domingo, 11 de octubre de 2026

LO DE RUFIÁN Y PODEMOS EN "LA SEXTA" ES MUY BURDO

 


Ana Cardo

Lo habitual y también lo lógico es que cuando se publican encuestas en los medios de información, los candidatos preferentes de los encuestados aparezcan en primer término, seguidos de los que están por debajo en las preferencias del respetable. Por esta razón me ha extrañado que el diario digital El Plural, proclive al PSOE, haya publicado en una tipografía inhabitual los resultados de una pequeña encuesta en la que los participantes debían elegir a su candidato preferente para liderar un supuesto Frente Amplio entre los partidos de izquierda. En lugar de aparecer de más a menos los elegidos, con Irene Montero (40 por ciento) a la cabeza y Pablo Bustinduy (24 por ciento) en segundo lugar, se invierte el orden dando preferencia sin orden algunos a quienes cuentan con menor apoyo. Como ayer La Sexta quiso marcarse en su programa nocturno una supuesta exclusiva con el supuesto pacto o colaboración entre Rufián y Podemos (Cataluña/Madrid) al margen del Frente Amplio, me parece preciso advertir que tanto el gráfico de arriba como el citado canal están al juego de rebajar el incuestionable liderazgo del que gozaría Montero entre la ciudadanía de izquierda. Desde luego, la "exclusiva" de La Sexta es tan infumable como aquello del "es muy burdo pero vamos con ello" y me está extrañando que Podemos no la desmienta, aunque quizá sea lo más prudente, habida cuenta la turbia consistencia de la fuente.

DdA, XXII/6494

MARICARMEN ABASCAL: LA DIGNIDAD CÍVICA FRENTE AL DESPOJO

El marco del 78 consagró esta asimetría desde su génesis. Mientras blindó la propiedad privada con amparo preferente, relegó la vivienda al artículo 47, confinada en el capítulo secundario de los principios rectores. En la práctica jurídica cotidiana, esta arquitectura implica que el derecho a un hogar no puede reclamarse de forma directa frente al interés de rentistas o fondos de inversión.


Miguel Bernardo

La muerte de Mari Carmen Abascal, desalojada en camilla tras toda una vida en su hogar, desnudó con una crudeza insoportable el cinismo del sistema actual. Su resistencia vecinal y su doloroso desenlace no constituyen un caso aislado ni una desgracia técnica: representan el síntoma terminal de un orden social que sacrifica a sus miembros más vulnerables para salvaguardar el beneficio especulativo. Mari Carmen encarnó la dignidad cívica frente al despojo; el Estado que la expulsó demostró que, sin un techo inviolable, la ciudadanía no es más que una ficción decorativa.

La tradición republicana enseña que no existe libertad civil posible sin independencia material. La verdadera libertad no consiste en el permiso formal de votar cada cuatro años o transitar libremente por la calle, sino en la ausencia de dominación: la garantía inquebrantable de no vivir sometido al arbitrio ajeno.

Quien carece de un techo seguro o padece la amenaza constante de un desahucio no es un ciudadano soberano; es un siervo contemporáneo obligado a tragar abusos cotidianos y salarios precarios solo para no verse en la indigencia.

El marco del 78 consagró esta asimetría desde su génesis. Mientras blindó la propiedad privada con amparo preferente, relegó la vivienda al artículo 47, confinada en el capítulo secundario de los principios rectores. En la práctica jurídica cotidiana, esta arquitectura implica que el derecho a un hogar no puede reclamarse de forma directa frente al interés de rentistas o fondos de inversión. El régimen protege el lucro mercantil antes que la vida de su propia gente.

Solo un proceso constituyente netamente republicano puede quebrar esta lógica oligárquica. Una Constitución republicana debe elevar la vivienda a derecho fundamental subjetivo e inalienable, prohibir la especulación inmobiliaria, subordinar la propiedad al interés general y construir un parque público protegido contra cualquier privatización.

La memoria de Mari Carmen y de quienes batallan contra los desahucios nos recuerda que la soberanía popular no se sostiene sobre el vacío: la conquista de un hogar digno es, en su raíz, la conquista inaplazable de la República.

