lunes, 20 de abril de 2026

EL HECHO FEROZ DE LA MUERTE COMO SISTEMA DE ELIMINACIÓN Y CONQUISTA

 


Lo que impera hoy en todas las geografías del mundo, escribe en este artículo el escritor y periodista argentino cuyas obras han sido traducidas a más de veinte idiomas, ya no es solamente la muerte, ni solamente la injusticia. Lo que interpela hoy no es sólo la imposibilidad de acuerdos sino el hecho feroz de la muerte como sistema de eliminación y conquista. Ése es, en sí, el mandato maldito que se pretende ocultar para justificar lo injustificable. Por eso la gravedad de esta hora en la que el horror que cubre al Planeta Tierra se define mediante la eliminación masiva de seres humanos.

Mempo Giardinelli

El mamarracho político de la Argentina en las últimas dos semanas, por lo menos, no puede ser soslayado. Por eso esta nota está dedicada en primer lugar a la memoria del Papa Francisco –Jorge Mario Bergoglio (1936-2025)– quien nació en Buenos Aires y fue el primer Papa Latinoamericano y el primero con nombre de Jesuita.

Austero y moderadamente reformista, en su estilo discreto Francisco asumió la defensa de los pobres y la reforma de la iglesia católica, enfocado en la compasión y el diálogo. Y puede apreciarse que marcó un estilo si se observa que incluso su sucesor el actual Papa –el norteamericano León 14– ha quebrado su inicial rol pasivo presumiblemente porque todo lo que hoy desquicia al planeta tiene responsables concretos, y esos responsables no son otros que dos presidentes –el estadounidense Donald Trump y el israelita Benjamin Netanyahu– a quienes quizás podrían empatarse algunos más, pero lo cierto es que esta 3ª Guerra mundial que hoy vive el planeta se siente más indetenible que lo que muchos bienpensantes cree. Las matazones, los feroces bombardeos, la violencia generalizada y la renovada barbarie están hoy descontroladas y no parece haber otros máximos responsables además de Trump y Netayanhu, quienes, guste que se diga o no, son quienes desataron las más bestiales matazones al pueblo Palestino –en Gaza, donde prácticamente los extinguieron – y ahora sobre el pueblo Libanés al Sur de Israel.

Sonará disgustoso para algunos –cierto es– pero sin eufemismos hay que reconocer que también estas brutalidades pusieron en marcha los motores de esta 3ª Guerra mundial aún no declarada pero fácticamente ya desatada con total ferocidad. Y es indesmentible que si esta guerra empezó fue porque hubo líderes que la iniciaron y hoy la sostienen.

Todo lo demás es muy doloroso en los más variados sentidos: las pérdidas humanas, de judíos y musulmanes, de católicos y no católicos, de todas las edades y procedencias, han sido las numerosas víctimas de las crueles decisiones de esos dos presidentes, quienes lideran y deciden el actual y perverso sistema bélico que configura una guerra que es más horrible y perversa que todas las registradas en la Historia de la Humanidad, porque también si se la considera no-guerra ofende, ya que potencialmente puede matar a toda la especie humana.

De ahí que lo que están haciendo estos Señores de la Guerra –ensoberbecidos y violentos y que encima distorsionan y predican mentiras en la tele mundial– es lisa y llanamente imperdonable.

Y lo demás, lo que completa esa brutalidad es el hecho cierto e indesmentible de que a esos señores, devenidos humanoides que matan por decenas y por cientos, no les importa –y probadamente no les importa– lanzar bombazos para un lado o para el otro. Como no les importa establecer si fue un miembro de ésta o aquella presidencia, o si el que daba las órdenes de disparar era cristiano, judío o musulmán.

Lo que hay que decir, y subrayar, es que todas las participaciones, excusas, aspiraciones, justificaciones y discursos de cada una de las partes asesinas son injustificables, y esto condena a los más cautos y a los disimulados, y obviamente a los más soberbios. No hay palabras en todo el planeta ni en todas las lenguas para justificar esta locura universal que hoy definitivamente se mantiene y hasta pretende ser justificada por personajes impresentables.

Y es que lo que impera hoy en todas las geografías del mundo ya no es solamente la muerte, ni solamente la injusticia. Lo que interpela hoy no es sólo la imposibilidad de acuerdos sino el hecho feroz de la muerte como sistema de eliminación y conquista. Ése es, en sí, el mandato maldito que se pretende ocultar para justificar lo injustificable. Por eso la gravedad de esta hora en la que el horror que cubre al Planeta Tierra se define mediante la eliminación masiva de seres humanos.

En esencia, y sea meramente culposo o injustificado, lo que espanta es el dolor que imponen y representan esos presidentes dedicados a exterminar a millones de seres humanos de todas las edades que –sean palestinos, libaneses, persas, negros, blancos, europeos y/o de cualesquiera otras etnias– todo lo que quieren es sobrevivir y recuperar la paz productiva.

