jueves, 3 de septiembre de 2026

SOBRE ESTOS TIEMPOS FEROCES Y LAS BANDERAS QUE LOS ENVUELVEN


José Ignacio Fernández del Castro

«Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos sus versos.
Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.
Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes

olas de odio, ved, por todo el cuerpo.
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.
Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.
Blas de Otero.»
Blas de OTERO MUÑOZ (Bilbao, Vizcaya, Euskadi, 15 de marzo de 1916 – Majadahonda, Madrid, 29 de junio de 1979): “A la inmensa mayoría” en 
Pido la paz y la palabra (1955 con primera edición completa en España en 1975).

Vuelven los tiempos en los que el aire de nuestras calles se  va enrareciendo en asperezas y disonancias hasta oler a muerto... Muerte de la esperanza, muerte de la ilusión, muerte del ánimo, muerte de la democracia, muerte de la justicia, muerte de lo público, muerte de la cohesión social, muerte de las condiciones de posibilidad de la libertad, muerte de la educación, muerte de la solidaridad, muerte de la cooperación... Muerte, en fin, de lo común. Muerte, incluso, real de quienes, desahuciados de la propia vida, se niegan a prolongar la suya en una pantomima que les condena a la condición de zombis errantes y sumisos... O de quienes maltrechos por una vida precarizada no encontrarán siquiera un hospital público en el que se restañen las heridas de sus sueños y sus cuerpos rotos.

Aquí y ahora huele a muerto, sí, a buenas gentes que sólo pretendían amar y vivir, porque amaban la vida, pero acabaron por comprender que alguien, los dueños del sistema y sus testaferros políticos, poderosos ángeles atroces, les habían arrebatado esa vida, les habían matado por dentro... Y les habían condenado a mirar más abajo para demonizar a y cargar las culpas sobre quienes aún eran víctimas más indefensas del sistema. Así que, casi pura cáscara vacía que acaso conserva un atisbo residual de voluntad de amor y de paz, intentan, intentamos, huir sin saber cómo ni adónde.

Porque ya no parece haber mar ni puerto libre del imperio de esos ángeles atroces donde la buena gente de amor y paz pueda recomponer su singladura vital... Pero nuestro deber de seres humanos, de ciudadanas y ciudadanos, es reconquistar esos lugares para el amor y la paz... Buscarlos en una lucha sin cuartel para declararlos territorios libres de la opresión globalizada, rincones sin bandera (esos trapos que siempre se usan contra alguien) donde aún sea posible amar y vivir, donde aún tengan sentido los versos.

DdA, XXII/6453

PÉREZ REVERTE. LA COLUMNA Y EL EGO

Como bien sabe la gente de la profesión y la ciudadanía más informada en general, el diario El Mundo, bajo la dirección de su fundador y primer director, fue uno de los medios que defendió con mayor predisposición y empeño, duranta la primera legislatura del gobierno de Zapatero, la versión conspiranoica pergeñada por el gobierno precedente -bajo la presidencia de Aznar-, que por ganar votos en las inmediatas elecciones de aquel año mantuvo la participación de ETA en los execrables atentados terroristas perpetrados en Madrid en 2004, los más sangrientos de nuestra historia. En un país con un periodismo de una mayor dignidad y más profesionalidad, y con una historia también algo más cívica, posiblemente ni el medio que divulgó aquellas informaciones ni el director que las permitió durante muchos meses seguirían en activo  profesionalmente. No obstante, para sustituir posiblemente a uno de sus columnistas históricos (Raúl del Pozo), el diario fundado por Ramírez, hoy al frente de El Español, ha fichado al académico Arturo Pérez-Reverte, que a juzgar por la fotografía propagandística que El Mundo da del fichaje, siente la ufanía propia de quien será bien retribuido por el periódico, medio al que Reverte, según sus palabras, "obliga a estar más despierto y le exige más lucidez". La interpretación de la imagen a cargo de mi estimado Justo Serna queda resumida en estos párrafos: "Aquí no parece llegar un columnista dispuesto a escribir, escribe Justo Serna. Comparece —ya digo— una autoridad dispuesta a impartir magisterio. No es un hombre que entra en ‘El Mundo’, sino que el ufano escritor que viene a explicarnos qué es el mundo. O dicho de forma más precisa: Pérez-Reverte no posa junto a los periódicos. Los periódicos parecen puestos ahí para que pose él. Y eso, hay que reconocerlo, es una imagen de una gran sinceridad… involuntaria". Félix Población



