Diario del Aire
lunes, 1 de junio de 2026
EN LA PROVINCIA DE SALAMANCA, EL FRANQUISMO ASESINÓ A 30 ALCALDES
GUSTAVO PETRO DENUNCIA POSIBLE FRAUDEL ELECTORAL
Ana Cardo
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, reaccionó a los resultados preliminares de las elecciones al asegurar que no reconoce como definitivos los datos que ya se conocen durante el preconteo y que únicamente aceptará los resultados que surjan del proceso oficial de escrutinio realizado por la Registraduría Nacional, según leemos en varios medios colombianos. A través de un mensaje publicado en su cuenta de X, el mandatario afirmó que el denominado conteo transmitido durante la jornada electoral “no tiene fuerza vinculante” y sostuvo que sus datos no constituyen una norma pública. En ese sentido, insistió en que los resultados oficiales serán los que determinen las comisiones escrutadoras dirigidas por jueces de la República. Según Petro, durante la última semana se habría modificado el software utilizado para el conteo y los escrutinios. El jefe de Estado aseguró que estos cambios ocurrieron en tres oportunidades y habló de presuntas inconsistencias en el censo electoral. En su pronunciamiento, el presidente afirmó que existirían diferencias entre el censo electoral oficial y la información que está en el software. El cual se usó para el proceso electoral. De acuerdo con sus declaraciones, el sistema tendría cerca de 800.000 personas adicionales que, según él, no aparecen en el censo oficial presentado por las autoridades. Por esa razón, afirmó que actualmente existirían dos registros distintos y pidió que se revisen esas diferencias durante el proceso de verificación de los resultados. El mandatario también aseguró que algunas mesas ya impugnadas demostrarían la existencia de votos agregados sin que, según sus afirmaciones, existieran los correspondientes sufragantes registrados. ¿Hasta dónde llega la injerencia del gobierno de Donald Trump, denunciada por analistas internacionales durante la campaña electoral y que tanto ha alertado al gobierno de Claudia Sheinbaum, acordando la anulación de unos comicios cuando se demuestre injerencia extranjera en los mismos? La propia Sheinbaum ha dicho que deben tenerse en cuenta las declaraciones de Gustavo Petro sobre un posible fraude en el conteo de votos.
DdA, XXII/6364
INVESTIGAR LO OCURRIDO CUANDO RESULTA FLAGRANTEMENTE EVIDENTE
Vamos a investigar lo ocurrido porque raro sería que esto fuese lo que parece. Vamos a investigar lo ocurrido es, probablemente, lo peor que una delegada del Gobierno podría decir tras ocho años de dejadez por parte del Ministerio del Interior y del Gobierno de España. Durante estos años, hemos podido ver a la policía golpeando a jubilados, a ecologistas, a trabajadores, a sanitarios, a profesores... También escoltar a nazis por las calles o compadrear entre banderas franquistas junto a líderes de opinión de la ultraderecha. Siempre se investiga lo ocurrido. Y siempre vuelve a suceder. Y se vuelve a investigar. De entre todas las dictaduras social-comunistas, la de España es, sin duda, la más exótica del planeta. Nadie en este Gobierno le recuerda a los policías más motivados que la jubilada tirada en el suelo por defender derechos merece ser tratada con el mismo respeto y amabilidad que quien porta tatuajes nazis en los brazos pidiendo que otros pierdan derechos. De toda la herencia que dejan Sánchez y Marlaska, la más macabra será que no notaremos mucha diferencia cuando el Ministerio del Interior caiga en manos de Vox. Algún día los historiadores investigarán lo ocurrido.