Porque todos han sido víctimas, todos fueron y son manipulados, y todos fueron culpados y apaleados imperdonablemente. He aquí, pues, que ése es hoy en día el drama de la Humanidad: uno en el que claramente falta el Papa Francisco y ya algunos procuran ningunear al Papa León 14. Y particularmente a nosotros, argentinas y argentinos que nos encontramos maniatados por una bestia gobernante y también –todo sea dicho– por la cagonería de chorros que gobiernan mintiendo y que en todas las provincias roban y falsean y así despedazan y entregan nuestra Patria, pedacito a pedacito, corrompiendo y robando como las largas catervas de supuestos “libertarios” que de opositores pasaron velozmente a saqueadores.

Y además de ademases lo peor de todo es que a este ritmo lo que se viene puede llegar a ser peor que todo lo peor ya conocido. Y disculparán lectoras y lectores el dolor que impregna esta nota. Pero es que no tiene sentido fingir cuando lo que está imperando es la muerte, no la justicia y mucho menos la esperanza.

Las matazones, los feroces bombardeos, la violencia generalizada y la renovada barbarie están hoy descontroladas y no parece haber otros máximos responsables además de Trump y Netayanhu, quienes, guste que se diga o no, son quienes desataron las más bestiales matazones al pueblo Palestino –en Gaza, donde prácticamente los extinguieron – y ahora sobre el pueblo Libanés al Sur de Israel.

Sonará disgustoso para algunos –cierto es– pero sin eufemismos hay que reconocer que también estas brutalidades pusieron en marcha los motores de esta 3ª Guerra mundial aún no declarada pero fácticamente ya desatada con total ferocidad. Y es indesmentible que si esta guerra empezó fue porque hubo líderes que la iniciaron y hoy la sostienen.

Todo lo demás es muy doloroso en los más variados sentidos: las pérdidas humanas, de judíos y musulmanes, de católicos y no católicos, de todas las edades y procedencias, han sido las numerosas víctimas de las crueles decisiones de esos dos presidentes, quienes lideran y deciden el actual y perverso sistema bélico que configura una guerra que es más horrible y perversa que todas las registradas en la Historia de la Humanidad, porque también si se la considera no-guerra ofende, ya que potencialmente puede matar a toda la especie humana.

De ahí que lo que están haciendo estos Señores de la Guerra –ensoberbecidos y violentos y que encima distorsionan y predican mentiras en la tele mundial– es lisa y llanamente imperdonable.

Y lo demás, lo que completa esa brutalidad es el hecho cierto e indesmentible de que a esos señores, devenidos humanoides que matan por decenas y por cientos, no les importa –y probadamente no les importa– lanzar bombazos para un lado o para el otro. Como no les importa establecer si fue un miembro de ésta o aquella presidencia, o si el que daba las órdenes de disparar era cristiano, judío o musulmán.

Lo que hay que decir, y subrayar, es que todas las participaciones, excusas, aspiraciones, justificaciones y discursos de cada una de las partes asesinas son injustificables, y esto condena a los más cautos y a los disimulados, y obviamente a los más soberbios. No hay palabras en todo el planeta ni en todas las lenguas para justificar esta locura universal que hoy definitivamente se mantiene y hasta pretende ser justificada por personajes impresentables.

Y es que lo que impera hoy en todas las geografías del mundo ya no es solamente la muerte, ni solamente la injusticia. Lo que interpela hoy no es sólo la imposibilidad de acuerdos sino el hecho feroz de la muerte como sistema de eliminación y conquista. Ése es, en sí, el mandato maldito que se pretende ocultar para justificar lo injustificable. Por eso la gravedad de esta hora en la que el horror que cubre al Planeta Tierra se define mediante la eliminación masiva de seres humanos.

En esencia, y sea meramente culposo o injustificado, lo que espanta es el dolor que imponen y representan esos presidentes dedicados a exterminar a millones de seres humanos de todas las edades que –sean palestinos, libaneses, persas, negros, blancos, europeos y/o de cualesquiera otras etnias– todo lo que quieren es sobrevivir y recuperar la paz productiva.

Porque todos han sido víctimas, todos fueron y son manipulados, y todos fueron culpados y apaleados imperdonablemente. He aquí, pues, que ése es hoy en día el drama de la Humanidad: uno en el que claramente falta el Papa Francisco y ya algunos procuran ningunear al Papa León 14. Y particularmente a nosotros, argentinas y argentinos que nos encontramos maniatados por una bestia gobernante y también –todo sea dicho– por la cagonería de chorros que gobiernan mintiendo y que en todas las provincias roban y falsean y así despedazan y entregan nuestra Patria, pedacito a pedacito, corrompiendo y robando como las largas catervas de supuestos “libertarios” que de opositores pasaron velozmente a saqueadores.

Y además de ademases lo peor de todo es que a este ritmo lo que se viene puede llegar a ser peor que todo lo peor ya conocido. Y disculparán lectoras y lectores el dolor que impregna esta nota. Pero es que no tiene sentido fingir cuando lo que está imperando es la muerte, no la justicia y mucho menos la esperanza.