Justo Serna

No les voy a mentir. A pesar de haberlo leído abundantemente (o quizá por ello), tengo un concepto muy negativo de Arturo Pérez-Reverte, de su arrogancia, de su pose de francotirador intelectual y de su supuesta equidistancia, que tanto rentabiliza.
Pero confieso que la fotografía con la que ‘El Mundo’ anuncia su fichaje como columnista me parece un compendio visual insuperable de todo lo que representa.
Desconozco cuánto hay en esa puesta en escena de ocurrencia del fotógrafo o de la dirección de arte. Quizá sea iniciativa del propio autor. Aunque, a estas alturas, tampoco importa demasiado.
Lo indiscutible es que Pérez-Reverte acepta encarnar ese papel con una convicción absoluta. Y la representación alcanza ese punto en que la solemnidad empieza, involuntariamente, a parecer parodia.
La imagen no muestra a un escritor trabajando ni a un periodista que llega a una redacción. No vemos a alguien que se incorpora a un proyecto colectivo, sino a una figura que desciende sobre él desde alguna región superior de la conciencia patria.
La iluminación lateral, ligeramente ascendente, le confiere una monumentalidad calculada. El fondo negro suprime cualquier rastro de realidad cotidiana.
¿Y la postura?
El cuerpo ladeado, la mano en el bolsillo, la cabeza erguida, la mirada severa pero razonablemente satisfecha… componen una imagen endiosada. Él no busca un interlocutor.
Y luego está el atrezo: esa columna de periódicos viejos levantada hasta la cintura. No es material de consulta. No son herramientas de oficio. Funcionan como pura iconografía del poder.
Funcionan como el globo terráqueo, la espada, el libro abierto o los infolios en los retratos cortesanos del Siglo de Oro. La pila de ejemplares de ‘El Mundo’ opera aquí como un atributo heráldico.
Pero fijémonos en el detalle decisivo: ni siquiera los toca. No lee, no escribe, no consulta. Los periódicos están ahí como un pedestal. El papel impreso no constituye el espacio de su trabajo. En realidad, constituye la base material de su autoridad.
El titular remata el cuadro: “Este periódico me obliga a estar más despierto, me exige más lucidez”. La zalema de rigor al diario que lo acoge acaba convertida, curiosamente, en una proclamación de su propia agudeza. El periódico le exige más lucidez a él, naturalmente. Los demás nos limitaremos a contemplar cómo la administra.
Pérez-Reverte no se suma a una redacción. Se sitúa sobre la masa de papel como el sujeto oracular encargado de interpretarla. No entra en la casa. Comparece: por cierto por la puerta de atrás, por la contra.
Esa es la paradoja tal vez más irritante: la proclamación de independencia como herramienta para inflar o inflamar del ego. No posa junto a sus futuros compañeros. Posa solo, en la penumbra, como si la pertenencia fuese una vulgaridad reservada a los demás.
La fotografía ofrece así una representación casi perfecta del mito de la equidistancia. El individuo proclama con su pose no pertenecer a ninguna tribu para así poder juzgarlas a todas: a unas más que a otras.
Aquí no parece llegar un columnista dispuesto a escribir. Comparece —ya digo— una autoridad dispuesta a impartir magisterio. No es un hombre que entra en ‘El Mundo’, sino que el ufano escritor que viene a explicarnos qué es el mundo.
O dicho de forma más precisa: Pérez-Reverte no posa junto a los periódicos. Los periódicos parecen puestos ahí para que pose él. Y eso, hay que reconocerlo, es una imagen de una gran sinceridad… involuntaria.

DdA, XXII/6453

CONCIERTO DE SILVIO RODRÍGUEZ: NUNCA EN EL LICEU SE ESCUCHÓ ¡VIVA FIDEL, VIVA CUBA LIBRE!

Antes de leer esta estupenda crónica del recital con el que el cantante cubano Silvio Rodríguez inauguró en Barcelona la que posiblemente pueda ser su última gira por España, me sorprendió no ver en Google reseña alguna del evento en el diario El País. El concierto tuvo lugar en el Liceu de Barcelona con el aforo a rebosar de público, según se advierte en la imagen. De las dos crónicas que puedo leer esta mañana en los diarios, en Público y La Vanguardia, destaco esta última, firmada por Sergio Lozano, en la que este subraya -como no cabe menos por su carácter noticioso en un ámbito escénico como el del teatro catalán- los gritos de "viva Fidel, viva Cuba Libre", nunca antes escuchados allí, y que además fueron respondidos con aplausos por el público asistente. Lozano, el redactor de La Vanguardia, termina su crónica así: "Antes de recibir un largo y sonoro aplauso final, Ojalá y Por quien merece amor, ya en el bis, sonaron a fiesta entre amigos que por fin se atrevieron a alzar la voz para concluir el ruego laico que antes había lanzado con Venga la esperanza y su plegaria: “Lárguese la escarcha, vuele el colibrí”, y con él, que vuelen las verdades que anoche sonaron con la voz del viejo trovador.


Sergio Lozano

Silvio Rodríguez se dejó en casa el kaláshnikov para aparecer anoche en el teatro del Liceu, primera etapa de su gira peninsular. El cantautor, que el pasado marzo recibió el arma que había reclamado para defender a Cuba de Estados Unidos –una imitación sin poder de fuego, en realidad– prefirió subir al escenario con la máquina de matar fascistas, como llamaba Woody Guthrie a su guitarra.