Gerardo Tecé
Los docentes se manifiestan por las calles de Valencia en defensa de la Educación Pública. Un policía nacional se acerca corriendo hacia una profesora jubilada que camina con la ya mítica camiseta verde –educación de todos y para todos– y, sin que la señora se lo espere, el poli la empuja con violencia por la espalda. La embiste más bien, la atropella. Tras recibir la inesperada sacudida, la cara de la señora acaba golpeando contra el asfalto y tiene que ser hospitalizada. Llamadme héroe, dijo el policía al llegar a casa. Vamos a investigar lo ocurrido, anunció después de que el vídeo se viralizase la delegada del Gobierno en Valencia, Pilar Bernabé. Anunciar que vas a investigar lo ocurrido cuando las imágenes son evidentes es noticia de por sí. Es tanto como anunciar que podría haber algo más que no sabemos, que no hemos visto. Tal vez policía y jubilada hubieran pactado previamente jugar al tú la llevas con desastrosas consecuencias. Tal vez el uniformado fuese, en realidad, un trabajador del circo al que, disfrazado de policía, le hubiese tocado hacer de hombre bala impactando el cañonazo desafortunadamente contra la señora. Vamos a investigar lo ocurrido porque raro sería que esto fuese lo que parece. Vamos a investigar lo ocurrido es, probablemente, lo peor que una delegada del Gobierno podría decir tras ocho años de dejadez por parte del Ministerio del Interior y del Gobierno de España.
Durante estos años, hemos podido ver a la policía golpeando a jubilados, a ecologistas, a trabajadores, a sanitarios, a profesores... También escoltar a nazis por las calles o compadrear entre banderas franquistas junto a líderes de opinión de la ultraderecha. Siempre se investiga lo ocurrido. Y siempre vuelve a suceder. Y se vuelve a investigar. De entre todas las dictaduras socialcomunistas, la de España es, sin duda, la más exótica del planeta. Vamos a investigar lo ocurrido fue lo que me dijo una vez el responsable de prensa de la Guardia Civil cuando llamé para preguntar por unas imágenes en las que un señor con tricornio golpeaba a un detenido tumbado en el suelo en los aledaños de una plaza de toros. Al parecer, había cometido el grave delito de saltar al ruedo con una pancarta protestando contra el maltrato animal. Sí, he visto las imágenes, ¿qué pasa?, me respondió con chulería el encargado de la diplomacia con los medios dejándome la duda de cómo serían las respuestas no diplomáticas. Lo mismo se le abre un expediente al compañero, pero ya te avanzo que, como mucho, serían un par de días sin empleo, pero con sueldo, me explicó con el tono vacilón del que sabe que puede pillarse vacaciones pagadas un martes cuando quiera. Tampoco te vas a enterar de la sanción porque el compañero tiene derecho a su privacidad, concluyó. De no haber sido por teléfono sino en persona la conversación, se hubiera despedido de mí con una colleja.
Han expedientado al policía que empujó violentamente por la espalda a una jubilada haciéndola caer de boca contra el suelo, dicen los medios. Circulen. Aquí no hay nada que ver, al igual que el Ministerio de Interior nada tiene que ver al parecer con las actuaciones excesivas, con los sindicatos de ultraderecha, con el buen rollo con los manifestantes de derechas y las cargas contra manifestantes de izquierdas. Circulen, repite una y otra y otra vez un Marlaska que hace mucho tiempo que no es culpable de esta situación, sino su jefe, el presidente del Gobierno. Pedro Sánchez, más allá de perpetuar la Ley Mordaza, ha perpetuado un modelo de independencia policial que viene a decir que la poli se gobierna sola. Que la ideología ultra que abunda en la policía es la normalidad. Que la poli hace y deshace sin que nadie les recuerde de manera contundente que trabajan para personas como esa jubilada tirada en el suelo. Nadie en este Gobierno le recuerda a los policías más motivados que la jubilada tirada en el suelo por defender derechos merece ser tratada con el mismo respeto y amabilidad que quien porta tatuajes nazis en los brazos pidiendo que otros pierdan derechos. De toda la herencia que dejan Sánchez y Marlaska, la más macabra será que no notaremos mucha diferencia cuando el Ministerio del Interior caiga en manos de Vox. Algún día los historiadores investigarán lo ocurrido.
CTXT DdA, XXII/6364
Y AHÍ NOS SUBIMOS EL PUEBLO Y YO A CAMINAR SOBRE EL MALECÓN DE LA ESPERANZA...
