viernes, 11 de septiembre de 2026

UNA LEY USA COMO INSTRUMENTO DE COERCIÓN UNIVERSAL

NO SON NUMERO, SON NIÑOS

"¿En qué se traduce una arquitectura de sanciones cuando llega de los decretos a la casa de cada cubano? En comida que se echa a perder durante apagones prolongados. En padres que abanican a un bebé para que pueda dormir". Foto

"¿En qué se traduce una arquitectura de sanciones cuando llega de los decretos a la casa de cada cubano? En comida que se echa a perder durante apagones prolongados. En padres que abanican a un bebé para que pueda dormir". Cuando se habla de castigos que pueden traducirse en barriles, megavatios o contenedores que no llegan, miremos quién camina por las calles: el hijo de Licet, la abuela de alguien, una madre, un padre, los niños de una escuela. No son números.

Rosa Miriam Elizalde

En 2003, antes de que Estados Unidos desatara la guerra en Irak, una webcam mantuvo durante horas un encuadre fijo de Bagdad. El rótulo de la página era más importante que la tecnología: “No son números”. Allí no había mapas militares ni partes de guerra, sino una calle, autos, peatones, gente que todavía iba y venía por una ciudad a punto de ser bombardeada. La cámara no detuvo la invasión. Sin embargo, hizo algo indispensable. Puso rostro a quienes pronto serían reducidos a estadísticas. 

Veintitrés años después conviene encender otra cámara, esta vez sobre Cuba. No para negar sus errores internos, su infraestructura eléctrica envejecida o los daños acumulados por los huracanes. Sería poco serio atribuir cada apagón a Washington. Pero sería igualmente deshonesto ocultar que Estados Unidos convirtió el combustible que llega a la isla en objetivo explícito de presión sobre terceros países. 

La Casa Blanca ya no pretende solamente decidir con quién pueden comerciar los estadunidenses. La Orden Ejecutiva 14404, emitida el 1º de mayo, faculta a Washington para sancionar a personas y entidades extranjeras por determinadas relaciones con Cuba, particularmente en el sector energético, aunque esas actividades sean lícitas en el país donde se realizan. 

Dicho con claridad, el gobierno de Estados Unidos va un paso más allá de la tradicional aplicación extraterritorial del bloqueo y se arroga ahora el derecho de pasar por encima de las jurisdicciones nacionales y convertir en sancionable desde Washington lo que puede ser perfectamente legal en Roma, Madrid, Ciudad de México o cualquier otra capital. 

La ley estadunidense se convierte así en un instrumento de coerción universal y el dólar, en una jurisdicción de facto. Si se aceptan estas premisas, tiene sentido que Trump logre rebautizar a la Tierra como “Planeta América”, que además suena a cómic de la agencia Marvel. 

¿En qué se traduce una arquitectura de sanciones cuando baja de los decretos a la casa de cada cubano? En comida que se echa a perder durante apagones prolongados. En padres que abanican a un bebé para que pueda dormir. En un niño que hace la tarea con la luz de una vela. En contenedores con medicinas que no llegan. En bombas de agua que dejan de funcionar y obligan a cargar cubos escaleras arriba. 

Los datos reunidos esta semana por el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, describen meses con apenas dos o tres horas de electricidad al día en numerosos lugares y daños en cadena sobre la salud, la alimentación y el transporte. Naciones Unidas informó el 1º de mayo que más de 96 mil operaciones habían sido pospuestas por los cortes eléctricos; unas 11 mil correspondían a niños. Un mes después hablaba ya de más de 100 mil cirugías aplazadas. También advirtió que la falta de combustible golpeaba las diálisis, las incubadoras, el agua y la distribución de alimentos. No es una metáfora. Cuando falta la energía en el hospital pediátrico de Santiago de Cuba, una máquina puede dejar de suministrar oxígeno y convertirse en la sentencia de muerte de un bebé. 

El informe cubano presentado por el canciller, que se discutirá en octubre próximo en la ONU, tiene, además, nombres concretos. Diego, diagnosticado de cáncer a los 15 años, debe desplazarse con su madre, Licet Rodríguez, entre Villa Clara y La Habana para recibir tratamiento. La pregunta de ella –“¿qué ocurre si el hospital se detiene?”– contiene toda la discusión moral. No estamos hablando de “presión máxima” como una abstracción diplomática, sino del momento exacto en que el equipo de radioterapia necesita estar conectado para que el hijo de Licet no se diluya en una cifra ni su vida termine confundida con el ruido de fondo del “Planeta América”. 

Aunque ayer, en Colombia, el secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció que “trágicamente, el pueblo cubano está sufriendo”, él repite una y otra vez que las sanciones buscan presionar al gobierno cubano, no a la población. Sus pretextos evitan la expresión “daño colateral”, pero ésta sobrevuela, como en Gaza o en Irak, para desviar la responsabilidad hacia la víctima y hacer que “lo abominable nos parezca benigno”, como decía Howard Zinn. 

Por eso el debate no puede reducirse a estar a favor o en contra del gobierno cubano. El dilema ético es anterior: ¿puede considerarse legítima una política que pretende modificar la conducta de un Estado mediante medidas cuyo efecto previsible es aumentar la vulnerabilidad material de toda una sociedad? Y hay otra pregunta que desborda la relación entre Cuba y Estados Unidos: ¿con qué legitimidad puede Washington sancionar a ciudadanos, empresas, bancos o instituciones de terceros países por realizar actividades que son legales bajo sus propias leyes y que no tienen lugar en territorio estadunidense? 