Probablemente nunca antes se habían escuchado en el Liceu gritos de “viva Fidel, viva Cuba Libre”, que alguien lanzó desde el segundo piso y fueron respondidos con aplausos por el público antes de que Joan Isaac y Sílvia Comes celebraran una pequeña previa con versiones del músico cubano que incluyó Cua de núvol, Et dono una cançó, y Oli d’una dona amb barret

El protagonista hizo su aparición luciendo una gorra donde se leía “aprendiz” en la frente, aunque anoche fue maestro a la hora de expresar lo que siente y desea para su maltrecho país y para el mundo. Aquel “cúmulo de verdades esenciales que caben bajo el ala de un colibrí” como escribió José Martí en el ensayo Maestros ambulantes, del que leyó un fragmento al poco de comenzar para seguir con Ala de colibrí.

“Hoy me propongo fundar un partido de sueños” entonó el viejo músico como carta de presentación, reflejo de un espíritu libre y sólido al mismo tiempo, defensor de los ideales comunistas de la revolución, pero crítico al tiempo con ella. O como dijo Martí al poco de comenzar la velada: “Se necesita ser bueno para ser feliz” pero también “se necesita ser próspero para ser bueno”. 

Candidez en la voz -entera a sus 79 años- y terciopelo en las guitarras se mezclaron anoche con la entrega de los asistentes, afiliados todos a la poesía de Rodríguez, donde no se sabe cuándo termina el amor y dónde comienza la reivindicación. La excepción fue un grupo de seis manifestantes que a la puerta de teatro, y rodeados por un cordón policial que les doblaba en número, exhibieron pancartas y lanzaron proclamas contra el castrismo entre la curiosidad de los turistas y el rechazo del público que hacía cola. Los asistentes, tildados de “charos” y “perroflautas” por el pequeño grupo, reaccionaron entre la indiferencia, algunos puños al aire y otras tantas peinetas, que no dejan de ser un puño con el índice alzado.

No llegó el ruido al interior del Liceu, atento a la Historia de las sillas, presto a corear en susurros, con vergüenza de novicio, Quién fuera o Pequeña serenata diurna, con esas letras que tanto pueden hablar de amor como de política, o de ambas cosas a la vez. No es de extrañar que tras los ritmos tropicales de Virgen de occidente -que formará parte de su próximo disco- cantara Viene la cosa, pieza de su último disco donde bromea con el término que en Cuba se utiliza para referirse a la política sin mencionarla. 

Acompañado por siete músicos con la omnipresente flauta a cargo de su esposa, Niurka González, y la hija de ambos, Malva, en las voces, Rodríguez no se movió de la silla durante toda la actuación, que navegó por arreglos suaves, añadidos de jazz y aromas del son cubano, sobresaliente en Escaramujo. Cantó aquella Eva que, liberada, “deja de ser costilla”, así como el recuerdo del Abel Santamaría que en Canción del elegido va “matando canallas con su cañón de futuro”. Y no se olvidó de EE.UU., destinatario que la salsera Me acosa el carapálida, ni del orgullo de ser El necio, con aire de jazz idóneo para un teatro.

Con la misma voluntad fue que el trovador, en lo más explícito de una noche donde también recordó a Pepe Mujica, se enfundó la kufiya (el pañuelo palestino blanco y negro) y leyó el poema Halt!, de Luis Rogelio Nogueras, quien, tras visitar Auschwitz reprochó al pueblo judío por cómo “olvidaron tan pronto el vaho del infierno”. Ató el lamento a La era está pariendo un corazón, y logró así un momento de máxima emoción. A solas con su guitarra interpretó ¿A dónde van?, y cantó La belleza de Aute con esa voz que en el reproche lleva también el perdón y arranca aplausos incluso con los silencios.

Antes de recibir un largo y sonoro aplauso final, Ojalá y Por quien merece amor, ya en el bis, sonaron a fiesta entre amigos que por fin se atrevieron a alzar la voz para concluir el ruego laico que antes había lanzado con Venga la esperanza y su plegaria: “Lárguese la escarcha, vuele el colibrí”, y con él, que vuelen las verdades que anoche sonaron con la voz del viejo trovador.

