Pedro el de la Jota que no fuera tan soberbiamente pánfilo. Un director del periódico que dejó constancia de una memoria tan mendaz como la que escribió en sus páginas después de aquel atroz 11-M, debería tratar de hacernos olvidar en sus memorias como periodista la responsabilidad que tuvo en una de los episodios más vergonzosos de la historia del periodismo español. ¡Y este tipo, subvencionado por Ayuso y Almeida, dice en su libro que nunca publicó una mentira!


Juan Tortosa

Por mucho que Pedrojota Ramírez jure en sus memorias -"Palabra de director", Planeta, 2021- que nunca publicó una mentira, la historia le desmiente con saña. Nacido en Logroño en 1952, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, este riojano se sentó en 1980, con solo veintiocho años de edad, en la poltrona de director de Diario 16 y de director ejerce desde entonces, Cuarenta y seis tacos de almanaque han pasado. Despedido en 1989 por Juan Tomás de Salas, ofendidísimo este porque había osado atacar en un editorial a su amado Jorge Semprún, Pedrojota fundó El Mundo y lo dirigió hasta 2014. Despedido otra vez, en esta ocasión a instancias de la por entonces todopoderosa Soraya Sáenz de Santamaría, en octubre de 2015 lanzó El Español con una indemnización de 25 años que él mismo convirtió en capital semilla, Tres periódicos, dos despidos y un mismo método, usar la redacción como ariete contra el poder cuando este es socialista y como escudo cuando conviene al PP.
Hay quien se pregunta si, con Pedrojota al frente, es posible que un periódico se limite a hacer periodismo y no aspire a influir en la política del país. La respuesta, rotunda, es no. Su trayectoria demuestra que no dirige diarios, sino que los usa. Es un actor político con herramientas periodísticas, alguien que entiende la información como palanca, como presión, como capacidad de alterar escenarios. Y en eso, hay que reconocerlo, es extraordinariamente eficaz. Tiene intuición, oficio y la habilidad de rodearse de equipos que convierten proyectos en negocios viables.
En Diario 16 y El Mundo destapó los GAL, Filesa y el cesarismo felipista hasta derribar a Felipe González. Con José María Aznar coqueteó y, cuando llegó el 11-M, proporcionó alas al mayor bulo de la democracia. Insistió durante años, incluso después de las sentencias de la Audiencia y el Supremo, en que los atentados de Atocha fueron obra de ETA o, al menos, “engendrados en el regazo de los aparatos del Estado”. Primeras páginas, series, “Yo acuso” en 2009… Todo desmontado por jueces, policías y víctimas. Pero el daño estaba hecho: polarización, desconfianza, dolor añadido a 191 muertos. Periodismo de investigación, tenía las narices de llamarlo.
A día de hoy, en El Español, repite el guion contra Pedro Sánchez. El equipo de este medio digital es diverso, hay firmas de izquierda y centro, pero el producto final es un cañón apuntado al Gobierno. No hay día sin “exclusiva” con olor a filtración del PP, cada editorial es una llamada a la dimisión de Sánchez o a elecciones anticipadas. Exactamente igual que con González, repetición de la jugada. El “servicio a la democracia” que pregona en su web es, en realidad, el servicio a una determinada idea de democracia, la que les gusta a él y a quienes le siguen la corriente.
El Español nació con los 5,3 millones de indemnización que recibió Pedrojota, más 3,6 millones de crowdfunding de 5.624 pequeños inversores (récord mundial entonces) y otras "aportaciones" hasta llegar a los 18 millones de euros. Promovió un modelo mixto que abarcaba publicidad, suscripciones (muro de pago que ya superó objetivos) y eventos. En 2023 facturó 25,6 millones con EBITDA positivo. Con la generosa guinda de Ayuso y Almeida, más de dos millones de euros públicos en cinco años vía contratos y publicidad institucional. Dinero madrileño del PP financiando al mismo hombre que aireó el bulo del 11-M hasta el infinito.
Pedrojota es amoral y peligroso. Tiene olfato periodístico de viejo sabueso y probada capacidad, como apuntábamos más arriba, para rodearse de gestores que sacan dinero a las piedras. Sabe monetizar el odio y la polarización. Con El Español estamos ante la tercera encarnación de un proyecto personal que nunca aceptó el límite entre informar y derribar.

DdA, XXII/6298