LA VOZ DE ASTURIAS  DdA, XXII/6494

EL DESCARO DE UNA NIÑA POBRE EN LA ESPAÑA DEL HAMBRE



Paco Arenas

El fotógrafo le pidió que se quedara quieta. La niña se plantó frente a él, levantó los brazos y entrelazó las manos detrás de la cabeza, como si quisiera desafiar al mundo entero. No sonrió. Tampoco bajó los ojos.
Llevaba un vestido hecho de otros vestidos, remendado tantas veces que ya no debía de quedar un palmo de la tela original. Los zapatos, demasiado grandes, parecían heredados de alguien que tampoco había tenido mucho que heredar. Pero la mirada era suya. Enteramente suya. Y no estaba dispuesta a regalarla.
Detrás, el padre aguardaba con las otras dos niñas. Llevaba el sombrero calado y la resignación de quien había aprendido que trabajar de sol a sol no siempre bastaba para comer. La madre había muerto el invierno anterior. Una enfermedad de pobres, de esas que los médicos podían curar si se llegaba a tiempo y se tenía con qué pagarles. Pero la iguala no estaba pagada, y la muerte, a diferencia del médico, no exigía adelantos.
Esperaban la vendimia como quien espera un milagro. Cuando llegara septiembre, todos irían a la viña, desde el padre hasta la más pequeña. Las manos infantiles también servían para cortar racimos, aunque todavía no supieran escribir su nombre. La uva acabaría convertida en vino; el sudor, en unas pocas pesetas. Otros brindarían con aquel vino por la prosperidad de España.
Quizá el fotógrafo les diera unas perrasgordas por posar. Con suerte, alcanzarían para un pan, unas sardinas y algo que echar al puchero. La pequeña, sentada en el suelo, parecía esperar que terminara aquella ceremonia incomprensible. El padre miraba sin intervenir. Había aprendido a no pedir demasiado, ni siquiera a la vida.
—Baja los brazos, niña. Y sonríe un poco —pudo decirle el fotógrafo. Pero ella no sonrió.
En las escuelas enseñaban que España era una, grande y libre. Una, porque no había otra a la que marcharse. Grande, porque el hambre parecía no terminar nunca. Y libre... libre era el viento que atravesaba los campos manchegos sin pedir permiso a la Guardia Civil.
La niña no sabía de política. No conocía los discursos del Caudillo ni las cifras de las cosechas que se anunciaban triunfales. Sabía que su madre estaba bajo tierra, que sus hermanas tenían hambre y que, cuando llegara la vendimia, también ella tendría que agacharse durante horas para recoger una riqueza que jamás sería suya.
Por eso, tal vez, miró así al fotógrafo*. No con la vergüenza que los señoritos esperaban de los pobres, sino con una insolencia, como si dentro de aquel cuerpo menudo se hubieran puesto en pie todas las generaciones de jornaleros que habían doblado la espalda antes que ella.
El fotógrafo disparó.
Y quedó para siempre aquella niña de Valdepeñas, con su vestido de remiendos, sus zapatos prestados y los brazos levantados detrás de la cabeza. Detrás, un molino, un padre vencido y dos hermanas que todavía no sabían cuánto pesaba el mundo.
No se sabe su nombre. Ni si aquella al mediodía comieron caliente o se tuvieron que conformar con un gachas de harina de guijas viudas, o quizá un huevo echado en una olla de agua revuelto para que llenara la tripa y creyeran que, al menos, habían comido algo. Ni si llegó a vieja. Pero sabemos que, mientras los vencedores levantaban monumentos a su victoria y predicaban la resignación a los vencidos, una niña pobre, delante de un molino manchego, tuvo el descaro de mirar al futuro sin agachar la cabeza.
Y aquella fue, quizá, su primera y única victoria sobre la dictadura: que pudieron retratar su miseria, pero no consiguieron fotografiarla derrotada.

* La Google Lens dice que puede ser de Jean-Philippe Charbonnier.

DdA, XXII/6494

ELLA SOSTENÍA UNA PLUMA, NO UN ARMA: GAZA, 1500 MUERTOS BAJO UNA JUNTA DE PAZ

Un año ya del ficticio alto el fuego en Gaza y aunque los periódicos titulan que el balance se traduce en 1500 muertos, lo que habría que especificar es que los muertos son todos palestinos, porque el Estado de Israel muestra cada día su total disconformidad con una supuesta Junta de Paz vaciando la tregua de contenido ante el silencio también de Estados Unidos. Los bombardeos se suceden cada día y niñas como la pequeña Sahahd encuentran la muerte en la propia tienda familiar, sosteniendo una pluma, no un arma, escribiendo sobre su futuro hasta que una bala le escribió su final. Israel en una sola demolición en Jerusalén Este, deja sin casa a 69 personas, la mayor cifra registrada por la ONU. Las autoridades israelíes han demolido o obligado a demoler más de 1.800 viviendas palestinas en toda Cisjordania sólo en 2026.