La webcam de Bagdad no salvó a Irak de la guerra ni evitó los horrores de Abu Ghraib, pero dejó una advertencia que sigue ignorándose. Cuando se habla de castigos que pueden traducirse en barriles, megavatios o contenedores que no llegan, miremos quién camina por las calles: el hijo de Licet, la abuela de alguien, una madre, un padre, los niños de una escuela. No son números.

LA JORNADA  DdA, XXII/6461

EZEQUÍAS BLANCO: MILES DE PÁGINAS ESCRITAS Y NINGUNA HUELE A VIENTO



Valentín Martín

De repente, el último verano, encontré el tesoro. Llamó a mi puerta la mejor con las dalias y me entregó el encargo del pirata cojo que estuvo insistiendo 72 mañanas sin saltarse ni una sola. El Largo quería pintarme la cara. Sabía que lo tiene fácil. Ay, el niño de los helechos con vocación de guitarra que se quedó en bandurria por pasarse de amapolas y medir mal su arrogancia. La culpa de Ezequías Blanco, según Pascual Izquierdo, la tiene una descomunal Salamanca con miles de poetas revolucionarios viviendo sus calles. Puede ser. También habrá que acusar a la libertad en las afueras de Paladinos, qué bello era entonces el mundo, qué bello, con sus ventanas abiertas. O al hombre que quiere volver para pedirle a sus padres los besos de cuando fue niño. El escritor se fragua, hoy, mañana, siempre fieramente se fragua para sobrevivir a su propia ternura de catedrático o perillán de roquedales o regazos de muchachas. Voy hozando en este Abismo lentamente como se debe hacer el amor siempre, mientras salivo y pienso en el escritor vecino que hace 11 meses acudió al arrobamiento junto a los amigos predilectos bajo los sauces ignorantes de aquella despedida, pienso en el catedrático público que se pasó la vida enseñando literatura, literatura, literatura. Era agosto, supongo - últimamente tengo que suponer todo- y ninguno supimos que estábamos agonizando. Anocheció enseguida tras los tilos. Y ahora mismo siento renacer el infinito en este caudal que John Silver el Largo me ha metido en el salón como un pájaro perplejo. Había sospechas en el dedo índice y campesino de que podría llegar una tormenta o un aluvión de placer desde la tinta. Pero no la hondura bellísima de un libro que al mirarlo te incita como una madrina de paz con la llave judía. ¿Alguien sabe quienes estaban en la cuadrilla cuando la muerte de Ignacio sobre la arena? En la cuadrilla de Ezequías Blanco cuando la vida de este Abismo que agrupa su poesía 1975-2025 están Pascual Izquierdo, Charo Fierro, Antonio Huerga, Toni Guerrero y Ángel Luis Vigaray. Ellos han hecho el libro con la pasión con la que se recupera el país de la infancia, una ciudad con latidos, una zambra estival de luz que acompase la vida poética de Ezequías Blanco. Gaudeamus igitur mientras somos jóvenes, dice el himno. Ahora que suena la noche, gaudeamus igitur por todos los catedráticos de instituto que han sembrado con sus nombres y sus libros los terribles páramos de este país. Gaudeamus igitur por el Abismo de Ezequías Blanco, el escritor que jamás fue forastero en ningún libro. Todos los vivió y ahora, una vez más, nos da de vivir. Su voracidad múltiple, diversa, nunca abruma, sino que seduce desmintiendo a las sirenas. Resumen de Ezequías Blanco: miles de páginas escritas y en ninguna huele a viento.
(Charo, Antonio: este libro era necesario, era necesario)*.


DdA, XXII/6461

EL FIRME DEL TRAMO LEÓN-BENAVENTE DE LA A 66 ESTÁ CADA VEZ PEOR*


Félix Población

Leo que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ya ha anunciado la formalización del contrato de rehabilitación estructural del firme en diversos puntos de la carretera N-630, entre los puntos kilométricos 152+971 y 204+100, en la provincia de León, según publicó hace unos días el Boletín Oficial del Estado (BOE) y recoge Ical. 

Las obras se producirán entre Ardón y el límite provincial de León con Zamora. El valor de la oferta seleccionada asciende a 5,56 millones de euros y la empresa encargada de acometer esta obra es la UTE, formada por Padecasa Obras y Servicios S.A. y Aglomex S.A.

Me parece estupendo, como siempre que se atiende al estado de conservación de nuestras carreteras cuando requieren obras de reparación de este tipo, pero me gustaría aprovechar la circunstancia para llamar la atención del hundimiento del firme que se observa desde hace tiempo en muchos puntos concretos de la autovía (A 66, Ruta de la Plata) que comunica la ciudad de León con la de Benavente.

Se trata de un bacheado sobre el que circulan los vehículos a velocidades propias de autovía, rebasadas en muchos casos -para acumulación de sanciones en uno de los radares instalados-, que a medida que pasa el tiempo y discurren más y más vehículos va deteriorándose y pueden llegar a comportar serios peligros para la circulación, sin que al parecer haya indicios de que se tenga en cuenta por parte de los servicios de conservación correspondientes. 

