lunes, 22 de junio de 2026

LA INADMISIBLE ACTITUD DE UN FUTBOLISTA DEL SABADELL

 


Lazarillo

Con motivo de la habitual celebración que hacen los equipos deportivos cuando logran el ascenso de categoría o cualquier título que les acredita como vencedores de una determinada competición, el club de fútbol Sabadell hizo lo propio en el balcón del Ayuntamiento de aquella localidad. Este tipo de actos congregan por lo general a un buen número de personas, por lo que la conmemoración alcanza una indudable relevancia pública. Es habitual que los futbolistas hagan en este tipo de eventos una serie de comentarios, sazonados  por el clima de fiesta propio de una celebración. Lo que no debería formar parte de los mismos es que se aprovechara la circunstancia para jalear improperios o insultos graves contra el Presidente del Gobierno, tal como hizo uno de los integrantes de la plantilla del citado club, en línea con los discursos de odio propalados por la derecha extrema. De muy poco vale que la directiva del Sabadell difunda un comunicado oficial lamentando y rechazando los hechos ocurridos durante la celebración institucional, tal como se hace constar en el mismo. Si el mencionado club dice querer seguir trabajando para que el respeto, la inclusión, la convivencia y la responsabilidad continúen siendo una parte esencial de nuestra identidad -según se dice al final del comunicado-, parece obvio que se deben tomar medidas contra quien ha infringido con su deplorable y bochornoso comportamiento esa parte esencial de la identidad del club. Tampoco las disculpas del futbolista, a la par que el comunicado, deberían valer para que el asunto se resuelva con un "aquí no ha pasado nada".

DdA, XXII/6386

LO QUE LE PASA A TRUMP ES UN AVISO PARA QUIENES PORFÍAN EN APOYAR A ISRAEL

La suerte de Trump es un recordatorio, para todos los países y políticos que porfían en apoyar a Israel, acerca del monstruo que han creado y de que el régimen sionista no es el aliado que creen tener, sino un actor criminal fuera de control, renuente a seguir las más elementales normas y dispuesto a dar la espalda hasta a su mejor patrocinador.



EDITORIAL

Cada día que pasa, el presidente Donald Trump pierde nuevas porciones de control sobre los acontecimientos desatados por su decisión de secundar al prófugo de la Corte Penal Internacional y primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en su aventura bélica contra Irán.

Hace una semana se dio a conocer la existencia de un “memorando de entendimiento” en el que Washington y Teherán fijaron los términos para negociar un acuerdo definitivo. Apenas se divulgaron las cláusulas del texto, altos funcionarios de Tel Aviv adelantaron que su país continuará su ocupación ilegal de Líbano y sus matanzas contra la población civil, lo cual convirtió automáticamente al memorando en papel mojado: Irán considera el cese de las operaciones israelíes en Líbano una condición innegociable para avanzar en las pláticas y mantener abierto el estrecho de Ormuz, el estratégico paso marítimo por donde circulaba una quinta parte de las exportaciones de petróleo y gas del planeta.

Con todo, las conversaciones continuaron y el miércoles 17 se firmó el memorando. Los iraníes lo signaron en casa y lo remitieron a su contraparte, mientras Trump lo rubricó en Versalles, acaso sin darse cuenta del simbolismo de suscribir su capitulación en el mismo sitio de la rendición incondicional alemana tras la Primera Guerra Mundial. Teherán anunció la apertura del estrecho y se dijo que el viernes 19 comenzaría la siguiente fase de las negociaciones, la cual tendría lugar en Suiza. No habían pasado 48 horas cuando el encuentro se canceló porque Israel continuaba la matanza en Líbano. Bajo presión del gobierno estadunidense, Tel Aviv se comprometió a un alto el fuego con el grupo armado Hezbollah. Trump se jactó en una entrevista de que Israel cesará los ataques contra su vecino porque “lo respetan mucho y hacen lo que él les dice”.

Como muestra de ese respeto y obediencia, las fuerzas de ocupación israelíes masacraron a decenas de civiles libaneses entre el viernes y el sábado. En respuesta, las autoridades iraníes anunciaron que el estrecho de Ormuz está cerrado de nueva cuenta. La medida tiene impacto limitado en unos flujos comerciales que no pudieron haberse reanudado en el breve lapso de apertura, pero exhibe que el conflicto está lejos de haber terminado y que Teherán mantiene la herramienta de presión económica y geopolítica que Trump puso en sus manos con su imprudente agresión.

Si las concesiones otorgadas a Irán para salir de un atolladero en el que él mismo se metió y para el que no tenía solución alguna fueron recibidas como una derrota aplastante incluso entre los comentaristas más adeptos al trumpismo, la conducta de Israel ha añadido al fracaso una dosis de humillación pocas veces sufrida por un mandatario estadunidense. El magnate ha afirmado, y en esto dice la verdad, que nadie ha hecho tanto ni ha dado tanto a Tel Aviv como él, pero estos señalamientos sólo hacen más patética su posición cuando Netanyahu ignora todos sus llamados y prosigue su agenda colonizadora sin reparar en los daños a los intereses de Washington.

La suerte de Trump es un recordatorio, para todos los países y políticos que porfían en apoyar a Israel, acerca del monstruo que han creado y de que el régimen sionista no es el aliado que creen tener, sino un actor criminal fuera de control, renuente a seguir las más elementales normas y dispuesto a dar la espalda hasta a su mejor patrocinador.

LA JORNADA MX.  DdA, XXII/6386

domingo, 21 de junio de 2026

LAS DEMOCRACIAS ILIBERALES SON AUTORITARISMOS CON ELECCIONES

En el mundo de hoy actúan -escribe Monterrubio en su artículo- cada vez más abiertamente fuerzas que tiene por fin un cambio de época. Lo advertimos a medida que observamos la degradación de lo que se dio en llamar el estado de bienestar, así como los derechos humanos, las libertades ciudadanas y el respeto a las minorías. Y, ya puestos, abolir las preocupaciones ecológicas, humanitarias y éticas en general decretando la inexistencia de problemas y señalando como revoltosos a quienes plantean tales cuestiones. Las democracias iliberales ponen entre paréntesis, cuando no entre rejas, los derechos humanos y civiles de quienes no comparten las doctrinas imperantes. Cosifican las conciencias, las convierten en materia moldeable, las retuercen y malean. Usan la neurocoacción para que el ciudadano medio no repare en lo que le está siendo arrebatado. Incluso se hacen jalear por el coro de infelices despojados. Es más, canalizan su rabia hacia quienes defienden su dignidad o aspiran a recuperar derechos confiscados. Son totalitarismos con elecciones.


