miércoles, 15 de abril de 2026

OJALÁ TORRENTE 7 VUELVA A SER PARODIA Y DISGUSTE A ABASCAL

 En Europa, escribe hoy el autor del artículo en CTXT  a propósito de la nueva película de Santiago Segura, el padre espiritual de la ultraderecha derrotado y en América, Trump preparándose para la tremenda hostia de las midterm elections, nos dibujan un futuro mejor del que nos cuentan la ficción y el telediario. Ojalá, tras Torrente presidente, tengamos nueva entrega de la saga llamada Torrente vuelve a ser parodia. En ese caso me temo que Abascal y alguna gente más dejaría de ir al cine para sorpresa de un inocente Santiago Segura que no tendría ni idea de que sus pelis tuviesen cierto papel político. Me quedo de piedra, amiguetes. 


Gerardo Tecé

No he visto Torrente 6. Igual me pierdo algo, pero estoy dispuesto a correr el riesgo. Como con Gran Hermano, creo que la primera vez estuvo bien y que después ya no hacía falta tomarse tantas molestias. Desde 1998 hasta hoy Santiago Segura se las ha tomado una y otra vez. Con esos números en la taquilla y en la cuenta corriente no me extraña. El otro día lo vi promocionando la nueva peli de la saga en el programa de David Broncano. Si Torrente es para mayores de 16 años, el discurso de su director en la tele pública era para todos los públicos, incluyendo niños. No hacía falta que el hombre mágico mandase a nadie a dormir. “Vivimos en una sociedad llena de intolerancia y agresividad”, se quejaba amargamente Santiago Segura porque al parecer hay gente que se mete con él y su peli en redes sociales, ¿te lo puedes creer? “Hay que aniquilar a todos los moros, panchitos y negros”, opinaba hace poco desde la tolerancia el Dandy de Barcelona, amiguete de Santiago Segura que forma parte del reparto de Torrente presidente porque este es un país libre y el que no quiera que no vea la peli, saltaba Santiago Segura de la problemática de la intolerancia a la defensa de la libertad para ser intolerante con tal soltura que parecía haber dirigido Todo a la vez en todas partes.

Sin llegar a ser Dani Güiza me gusta mucho Torrente. No la película, sino el concepto en sí. La sociología que baila a su alrededor. Un prota de El Día de la Bestia, peli fundacional del cine español moderno, crea la saga de mayor éxito de la historia de España bajo la premisa de reírnos del fascismo pestilente y residual y, pasados los años, ese fascismo que sigue siendo pestilente –siempre lo es– ya no es residual y nadie sabe si Torrente es parodia, apología o negocio sin más. Como en el caso de la ultraderecha real, la de la ficción también tiene pinta de ser un negocio sin más moral detrás. Lo cual sitúa a esta peli en la órbita sentimental de la derecha franquista que un lunes te censura la proyección de Lightyear porque aparecen dos mujeres besándose y un martes te dice que hay que ir a ver Torrente como acto en defensa de libertad. Abascal, rodeado de un grupo de bros de Vox, fue visto saliendo de la sala y diciendo que había pasado un buen rato, lo cual nos indicaría a los que no hemos visto la película que igual algunas trazas de fascismo sí que contiene, pero siendo Abascal vete a saber si la ha entendido. Como le pasa al amiguete de El Dandy y su preocupación por la intolerancia, para los censores de toda la vida Torrente es libertad, aire fresco. Dudo mucho que las risas que genera Torrente fuera del cine las pueda empatar dentro.

Decía en una entrevista de promoción de su peli José Luis, perdón, Santiago, que al contrario que otras personas trans, Bibiana Fernández sí se ha ganado el derecho a ser mujer. Porque se ha inyectado sus hormonas, se ha puesto maquillaje, ido a comisaría a por su DNI y se ha teñido de rubia para tranquilidad de quienes, ávidos de la libertad que les proporciona Torrente, temen que cualquiera pueda elegir libremente lo que es sin superar pruebas de esfuerzo. Bien. Quizá Santiago Segura, tipo de izquierdas según él, pero de izquierdas de verdad, como Cayetano Martínez de Irujo, Pablo Motos e incluso Felipe González, no haya hecho el esfuerzo suficiente para que lo consideremos como tal y no cómplice de según qué movimientos reaccionarios. Como tú dices, queremos que te lo ganes, Santiago.

