miércoles, 7 de enero de 2026

CORINA MACHADO DICE QUE MEDIO NOBEL DE LA PAZ ES DE TRUMP Y SE OLVIDA DE NETANYAHU


Lazarillo

María Corina Machado quiere compartir el premio Nobel de la Paz, que ganó en 2025, con al presidente estadounidense, luego de que este último bombardeara e invadiera el territorio venezolano para secuestrar al presidente Nicolás Maduro, y de que la ningunease en favor de la nueva jefa de Estado de ese país, Delcy Rodríguez. Lo dijo en una entrevista con la Fox News, la cadena de televisión conservador: "Me encantaría decirle personalmente (a Trump) que creemos que el pueblo venezolano -porque es un premio del pueblo venezolano-, sin duda quiere dárselo y compartirlo con él". En ese contexto, y desde una ubicación no revelada fuera de Venezuela, elogió el bombardeo de Caracas y el secuestro de Maduro al agregar que "lo que ha hecho (Trump) es un gran paso hacia una transición democrática". Como la dotación económica del premio suma un millón de euros, medio millón sería para Trump, por bombardear Venezuela, y el otro medio para el pueblo venezolano, JA, JA. Debería haber incluido también a Netanyahu, a quien Corina Machado igualmente profesa rendida admiración.

DdA, XXI/62120

NUEVO LIBRO DE ANTONIO MONTERRUBIO: LA MENTIRA Y LA IGNORANCIA NOS ACOSAN


El próximo día 9, a las siete de la tarde, tendrá este Lazarillo el honor de presentar en la Biblioteca Pública de Zamora el nuevo libro de mi estimado Antonio Monterrubio, colaborador desde hace unos meses, entre otras publicaciones como El viejo Topo, Nueva Tribuna o El Cuaderno, de este modesto Diario del Aire. Se trata del cuarto libro de este profesor y ensayista sanabrés desde que llegó a lo que él llama frontera de la jubilación, y contiene un total de veinte artículos que el autor ha querido titular con el primero de los que aparecen en el índice, El Serano (CASTILLA EDICIONES), un sustantivo propio de algunas zonas de Asturias, Galicia, León y Zamora, aunque el diccionario de la RAE generalice su uso sin concreción geográfica como "tertulia nocturna que se celebra en los pueblos".  Monterrubio ha pretendido con ello, según sus palabras, homenajear a su tierra natal, calcinada este año por los incendios forestales, como lo fue la región leonesa en su conjunto este verano y Zamora en concreto un verano más después de las tragedias de años precedentes en la Sierra de la Culebra y Losacio de Alba. "Ese atentado a su espléndida belleza actualizó en mi memoria la magia que viví en aquellos parajes en mi infancia y adolescencia", nos dice el autor. También quiere Antonio Monterrubio con el título homenajear a aquellas tertulias o asambleas convocadas a la caída de la tarde, que sazonaron su tiempo de niñez y mocedad, con el lenguaje como herramienta de creación, acción y entendimiento. Para el el escritor nacido en un aldea sanabresa, la comunicación directa, abierta y permanente es la base que sustenta las relaciones humanas más auténticas y que con los nuevos dispositivos de comunicación a distancia y en reclusión individual está cada vez en mayor declive. La comunicación de verse y sentirse próximos y presenciales, es válida para el amor y la amistad, pero también para la vida pública y colectiva. "Ser receptivo a concepciones y valoraciones ajenas no es simple cuestión de cortesía. Enriquecen tu reflexión y la ayudan a crecer. En el roce con los demás, vivos o muertos, antiguos o modernos, famosos o anónimos, nuestro pensamiento evoluciona, se afina y prolifera. Es de añorar el serano de otros tiempos ante el nivel abisal de las tertulias y debates hoy".

-El idioma universal de hoy no es el inglés, sino la neolengua, entiende Monterrubio. El único modo de pensamiento tolerado es el doblepensar orwelliano. La percepción y las sensaciones están embotadas, pervertidas. Más allá de ocultar la verdad, la finalidad es educar a la población en su superfluidad, acostumbrarla a su ausencia. A cambio, se le ofrece un nuevo entorno confortable y relajante. «No pienses, déjate llevar por la corriente», susurran las sirenas de la programación mental. Por doquier impera la simulación y, para mantener hinchada la burbuja, se echa mano de la más letal de las armas de destrucción intelectual: la simplificación. Habitamos un espacio binario, y no es debido al lenguaje cero-uno de los artilugios cibernéticos. Todo se presenta como pura dicotomía: blanco o negro, bueno o malo, nosotros o ellos. Lo falso, lo facticio, lo pseudo, amén de confundir nuestro ya debilitado sentido de la realidad, están destinados a eliminarlo, despojarnos de cualquier rastro de sistema inmunitario intelectual. El objetivo es que hablemos con la voz del amo, y el primer paso es que veamos el mundo a través de su mirada. Lo que se busca es abolir la mera tentación de pensar otras opciones, y no digamos de proclamar la urgencia de alternativas.