El tramo de autovía afectado en las dos direcciones se extiende prácticamente a lo largo de casi todo el recorrido entre la capital leonesa y la localidad zamorana, por lo que se les está haciendo especialmente dilatado a los usuarios de este trayecto muy transitado el tiempo que se está tardando en tomar medidas. No ocurre lo mismo, salvo en puntos muy concretos -siguiendo la misma Autopista de la Plata- en el tramo comprendido entre Benavente y Zamora, al que en el último año se le dedicaron una serie de obras de reparación que se echan en falta entre León y Benavente.

*Diario Heraldo de León.

DdA, XXII/6461

jueves, 10 de septiembre de 2026

EL INACEPTABLE LATROCINIO CONTRA VENEZUELA Y LA ANULACIÓN DE SU SOBERANÍA

Con el anuncio del inaceptable latrocinio casi total de nuestros ingresos viene el de la reanudación de relaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, instituciones especializadas en anular la soberanía de los países mediante la extorsión de Deudas Públicas Impagables. Privada de ingresos, Venezuela deberá costear sus gastos aceptando créditos usurarios garantizados con lo que reste de sus bienes y recursos. Los nuevos fondos serán aplicados de manera preferente para cancelar por la totalidad de su valor nominal  deudas adquiridas a precios simbólicos por fondos buitres. Este despojo total del ingreso público implica efectos devastadores.


Luis Brito García

Sufrimos  un golpe atroz. Si queremos superarlo, debemos admitirlo, investigar causas, corregir  efectos.

Reiteramos que según encuesta de Hinterlaces de octubre de 2025, el 83% de los consultados estaría dispuesto a enfrentar una invasión militar extranjera, sólo 6%  no lo haría, y 89% consideró que el verdadero objetivo de una eventual intervención sería derrocar al presidente Nicolás Maduro para apoderarse del petróleo. (https://extranewsmundo.com/encuesta-hinterlaces-83-de-los-venezolanos-afirma-que-estaria-dispuesto-a-enfrentar-una-invasion-militar-extranjera/I.

Seis meses más tarde, no he encontrado un solo compatriota que no reitere esas respuestas, pero acompañadas de nuevas preguntas.

En primer lugar, se ha de averiguar de manera clara, precisa y detallada qué ocurrió o dejó de ocurrir la  madrugada del 3 de enero de 2026. Venezuela disponía  y dispone de armamentos modernos, eficaces y costosos que no se emplearon. Cuarenta y siete soldados venezolanos y 32 escoltas cubamos murieron repeliendo valientemente la descomunal agresión con armas elementales. Es preciso conocer con exactitud los hechos y corregir fallas para futuros y previsibles enfrentamientos.

La investigación debe reformular la Doctrina Estratégica y Táctica de Seguridad y Defensa. Parecería que ante una rápida escaramuza que demostró la superioridad aérea del enemigo se decidió una rendición incondicional, con armas, contingentes y parques casi intactos y sin que el adversario hubiera dominado de manera efectiva y duradera ni un centímetro del territorio nacional. Una nueva doctrina ha de excluir categóricamente que el secuestro de funcionarios o la mera coerción se traduzcan en concesiones lesivas a la soberanía.

Desde siempre se ha sabido que Estados Unidos goza de superioridad en armamento convencional. Ello no es argumento para que se le rindan a discreción todos los pueblos de la tierra. Muchos de ellos lo han derrotado rotundamente con armas inferiores.  Para resistirlo cabe adoptar las tácticas de guerra no convencional que han hecho sistemáticamente  inútil dicha superioridad en casi todos los conflictos asimétricos del pasado y el presente siglo. Urge saber por qué en este caso no se aplicaron dichas tácticas, formular doctrinas que corrijan errores, incorporar a la defensa activa  a toda la ciudadanía.

El pueblo venezolano desconoce el alcance de las concesiones que se hicieron al enemigo en los minutos siguientes a la agresión, o por cual mecanismo o en qué forma varían o se amplían dichas concesiones hasta el presente y el futuro previsible. Por la indefinición que reina sobre la materia, presumimos que el agresor aspira a un poder discrecional absolutamente totalitario que implique la desaparición de la soberanía de Venezuela y la rebatiña incondicional de sus recursos. Han sido sancionadas leyes que pretenden posibilitar la inconstitucional privatización de nuestras industrias de hidrocarburos y minas, rebajar abruptamente la participación del Estado en ellas, someter las controversias atinente a las mismas a tribunales o árbitros extranjeros.  Se prentende usurpar todos los derechos que corresponden a nuestro pueblo sin asumir ningún deber hacia él.

Tal modelo es insostenible. La propaganda invasora pretende que se abre un lapso de torrenciales inversiones que traerán diluvios de divisas y de prosperidad. En otro lugar hemos reseñado el fracaso de la reunión del 9 de enero de 2026 entre el Presidente de Estados Unidos y unas 17 empresas petroleras de dicho país, para repartirse el botín energético de Venezuela. Ni una sola avanzó un solo dólar de inversión. Consideraban al país “uninvestable”, no invertible, por falta de seguridad jurídica, porque extraer la primera gota de petróleo requeriría inversión de mil millones de dólares y plazo de diez años, porque parte de la riqueza  está ya comprometida.

