Que la comitiva papal de León XIV comitiva le acerque por la calle del Carnero donde vivía Mariano durante más de sesenta años y que fue desahuciado por una congregación religiosa con fines lucrativos, llamada Venerable Orden Tercera de Sna Francisco de Asís, pero podría llamarse muy perfectamente Orden de la Putísima Madre que te parió, porque sus fines como comunidad religiosa van más al enriquecimiento de sus integrantes y a hacer negocios como los fondos buitres porque demuestra que tiene fines bastardos y que está muy alejada de la caridad cristiana y de dar posada al peregrino.
Vicente González Bernaldo de Quirós
Ahora que estamos en las vísperas de la llegada a España del Papa León XIV y que según parece van a hacerle recorrer por las calles más emblemáticas de Madrid, no estaría de más que alguien de su comitiva le acerque por la calle del Carnero donde vivía Mariano durante más de sesenta años y que fue desahuciado por una congregación religiosa de nombre exótico que, a lo que parece es propietaria de más de veinte inmuebles.
Los analistas vaticanos recuerdan que el actual Papa lleva el nombre de León XIV en homenaje a su antecesor que llevaba el número XIII y que fue el autor de la encíclica Rerun Novarum, que marcó la doctrina social de la I Iglesia y por eso creo que es importante que visite la casa de donde fue desalojado a este jubilado que nació en la casa de la que con un contingente policial que no se veía desde las detenciones de ETA y que había sido paralizado cuatro veces con anterioridad.
La congregación que con fines lucrativos expulsó de su hogar a Mariano se llama Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís, pero podría llamarse muy perfectamente Orden de la Putísima Madre que te parió, porque sus fines como comunidad religiosa van más al enriquecimiento de sus integrantes y a hacer negocios como los fondos buitres porque demuestra que tiene fines bastardos y que está muy alejada de la caridad cristiana y de dar posada al peregrino.
Los vaticanistas y los defensores de la doctrina social de este Papa van a tener muy difícil justificar el hasta ahora silencio de Robert Prevost, que es su nombre mundano, salvo que la Conferencia Episcopal Española no le haya informado de las mezquindades de la Venerable Orden y por eso es muy importante que le hagan visitar el barrio de Las Latina y le expliquen lo que hacen sus compañeros de fe.
No se arredra el Papa León XIV ante los abusos de figuras políticas internacionales. Conocidas son sus polémicas y controversias con dirigentes como Donald Trump o Benjamín Netanyahu, con los que ha mantenido sonoras broncas por sus actuaciones bélicas y sus retóricas exterminadoras. Por eso no parece difícil que el Santo Padre castigue a los Venerables religiosos cuando se entere de cómo se las gastan los propietarios de los inmuebles que están a favor del celibato religioso, pero también en contra del lucro inmobiliario cesante.
Y que puede hacer León XIV con esta orden tan exótica para que no vuelva a dejar sin hogar a nadie lo que constituye un escándalo entre las personas de buena voluntad. A mi me parece que lo que debe hacer Su Santidad con los responsables de este desahucio es expulsarlos de las Iglesia, es decir, excomulgarlos, que es una decisión que es competencia de los dirigentes de las Iglesia. Así, si los mandas a hacer puñetas, los desahucias de la casa de Dios.
La historia de Carlos Lazo refleja las contradicciones en la relación entre Estados Unidos y Cuba. Nacido en La Habana en 1965, abandonó su país natal en ferry en la década de 1990. Tras servir como enfermero en el ejército estadounidense en Irak, regresó a casa en 2005 y descubrió que las nuevas restricciones impuestas por la administración Bush le impedían visitar a sus hijos, que vivían en la isla. El legado de la guerra lo transformó en activista. Lazo incluso habló ante el Senado estadounidense pidiendo el fin de las sanciones contra las familias cubanas, medidas que solo se suavizarían durante la administración Obama. Años después, insatisfecho con la lentitud de la administración Biden para revocar las decisiones más severas impuestas durante el primer mandato de Trump, organizó una marcha desde Miami hasta Washington D.C., recorriendo unos 2000 kilómetros a pie, para entregar más de 25 000 firmas a la Casa Blanca exigiendo el levantamiento de las sanciones. En medio de la escalada de la crisis actual, iniciativas como la de Lazo buscan una solución pacífica, fortaleciendo los lazos entre pueblos que, en sus palabras, deberían relacionarse como vecinos y amigos.
Carlos Lazo en el aeropuerto de Miami, Florida, con cargamentos de leche en polvo que serán donados a hospitales pediátricos, residencias de ancianos e iglesias cubanas | Imagen: Archivo personal
¿Qué aspectos de la vida en un país sumido en una crisis energética y cada vez más bloqueado económicamente no logran reflejar los medios de comunicación?
Las noticias no logran captar la realidad de un país sin combustible. El mundo entero está tan acostumbrado a ver el orden internacional quebrantado que esto pasa desapercibido. No hay combustible porque no hay entrada de productos, precisamente porque existe un bloqueo. No solo un bloqueo económico, sino también un bloqueo naval, con buques estadounidenses patrullando la costa de Cuba para impedir la entrada de combustible de otros países. Estos países también son amenazados con aranceles adicionales y represalias económicas.
Es derecho de todo país poder comprar petróleo y alimentos. Salud, educación: esto afecta a todos los sectores de la economía cubana en su totalidad. Un país donde casi todo el día y la noche no hay electricidad, no hay nada para cocinar. La pregunta es: ¿cómo resisten aún? Esa es la cuestión.
Tras reincorporar a la isla a la lista de países patrocinadores del terrorismo y extender el embargo a sectores esenciales, Trump afirmó que Cuba está "al borde del colapso". Incluso consideró la intervención militar. Si las amenazas de invasión se materializan, ¿el sentir popular será el de un pueblo que se alzará en armas para defender su país, o se percibirá como el agotamiento del gobierno de Díaz-Canel?
Creo que todo gobierno, tarde o temprano, llega a su fin. Y el gobierno cubano lleva años sufriendo problemas: la pandemia, el endurecimiento de las medidas estadounidenses, la caída del turismo y los accidentes aéreos. En otras palabras, todo gobierno, obviamente, llega a su fin. A nivel popular, creo que la gente se cansa y el discurso de resistencia se vuelve cada vez más difícil. Se preguntan: ¿qué esperanzas hay? ¿Cuántos años más nos quedan? Sobre todo si la política de Estados Unidos es precisamente esa.
Esto se afirma explícitamente en el famoso memorándum de Lester Mallory de 1960 [entonces subsecretario de Estado de EE. UU.] , donde decía que el gobierno de Fidel Castro era popular y que la única manera de reducir su apoyo, y eventualmente su caída, era provocando hambruna en la población. Induciendo enfermedades y reduciendo los salarios reales. Hoy vemos esto en su forma más extrema; hoy esta política no se disimula. Por supuesto, hay sectores en EE. UU., en la extrema derecha, obsesionados con derrocar al gobierno cubano.