Los pilares de la sociedad, de Otto Dix, que data de 1926. Ilustración amablemente aportada por el autor del artículo para DdA.


Antonio Monterrubio

Hace ya mucho tiempo que la política no es digna de su nombre y etimología. Ha dejado de estar centrada en el bien de la ciudad, es decir, común, para plantearse como objetivo exclusivo la persecución a toda costa del Poder. Se ha trocado en un juego destinado a encauzar y controlar a la opinión pública, merced a la información performativa y las omnipresentes encuestas. Ha adoptado las armas, probadas con notable éxito de crítica y audiencia, del marketing más agresivo para aplicarlas a la liza electoral, única arena pública posible en la actualidad. El ciudadano se ha convertido en cliente. La publicidad comercial y la propaganda política jamás han aspirado a conocer la opinión de un sujeto autónomo y soberano, sino a manipularla de forma abierta o sibilina. Los individuos capaces de decidir por sí mismos son su peor pesadilla.

Las democracias parlamentarias viven un estado de crisis polimorfa y permanente que abona el campo para la proliferación de autoritarismos de intensidad variable. Su (aparente) ingenuidad, abundantemente regada por los aparatos ideológicos y coercitivos, facilita el acercamiento al poder de fuerzas autocráticas. A pesar de las trágicas lecciones del pasado, se ignora que su meta es desmontar todo sistema político que se asiente en las libertades, los derechos, la solidaridad y la participación. Su idea de organización social es el cuartel.

Su programa es rudimentario, pero bien clarito para cualquiera que no mire hacia otro lado. Una política económica de rigurosa obediencia al más trasnochado neoliberalismo, basada en la oferta y cuyo objetivo es acelerar el proceso de acumulación de capital. Esto exige suculentas rebajas de impuestos a grandes empresas y fortunas, asociadas, como no podía ser de otra manera, a una disminución del gasto público que dejará en cuadro los pilares del estado de bienestar. Sanidad y educación, pensiones estatales y ayuda a la dependencia corren el riesgo de convertirse en un paisaje en ruinas dando testimonio de un mundo que pudo ser y no fue. Se fomentarán las sensaciones subjetivas de ingobernabilidad, inseguridad y exceso de reivindicaciones, combinándolas con fuertes dosis de populismo punitivo. La idea es construir un consenso de masas favorable al autoritarismo y a la desarticulación de las instituciones del Estado. El feminismo, los colectivos LGTBI, los inmigrantes, los disidentes políticos y sindicales, la prensa independiente o las oenegés contestatarias mutarán en enemigos del pueblo.

En cuanto a la guerra cultural, la ofensiva tendrá lugar en dos frentes. Se reforzará el empeño en desacreditar la herencia de la Ilustración y la modernidad echando mano de todo tipo de censuras, de la institucional a la económica, yendo más lejos si es posible. Por otro lado, se potenciarán valores caducos con olor a naftalina y alcanfor, resucitando de paso algunos de los más pavorosos fantasmas de la historia. Su patético cover de los mitos de la sangre y la tierra en versión cañí es la máscara transparente de su apego a un plagio malo, desnortado, perverso y ramplón de la voluntad de poder.

Hablar meramente de alternancia ante la formación de gobiernos de extrema derecha o con su participación es permanecer deliberadamente ciego. En el mundo de hoy actúan cada vez más abiertamente fuerzas cuyo propósito es un cambio de época. Desean dar por clausurada la era de la democracia, el estado de bienestar, los derechos humanos, las libertades ciudadanas y el respeto a las minorías. Y, ya puestos, abolir las preocupaciones ecológicas, humanitarias y éticas en general decretando la inexistencia de problemas y señalando como revoltosos a quienes plantean tales cuestiones. Una parte de las élites desconfía de la democracia, temiendo que se les pueda ir de las manos. El recurso al nacionalpopulismo es un elemento más en la recomposición de su estructura de dominación. Y si para asegurarse su concurso es necesario pagar, pues se hará, por ejemplo, disimulando las barbaridades proferidas por sus representantes. Tarea facilitada por unos medios de comunicación aquejados de parálisis moral e incapaces de reaccionar.       

Hay un hombre que ve la vida en blanco y negro. El espléndido tricromatismo propio de los primates le es ajeno. No conoce más que nosotros y ellos. Se mueve a base de tópicos y estereotipos. Se adhiere a la normalidad y aborrece a quienes se apartan de ella. Solo tiene ojos para los valores tradicionales y se esfuerza en adaptarse a las convenciones, prohibiéndose toda decisión autónoma. Otorga una importancia singular al éxito social, y siempre está dispuesto a doblar el espinazo ante los ganadores. Obsequioso hasta la degradación y la humillación con los poderosos, no vacila en patear sin piedad a los que considera inferiores. Devoto de la autoridad, exige que actúe de forma contundente, en especial contra los débiles. Desprecia a la humanidad en general y a mujeres libres, gays, inmigrantes, pobres o rebeldes en particular. Se queja del materialismo de la vida contemporánea, pero está obsesionado con el dinero, las propiedades y el estatus.

Este personaje, a quien todos conocemos encarnado en familiares, vecinos o colegas, es uno de tantos exponentes de la personalidad autoritaria, estudiada con el máximo rigor, entre otros, por Horkheimer y Adorno (La familia y el autoritarismo). Salta a la vista que una masa crítica de sujetos como este constituye el combustible idóneo para el nacionalpopulismo incendiario. «La cólera de los imbéciles llena el mundo. Vuestro profundo error es creer que la estupidez es inofensiva […] pero una vez en movimiento, puede con todo. Ninguno de vosotros ignora de lo que es capaz el odio paciente […] y sembráis el grano en los cuatro puntos cardinales» (Bernanos: Los grandes cementerios bajo la luna).