En efecto, sobre más del 45% de los yacimientos petroleros y gasíferos han sido legalmente otorgadas concesiones por más de 25 años a empresas chinas y a filiales de la petrolera estatal rusa Roznef, las cuales  exploraban  y extraían hidrocarburos mientras el bloqueo estadounidense impedía el mantenimiento de gran parte de los yacimientos restantes. Entre los vacíos informativos posteriores a la invasión figura el del status actual de esas explotaciones rusas y chinas y el de los hidrocarburos u otros minerales producidos en ellas.  Los ingresos provenientes de tales concesiones son inalienablemente venezolanos, y como tales, deben ingresar al Fisco y ser distribuidos mediante el Presupuesto y la Administración nacionales.

Por otra parte, el enemigo mantiene inflexiblemente su posición agresiva. Ni una sola del millar de medidas coercitivas unilaterales aplicadas contra Venezuela ha sido abrogada. No se han liberado los rehenes secuestrados por la fuerza bruta. No se ha reconocido la patente falsedad de los pretextos para la invasión: inexistencia del llamado Cartel de los Soles y del extinto Tren de Aragua, inexistencia de la producción y el contrabando de sustancias ilícitas, inexistencia de una mayoría opositora que habría obtenido supuestas mayorías electorales. Ni una palabra se ha dicho sobre las reparaciones por los daños causados por un  atroz acoso de un cuarto de siglo y un bloqueo de más de una década, por un bombardeo ejecutado por centenar y medio de aeronaves, por los bienes de Venezuela ilegítimamente confiscados en el exterior. Contra nuestro país se mantiene todo el rigor y la coacción de un estado de Guerra ilegítima, no autorizada por el Congreso de Estados Unidos.

En texto anterior  señalamos  que el invasor, mediante la Executive Order 14.373, pretende que todo ingreso procedente de los hidrocarburos y minerales venezolanos –históricamente, el 80% de la entrada de divisas del país- sea desviado hacia una partida del Tesoro de Estados Unidos o cuentas secretas privadas en Qatar, bajo administración discrecional estadounidense y única y exclusivamente para adquirir bienes producidos en dicho país.

Con el anuncio del inaceptable latrocinio casi total de nuestros ingresos viene el de la reanudación de relaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, instituciones especializadas en anular la soberanía de los países mediante la extorsión de Deudas Públicas Impagables. Privada de ingresos, Venezuela deberá costear sus gastos aceptando créditos usurarios garantizados con lo que reste de sus bienes y recursos. Los nuevos fondos serán aplicados de manera preferente para cancelar por la totalidad de su valor nominal  deudas adquiridas a precios simbólicos por fondos buitres.

Este despojo total del ingreso público implica efectos devastadores. En los últimos tiempos, el Gasto Social del Gobierno venezolano ascendió a más del 70% de los egresos. La brutal disminución de fondos disponibles acarreará un paralelo desmantelamiento de todos los actuales programas de educación, salud, vivienda, asistencia social, alimentación, cultura, investigación científica, desarrollo agrícola y pecuario, industrialización, defensa  e infraestructuras, por cierto ya duramente castigados por más de un cuarto de siglo de agresión, una década de bloqueo y más de un millar de medidas coercitivas unilaterales destinadas a estrangular y destruir nuestra economía.

Con el desmantelamiento de dichos programas o la reducción drástica del personal de los mismos imponiéndoles salarios apenas simbólicos, vendrá una oleada de desempleo que la limitada inversión privada será incapaz de absorber.

Esta situación arrojará efectos políticos. En la medida en que se muestren progresivamente incapaces de paliar las más vitales necesidades de la población, se producirá una merma en el apoyo hacia las organizaciones que colaboren con la ocupación.

La oposición de derecha, desechada como instrumento político por los invasores por su falta de apoyo popular, se hará progresivamente violenta buscando hacer méritos ante los ocupantes. Procesos electorales administrados por las mismas firmas que cometieron fraudes en Honduras, Perú, Ecuador y otros países legitimarán  simulacros inconsistentes que arrebatarán el poder a las organizaciones representativas.

Se sancionarán drásticas reformas en las leyes laborales que revertirán o aniquilarán los derechos de los trabajadores, con  repercusiones  sociales, económicas y políticas iguales a las que  medidas de tal índole acarrearon durante el pasado siglo.

La colaboración con los invasores reportará ganancias ilegales a una ínfima élite de traficantes de influencias y especuladores transnacionales, y anulará el prestigio de los movimientos políticos y sociales que se entreguen a ella.

Del Imperio puede decirse, como de los Borbones, que no ha olvidado ni aprendido nada. Emprenderá sistemática, implacable e integral erradicación de cuantos movimientos tengan o hayan tenido orientación progresista o asomos de ella. Una vez  agotada su utilidad, el sector colaboracionista  no será la excepción. De los medios, programas educativos y de la Historia misma desaparecerán los hechos e ideas de los Libertadores, o serán grotescamente falsificados para que representen lo opuesto de sus ideales. Siguiendo lineamientos de Rudolf Atkon, la educación será meramente instrumental; de acuerdo con los de Laura Berns, se eliminará la educación superior gratuita.