No se trataba solo del bloqueo y las sanciones. Cuba cometió errores económicos y tardó en implementar políticas para mitigar los efectos de las sanciones. Pero, sin duda, la guerra económica librada por Estados Unidos es el factor más importante, y erosiona la popularidad de quien ocupe la presidencia. Y estoy seguro de que, en medio de la desesperación, la escasez de alimentos, medicinas y electricidad, muchos dirán: "Pase lo que pase, tenemos que resolver este problema".
Pero tampoco me cabe duda de que, si se produjera una invasión, más allá de las creencias, las ideologías y el propio gobierno de Díaz-Canel, habría muchos cubanos que defenderían la soberanía nacional, el concepto de que su tierra está siendo profanada por tropas de ocupación. Porque esa es la historia de nuestro pueblo, y Cuba tiene una larga tradición de independencia y soberanía. Así que creo que sí, el gobierno no es popular. Pero al mismo tiempo, si las tropas estadounidenses vinieran a ocupar el país, no creo que el pueblo las recibiera con los brazos abiertos.
Construiste tu carrera apostando por el amor y las conexiones humanas entre ambos países. En este escenario de fuerte tensión geopolítica, ¿cuál es la importancia de organizaciones como Puentes de Amor?
Bueno, a veces es necesario reconocer que uno se siente impotente ante los acontecimientos, ante el abuso contra los pueblos, ante la posibilidad de no poder hacer nada. A esto se suma el hecho de que, de este lado [de EE. UU.] , durante mucho tiempo hubo una campaña que nos acusaba de ser agentes del gobierno cubano, y del otro lado [de Cuba] , en los sectores más extremistas, también hubo una campaña que intentaba presentarnos como agentes del gobierno estadounidense. No somos ni uno ni otro, es bueno dejarlo claro. Puentes de Amor es un movimiento que va más allá de creencias e ideologías, un movimiento que busca el fin de las sanciones contra Cuba y la construcción de puentes de amor entre los pueblos de Cuba y EE. UU.
Hoy más que nunca, cuando el país está al borde de la invasión, cuando se enfrenta a sanciones, es el pueblo quien paga las consecuencias. Afecta directamente al cubano promedio, y el objetivo es doblegarlo. Esto puede ser inmoral, pero es evidente que ese es el objetivo: privar a Cuba de la posibilidad de desarrollo, de recursos, de esperanza. Creo que la idea y la visión de Puentes de Amor, en estas circunstancias, cobran mayor importancia que nunca. Porque es una visión de respeto, de diálogo entre naciones, de diálogo sobre problemas, de resolución de asuntos internacionales en la mesa de negociación. La única invasión que apoyamos es la de derribar muros y construir puentes de amor. Una invasión de inversiones, de intercambios científicos, de reencuentros entre ambos pueblos como vecinos y amigos, cooperando. Y estoy seguro de que esto sería lo mejor para todos.
A lo largo de todos estos años, ¿cuál ha sido el resultado de las batallas que usted libró? ¿Fue para poner fin a los embargos estadounidenses o para lograr la prosperidad en la vida del pueblo cubano?
Fue una experiencia agridulce. Cuando decidimos iniciar el proyecto, que consistía en llevar leche y medicinas a todos los hospitales pediátricos de Cuba, pensé: ¿quién puede decir que esto es malo? Sin embargo, recibimos muchos ataques y difamaciones de los sectores más extremistas de Estados Unidos. Quienes no se benefician de este mensaje de amor y paz deben demonizarlo. De igual manera, existe un sector en Cuba que no ve con buenos ojos que un grupo de cubanos de diferentes creencias e ideologías preste ayuda. Esto ha afectado nuestra lucha y las actividades que realizamos. Es un sector que cree que la solidaridad solo puede venir de quienes apoyan el proyecto socialista cubano, y no pueden comprender que hay personas como muchos de nosotros, que emigramos de Cuba, pero que queremos ayudar a nuestro pueblo.
Las últimas veces que fuimos, no pudimos entregar la ayuda directamente a la gente. Para nuestros activistas, esto es muy importante: poder tener este contacto con los médicos, con los padres de los niños enfermos; nos anima a saber por qué luchamos. Y a veces prefiero mantener esto en privado, sin comentar demasiado, porque hablar de lo que hacemos podría crear obstáculos y problemas para esas mismas fuerzas extremistas de ambos bandos que han decidido convertirnos en sus enemigos.
Pero el resultado positivo crece cada día, porque aunque nuestras actividades sean silenciadas o ignoradas, ese no es el punto. El punto es seguir ayudando. ¿Y cuál es el resultado positivo? Que una familia cubana tenga un plato de comida y pueda comerlo. Que una anciana que no puede vivir con su pensión pueda tomar su medicación. Así que, si el resultado positivo es haber bajado la fiebre de un millón de niños y ancianos cubanos, eso es suficiente, ese ya es el resultado positivo. Y ese es un resultado positivo inmenso, inmenso para todas las vidas. Las ideologías pueden cambiar, los gobiernos pueden cambiar, pero el amor y el humanismo han existido, existen y existirán en todas las épocas y en todas las geografías.
¿Cómo se posiciona usted en medio de esta tensión? ¿Está dispuesto a ser un puente para una resolución pacífica entre gobiernos? ¿Cree que esto aún es posible, o es inevitable una escalada de la crisis?
Creo que la paz siempre es posible y que debemos darle una oportunidad. Es lo que la gente quiere y merece. Más aún cuando hay tantos puntos en común entre el pueblo de Cuba y el de Estados Unidos. En otras palabras, no creo que existan diferencias irreconciliables ni nada por el estilo.
No creo que se concrete la idea de usar a Puentes de Amor, o a algunos de nosotros, como enlace entre los dos gobiernos. Somos un movimiento de gente común, gente humilde. Pero sí, más que ser un puente entre los dos gobiernos, me gustaría que Puentes de Amor fuera un puente entre la familia cubana, entre los cubanos que están en el extranjero y los que están dentro. Siento que Cuba y Estados Unidos son como una madre y un padre divorciados que no se entienden bien, que han estado en conflicto durante años, pero lo mejor que pudieron hacer fue comprenderse por el bien de sus hijos.
Además, hay asuntos que no requieren esperar a negociar con Estados Unidos, asuntos que Cuba puede resolver soberanamente. Por ejemplo, abogamos por la eliminación de las prohibiciones que impiden la entrada a Cuba a los cubanos residentes en el extranjero. Actualmente, existe una ley que les impide la entrada durante ocho años. Esto se aplica a quienes viajaron en misión de trabajo y no regresaron al país. Esto castiga no solo al individuo, sino también a toda la familia que queda atrás, sin poder ver a su ser querido. La mayoría de los cubanos que abandonan Cuba lo hacen en busca de una vida mejor, porque son víctimas del bloqueo. Castigar a estas personas con un exilio forzoso de ocho años es algo que debe cambiarse. Es un paso hacia la sanación del alma de la nación. Hemos hablado con las autoridades cubanas, con el propio presidente, sobre este tema. Y, bueno, todavía no hay solución. Pero algún día se resolverá de una forma u otra. Estoy seguro de que la familia cubana se unirá sin obstáculos.