LA VANGUARDIA  DdA, XXII/6453

PETRO LE DICE A CORREA QUE ESTAMOS VIVIENDO EL PRINCIPIO DE LA BARBARIE



Lazarillo

Más que recomendable la entrevista concertada por Rafael Correa, el expresidente de Ecuador, con el expresidente de Colombia Gustavo Petro. La podemos ver en Russia Today dentro del programa Conversando con Correa, que cumple su segunda temporada como espacio de entrevistas en el canal de televisión ruso. El presidente colombiano llama la atención sobre el retorno de la barbarie y el desprecio de la justicia internacional. "Lo que estamos viviendo es el principio de la barbarie", subraya Petro, que empieza con el desprecio al derecho internacional". El expresidente colombiano piensa que tratar de desacreditar a los magistrados de la Corte Penal Internacional es un ataque a los fundamentos de la civilización  y un retroceso hacia la ley del más fuerte. Cree Gustavo Petro que la verdad es hoy más fundamental que nunca, pues el mundo atraviesa una era de manipulación masiva. Según Petro, esta distorsión de la realidad no es accidental, sino que busca desviar la atención de la ciudadanía para permitir el saqueo de recursos públicos en beneficio de grupos de poder concentrados. Petro advirtió sobre el poder de las grandes tecnológicas y la inteligencia artificial. Citando la influencia de figuras como Peter Thiel, el exmandatario describió un escenario de "tecnofascismo" o un "orwellismo moderno"Argumentó que el control ya no reside únicamente en el Estado (el 'Gran Hermano' tradicional), sino en grupos privados transnacionales que utilizan la tecnología para perfilar, vigilar y manipular a la humanidad. Vinculó este poder tecnológico con conflictos actuales, señalando que la información digital ha sido utilizada para facilitar acciones militares y genocidios, y mencionó específicamente el caso de Gaza.

*¡Muy interesante!: Vídeo de la conferencia de Gustavo Petro en la Universidad Autónoma de México

DdA, XXII/6452

ISRAEL SE ESTÁ PREPARANDO PARA LA EXPULSIÓN DEL PUEBLO PALESTINO

Este artículo de la gran Amira Hass, la escritora y periodista israelí hija de dos sobrevivientes del Holocausto, fue publicado en el diario Haaretz en el que colabora como columnista. El texto es demasiado urgente e importante para estar detrás de un muro de pago, así que lo he copiado entero aquí. Por favor, léanlo y compártanlo. La autora sostiene que Israel no está debatiendo un Estado palestino, sino que se está preparando para la expulsión. La posición de Gadi Eisenkot sobre el derecho palestino a la autodeterminación es irrelevante. En Gaza, Cisjordania y el propio Israel, la maquinaria para hacer imposible la vida palestina ya está en marcha, sentando las bases para una expulsión masiva, escribe Hass.