Tras décadas en la cresta de la ola, el neoliberalismo económico está naufragando en la teoría y en la práctica. Sin embargo, algunos de sus dogmas más letales han encontrado un nido en las mentes de los hombres. Así, el thatcheriano lema de que la sociedad no existe, solo los individuos. Separarlos unos de otros, escindirlos en grupos menores, y en último término aislarlos es la gran baza del turbocapitalismo. Privados de la solidaridad y el diálogo, presas de sus temores íntimos, alienados de la realidad social, quedan a merced de los manipuladores de servicio. Sin autonomía ni identidad, el sujeto delega la tarea de pensar.

Este objetivo se logra más fácilmente a través del halago que de la opresión. Se obtienen pingües beneficios con costes mínimos. El sueño del tiburón. La servidumbre es llevadera si se consigue ignorar que se vive en tan deplorable estado. «No intentes comprender, sigue la corriente» es el axioma de moda. El ciudadano, obnubilado por los brillos y oropeles del consumo y la tecnología al alcance de todos los bolsillos que puedan pagárselos, se convence de ser uno de los elegidos. Cuestiones como la injusticia social o la catástrofe ecológica se le hacen ajenas.

En esa tesitura, el ciudadano consumidor no tendrá inconveniente en mirar para otro lado mientras el prójimo pierde sus derechos. Y finalmente no vacilará en entregar los suyos a la autoridad (in)competente. Este entramado social se despacha con frecuencia mediante un diagnóstico equivocado y una cómoda etiqueta: cultura del narcisismo. Pero estamos ante «una pérdida de la propia identidad y no ante una autoafirmación […] un ego amenazado de desintegración por un sentimiento de vacío interior. […] acaso fuera mejor denominarlo cultura del supervivencialismo» (Lasch: Consumo, narcisismo y cultura de masas). En este proceso de disolución de la conciencia marcado por la desconfianza en el futuro, toda empatía se marchita. El pasado y el porvenir se convierten en países extranjeros. Solo el hoy y el yo importan.

Constatamos con amargura la subordinación de muchos a los designios de la mano invisible. Cargar con según qué compañías inhabilita a fuerzas nominalmente democráticas. Pues aquellas impondrán sus prejuicios —socialmente minoritarios, además— al conjunto de la población, a cambio de dejar gobernar a los moderados. Las democracias iliberales ponen entre paréntesis, cuando no entre rejas, los derechos humanos y civiles de quienes no comparten las doctrinas imperantes. Cosifican las conciencias, las convierten en materia moldeable, las retuercen y malean. Usan la neurocoacción para que el ciudadano medio no repare en lo que le está siendo arrebatado. Incluso se hacen jalear por el coro de infelices despojados. Es más, canalizan su rabia hacia quienes defienden su dignidad o aspiran a recuperar derechos confiscados. Son totalitarismos con elecciones.

No la excepción
sino el estado de excepción
confirma
la regla.

¿Qué regla?
Para impedir la respuesta
a esta pregunta
se proclama
el estado de excepción.

(Fried: 100 poemas apátridas)

DdA, XXII/6385

ISRAEL TAMBIÉN MATA (MENORES, PERIODISTAS, SANITARIOS) A LA ECOLOGISTA MONA KHALIL


Ana Cardo

Según informes locales, la ecologista marina libanesa Mona Khalil, que resultó gravemente herida tras un ataque israelí que alcanzó su casa cerca de Tiro la semana pasada, ha fallecido. Khalil, de 77 años, murió el viernes a causa de sus heridas -según leemos en Al Jazeera-, el mismo día en que Israel intensificó los ataques aéreos en el sur del Líbano, causando la muerte de al menos 50 personas e hiriendo a decenas, a pesar del riesgo que esto suponía para el frágil acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos. “Con profunda tristeza lamentamos el fallecimiento de Mona Khalil hoy”, declaró el grupo ecologista Live Love Tyre en un comunicado publicado en Facebook el viernes. Khalil nació en Lagos, Nigeria, en 1949. Pasó varios años en el extranjero antes de mudarse al sur del Líbano. Un encuentro fugaz con una tortuga que había salido del océano para desovar en la playa de al-Mansouri, cerca de Tiro, en 1999, la impulsó a emprender una trayectoria vital dedicada a los animales. Posteriormente, dedicó décadas a proteger los lugares de anidación de las tortugas bobas y verdes, especies en peligro de extinción, en la costa sur del Líbano. Ambas especies se ven gravemente amenazadas por el desarrollo costero, la contaminación plástica, las redes de pesca y la contaminación lumínica, y corren el riesgo de extinguirse en el Mediterráneo oriental. En el año 2000, Khalil ayudó a fundar la Casa Naranja, un proyecto de ecoturismo ubicado en la playa de al-Mansouri. También colaboró ​​en la documentación de la vida marina en el sur del Líbano y abogó por la protección de la fauna silvestre y la lucha contra la contaminación del litoral libanés. Según la organización libanesa Green Southerners, destinada a proteger el patrimonio cultural y natural del país árabe, la ecologista “inspiró a generaciones de libaneses a valorar y proteger su herencia natural y ecosistemas costeros". Su casa, leemos en BBC, ya había sufrido daños durante la guerra de 2006 entre Israel y Hezbolá, pero ella se negó a abandonar la playa que había protegido durante años. Mona se atrincheró en su casa, sin recibir visitas y creyendo que estaba a salvo porque es civil", declaró a los medios locales Maha Joumaa, activista ambiental y amiga de Khalil. Israel también mata (menores palestinos y libaneses, periodistas palestinos y libaneses, médicos y sanitarios palestinos y libaneses) a esta entusiasta y prestigiosas defensora libanesa de la vida en el medio ambiente marino.