PÁGINA/12 DdA, XXII/6320

NI INTERVENCIÓN NI SUMISIÓN: SOLUCIÓN CUBANA A LOS PROBLEMAS CUBANOS

El coordinador de de la Red de Cubanos en América Latina y El Caribe considera que la mayoría de los cubanos que vivimos fuera de la isla rechazamos cualquier intervención militar. Queremos puentes, no bombas. Queremos mejoras económicas, negociaciones inteligentes, levantamiento del bloqueo, ese castigo inhumano que mata lentamente a nuestra gente,”00 libertad para viajar, invertir y ayudar. Pero sin imponer desde Miami qué gobierno debe tener La Habana, porque eso es colonialismo, no solidaridad. Llamamos a la reflexión a nuestros compatriotas dentro y fuera de la isla, no permitamos que una minoría ruidosa, con pocos lazos reales con Cuba, secuestre el sentimiento de una nación. La Cuba que soñamos no se construye con misiles, sino con trabajo, diálogo y respeto. Ni intervención ni sumisión, solución cubana a los problemas cubanos.


Diego Pérez

Una reciente encuesta publicada por el Miami Herald, realizada a 800 cubanoamericanos del sur de Florida, ha sido presentada como un presunto mandato de la comunidad cubana en el exterior, 79% apoya una intervención militar de EE. UU. en Cuba. Las primeras planas gritan que los cubanos piden bombas, invasión y cambio de régimen por la fuerza. Pero una mirada serena, patriótica y honesta a esas mismas cifras revela una verdad incómoda, dolorosa y silenciada por quienes fabrican esta narrativa, no se trata de la voz de una emigración, sino del eco de un enclave desconectado de la realidad cubana y de los intereses más profundos de la mayoría de sus propios compatriotas en el exterior.
Analicemos los números, con el corazón en la mano. El estudio se limitó a cuatro condados de Florida (Miami-Dade, Broward, Palm Beach y Monroe). Allí reside una fracción de los más de 2.5 millones de cubanos dispersos por EE. UU., América Latina y Europa.
¿Se atreverían sus autores a decir que 800 personas en un rincón de Florida hablan por los cubanos que viven en Madrid, México, Santiago de Chile o La Habana? Sería un acto de soberbia estadística, cuando no de manipulación política y de desprecio hacia quienes sufren cada día el cruel bloqueo que ahoga a nuestra isla.
Pero vayamos al corazón de las contradicciones, a esa herida que no cicatriza. Ese mismo 79% que clama por una intervención militar, con todo lo que ello implica, muertes de civiles, destrucción de hospitales, escuelas y viviendas, una nueva oleada de sufrimiento y más dolor para un pueblo ya castigado por más de seis décadas de un criminal bloqueo, resulta estar compuesto por personas que no viajan a Cuba (76%), no envían ayuda a sus familiares (59%) y no invertirían un solo dólar en la isla bajo el gobierno actual (solo el 2% estaría dispuesto a hacerlo).
Entonces
…. ¿Quién pide las bombas? ….
Aquellos que no ven con sus propios ojos el hambre que dicen querer combatir, aquellos que no mojan sus manos en las remesas que sostienen a millones de familias cubanas, aquellos cuyo único interés económico es nulo mientras exigen sacrificios ajenos. Esa es la hipocresía más cruel, la que duele en el alma de los que sí mandan cada mes un pedazo de su salario para que sus padres no pasen necesidades bajo el acoso inhumano del bloqueo.
La verdadera emigración cubana, la silenciosa, la que trabaja, envía dinero, viaja cada año para abrazar a sus padres y abuelos, la que invierte en pequeños negocios y apuesta por tiempos mejores para los de dentro, no aparece en esta encuesta. Esa mayoría, que no milita en sectores radicalizados, sabe que una intervención militar no traería democracia, sino caos, ocupación y un baño de sangre que tardaría generaciones en cicatrizar. Ningún cubano sensato quiere bombas sobre la casa de sus familiares. Ningún patriota legitima que un poder extranjero decida por las armas el destino de su patria, menos aún cuando ese mismo poder mantiene un bloqueo genocida que la comunidad internacional condena año tras año.
Y hay más, algo que nos estremece, el 78% de los encuestados rechaza cualquier acuerdo económico si el gobierno actual permanece. Es decir, prefieren prolongar el bloqueo y el sufrimiento del pueblo antes que aceptar mejoras concretas que no impliquen un cambio de régimen inmediato.
¿Eso es humanitarismo?
No. Es fundamentalismo político disfrazado de compasión, es la complicidad con el castigo colectivo que impone el bloqueo más largo y cruel que haya conocido nación alguna. Mientras tanto, los verdaderos intereses económicos de unos pocos, grupos vinculados a la industria del embargo, a litigios por propiedades expropiadas hace seis décadas, a fondos que especulan con una Cuba intervenida, se frotan las manos. Ellos sí tienen lucro personal, la reconstrucción posterior a una guerra dejaría jugosos contratos mientras el pueblo llora a sus muertos. Pero no lo dicen abiertamente, porque sus manos están manchadas de la sangre que no quieren ver.
Por eso, desde la óptica de un cubano residente en el exterior, no desde el exilio radicalizado y lleno de odio, sino desde la emigración responsable que ama a Cuba sin odiar a los que se quedaron, alzamos la voz para decir, esta encuesta no nos representa.
La mayoría de los cubanos que vivimos fuera de la isla rechazamos cualquier intervención militar. Queremos puentes, no bombas. Queremos mejoras económicas, negociaciones inteligentes, levantamiento del bloqueo, ese castigo inhumano que mata lentamente a nuestra gente,”00 libertad para viajar, invertir y ayudar. Pero sin imponer desde Miami qué gobierno debe tener La Habana, porque eso es colonialismo, no solidaridad.
Llamamos a la reflexión a nuestros compatriotas dentro y fuera de la isla, no permitamos que una minoría ruidosa, con pocos lazos reales con Cuba, secuestre el sentimiento de una nación. La Cuba que soñamos no se construye con misiles, sino con trabajo, diálogo y respeto. Ni intervención ni sumisión, solución cubana a los problemas cubanos. Esa es la verdadera voluntad. Esa es la patriótica y sensata mayoría que no sale en los titulares del Miami Herald. Porque el bloqueo es la bomba silenciosa que ya mata todos los días, y a esa sí que muchos de esos encuestados prefieren no verla.