Amira Hass

Gadi Eisenkot, el candidato principal en las elecciones y líder del partido Yashar, tiene una postura sobre un Estado palestino que al final es irrelevante. Lo que está en juego hoy no es una «solución diplomática», sino la existencia misma del pueblo palestino entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. Las fuerzas israelíes que se esfuerzan por «borrarlos» no reconocen límites ni restricciones. Sus partidarios son demasiados para que podamos depender solo de la firmeza y la resiliencia de un pueblo que ya ha soportado planes de expulsión llevados a cabo por Israel.
El mundo se queda de brazos cruzados. La izquierda es pequeña, débil y ronca de tanto lanzar advertencias. La oposición anti-Bibi oscila entre minimizar el peligro, mostrarse indiferente ante él y apoyarlo abiertamente. Las condenas esporádicas, provocadas sobre todo por algo que la embajadora de EE. UU. publicó en X, son tan útiles como un colador en un aguacero. Los falangistas judíos atacan de forma constante y en todas partes, no solo en Qusra.
El debate sobre un Estado, dos Estados o una federación es más teórico que nunca. Cualquier solución acordada requiere primero reconocer el problema y ponerse de acuerdo sobre qué es. A demasiados judíos en Israel se les ha condicionado para creer que el problema es la mera presencia en esta tierra de un pueblo palestino con raíces, continuidad histórica y económica, capital cultural y bienes materiales, un rico legado agrícola y un profundo amor por la patria.
El «borrado» es la solución de pesadilla que se está escribiendo en la realidad día a día. Leyes de la Knéset, declaraciones de políticos, órdenes militares, libros de texto escolares y los santos batallones inmobiliarios que operan en Gaza, Cisjordania y el Néguev, todos trabajan, juntos y por separado, para avanzar esta «solución» con diligencia y sin temor a la condena internacional.
La política israelí se dirige a hacer insoportable la vida de los palestinos dondequiera que vivan, para que su emigración pueda describirse como un acto de libre albedrío. Dentro del propio Israel, las autoridades dan carta blanca a las organizaciones criminales árabes para que se armen y maten a ciudadanos palestinos en sus hogares. En Cisjordania, esas mismas autoridades israelíes dan carta blanca a los «batallones de Dios» para que se armen, maten y expulsen, mientras el ejército oficial continúa sus redadas día y noche. En la Gaza devastada y sedienta, el gobierno y el ejército cultivan milicias armadas de colaboradores criminales, mientras los pilotos israelíes siguen lanzando misiles de venganza y represalia que segan la vida de aún más niños. Todas estas exhibiciones impulsadas por la testosterona están interconectadas.
Al mismo tiempo, Israel está destruyendo o restringiendo severamente la capacidad de los palestinos para ganarse la vida. En Gaza, esa misión se ha completado. Una población de «muertos vivientes» receptora de ayuda, dos millones de personas cargando el peso de unas 74.000 tumbas frescas, familias y recuerdos, talentos y profesiones, y ahorros evaporados, está hacinada en unos 150 kilómetros cuadrados de tierra abrasada. La creatividad, la inventiva y la ayuda mutua palidecen ante la escala de la destrucción y la prohibición israelí de reconstruir y recuperarse.
En Cisjordania, el nudo financiero del Ministerio de Finanzas se está apretando alrededor del cuello de aproximadamente tres millones de personas y la Autoridad Palestina. El robo sistemático de ingresos se agrava con las campañas de destrucción del ejército en ciudades y campos de refugiados, así como con los otros métodos usados para impedir que los palestinos cultiven y desarrollen su tierra: puestos de control, prohibiciones burocráticas, vallas y pastores judíos israelíes.
Dentro del propio Israel, la «judaización de Galilea y el Néguev» fue y sigue siendo un código para robar tierra y recursos a los ciudadanos palestinos de Israel. La discriminación contra ellos en asignaciones, subsidios y empleo, junto con prohibiciones de construcción y demoliciones, siempre ha figurado de manera prominente en la política oficial dentro de la Línea Verde.
Déjenme reiterarlo: la existencia misma del pueblo palestino entre el mar y el río está ahora en peligro. Demasiadas fuerzas activas están creando ese peligro: el poderío y las capacidades militares de Israel; el culto al servicio militar en todas las condiciones y bajo todos los gobiernos; la obediencia como valor; las armas y los ataques militares como el modus operandi por defecto; la normalización del trastorno de estrés postraumático entre soldados y de los suicidios de soldados; las atracciones de una carrera militar y las puertas que abre; el señuelo de una villa asequible en una comunidad excluyente de Galilea o un suburbio de colonos en Samaria; las falsedades de la propaganda oficial y no oficial; la indiferencia ante el infierno en la tierra que Israel ha creado en la Franja de Gaza; la negación de 60 años de ocupación y gobierno forzado; la respuesta pavloviana, «Pero el 7 de octubre»; la sinergia entre el ejército, el gobierno, los rabinos y las milicias con kipá en Cisjordania; la ecuanimidad ante la destrucción del Líbano; el desprecio por la ocupación de más partes de Siria; la normalización del discurso de expulsión; sistemas de justicia y educación contaminados por el racismo secular y religioso; y el ejército de carceleros que abusan de miles de prisioneros palestinos, tanto por orden como por elección.
Juntas, estas y fuerzas similares están creando la infraestructura material, ideológica y psicológica dentro de la sociedad judía israelí para otra expulsión masiva de palestinos y para lo que podría acompañarla: una masacre masiva.
Los héroes de las milicias de colonos declaran abiertamente que la expulsión es su objetivo. Reconocen claramente la disposición de grandes segmentos de la sociedad judía israelí a participar en llevarla a cabo, activa o pasivamente, directa o indirectamente. A través de sus provocaciones y crímenes diarios, cometidos a plena luz del día y posibles solo con apoyo institucional, los falangistas buscan constantemente provocar un acto palestino de rabia y venganza que «tenga éxito», para que pueda explotarse como la chispa que enciende una nueva guerra santa.
Los falangistas judíos y las organizaciones de derecha que los alimentan están contando con una amplia movilización, incluyendo de los líderes, votantes y partidarios de Yashar y el partido Demócratas liberales, para una guerra que ya podría llevar el lema: «Un pueblo, un ejército, una tierra limpia de árabes.»

HAARETZ DdA, XXII/6453

miércoles, 2 de septiembre de 2026

¿QUÉ HACEMOS PARA QUE ESTA NIÑA MIRE EL MUNDO SIN MIEDO?


¿Qué habrá sido de ella?, nos preguntamos ante la imagen y el comentario ha escrito el firmante pensando en una niña aturdida por el bombardeo y desorientada, buscando a su madre, que fue asesinada unos momentos antes. Ocurrió en 2013 en Siria y no deja de ocurrir desde hace casi tres años en la Franja de Gaza. Mi patriotismo -nos dice el autor de este artículo- está en preguntar. En preguntar por qué se calla ante determinadas tragedias. En preguntar por qué algunos gobiernos mantienen alianzas políticas, económicas o militares mientras miles de civiles sufren. En denunciar las guerras, los bloqueos y el saqueo de los recursos de los pueblos. En defender también sus culturas, su memoria y su derecho a decidir su propio futuro.