Todos sabemos lo que esconde el ensordecedor silencio que nos oprime. Sin consulta alguna sobre nuestra voluntad, se pretende despojarnos de soberanía, Independencia, recursos naturales autonomía, derechos, pasado, presente y futuro, a favor de una potencia agresora que nos odia y  desprecia.

Desde la invasión se libran dos batallas: una por la aniquilación de nuestro país, y otra por la plena recuperación de la soberanía, los recursos, la Independencia, la autonomía y la autodeterminación del pueblo venezolano.

Ya sabes en cuál bando debes estar. 

La defensa propia es el más innegable de los Derechos Humanos, y nos corresponde ejercerla como Resistencia en la medida de nuestras posibilidades, con pensamientos, palabras y obras. Ideas para comprender la atroz realidad, palabras para denunciarla, obras para modificarla. Las organizaciones existentes han de ser orientadas hacia la resistencia y la victoria; cuando ello no sea posible, cabe crear otras nuevas.  Hay tantas formas de resistencia como personas y talentos; cada quien debe asumirla en el ámbito de sus habilidades, capacidades  y competencias. La resistencia debe revestir más formas que la opresión que combate, y un pueblo tiene derecho a ejercerlas todas antes que consentir en su servidumbre o su extinción.

Resisto, luego existo.


TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO GARCÍA

ESTE TEXTO NO HA SIDO PUBLICADO EN LOS MEDIOS CONVENCIONALES

LA BANDERONA DEL MUNDIAL Y LA CASA DE VERANO DE NICANOR PIÑOLE


Félix Población

Será este mismo otoño cuando la villa de Gijón lucirá en el entorno del estadio de fútbol de El Molinón, que desde esta temporada contará con una vinoteca, una banderona de España similar a la que desde hace unos años ondea en la Plaza de la Escandalera de Oviedo.

Desconozco si en extensión la de Gijón superará a la ovetense*, pero sí se sabe que los 96 metros cuadrados de tela rojigualda le costarán al contribuyente unos 72.000 euros, que el pendón flameará a 25 metros de altura y que, en evitación de que los vientos puedan hacerlo jirones, dispondrá de un dispositivo para arriarlo ante tal riesgo. 

Por si no lo recordase el avisado lector, el anuncio de La Banderona lo dio a conocer el consistorio gijonés con el ánimo arrebatado que siguió a la consecución del Mundial de fútbol (masculino, por supuesto) el pasado mes de julio, si bien ya años antes Vox  pretendió una banderona patria en El Humedal, sin que fuera preciso efeméride deportiva alguna.

He leído esta noticia después de enterarme de que el gobierno del Principado instó hace años al Ayuntamiento gijonés a restaurar la casa de verano del pintor Nicanor Piñole, sita en la vecina localidad de Cabueñes, para convertirla en un museo similar al que no muy lejos de allí tiene otro destacado pintor gijonés, Evaristo Valle, de muy recomendable visita. Desconozco el estado en el que se encuentra actualmente la casa, donada por la esposa de Piñole con ese fin, pero no hay noticia de que el proyecto se hiciera realidad.

Habrá que pensar sin extrañeza alguna que el sentido patriótico-futbolístico del consistorio gijonés de izar La Banderona después de un Mundial glorioso  y  en el entorno adecuado que hace al caso, prima sobre cualquier otra inversión en una ampliación del patrimonio cultural de aquella villa. Igual hasta esa gran enseña al viento del Cantábrico le permite a la alcaldesa y a su equipo, de cara a las próximas elecciones municipales, lograr los votos que no ha conseguido por su irrelevante ejecutoria durante la legislatura.

*Que sí que la de Gijón casi duplicará en tamaño, al parecer, la banderona de Oviedo y está entre las banderonas más grandes del país. 