DdA, XXII/6320

VANDALISMO ISRAELÍ CONTRA UN CRISTO CRUCIFICADO EN LÍBANO

 


Lazarillo

Llegué a pensar que se trataba de imágenes falsas publicadas en las redes, pero no. El ejército israelí confirmó el lunes por la mañana que uno de sus soldados vandalizó una estatua de Jesucristo en el sur del Líbano, tras la amplia difusión en internet de una imagen que mostraba a un hombre con uniforme militar golpeando la cabeza de la estatua con un mazo. La estatua había sido retirada de la cruz sobre la que se encontraba originalmente. El domingo, L'Orient-Le Jour, periódico libanés, pudo confirmar que la fotografía fue tomada cerca de la aldea cristiana de Debel, pero no pudo precisar la fecha del incidente. Tras un examen inicial de la instantánea, el ejército israelí confirmó la autenticidad de las imágenes y que el hombre que aparece en ellas era un soldado que había estado operando en el sur del Líbano. En un comunicado, el ejército afirmó que consideraba el incidente extremadamente grave y condenó el comportamiento como inaceptable. "Las autoridades militares están llevando a cabo una investigación penal sobre este acto y tomarán las medidas disciplinarias apropiadas y severas contra el culpable", anunció el primer ministro genocida Netanyahu. Dado que hasta Netanyahu lo ha dicho, es probable que se penalice más a ese soldado por atentar contra un símbolo escultórico cristiano que a los soldados israelíes que asesinaron y asesinan menores, médicos o periodistas en Gaza o en el Líbano.

DdA, XXII/6320

EL DESPILFARRO DE RECURSOS ORIGINA DECLIVES Y EXTINCIONES

 La invención del mito de la Atlántida, escribe Monterrubio en este articulo, tiene por objeto prevenir de los nocivos efectos de la desmesura en el lujo, el poder y los bienes acumulados. Los desequilibrios provocados por la codicia, la avaricia y el orgullo conducen a una sociedad, pequeña o grande, a su pérdida. El catastrófico final de la legendaria isla es un serio aviso para la Atenas de su época y el mundo de la nuestra. Civilizaciones grandes y menores se extinguieron por despilfarrar sus recursos. Naciones súbitamente enriquecidas (mejor dicho, sus clases privilegiadas) vivieron días de esplendor sin pensar en el mañana –véase la España de los tesoros de Indias–. Las hay que no supieron adaptarse a la hora de su declive, y continuaron sintiéndose en la cumbre mientras iban cuesta abajo, y a veces sin frenos.



Antonio Monterrubio 

La obra de Max Weber La ética protestante y el espíritu del capitalismo estudia el papel histórico y sociológico jugado por ciertas corrientes reformadas en la génesis de la modernidad capitalista. Esto no significa contemplarlas como causas desencadenantes del desarrollo y triunfo del nuevo modo de producción; son un factor ideológico entre otros que contribuyeron a su consolidación. Weber postulaba la existencia de un vínculo que unía ascesis y riqueza, particularmente en medios puritanos, hijos espirituales del calvinismo. Estos emprendedores pioneros iluminados por su fe no asociaban la fortuna con el consumo lujoso, de aparato, aunque sí con una devoción algo irracional al trabajo unida al rigor en las costumbres. «El hombre no era más que el intendente de los bienes que Dios le había confiado, sería como mínimo reprobable gastar una parte de ese dinero en un fin que no fuera la gloria de Dios, sino el placer personal».

Si esto funcionó in illo tempore en sectores sectarios del capitalismo, hoy no queda gran cosa. Las corrientes herederas de aquellas ideas, no contentas con gozar de las ventajas de la opulencia, la usan para publicitar a la par sus credos religiosos y económicos. Uno de los puntales de la ofensiva ideológica de las pujantes iglesias evangélicas es el derecho y el deber de enriquecerse, aun a costa y despecho de los otros. Y, por supuesto, el disfrute del confort y las alegrías que una hacienda apropiada conlleva, en espera del más allá. La doctrina de la predestinación es una magnífica coartada a la vez que un estupendo cebo. El éxito material es el signo de una elección divina que asegura, aquí mismo, un buen paquete de acciones en la gloria eterna. En resumen, el negocio del siglo. Lo mejor de los dos mundos.

