Diario del Aire
martes, 29 de septiembre de 2026
JUNTS, BANCA CATALANA Y ANDORRA DE CAJA FUERTE
GRITOS CON CITA Y GLOSA (XCV): NÁUFRAGOS EN LA SINRAZÓN DEL AQUÍ (Y EL AHORA)
«PARÁBOLA
Ciertos pescadores sacaron del fondo una botella.
Había en la botella un papel, y en el papel estas palabras:
"¡Socorro!, estoy aquí. El océano me arrojó a una isla desierta.
Estoy en la orilla y espero ayuda. ¡Dense prisa. Estoy aquí!"
-No tiene fecha. Seguramente es ya demasiado tarde.
La botella pudo haber flotado mucho tiempo, dijo el pescador primero.
-Y el lugar no está indicado. Ni siquiera se sabe en qué océano,
dijo el pescador segundo.
-Ni demasiado tarde ni demasiado lejos. La isla "Aquí" está en todos lados,
dijo el pescador tercero.
El ambiente se volvió incómodo, cayó el silencio.
ARGÜELLO SE ACUERDA DEL "DESAHUCIO DEL VIENTRE MATERNO"
Félix Población
Es sin duda de celebrar que León XIV haya tenido en cuenta la situación que se vive en España con el problema de la vivienda a raíz del caso de la señora Maricarmen Abascal, a la que sus desahuciadores han permitido volver finalmente al piso en el que residía, gracias al Sindicato de Inquilinas*. Las imágenes de la violencia con la que fueron desalojados por la policía quienes respaldaban a esta anciana madrileña han tenido más repercusión en El Vaticano que entre la obispalía española. Sólo hasta que el pontífice se manifestó al respecto, durante su viaje de regreso a Roma desde Francia, se atrevió el presidente de la Conferencia Episcopal Española a hacer lo propio, si bien dándole al término desahucio una triple versión. Mientras el papa León XIV instó a los líderes políticos a abordar la causa sistémica del problema para resolverlo, el arzobispo Argüello se refirió a los tres desahucios que afectan a su juicio a la sociedad española: los desahucios en si, la crisis migratoria y el "desahucio del vientre materno provocado por el aborto". Ninguna de las tres acepciones dadas al verbo desahuciar por la Academia de la Lengua considera la del prelado Argüello respecto al vientre materno, pero ahí queda la constructiva colaboración de su iglesia en un asunto social de tal calado como el que se vive en España y afecta, sobre todo, a jóvenes que no pueden emanciparse y a personas ancianas y discapacitadas en los últimos años de su existencia, como le ha ocurrido a la señora Abascal. Un poco de humanidad, monseñor, que no estamos para metáforas doctrinarias de credo y púlpito.
*Con años de retraso y cuando el daño a Maricarmen ya está hecho, tanto el fondo propietario del piso, Urbagestión, como el Ayuntamiento de Madrid, del PP, han demostrado –intentado lavar su imagen– que nunca fue necesario dejar en la calle a una anciana de 87 años. Tras cuatro horas de negociación, Maricarmen tendrá la oportunidad de volver a casa gracias a un acuerdo que su abogada califica de "hito histórico".
DdA, XXII/6480
NETANYAHU EN LA TRIBUNA DE LA ONU, CREADA CONTRA LOS CRÍMENES DE GUERRA
La paradoja no pudo se más brutal, por eso conviene hacer memoria: al responsable del castigo colectivo, la limpieza étnica y el uso del hambre como método de guerra y genocidio, así como del lanzamiento de más de 200 mil toneladas de explosivos sobre la población palestina en Gaza –una cantidad equivalente a 13 bombas atómicas como la utilizada en Hiroshima, que costaron la vida de 75 mil civiles bajo el pretexto de que eran potenciales terroristas–, se le permitió usar la tribuna de la organización que después de los juicios de Nüremberg contra los criminales de guerra de la Alemania nazi, fue creada para proteger a las generaciones futuras del azote de otra conflagración mundial, mientras al representante de la Autoridad Palestina se le negó la visa, en clara violación de las obligaciones del estado huésped.
Carlos Fazio
La semana pasada, la Asamblea General de la ONU, que por definición debería ser el foro por excelencia de la diplomacia y la convivencia entre Estados regulada por acuerdos y el derecho internacional consuetudinario, se convirtió en otro escenario de la guerra cognitiva y la necropolítica, encarnada en Donald Trump, el jactancioso magnicida confeso del ayatollah Alí Jamenei y otros delitos de lesa humanidad, y Benjamin Netanyahu, el carnicero de Gaza, prófugo de la Corte Penal Internacional, quien utilizó la tribuna para blanquear sus crímenes y realizar un acto de campaña de su partido, Likud, de cara a las elecciones parlamentarias del 27 de octubre en Israel.