Finalmente, ¿cree que el gobierno brasileño podría desempeñar un papel más importante en el fomento de una comunicación más directa y eficaz entre Cuba y Estados Unidos?
No sé si el presidente Trump estaría dispuesto a seguir ese camino. La verdad es que es difícil predecir qué hará, porque es bastante impredecible. Pero creo que el presidente Lula puede desempeñar un papel importante. Puede ayudar a interceder, a ser una voz de entendimiento para buscar una solución honorable, negociada y beneficiosa para el pueblo de Cuba, que en este momento sufre esta agresión y amenaza, y para el pueblo de Estados Unidos.
Siento una profunda gratitud al saber que Brasil, tradicionalmente bajo el mandato del presidente Lula y otros presidentes, ha ayudado al pueblo cubano. Muchos médicos cubanos trabajan en Brasil, y existe una relación fraternal entre los pueblos cubano y brasileño. Hay lazos históricos y culturales.
Por muy ocupado y preocupado que esté el gobierno de España con el asunto Zapatero estos días y los que vengan, tanto el ministro de Asuntos Exteriores como el presidente Sánchez deberían prestar atención a lo que está ocurriendo en el Este de Libia, donde diez integrantes del convoy humanitario Global Sumud Land, que se dirigía Gaza con ayuda humanitaria, fueron retenidos hace más de dos días por las Fuerzas Armadas libias sin que se tenga hasta ahora ninguna información de su paradero. Elconvoy, que partió de Mauritania hace un mes, lo integran diez camiones de ayuda humanitaria, siete ambulancias y más de 200 personas, entre las que hay expertos en medicina, ingeniería logística y derecho humanitario. Los diez activistas retenidos negociaban el paso del convoy en un control próximo a la ciudad de Sirte. Se trata de la periodista española Alicia Armesto Núñez, la polaca Laura Kwoczala, la estadounidense Jenelle Jones, los argentinos María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, el uruguayo Matías Álvarez Rodríguez, la portuguesa Ana Margarida França Santana Baptista, el tunecino Ashraf Joya, y los italianos Domenico Centrone y Leonarda Alberizia. El convoy había informado previamente de que las negociaciones con las autoridades del este de Libia para garantizar un paso seguro se habían estancado. "Las reiteradas peticiones de reunión para finalizar los detalles de la recepción y entrega de la ayuda humanitaria, junto a los especialistas que viajan a bordo, no han recibido ninguna respuesta concreta", explicaba el grupo en un comunicado anterior. Desde la 15,22 horas del 24 de mayo se perdió el contacto con los retenidos y no se tiene hasta el momento información ni prueba de vida de esas diez personas. Anteriormente, otras delegaciones habían recibido amenazas, generando la natural preocupación entre los participantes de esta misión. La pretensión de la Global Sumud Land, según Armesto, del Sindicato de Periodistas de Madrid, es llegar a Gaza, romper el bloqueo y protestar in situ por el elevado número de profesionales de la información que han sido asesinados por las tropas israelíes, en su mayoría palestinos. Creo que el gobierno español está tardando en poner en marcha las correspondientes indagaciones, exigiendo a las autoridades libias la suficiente información sobre el el paradero y estado de salud de Alicia Armesto y el resto de sus compañeros, sobre todo después de haber comprobado los maltratos, torturas y vejaciones sufridos por los activistas humanitarios de la Global Sumud Flotilla, una vez fueron secuestrados en aguas internacionales por el Estado de Israel. Ya se sabe lo largos y poderosos que son los tentáculos de los servicios de inteligencia israelíes*.
*Es de resaltar la repercusión mediática que tuvieron los miembros liberados y maltratados de la Global Sumud Flotilla hace días y la escasa o casi mínima cobertura informativa que se le está dando a los diez "desaparecidos" de la Global Sumud Land. Un motivo más para preocuparse por ellos.
La justicia no puede funcionar según el apellido, la ideología o el interés mediático del momento. Porque cuando unos son protegidos y otros expuestos al escarnio público sin pruebas firmes, la ciudadanía empieza a percibir algo muy peligroso: que la justicia no es igual para todos.
Ricardo Miñana
Joaquín Bosch lo ha dicho claramente: la ley prohíbe expresamente publicar diligencias de investigación en fase de instrucción. Y, sin embargo, vemos una y otra vez cómo se filtran datos personales, imágenes, registros y detalles íntimos de determinadas personas con absoluta impunidad.
Lo sucedido con las joyas halladas a Zapatero resulta profundamente obsceno. Se habla de objetos personales y heredados de la familia, cuestiones íntimas que jamás deberían acabar convertidas en espectáculo televisivo. Se han difundido detalles privados al milímetro para alimentar el morbo y el escarnio público, vulnerando cualquier mínimo respeto por la intimidad y la presunción de inocencia.
Porque aquí ya no hablamos de información: hablamos de exhibición pública y de manipulación política. Las investigaciones judiciales se están utilizando como herramientas de desgaste mediático. Se filtran documentos, registros y detalles reservados mientras determinados medios montan juicios paralelos en horario de máxima audiencia.
Y lo más indignante es la doble vara de medir. Sobre las joyas personales halladas, a muchos nos gustaría que le abrieran la caja a Aznar, Montoro, Rajoy, Ayuso, Feijóo y compañía para ver el mismo despliegue televisivo minuto a minuto. Pero no ocurre. De cierta derecha política todo se protege, todo se minimiza o directamente se oculta. En cambio, cuando el señalado pertenece a la izquierda, se retransmite prácticamente en directo para convertirlo en un espectáculo de humillación pública.
Eso es lo que genera una sensación creciente de desigualdad ante la justicia. Porque las filtraciones existen constantemente, pero solo algunas se convierten en operaciones de demolición mediática perfectamente sincronizadas. El caso del fiscal general del Estado es otro ejemplo evidente: se le señaló y se le condenó públicamente antes de demostrar nada concluyente, mientras otros casos similares jamás recibieron el mismo trato judicial ni mediático.
Y aquí alguien debería asumir responsabilidades. Si desde un juzgado salen continuamente datos reservados, imágenes y diligencias protegidas, el problema no es solo quien publica, sino también quien permite o no controla esas filtraciones. No puede ser que la fase de instrucción se haya convertido en una herramienta de presión política y manipulación colectiva.
La justicia no puede funcionar según el apellido, la ideología o el interés mediático del momento. Porque cuando unos son protegidos y otros expuestos al escarnio público sin pruebas firmes, la ciudadanía empieza a percibir algo muy peligroso: que la justicia no es igual para todos.
El proceso contra Zapatero va para largo, seguramente habrá acontecimientos externos que tendrán una gran influencia sobre la causa y el deterioro del gobierno se acelerará mucho. La izquierda decidió unir su suerte a la del gobierno de Sánchez y difícilmente tendrá ya vuelta atrás. Pensar que esto se resuelve con confluencias electorales o con operaciones tipo Rufián es no haber entendido nada.