Ahmed Khaled Al Najjar

En Gaza, una tienda no es un lugar que te protege de la muerte. Incluso mientras estás sentado dentro de sus frágiles paredes, la muerte aún puede llegar a ti desde el lugar que menos esperas.
Vives cada momento llevando un millón de miedos por ti mismo y por tus hijos, porque una bala suelta puede acabar con una vida inocente en un segundo, sin culpa, sin advertencia, y sin oportunidad de sobrevivir.
Hace un tiempo, la inocente pequeña Shahd Abdul Numan Al-Najjar de Jabalia fue asesinada después de ser golpeada por una bala suelta dentro de su tienda mientras estaba sentada haciendo su trabajo escolar.
Ella estaba sosteniendo una pluma, no un arma.
Ella estaba escribiendo sobre su futuro, hasta que una bala le escribió su final.

DdA, XXII/6494

sábado, 10 de octubre de 2026

LA CALLE COMO ALTERNATIVA HABITACIONAL

 


Lazarillo

Se podría pensar, en medio de las expectativas que el brutal desahucio y muerte de la anciana Maricarmen Abascal en Madrid ha levantado para revitalizar el voto progresista, que El Roto no comulga racionalmente con ese clima esperanzador sobrevenido ante las urnas, más que nada porque en poco más de un mes va a ser muy difícil, si no imposible, que la derecha extrema no acceda al gobierno de la nación. Caso de que se confirmara su victoria el 29 de noviembre, según reflejan las encuestas, lo que se pregunta Rábago en su viñeta de hoy en el diario El País, sobre la acampada actual en la Puerta del Sol de Madrid y en otras plazas de España, tendría una respuesta afirmativa. Con la derecha extrema, la política de vivienda seguirá siendo la de los especuladores y rentistas. Las acampadas reivindicativas de estos días podrían convertirse en un entrenamiento para vivir en la calle como alternativa habitacional. A menos que no muera la reivindicación ante esa alternativa.

DdA, XXII/6493

EL ULTIMO RECITAL DE LA GIRA DE SILVIO RODRÍGUEZ EN LA TABERNA GARIBALDI


Después de llenar de un público incondicional y entusiasta los aforos en todos los recitales que Silvio Rodríguez dio recientemente en España durante su gira por algunas ciudades, con dos multitudinarios en Madrid al final de la misma, el admirado cantautor cubano ofreció el último, casi familiar, en la taberna Garibaldi, presentado para la ocasión por Pablo Iglesias.

DdA, XXII/6493

LA CIUDADANÍA ESTÁ A LA ALTURA, FALTA QUE LO ESTÉIS VOSOTROS


Leemos hoy en eldiario.es, según el análisis de las encuestas y su traslación probabilística a escaños, que si el espacio a la izquierda del Partido Socialista se presentara por separado a las urnas obtendría la mitad (LA MITAD) de escaños que concurriendo juntos, aunque, en cualquier caso, el bloque progresista se quedaría lejos de arrebatar la mayoría absoluta al Partido Popular y Vox juntos. 

Ferrán Jiménez

Me da igual el nombre, me da igual quien encabece, me da igual el reparto de puestos, y me la trae completamente al pairo como lleguéis a acordarlo. Pero si tal como está el país, con la gente en la calle, una huelga general convocada para el 11N y los nazis a las puertas del gobierno, no sois capaces de ofrecernos una puñetera papeleta que meter en la urna, deberíais iros todos a casa.
Ah, y para las provincias pequeñas y el senado, una única candidatura de toda la izquierda, PSOE incluido.
Y no me contéis cuentos. El que por interés personal o partidista impida esto, ponga la excusa que ponga (que quiero un puesto más de salida en Madrid o que si no hay primarias rompo el juguete, o lo que sea) perderá toda legitimidad para representar a nadie ni a nada.
Tenéis poco más de una semana. La ciudadanía está a la altura. Los movimientos sociales y los sindicatos también. No la jodáis vosotros, por favor.