De manera grosera, autoimbuidos del poder de dar vida o muerte a poblaciones enteras, con sus típicas bravuconerías gangsteriles y amparados en la impunidad que les brinda una organización virtualmente secuestrada por Estados Unidos, Trump y Netanyahu –corresponsables intelectuales de las operaciones Martillo de Medianoche y Furia Épica contra Irán– subieron al podio a proferir mentiras, falsificaciones históricas y amenazas sin límites. No obstante, quedaron exhibidos como criminales fracasados, que, incapaces de reconocer la derrota en sus guerras de agresión militar y económica ante la estrategia de disuasión híbrida de desgaste de Irán y el Eje de la Resistencia, ensayaban una fuga hacia adelante en sus intentos por ganar tiempo para cometer nuevas fechorías.
Recargado en su perfil megalómano, sus delirios de grandeza y una subjetividad marcada por su vanidad, Trump – como el producto más acabado y grotesco de la plutocracia estadunidense y el Estado profundo– exhibió la imagen de un magnate decadente que quiso mostrarse todopoderoso ante una audiencia mundial garantizada. Pero más allá de su afán de protagonismo y su narrativa e histrionismo gastados, sigue teniendo tras de sí un poderío militar nuclear sin igual, y en su repliegue hacia la Fortress America (fortaleza América), usó a la ONU como tribuna imperial para amenazar a cualquier país que se rebele contra la maquinaria bélica del Pentágono en América Latina, y en un hecho inédito en ese foro, expresó su intención de “aniquilar” a Irán –un país de más de 90 millones de personas– y enviarlo al “infierno”.
Al aludir a Venezuela, Trump utilizó la frase favorita de los conquistadores: “Al vencedor le corresponde el botín”, y se refirió al secuestrado y encarcelado presidente legítimo Nicolás Maduro, como “dictador forajido”. La actual mandataria encargada, Delcy Rodríguez, y su comitiva escucharon esas palabras sin abandonar el lugar. Y en relación a Cuba, con su habitual matonismo volvió a machacar la categoría imperial sobre el “Estado fallido” y aseguró que pronto “caerá”, pero eludió mencionar que el Pentágono lleva a cabo un progresivo cerco naval petrolero genocida contra la isla.
En un gesto político-diplomático, la delegación cubana abandonó la sala negándose a legitimar con su presencia los infamantes señalamientos del inquilino de la Casa Blanca. No fue una huida ni un arrebato; Cuba trasladó el debate al terreno simbólico, donde una silla vacía puede ser más elocuente que cualquier discurso. Quedarse a escuchar en silencio habría sido legitimar y blanquear al orador. En cambio, las sillas vacías hablaron por sí mismas y se convirtieron en la noticia; fue una forma de comunicación no verbal, un mensaje que no necesita micrófono y una negativa a ser cómplice público. Como señaló Orestes Hernández en Cubadebate, Cuba no huyó del conflicto: recogiendo el ejemplo del “canciller de la dignidad”, Raúl Roa, ante la reunión ministerial de la OEA de 1960 en Costa Rica, lo trasladó a un terreno simbólico más potente. Entonces y ahora, debido a que la delegación cubana no estaba en condiciones de igualdad en ese recinto, dada la asimetría de poder real con Washington, el gesto asumió la forma de una desobediencia simbólica: decir “no te escucho como legítimo”, “no acepto tu relato”, “mi ausencia es mi voz”.
Benjamin Netanyahu también estuvo ahí para completar la escena, pero fue abucheado y repudiado por 77 delegaciones que se retiraron de la Asamblea cuando se disponía a hablar, y según señaló la cadena de televisión israelí Canal 12, tuvo que pronunciar sus diatribas “ante una sala casi vacía”. Sin embargo, durante su intervención, otra imagen también llamó la atención: la delegación iraní había dejado una fotografía del teniente general Qasem Soleimani, en su asiento vacío. Artífice del Eje de la Resistencia, el excomandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán, fue asesinado en Bagdad, capital iraquí, en 2020, en un ataque aéreo terrorista, ordenado por el presidente Trump durante su primer mandato. Medios de comunicación en hebreo también publicaron la imagen.