Entre risas y risas con Baratito Quiles o el Dandy, Torrente aporta su granito de arena al distópico presente cinematográfico que nos cuenta que es más probable el futuro en un búnker bajo tierra con tipos como Torrente aspirando a dirigir países que uno con Trump y Netanyahu entre rejas y soleadas semanas laborales de cuatro días. Como la derecha política, la audiovisual también miente. Los ciclos cambian y este de fascistas pestilentes podría estar terminando. El miedo de hoy será la rabia de mañana y con rabia han votado en Hungría mandar al ultraderechista Orbán a la papelera de la historia de la que nunca debió salir. En Europa, el padre espiritual de la ultraderecha derrotado y en América, Trump preparándose para la tremenda hostia de las midterm elections, nos dibujan un futuro mejor del que nos cuentan la ficción y el telediario. Ojalá, tras Torrente presidente, tengamos nueva entrega de la saga llamada Torrente vuelve a ser parodia. En ese caso me temo que Abascal y alguna gente más dejaría de ir al cine para sorpresa de un inocente Santiago Segura que no tendría ni idea de que sus pelis tuviesen cierto papel político. Me quedo de piedra, amiguetes. 

CTXT  DdA, XXII/6315

DIEGO CAÑAMERO VIVIÓ EN SU NIÑEZ "LOS SANTOS INOCENTES"


La novela, publicada en 1981, en la que se basa el magnífico filme de Mario Camus citado por el autor, la ambientó el escritor Miguel Delibes en los terrenos de un cortijo de Extremadura a principios de los años sesenta del siglo pasado, coincidentes con la niñez del exdiputado Diego Cañamero. 

Diego Cañamero

Buenos días.
Quiero compartir con todos los seguidores/as de esta página algunos recuerdos de mi niñez y de la de cientos de niños/as como yo.
Creo que seguir recordando y describiendo nuestras vidas en la época franquista es necesario para que nunca se nos olvide el sufrimiento que tuvimos que pasar por estar gobernados por una ideología golpista y fascista.
Las imágenes de la película "Los santos inocentes", que la volví a ver hace unos días, las tengo clavadas en lo más profundo de mi alma.
He vivido en mis propias carnes todas las experiencias que aparecen en ella.
Yo también me crié, junto a mi familia de 13 hermanos/as, ya sólo quedamos 10, en un cortijo con esa clase de señoritos e incluso fui utilizado de "perro" cuando ellos iban de cacería. De hecho, recuerdo uno de esos días del mes de enero del 1963 en el que con tan sólo 7 u 8 años les tenía que recoger los pájaros que mataban en las tablas de arroz de las Marismas del Guadalquivir y meterme descalzo con el agua helada por el frío y con las lágrimas que cruzaban mi cara por la brisa de la mañana.
También veía cómo ellos se ponían a comer a media mañana en las sillas y mesas que traían en sus Mercedes o Land Rover y yo me quedaba sentado en una piedra, a 20 metros de distancia sin comer, (ya que ellos no me traían ni siquiera un trozo de pan) esperando que terminaran su descanso para seguir recogiéndoles los pájaros que cazaban. Además, cuando el hijo del señorito estaba pescando y se le caía la caña al canal de riego o al río yo tenía que meterme a por ella.
Cuando ellos se iban a la playa de Matalascañas, me utilizaban de criado y cuando estábamos en el cortijo, yo era el recadero que iba a comprar a las cantinas y tabernas. Debía recorrer kilómetros de distancia andando (entre los toros bravos asustado) para adquirir sus provisiones. Y todo esto lo tenía que hacer gratis.
Yo, he presenciado como echaban de la finca a las personas que cogían caracoles para ganarse la vida, pegándoles tiros con escopetas de caza. Es más, una mañana, el señorito se levantó, cogió la escopeta y con el objetivo de afinar su puntería, empezó a pegar tiros contra unas macetas de flores que tenía mi madre en la fachada del sitio donde vivíamos.
También vi el trato que tenían con los trabajadores/as y escuché cosas desagradables que les decían: "Pepe, anda ligero que con los cuernos vas a dejar caer el techo de la cuadra".
Durante esta época, he presenciado algunas humillaciones hacia los trabajadores/as. Por ejemplo, cuando llegaban las navidades, les regalaban una caja de mantecados y una botella de Aguardiente, pero antes de obtener ese "regalo", tenían que torear una vaca brava. Yo también tuve que hacerlo cuando tenía 9 años. En ese momento, los señoritos de la zona se ponían en el palco de la plaza de toros para reírse de ellos cuando eran embestidos y revolcados por el animal. Cuando cada uno de los trabajadores terminaban su faena con la vaca, teníamos que gritar: "¡VIVA LA BLANCA PALOMA!, ¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCÍO!, ¡VIVA LA MADRE DE DIOS!".
También recuerdo que la señora del cortijo se ponía sentada en la puerta y con una mesa delante, para que los trabajadores pasaran en fila, se descubrieran quitándose la gorra ante ella y recogieran un puñado de pesetas como limosna de fin de año. Al pasar debían besar la mano de esta señora.
Esta película se volvió a clavar como un puñal en mi vida.
No es una película, es la realidad y yo lo he vivido.
Espero que nuestros hijos/as, nietos/as, no permitan que se vuelva a repetir la dureza de esa época.