Claro que, para los menos afortunados, todo esto tiene sus inconvenientes. En junio de 1863, los periódicos londinenses difundían una trágica noticia. Los titulares rezaban «Muerta por simple exceso de trabajo». Mary Anne Walley, una modistilla de veinte años empleada en el taller de una tal Lady Elisa, proveedora de la real casa, acababa de fallecer tras pasar 26 horas y media junto a otras sesenta jóvenes en una habitación mal ventilada. Había que terminar a toda prisa y con rigurosa perfección los vestidos que un puñado de nobles debían lucir en el baile en honor de la nueva princesa de Gales. A no dudar, Lady Elisa, sus parientes y no pocas de esas damas eran fervientes protestantes, anglicanas o no. Marx comenta en el libro I de El Capital, donde se hace eco de esta historia, que «el nacimiento de la gran industria produjo en el último tercio del siglo XVIII una perturbación violenta que se llevó por delante como una avalancha todas las barreras impuestas por la naturaleza y las costumbres, la edad y el sexo, el día y la noche». En esa época, los propietarios ya se habían convertido en la élite dedicada al consumo ostensible que estudió minuciosamente Torstein Veblen en Teoría de la clase ociosa. La disposición de bienes y capitales crea compulsión a dilapidarlos.

Puede que la cera que va delante alumbre un rato, pero el precio a pagar es a menudo demasiado alto, y su luz dura desesperantemente poco. Lo que reza para individuos y pequeñas comunidades es extensible a colectivos más amplios. Civilizaciones grandes y menores se extinguieron por despilfarrar sus recursos. Naciones súbitamente enriquecidas (mejor dicho, sus clases privilegiadas) vivieron días de esplendor sin pensar en el mañana –véase la España de los tesoros de Indias–. Las hay que no supieron adaptarse a la hora de su declive, y continuaron sintiéndose en la cumbre mientras iban cuesta abajo, y a veces sin frenos. La humanidad en general, y la de los países prósperos en particular, vive por encima de sus posibilidades ecológicas, dirigiéndose con paso apresurado hacia el abismo.

«Poseían abundancia de riquezas como sin duda jamás poseyó linaje real alguno antes que ellos y como en el porvenir nadie llegará fácilmente a poseer». Así habla Platón de los Atlantes en Critias. Su invención del mito de la Atlántida tiene por objeto prevenir a sus conciudadanos de los nocivos efectos de la desmesura en el lujo, el poder y los bienes acumulados. Los desequilibrios provocados por la codicia, la avaricia y el orgullo conducen a una sociedad, pequeña o grande, a su pérdida. El catastrófico final de la legendaria isla es un serio aviso para la Atenas de su época y el mundo de la nuestra.

DdA, XXII/6320

LA DEFENSA DE LA LIBERTAD DE CUBA, BANDERA IRRENUNCIABLE

En un contexto de amenazas a la democracia y creciente control del poder económico sobre el político, debe apreciarse el valor histórico del encuentro en Barcelona: mandatarios como Sheinbaum, Sánchez, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el colombiano Gustavo Petro encabezan gobiernos que han reducido la pobreza, integrado a la sociedad a cientos de miles de migrantes, apostado por la paz, protegido la soberanía frente a los amagos del trumpismo, recuperado el poder adquisitivo del salario mínimo y, en suma, trabajado a favor de las mayorías. Sin obviar las imperfecciones de sus respectivos proyectos, los mandatarios progresistas han demostrado que es posible y necesario poner los cimientos de un mundo mejor incluso –o sobre todo– cuando los vientos hegemónicos sugieren que no hay alternativas al predominio de la codicia, el egoísmo, la desigualdad extrema y la ley de la selva en las relaciones intra e internacionales.



EDITORIAL

Al tomar la palabra en la cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo exhortó a enfrentar el unilateralismo y el belicismo impulsados desde Estados Unidos por Donald Trump. “Vengo a la Cumbre por la Democracia a nombre de un pueblo trabajador, creativo y luchador, pero sobre todo profundamente generoso. Un pueblo que ha aprendido a resistir sin odiar, a defender sus derechos sin dejar de respetar a los demás, a creer en la paz incluso cuando la historia le ha puesto pruebas difíciles. Vengo a nombre de un pueblo solidario hasta en la adversidad, profundamente humano, que se resiste al individualismo, que rechaza la discriminación y se niega con dignidad a mirar al otro o a la otra desde el desprecio”, expresó la mandataria frente a sus pares de 15 países reunidos en Barcelona. Además de reiterar su orgullo por las milenarias culturas mexicanas y condenar los atropellos y el expolio que tuvieron lugar durante la Conquista y la Colonia, la Presidenta hizo dos propuestas puntuales a los centenares de políticos y activistas progresistas congregados por invitación del presidente español, Pedro Sánchez: pronunciarse contra una intervención militar en Cuba y destinar 10 por ciento de gasto mundial en armamento a políticas de reforestación.