La paradoja no pudo se más brutal: al responsable del castigo colectivo, la limpieza étnica y el uso del hambre como método de guerra y genocidio, así como del lanzamiento de más de 200 mil toneladas de explosivos sobre la población palestina en Gaza –una cantidad equivalente a 13 bombas atómicas como la utilizada en Hiroshima, que costaron la vida de 75 mil civiles bajo el pretexto de que eran potenciales terroristas–, se le permitió usar la tribuna de la organización que después de los juicios de Nüremberg contra los criminales de guerra de la Alemania nazi, fue creada para proteger a las generaciones futuras del azote de otra conflagración mundial, mientras al representante de la Autoridad Palestina se le negó la visa, en clara violación de las obligaciones del estado huésped. Otro fracaso de la diplomacia en un mundo fracturado ambiguamente en dos.
LA JORNADA DdA, XXII/6480
lunes, 28 de septiembre de 2026
ESTAMOS ANTE UNA CRISIS SOCIAL DE GRAN ALCANCE
AL PSOE LE TOCA RESOLVER YA EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA O SER PARTE DEL MISMO
Tras remolonear durante unas cuantas décadas –procrastinar lo llaman los cursis–, el PSOE no tiene más remedio ya que responder a la pregunta del millón: ¿es la vivienda un producto de mercado o un derecho básico de la gente? Toca responder si sirves para solucionar el principal problema de la gente o eres parte del problema, y toca hacerlo ya. Pedro Sánchez parece saberlo. “Estamos trabajando a toda prisa para que este martes se apruebe el decreto de vivienda”, ha anunciado el presidente del Gobierno, con prisas tras tomar posesión de su cargo el pasado miércoles o jueves, imaginamos.

Gerardo Tecé
Hace una semana, la izquierda ganaba en Berlín. Mientras Alemania se escora a la ultraderecha, su capital, allá donde mayor es el problema de la vivienda, elige a la izquierda. No a una izquierda cualquiera. A la que había logrado indignar a importantes sectores con sus propuestas. Si el Estado puede expropiar terrenos para construir carreteras por el bien común, también es bien común expropiar vivienda a fondos buitre porque hay una emergencia social, defendía durante la campaña la candidata de Die Linke, Elif Eralp, y hoy lo defiende media Alemania.
La vivienda, ese asuntillo secundario para gobernantes y vital para los gobernados, ha vuelto a llenar de tiendas de campaña la Puerta del Sol de Madrid. Que se vayan a sus casas, bramaban durante aquel 15M algunos cabreados con la movilización. ¿Qué pasa, qué pasa? Que no tenemos casa, responden hoy los acampados, lo cual los hace más peligrosos que entonces. Tras remolonear durante unas cuántas décadas –procrastinar lo llaman los cursis–, el PSOE no tiene más remedio ya que responder a la pregunta del millón: ¿es la vivienda un producto de mercado o un derecho básico de la gente? Ya no vale con decir que ambas respuestas son correctas, ni pedir el comodín de la llamada, ni que los caseros sean buenas personas. Ni siquiera vale con tomar medidas drásticas, como regalarle unas zapatillas Kelly Finders a los afectados. Toca responder si sirves para solucionar el principal problema de la gente o eres parte del problema, y toca hacerlo ya. Pedro Sánchez parece saberlo. “Estamos trabajando a toda prisa para que este martes se apruebe el decreto de vivienda”, ha anunciado el presidente del Gobierno, con prisas tras tomar posesión de su cargo el pasado miércoles o jueves, imaginamos. Bienvenido a La Moncloa, Pedro.
No se trata de gobernar para Maricarmen como repiten por redes los propagandistas del gobierno. No va de expropiar un piso concreto porque la crueldad televisada del sistema nos conmovió un día. No va de salir del paso con pactos de mínimos para ganar tiempo, ni se trata de que se haga este martes a toda prisa lo que no se ha hecho en décadas. Va de ser capaz de indignar. Se trata de tener valentía, que no consiste en gritar que la derecha hace barbaridades, sino en poner sobre la mesa propuestas que la derecha califique de intolerables. Es decir, propuestas razonables y beneficiosas para la mayoría. Limitar el precio de los alquileres. Expropiar a los grandes tenedores. Prohibir que los fondos buitre operen en España. Entrar a degüello contra los alquileres turísticos que expulsan a los vecinos de sus barrios. Atajar la mayor de las inseguridades: la de poder quedarte en la calle. Tomarse en serio el problema de la vivienda de una puñetera vez.