LUIS ENRIQUE Y PEDRO SÁNCHEZ, A POR TODAS
Félix Población
Desconozco a qué partido político vota Luis Enrique Martínez, futbolista en sus comienzos del Sporting de Gijón, que lo descubrió en los campos de La Braña, y que después de una brillante trayectoria como jugador está culminando una aún más brillante como entrenador, dejando a su equipo el París Saint Germain como campeón de la Liga de Campeones por segunda vez consecutivaĥ*. Tengo para mí que una vez consiga culminar esa magnífica carrera como entrenador internacional de fútbol, Luis Enrique acabará sus días profesionales en el mismo club en donde comenzó todo, esperando quizá lograr con el Sporting lo que desde hace unos cuantos años no consigue: su ascenso a primera división. Lo del voto, con lo que inicié este post, lo digo porque estos días he leído declaraciones muy similares por parte del futbolista gijonés y del presidente del Gobierno. El primero ha hablado de ganar todas las competiciones, convencido de que su gestión deportiva y los excelentes futbolistas con los que cuenta el equipo parisino, le permiten hacer semejante diagnóstico, como si el París Saint Germain no tuviera un sólo adversario capaz de derrotarlo. No es el pronóstico más adecuado después de haber vencido al Arsenal en la fase de penaltis. Pedro Sánchez, por su parte, les ha dicho a las juventudes de su partido que no sólo espera ganar las elecciones generales de 2027, sino que lo suyo va más allá, a pesar del reciente varapalo que para el PSOE está siendo el auto de imputación de Rodríguez Zapatero, el máximo valedor del presidente. Pareciera que tanto Luis Enrique como Pedro Sánchez desestimaran, temerariamente, la entidad de los adversarios, el uno en los estadios de fútbol -donde nada debe darse por hecho, como en todo deporte- y el otro en la política, sabiendo en este caso que la mayor adversidad no proviene de este ámbito, como está quedando sobradamente demostrado con lo que algunos expertos llaman golpe de Estado judicial. Lo que no se les puede negar a los dos, desde luego, es una gran confianza en sí mismos y en los equipos que pilotan, algo que en ambos casos rindió sus frutos en los últimos años con éxitos competitivos en sus respectivos ámbitos. Con todo, no creo que Luis Enrique vote a Sánchez. Con el ego que lo caracteriza, siendo entrenador de la selección española en el Mundial de Qatar, llegó a postularse como candidato a la presidencia del Gobierno: "Podría ser una opción, dijo. Eso sí. Me comprometería a que si en el primer año no cumplo el 50% de las cosas que prometo en campaña, lo dejo. No estaría mal. El que quiera gobernar que gobierne, pero al menos cumple el 50% de lo que dices. Debería ser un objetivo para nuestra clase política. Hablan muy bien pero no cumplen. Dejan mucho que desear". Igual, en vez de entrenador del Sporting, a lo que Luis Enrique aspira en realidad es a ser alcalde de la villa de Gijón. De momento, la actual alcaldesa del Foro de Cascos ya ha puesto su nombre a la playa del Rinconín, compitiendo con el de la escritora librepensadora Rosario de Acuña que ya lleva el espacioso paseo marítimo hasta el lugar.
DdA, XXII/6363
sábado, 30 de mayo de 2026
EL PUEBLO URUGUAYO, CON EL PUEBLO CUBANO: NI ODIO, NI INJERENCIA
LA COMPRAVENTA DE SERVICIOS ENTRE LA CLASE POLÍTICA
¿Y SI INCLUSO PUDIENDO HACER, NO PUDIERAN?
