Marga Ferré
No tendría ningún problema con que el jefe de una religión visite nuestro país,
ni siquiera con el espectáculo montado si, además del show, se le
plantearan los problemas que su religión genera, pero, claro, con la Iglesia
hemos topado, Sancho. No saquemos temas espinosos, no sea que molestemos al
beatísimo padre.
A riesgo de acabar en una pira, yo sí lo haré, de puro harta ante el
laudatorio constante al sumo pontífice, como si no tuviera nada que ver con la
organización que dirige. Así que empecemos dejando claro una realidad
incontestable: el catolicismo no está de moda, como parecen hacernos creer;
está en decadencia, y acelerada, en España y en toda Europa. Los datos son tan
demoledores que hasta la propia Conferencia Episcopal reconoce una crisis
existencial.
España es una sociedad laica. Más allá de la caída de 30 puntos en los últimos 20 años de personas que se consideran católicas, lo vemos en que las bodas civiles son ya el 80% del total de los enlaces o que las personas que van a misa no llegan ni al 15% y cayendo. El descenso de las clases de religión es espectacular, 370.000 alumnos menos que hace solo 5 años… y así podría seguir dando datos sobre la libertad de una sociedad moderna que ya no tiene nada que ver con los dogmas de una religión de pasado tan autoritario en nuestro país.
He leído que el primado de Roma se va a reunir con las víctimas de la
pederastia en España. Qué bien. Igual estaría mejor que dejaran de ocultar
delincuentes y los entreguen a la Justicia. El informe del Defensor del Pueblo
es tan brutal que duele leerlo: 400.000 niños y niñas han sido víctimas en
España de esa atrocidad que es la pederastia en la Iglesia católica. Más que un
informe, parece un bestiario.
Hemos normalizado la pederastia en la Iglesia católica tanto que ya no nos
preguntamos por qué, cómo es posible que un Marcial Maciel, fundador de los
Legionarios de Cristo y sus espantosas atrocidades, fuera ocultado y premiado
en la jerarquía de Roma. De los entre los 1.500 y 3.000 curas denunciados por
los supervivientes en la investigación de El País, ¿saben cuántos han
acabado en la cárcel? Yo tampoco, porque no hay datos. Los que he podido
averiguar se cuentan con los dedos. Menos de 10. Hoy, en España, hay casi 100
cargos eclesiásticos señalados por ocultar la violación o abuso de niños y
niñas. Insisto, bestial.
Las investigaciones apuntan a que entre un 6% y un 10% de los sacerdotes
católicos son o han sido pederastas. No es que los sacerdotes se vuelvan
violadores de niños, es al revés. Es que los pederastas se unen a la jerarquía
católica porque es el paraíso de la impunidad para ellos. La misma que sigue
definiendo la actitud de la Iglesia hoy: el último caso es de hace poco, el
obispo de Cádiz, “apartado” en noviembre de su puesto acusado de pederasta. Por
eso yo no quiero que el príncipe de los apóstoles los cese o pida perdón;
quiero que los entregue a la Justicia y dejen de torpedear investigaciones
sobre esas bestias que son los “depredadores sagrados”.
Con quien seguro que no se reúne el santísimo padre es con las feministas, no sea que alguna vaya a la audiencia papal con una camiseta de "Aborto libre y gratuito". Ya saben, las brujas somos unas impertinentes. En serio, no olvidemos que la Iglesia católica es una de las organizaciones que más impiden el derecho al aborto en el mundo, como se oponen a los anticonceptivos o, con una fiereza desatada, al matrimonio igualitario. Eso de que las mujeres seamos las dueñas de nuestros cuerpos no casa mucho con una doctrina que impide que las mujeres ejerzan el sacerdocio bajo el argumento de que Jesús eligió solo hombres como sus apóstoles. Y fin de la discusión.
Me da a mí que tampoco se va a reunir con las asociaciones contra la
inmatriculación de bienes, ese expolio masivo que la Iglesia del sucesor de
Pedro está haciendo en España. El Gobierno publicó un listado de 35.000
inmuebles inmatriculados entre 1996 y 2015, pero las asociaciones de
recuperación de patrimonio las estiman en más de 100.000. Un saqueo que
aprovecha una anomalía legal y que ha convertido a la Iglesia católica en el
mayor terrateniente del país, según el estudio que acaba de salir de Antonio Manuel
Rodríguez y Aristóteles Moreno en El expolio de las
inmatriculaciones de la Iglesia (Akal, 2026).
España es un Estado aconfesional y, sin embargo, seis de cada diez colegios
concertados, de los que reciben dinero público, están vinculados a alguna orden
religiosa católica. Como muchas de las universidades privadas, por cierto. A
fin de cuentas, hasta no hace mucho la educación era monopolio de los curas.
Por eso se me antoja oportuno recordar que "la religión fuera de las
escuelas" siga siendo una de las reclamaciones democráticas para una
educación en libertad.
PÚBLICO DdA, XXII/6371