Mucho de lo que se plantea no se puede llevar a cabo legalmente, dirán desde el PSOE. Nos sabemos la política española de memoria. Tampoco se puede, según la ley, perseguir al más pobre y desgraciado, financiar con dinero público fábricas de bulos para generar falsos debates públicos o utilizar la justicia como escopeta contra la izquierda y aquí estamos. Aprendamos de la creatividad de la derecha y usémosla de vez en cuando para el lado correcto. Bajo el gobierno más progresista de la blablá ha sucedido en España algo extraordinario: quien menos gana, más tiene que pagar por vivir bajo un techo. Es una regla de tres siniestra. Quien cobra menos no puede ahorrar, sin ahorros no hay opción a hipoteca y toca seguir en la rueda de alquileres disparados porque fondos buitres y guiris de paso han acaparado los pisos en los que antes vivían familias. No puede ser. De ningún modo. No toca indignarse. Toca indignar o aceptar la inutilidad.
CTXT DdA, XXII/6479
LA VIVIENDA COMO DERECHO OCUPA LA PUERTA DEL SOL
Félix Población
Desde su habitación en un hospital madrileño, próximo a la casa en la que vivió durante casi toda su vida, Maricarmen Abascal ha de sentirse a gusto con que a sus años, cuando tantos ancianos de las generaciones de la posguerra sufrieron la más infausta de las muertes en las residencias madrileñas -abandonados a su suerte, ahogándose en su agonía y lejos de los suyos-, la plaza de la Puerta del Sol haya hecho de la vivienda una bandera reivindicativa por parte de la ciudadanía más sensibilizada con el mayor problema de nuestro tiempo en este país. Ha sido el el inhumano desahucio de Maricarmen el que ha prendido esa masiva respuesta en las calles de Madrid, que sólo puede resolverse con medidas de urgencia que corrijan una política de vivienda reiteradamente inasumible cada vez que se ejecutan desahucios como el de la señora Abascal. No deben darse más en una sociedad democrática situaciones como la vivida hace unos días por esta ciudadana madrileña. Ni tampoco actuaciones policiales tan violentas, propias de un régieen autoritario, contra quienes han querido mostrar pacíficamente su resistencia ante el desahucio de una anciana de 87 años con discapacidad. Que el presidente del Gobierno no haya respondido a la carta que le envió Maricarmen antes de que Urbagestión* la echara del piso en el que discurrió su vida, según contó ésta, y que ahora parezca muy interesado en resolver el asunto dirigiéndose a la propia Maricarmen para anunciarle la urgente elaboración de un real decreto para que no se vuelvan a repetir casos así, no debería quedarse en un promesa más. Perdería con ello mucho más de lo que puede ganar su partido en unas elecciones que ya se le presentan muy difíciles. Como escribe Tecé hoy, al PSOE le toca responder si sirve para solucionar el principal problema de la gente o si sigue siendo parte del mismo. Le toca hacerlo ya.
*Urbagestión es una de las 263.619 sociedades privadas que más inmuebles poseen de uso residencial en España. En total, acumulan 1.076.753 viviendas, un 4% del parque nacional. Y los datos de compraventas confirman que las empresas compran más viviendas que en ningún otro año desde 2007.
DdA, XXII/6479
ES ESPECIALMENTE DESOLADORA LA EXTINCIÓN DEL INTELECTUAL CRÍTICO
Especialmente desoladora, por representar una catástrofe ética, es la extinción de la figura del intelectual crítico, escribe Monterrubio. Esta nueva traición de los clérigos, por hablar como Benda, deja el campo libre al imperio de la mentira y la falsedad. Quienes deberían alzar su voz en defensa de la decencia y la justicia optan por ponerse de perfil, cuando no por apuntarse a la santa cruzada del statu quo. Y si alguien cuestiona lo establecido, los monaguillos del Poder acuden en tropel para calificarlo de residuo de otras épocas, si no de visitante de otro planeta. Luego vuelven a su oficio de hacer oscilar el botafumeiro para incensar a sus señores.
Antonio Monterrubio Prada
Comunicación e información son un juego de interpretaciones en el cual vence la más repetida, la que cala en más gente o la preferida por las élites. Los políticos y sus sicarios los tertulianos se permiten eludir toda responsabilidad ética y, desde luego, el deber de decir verdad, la antigua parresia, sin que nos sorprendamos. Eso no significa que el concepto de posverdad corresponda a hechos objetivos. Pocos términos revelan con mayor claridad el papel del pensamiento posmoderno como ideología de la sociedad del espectáculo consumista, del capitalismo tardío.