DdA, XXII/6385 

sábado, 20 de junio de 2026

1500 TRABAJADORES DE LA SALUD PALESTINOS ASESINADOS


Así como lo periodistas se han unido a nivel internacional denunciando a Israel por el asesinato de cerca de 300 hombres y mujeres del gremio, es necesario que los médicos y el personal sanitario del mundo, y por supuesto de nuestro país, alcen la voz. Si el juramento de la medicina de Hipócrates respecto al deber y misión ética de los médicos, mandato respaldado por la Convención de Ginebra de 1948, tuviera sentido, deberíamos ver consecuencias contundentes. En lugar de eso, vemos la repetición de estos actos genocidas de extermino cada día. Palestina sigue siendo un ejemplo, ahora, por el compromiso, convicción y humanismo de sus doctores y personal médico. 

Margarita Millán y Juan Trujillo Limones

El médico pediatra palestino Hussam Abu Safiya, director del hospital Kamal Adwan, con su bata se aproxima al tanque del ejército israelí a las afueras del centro médico en la ciudad de Gaza en ese fatídico 28 de diciembre de 2024, cuando ya el espacio hospitalario había sido asaltado y su personal evacuado. Estas imágenes han dado la vuelta al mundo. Son las últimas que tenemos de él, caminando de motu proprio hacia ese tanque. El doctor Safiya había sido interrogado y golpeado por soldados israelíes y herido en la pierna el 23 de noviembre de ese mismo año. 

Israel afirmó, como en muchos otros casos de instalaciones sanitarias atacadas, que el hospital albergaba a miembros de Hamas. Razón suficiente para abatir el inmueble y a todos los que estuviesen adentro. “Estamos muriendo dentro de los hospitales, nos están aniquilando, el lenguaje del respeto mundial ha desaparecido”, Safiya denunció en llanto ante la cámara apenas unos días después del asesinato de su hijo Ibrahim, en octubre de 2024. Desde entonces, más de mil 500 trabajadores de la salud han sido asesinados en ataques israelíes contra instalaciones y transportes médicos (Middle East Eye 22/06/25). 

El genocidio tiene múltiples caras, no sólo son bombas y drones asesinos contra la población de manera generalizada, también el asesinato a niños y niñas con una bala en la cabeza, el cerco sanitario y alimentario que va minando a la población, el asesinato dirigido a periodistas y, como hoy denunciamos, a todo personal médico y trabajador sanitario. Desde el 13 de noviembre de 2023, 36 hospitales fueron atacados y sitiados en flagrante violación de la Convención de Ginebra de 1949, provocando la muerte de bebés neonatos y dejando a miles de pacientes sin tratamientos ni cirugías. El blanco simbólico mayor fue el hospital Al Shifa, con 150 especialistas sanitarios, atacado con drones y francotiradores en octubre de 2023. 

El caso del médico Khaled Hamouda del Hospital Indonesio, es indudablemente un caso emblemático por tratarse de una masacre intencionada en 2023. Hamounda pertenecía a una familia de médicos, de la cual el ejercito israelí asesinó a 10 de sus miembros. El personal sanitario ha sido incluso atacado directamente en sus hogares (Gaza: doctors under attack, Channel 4, 2025). 

Como en los peores momentos del horror totalitario de la Alemania nazi, el ejército israelí ha generado campos de concentración temporales llamados “black sites”, sitios negros, donde llevan a civiles indefensos y al personal sanitario. La existencia de estos espacios del horror, fuera del escrutinio de las cámaras de periodistas o de la ciudadanía, muestra el intento genocida por evadir responsabilidades jurídicas, permitiendo las aprehensiones, humillaciones y torturas sin ninguna consecuencia, si es que la hubiera. 

La conducta del ejército israelí en sus ataques a los hospitales y personal sanitario de Gaza responde a una lógica y patrones de asalto definidos. Se trata de un encadenamiento de acciones: 1) ataques aéreos y bombardeos a los edificios hospitalarios; 2) cerco terrestre y bloqueo de insumos; 3) asalto con presencia de tanques artillados y excavadoras; 4) detención de personal médico, pacientes y acompañantes; 5) forzar la evacuación, y 6) generar la inoperatividad. (Report. Attacks on hospitals, ONU, 2024). En esta espiral de violencia, según se ha documentado, prosigue el patrón de tortura: 1) traslado de civiles y personal sanitario a los sitios negros; 2) traslado a centros de detención en Israel; 3) interrogatorio, y finalmente, 4) tortura con abusos físicos, sicológicos y violaciones sexuales (Gaza: doctors under attack, Channel 4, 2025). 

Tras la primera invasión al hospital Kamal Adwan en diciembre de 2023, cuando el ejército de Israel cercó la ciudad de Gaza, el doctor Abu Safiya había denunciado la presencia de los quadcopters (cuadricópteros) con kilos de explosivos. Estos artefactos capaces de volar y ser monitoreados a distancia, fueron usados para asesinar premeditadamente a civiles y al personal sanitario. En el hospital tenían a 22 bebés en cuidados intensivos. Safiye denunció a la prensa la brutalidad con la que Israel generó masacres (The disappearance of Dr. Abu Safiya, Fault Lines, 2025). 

Luego de ser capturado, el doctor Abu Safiya fue enviado a la prisión de Sde Teiman, que es una base militar israelí ubicada en el desierto de Néguev, a unos 29 kilómetros de la frontera con Gaza, convertido en un campo de tortura. Entre los detenidos maltratados también había trabajadores sanitarios palestinos que habían sido capturados durante las redadas israelíes en los hospitales de Gaza. Meses después, Abu Safiya fue trasladado a la prisión de Ofter en Cisjordania. Su aprensión significó el punto de inflexión en el colapso del sistema sanitario. En ese momento incluso sus denuncias hablaban del uso de armas sofisticadas que desprendían diversos polvos: “hemos recibido cuerpos decapitados y gente que llegó en pedazos”, explicó Abu Safiya, mientras su hospital atendía a pacientes malheridos en el suelo del quirófano, pasillos y salas de espera. Las víctimas principales: niños, mujeres y ancianos. 

El pasado 31 de mayo, el hospital Mártires de Al-Aqsa anunció que sus quirófanos habían dejado de funcionar tras la avería total de sus generadores eléctricos, lo que ha provocado la suspensión de los quirófanos y pone en riesgo inminente de cierre las unidades de diálisis, cuidados intensivos neonatales, cuidados intensivos y laboratorios (Al Mayadeen, 31/05/26). 

