Diario del Aire
miércoles, 14 de octubre de 2026
POLICÍAS, BANDERAS Y PAULOV
TRES AÑOS DESPUÉS DEL ÚLTIMO BOCHORNO, LA IZQUIERDA INSULTA A SUS VOTANTES
Rufián, Santaolaya y Delgado
Cuando se hacen las cosas a la carrera y con ansias de protagonismo para gobernar pequeños reinos, todo suele ser cutre, muy cutre. Tan cutre como pedir la unidad de la izquierda y no hacer nada para lograrla. Hasta que acabe el plazo de inscripción, la izquierda será una Miss Universo pidiendo la paz mundial. Pasada esa fecha, será la protagonista de una telenovela en la que todos son traidores menos los míos. Tres años después del último bochorno no hay método, ni hoja de ruta, ni intención de minimizar en las urnas el impacto de la derecha. Que tres años después anden haciendo como que están a la carrera, buscando una solución in extremis, es un insulto a sus votantes que sufrirán la llegada de los ultras.
Gerardo Tecé
Poco se valora el arte de no estar, el saber quitarse de en medio. Lo practico con bastante devoción. No voy a sitios si creo que me han invitado por compromiso o educación. He dejado trabajos en los que nunca me enseñaron la puerta de salida, pero estaba claro que no tenía sentido seguir. No aguanto en las fiestas por aguantar ni voy a cumpleaños de amigos de amigos. Mis ex pueden confirmar que, cuando se dice hasta aquí ha llegado la relación, no hay mensajes de madrugada. No estar no es sencillo. Primero hay que haber estado mucho para aprender a no hacerlo. Del FOMO también se sale.
Queda poco para que la izquierda decida quién estará encabezando y quién no sus listas electorales. No pasaría nada si el 99% de quienes se empeñan en estar no estuvieran. En una reunión de CTXT posterior al anuncio de elecciones el 29N, debatimos sobre la unidad de la izquierda. Fue un debate breve porque todos estábamos de acuerdo en algo: no contribuir al circo de las últimas generales 2023. También acordamos sacar un editorial pidiéndoles a los numerosos líderes con ganas de liderar que no abochornasen en esta ocasión a sus propios votantes. Que facilitaran un bloque útil matemáticamente o que se echasen a un lado dejando de cabezas de lista a personas acampadas por la vivienda o a abuelas desahuciadas. Ni caso, por supuesto. Y aquí estamos. Teniendo que hablar de lo que prometimos no hablar. No son los políticos los únicos que incumplen promesas.
Muchos tenemos en boca la unidad de las izquierdas, pero nadie tiene la fórmula para conseguirla. A unos días de que finalice el plazo de inscripción de listas, el trending topic en estos momentos es que Gabriel Rufián es un traidor que ha dinamitado el espacio de la izquierda cuando había prometido reforzarlo. ¿Pues no va el tipo y se presenta por Esquerra? Menudo rostro. Dentro de una hora la tendencia podría ser otra. Por ejemplo, que Rufián es un héroe. Quién sabe. Cuando se hacen las cosas a la carrera y con ansias de protagonismo para gobernar pequeños reinos, todo suele ser cutre, muy cutre. Tan cutre como pedir la unidad de la izquierda y no hacer nada para lograrla. Hasta que acabe el plazo de inscripción, la izquierda será una Miss Universo pidiendo la paz mundial. Pasada esa fecha, será la protagonista de una telenovela en la que todos son traidores menos los míos. Tres años después del último bochorno no hay método, ni hoja de ruta, ni intención de minimizar en las urnas el impacto de la derecha. Que tres años después anden haciendo como que están a la carrera, buscando una solución in extremis, es un insulto a sus votantes que sufrirán la llegada de los ultras.
La falta de método no es casual, es una decisión. Tres años después, muchos seguimos sin entender cuál es el problema de celebrar unas primarias. ¿Por qué no dejar que sea la gente la que decida cómo ensamblar esas diferentes izquierdas con idénticos programas electorales e idénticos problemas de narcisismo? Es curioso que quienes se oponen a las primarias sean, precisamente, quienes desde los altavoces mediáticos madrileños aseguran representar a la mayoría y dibujan a sus posibles competidores como irrelevantes. Si quienes no quieren primarias tienen un método mejor, estaría bien que lo compartiesen. Arrancar una conga, y llamar traidor a quien no se une a la cola, parece no estar funcionando. Entre el método científico de las primarias y la creación de congas, parece haber una tercera vía llamada Rufián. El liderazgo por consenso, por aclamación popular.