DdA, XXII/6315

TRUMP TEME CON RAZÓN EL LIDERAZGO MORAL DE LEÓN XIV

Félix Población

Uno de los episodios pasados que más en riesgo puso la paz mundial durante la llamada Guerra Fría fue la crisis de los misiles en la Cuba revolucionaria de Fidel Castro, tres años después de su victoria armada en aquel país contra dictadura de Batista. Se llegó a hablar de riesgo de guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Ocurrió en octubre de 1962 y creo que, desde entonces, nunca se ha registrado una situación tan grave como la que ha desatado el gobierno de Netanyahu en Oriente Medio, respaldado por el gobierno de Donald Trump, sobre todo a partir del ataque ilegal de Israel y Estados Unidos a Irán, complementado con el de Israel a Líbano. La intervención del Papa León XIV en contra de la política belicosa del presidente de su país*, en connivencia con el expansionismo genocida israelí, está teniendo una efectiva repercusión entre los casi setenta millones de creyentes católicos de Estados Unidos, una vez que, además, el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos ha respaldado las palabras de León XIV. El actual Papa ha elaborado su propio mensaje condenatorio de la barbarie -bien es cierto que esta contundencia ya la podría haber tenido en el transcurso de los dos años largos de masacre genocida en la Franja de Gaza-, pero también habría podido recordar una encíclica de uno de sus predecesores. Pacem in terris la escribió precisamente el llamado Papa bueno, Juan XXIII, cuyo papel en la crisis de los misiles fue decisivo para que no se desatara un conflicto internacional de nefastas consecuencias. Entonces el pontífice imploró a los líderes mundiales que lo evitaran y llegó a mediar personalmente entre John F. Kennedy y Nikita Krushchev: "Suplicamos a todos los gobernantes que no permanezcan sordos a este grito de humanidad. Que hagan todo lo que esté en su mano para salvar la paz". Estamos ahora en una situación de mayor riesgo de conflicto mundial que la que supuso la posibilidad de que la Unión Soviética instalase misiles en Cuba. La fe de los católicos estadounidenses y el ejemplo de la máxima autoridad de su iglesia, visitando antes a los refugiados de Lampedusa que a sus conciudadanos en USA con motivo del 250 aniversario de la fundación del país, podrían llegar a tener sus efectos frente a la llamada "Operación Epic Fury". Si León XIX no teme a Trump, Trump sí puede temer el liderazgo moral del pontífice romano. "Nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra", escribió Juan XXIII en la citada encíclica. Donald Trump también podría perder la Casa Blanca. La vigésimo quinta enmienda está para que esto ocurra y el Papa de Roma lo puede favorecer con el apoyo de casi setenta millones de creyentes. Me parece que en El Vaticano se han puesto a trabajar en ello.

*"El corazón de Dios no puede estar con los malvados, prepotentes ni soberbios".

DdA, XXII/6315

CON LA GUERRA, TRUMP ESTÁ PERDIENDO TAMBIÉN EL RUMBO Y EL JUICIO

Diputados y senadores republicanos advirtieron que Trump podría cometer genocidio y crímenes de guerra si ataca la infraestructura civil de Irán. En uno de los ataques más duros contra el presidente, la comentarista política y partidaria de Trump, Candace Owens, lo calificó de «lunático genocida» y pidió la intervención del Congreso y las Fuerzas Armadas. Trump perdió la guerra y está perdiendo el rumbo en poco más de un año en el cargo. Exalta el poder militar y aumenta la agresividad estadounidense, llevando al país al aislamiento, a la pérdida de su liderazgo global y a la destrucción de su imagen como nación democrática y socio confiable. Si dependiera de Trump, el «imperio estadounidense» se hundirá en el lodo de su propia arrogancia: eso sería beneficioso para la paz mundial.

Fuentes: CLAE - Rebelión


Aram Aharonian*

¿Cómo se pone fin a una guerra que, al inicio de las operaciones, se suponía que terminaría en una semana? ¿Cómo se declara el fin de una guerra en la que la victoria se ha proclamado en repetidas ocasiones?, se preguntan los analistas internacionales. El fin de una civilización, anunciado por Trump, es otra contradicción: Estados Unidos gana la guerra, pero Irán no es derrotado. Trump anuncia una victoria pírrica, y los ayatolás siguen gobernando. 