Ezzideen Shehab es un médico palestino que regresó a Gaza pocos días antes del 7 de octubre de 2023. Se desempeñaba como voluntario en el Hospital Indonesio. En diciembre de 2024 fundó el Centro Médico Al-Rahma, que sufrió daños en numerosas ocasiones antes de ser finalmente destruido en julio de 2025. Shehab publicó el libro de testimonios Diario de un joven doctor (2025), que hoy es preciso revisar a la luz de los crímenes de Israel contra los médicos. El sábado 30 de mayo de este año, el médico Yamal Abú Aoun, jefe del servicio de anestesia del hospital Yafa, fue asesinado tras un ataque aéreo israelí en Deir al Balah. 

Hoy, la vida de Hussam Abu Safiya corre peligro, encarcelado, torturado, desnutrido, sin atención médica; no tiene ningún cargo judicial, lo cual es la norma dentro de ese sistema de injusticia israelí. Numerosas campañas demandan su liberación, las redes sociales se movilizan para tratar de evitar que su encarcelamiento arbitrario y sin proceso judicial continúe minando su vida. Así como lo periodistas se han unido a nivel internacional denunciando a Israel por el asesinato de cerca de 300 hombres y mujeres del gremio, es necesario que los médicos y el personal sanitario del mundo, y por supuesto de nuestro país, alcen la voz. Si el juramento de la medicina de Hipócrates respecto al deber y misión ética de los médicos, mandato respaldado por la Convención de Ginebra de 1948, tuviera sentido, deberíamos ver consecuencias contundentes. En lugar de eso, vemos la repetición de estos actos genocidas de extermino cada día. Palestina sigue siendo un ejemplo, ahora, por el compromiso, convicción y humanismo de sus doctores y personal médico. 

*Profesora en la UNAM 

**Profesor en la Universidad de Nuevo México

LA JORNADA MX  DdA, XXII/6384

LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA: PARA TEMAS CONCRETOS QUE REMUEVAN EL ORDEN SOCIAL

Las movilizaciones de jóvenes muestran que los jóvenes se movilizan sobre temas concretos, vivienda, igualdad, Palestina, servicios públicos. No los moviliza el socialismo o el liberalismo. Ni los moviliza hablar de la juventud. Hay temas de movilización donde el alejamiento de la política es especialmente estridente. A la vivienda le pasa lo mismo que al feminismo. La igualdad efectiva de mujeres y hombres remueve demasiadas piezas del orden social y familiar como para que no haya una oposición reaccionaria frontal. El PSOE, Sánchez, no removerá las piezas, no entrará en confrontación. La izquierda debe tomar nota para la cacareada unidad: unidad sobre temas concretos que remuevan el orden social. Lo que se remueva por la igualdad, la vivienda y los servicios públicos, lo que se haga para que la política deje de ser un mundo rancio de gente mayor bien hecho estará. Lo que aleje a los jóvenes de la antipolítica y del autoritarismo habrá sido en beneficio de todos.


Enrique del Teso

Iván Redondo se hacía el jueves dos preguntas sobre una chica al azar que vaya a iniciar este año sus estudios en la universidad. ¿Es ella la destinataria de los discursos y mensajes políticos? ¿Le parecerá aceptable la idea de que la democracia es un sistema fallido? Sobre la primera pregunta, todos notamos que un local de ocio es para jóvenes o que es para gente mayor. Se nota en la decoración, la música, el volumen y el ambiente que se intenta crear. La política es un espacio para gente mayor. Ruido y decibelios tiene, desde luego, pero tira a rancia. La joven de Redondo está fuera de sitio, no se le habla a ella ni se habla de ella.

Respecto a la segunda pregunta, nuestra joven universitaria habrá nacido en 2008. No vivió ninguna dictadura, vivió el derrumbe feroz de la crisis de la deuda y la sensación de caída. Vivió la desafección del 15 M, la tensión independentista, banderas de España con ademanes de trinchera, la pandemia y descomposición de la sociedad, guerras que nos sacuden precios y expectativas, viviendas imposibles, trabajos que no dan, organizaciones ultras vociferando contra inmigrantes y derechos. A los boomers nos escandaliza oír que la democracia impide la libertad, pero a ella no. No es tonta ni mucho menos, pero para ella la palabra democracia tiene otras resonancias, avanzó entre crisis en una carretera con badenes tan pronunciados que nunca veía más que unos pocos metros del futuro.

Entre los jóvenes, sobre todo menores de 25 añosVox es el partido preferido. Hay una brecha muy notable de género, los chicos son mucho más afectos a discursos autoritarios que las chicas, en España y en el resto de occidente. Pero a la vez los jóvenes vienen mostrando un notable grado de movilización y organización en causas que podríamos llamar progresistas. Fueron muy activos contra el genocidio de Palestina, recordamos la presencia internacional que lograron en la Vuelta Ciclista a España. Protagonizaron movilizaciones sonadas contra la carestía de la vivienda, con exigencias nada abstractas y de fuerte contenido político. Hay organizaciones juveniles muy activas en cuestiones de ecología y medio ambiente. Las contundentes movilizaciones contra la implantación de la fábrica de celulosa Altri en Galicia fueron transversales y contaron con una fuerte participación juvenil. El lobo es un tótem para la demagogia ultra. Es un punto en el que se cruza la desconfianza entre zonas rurales y urbanas y la sensación de que el agricultor ganadero carga con las medidas proteccionistas. En las movilizaciones proteccionistas, en línea con los datos de técnicos y científicos, también tienen fuerza las organizaciones juveniles. El feminismo y la igualdad es un resorte muy movilizador entre los jóvenes. Es cierto que la reacción antifeminista y machista es más virulenta y agresiva que antes, pero la igualdad es una sensibilidad muy viva. Se dejaron ver organizaciones juveniles en la defensa de la sanidad y educación públicas. Las cosas no son simples.