En el desfile del 12 de octubre de 2003, el jefe de la oposición permaneció sentado al paso de la bandera de Estados Unidos en protesta por la invasión de Irak.
Manuel Monereo
No me sorprendió demasiado la imputación de Zapatero, sí el
motivo y, sobre todo, la “construcción” de una estructura penal que lo situaba
al frente de una trama criminal. El secuestro del presidente Maduro y
la creciente sintonía de la nueva presidenta con la Administración
norteamericana invitaban a pensar que algo sustancial estaba cambiando en las
estructuras del poder venezolano. La entrega de Alex Saab era
una señal clara de que las autoridades de los EE. UU querían
ajustar cuentas a todos aquellos que de una u otra forma habían trabajada para
el chavismo en la difícil tarea de eludir las sanciones y esquivar las
múltiples barreras que pretendían ahogar a la economía y la sociedad caribeña.
Dado el protagonismo público de Zapatero y las conocidas
diferencias de Sánchez con Trump, no era demasiado
aventurado pensar que algo terminaría llegando por ese lado. Las derechas
llevan años hablando del tema, denunciando al expresidente por el cobro de
mordidas, insinuando siempre la financiación ilegal del PSOE. La
reunión en el aeropuerto de Madrid de Delcy Rodríguez y Ábalos aún
colea y ahora volverá con mucha mayor fuerza.
El domingo pasado, Enric Juliana habló del asunto,
señalando que en el origen de la imputación de Zapatero estaban
los informes de los servicios de inteligencia de la embajada norteamericana;
añadiendo que, seguramente, aparecerán muchos más, del “expediente”, así lo
llamó, Zapatero. Hay una cuestión muy delicada, conociendo cómo
funciona el sistema jurídico-penal norteamericano, la entrega de Saab puede
tener consecuencias especialmente negativas para el presidente Maduro y Celia
Flores y ocasionar la imputación de personas que de uno u otra forma
colaboraron con el gobierno venezolano en tareas específicas relacionadas con
la creación de estructuras financieras e instrumentos comerciales que
permitieran eludir la enorme batería de sanciones impuestas por las diversas
administraciones del poderoso vecino del Norte. Se sabía, además, que el
gobierno caribeño pagaba bien. No entro en la casuística, solo tomar nota que
oponerse a EE. UU siempre tiene consecuencias y que su poder
es prácticamente ilimitado cuando se trata de sus aliados, con razón Stephen
Walt ha hablado de un “hegemón depredador”.
Nada ocurre por casualidad y mucho menos cuando se trata de nuestro poder
judicial. Lo de Zapatero hay que analizarlo desde un plano
concreto, especifico, políticamente guiado, porque se trata de eso, de
política, de poder. Quizás convendría hacerse la pregunta clave: ¿por qué una
oposición tan radical a un gobierno que practica unas políticas débilmente
reformistas, siempre compatibles con los poderes existentes? Si nos tomáramos
en serio lo que dicen Abascal o Feijóo nos
encontraríamos al borde de una guerra civil y Sánchez sería el
nuevo Lenin español. No es para tanto, por mucho que los medios de las derechas
incendien periódicamente nuestras televisiones y nuestras calles. Este gobierno
es odiado no por lo que hace, sino por lo que impide hacer; no por lo que practica
y defiende sino por las (contra)reformas que no realiza en un momento crucial,
decisivo para las clases dirigentes del país.
Estos días se discute, digámoslo así, sobre el cambio de ciclo en la
izquierda. No, el verdadero cambio es de ciclo histórico-social, que afecta a
todos los planos de la vida pública, de la política, de la cultura, de las
relaciones internacionales y, fundamentalmente, del poder entre las clases en
cada uno se los Estados singularmente considerados. La Unión Europea vive
su enésima refundación, situando en su centro el rearme y la guerra a plazo
fijo (2029/30) con Rusia; la hegemonía alemana se hace cada vez más
evidente y la OTAN se convierte de facto en la verdadera
dirección política de unas instituciones demasiado lentas y
burocratizadas. Mertz lo ha defendido con mucha claridad:
desreglamentar, desregular, prioridad absoluta a la economía de guerra y
reducción de los derechos sociales y sindicales, comenzando por las pensiones.
El concepto clave: el Estado Social es insostenible. El gran problema de lo que
queda de la izquierda es que no tiene capacidad ni coraje moral para afrontar
este cambio de ciclo y sigue pensando que términos como social democracia,
Europa social, orden internacional basado en normas, autonomía estratégica o
soberanía europea dicen algo que tenga que ver con la realidad o con los
imaginarios sociales asentados.
Cuando Pedro Sánchez se retiró en meditación existencial
en abril del 2024, sabía lo que le venía encima. Le hicieron una oferta que no
podía rechazar, pero lo hizo. En el manual del superviviente no había espacio
para la retirada. Construyó su figura reactivamente, asumió como propia lo que
la derecha decía de él, jugó al límite, sacándole partido a la polarización,
gobernado como oposición a la derecha. Su táctica, al final, consistió en
diferenciarse de Trump cumpliendo estrictamente los acuerdos
de la OTAN, seguir las políticas de la Unión Europea de
enfrentamiento con Rusia y de apoyo a Ucrania y
a la vez propiciar el acercamiento a China, defendió los derechos
sociales sin cuestionar nunca las líneas rojas que gobierna el poder real, el
de verdad. Maestro de la finta, del regate, terminó por convertirse en el líder
de la izquierda, incluida la que se llama a sí misma alternativa.
La historia vuelve y se venga. Los poderes saben que la “constitución
material” del régimen del 78 está en crisis desde hace más de una década, que
el bipartidismo que gobernó el país está obsoleto y que hace falta ordenamiento
jurídico-político que dé cuenta de la nueva relación de fuerzas en un Estado de
Excepción global. Eso de establecer una sociedad democrática avanzada es cosa
del pasado, los derechos sociales y sindicales, antiguallas, la soberanía
nacional, idea obsoleta y peligrosa. Ahora los tiempos son otros, son tiempos
de tecno-fascismo, de guerra, de contrarrevolución preventiva. Las derechas
(las duras y las extremas) quieren el poder para alinearse férreamente con los
que mandan y no se presentan a las elecciones y dar por concluido el ciclo
histórico anterior y abrir el nuevo. Se trata de poner fin a una experiencia
social que cambió a Europa, que la hizo diferente (después de dos guerras
mundiales y durísimos conflictos de clase), que consagró la presencia de las
masas en la política, que convirtió a las clases trabajadoras en sujetos con
vocación de hegemonía y que definió un tipo de democracia basada en la
transformación social.
El proceso contra Zapatero va para largo, seguramente
habrá acontecimientos externos que tendrán una gran influencia sobre la causa y
el deterioro del gobierno se acelerará mucho. La izquierda decidió unir su
suerte a la del gobierno de Sánchez y difícilmente tendrá ya
vuelta atrás. Pensar que esto se resuelve con confluencias electorales o con
operaciones tipo Rufián es no haber entendido nada.