-En una entrevista publicada hace algunos días en Nueva Tribuna con motivo de tu nuevo libro afirmas, categóricamente, que la desfachatez es el motor del actual circo político-mediático.

-En esos dos campos, la egolatría inculta y vacía está consiguiendo una hegemonía casi incontestable gracias a que la violencia simbólica está de su parte. La defensa de la crítica y la disidencia se ha vuelto ineludible necesidad y esperanza frente al Nuevo Salvajismo auspiciado por un Tinglado cada vez más agresivo, soberbio y enloquecido. El hogar natural del combate de ideas es el ágora, no la palestra; el foro, no el anfiteatro. A la vulgaridad debe oponerse una ética, pero también una estética de la resistencia. El barro siempre favorece a las posiciones reaccionarias, justamente porque no son ideas: son guantes de boxeo. No hace falta echarle bilis al asunto, sino logos, repoblar de vida esa ágora que han convertido en un desierto.

-Y en ese circo político-mediático, es preocupante que haya ido prodigándose el discurso del odio, la xenofobía, el machismo, la aporofobia, el racismo, algo que de la ultraderecha y su entorno mediático ha llegado a calar en la derecha.

-Por razones electorales, la derecha conservadora tradicional precisa el apoyo del nacionalpopulismo. En el cuadro de Otto Dix Los siete pecados capitales, acabado tras la caída del Tercer Reich, se percibe algo de profundo comentario histórico en esa maligna coalición entre la codicia y el mal. Presentar a orcos y troles como si fueran elfos un poco quisquillosos es un error mayúsculo que abre el camino del Infierno. El nacionalpopulismo es el último avatar de un miedo al Otro que enmascara el pavor al futuro y a lo desconocido. Los flautistas de Dachau son muy conscientes de que quien se siente acosado se convierte con facilidad en un monstruo. El nihil obstat que los poderes mediáticos otorgan al rugido del mal posibilita que vaya arraigando, especialmente en las mentes más moldeables. Desde el instante en que es admitido, aceptado y aplaudido en esos foros masivos, puede hacerse pasar por un mensaje igual de respetable que cualquier otro.

Una retórica que busca despertar los demonios interiores del público a fin de ponerlos a su servicio esconde un inmoderado apetito de poder. Y en su celo por maximizar los beneficios que les reporta a ellos, sus próximos y quienes los respaldan, no le van a dejar ninguna oportunidad a la ética. Se trata de crear un desierto en el cual cuanto suena a intelectual sea automáticamente sospechoso. Justicia, verdad, razón o decencia se tornan palabras apolilladas, entradas perdidas en viejos diccionarios que nadie abre desde hace años. El reinado de los mediocres al servicio de la codicia solo es posible en un ambiente de pobreza espiritual, moral e incluso material.

-No puede faltar entre los ensayos de tu nuevo libro, sobre todo ante la actual situación geopolítica global, un artículo sobre la guerra, en uno de los primeros ensayos, Olvidar los tambores

En Las Troyanas, el lamento de los vencidos viene a recordarnos que los verdaderos vencedores son el sufrimiento, la muerte y la destrucción. Como ovejas llevadas al sacrificio por la traición de sus pastores, generaciones enteras han sido diezmadas por mezquinos intereses. Los más han sido inmolados en nombre de todos para beneficio exclusivo de los menos. A los muertos en combate y las víctimas civiles se añaden las existencias destrozadas, las mentes devastadas, el dolor por doquier. Y la sociedad, tras haber saludado a sus héroes, al día siguiente de la paz se olvida de ellos. Eso cuando no se dan, como después de una guerra civil, abismales diferencias de trato entre ganadores y perdedores. Aquí mismo conocimos durante décadas la distinción que separaba a los caballeros mutilados del bando franquista de los jodidos cojos o mancos rojos que lucharon en defensa del legítimo gobierno de la República.

-También la memoria ha ocupado tu atención en el capítulo correspondiente, Lugares de la memoria. Podría ocurrir que una sociedad sin capacidad o posibilidad de memoria democrática, perdiese su capacidad o posibilidad de vivir en democracia.