DdA, XXII/6460

RUBIOCALIPSIS: CUBA COMO BOTÍN IDEOLÓGICO



Raulito Torres Candil/Aquí en La Habana

Existe una tragedia particular, un desgarramiento del espíritu, cuando el verdugo lleva algo que recuerda tu mismo acento, los mismos gestos y la quizá distorsionada memoria de tu misma isla en el apellido. No hablo de un enemigo abstracto del Norte, sino de una criatura de nuestra propia geografía mítica, hijo de la diáspora que ha hecho del rencor su bandera y de la venganza heredada su programa político. Marco Rubio, el anticubano, es la encarnación de una fatalidad shakespeariana: la del que, para demostrar una lealtad que siempre le fue exigida como prueba, debe extremar la crueldad contra su propio pueblo en origen. Su existencia en la Secretaría de Estado además de un premeditado accidente burocrático, es un síntoma terrible de que, para ciertos poderes, la isla no es un pueblo, sino un botín ideológico.
Cada vez que este hombre, con la frialdad de un contador y la teatralidad de un predicador, saca de su cartera un nuevo "paquete de sanciones", no está golpeando a un gobierno abstracto: está apretando, una vuelta más, el torniquete sobre la respiración del cubano de a pie. Y lo hace con la precisión de quien conoce la herida, porque al parecer lleva el odio en su historia familiar. Esa es la calamidad: que el castigo no se diseña en un laboratorio distante, sino en la mente de alguien que sabe exactamente qué es un apagón en Centro Habana, qué significa hacer una cola bajo el sol para un pan, qué desesperanza anida en el hueco de una olla vacía. Su conocimiento íntimo de nuestra fragilidad convierte cada medida coercitiva en un acto de una perversidad refinada, una venganza de clase y de ideología que se disfraza de justicia.
Las sanciones, como él las concibe, no son herramientas de presión diplomática; son una metafísica del castigo, una losa que se renueva para impedir que el enfermo se levante de la cama. Se nos dice que se busca la "libertad", pero la única libertad que garantizan es la libertad de sufrir. El bloqueo recrudecido, los obstáculos a la inversión, la caza de cada dólar que intenta llegar a la isla: todo es parte de una liturgia de la asfixia. Y el, ese pueblo noble y terco que ha aprendido a hacer milagros con la escasez, es el rehén eterno de esta batalla de titanes. Es una condena a la precariedad perpetua, una manera de mantener a la nación arrodillada, castigada por el pecado original de haber escogido un camino distinto.
Lo más desgarrador no es la hostilidad, pues a la hostilidad ya estamos acostumbrados, como el que se acostumbra a los ciclones. Lo que desmoraliza es la alevosía de la traición. Un enemigo extranjero puede ser combatido, ignorado o, al menos, comprendido en su lógica imperial. Pero el que habla tu idioma y usa tu historia para construirte una jaula, ese te despoja de algo más profundo: te roba la posibilidad del diálogo. Rubio es un puente que se ha negado a serlo, un hijo que regresa, no con el abrazo del reencuentro, sino con la factura de un pasado que él no vivió. Cada sanción es una reafirmación de su exilio interior, un grito mudo que dice: "prefiero verlos sufrir antes que verlos vivir en una Cuba que no sea la de mis fantasmas".
Y aun así, en medio de esta calamidad, hay una verdad que ni todas las sanciones del imperio pueden borrar: la dignidad del pueblo cubano no se decreta ni se importa, se cultiva en la resistencia cotidiana. Sufrimos, es cierto. Sufrimos la saña de los de afuera y, también, las ineficiencias de los de adentro. Pero la fatalidad de tener a un Rubio como verdugo no puede hacernos olvidar que la historia no la escriben los secretarios de Estado, la escriben los que, a pesar de todo, siguen bailando, creando, amando y sembrando en esta tierra nuestra. Porque, como dijo el poeta, "hay que endurecerse, pero sin perder la ternura jamás". Y esa, compañero, es la única victoria que ningún paquete de sanciones podrá confiscar.
Sigue entonces desparramando charcos de odio contra tu original pueblo, que terminarás eventualmente, ahogándote en nuestro océano de ternura.

DdA, XXII/6460

"EL CAZADOR DE INVASORES", JUNTO AL PRELADO QUE LOS NOMBRA

 


Lazarillo

La instantánea se veía venir desde hace unos años, a medida que las prédicas del arzobispo de Oviedo  se iban pareciendo más a las soflamas de la extrema derecha cada vez que se celebraba confesionalmente el Día de Asturias en la basílica de Covadonga, con o sin Barbón, que ahora por fin se hartó de admoniciones en sagrado. Sin embargo, para que hasta la cueva donde se encuentra la venerada imagen llegara el más flamígero reconquistador de los diputados de Vox, era preciso que éste se ganara el puesto junto a monseñor Sanz en tan señalada fecha.  Este Lazarillo piensa que si en lugar de hermanos, según el Evangelio, el prelado trató a los migrantes de invasores, después de que traspasaran por miles la frontera de Ceuta con el permiso de las autoridades marroquíes, el diputado asturiano de Vox se hizo ganar el puesto como reconquistador en Covadonga cuando dijo aquello de cazar [a los invasores] uno a uno. Y ahí está, junto al máximo representante de la religión de Cristo en Asturias, aquella que ofrece refugio al extranjero, según el apóstol Mateo. Aunque esto para Sanz debe de ser literatura.

DdA, XXII/6460

miércoles, 9 de septiembre de 2026

SI NETANYAHU LO SABÍA Y OCURRIÓ LO QUE OCURRIÓ Y OCURRE...


Félix Población

Los medios de información que se dicen independientes y a veces disparan contra el gobierno vigente tienen cosas como la del diario israelí Haaretz, que todos sabemos no es muy muy proclive al primer ministro Netanyahu. Por eso está entre sus prerrogativas, antes de unas elecciones como las que se van a celebrar en Israel próximamente -las primeras desde el 7-O de 2023- revelar una información con la que posiblemente contaba el citado periódico desde hace algún tiempo: acabamos de saber que el primer ministro de aquel país estaba advertido, diez días antes de que ocurriera la masacre de Hamás contra ciudadanos israelíes, de que esto podría ocurrir, como es el caso, sin que los poderosos servicios de inteligencia y seguridad de Israel pudieran hacerle frente, aun siendo conocedores también de la amenaza varias semanas antes, algo que igualmente sabía Egipto, al parecer. El presidente de Emiratos Árabes le dio al primer mandatario israelí la noticia de que Yaya Sinwar, líder entonces de Hamás en Gaza, preparaba una gran operación armada contra Israel. Como bien conocemos, Netanyahu nunca asumió responsabilidad política alguna por lo ocurrido y rechazó en sucesivas ocasiones que una comisión estatal independiente lo investigase (1.400 víctimas mortales), algo que habría sido lo normal en cualquier otro país. Se podría pensar que, para llevar adelante después lo que se dio en llamar guerra defensiva de Israel contra el terrorismo de Hamás y terminó siendo un genocidio en la Franja arrasada de Gaza, el gobierno israelí requería un motivo lo más cruento posible -mediáticamente explotable- para que a una barbarie la siguiera otra de mucho mayor de magnitud genocida de la que se van a cumplir tres años, sin que el asesinato de ciudadanos palestinos -muchos de ellos menores- haya acabado en aquel territorio y tenga también su prolongación colonial en Cisjordania.