El progresismo no vive un momento luminoso. A uno y otro lado del Atlántico, émulos de Donald Trump ocupan cada vez más posiciones de poder desde las cuales empujan una agenda de barbarie, odio y prevalencia de la fuerza sobre la razón. En América Latina, el ciclo de auge de la ultraderecha calca los patrones de las dictaduras impuestas o patrocinadas por Washington durante la guerra fría: sumisión indisimulada a la Casa Blanca, entrega de los recursos naturales a los dueños de capitales extranjeros, establecimiento de estados policiacos con el pretexto de la seguridad, persecución de la disidencia, desmantelamiento sistemático de derechos sociales y remplazo efectivo de las democracias (por muy imperfectas que fueran) con oligarquías excluyentes y aporofóbicas. Sea por convicción ideológica o por oportunismo electoral, las derechas tradicionales han depuesto las máscaras y renunciado al liberalismo formal para mimetizarse con las fuerzas neofascistas.

Durante medio siglo de neoliberalismo,  ha instalado un sentido común que estigmatiza como “populista” o “radical” cualquier intento de hacer valer los derechos humanos positivos, es decir, aquellos que se expresan en términos de lo que el Estado debe hacer, como proveer acceso a la atención médica, a la educación, a la vivienda o al trabajo digno. Para esta corriente dogmática, los únicos derechos verdaderos son los denominados negativos, por designar lo que los gobiernos no deben hacer: libertad de expresión y de prensa, libertad de culto y asociación, libertad de tránsito y, sobre todas las cosas, derecho a la propiedad privada. En los hechos, los estados guiados por estos principios se reducen a dos funciones básicas garantizar la libre circulación de los capitales y reprimir la protesta contra las injusticias sociales generadas por el modelo económico.

Es en este contexto de amenazas a la democracia y creciente control del poder económico sobre el político que debe apreciarse el valor histórico del encuentro en Barcelona: mandatarios como Sheinbaum, Sánchez, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el colombiano Gustavo Petro encabezan gobiernos que han reducido la pobreza, integrado a la sociedad a cientos de miles de migrantes, apostado por la paz, protegido la soberanía frente a los amagos del trumpismo, recuperado el poder adquisitivo del salario mínimo y, en suma, trabajado a favor de las mayorías. Sin obviar las imperfecciones de sus respectivos proyectos o los defectos personales de cada uno, los mandatarios progresistas han demostrado que es posible y necesario poner los cimientos de un mundo mejor incluso –o sobre todo– cuando los vientos hegemónicos sugieren que no hay alternativas al predominio de la codicia, el egoísmo, la desigualdad extrema y la ley de la selva en las relaciones intra e internacionales.

Por último, es imprescindible encomiar el comunicado conjunto de México, Brasilia y Madrid en condena a cualquier tipo de intervención militar en Cuba, por la “necesidad de respetar en todo momento el derecho internacional y los principios de integridad territorial, igualdad soberana y arreglo pacífico de las controversias” y su compromiso de “incrementar de manera coordinada la respuesta humanitaria dirigida a aliviar el sufrimiento del pueblo cubano”.

Este gesto no es un acto secundario, pues la defensa de la libertad de Cuba ante el asedio imperialista ha sido y sigue siendo una bandera irrenunciable de todos los pueblos que anhelan vivir en un mundo de iguales.

LA JORNADA MX.  DdA, XXII/6320

EN BARCELONA SE HABLÓ DE RECUPERAR LA DEMOCRACIA, EN MADRID SE LA INSULTÓ



Félix Población

Acaso haya sorprendido el agasajo multitudinario (una 11.000 personas, tampoco más, como pretendió Cuatro TV) con que el alcalde Madrid y la presidenta de la comunidad autónoma recibieron el pasado sábado a María Corina Machado, la política venezolana trumpista que quiso compartir su desprestigiado Premio Nobel de la Paz con el socio del  genocida Netanyahu.

Se entiende la cita de esa muchedumbre sabiendo que en Madrid residen más de 200.000 venezolanos (210. 408 según el INE en 2025) y que el aumento de emigrantes de este país no ha dejado de crecer, sobre todo desde 2021 (22.000 cada año), con un aumento del 23,69 por ciento en las solicitudes de asilo político en 2025 con relación al año anterior. Mirando hacia atrás, en 2014, un año después del fallecimiento de Hugo Chávez, residían en la comunidad madrileña poco más de 40.000 personas de esa nacionalidad. 

En marzo de 2015, el presidente Barack Obama firmó un decreto que calificó a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de EE. UU. Esta declaración sienta las bases legales para imponer sanciones unilaterales, promover el aislamiento internacional y restringir el acceso del país al sistema financiero global. Desde entonces, el decreto ha sido renovado anualmente. 

La administración Trump, en 2017, intensificó las medidas de presión e impuso un paquete de sanciones financieras que impiden a Venezuela renegociar su deuda y limitan sus operaciones bancarias. Estas restricciones profundizan la crisis económica y tienen un impacto directo en la población, al dificultar el acceso a alimentos, medicinas y otros bienes esenciales. Venezuela lo calificó como un bloqueo económico con consecuencias humanitarias

Desde ese año en adelante, siguiendo el modelo impuesto por la Casa Blanca contra Cuba y su población desde hace más de sesenta años, no han dejado de crecer la presión y el bloqueo ejercidos contra aquella república y su ciudadanía, tanto por el presidente Joe Biden como por Donald Trump en este su segundo y belicoso mandato, llegando a perpetrar hace cuatro meses un ataque armado contra Caracas y el secuestro del presidente de la nación. 