Antonio Casero

Observen bien esta fotografía. La niña es preciosa, pero su mirada, perdida y desorientada, parece buscar una explicación a todo lo que sucede a su alrededor. No entenderá nada. Y quizá ese sea precisamente el drama: que mientras nosotros contemplamos las noticias desde la distancia, seguimos sin ser capaces de salir a la calle para exigir a nuestros gobiernos que pongan fin a esta maldita guerra.
Mientras tanto, las grandes potencias y sus aliados buscan argumentos, justificaciones y estrategias para prolongar conflictos cuyos costes recaen siempre sobre los mismos: los pueblos, las familias, los niños. Y no sería extraño que, con el paso del tiempo, descubriéramos que detrás de determinadas decisiones militares y geopolíticas también existen intereses económicos, minerales, energéticos y territoriales; intereses de grandes empresas y de quienes pretenden convertir países enteros en espacios sometidos a sus negocios y a sus estrategias de poder.
Yo no asistiré a esas concentraciones. Y quiero denunciar, precisamente, el falso patriotismo de quienes convierten las banderas, las pulseras y los cánticos en instrumentos de confrontación. Me refiero especialmente a aquellos sectores del PP y de VOX que han hecho de determinados símbolos nacionales una manera de dividir a la sociedad y de señalar como enemigos a quienes defienden los derechos humanos, la solidaridad y la fraternidad.
No creo que el patriotismo consista en agitar una bandera, insultar al que piensa diferente o gritar consignas contra quienes reclaman justicia. No creo que amar a un país signifique cerrar los ojos ante el sufrimiento de otros pueblos. Y mucho menos creo que pueda llamarse patriotismo a la indiferencia ante el hambre, la miseria, las guerras y las violaciones de los derechos humanos.
Mi idea de patriotismo es otra.
Patriotismo es defender la dignidad de cualquier ser humano, viva donde viva. Es exigir que el derecho internacional sea respetado. Es reclamar que las Naciones Unidas y las instituciones europeas recuperen capacidad política y moral para responder ante las guerras, el hambre, la falta de agua, la ausencia de sanidad y educación y las distintas formas de opresión que sufren millones de personas.
Es también denunciar la ocupación, el colonialismo, las dictaduras militares, la corrupción y las redes criminales que prosperan allí donde la pobreza, la violencia y la ausencia de instituciones dejan a los pueblos indefensos.
Por eso no acudiré a concentraciones cuyo principal argumento sea el insulto, el odio o la exhibición de un patriotismo de plástico. Mi patriotismo no está en gritar «hijos de puta», ni en agitar banderas, ni en entonar cánticos contra quienes defienden los derechos humanos.
Mi patriotismo está en preguntar.
En preguntar por qué se calla ante determinadas tragedias. En preguntar por qué algunos gobiernos mantienen alianzas políticas, económicas o militares mientras miles de civiles sufren. En denunciar las guerras, los bloqueos y el saqueo de los recursos de los pueblos. En defender también sus culturas, su memoria y su derecho a decidir su propio futuro.
Y conviene decirlo con claridad: no todos los votantes ni todos los militantes del PP y de VOX son fascistas. Reducir a millones de personas a una etiqueta sería tan injusto como aquello que estamos denunciando. Pero sí existe, dentro y alrededor de estos espacios políticos, una corriente minoritaria de carácter autoritario, xenófobo y ultranacionalista que pretende marcar el rumbo del discurso y que utiliza determinados símbolos patrióticos como armas de confrontación.
Frente a ese falso patriotismo, reivindico otro.
Un patriotismo sin odio.
Un patriotismo sin enemigos interiores.
Un patriotismo que no necesite insultar para sentirse fuerte.
Un patriotismo que entienda que ninguna bandera vale más que la vida de un niño.
Porque cuando observamos una fotografía como esta, lo verdaderamente importante no es qué bandera ondea detrás de nosotros. Lo importante es preguntarnos qué estamos haciendo nosotros para que esa niña pueda algún día mirar el mundo sin miedo.
Y ahí empieza, para mí, el verdadero patriotismo.
El patriotismo de este PP y VOX está en hundir y cargar contra Pedro Sánchez. Esa es la clave y la realidad. Todo lo otro es una hipocresía que arrastran desde el inicio de su existencia.

DdA, XXII/6452

EN CUBA NO CESA EL BULLICIO MÁS DIGNO



Vicente Leal/desde Holguín

Hoy, con mi familia, vivimos el inicio del curso escolar en la escuela de nuestros niños. El bullicio y la alegría contagiaban desde la entrada; abrazos y besos sellaron el reencuentro tras las vacaciones.
El acto fue hermoso: poemas dedicados a Fidel, presentación de maestros por grupos —cada uno premiado con un aplauso— y hasta el cocinero tuvo su reconocimiento. La alegría se desbordó cuando, además, los niños coreaban "¡Viva Cuba!" con fervor. Luego, la entrega de libros, y la felicidad de mi niña lo decía todo.
Mi familia agradece a cada maestro, trabajador y directivo que, sobreponiéndose a limitaciones, da lo mejor por la educación de nuestros niños. Porque ellos son nuestro mayor tesoro.
Que desde Estados Unidos nos llamen amenaza no empaña la certeza de que aquí, en Holguín, sembramos futuro con amor y dignidad.