DdA, XXII/6459

DECIDIR SI "INVASOR" O "HERMANO" ES LA PRUEBA DE FUEGO DE NUESTRA PROPIA FE

 No se puede vestir el Evangelio con el camuflaje de la sospecha ni pretender que la caridad pida pasaporte antes de conmoverse. Al final, la cruz no es una trinchera para defenderse del mundo, sino los brazos abiertos a quien llega exhausto a la orilla. Decidir qué palabra pesa más —si "invasor" o "hermano"— no es un debate estratégico: es la prueba de fuego de nuestra propia fe. Y en esa elección, la ambigüedad no es una postura pastoral, sino una renuncia.



José Carlos Enríquez

 No es un flujo migratorio sin más… sino una calculada acechanza… una auténtica avalancha que nos ha invadido”. Así comienza el artículo de Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo. Y con ese arranque, más propio de un análisis de seguridad que de una reflexión cristiana, el lector ya sabe a qué atenerse: el problema no será la falta de palabras, sino el exceso de marco ideológico.

Porque el texto intenta un malabarismo imposible: por un lado, reconoce que estos jóvenes huyen de la miseria, las dictaduras y el extremismo religioso; por otro, los describe como un ejército de ocupación que trae consigo «miedo, podredumbre e intimidación». Y ahí se rompe la argumentación. No se puede retratar a un colectivo como una horda agresora y, en el párrafo siguiente, pedir que se les vea como «víctimas a las que acompañar». La compasión no puede convivir con la demonización: cuando primero se siembra el pánico, el llamado a la fraternidad no suena a pastoral, sino a parche para maquillar el titular.

El Evangelio, sin embargo, no parece especialmente interesado en ese tipo de equilibrios. En Mateo 25,35, la propuesta de Jesús es de una simplicidad que desarma cualquier intento de matización: “Fui forastero y me acogisteis”. Sin notas al pie, sin informes previos, sin advertencias sobre posibles “acechanzas”. El texto no pide prudencia estratégica, sino respuesta humana inmediata. Y quizá por eso resulta tan incómodo: porque no deja espacio para el lenguaje de la sospecha. Pero el artículo insiste en ese registro. “Avalancha”, “asedio”, “guerra híbrida”. Términos eficaces si lo que se pretende es generar una atmósfera concreta. No describen solo la realidad: la interpretan y la orientan. Y lo hacen en una dirección muy precisa: la del temor. Porque cuando alguien invade, uno se defiende; cuando alguien sufre, uno se acerca. La elección de la palabra decide la respuesta moral.

Y aquí es donde la ironía resulta difícil de evitar. Tras dibujar ese escenario casi bélico, aparece la apelación a la dignidad humana, la cita del papa León XIV sobre los mares convertidos en “cementerios sin lápidas”, la llamada a no olvidar el drama. Un giro conmovedor, si no fuera porque llega después de haber convertido a quienes sobreviven a ese drama en potenciales agresores. Se lamenta el naufragio, pero se recela del náufrago.

La parábola del Buen Samaritano (Lucas 10,33-34) introduce, en medio de este planteamiento, una incomodidad difícil de esquivar: “Lo vio y se compadeció; se acercó…”. No evaluó riesgos, no elaboró hipótesis sobre posibles trampas, no reinterpretó la escena en clave geopolítica. Se acercó. Y lo más incómodo del relato es que Jesús no deja margen para reinterpretarlo: ese es el comportamiento correcto. Todo lo demás, por razonable que parezca, queda en evidencia.

Sin embargo, el artículo de Jesús Sanz parece sugerir justo lo contrario: que antes de acercarse conviene interpretar, analizar, contextualizar… en definitiva, filtrar la compasión a través del cálculo. Se habla de chantajes, de intereses ocultos, de estrategias de países de origen. Todo ello puede ser cierto, pero la cuestión no es su veracidad, sino su función: ¿sirven para comprender mejor al que sufre o para justificar una distancia prudente?

La Primera Carta de Juan lo plantea sin rodeos: “Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve” (1 Jn 4,20). No hay matices estratégicos en esa afirmación. No contempla excepciones por presión migratoria ni introduce categorías como “invasor”. Es una línea recta, sin escapatoria. Y precisamente por eso, cualquier intento de doblarla termina siendo evidente.

Quizá por eso la palabra más reveladora del artículo no sea “víctimas”, sino “invasores”. Porque no es una palabra neutra. Nombrar es tomar partido, y en este caso el partido parece claro: el del repliegue, el de la prevención, el de la defensa. Después vendrá, si eso, la compasión. Pero ya en un segundo plano, cuidadosamente dosificada para no desbordar el marco inicial.