En la fotografía observamos a la fraternal amiga de Donald Trump, Corina Machado, lideresa de una parte la oposición venezolana, junto a la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Las dos fueron aclamadas en la Puerta del Sol por una mínima parte de la emigración venezolana residente en la ciudad, que aprovechó la ocasión para insultar al presidente del Gobierno, responsable máximo de que la emigración venezolana haya sido acogida en España.

En USA un presidente deporta a los compatriotas de su amiga Corina, incluso a los que lo votan, y aquí otro presidente los acoge, recibiendo insultos como respuesta por parte de los partidarios de Corina. Ni ésta ni Ayuso, aquí o allá, pueden servir de modelo para una democracia digna. Pero la democracia hay que recuperarla para que quienes la degradan no se sirvan de ella para minar sus derechos. De eso se habló en Barcelona, no en Madrid, este fin de semana*. 

*La Embajada de Venezuela se disculpa tras el incidente racista durante el acto de María Corina Machado en la Puerta del Sol de Madrid. La embajadora condena el uso de lenguaje deshumanizador y la violencia política contra las mujeres, en referencia a las descalificaciones e insultos contra la presidenta encargada de aquel país.

DdA, XXII/6320

domingo, 19 de abril de 2026

TORRENTE PRESIDENTE Y LA TRIVIALIZACIÓN DEL MAL

Ni con la entrada regalada, me interesaría yo por ver lo que soportó quien escribe lo que sigue, pero ya que lo soportó no está de más agradecerlo. Lo que en el filme de Segura se despliega no es tanto una parodia como un escaparate impúdico de la “España cañí” más rancia —machista, racista, corrupta—, embadurnada de humor grueso que no incomoda a nadie porque, en el fondo, no cuestiona nada. Al contrario: bajo la coartada de la risa, se blanquea lo grotesco, se trivializa lo indecente y se convierte la miseria moral en un chiste recurrente. La estrategia es tan burda como eficaz: repetir la basura hasta que deje de oler.


Juan López

Me acerqué el martes, seducido por el precio de saldo senil de las entradas, a ver Torrente Presidente, armado con la coartada intelectual de Enrique Vila-Matas: «Hay que escuchar a los imbéciles y comprenderlos…». No tardé en comprobar que, en este caso, escucharlos implica someterse a un ruido ensordecedor de lugares comunes, zafiedad y autocomplacencia.
Lo que allí se despliega no es tanto una parodia como un escaparate impúdico de la “España cañí” más rancia —machista, racista, corrupta—, embadurnada de humor grueso que no incomoda a nadie porque, en el fondo, no cuestiona nada. Al contrario: bajo la coartada de la risa, se blanquea lo grotesco, se trivializa lo indecente y se convierte la miseria moral en un chiste recurrente. La estrategia es tan burda como eficaz: repetir la basura hasta que deje de oler.
El asunto roza lo grotesco cuando aparece en pantalla Mariano Rajoy, desalojado del poder por corrupción, impartiendo lecciones de decoro en un cameo que no es sátira, sino síntoma. Aquí la ironía no pincha: se arrodilla.
Salí con la sensación de que aquella España casposa que durante la transición provocaba vergüenza ajena no solo ha regresado, sino que lo ha hecho con presupuesto, altavoces y una preocupante falta de complejos. Ya no necesita justificarse: se celebra a sí misma. Y lo que antes sonrojaba, ahora arranca carcajadas.
Quizá lo más inquietante no sea la película, sino su recepción. Porque cuando lo intolerable se vuelve cotidiano y lo grotesco se consume sin fricción, el problema deja de estar en la pantalla y se instala cómodamente en el patio de butacas.
Conviene decirlo sin rodeos: la carcundia no solo sobrevive; prospera. Y cuando el mal se trivializa, deja de parecerlo. Ese es, precisamente, su mayor triunfo.

DdA, XXII/6319

EL ASESINATO IMPUNE DE RAMBAL, HOY HACE CINCUENTA AÑOS

 


Lazarillo

Los recuerdos que mi generación guarda del todavía viejo barrio de pescadores de Cimadevilla (así creo que se escribía entonces) están unidos en mi niñez y adolescencia a uno de sus vecinos, marcado entonces por la lacra en aquel tiempo de su homosexualidad, perseguida y condenada por el régimen, pero asumida más que tolerada por el vecindario, gracias a la simpatía desinhibida y espontánea de Alberto Alonso Blanco. A Rambal lo asesinaron a puñaladas, como en los crímenes pasionales, un día como hoy de abril de 1976 en su casa del Campo de la Monjas, que siempre le pareció a este Lazarillo un nombre adecuado para una novela que recreara la historia de la víctima. Todo el barrio de Cimavilla pidió justicia para que el criminal o criminales fueran identificados y condenados, pero hoy, cincuenta años después, se sigue sin saber nada y cabe la posibilidad de que ya no esté su asesino o asesinos entre los vivos. Barrero escribió un libro, La tinta del calamar, y Rodrigo Cuevas le puso música a Rambal, dándole memoria. Sin embargo, sobre la ciudad de Gijón, siempre pesará la injusticia de haber dejado impune su muerte, como les ocurrió a tantas víctimas  de la dictadura que en 1976 empezaba a extinguirse. Rambal fue una víctima más de aquel tiempo oscuro e intolerante.