DdA, XXII/6452

LOS "EXTRANJEROS INDESEABLES" DE TODAS LAS PLAYAS

Ochenta y siete años después de los campos del sur de Francia y 75 de la Convención de Ginebra, millones de personas siguen siendo catalogadas como “extranjeros indeseables”. Solo hace falta abrir el periódico de cada día para comprobarlo.
Varios inmigrantes acampados en una playa en Ceuta.

Aristóteles Moreno

Medio millón de españoles cruzaron la frontera hace 87 años. Pisaron suelo francés exhaustos y mugrientos. Desbordado por la avalancha, el Gobierno galo los confinó en la playa rodeados por una alambrada de espino y custodiados por tropas coloniales: senegaleses y, paradojas de la vida, marroquíes.

Hombres, mujeres, ancianos y niños dormían al raso en agujeros cavados en la arena con sus propias manos para protegerse del gélido frío de invierno. Allí fueron internados en condiciones infrahumanas, sin apenas agua potable, ni comida, ni ropa, ni servicios básicos. Muchos padecieron disentería, tifus y sarna.

¿Les suena?

El Gobierno francés gestionó la crisis humanitaria como un problema existencial de orden público y seguridad nacional. La prensa agitaba cada día la bandera de la xenofobia y el discurso del miedo contra una horda amenazante de “ladrones”, “vándalos” y “violadores” que habían invadido Francia para sembrar el caos.

Un decreto ley del Ejecutivo galo prestó cobertura jurídica para el internamiento obligatorio de “extranjeros indeseables”. La opinión pública observaba a aquellos harapientos inmigrantes como una carga presupuestaria que consumía ingentes recursos sufragados por el esforzado contribuyente francés.

Cundió el pánico entre la población local ante el previsible desabastecimiento de las materias básicas y el contagio de enfermedades tercermundistas que se propagaban como la pólvora si no se tomaban medidas urgentes.

¿Les va sonando el tema?

Las autoridades francesas priorizaron el coste económico y las tensiones internas sobre las razones humanitarias de aquellos cientos de miles de seres infrahumanos que vivían hacinados a la espera de un rayo de luz.

El Gobierno francés no tuvo misericordia. Retorció deliberadamente las condiciones de insalubridad para forzar el regreso “voluntario” de miles de españoles. Muchos optaron por el exilio a terceros países. Otros acabaron en campos de trabajo forzado para manufacturar material bélico o ejecutar labores agrícolas.

Casi 100.000 regresaron a España. La mayoría fueron procesados en consejos de guerra sin garantías. Miles fueron fusilados. Doce años después, tras la mayor catástrofe humanitaria del mundo conocido, con 75 millones de víctimas y 60 millones de desplazamientos forzados, la Convención de Ginebra aprobó el Estatuto del Refugiado. Conscientes del umbral de deshumanización que la civilización acababa de cruzar, 147 países se conjuraron para proteger a cualquier persona perseguida en cualquier parte del planeta. Por primera vez, el mundo se comprometía a no abandonar a su suerte a ningún refugiado cualquiera que fuera su credo, su raza o su condición.

Ochenta y siete años después de los campos del sur de Francia y 75 de la Convención de Ginebra, millones de personas siguen siendo catalogadas como “extranjeros indeseables”. Solo hace falta abrir el periódico de cada día para comprobarlo.

CORDÓPOLIS  DdA, XXII/6452

ESPAÑA NO DEBERÍA CONCEDER LA EXTRADICIÓN DE JAMES CHAMBERS A USA


James 'Fergie' Chambers, un acaudalado donante estadounidense a causas palestinas acusado de financiar a Hamás, se enfrenta a una posible extradición. Niega los cargos. 

 Graham Keeley

Madid, España – Un acaudalado donante estadounidense a causas palestinas, que se enfrenta a la extradición de España a Estados Unidos por su presunto apoyo financiero a Hamás, es víctima de "persecución política", según han declarado a Al Jazeera su esposa y sus abogados. James “Fergie” Chambers fue arrestado en la isla española de Ibiza en julio mientras buscaba una escuela para su hijo con su esposa, la actriz Stella Schnabel. Las autoridades estadounidenses han vinculado a Chambers con la transferencia de 7,5 millones de dólares a Túnez y alegan que los fondos se utilizaron finalmente para proporcionar apoyo financiero al grupo armado palestino Hamás.

La acusación formal permanece sellada, por lo que aún se desconocen los cargos específicos contra Chambers, quien niega haber cometido delito alguno. Chambers, heredero de una de las familias más ricas de Estados Unidos, ha apoyado varios proyectos humanitarios en Gaza con fondos que suman más de un millón de dólares, según declaró un miembro de su equipo legal poco después de su detención. Se cree que este intento de extradición es el primero de su tipo que involucra a un ciudadano estadounidense acusado de brindar apoyo a Hamás.