Hay espacios políticos que son moldes emocionales, ideológicamente vacíos, que benefician al que sea capaz de llevar el molde a su causa. Ahora mismo sospecho que son moldes fértiles el de la estabilidad y el de la antipolítica. El que consiga presentarse como estabilizador en la tormenta tiene mucho ganado. El PSOE, corrijo, Sánchez tiene más posibilidades de llevar ese molde a lo suyo. Es evidente el odio energúmeno que despierta en el rival. Y, sin embargo, con Madrid DF y, seamos claros, el aparato del Estado en contra aún tiene posibilidades reales (de momento) de competir por el gobierno en las próximas elecciones. La razón es esa: tiene credenciales de estabilizador en la tempestad. Si no fuera así, lo que tiene encima habría enterrado a cualquier gobierno imaginable. Dije el aparato del Estado. Con distintos niveles de activismo, policía, ejército, Corona y sistema judicial son policía, ejército, Corona y sistema judicial de la derecha. Y menos lloriqueos impostados de los jueces, se ve a simple vista lo que hay. Aznar dijo que el que pueda hacer que haga por una de dos razones: porque percibe que el aparato del Estado está escorado para la derecha y creyó que con un empujón la nave se vencería para esa parte; o porque percibe que el aparato del Estado está ya vencido para la derecha y lo dijo para hacerse el poderoso y aparentar que él mueve la palanca. Sánchez hereda del PSOE esta condición de estabilizador. En 2015 el PSOE parecía el enorme pez de El viejo y el mar. El PPC’s y Podemos parecían los tiburones que daban dentelladas al viejo PSOE moribundo para llevarse los mejores cachos. Y miren lo que pasó después.

Antipolítica no es antisistema. Los antisistema son activos y organizados. La antipolítica es el estado de descreimiento y hartazgo, pasivo y hasta cínico, como cuando un niño que no quiere comer azota el plato. Podemos llevó con éxito ese molde a su causa durante dos o tres años. Ahora es de Vox. El PP juega a que la percepción sea de corrupción generalizada, degradación del estado, ruptura de la nación, e inmigración y desorden sin control. Pero no ofrece un modelo de gestión, solo alimenta la antipolítica. Por eso Vox solo tiene que estarse quieta y bajar las persianas para que no se vea lo que hay dentro. Los desbarros alucinados del PP sin hoja de ruta le dan combustible. En los jóvenes prende fácil la antipolítica (recordemos, es ahora la piel de Vox, pero no siempre es así). Que la vivienda cueste el salario entero lo eclipsa todo. El antifeminismo prende porque la mejora de la vida de las mujeres a la vez que caen las condiciones de vida de todos, con la propaganda adecuada, hace sentir a los varones que la caída de sus condiciones de vida se debe a los privilegios feministas. Con un poco de manosfera, la mala leche fermenta.

Las movilizaciones de jóvenes muestran que los jóvenes se movilizan sobre temas concretos, vivienda, igualdad, Palestina, servicios públicos. No los moviliza el socialismo o el liberalismo. Ni los moviliza hablar de la juventud. Hay temas de movilización donde el alejamiento de la política es especialmente estridente. A la vivienda le pasa lo mismo que al feminismo. La igualdad efectiva de mujeres y hombres remueve demasiadas piezas del orden social y familiar como para que no haya una oposición reaccionaria frontal. Con la vivienda ocurre igual. Es insostenible que la gente trabaje literalmente para un señor que al final de mes ponga la mano y se le entregues el sueldo. La percepción que tienen los jóvenes de que las políticas de vivienda no servirán para nada es correcta. Las bonificaciones fiscales no sirven. Las abrumadoras cifras de inversión inmobiliaria gritan que no se puede parar esto sin intervención pública en los precios y en la propiedad. Es una confrontación en toda regla, la vivienda es como la tenia solitaria que devora las energías de la sociedad. Los impuestos no tienen que ser aduladores, como una caricia a los grandes poseedores para que se ablanden un poquito. Tienen que ser punitivos, castigar las prácticas que llevan a esta sinrazón. Y tiene que haber expropiaciones por lo que todas las constituciones prevén: por una urgencia colectiva. Es una confrontación. La igualdad y la vivienda remueven demasiadas cosas. Para la primera sueltan bufones que predican que hay una epidemia de varones perjudicados por falsas denuncias. Para la segunda inventan epidemias deliradas de okupas. La política ordinaria, aunque tiene recursos legales para ello, no llega a la confrontación que haría a nuestra estudiante de 18 años sentirse concernida y le haría sentir que en la democracia, con sus roces y confrontaciones, se cuece lo que le incumbe. El PSOESánchez, no removerá las piezas, no entrará en confrontación. La izquierda debe tomar nota para la cacareada unidad: unidad sobre temas concretos que remuevan el orden social. Lo que se remueva por la igualdad, la vivienda y los servicios públicos, lo que se haga para que la política deje de ser un mundo rancio de gente mayor bien hecho estará. Lo que aleje a los jóvenes de la antipolítica y del autoritarismo habrá sido en beneficio de todos.

NORTES   DdA, XXII/6384

viernes, 19 de junio de 2026

DIFERENCIAS ENTRE RAMÓN J. SENDER Y CEFERINO FARFANTE, PADRE DE HILDA


Este Lazarillo tuvo oportunidad de entrevistar al escritor aragonés la primera vez que regresó a España. No recuerdo bien el año, pero estábamos en los primeros de la transición democrática. La interviú fue en el Hotel Plaza de la Plaza de España de Madrid. Para el joven reportero, desconocedor entonces de lo ocurrido con su esposa, Sender era entonces un escritor admirado, que perdió carisma en el transcurso de la conversación, al cabo de unas cuantas preguntas sobre su etapa anarquista. 