Este otoñó visitará diversas ciudades de España el cantautor cubano, casi medio siglo después de aquella primera gira en 1977, cuando nuestro país inauguraba la llamada transición democrática. Silvio Rodríguez aún gasta papeles para recordar, “para anotar e incluso para desvariar”, responde a la pregunta de si, bien entrados como estamos en la era digital y al filo de sus seis décadas de carrera, sigue emborronando cuadernos a mano con primeras versiones. “… Claro, después todo eso se transforma en bits”, añade. Días atrás anunció con un video en redes sociales su próxima gira: un recorrido por ocho ciudades españolas entre septiembre e inicios de octubre. En el país ibérico se presentó por última vez en 2021, y debutó en 1977. Aquel fue un año fundamental en la transición española, con la celebración de las primeras elecciones democráticas, después del fin de la dictadura franquista.
Vía correo electrónico le pedimos una breve evocación de aquella experiencia vivida hace casi medio siglo, y algún adelanto sobre los conciertos que vendrán. Mientras aguarda que se complete la instalación de paneles solares en su estudio para sortear los apagones diarios y poder comenzar los ensayos, nos hace llegar estas respuestas.
¿Cómo fue la gira que te llevó a España por primera vez?
Nos presentamos en colegios mayores y en pueblitos. Duró como mes y medio. También estuvimos en eventos, en fiestas regionales. Recuerdo que hubo un estadio, en Málaga, supongo que por alguna fiesta.
¿Qué representó para tu carrera?
Primero, la impresión de conocer España, sabiendo que parte de mis ancestros procedían de por allá. Tenía 30 años. El año anterior había viajado dos veces a la República Popular de Angola, en plena guerra. Había olvidado un poco este otro tipo de viaje. Algo bueno que recuerdo es que aquella gira sirvió para que latinoamericanos de países con gobiernos militares conocieran nuestro trabajo y enviaran nuestras canciones a sus países, tanto en casetes como en vinilos camuflados con otras portadas de discos. De esto nos enteraríamos años después, cuando pudimos visitar esos países.
Según la promoción, celebras 50 años de carrera, ¿qué repertorio llevarás? ¿Con qué criterio seleccionas las canciones para celebrar tu vida artística a partir de una obra tan prolífica?
En realidad son casi 60. Empecé profesionalmente el 13 de junio de 1967, en el programa de televisión "Música y Estrellas". Esto quiere decir que cuando llegue a España voy a haber cumplido 59 años de carrera profesional como trovador, y harán 49 años de mi primera visita a ese país. La idea es hacer temas de todos los tiempos: de aquellos iniciales, de los del medio y de algunos últimos también.
Recorrerás ocho ciudades entre septiembre y octubre. ¿Alguna o algunas de ellas tienen una significación especial para ti?
La verdad es que siento afecto por todas las regiones del Estado español. De todas partes guardo recuerdos especiales en algún sentido. Del País Vasco siempre he recibido enormes muestras de solidaridad con nuestra isla. En Cataluña tengo un nieto, un hijo y una nuera. En Valencia está o estaba una tremenda Asociación de Solidaridad con Cuba. Con Galicia acabo de hacer una colaboración, con Uxía, en un tema suyo dedicado a la escritora Begoña Caamaño, que además fue mi amiga. En Alicante tengo a Antonio Gades, un hermano inmortal; y más andaluza que mi querida Pepa Flores, habría que mandarla a hacer. En Granada tengo a Paco Marín, un luthier asombroso y buen amigo. Imagínate en Madrid, donde tengo a los Aute, que son mi familia. Tengo tantos amigos en toda la península, tantos recuerdos, tantas buenas vivencias, que siempre que regreso a España es como continuar una conversación que interrumpimos hace un rato.
Has dicho alguna vez que desde que empezaste a actuar piensas que cada gira puede ser la última, y que nunca te consideraste “un animal de escena”. ¿Qué te llevó a decir sí a esta gira?
Me llevó a decir sí el hecho de que hace un lustro que no hacía conciertos por allá. Y porque son jóvenes y afectuosos los organizadores, y me caen bien.
¿Habrá concierto de partida en La Habana?
O de regreso. Aún no lo hemos decidido.
¿Cómo se prepara una gira internacional desde una ciudad que resiste el coma inducido de un bloqueo de combustibles (y de tanto más)?
Es un lío constante la falta de petróleo. Nos golpea con el transporte y la electricidad. En [los Estudios] “Ojalá" estamos en proceso de colocar paneles solares, para poder grabar y ensayar. Por suerte, los ensayos no requieren de burocracia estatal alguna. Los músicos siempre estamos dispuestos y trabajamos las horas que sean necesarias.
El diálogo musical con artistas jóvenes —exponentes del trap, el reguetón, el rap— supone un cruce entre mundos distintos o distantes. ¿Qué te parecen estos géneros?
Me parecen productos de los tiempos y de las tecnologías.
A propósito de géneros, siempre has dicho que en tu búsqueda creativa das importancia a que cada trabajo tenga vida propia, que no se parezca a otro; también has incursionado en numerosos estilos musicales y formatos, ¿hay alguno que no hayas explorado y te gustaría hacerlo?
Me hubiera gustado desarrollarme más orquestalmente. Inconforme con eso, en el año 2000 me propuse orquestar un largo y variado trabajo para el que compuse bastante y que llamé “Expedición". Por otra parte, es muy difícil no parecerse a uno mismo, mucho más cuando se ha andado un buen tramo. Hay recurrencias que son inevitables. A esas características algunos les llaman “estilo”. Cuando empecé a componer me preocupaba –y lo expresé– que mis trabajos se parecieran entre sí. Por esa razón he sido muy autoexigente, aunque determinadas recurrencias o preferencias es imposible que no se manifiesten (en definitiva, uno es uno mismo, mal que le pese).
Junto al músico y productor argentino Alejo Stivel has lanzado la canción “Déjame en paz”, con un videoclip hecho con inteligencia artificial. ¿Qué piensas sobre la IA, “gran tema” del momento? ¿Te interesa experimentar con ella en tu trabajo?
En cosas como ese video, que realmente es magnífico, me parece bien experimentar con la IA. Pero en lo que es mi trabajo composicional, prefiero seguir “a la antigua”, como decía aquel cuento.
¿Cuál es el lugar de un artista en un momento histórico marcado por tanta fragmentación y tanto ruido?
Creo que está bien que cada cual decida cómo conducirse. Yo me confieso producto de mi geografía, de mis circunstancias históricas, de la familia que me tocó tener. Tomando en cuenta todo esto, hay comportamientos que me son esenciales. Hay principios que me han formado y que, sencillamente, son parte de mis huesos, de mi espíritu: ser solidario, respetuoso, humanista… Son cosas sin las que no sabría vivir.
Tu lista de colaboraciones recientes es muy diversa: del rapero argentino Milo J, X Alfonso, hasta Chico Buarque, que no necesita presentación. ¿Qué buscas al compartir una canción con alguien? ¿Hay un criterio, una intuición?