Chambers, quien se describe a sí mismo como marxista-leninista, lleva seis semanas detenido en una cárcel de Madrid mientras las autoridades españolas estudian la solicitud de extradición de Estados Unidos.

Schnabel, que también es activista, dijo que estaba conduciendo por la isla balear de Ibiza con su marido en busca de una escuela para su hijo de cinco años, ya que se estaban mudando de Irlanda a España, cuando él fue arrestado. “De repente, varios coches sin distintivos nos cerraron el paso. Unos policías salieron de los coches y nos dijeron que saliéramos nosotros. Saqué mi teléfono, pero me dijeron que no llamara”, contó a Al Jazeera. “Esposaron a Fergie. Nos dijimos que nos queríamos, y él dijo: ‘Díganles a los niños que los quiero’. Lo metieron a la fuerza en un coche y se lo llevaron. Eso fue el 10 de julio. Hace más de seis semanas”.

Schnabel afirmó que la administración del presidente estadounidense Donald Trump estaba atacando a su esposo por ser uno de los mayores donantes a proyectos humanitarios en Gaza. Esto incluía el suministro de pan, agua y atención médica. «Debería estar en casa con su familia, continuando con su labor humanitaria. En cambio, se enfrenta a la persecución política por haber apoyado al pueblo palestino», declaró. «Esto sienta un precedente aterrador para la represión del movimiento más amplio por una Palestina libre, incluyendo un precedente para que la administración Trump exporte su represión mucho más allá de las fronteras de Estados Unidos, atacando a la población de Europa».

El Departamento de Justicia de Estados Unidos declinó hacer comentarios cuando fue contactado por Al Jazeera.

"Esperamos que España no conceda la extradición"

La semana pasada, Estados Unidos envió la acusación formal y la documentación a España, a tiempo para cumplir con el plazo de 45 días tras la detención de Chambers en julio. Según ha podido saber Al Jazeera, la acusación formal aún permanece sellada y no ha sido revelada a su equipo de defensa. Las autoridades españolas deben ahora evaluar la solicitud de Estados Unidos. Entre las cuestiones que podrían considerar está si la extradición constituiría persecución política, circunstancia que podría justificar su denegación.

Chambers pertenece a la familia propietaria de Cox Communications, con sede en Atlanta. En 2023, llegó a un acuerdo con sus familiares mediante el cual recuperó su participación en el negocio familiar por aproximadamente 250 millones de dólares, tras una ruptura con la familia. Desde entonces, ha financiado decenas de proyectos en 20 países, según ha declarado Schnabel.

Respecto a la acusación principal sobre la financiación de Hamás, Schnabel afirmó que se trataba de una "acusación inventada" para la cual Estados Unidos no ha aportado "ni una pizca de evidencia". “Según tengo entendido, Estados Unidos parece basarse en el hecho de que transfirió 7,5 millones de dólares de sus propios fondos desde Estados Unidos a Túnez. La realidad es que ese dinero se transfirió a Túnez porque vivíamos allí y para actividades filantrópicas, incluido el apoyo al Club Africain [un equipo de fútbol]”, dijo Schnabel. “El dinero sirvió para patrocinar al club, ayudar a pagar sus deudas y salarios atrasados, reconstruir su centro de entrenamiento y acondicionar campos de fútbol para jóvenes.”

Los abogados de Chambers también han señalado sus opiniones contundentes sobre Israel y su guerra genocida en Gaza. En la semana posterior a los ataques liderados por Hamás contra Israel en octubre de 2023, Chambers publicó en X sobre la respuesta de Israel: «Dejen de llamarlo "castigo colectivo". No hay nada que "castigar". Ninguna facción de la resistencia palestina, ni Hamás ni ninguna otra, ha hecho nada malo. Es simplemente un genocidio. Como lo ha sido».

Tras la detención del hombre de 41 años, agentes del FBI allanaron la propiedad alquilada en Ibiza donde Chambers se había estado alojando, según informó The Guardian. Chambers está representado por el abogado español de derechos humanos Baltasar Garzón, quien ha argumentado que el caso contra su cliente tiene motivaciones políticas y está relacionado con su labor humanitaria en Palestina. “Solicitamos la liberación provisional de nuestro cliente y que se presenten todas las acciones legales necesarias ante los tribunales”, declaró a Al Jazeera.

En 1998, Garzón saltó a la fama internacional cuando solicitó la extradición desde Londres del exdictador chileno Augusto Pinochet. También ha intervenido en casos de derechos humanos en España y Argentina. “Esperamos que España no conceda la extradición en lo que consideramos un caso de persecución política basada en las ideas de nuestro cliente y en la ayuda humanitaria a Palestina”, añadió, refiriéndose a Chambers.

AL JAZEERA DdA, XXII/6452