Félix Población
Últimamente, y a pesar de la que le está cayendo a su partido con el caso Zapatero y demás casos -todos mediáticamente explotados para que el totum revolutum magnifique el conjunto- , pareciera que Pedro Sánchez se muestra con un sentido del humor que incluso está contagiando a los militantes, afiliados o simpatizantes del PSOE. A pesar de las consejas de algunos de sus compañeros de la gran coalición Felipe González y García Page, coincidiendo con el Partido Popular y su extrema derecha en la necesidad de convocar elecciones de inmediato, Sánchez tuvo la suficiente ironía para reprocharles una convocatoria partidista: "Hay algún compañero que me pide adelantar elecciones porque es consciente de que voy a tener una mayor mayoría parlamentaria para poder gobernar de una forma mucho más tranquila. Yo se lo agradezco, pero no puedo convocar elecciones por interés partidista". De este mismo costal es la ocurrencia de un eslogan para esas elecciones generales de 2027, sirviéndose de la frase reiterada por Aznar el de las Azores a modo de clave desestabilizadora contra el actual gobierno de coalición. A "el que pueda hacer, que haga" del expresidente patrañero, le ha salido un socialista con "El que pueda votar, que vote", que bien podría ser, además, una frase estimuladora de la participación electoral de ese electorado de izquierda, sumido en la abstención, el enojo o la melancolía de las divisiones y que el exdirector del gabinete de Sánchez , el arúspice Iván Redondo, considera esencial para que Pedro Sánchez vuelva a ganar en las urnas. Con todo, creo que a medida que discurren los acontecimientos debería plantearse más pronto que tarde la posibilidad de un frente común para defender la democracia, evitando democráticamente un gobierno de derecha extrema. En pro de ese frente bien valdría como eslogan de campaña "el que pueda votar, que vote". De momento, la última encuesta del CIS correspondiente al mes de mayo mantiene la posibilidad de que un frente en esa línea sí podría dar la presidencia a Sánchez una vez más. Ocurriría entonces lo que hoy parece imposible, que incluso pudiendo hacer, no pudieran*.
*Me dicen compañeros politólogos bien documentados, que circula documentación contrastada y con bastante credibilidad de que si las elecciones generales son para el 2027 como toca, es muy probable que Sánchez pueda formar gobierno de mayoría. Está documentación les llega al PP y partidos de derecha y es lo que les hace precipitarse y lanzar esa justicia preceptiva de salir a tirar la red a ver si hay suerte y pica algo. /Antonio Criado Barbero.
DdA, XXII/6361
viernes, 29 de mayo de 2026
LA BATALLA POR EL FUTURO SE LIBRA EN EL PASADO
Las vibraciones que emite el pasado reaccionario son tóxicas, porque celebra todo aquello que como sociedad habíamos acordado rechazar: las guerras de agresión, el imperialismo, el despotismo, el racismo y la xenofobia. Celebrar historias reaccionarias y basadas en mitos solo sirve para construir sociedades reaccionarias y vulnerables al engaño. De hecho, está desempeñando ya un papel político clave. Por eso la batalla por el futuro se libra en el pasado.
Alfredo González Ruibal
El pasado parece un tiempo inútil. Frente al presente y el futuro que
concentran nuestras preocupaciones y nuestros esfuerzos de cambio, el pasado,
como su nombre indica, es lo que ya fue y, por lo tanto, lo que no podemos
transformar. Por eso probablemente la historia no ha ocupado un lugar central
en ningún programa político.
De hecho, en el pensamiento progresista se ha percibido con frecuencia como
una losa que pesa en el presente y de la que debemos librarnos o como un
refugio de reaccionarios que quieren perpetuar el statu quo. Esta actitud
antihistórica se transformó a partir de los años 60 del siglo XX, pero
nuevamente en clave negativa: la historia es importante como advertencia y
lugar de duelo, objeto de continua conmemoración melancólica.
Para quienes nos dedicamos al estudio del pasado, adoptar una posición
crítica ha significado habitualmente revelar cómo funcionan los discursos y
prácticas del poder, exponer injusticias y reivindicar a las víctimas y a los
grupos subalternos. Esta aproximación entiende la historia, como "lo que
duele, lo que rechaza el deseo" (en palabras de Fredric Jameson).
Frente a esta historia traumática y este lamento perpetuo, los
reaccionarios nos prometen la liberación de toda culpa y el disfrute del pasado
sin remordimientos. No un espacio de tristeza, sino de felicidad. Ni de duelo,
sino de exaltación: un compendio de hechos de los que sentirnos orgullosos. Y
de aquellos que no, la historia reaccionaria nos exonera de responsabilidad.
En un tiempo de crisis existencial -particularmente entre varones blancos
heterosexuales, pero no solo-, la historia en clave positiva se convierte en un
ejercicio de autoayuda. Nuestra vida puede parecernos un fracaso y el mundo que
nos rodea, incomprensible y amenazante, pero nos queda al menos pertenecer a la
estirpe de Hernán Cortés y Blas de Lezo. La historia es un espejo que nos
devuelve una imagen mejor de nosotros mismos. En nuestras vidas prosaicas y sin
resonancia (como diría el sociólogo Hartmut Rosa), la historia nos hace vibrar
de nuevo y parece cobrar sentido.