Empiezo aclarando que no siempre tengo tiempo para aceptar invitaciones, cosa que lamento. En los casos que ha sido posible, he buscado complacer a quienes me invitan a colaborar con su trabajo. El criterio que sigo es que me guste la canción, sentirme bien interpretando la música y las palabras propuestas. Así me pasó con Camilo: me gustó mucho su canción y por aquellos días pude dedicarle algo de tiempo. En el caso de Alejo, parte del texto es mío, porque escribimos a cuatro manos la canción. El caso de Chico es muy especial, porque fue un gesto solidario que él ha tenido con Cuba, en nuestra dura situación actual. Él vino hasta La Habana a grabar en nuestro estudio Ojalá, con un gesto de hermano. Con él vinieron su esposa, la abogada Carol Proner, y su hijo Francisco, que hizo el video. Fue una acción solidaria con Cuba.
Comenzaste tu oficio antes de mediados de los 70. ¿Nos compartes una memoria de tus primeros momentos a solas con la guitarra, y de cuando empezaste a encontrar en esa relación un camino de vida?
Sí, como expliqué antes, llevo 59 años de carrera profesional en la música. Mis primeros momentos a solas con la guitarra fueron durante mi servicio militar en 1964 (primer llamado), en el campamento militar de Managua. Desde que tuve mi propio instrumento, cada instante que pude lo dediqué a superarme e intentar escribir canciones. Como en aquel primer llamado daban muy pocos pases, tuve muchas noches solo, practicando, tratando de ampliar mi escaso universo guitarrístico. En los festivales de aficionados de las FAR empecé a cantar mis temas, con un compañero llamado Luis López. El último año de servicio lo pasé en la revista "Verde Olivo", donde me daban pase los fines de semana. En uno de ellos, el periodista y narrador Guillermo Rosales, amigo mío desde el semanario Mella, me llevó a conocer a Belinda Romeu, que tocaba la guitarra y hacía canciones como yo. Aquella noche conocí a su padre, Mario Romeu, un pianista extraordinario y director de la orquesta de la radio y la televisión. Fue Mario quien me puso ante las cámaras, aquel martes 13 de junio de 1967.
Cincuenta y nueve años de carrera son también cincuenta y nueve años de vida en Cuba. ¿Cómo describes la distancia entre el país en el que empezaste a cantar y el de hoy?
En 1967 ya teníamos bloqueo, pero también más posibilidades y amigos. Faltaba mucha épica. El Che aún vivía y estaban activas las ideas tercermundistas de la Tricontinental. Estábamos a tres años de la zafra del 70 y a punto de la Ofensiva Revolucionaria, lo que significó la estatalización de toda actividad laboral del país (error que se entiende por la influencia del campo socialista, pero que todavía estamos pagando). Yo era un exrecluta (la gente nos llamaba “hombres de 7 pesos”). De pronto me propusieron un programa de televisión semanal y 100 pesos mensuales de sueldo. Yo vivía con mi madre y mi hermana menor y pedí 200. Ese fue mi sueldo histórico casi hasta que me jubilé, a los 60 años. Fuimos una juventud patriótica y también rebelde, contestona. Nos querían, pero no todo el tiempo (y mucho menos todo el mundo). Por suerte, hubo personas como Haydée, como Alfredo, como el mismo Fidel, que se preocuparon por los que empezábamos. La inmensa mayoría de mis compañeros de generación han muerto; algunos viven fuera. Hoy sigue creciendo la decadencia del imperio más grande de la historia humana, lo que arrastra al mundo político, económico y propagandístico. Se cometen genocidios como el de Palestina a la vista de todos. Los principios que el fin de la Segunda Guerra Mundial fijó son pisoteados. La ONU, anulada. ¿Hará falta una guerra nuclear para volver a la decencia? Dicen que después no quedaría mucha vida. Los abusadores siguen usando ese chantaje.
Utilizando la frase del autor que nos sirve de titular para republicar su interesante artículo en el diario La Nueva España, cabe afirmar sin ninguna reserva que, si se diera el caso de que ese partido llegara a gobernar en connivencia con la extrema derecha, lo que tendríamos en nuestro país sería una regresión democrática, auspiciada por el régimen de Donald Trump, cómplice con el Estado de Israel de un genocidio en la Franja de Gaza. Puede que no exista en la ciudadanía una concienciación suficiente para darse cuenta de esta posibilidad.
Armando Nosti
Vivimos tiempos peligrosos para la democracia. Estamos pagando las consecuencias de una mala transición y de decisiones posteriores que nos devuelven al pasado. Hemos conseguido avances sociales importantes que cómo la democracia, están en peligro. Quienes patrocinaron el golpe del 36 mueven los hilos de nuestros políticos para repetirlo.
El Tribunal de orden público, inviable en una sociedad democrática, se disolvió en 1977 creándose en su lugar la Audiencia nacional que integró a la mayoría de sus miembros. Aceptar un simple cambio de collar fue un error grave. El Consejo general del poder judicial que debería garantizar la independencia de jueces y magistrados, no lo hace. Secuestrado vergonzosamente por el PP durante años, se renovó de forma no menos vergonzosa repartiéndolo entre PP y PSOE. La Constitución dice que “será elegido por Congreso de Diputados y Senado por mayoría de tres quintos”, y aunque tiene esa mayoría, ignorar al resto de partidos convierte la renovación en un cambalache.
Frases como “Controlamos la sala segunda del Supremo desde atrás”, “Esto nos lo afina la fiscalía” o “El fiscal va p´alante” no necesitan traducción. La diferencia en el trato judicial y mediático que se da a la esposa del Presidente y el que se da a la pareja de la Presidenta, tampoco. Como no la necesita la actuación de la jueza del Caso Kitchen y el del Caso Koldo, o la tramitación de los casos Montoro y Pujol. El PP presume de información judicial privilegiada y exige presunción de inocencia para los suyos mientras la niega a los demás pidiendo dimisiones y malversando el Senado por un simple titular. La condena del Fiscal general por indicios ofrece pocas garantías.
Si se demuestra la culpabilidad de Zapatero que lo pague, pero que no sirva de sordina para los audios que implican a Rajoy y a Cospedal de los que el tribunal del caso Kitchen cortó la señal en directo al reproducirlos en sede judicial o para los 43 imputados de la Diputación de Almería o los 11 de Murcia por un fraude a la Seguridad social de 7 millones de euros. Esto está ocurriendo mientras hablamos de Zapatero. El partido más corrupto de la historia de España no puede erigirse en alternativa para una regeneración democrática que se hace imprescindible. Hay que decir basta y buscar una solución con un cambio de paradigma desde la voluntad y el compromiso ciudadano.
Los grupos de Podemos obtuvieron 69 diputados en 2015; una campaña de desprestigio sin precedentes, cuarenta querellas archivadas, la policía patriótica del PP, los ataques del PSOE temiendo el sorpasso, el mirar para otro lado de Sánchez y errores propios de una organización en formación los llevaron a la irrelevancia pese a demostrar en el Gobierno de coalición como se gobierna para el ciudadano. Si la idea de Rufián es capaz de movilizar a los desencantados de Podemos y unir fuerzas, sin egos ni tiquismiquis, podremos acabar con esta lacra, si no, seguiremos hasta que entendamos que el poder es nuestro y decidamos ejercerlo o nos acostumbremos a la condición de súbditos.