Lejos de decepcionar que Rufián lidere las listas de Esquerra en estas elecciones, debería ser de agradecer que quien llegó al Congreso para hablar de Catalunya, haya terminado, como Matute de Bildu o Rego del BNG, hablando de pensiones, salarios mínimos y viviendas en España. No se me ocurre un perfil con mayores garantías que aquel que no gana nada ante los suyos, sino que pierde y lo hace por responsabilidad. Con las primarias descartadas por falta de tiempo, el teléfono de Rufián echando humo parece ser la única esperanza de que la izquierda no tire votos a la basura en unas elecciones cruciales, según la propia izquierda dispuesta a tirar votos. Tirar de liderazgos como el que representa Rufián en estos momentos es muy pobre. Es la prueba de que todo falló antes de llegar a este punto. Fallaron los protagonistas condenados a entenderse, fallaron los métodos, los vetos, los odios personales y el exceso de ganas de estar. Pero el liderazgo de Rufián es lo único que queda hoy como opción viable. Si el método no son las primarias, sino la conga, la conga buena es la del líder de ERC. Pónganse cada uno donde le toque y no usen los mismos altavoces que burdamente lograron dinamitar a la izquierda hoy dividida para repetir que el culpable es el otro. Y no se engañen: ya nadie espera votar con ilusión, sino con efectividad.
DdA, XXII/6496
DEL ROMANTICISMO Y SUS RAZONES (PARA HACER LA VIDA MÁS VIVIBLE)
GRITOS CON CITA Y GLOSA
«El amor, ¿a qué huele?. Parece, cuando se ama,
que el mundo entero tiene rumor de primavera.
Las hojas secas tornan y las ramas con nieve,
y él sigue ardiente y joven, oliendo a rosa eterna.
Por todas partes abre guirnaldas invisibles,
todos sus fondos son líricos -risa o pena-,
la mujer a su beso cobra un sentido mágico
que, como en los senderos, sin cesar se renueva...
Vienen al alma música de ideales conciertos,
palabras de una brisa liviana entre arboledas;
se suspira y se llora, y el suspiro y el llanto
EL GALLINERO DE LAS MIL IZQUIERDAS
FÁBULA SOBRE LA UNIDAD, EL PODER Y EL HAMBRE DE LOS ZORROS
Paco Arenas
¿ESTAMOS ANTE UNA ESTRATEGIA FALLIDA DE PODEMOS?
Félix Población
La entrevista de Silvia Intxaurrondo con Irene Montero ayer en La hora de la 1 no se puede calificar de dura o agresiva, como podrían argumentar quienes consideran que todo y todos están contra Podemos, tal como ha ocurrido sin ningún genero de dudas con este partido y sus dirigentes desde sus mismos orígenes hasta el día de hoy, con una permanente campaña mediática y política de descrédito que ningún otra formación política ha sufrido en la reciente historia de este país.
En este caso estamos ante una periodista de incuestionable y contrastada profesionalidad de la televisión pública que preguntó a Montero lo que había que preguntar acerca de su acuerdo con Gabriel Rufián y Esquerra Republicana. La candidata de Podemos se limitó a responder lo sabido acerca del pacto de campaña electoral hasta que a la pregunta de la periodista de Baracaldo sobre si hay posibilidad de que el partido morado se integre en el Frente Amplio, Irene Montero contestó concisa y rotundamente que no, para añadir a continuación que el acuerdo con Rufián está abierto a que se incorpore quien quiera. ¿En qué quedamos?
Sin embargo, ustedes -alegó la periodista- siguen negociando con el Frente Amplio, dando a entender Intxaurrondo que no tendría sentido esto si a priori Montero ha respondido con una negativa. Es que para llegar a esos acuerdos Podemos ha planteado unas primarias, replica la candidata del partido morado, por lo que su negativa al acuerdo con el Frente Amplio parece obedecer, hasta el momento al menos, a que este se niega a realizar unas primarias.
Finalmente, la periodista hace la pregunta que toca a fin de que el oyente no se líe más de lo que puede comportar esta alianza entre un partido estatal y otro independentista, aunque ambos sean de izquierdas: ¿Si el Frente Amplio no accede a primarias, Podemos concurrirá por separado con ERC?". Nada se aclara con la contestación la entrevistada, que vuelve a ser elusiva: "Vamos a seguir hablando y vamos a seguir intentando todas las formas de colaboración, Silvia". Nunca antes habíamos visto a Montero tan cautelosa y parca en el uso del verbo, manejado esta vez por la eurodiputada con sorprendente concisión y alguna sonrisa nerviosa.
La conclusión a la hora de valorar su intervención de ayer, muy distinta por insustancial a las habituales en ella, es que su presencia en el plató a la hora de dar explicaciones no aportó información clarificadora alguna, como si sobrara tiempo para hacerlo con la campaña electoral a la vista. Sólo vale como titular una negativa que quizá esté adelantando ya un más que probable desenlace.