Remedios Palomo

Hoy devuelvo a la biblioteca municipal este libro, “Muerte en Zamora”, la primera edición en España de 1990. También tengo la versión digital desde 2014, más o menos, pero me gusta leer en papel.
La zamorana Amparo Barayón se casó por lo civil en 1934 con Ramón J. Sender, lo hizo al quedarse embarazada del autor del libro, Ramón Sender Barayón. La mataron los falangistas en Zamora en octubre de 1936, donde se había refugiado junto a su familia por sugerencia de Sender, quien, sin embargo, se quedó en Madrid.
¿Que por qué la mataron? Porque era una mujer libre, independiente, solidaria, feliz, y alejada de la carcundia y fachumbre de la caciquil Zamora. También era católica, pero eso no le sirvió para salvarse.Tanto la familia como el marido la dejaron tirada, para cuando ella se percató ya estaba atrapada en aquel antro.
Sender no se interesó por la situación de Amparo en Zamora ni por la de sus hijos, la borró de su pasado y negó a sus hijos el conocimiento de las circunstancias de su muerte. De esto trata el libro, de la búsqueda de la madre por su hijo cuando ya no está el padre, que había fallecido en 1982. Sender modeló su propia biografía a golpes de silencio, gracias a sus dotes de manipulador. Lo mismo que Ceferino Farfante, el padre de Hilda Farfante, quien cuando supo que su mujer, Balbina Gayo, estaba detenida en Cangas de Narcea, en lugar de huir salió corriendo a buscarla, logrando ambos el mismo destino, la muerte. He aquí la diferencia entre la decencia y la indecencia.

DdA, XXII/6383

FELIPE VI Y SHEINBAUM PLATICARÁN SOBRE EL VALOR DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS


Ana Cardo

Era una visita necesaria y por fin va a celebrarse en Ciudad de México, aprovechando la estancia del Jefe del Estado español en aquel país para estar presente en unos de los partidos de fútbol a disputar por La Roja en la edición actual del Mundial que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México. Felipe VI se entrevista con la presidenta de los Estados Unidos de México, que a preguntas de los periodistas en Las Mañaneras adelantó que uno de los asuntos sobre los que Claudia Sheinbaum  hablaría al rey de España sería el relevante valor que los pueblos originarios han tenido y tienen en la historia de aquella república. Posiblemente, advertido de este guion para la plática, Felipe VI reconocerá esas culturas que no han dejado de reivindicar los dos últimos presidentes mexicanos y sobre cuya legado es un buen conocedor quien precedió a Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador, autor de un libro publicado el año pasado que lleva por título Grandeza. Habría hecho bien la reina consorte en regalárselo a su esposo con la antelación requerida. Es de esperar que el encuentro sirva para hacer mejores y más activas las relaciones entre España y México, una vez reconocidos por el rey los abusos cometidos contra esos pueblos durante la conquista, tal como le pidió López Obrador.

DdA, XXII/6383

EL VOTO DECENTE EN COLOMBIA Y EL VOTO A TRUMP Y SUS BASES MILITARES

 Mark Weisbrot es codirector del Centro para la investigación de economía y políticas, y autor de Failed: What the ‘experts’ got wrong about the global economy, y acaba de publicar este artículo en Los Angeles TimesTrump, apoyando a Espriella y después de amenazar a Colombia con una acción militar hace cinco meses, parece decidido a ser un presidente en guerra, y este hemisferio ha sido el teatro escogido por Rubio. De la Espriella ha propuesto llevar de vuelta las bases militares estadunidenses a Colombia para crear el Plan Colombia 2.0, según su dicho. Está recordando al pueblo colombiano que no le importa en absoluto la inminencia del sufrimiento humano que la guerra ha causado y que puede acarrear de nuevo.



Mark Weisbrot

El presidente Donald Trump ha dado su “apoyo total y completo” al candidato derechista de línea dura a la presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella, para la segunda ronda de la elección presidencial el próximo domingo. Más que expresar su preferencia personal, el Ejecutivo estadunidense también anotó que “los resultados de esta elección son muy importantes para el futuro de Colombia y para su relación con Estados Unidos”, y que Abelardo “tendrá el apoyo y fuerza total de Estados Unidos detrás de él”. 

Que un presidente intervenga de esta forma en una elección de otro país viola normas internacionales. Desde luego, podría haber alguna reacción contraria de los electores colombianos, quienes lo verán como un asalto a la democracia y a la soberanía nacional. En especial porque Trump, quien cuenta con las fuerzas armadas más poderosas del planeta, amenazó con acción militar contra Colombia hace menos de cinco meses. “Vengan por mí”, respondió entonces el presidente colombiano, Gustavo Petro. A raíz de ello, Petro fue invitado a reunirse con Trump en la Casa Blanca, donde el estadunidense se mostró en definitiva mucho más amistoso. Hasta que decidió –él o sus consejeros, con Marco Rubio a la cabeza– apostar por un presidente colombiano de derecha que favorezca sus intereses. 

De la Espriella parece apropiado para la tarea, al proponer una alianza de “dos líderes que se respetan y comparten los mismos valores y principios inamovibles” y solicitar “unirse a la Alianza del Escudo de las Américas”. El Escudo de las Américas es una coalición de gobiernos de derecha en la región, formada en marzo y conducida por el gobierno de Trump. 

En la primera ronda, De la Espriella quedó en primer lugar por 2.8 puntos porcentuales contra Iván Cepeda, senador por el izquierdista Pacto Histórico, encabezado por Petro. Durante la presidencia de Petro, de 2022 a 2025, el salario mínimo ajustado a la inflación se elevó 39 por ciento. 

La tasa de pobreza ha caído de manera sustancial, a 23.5 por ciento, de 2022 a la fecha. Más de 3.9 millones de personas han sido sacadas de la pobreza. La tasa de pobreza extrema se redujo aún más en términos porcentuales: 30 puntos, o 1.9 millones de personas. La pobreza extrema se define como un ingreso demasiado bajo para cubrir necesidades básicas; la línea de pobreza extrema en Colombia fue de 58 dólares al mes en 2025, alrededor de 1.90 dólares al día. 

Cepeda se ha comprometido a continuar poniendo énfasis en reducir la pobreza y aumentar el ingreso por persona, así como la red de seguridad de la mayoría. En contraste, De la Espriella favorece el enfoque “motosierra” de derecha, que incluye una reducción de 40 por ciento del tamaño del gobierno y el recorte de 70 mil empleos. Esto no va a reducir la pobreza ni a elevar los niveles de vida de la mayoría de los colombianos. 

Sin embargo, peores cosas podrían ocurrir con un presidente como De la Espriella, aliado con Trump. Tal presidencia conllevaría un alto riesgo de muerte y destrucción en un país que durante décadas ha tenido enorme sufrimiento por la violencia y el conflicto armado. El peligro puede verse en las cercanas conexiones que de tiempo atrás tiene De la Espriella con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), las cuales le dan su apoyo. Se trata de la organización paramilitar históricamente más grande y letal del país, responsable de decenas de miles de asesinatos, con abrumadora mayoría de civiles. 