A estas alturas, y merced a sus declaraciones -mas propias de un aliado de la derecha-, nadie se sorprende de lo que pueda decir Felipe González, dios en otro tiempo del Partido Socialista. Incluso cuando opina de Zapatero, con el que nunca sintonizó ni en carácter ni en ideas. Si embargo sí puede haber motivos esta vez para indignarse por la actitud de González al juzgar a su compañero en el PSOE: “No le veo con capacidad para montar una ingeniería financiera…”, ha dicho entre las risas asertivas de sus devotos en un evento de carácter empresarial, no intelectual: “Que Zapatero haya llegado en su carrera vital a saber lo que es una sociedad offshore... No lo veo”. Después comentó que lo mismo se ha dejado arrastrar por Maduro.Luego citó a su discípulo manchego García-Page para decir que debería haber elecciones este año. El otrora calificado como gran estadista ha dejado patente que se trata no sólo de un político mediocre que traiciona a su partido, sino de una persona aviesa*.
*Comprendo el comentario de mi estimado colega Juan Cabrera Padilla: Deseando que declare Zapatero a ver si podemos seguir creyendo en algo o lo mandamos todos a la mierda. Sólo añado que la mierda puede ganar si lo mandamos todo a la mierda.
**Qué prodigiosa casualidad, comenta José Sarria. Bastó con que apareciera el “caso Zapatero” para que desaparecieran del mapa mediático el caso Kitchen, la Gürtel, la Púnica o Lezo. Como si alguien hubiese pulsado el botón de “borrado automático” en redacciones, tertulias y portadas. Igual el borrado procede también de la inteligencia USA. ¡Y no nos olvidemos del postergado caso Montoro! En estos seis años de gobierno de coalición se ha logrado:
-La tasa de paro ha pasado del 15,28 % al 9,9 %, cayendo por debajo del 10 % por primera vez desde 2008.
-Se han creado 3,5 millones de empleos y España supera ya los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social: un récord histórico.
-El turismo también bate récords: de 83 millones de visitantes extranjeros en 2018 hemos pasado a casi 97 millones en 2025.
-El PIB español ha pasado de 1,2 billones de euros en 2018 a cerca de 1,69 billones en 2025. Y conviene recordar algo fundamental: entre ambas cifras hubo una pandemia mundial que paralizó el planeta. A pesar de ello, la economía española ha crecido más del doble que la media europea.
-Las pensiones contributivas acumulan subidas cercanas al 25-27 %, mientras que las mínimas superan ya incrementos del 35-40 %.
-El Salario Mínimo Interprofesional ha pasado de 735,90 euros en 2018 a 1.221 euros mensuales en 2026: una subida cercana al 66 %.
-Y la llamada “hucha de las pensiones”, que el actual Gobierno recibió prácticamente vacía, con apenas 5.000 millones, supera ya los 15.000 millones de euros.
Esta isla que no cabe en la palabra “fracaso”.... Crónica desde el archipiélago cercado, donde la resistencia es un acto de amor y el talento, un testamento contra el olvido... Vigilia de Almas Sitiadas...
Allí donde el mar se convierte en muro invisible, donde las olas traen más promesas rotas que caracolas, se levanta una isla que el imperio insiste en llamar “país fallido” o estado fallido o....
Eso mismo...
Lo dicen en sus despachos alfombrados de gris, lo repiten en sus ruedas de prensa con la misma convicción con que se repite una mentira hasta que parezca verdad. Pero yo, que he recorrido medio mundo con los pies descalzos de quien busca la verdad bajo la piel de los números, pregunto: ¿Cómo puede ser fallido un país que siembra médicos donde otros siembran guerras, que exporta ingenieros en vez de bombas, que alfabetiza sueños en medio del asedio más largo que ha conocido la historia moderna?
Los profesionales cubanos regados por los cinco continentes no son fruto del fracaso: son la prueba viva de una Revolución que apostó por el ser humano cuando el capitalismo solo apostaba por el mercado. Si Cuba fuera un país fallido, no veríamos a nuestros médicos resucitando esperanzas en las selvas africanas, en las alturas andinas o en los suburbios olvidados de Europa. Somos hijos de una patria que, pese al bloqueo genocida de Estados Unidos, seguimos pariendo talento, dignidad y una alegría que hiere de tan auténtica.
El experimento que el imperio teme...
Pido, desde esta trinchera de tinta y poesía, que nos den un solo año sin bloqueo. Uno solo. Doce meses en los que el campesino cubano pueda mirar al horizonte sin la sombra de la sanción que le estrangula la semilla antes de nacer.
Un año en el que el científico tenga reactivos, el maestro pupitres nuevos,
el artista lienzos sin racionamiento. Entonces, y solo entonces, vendrán los incrédulos a comprobar lo que ya sabemos: que el socialismo cubano no es un barco a la deriva, sino un faro al que le han tapado la luz con escombros de embargo.
Quiten el bloqueo sin titubeos. Levántenlo con la misma urgencia con que se levanta a un niño caído. Verán entonces brotar una explosión de productividad y creatividad que dejará en ridículo décadas de narrativas imperiales. El campesino que hoy araña la tierra con uñas de resistencia, mañana la acariciará con manos de abundancia. Los profesionales que hoy emigran por asfixia económica, volverán o tenderán puentes de conocimiento sin necesidad de abandonar su tierra.
El llanto que lavará la historia
La alegría cubana, esa que sobrevive a apagones y carencias, se multiplicará como el pan de la solidaridad. “Contaminaremos al mundo con tan buena energía”, me dijo un anciano en el Malecón mientras el sol se derretía sobre La Habana, y sus palabras tenían la fuerza de un manifiesto poético. Porque cuando Cuba respire sin el torniquete del bloqueo, los visitantes no querrán marcharse. Descubrirán que el verdadero “fracaso” es haber permitido, durante más de sesenta años, un genocidio silencioso contra un pueblo humilde, trabajador y profundamente amante de la vida.
El mundo, presiento... apenas atinará a lavarse la cara con sus propias lágrimas. Lágrimas de vergüenza retrospectiva, de culpa colectiva, de asombro ante la resistencia de una isla que, pese a todo, nunca dejó de bailar, de educar, de curar. Porque no hay bloqueo que pueda cercar el alma, ni medida coercitiva que asfixie la ternura de un pueblo que hizo de la solidaridad su himno nacional.
Desde esta trinchera zurda que no se rinde, desde esta palabra que abraza la esperanza y este intento poético que se niega a claudicar, lanzo al mundo un desafío ético: levanten el bloqueo ya.
Sin condiciones, sin excusas geopolíticas, sin doble moral. Solo así sabrán lo que Cuba puede ser. Solo así entenderán que el único país fallido es aquel que condena al hambre a una nación entera por no arrodillarse ante sus designios.