Ese desenlace sería infausto para la izquierda y también para Podemos, que ha preferido colaborar con un partido independentista cuyos intereses históricos se centran en Cataluña antes que con partidos estatales ideológicamente próximos. Creo que al partido morado no le va a bastar sólo con el reconocido carisma mediático de Rufián como portavoz de Esquerra en el Congreso para que el refuerzo de este sea importante en la campaña que desarrolle en el resto de España. Podría no serlo tanto.
Quiero recordar que hay sectores de la ciudadanía progresista de este país que no han olvidado el grotesco papel jugado por Esquerra en el llamado Procés, donde colaboró en un episodio esperpéntico con Junts, un partido que hoy compite con la extrema derecha catalana y se alía con la derecha extrema española contra las políticas sociales del Gobierno.
Me temo que estamos ante una estrategia electoral fallida de Podemos. De ser así, nos puede llegar en el peor momento para España desde aquel infausto 23-F. No será preciso esta vez que en el Congreso entren las botas. Bastará con los votos, un PSOE medroso y la contribución decisiva de unas izquierdas que hacen de sus respectivos ombligos campo de disidencias, en lugar de encauzar en un programa común la política social que las movilizaciones populares han llevado otra vez a calles y plazas (con la vivienda en el centro) ante las insuficiencias de un gobierno que se vino llamando progresista*.
*Última hora: Leído en El Constitucional: El Frente Amplio mueve ficha para sumar a Podemos el 29N: proponen a Irene Montero como número dos por Madrid tras Emilio Delgado, según fuentes del entorno de las negociaciones. La oferta busca desbloquear uno de los principales obstáculos del acuerdo, mientras la formación morada conserva la opción de presentar una lista propia encabezada por la exministra de Igualdad. La propuesta modificaría el reparto que Más Madrid hizo público el domingo, cuando situó a Delgado como primero y a la ministra de Sanidad, Mónica García, como segunda. Las fuentes consultadas describen ahora margen para ceder posiciones e incorporar a Podemos, aunque esa distribución todavía debe concretarse entre las organizaciones y no se ha anunciado oficialmente.
DdA, XXII/6496
martes, 13 de octubre de 2026
PARA QUE EL PSOE GANE HAY QUE ACTIVAR EL BLOQUE DE IZQUIERDAS
La única certeza que tenemos es que durante las próximas semanas el votante progresista se va a ir activando, haciendo cada vez más ajustada una carrera cuyo resultado es aún difícil de predecir. En cualquier caso, el recuerdo del 23J debería ser suficiente para convencernos de que todavía queda mucho partido por delante, y de que 50 días son más que suficientes para armar una victoria.
Stephan Zhao
Cuando el 29 de mayo de 2023 se convocaron elecciones, llevaba trabajando casi dos años como asesor en La Moncloa, y puedo ahora confesar que no tenía ninguna esperanza de que ese llamamiento anticipado a las urnas pudiese salir bien. Era muy difícil pensar lo contrario, si se tiene en cuenta que no habíamos tenido ni 24 horas para digerir los resultados de las elecciones municipales de la noche anterior. En esa madrugada en la que la izquierda perdió siete gobiernos autonómicos y multitud de ayuntamientos, nadie imaginaba que la espada de Damocles del adelanto electoral iba a caer nada más llegar el amanecer. Lo que siguió ya forma parte de la historia de España.
El pasado lunes, al igual que hace casi cuatro años, la legislatura finalizó de manera abrupta y, de nuevo, son muchos los que solo atisban en el horizonte una inevitable mayoría de derechas, empezando por todas las encuestas publicadas en las últimas semanas. No obstante, si algo demostró el 23J es que “las encuestas son como los perfumes: están hechas para olerlas, no para tragártelas”. Recordemos lo que anunciaban los sondeos en aquel momento: “La suma de Feijóo y Abascal llega a los 180 escaños [...], suficientes para desalojar a Sánchez de La Moncloa”, se podía leer en ABC.
Como bien se observa en el gráfico anterior, prácticamente todos los institutos demoscópicos infraestimaron a la izquierda. Las encuestas situaban al PSOE en el 25% el día que se convocaron las elecciones. Al comienzo de la campaña electoral, esta cifra escaló al 28%, pero en ningún caso se consideró la posibilidad de que los socialistas pudiesen alcanzar el 32% (a punto de empatar al PP), como finalmente ocurrió.
La clave de este ascenso meteórico de siete puntos fue la activación del electorado de izquierdas, algo que sin duda va a ser de nuevo decisivo. Según los últimos datos, los votantes progresistas están mucho más desactivados que los de derechas, algo que no es ninguna novedad. Como puede verse en el gráfico con el que abre este artículo, el 23J la izquierda se lanzó a las elecciones con menos del 60% de sus votantes movilizados, frente a una derecha que partía con más del 70% de su electorado totalmente convencido de su voto. Esta brecha se fue reduciendo a lo largo de la campaña, lo que fue fundamental para la remontada de la izquierda.