-La memoria juega un papel esencial en la vida individual, y debería hacerlo en la comunitaria y colectiva. Una sociedad amnésica está condenada al declive intelectual y a la decadencia ética. La razón por la que las fuerzas reaccionarias patrocinan la desmemoria histórica es también la de quienes obran en favor del olvido en la pareja o la familia: la culpabilidad. La obsesión de la derecha más ultramontana por retorcer el pasado a su gusto forma parte de la estrategia que busca borrar la diferencia entre el bien y el mal, lo moral y lo inmoral, lo justo y lo injusto, o incluso invertir sus significados. Y eso se aplica al pasado, al presente y al futuro. Lo que se pretende es enmarañar y confundir todos los valores. A ello se entregan con entusiasmo quienes manejan los medios de creación de relatos para consumo de masas, y no conocen límite ético alguno. El miedo de aquellos que se afanan en ocultar y subvertir lo que ocurrió en otro tiempo no es solo a que el foco recaiga en lo que hicieron sus ancestros y congéneres. Es ante todo pavor a que la luz sobre el pasado pueda alumbrar la nostalgia de un porvenir distinto al que nos preparan. Por eso continúan con su inveterada costumbre del golpe de Estado, ahora a la verdad.

En el segundo capítulo del libro abordas los mecanismos que propician la involución, entre los que la amnesia histórica, entiendo, puede ser una de las principales causas.

La Reacción política, periodística, social y económica siempre saca de su chistera estrategias de recambio. Y para distraer a una opinión pública adocenada por el espectáculo, ha encontrado un nuevo filón: las guerras culturales. El ruido y la furia evitan que la ciudadanía se fije en el evidente fracaso de la utopía neoliberal. La provisión cada vez más insuficiente en cantidad y calidad de servicios sociales sería electoralmente preocupante si no se consiguiera enmascararla. De modo que se convierten en temas de vida o muerte el feminismo devastador, la transexualidad borradora de identidades, las migraciones invasoras, el Gran Reemplazo, el buenismo de las ONG o la crisis de la nación y las conjuras de los rompepatrias de rigor. Cualquier excusa vale con tal de que no se hable de una catástrofe social prolongada que beneficia a unos pocos y hunde a los más, o de sus complicidades políticas y mediáticas. Hoy el pensamiento mainstream preconiza el conformismo, el dulce sueño de la existencia inexistente que entierra cualquier aspiración espiritual bajo los escombros de la banalidad cotidiana y la vulgaridad consumista. La repetición incesante de un discurso vacío y vaciante va apagando lentamente los circuitos neuronales. Tal estrategia persigue que la mayoría de los cerebros no alberguen más que neuronas espejo, o solo reflejen la imagen que interesa a quienes deciden. Los prisioneros del mito platónico en el Libro VII de La República han vuelto a la caverna, y motu proprio esta vez. En estos tiempos, es casi un acto heroico sostener que el sentido de la vida es su contenido, fruto de una conciencia libre y atenta. Esto es lo que somos, y no lo que comemos, ni mucho menos lo que consumimos. Llenar la vida de vida es labor harto difícil, si bien la única que merece la pena.

-El serano preconiza la vuelta a la modernidad

-La modernidad se mantiene joven, no porque crea que el futuro ha de ser mejor que el presente, sino porque cree que puede serlo. En su versión más auténtica no trata solo de revisar el pasado y su herencia; con mayor ahínco aún, escruta la actualidad y sus falsas innovaciones. El porvenir empieza cambiando, aunque sea mínimamente y poco a poco, el ahora. Esto lo saben muy bien los conservadores neoliberales que, en apenas unos lustros, sustituyeron el consenso socialdemócrata del estado de bienestar por la imposición de un malestar fluido aceptado como inevitable. Política de las mentalidades. La maquinaria de producción de realidad obra para beneficio de los menos. La nueva posmodernidad reaccionaria patrocina la idolatría de lo contemporáneo, sazonada con la añoranza de un pasado que nunca fue. Oponer a la seguridad de lo dado, convalidado, compulsado e integrado la incertidumbre de una forma de vida distinta, pero aún por construir, es una tarea inextinguible. Por eso la modernidad no puede morir. Renace cada vez que se cuestiona el mundo realmente existente. Por ella nos es dada la esperanza. 

-En tus libros, al menos en los dos que yo he leído. se navega entre obras artísticas y literarias, la mitología, el cine, la historia, el psicoanálisis, la filosofía, las ciencias…No crees que la ciencia esté separada de las humanidades.