DdA, XXII/6493

BEIRAS DEIXA EXEMPLO QUE XERMINARÁ NO FUTURO


Antón Sánchez

A tristura que sinto mestúrase coa emoción de ver o enorme recoñecemento que expresa xente de distinta condición e idade ante a persoa de Beiras no día do seu falecemento. E reflexiono unha vez máis sobre o porqué desa admiración que despertou. Era intelixente, culto e un brillante comunicador pero conectaba sobre todo pola súa natureza rebelde ante as inxustizas, pola súa sensibilidade e empatía coas que sofren abusos. Esa capacidade de indignación que non perdeu nunca está na base da súa traxectoria. O seu amor por Galiza era reflexo desa sensibilidade. 

Contoume en máis dunha ocasión que se fixo independentista o día que na súa casa, con 14 anos, coñeceu a morte de Castelao, que morría lonxe, no exilio, afastado da súa terra polos bárbaros fascistas. Esa tristura e carraxe levouno a chegar á conclusión da necesidade de que Galiza fose libre e soberana para decidir o seu futuro. A partir de aí, o estudo, a racionalidade, a ilustración, pero na base ese sentimento de rebeldía.

Nalgunha ocasión díxome que había batallas que había que dar mesmo aínda sabendo que se podían perder ou incluso sendo conscientes de que a derrota era segura. Penso que aí está a esencia de por que o queriamos tanto, por esa xenerosidade e compromiso, como aqueles heroes de novela ou película que todos quixeramos ser pero non estamos dispostos a nos converter neles, porque iso implica que tes que levar labazadas, as veces das grandes. El non tiña inconvenientes en facelo se, desde as súa profundas conviccións, consideraba que era o que cumpría. 

Beiras asumiu as de estar do lado dos que sufrían e non dos poderosos. En Galiza non podía non estar coa causa da loita pola soberanía de Galiza e do lado do pobo traballador. Soubo dicir o que moitas pensaban e non podían dicir. Estaba a carón do pobo e nunca se pechou na política institucional. Percorreu Galiza, escoitou e falou coa xente do común en cada conflito, en cada recuncho do país. “Déalles caña señor Beiras”, repetíanlle.

Os vellos galeguistas, “irmáns” do seu pai soñaron unha Galiza moderna e liberada en todos os seus ámbitos e Beiras na súa faceta académica e intelectual pensou o país que Galiza debería de ser, na súa economía, nas súas institucións, ou na cultura. As súas análises facíannos ver o noso país con outros ollos dos que nos ensinaban os altofalantes do poder. 

Non perdeu a súa capacidade de indignarse nin de soñar e por iso conectaba coa xente moza. Se puidese estaría hoxe nas prazas reivindicando vivenda e vida dignas. Tiven a sorte de coñecelo e de paseniñamente trabar unha relación de lealdade absoluta que me permitiu coñecer de perto a súa figura colosal, no plano político e persoal-. Xa non está a persoa pero deixa exemplo que xerminará no futuro.

NOS  DdA, XXII/6493

viernes, 9 de octubre de 2026

PUES CLARO QUE LA HAN MATADO

 "Entre todos la mataron y ella sola se murió" dice el refranero español y eso es justo lo que le hicieron a Maricarmen porque el capitalismo sabe que esa es la mejor forma de matar con impunidad. La mayor parte de los muertos del capitalismo son así: con autoría distribuida. Cada uno hace un poquito, el diputado su voto, el gobierno su bloqueo, la jueza su auto, el buitre su avaricia, el policía su porrazo, el tertuliano su insulto y su mofa, el líder político diciendo "inquiokupas". Entre todos la mataron y ella sola se murió.



EDITORIAL

Aunque Olga Matute, José Miguel Domingo, Victoria Mesa, Juan Álvarez, Francisco Lema, Amaia Egaña y tantos otros se hayan quitado la vida por su propia mano, todo el mundo sabe, todos sus familiares, todos sus amigos, pero todo el resto del mundo también que no se habría producido el fatal desenlace si un brutal desahucio no los hubiera empujado al borde del abismo. De esta forma, queda establecida la causalidad. Si uno quita el desalojo de la ecuación, la muerte no se produce. Por tanto, el primero es causa y la segunda es consecuencia. Y decir que a Olga, a José Miguel, a Victoria, a Juan, a Francisco, a Amaia y a tantos otros los mataron y no se suicidaron es, entonces, mucho más que enunciar una metáfora. Es decir la verdad. Si el desahucio es causa de la muerte y el desahucio es decisión de determinados seres humanos, el verbo correcto y preciso es "matar". No entraremos en si se trata de un asesinato o de un homicidio porque entonces los tertulianos de derechas nos dirán que eso lo tendrá que decidir un juez. Pero matar es.