Y ahí es donde el texto deja de ser simplemente discutible para volverse problemático. No por su dureza —que puede ser legítima—, sino porque termina subordinando el Evangelio a una narrativa previa. En Mateo 20,25-26, Jesús advierte: “Los jefes de las naciones las dominan… No será así entre vosotros”. Es decir, la lógica del poder —y su lenguaje— no puede ser adoptada sin más y luego suavizada con referencias piadosas.

La sensación final es la de un discurso que quiere cubrir todos los frentes: firmeza ante la amenaza, sensibilidad ante el sufrimiento. Pero el resultado no es síntesis, sino contradicción. Porque el Evangelio no se deja utilizar como corrector de estilo de un relato basado en el miedo.

Y así, lo que podría haber sido una reflexión pastoral sobre la dignidad humana termina pareciéndose más a una columna de alerta con epílogo espiritual. Con una diferencia importante: que el Evangelio, cuando aparece, no lo hace para confirmar el planteamiento, sino para cuestionarlo.

Porque, al final, la pregunta sigue siendo la misma que planteó Jesús, sin adjetivos ni marcos defensivos: ¿quién es mi prójimo? (Lc 10,29). Y la respuesta, por incómoda que resulte, no incluye la categoría de “invasor”. Incluye, simplemente, a quien necesita ser reconocido como hermano. Aunque eso, claro, complique mucho más el discurso.

Así, pues, no se puede vestir el Evangelio con el camuflaje de la sospecha ni pretender que la caridad pida pasaporte antes de conmoverse. Al final, la cruz no es una trinchera para defenderse del mundo, sino los brazos abiertos a quien llega exhausto a la orilla. Decidir qué palabra pesa más —si "invasor" o "hermano"— no es un debate estratégico: es la prueba de fuego de nuestra propia fe. Y en esa elección, la ambigüedad no es una postura pastoral, sino una renuncia.

*Luis José Rueda, Arzobispo de Bogotá y Cardenal Primado de Colombia, expresa su respaldo a las luchas campesinas del Departamento de Santander en defensa del territorio frente a la minería. Sus palabras de aliento animan a las defensoras y defensores a sostener el cuidado de la vida y la Casa Común.

DdA, XXII/6459

UN ANESTESISTA DEL HOSPITAL DE SALAMANCA, A MAÑUECO: 4 GUARDIAS EN 8 DÍAS

Hasta hace un par de años o menos éramos 6 anestesistas y hoy somos la mitad, escribe el comunicante respecto al Hospital Universitario de Salamanca en el que trabaja. Los que estamos, estamos haciendo 8, 9,10 ó más guardias mensuales, añade, y el culpable es uno: el Señor Mañueco. Sabe la situación del hospital de su ciudad, hospital de referencia en multitud de patologías y especialidades.



“12:00 h. Hoy he empezado mi cuarta guardia de septiembre en el hospital de Salamanca. Sí, la cuarta guardia de 24 horas en 8 días. Hoy concretamente comparto guardia con otros dos compañeros anestesistas. Hasta hace un par de años o menos éramos 6 anestesistas y hoy somos la mitad. Los que estamos, estamos haciendo 8, 9,10 ó más guardias mensuales. El culpable es uno: el Señor Mañueco. Sabe la situación del hospital de su ciudad, hospital de referencia en multitud de patologías y especialidades: Cirugía Pediátrica, Cirugía Vascular; Neurocirugía, Cirugía Cardiaca, Cirugía Torácica, Neurología con la unidad de Ictus, Hematología etc. Hospital de Cuarto Nivel asistencial.
La población tiene que saberlo. Si usted o un familiar suyo tiene que ser operado de urgencia es probable que no se pueda hacer por falta de anestesista. En lo que llevamos de guardia ya hemos atendido una cesárea urgente y un politraumatismo. En ambos casos nos jugamos la vida de los pacientes. Si hubiera una tercera emergencia, lo cual es muy probable o al menos posible en este hospital, no se podría atender. De hecho, nos han llamado por otras urgencias y de momento, tienen que esperar. Lo mismo puede pasar con la anestesia epidural para el trabajo de parto. Sí, para la epidural es posible que no haya quien la administre. No es una emergencia calmar el dolor. Esto último es típico en países del tercer mundo o en vías de desarrollo, no en un hospital de IV nivel. En esto quiere convertir el Señor Mañueco el hospital de Salamanca, en un hospital comarcal; qué digo, en hospitales comarcales sí se pone la epidural.
A esto le sumamos el cansancio acumulado de tanta guardia.
Este tema estaría resuelto si el Señor Mañueco o su Consejero de Sanidad hubieran actuado a tiempo. Podrían haber contratado a 8 compañeros y por motivos políticos o por lo que sea no lo hicieron. No sé si es porque están sobornados por el diputado de "Por Ávila" o por otros motivos. Lo cierto es que los compañeros que fueron a estos hospitales están haciendo menos de la mitad de guardias, en hospitales de II nivel.
Hoy es fiesta en Salamanca, la Virgen de La Vega. Le pido a ella que no tengamos que atender a ningún político porque vamos a actuar, yo por lo menos, con el mismo criterio que con el resto de la población. Vamos a atender lo que sea emergente (siempre y cuando no estemos ocupados). Lo Urgente, va a tener que esperar.

DdA, XXII/6459