Por tanto, el camino hacia la victoria el próximo 29N pasa de nuevo por activar al bloque de izquierdas. No obstante, debemos ser conscientes de que, casi cuatro años después, las coordenadas del debate son otras. El llamamiento a frenar a la extrema derecha, que prendió el fervor progresista las anteriores elecciones, da cada vez más signos de agotamiento. La ola de indignación por la situación de la vivienda se ha llevado por delante cualquier otro asunto, lo que entraña enormes desafíos tanto para la izquierda como para la derecha.
Gracias al último estudio de 40dB., sabemos que el problema de la vivienda interpela esencialmente al votante progresista, y que la mayoría de votantes sigue considerando al PSOE el partido más capacitado para gestionarlo. Ahora bien, el Gobierno central es también percibido como el principal responsable de resolver este problema, y es ineludible el hecho de que la izquierda ha gobernado durante los últimos ocho años. La vivienda encierra así una paradoja que puede resultar determinante: es un problema que puede movilizar al electorado progresista, pero también una de las principales fuentes de frustración con el Gobierno.
Por el momento, la izquierda ha sido muy hábil trazando la línea que divide a los que “son parte del problema” de los que “son parte de la solución”. A esto ha contribuido que PP, Vox y Junts votasen en contra de dos decretos cuyas medidas eran bien valoradas incluso entre sus propios votantes. Pero se va a necesitar algo más para construir la credibilidad necesaria que empuje al votante progresista a acudir a las urnas, con la convicción de que ir a votar tiene algún tipo de propósito.
Entonces, ¿puede la izquierda ganar las elecciones? Todavía es pronto, pero probablemente el PSOE está mucho más cerca de ser primera fuerza de lo que muchos vaticinan. Si recopilamos las encuestas publicadas el mes pasado, las corregimos por su error histórico (cuánto se equivocaron el 23J) y simulamos 10.000 elecciones generales, veremos que los socialistas ya le pisaban los talones al PP. Todo esto antes del comienzo de las movilizaciones por la vivienda y en pleno debate sobre la crisis de Ceuta.
No sabemos si esto va a ser suficiente para formar una nueva mayoría progresista, mucho menos si tenemos en cuenta que aún se desconoce qué forma va a adoptar el artefacto electoral que se está armando a la izquierda del PSOE. La única certeza que tenemos es que durante las próximas semanas el votante progresista se va a ir activando, haciendo cada vez más ajustada una carrera cuyo resultado es aún difícil de predecir. En cualquier caso, el recuerdo del 23J debería ser suficiente para convencernos de que todavía queda mucho partido por delante, y de que 50 días son más que suficientes para armar una victoria.
CTXT DdA, XXII/6495
EL MITIN DE JEAN-LUC MÉLENCHON EN CLERMONT FERRAND
LOS QUE PATROCINAN EL FANGO SE SALPICAN EN MIERDA
FRAGMENTA MÁS QUE UNE EL PACTO DE ESQUERRA CON PODEMOS
Iñaki Errazkin
domingo, 11 de octubre de 2026
LO DE RUFIÁN Y PODEMOS EN "LA SEXTA" ES MUY BURDO
Ana Cardo
Lo habitual y también lo lógico es que cuando se publican encuestas en los medios de información, los candidatos preferentes de los encuestados aparezcan en primer término, seguidos de los que están por debajo en las preferencias del respetable. Por esta razón me ha extrañado que el diario digital El Plural, proclive al PSOE, haya publicado en una tipografía inhabitual los resultados de una pequeña encuesta en la que los participantes debían elegir a su candidato preferente para liderar un supuesto Frente Amplio entre los partidos de izquierda. En lugar de aparecer de más a menos los elegidos, con Irene Montero (40 por ciento) a la cabeza y Pablo Bustinduy (24 por ciento) en segundo lugar, se invierte el orden dando preferencia sin orden algunos a quienes cuentan con menor apoyo. Como ayer La Sexta quiso marcarse en su programa nocturno una supuesta exclusiva con el supuesto pacto o colaboración entre Rufián y Podemos (Cataluña/Madrid) al margen del Frente Amplio, me parece preciso advertir que tanto el gráfico de arriba como el citado canal están al juego de rebajar el incuestionable liderazgo del que gozaría Montero entre la ciudadanía de izquierda. Desde luego, la "exclusiva" de La Sexta es tan infumable como aquello del "es muy burdo pero vamos con ello" y me está extrañando que Podemos no la desmienta, aunque quizá sea lo más prudente, habida cuenta la turbia consistencia de la fuente.
DdA, XXII/6494