El problema mayor no es que Donald Trump perdiera la guerra. Según la revista SERA (y muchos otros), ya había perdido el juicio, después que la empatía y la sensibilidad humana. Se embarcó en una guerra sin sentido contra Irán y salió derrotado. Irán fue masacrado, parte de su liderazgo fue asesinado, miles de ciudadanos fueron asesinados y una parte de su infraestructura y arsenales militares fueron destruidos. SERA señala que por suerte, también carece de inteligencia (contaminada por el narcisismo) y, con su arrogancia característica, empieza a disparar su ametralladora giratoria sin rumbo ni propósito. 

En geopolítica, el fracaso de Trump agrava aún más el aislamiento de Estados Unidos. Europa ya no confía en la alianza con Washington y comienza a buscar su propio camino hacia la defensa y nuevas alianzas económicas y diplomáticas. «Esta guerra no es nuestra», declaró el ministro de Asuntos Exteriores alemán, resumiendo la declaración de independencia europea ante la guerra estadounidense-israelí en el Golfo. 

A pesar de que la prensa trasnacional trata de maquillar la realidad Trump perdió la guerra y está perdiendo el rumbo en poco más de un año en el cargo. Exalta el poder militar y aumenta la agresividad estadounidense, llevando al país al aislamiento, a la pérdida de su liderazgo global y a la destrucción de su imagen como nación democrática y socio confiable. Si dependiera de Trump, el «imperio estadounidense» se hundirá en el lodo de su propia arrogancia: eso sería beneficioso para la paz mundial.

 El resultado de la guerra es un autoengaño: los estadounidenses dicen salir victoriosos. Pero los iraníes no son derrotados. El fin de una civilización, en el discurso melodramático de Donald Trump, forma parte de una retorcida narrativa que –como es habitual- poco tiene que ver con la realidad, pero en definitiva es la “realidad” que quieren escuchar , que quieren imponer los estadounidenses. Pero a pesar de Trump y el genocida Benjamín Netanyahu, Irán, como nación y como proyecto de poder civilizatorio, perdurará.

Dado su desastroso historial, su prepotencia, la agresión permanente e los migrantes, los delirios de apropiación de los países y de sus riquezas, la oposición política a su arrogante presidente está creciendo en Estados Unidos. Tras la movilización de aproximadamente ocho millones de personas en casi todas las ciudades grandes y medianas del país —las protestas No Kings—, los líderes del Partido Demócrata están empezando a reaccionar, y ya circulan en el Congreso peticiones de destitución contra el presidente.  Pero no hay que hacerse demasiadas ilusiones.

El narcicista Trump sigue proclamando la victoria, a pesar de haber logrado únicamente la destrucción parcial del arsenal de misiles iraní, pero a un costo enorme en términos materiales, humanos, diplomáticos y políticos, incluyendo un daño interno significativo en Estados Unidos. Los pequeños y ricos países del Golfo Pérsico han descubierto que no pueden contar con Washington para su protección ante una posible agresión externa. China y Rusia simplemente observan y cosecharán las consecuencias de las aventuras de Trump.

Irán emergió victorioso, resistió la maquinaria de guerra más poderosa del planeta y continúa siendo gobernado por la teocracia de los ayatolás, contrariamente a lo que afirman Trump y Netanyahu. En el acuerdo de alto el fuego provisional, Teherán accedió a reabrir el estrecho de Ormuz, pero mantuvo la «soberanía iraní sobre la ruta», una prerrogativa que no tenía antes de la agresión trumpista.  Ahora Trump quiere bloquearlo.

Irán también insinuó que podría imponer un peaje como compensación por la destrucción del país, dado que los diez puntos del acuerdo de paz contemplan el pago de reparaciones por los daños de guerra. Asimismo, incluye el levantamiento de todas las sanciones (primarias y secundarias) y el desbloqueo de los activos iraníes en el extranjero. El acuerdo provisional reconoce el derecho de Irán a enriquecer uranio (disputado por Israel), e Irán se comprometió –nuevamente- a no producir una bomba atómica 

El líder demócrata en la estadounidense Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, señaló: «Está completamente desequilibrado», obviamente refiriéndose al mandatario. Incluso entre los republicanos y sus aliados, se alzan voces de protesta e indignación contra su violencia y su retórica agresiva e irrespetuosa, con la que promete devastar Irán y «eliminar una civilización entera». Destruye centrales eléctricas, carreteras, puentes, ferrocarriles y plantas desalinizadoras. 

 Diputados y senadores republicanos advirtieron que Trump podría cometer genocidio y crímenes de guerra si ataca la infraestructura civil de Irán. En uno de los ataques más duros contra el presidente, la comentarista política y partidaria de Trump, Candace Owens, lo calificó de «lunático genocida» y pidió la intervención del Congreso y las Fuerzas Armadas.