Y lo mismo en el caso de Maricarmen. Si los buitres de Urbagestión no hubieran intentado forrarse jodiéndole la vida a una mujer de 87 años, si la jueza no hubiese desoído el informe de la ONU que pedía paralizar el desahucio, si Ayuso no se hubiera lavado las manos durante años para beneficiar a los especuladores, si el PSOE no hubiera saboteado una y otra vez las iniciativas legislativas de la izquierda en nombre de la defensa del "pequeño propietario", si el delegado del gobierno en vez de enviar 50 policías armados hasta los dientes hubiese ordenado no proceder al desalojo por el evidente riesgo social —como se ha hecho tantas otras veces—, si todos estos seres humanos no hubiesen hecho lo que hicieron, Maricarmen hoy estaría viva. Y eso no es retórica ni opinión. Eso es un hecho.

Por eso, cantar, como están cantando las plazas que "no se mueren, los matan", por eso, escribir, como ha escrito la periodista Olga Rodríguez —honrando el código deontológico de una profesión, la suya, que debería ser noble—, que "han matado a Maricarmen", por eso, afirmar, como ha afirmado con valentía Irene Montero, que "no es una muerte, es un asesinato" no es ni 'polarizar', ni 'instrumentalizar', ni 'politizar', ni ninguno de esos verbos que el extremo centro utiliza para intentar que la gente se calle y no diga la verdad.

Pues claro que la han matado. De la misma manera que los responsables de los protocolos dictados por el gobierno de Ayuso mataron a 7291 personas mayores durante la COVID, de la misma manera que las listas de espera excesivas y los recortes en sanidad matan en silencio a cientos de personas cada año, de la misma manera que los 10 años de diferencia en esperanza de vida entre los barrios más pobres y los más ricos de Madrid no son un fenómeno atmosférico sino el resultado de las decisiones concretas tomadas por personas concretas, de la misma manera que Donald Trump no mató a aquellas niñas iraníes de forma directa pero las mató él, no es un juego de palabras ni una exageración decir que a Maricarmen la mataron.

Es verdad que la responsabilidad está muy distribuida y eso quizás complica el encausamiento penal. "Entre todos la mataron y ella sola se murió" dice el refranero español y eso es justo lo que le hicieron a Maricarmen porque el capitalismo sabe que esa es la mejor forma de matar con impunidad. La mayor parte de los muertos del capitalismo son así: con autoría distribuida. Cada uno hace un poquito, el diputado su voto, el gobierno su bloqueo, la jueza su auto, el buitre su avaricia, el policía su porrazo, el tertuliano su insulto y su mofa, el líder político diciendo "inquiokupas". Entre todos la mataron y ella sola se murió.

La cuarta economía de la zona euro, uno de los países más ricos del mundo, con sus grandes empresas haciendo beneficios récord, con los números macroeconómicos de un cohete —según palabras de su presidente—, una democracia ejemplar, un estado social y democrático de derecho, un orgulloso parterre del "jardín europeo" matando abuelas de 87 años con discapacidad de forma cruel e impune. No es metáfora sino hecho y, además, es fundamental ponerle nombre a las cosas.

Porque si aceptamos los hechos y llamamos "matar" a la acción de matar, entonces resulta mucho más fácil ponernos de acuerdo en cómo concretar los cambios que son indispensables para que este sistema —para que este modelo de vivienda en particular— deje de matar a nuestros vecinos y vecinas en el altar de sacrificio del libre mercado. Si negamos que esto sea un "fallo" del sistema como ha dicho el ministro Bolaños y recordamos que hay decenas de desahucios cada día y un montón de personas muertas a causa de ellos, si respondemos que lo que le ha pasado a Maricarmen es el funcionamiento homicida habitual de este sistema —que se aprecia con tanta crudeza en los casos límites, pero que es el funcionamiento habitual en todos los casos—, solo entonces, podremos tener la claridad para escribir en un papel las medidas y el consenso social para llevarlas al BOE.