De la Espriella se hizo prominente en un principio como abogado de las AUC, pero también ha sido cercano a sus líderes y ha trabajado en otras formas para ellos. Por ejemplo, desplegó esfuerzos significativos para presentar a personas que cometieron masacres y otros crímenes de lesa humanidad como actores políticos que no deben ser procesados. No es sorprendente que De la Espriella haya hecho campaña contra los acuerdos de paz de 2016 en Colombia, así como contra su puesta en vigor. 

Favorece un despliegue militar más extenso, así como “megaprisiones” para encarcelamientos en masa, según el modelo de Nayib Bukele en El Salvador –otro miembro del Escudo de las Américas de Trump–, que ha triplicado la población encarcelada en ese país. Esos son los “valores y principios inamovibles” que observamos. En este marco mental, la guerra es la respuesta. Trump sacudió a buena parte del mundo cuando expresó esos valores en una amenaza a los 90 millones de pobladores de Irán, el 7 de abril: “una civilización entera perecerá esta noche para no volver jamás”, dijo. 

La forma más generosa de describir a líderes como Trump y De la Espriella es decir que han perdido la mayor parte de su humanidad. De allí la amenaza que una alianza entre ellos representa para Colombia. El equipo de Trump parece haber ido a grandes extremos para buscar conflicto violento en este hemisferio desde el principio de su periodo presidencial. 

Empezó con la designación de “cárteles y otras organizaciones” como organizaciones terroristas extranjeras el primer día de su presidencia, y luego con el bombardeo y matanza de decenas de personas en pequeñas embarcaciones inermes, en el Caribe y el Pacífico Occidental. Esto, de acuerdo con expertos en derecho militar, es asesinato porque las víctimas no eran combatientes. En general, no se ofrecieron pruebas del supuesto tráfico de drogas. Hubo algunas acusaciones absurdas, como que se transportaba fentanilo, el cual ni siquiera llega a Estados Unidos desde América del Sur. 

Culminó con la “victoria” de Trump al capturar el petróleo venezolano y a su presidente. Y ahora, la constante amenaza de atacar a Cuba, que ya sufre enormemente por el bloqueo estadunidense, el cual es, por definición, un crimen de guerra conforme a la Cuarta Convención de Ginebra, que prohíbe el castigo colectivo cuando hay un conflicto armado. Incluso antes de que el bloqueo cortara el petróleo y la mayor parte de la electricidad de Cuba, el endurecimiento de sanciones por parte de Washington a partir de 2019 ha incrementado 148 por ciento la tasa de mortalidad infantil en la isla. 

Trump parece decidido a ser un presidente en guerra, y este hemisferio ha sido el teatro escogido por Rubio. De la Espriella ha propuesto llevar de vuelta las bases militares estadunidenses a Colombia para crear el Plan Colombia 2.0, según su dicho. Está recordando al pueblo colombiano que no le importa en absoluto la inminencia del sufrimiento humano que la guerra ha causado y que puede acarrear de nuevo. 

LOS ANGELES TIMES  DdA, XXII/6383

jueves, 18 de junio de 2026

CASO ZAPATERO: EL OBJETIVO NO ES LA SENTENCIA, SINO EL BARRO


Da igual que dentro de unos meses todo se reduzca a humo y alguien tenga que explicar por qué las prisas llegaron después de los hechos consumados. El objetivo no era la sentencia, era el barro. Y el barro, curiosamente, siempre salpica al mismo sitio. Qué mala suerte la de cierta izquierda, que siempre tropieza con una investigación justo cuando huele a calendario electoral. Es una coincidencia que roza lo divino.

Javier García Durán

Zapatero está imputado. Punto.
Lo hemos repetido hasta la saciedad, pero hay un ruido de fondo que ningún volumen de tertulia televisiva logra tapar, el sonido de una pieza encajada a martillazos donde la ley prohíbe entrar.
Todo gira alrededor de un teléfono. Un cacharro incautado hace cinco años en un aeropuerto de EE. UU. que ha pasado media década criando polvo burocrático hasta que, por arte de magia, se ha transmutado en la piedra filosofal de una imputación contra un expresidente del Gobierno.
Pero tranquilos, que Calama no es Peinado.
Aquí viene la parte fascinante. Nos venden un caso tan limpio, tan sólido y tan impecable que, de repente, tienen que salir corriendo a pedir permiso a Estados Unidos para usar esos datos.
¿Ahora? ¿No hace cinco años? ¿No antes de montar la pelicula? No. Ahora. Después. Cuando el dato ya ha cumplido su función, titular, sospecha, desgaste y horas de plató.
Es una maravilla procesal el equivalente jurídico a comerse el menú degustación entero y, al pedir la cuenta, preguntar muy educadamente si el restaurante tenía licencia de cocina.
Y claro, justo cuando alguien se atreve a señalar que la base del asunto tiene más agujeros que un colador, aparece la solución mágica: una pieza separada.
Qué casualidad tan oportuna. Otro recorrido, otro ciclo de titulares, otro salvavidas para el espectáculo. Pero tranquilos, que Calama no es Peinado.
Da igual que dentro de unos meses todo se reduzca a humo y alguien tenga que explicar por qué las prisas llegaron después de los hechos consumados. El objetivo no era la sentencia, era el barro. Y el barro, curiosamente, siempre salpica al mismo sitio. Qué mala suerte la de cierta izquierda, que siempre tropieza con una investigación justo cuando huele a calendario electoral. Es una coincidencia que roza lo divino.
Cuando pides permiso después de usar la prueba, cuando la urgencia legal nace cinco años tarde y la solución procesal aparece justo a tiempo para mantener vivo el show, uno deja de mirar la función. Deja de ver justicia. Empieza a ver la trampa.
Y fingir que no la vemos es lo que nos convierte en parte del decorado, se piensan que el pueblo somos gilipoll....Mafia pura mafia ...".

DdA, XXII/6382