Lo peor es que en América Latina hay muchos que quieren imitar a Trump. Claro, no al derrotado, sino al que se llevaba los países por delante, saqueándolos violentamente, siempre en el sacrosanto nombre de la democracia y la “civilización” occidental y cristiana.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

REBELIÓN  DdA, XXII/6315

martes, 14 de abril de 2026

14 DE ABRIL: COMO QUIEN REMIENDA EL PASADO PARA QUE POR FIN ABRIGUE

 


Paco Arenas

Hubo un día en que la primavera decidió acicalarse un poco más, como si supiera que los días grises del otoño de los tiempos, también florecen para los pobres. Eso ocurrió un 14 de abril de 1931.
A los temores del día 12 les siguió la espera callada del lunes 13, en Pinarejo todos parecían contener la respiración, como si fuera una de esas pausas en las que cualquier palabra y emoción, mostrada en público, podría llegar a ser peligrosa.
No tardó en quebrarse la duda: llegó la ilusión, viva, casi temblorosa, y con ella el deseo de coser un tercer color —morado— a la vieja bandera, como quien remienda el pasado para que por fin abrigue.
Y era tanta la alegría que, al mediodía del martes, el campo quedó solo, abandonado a su suerte, mientras el pueblo entero se volcaba en la plaza. No cabía un alfiler.
Algunos miraban desde detrás de los cristales, con un hilo de inquietud en los ojos, y otros con la plaza a rebosar, llenaban el aire con una emoción contenida que casi dolía. A unos y a otros, si les hubieran pinchado, no les habría brotado ni una gota de sangre.
Fue un 14 de abril, y en Pinarejo el aire olía a claveles frescos y a algo nuevo que impregnaba todo de alegría y esperanza.

España se quedó a mitad de camino
Lucio Martínez Pereda
14 de abril. Hoy es una fecha en la que resulta necesario recordar que la Segunda República en paz - 1931- 1936- fue el intento más audaz de modernización y democratización política en la historia contemporánea de España , un esfuerzo por superar dos siglos de atraso acumulado en estructuras sociales, culturales y económicas . Su fracaso no se debió tanto a las ansias aceleradas de reforma como al pánico de las élites, que veían amenazados los privilegios conseguidos gracias a ese atraso histórico.
Cada iniciativa reformista- agraria, militar educativa, laica- sufrió un boicot orquestado por quienes preferían los privilegios anti democráticos del viejo orden. Este sabotaje provocó la Guerra Civil. El proyecto de modernización republicana no fracasó por debilidad interna, o por las prisas por recuperar el tiempo histórico perdido sino por la resistencia violenta de un establishment que priorizó sus intereses por encima de la modernidad política

DdA, XXII/6314

FRENTE A TRUMP, HAY QUE CERRAR FILAS EN TORNO AL PAPA LEO


 “Dios no bendice ningún conflicto. Quien es discípulo de Cristo, príncipe de la paz, nunca se pone del lado de quienes ayer empuñaban la espada y hoy lanzan bombas. No serán las acciones militares las que generen espacios de libertad o tiempos de paz, sino solo la promoción paciente de la convivencia y del diálogo entre los pueblos.” León XIV



Ana Cardo

El médico jesuita Hernán Quezada ha expresado una serie de consideraciones con relación a la deplorable actitud del presidente de Estados Unidos ante las palabras de León XIV condenado las guerras contra Irán y Libia. Un Papa que genera molestia a un hombre malvado, está del lado correcto de la historia. El Violento tiene poder, el Papa autoridad, y vale más la autoridad que el poder. Quezada cree necesario que los católicos del mundo cierren filas en torno a León XIV, también y sobre todo los casi setenta millones de católicos que viven en Estados Unidos, y que incluyen a su Conferencia de Obispos Católicos, cuyo respaldo al Papa se está haciendo esperar. Vance y Rubio, católicos, es probable que apuesten por el silencio, si bien el silencio no es una opción en este caso para los creyentes de esa fe. El médico jesuita peruano, que posiblemente llegó a conocer a León XIV durante su ministerio en aquel país, recorre finalmente a un diálogo de Star Wars"Vamos a ganar no destruyendo lo que odiamos, sino salvando lo que amamos". Destruir es la ruta de los violentos, destruyen y se destruyen. Salvar es la ruta de los que buscan amar, salvan y son salvados, concluye Hernán Quezada.