DdA, XXII/6319 

EL LIBRO DE CONTABILIDAD QUE REFUTA LA PATRAÑA FRANQUISTA DEL "ORO DE MOSCÚ"

 


El llamado “oro de Moscú” es el argumento de una de las noticias falsas (hoy diríamos ‘fake’) con más larga trayectoria de cuantas difundió la dictadura franquista acerca del gobierno republicano del Frente Popular. En la imagen, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, observa el libro de contabilidad que revela la verdad de los hechos en presencia del presidente de la Fundación Juan Negrín, José Medina, de la presidenta honoraria, Carmen Negrín, y de la documentalista Selvi Hell, que lo sostiene. Más información al respecto se puede encontrar en la biografía de Juan Negrín escrita por Enrique Moradiellos y en el libro de Ángel Viñas El oro español en la Guerra Civil, que data de 1976, al que siguieron otros. El general Franco tuvo una copia del libro citado desde 1956, pero mantuvo la falacia durante toda su dictadura. Todavía hoy se mantiene la patraña en la derecha extrema de este país.
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La dictadura acusó al gobierno de la República (con Juan Negrín como ministro de Hacienda primero y como presidente del consejo de ministros después) de robar el oro del Banco de España para entregárselo a la URSS.
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La realidad es que las reservas del Banco de España se enviaron a la Unión Soviética a cambio de divisas con las que sostener el esfuerzo de guerra. A Franco lo ayudaron Hitler y Mussolini. La República estaba sola y sin recursos.
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El oro se vendió a precio de mercado y no solo contribuyó al sostenimiento de la España democrática durante la guerra, también los hizo en los primeros años del exilio.
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Todo quedó anotado en el libro de la contabilidad del oro o libro de Prá (por el nombre del funcionario que hizo los apuntes). Se trata de uno de los documentos más relevantes del Archivo Negrín.
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Franco tuvo una copia de esta contabilidad, -le fue entregada en 1956, a la muerte de Negrín, por su hijo Rómulo y por el ex ministro Mariano Ansó -, pero mantuvo la falacia.
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En 1976, el historiador Ángel Viñas desveló la verdad de lo ocurrido en el libro “El oro español en la Guerra Civil”. A este trabajo siguieron otros, pero, aún así, hay quien mantiene la milonga.

FUNDACIÓN NEGRIN DdA, XXII/6319

sábado, 18 de abril de 2026

AL GOBIERNO DE ESPAÑA NO DEBEN LLEGAR LOS ADMIRADORES DE TRUMP


Félix Población

Ante la algarada de voces cargadas de descalificaciones e insultos vejatorios  que están protagonizando la derecha y la extrema derecha de este país contra la reunión de los gobiernos progresistas iberoamericanos en Barcelona En defensa de la democracia, voces más propias de organizaciones antidemocráticas o proclives al totalitarismo fascista, quiero pensar que un gran sector de la sociedad española, aquel que se identifica de modo más integro y consciente con los valores y defensa de la democracia (aunque no sea de izquierda), no va a ser indulgente con esa derecha extrema a la hora de concurrir a unas elecciones generales. Por negativos que hayan sido los resultados para los partidos progresistas en las elecciones autonómicas -posiblemente en Andalucía también-, me parece que la política exterior del actual Gobierno, situándose en defensa de la paz y en contra de la guerra en Irán y Líbano, y del genocidio en la Franja de Gaza, así como unos resultados económicos internacionalmente resaltados, le van a deparar al Partido Socialista la posibilidad de seguir gobernado en la próxima legislatura en colaboración con otros partidos nacionalistas y de izquierda, sobre todo si a su izquierda se acomete una recuperación de la unidad que ahora mismo parece difícil. Calificar de aquelarre comunista la reunión de Barcelona y de narcoestados a los países cuyos primeros mandatarios se han reunido allí hace comparables a la presidenta de la Comunidad de Madrid (PP) o al eurodiputado Tertsch, que lo es de Vox, con el personaje político más nefasto de las últimas décadas, protagonista junto a su socio Netanyahu de masacre genocida en la Franja de Gaza y de la guerra contra Irán y Líbano que puede poner al planeta al borde de la Tercera Guerra Mundial. Tengo para mí que de aquí a la celebración de las elecciones generales en España en 2027, el desprestigio de Donald Trump no va a dejar de incrementarse, quizá hasta su posible destitución. Esto jugará en contra de aquellos partidos cuyos líderes o aspirantes a serlo  comulgan con sus obsesiones, faltando al respeto a los gobiernos progresistas democráticamente elegidos en América Latina, cuando el Partido Popular y Vox concurran a las urnas en ese año. Una mayoría de la sociedad española no se merece que, una vez perdido el respaldo que su votantes dieron a Donald Trump y desalojado probablemente de la Casa Blanca, lleguen al Gobierno de España sus admiradores. Seré demasiado optimista, pero no está mal serlo al menos por una vez en estos tiempos oscuros*.

*Estábamos deseando leer esa invitación de Claudia Sheinbaum, que es noticia hoy en la reunión de Barcelona, para que Pedro Sánchez visite México.

DdA, XXII/6318