Mañana, cuando la historia juzgue, los cubanos no seremos los acusados.
Seremos los testigos de cargo de una injusticia que el mundo pudo detener y no lo hizo. Pero aún estamos a tiempo de que el llanto no sea solo remordimiento,
sino el agua que limpie la conciencia de una humanidad que se dice civilizada.
Desde La Habana, con el corazón en carne viva y la convicción intacta, este trovador cronista deja constancia: Cuba no es un país fallido. Es un país milagroso. Y los milagros no se bloquean: se aplauden, se defienden, se aman....
En circunstancias como las que afectan estos días al expresidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, que acabó con ETA después de sufrir los más graves ataques dirigidos a un jefe de gobierno por el Partido Popular, conviene tener en cuenta el papel jugado por la mayoría de los medios de información -incluidos aquellos que se dicen progresistas- en el acoso y persecución que sufrieron los dirigentes y diputados de Podemos a base de difamaciones e infundios, de los que en todos los casos salieron absueltos.
De aquellos barros vienen los lodos que en los casos de la esposa del presidente Sánchez, el anterior Fiscal General del Estado y ahora Zapatero está soportando el ejecutivo con objeto de acabar con la legislatura. En el caso de Podemos, no bastó que se probara repetidamente la inocencia en los tribunales. El dispositivo mediático puesto al servicio de la mentira trabajó a destajo en su contra para convertir a un partido sin mancha de corrupción que llegó a competir con el Partido Socialista en un partido testimonial con una escasa representación en el Congreso, a la que también contribuyeron las desavenencias internas.
Hoy un amable comunicante ha tenido el acierto de rescatar y publicar oportunamente en las redes una primera página del diario El País, que ahora, previa reconducción hacia la derecha de la empresa que lo administra, ya avanza en sus titulares y editoriales El caso Zapatero sacude un final de legislatura agónico. Tenemos esa portada después de que este periódico celebrase recientemente su quincuagésimo aniversario y haya publicado para la ocasión, con la firma de un afamado escritor de la casa, un libro titulado El periódico de la democracia.
Supongo que al atreverse con un título en el que parece que el periódico se haya ganado la democracia en exclusiva -todos recordamos aquella edición especial al poco del 23-F-, no habrán cabido en sus páginas episodios como el de esta primera página dedicada a difamar al profesor Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos, que creo también compartió El País con algún otro diario editado en Madrid porque casi todos competían entonces en difundir falacias con una misma diana.
El llamado periódico de la democracia, cuando se demostró el infundio tipográficamente magnificado, dedicó sólo tres líneas a la reparación del mismo, que obviamente no salieron en la primera página sino bien disimuladas en la sección de Cartas al Director, como si formaran parte de una fe de erratas.
Tengo la sensación, por el cariz que está tomando el caso Zapatero y la colaboración estelar en el mismo de agentes de la inteligencia estadunidense, que la contribución del diario El País en aquellos barros contra Podemos se convertirá en lodos contra el presidente del actual gobierno de coalición. Habrá que prestar atención a partir de ahora a los editoriales. De momento, en el primero ya se calificó la imputación del expresidente como seísmo inédito para España, que también podría servir de titular a cualquier otro diario de la derecha extrema.
¿Y SI LA DERECHA EXTREMA SE HUBIERA PASADO DE FRENADA?
Ildefonso Suárez
Una toma de postura. Voy a mojarme ahora porque es éste el momento álgido de “caza mayor” de un expresidente, de José Luis Rodríguez Zapatero para acabar con el gobierno de Pedro Sánchez. La alabanza exagerada de su auto de imputación hace dudar a muchas personas de buena fe de su inocencia. Yo sí me he leído el auto entero, no así los informes de la UDEF porque no se han publicado íntegros en los medios, al menos hasta ahora.
Yo sí creo, como el catedrático Pérez Royo, que estamos en la misma operación que se hizo entre los años 1994 y 1995. Tras perder el PP las elecciones de 1993, la derrota no fue asumida por la derecha. Arenas y Gallardón llegaron a decir que había habido “pucherazo” electoral. La experiencia -es difícil derrotar a la izquierda en unas elecciones generales- les aconsejó llegar al poder por deslegitimación del oponente y la ayuda de sectores judiciales y mediáticos. Es la época del “sindicato del crimen periodístico", reconocido por Ansón que llegó a admitir que “pusimos en peligro la estabilidad del Estado”.
Pues bien, estamos en un “dejà vu”. Tras las elecciones del año 2023 y la sorpresa del triunfo de la izquierda, el PP y la ultraderecha no lo soporta y no se fía del resultado en 2027 y lleva lanzando una conjura mediática judicial para que se adelanten las elecciones. Y al igual que en 1995, no se atreve a lanzar una “moción de censura”.
Volvamos al caso Zapatero. Para mí es “responsable” de hacer parte de lo mismo que todos los demás expresidentes -todos han renunciado a su nómina vitalicia- para vivir de sus agendas, conferencias a precio de oro, participaciones en eventos, etc.. Pero es inocente de lo que se le acusa en el auto, de tráfico de influencias. Los demás miembros que conversan entre ellos le nombran continuamente, pero no existen conversaciones con él, no se identifica a qué personas u órganos influyó y en qué contexto y reuniones se produjo la presión para influir. Lo demás es hojarasca. Eso sí, con menos se ha condenado a todo un Fiscal General.
Una sospecha. En el auto -no sé si en los informes policiales- no se indica en qué fecha la HSI (Homeland Security Investigations) de USA remitió, la extracción (copia) del móvil de un accionista de Plus Ultra a la policía española en su poder desde el año 2021. Es un dato muy importante para comprender el trasfondo de este procedimiento. ¿Por qué no lo envió antes? Si se envió, ¿por qué se ha mantenido oculto hasta ahora? Si se ha enviado recientemente, ¿cuándo? ¿cómo se ha actuado tan rápidamente en este caso y tan lento en otros que afectan a la derecha -léase, caso Kitchen, Montoro, hermano de IDA, etc..
Un vaticinio. Con los mismos mimbres del auto, si no hay aportaciones significativas del material incautado, el juez puede decidir el 2 de junio desde la libertad momentánea de Zapatero con alguna medida cautelar, su ingreso en prisión con fianza o su ingreso sin fianza. Si en 14 días, entre el 19 de mayo y el 2 de junio, la UDEF ya hace su informe habrá que darles un premio por productividad en comparación con otros casos. Lo que decida nos dará una idea de por donde andará la causa.
Una esperanza. El ataque derecho-fascista es tan brutal y evidente que puede pasarse de frenada. El PSOE, si cree que el caso Zapatero quedará en nada, incluso sólo en nada legalmente, actitudes de lobista aparte, debe recuperar, proteger y arropar a Zapatero, utilizarlo en las campañas y no hacer como en anteriores casos de lawfare en las que abandonó en su día a Trías (independentismo catalán) y a Pablo Iglesias (Podemos). Ambos casos quedaron en nada judicialmente pero se les truncó su vida civil y política. Esto no se puede repetir.