DdA, XXII/6314

PÉTER MAGYAR DESAYUNA EN EL ATENEO DE MADRID

Félix Población

El Ateneo de Madrid ha servido un desayuno al fascismo en vísperas de nonagésimo quinto aniversario de la instauración de la Segunda República, escribe Juan Tortosa en el siguiente artículo, publicado en su blog. Tal circunstancia ocurre casi al tiempo que Péter Magyar, otrora al servicio de Viktor Orbán, derrotase en las urnas a su jefe en Hungría, algo que se ha llegado a celebrar en Bruselas, como si no fuera más de lo mismo con un cierto acicalamiento (Magyar luce un tipo mas airoso y delgado que recuerda al Orbán de hace veinte años). Desconozco si el señor De los Monteros aspira a descabalgar a su exjefe Abascal, pero algo se mueve en la extrema derecha española desde hace un tiempo que podría dar pie a otra derecha extrema, posiblemente también acicalada. Hay denuncias de algunos de los exmiembros de Vox contra el que fue su partido y podría ocurrir que lo de Hungría el pasado domingo no haya caído en saco roto. Cierto que don Iván sigue en Vox, pero quizá por poco tiempo porque ya tiene su propio proyecto, al que ha llamado Atenea, como si fuera una academia de lenguas muertas. De todos modos, hubiera sido más coherente en un centro republicano y progresista como el Ateneo de Madrid, sobre todo en vísperas un año más de la conmemoración del 14 de abril, que en tal fecha se hubiese celebrado un acto en pro de la rememoración o vindicación republicanas, antes que abrirle las puertas a un político que representa la ideología que combatió a la Segunda República, llevando a nuestro país a una guerra cruel y a una larga y represora dictadura, ensalzada por Vox sin ningún reparo. La entidad presidida por Luis Arroyo debería haber actuado, según escribe el articulista, más como dique frente al fascismo que como plataforma. ¿Qué será lo próximo en esa docta casa?  Podría darse el caso de invitar a Vito Quiles para que explicase su entendimiento del periodismo, teoría y práctica.



Juan Tortosa

El Ateneo madrileño sirve café al fascismo el día anterior al 95 aniversario de la Segunda República.
El Ateneo de Madrid ha decidido que no hay problema en servir café, micrófono y altavoz a Iván Espinosa de los Monteros, el Péter Magyar de Abascal. O ni eso, porque ni siquiera se ha marchado todavía de Vox. Dado el respeto profesional que les tengo a los periodistas que lo han acompañado, seguro que algo se me escapa cuando aceptaron desayunar y conversar con él este lunes en el Ateneo.
Aunque ahora nos intente vender otra película, Iván Espinosa de los Monteros es uno de los arquitectos del proyecto político que ha hecho del racismo, la homofobia, el ataque a la cultura y el negacionismo de la violencia de género la columna vertebral de la insidia en nuestro país. No hay constancia de que haya renegado de las ideas que le llevaron a ser portavoz parlamentario de la ultraderecha. Para nada se trata de un “liberal sofisticado” como algunos se empeñan en etiquetarlo, ni tampoco de un “conservador dialogante” por mucho que la mona se vista de seda. Ser fascista es como estar embarazada. No se está “un poquito” embarazada. Se está o no se está. No se es un poquito fascista. Si se es, se es.
Y ahí andaba él la mañana de este lunes, etiquetado como presidente de un think thank llamado Atenea, tratado con todo el respeto que quienes comparten sus ideas nunca nos tendrán, ahí estaba protagonizando una "inofensiva" conversación entre demócratas. No, señor, no me cansaré de repetirlo. Ser tolerante con los intolerantes que, entre otras muchas iniquidades, simpatizan con Trump y defienden el ataque de los Estados Unidos a Irán coloca a los tolerantes en inferioridad de condiciones.
Al día siguiente de la caída de Viktor Orbán en Hungría, sustituido por un personaje producto del propio sistema que promete cambios cosméticos sin cuestionar el fondo, se le otorga cancha pública a Espinosa como si de un demócrata se tratara. La noche anterior el actor Fernando Tejero, en el programa televisivo de Jordi Évole, admitió tener miedo a dejar de trabajar si la derecha ultra y la ultraderecha llegan un día al poder. Para ilustrarlo recordó que fue precisamente Espinosa de los Monteros quien, en sus días de gloria en Vox, insistía en la voluntad política de la ultraderecha de acabar con las subvenciones a las actividades culturales. Miedo fundado, pues.
Que se le allane el camino a este tipo de personajes en foros tan respetables como el Ateneo, entidad presidida por Luis Arroyo, sociólogo en la órbita de Sánchez y Zapatero, socialista de toda la vida, un espacio que debería actuar como dique de contención frente a la ultraderecha y no como altavoz, me parece grave ¿Qué mensaje envía esta institución centenaria, supuestamente republicana y progresista, al proporcionar tribuna a quien sueña con desmantelar todo lo que huela a izquierda, a memoria histórica, a derechos conquistados?
Hoy, 14 de abril, se cumplen noventa y cinco años de la proclamación de la Segunda República. Noventa y cinco años de aquel sueño de igualdad, laicidad y cultura para todos que los fascistas de entonces, antepasados de los de ahora, trituraron a sangre y fuego. Ironía macabra. Menuda manera de celebrar la víspera de una fecha tan cargada de emociones.
Allá donde hoy hagamos ondear una bandera tricolor, recordémosle a todo el mundo que el fascismo no siempre llega con botas. A veces lo hace con desayunos donde los fascistas se sirven de las reglas democráticas para ir creciendo hasta el día en que consiguen subvertirlas.