Cualquiera que viva en este país lo sabe. Es mayoritario en el CIS. La forma de concretar lo que nos pidió Maricarmen no es la homeopatía legislativa de los decretos fake del PSOE, la forma de seguir con su lucha pasa por dejar escrito en nuestras leyes que una casa no es como un reloj, como un coche o como un teléfono móvil, que una casa no es un bien de mercado, que una casa es un derecho de todas las personas. Por eso, hay que prohibir los desahucios de personas vulnerables. Sin matices y sin excepciones. Por eso, hay que bajar por ley el precio del alquiler un 50%. Por eso, hay que prohibir los pisos turísticos. Si faltan casas, no puede ser que estemos usando 500.000 de ellas como hoteles. Por eso, hay que expropiar el millón de viviendas que hay en manos de grandes tenedores y crear inmediatamente un gigantesco parque social público. Por eso, hay que prohibir que se compren casas si no son para vivir en ellas o para ponerlas en alquiler a precios asequibles. Si usted quiere especular, hágalo con fondos, con cuadros, con criptomonedas o con coches de lujo. Las casas son para vivir.

Esto es lo que hay que hacer y una gran mayoría lo reconoce en mayor o menor medida. Por eso no quieren que digas que a Maricarmen la mataron. Por eso no quieren que digas la verdad. Porque si hay mucha gente diciendo la verdad en las calles y en las plazas, al final, todo eso acaba en el BOE. Y eso es lo que no piensan permitir bajo ningún concepto.+

DIARIO RED  DdA, XXII/6492

¿POR QUÉ SE LE APLICA A CILIA FLORES TORTURA DE PERMANENCIA PSICOLÓGICA?

Le controlan todo, cuanto tiempo está despierta, cuanto duerme, lo que come, lo que deja de comer. Si defeca, si orina y a qué horarios lo hace.Es lo mismo que hace Estados Unidos con los presos de Guantánamo. "Tortura de permanencia psicológica" la llaman los yanquis.

Jon Kokura

El jueves 15 de octubre Cilia Flores cumplirá 70 años. El 3 de enero fue traicionada y secuestrada junto a su esposo desde su casa en un país que alguna vez fue soberano.
La historia usted la conoce.
24 horas después del secuestro Donald Trump declaró que el llamado y recontra cacareado por los medios de comunicación "Cartel de los Soles" no existe y nunca existió".
Hubieron países rastreros que declararon al inventado "Cartel de los Soles" como asociación terrorista.
Por ahí venía la mano para "justificar" el secuestro del presidente Maduro y su esposa. Hasta metieron a agentes de la DEA para humillarlos y llevarlos a prisión.
Si no hay cartel de los Soles, si no pueden acusarlos de narcotráfico. ¿Por qué los tienen presos?
El petróleo es la madre de todas las respuestas.
Como no tienen nada, a Nicolás Maduro le están inventando una en relación a una foto que le hicieron con un fusil de asalto. Los mismo fusiles que se venden en cualquier supermercado de Estados Unidos para que "lobos solitarios yanquis" maten niños en los colegios.
Cilia Flores padece de una enfermedad cardíaca y una profunda depresión.
La tienen encerrada e incomunicada en una celda de 2×3 vigilada minuto a minuto día y noche.
Le controlan todo, cuanto tiempo está despierta, cuanto duerme, lo que come, lo que deja de comer. Si defeca, si orina y a qué horarios lo hace.
Es lo mismo que hace Estados Unidos con los presos de Guantánamo.
"Tortura de permanencia psicológica" la llaman los yanquis.
Cilia Flores fue secuestrada y está presa por ser la esposa de Nicolás Maduro. Este es el único argumento que tienen los yanquis para hacer lo que le están haciendo.
Pobre mujer, abandonada a su suerte. La traidora Rodríguez ni preguntó por ella en su paseo a Nueva York.
Hasta a su pueblo y familiares le es indiferente.
Ni organizaciones de "derechos humanos" ni entidades feministas le dan bola.
Tiene que haber en Estados Unidos algún Juez. Algún puto Juez, que con sólidos argumentos jurídicos, pruebas y testigos diga por qué Nicolás Maduro y su mujer llevan casi un año presos en Nueva York.
¿Por qué Cilia Flores?

DdA, XXII/6492