El problema es que las vibraciones que emite el pasado reaccionario son
tóxicas, porque celebra todo aquello que como sociedad habíamos acordado
rechazar: las guerras de agresión, el imperialismo, el despotismo, el racismo y
la xenofobia. Celebrar historias reaccionarias y basadas en mitos solo sirve
para construir sociedades reaccionarias y vulnerables al engaño. De hecho, está
desempeñando ya un papel político clave. Por eso la batalla por el futuro se
libra en el pasado.
Y estamos perdiendo la batalla en todos los frentes. No todo es culpa de
quienes nos dedicamos a investigar o enseñar historia. Es difícil combatir
contra algoritmos que fomentan la controversia y el negacionismo y contra un
aparato mediático (editoriales, redes sociales y medios tradicionales) que
presenta a los propagandistas reaccionarios como portavoces legítimos del
pasado frente a una academia que oculta o distorsiona la verdad. Me comentaba
una colega, profesora de universidad, que los estudiantes reclaman cada vez más
esa historia que considerábamos social y académicamente superada: la de los
grandes hombres y hechos de armas. No sorprende, porque los jóvenes consumen
propaganda reaccionaria disfrazada de divulgación histórica.
Podemos contarles otra visión del pasado -más ajustada a la realidad de los
documentos y por lo tanto más compleja y menos amable. Podemos escribir libros
desmitificadores -sobre la Reconquista, la conquista de América o la dictadura
de Franco (yo mismo lo he hecho). Pero no es suficiente. Nada de ello frenará
la ofensiva reaccionaria contra la historia.
Porque resulta difícil que el pasado melancólico pueda sustituir a una
historia en clave positiva. Como recordaba aquí
Pablo Batalla en relación a la Segunda República, es imposible
construir el futuro únicamente sobre el duelo. Aunque debemos recordar el
trauma y denunciar las injusticias históricas, no será el trauma y la denuncia
lo que nos haga vibrar. La historia no solo es lo que duele.
El gran reto para ganar la batalla por el pasado es construir historias en
positivo. Historias que no solo ayuden a entender mejor lo que ha sido, sino a
construir lo que será. Con esperanza.
PÚBLICO DdA, XXII/6360
A ELDIARIO.ES LE VA LA VIDA EN MANTENERSE FIRME ANTE JULIO IGLESIAS
Lazarillo
Ayer, en medio de la febril ebullición de casos judiciales que vivimos estos días en nuestro país, se celebró en el Juzgado de Primera Instancia número 55 de Madrid el acto de conciliación presentado por Julio Iglesias para que El Diario se retractara de haber publicado la denuncia presentada por dos empleadas del cantante, que lo acusaron de agresiones sexuales y trata de personas en sus lujosas residencias de la República Dominicana y Bahamas. Las dos trabajadoras interpusieron la denuncia ante la Fiscalía, con el respaldo de la organización internacional Women's Link Worlwide, por unos hechos que ocurrieron entre enero y octubre de 2021 y fueron investigados por El Diario y Univisión Noticias. Ignacio Escolar, director del periódico digital, ha dicho que no rectificará ni eliminará las informaciones publicadas el pasado 13 de enero sobre presuntas agresiones sexuales, como pedía el cantante. El director y cuatro de sus periodistas, representados ayer por una procuradora, se han negado a ceder a estas exigencias, manteniendo intacta su postura y negándose también el pago de una indemnización que se anticipaba de importante cuantía. Teniendo en cuenta lo que Julio Iglesias representa hoy al margen de su exitosa carrera musical por sus relaciones con el poder, en Estados Unidos sobre todo, es de resaltar y agradecer como profesionales que un periódico de este país mantenga su firmeza en defender el trabajo y profesionalidad de quienes durante tres años se documentaron y redactaron la que quizá sea la exclusiva más importante en toda la trayectoria del medio. Al periódico le va la vida en ello y por esto es más de subrayar su actitud.
DdA, XXII/6360