DdA, XXII/6314

¿UNAMUNO ASESINADO?: TRES OPINIONES A CONSIDERAR


Discurso de don Miguel con motivo de la proclamación de la República

Lazarillo

La Casa-Museo Miguel de Unamuno de Salamanca nos participa las entrevistas sostenidas con dos autores y el presidente de la Asociación Amigos de Unamuno de la ciudad del Tormes, en las que los dos primeros valoran casi como pruebas los indicios sobre la posibilidad de que el escritor vasco fuera asesinado en su domicilio  el 31 de diciembre de 1936. Este es el criterio tanto del investigador Carlos Sá Mayoral, autor de un libro al respecto del que hablamos en este DdA (Miguel de Unamuno: ¿muerte natural o crimen de Estado?), como del escritor Luis García Jambrina, colaborador de Manuel Menchón en el filme documental Palabras para un fin del mundo (2020) y autor de la novela La doble muerte de Unamuno. No sería en este caso verdad que Unamuno falleció de muerte natural a los 72 años de edad, según la versión oficial dada entonces en una ciudad ocupada por las tropas sublevadas, luego de ser arrestado en su domicilio tras su intervención el 12 de octubre de ese año en el Paraninfo de la Universidad, en la que se enfrentó al general felón Millán Astray. El presidente de honor de la mencionada asociación, Francisco Blanco Prieto, no considera que don Miguel estuviera arrestado en su domicilio ni que se precipitara el enterramiento del escritor al día siguiente, pues según él fueron 24 las horas transcurridas desde el fallecimiento. Esas y otras consideraciones le sirven para afirmar que don Miguel no fue asesinado hace noventa años, al menos mientras no haya al día de hoy prueba alguna al respecto. Las tres opiniones, en los siguientes enlaces:

GRITOS CON CITA Y GLOSA (LXXI): LA PATRIA, COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL… DE LUGAR


José Ignacio Fernández del Castro

«...A veces, para algunas personas, el nombre de un escritor, el título de un libro pueden equivaler al de una patria.» Leonardo SCIASCIA (Racalmuto, Agrigento, Sicilia, Italia, 8 de enero de 1921 - Palermo, 20 de noviembre de 1989)Porte aperte –Puertas abiertas- (1987).

Cuando el Estado-nación moderno hace aguas en una marejada de poderes económicos transnacionales organizaciones supranacionales con voluntad de mercaderes, acaso necesitamos (seguramente siempre lo hemos necesitado) otro tipo de patria que nos preste el calor del terruño, ahorrándonos chovinismos y xenofobias... Y, ya sin aldeas (convertidas en paisaje pintoresco para el fomento del turismo rural) ni verdaderos barrios (sin vida interna, transformados en inhóspitos habitáculos para el descanso de las alienadas huestes que llenan los grandes centros comerciales), habremos de volver la mirada a las mejores historias escritas...  

¿Quién no ha sentido, en algún momento, que los aconteceres del Macondo de Cien años de soledad, de la Vetusta de La Regenta o los rincones de La Mancha transitados por Don Quijote eran más suyos que el tedio o las tensiones que envolvían su vida cotidiana?... ¿Quién no ha encontrado mil veces en Gabo, Clarín o Cervantes esa sensación maravillosa y reconfortante de las palabras mágicas que describen lo maravilloso o terrible del mundo al calor de una chimenea o una hoguera?.


Evidentemente, para tantos letraheridos como en el mundo somos, los libros (y su reflejo en las mejores pantallas) son una patria mucho más propicia que esa otra llena de políticos que son títeres de sus amos, esos poderes reales que nos ofrecen sus marionetas para que “el pueblo” elija las que más le gusten… Como lo son esos jueces que condenan a quienes persiguen la corrupción y el genocidio para exculpar a corruptos y genocidas, o esos robocops que persiguen con sus porras y atemorizan adolescentes, titiriteros o raperos más o menos deslenguados...

¡Qué lástima que la realidad, la de ayer, hoy y mañana, sólo sea “literalizable”!. ¡Qué lástima que no pueda ser ella misma literatura!. Pero es que, a fin de cuentas, para cada cual, eso que tan pomposamente llaman “patria” no es más que un azar geográfico con ecos biográficos… O sea, algo así como un complemento circunstancial de lugar.

DdA, XXII/6314

lunes, 13 de abril de 2026

LA ARGENTINA DE MILEI: POLICÍAS CONTRA SOTANAS (PREMIO WORLD PRESS FHOTO)



Cora Gamarnik

Esta fotografía de @bourbontadeo titulada “La Argentina de Milei” fue una de las fotos premiadas este año por la World Press Photo.
Lo que vemos en la imagen sucedió a metros del Congreso Nacional el 14 de mayo de 2024. Dos curas, el Padre Francisco “Paco” Olveira y el padre Jorge ‘Chueco’ Romero se acercaron a expresar su solidaridad con los jubilados. En el momento de la foto el padre Romero intentaba socorrer al padre Paco que había sido detenido minutos antes por la policía. Ambos sacerdotes integran el grupo de curas católicos Opción por los Pobres.
Lo que vemos es una hilera de prefectos armados con cascos, escudos, rodilleras, chalecos antibalas, protectores de plástico duro y bastones que aprisionan al cura vestido con una túnica blanca, vieja, ajada, suelta, cómoda, de maga corta. Los prefectos lo agarran violentamente Son muchos contra uno, y ese uno además es un cura.
El blanco de su sotana contrasta con los colores negros y caquis de los uniformes. El bolso que lleva el cura es de una tela de colores típica del norte argentino. Se adivina en la imagen una chalina que está caída y tiene los colores de la Wiphala, un emblema ancestral de los pueblos originarios andinos. La soga de su bolso le rodea la cintura. El padre Jorge se puso zapatillas cómodas para ir a la manifestación, zapatillas negras con cordones rojos. En el momento de la toma sus cordones están desatados. Con su pie izquierdo pisa la bota de uno de los prefectos. Se agarra fuerte para no caerse. Su brazo tenso deja ver dos pulseras en su muñeca derecha.
La foto tuvo en el momento de su publicación una deriva en memes y en dípticos comparativos. Se la comparó con cuadros del barroco como “La captura de Cristo” (1602) de Caravaggio. Es sorprendente la similitud con la escena del arresto de Jesús. En ambas imágenes múltiples cuerpos armados intentan someter a un hombre indefenso. La proximidad física y la tensión de los gestos le otorgan dramatismo a la imagen. La alegoría religiosa habla del sufrimiento físico, de la dimensión sacrificial de un cuerpo violentado como fue el de Jesús.
Pero en la fotografía hay un plus de sentido. El cuerpo del cura resiste. No está derrotado, no se rinde. Se agarra con fuerza de una parte de la pechera de uno de los prefectos. Un efectivo lo sujeta desde atrás, otro lo empuja con un escudo de acrílico. El contraste es brutal. La imagen se inscribe en una genealogía visual que atraviesa la historia del arte occidental: desde la representación del martirio religioso hasta la denuncia moderna de la violencia estatal.
Tadeo tomó la foto de cerca, el encuadre muestra a los cuerpos amontonados, no hay cielo ni distancia que suavice. La proximidad física es parte del mensaje. Los escudos forman una muralla que envuelve y aplasta la figura del sacerdote. No hay fuga posible dentro del cuadro. La escena sucede en plena calle, atrás de adivina en la esquina una pizzería, a la izquierda un kiosco de diarios. Todos están en movimiento, nadie posa, nadie mira al fotógrafo. La nitidez del primer plano contrasta con el fondo ligeramente difuso.
La composición es simétrica: el cura en el centro, los efectivos cerrando desde ambos lados, los escudos con las siglas "PNA" que se reiteran. PNA, PNA. ¿Qué hace la prefectura nacional reprimiendo a un cura? Si eso hacen con él, ¿hasta dónde son capaces de llegar con la represión?
La fotografía se construye sobre ese juego de contrastes: fragilidad y fuerza, claridad y oscuridad, uno contra muchos. Una violencia ejercida a la vista de todos. Una violencia irracional que pretende legitimarse en nombre del orden.
Las marchas de jubilados frente al Congreso se convirtieron desde que asumió Milei en uno de los focos más visibles de la resistencia social al gobierno. Con jubilaciones mínimas que no llegan a cubrir la canasta básica continúan manifestándose a pesar de ser reprimidos de forma constante todos los miércoles.
La foto de Tadeo Bourbon expone con claridad alegórica la desproporción de la maquinaria institucional desplegada para someter a hombres y mujeres que pelean por derechos básicos.
La foto de Tadeo habla de la Argentina de Milei.

DdA, XXII/6314