Las chispas que surgen de la fricción entre ideas y campos aparentemente alejados entre sí desencadenan desarrollos nuevos y permiten ver con mayor claridad la realidad. Y la magia del arte, de la poesía, pone orden en el sinsentido que nos rodea, crea cosmos donde había locura y caos. Permite atravesar las fronteras de la insignificancia. Es una protesta contra la fosilización del mundo y una apuesta por esa belleza que está en todas partes, hasta en lo inhabitable. La ciencia no es, al contrario de lo que se nos hace creer, un campo separado de las humanidades. No son esferas aisladas, independientes e incomunicadas, sino dos modos de un mismo saber, compatibles y complementarios, que deben marchar codo con codo. Más aún en estos tiempos donde el conocimiento y la razón son acosados por la ignorancia y la mentira. El humanismo sin ciencia puede acabar en la superstición, y la ciencia sin el humanismo corre el riesgo de caer en las garras del tecnototalitarismo. De hecho, la esencia de este libro cabe entera en las palabras que dan título a uno de sus capítulos: vindicación de lo humano. Todo El serano está enfocado, en último término, hacia los grandes ideales de la humanidad: verdad, belleza, bondad, sabiduría. 

-En medio de una perspectiva como la que avistamos desde hace un tiempo, proclive a la distopía, crees que sigue habiendo lugar para la utopía. ¿Se han escapado demasiados males de la tinaja de Pandora como para que la utopía vuelva a ser posible?

Todos los males han vuelto a escaparse de la tinaja de Pandora, pero al igual que en la historia original, algo muy valioso ha quedado dentro: la esperanza. Tal y como está el patio, considerar que aún puede alimentarnos puede parecer una utopía cuando vemos crecer a nuestro alrededor los síntomas y signos de una grave distopía. Pero la utopía, al fin y al cabo, no es sino la convicción inquebrantable de que, aun si otro mundo no fuera posible, nada nos autoriza a renunciar a él. Aferrémonos pues, con toda nuestra inteligencia y toda nuestra voluntad, al bien más preciado que la humanidad atesora: el regalo de Pandora.

DdA, XXI/6220

martes, 6 de enero de 2026

ESE GOOD NIGHT, HAPPY NEW YEAR DE MADURO ESCONDE MÁS DE LO QUE PARECE

Esa felicitación de Nicolás Maduro esposado en Nueva York esconde mucho más de lo que parece, según escribe el profesor de filosofía de la Universidad de Salamanca. Venezuela, según Sarrión Andaluz, no es una victoria imperial, es una confesión de debilidad. Mucho músculo, mucha bandera y mucho ruido para ocultar una realidad simple: el control se está perdiendo. Y cuando un imperio entra en esa fase, se vuelve más agresivo, porque ya no sabe mandar de otra manera. Mientras tanto, creer que el gobierno venezolano se va debilitar por esta acción es tener los conocimientos políticos de un berberecho.


José Sarrión 

El último gran troleo de Maduro al Cheeto, ese “Good night, Happy New Year”, esconde mucho más de lo que parece.
Como explica el economista Richard Wolff, los imperios no recurren a la fuerza cuando están fuertes, sino cuando empiezan a perder el control por vías económicas y políticas.
Por eso, no es descabellado pensar que la intervención de Estados Unidos en Venezuela no sea una muestra de poder, sino de debilidad.
Como es sabido, Venezuela concentra unos 300.000 millones de barriles. En los últimos años empezó a salirse del carril del dólar y acercarse al entorno BRICS: comercio en otras monedas, acuerdos con China, menos dependencia del sistema financiero estadounidense.
Y ahí saltaron las alarmas. Porque Venezuela no es el problema central. El problema es el precedente. Si un país con ese volumen de recursos puede operar fuera del dólar y no hundirse, el castillo empieza a temblar. Y eso es lo que no perdonan.
Entrar a sangre y fuego a raptar a un presidente es la respuesta de un Imperio que se siente acorralado: fuerza bruta y gasto público masivo. Miles de millones en operaciones militares que acaban en el complejo militar-industrial. Subidas inmediatas en bolsa de Exxon, Chevron y compañía. Beneficios privados, costes sociales.
Pero la clave, en mi opinión, es esta: si EE. UU. tuviera el control que presume, no haría falta nada de esto. El uso de la fuerza no demuestra liderazgo; demuestra que las herramientas normales ya no funcionan. Cuando necesitas tanques y secuestros de Presidentes para sostener tu modelo económico, es que ese modelo está fallando.
Solo el tiempo dirá si la pataleta surte efecto o si les sale por el lado contrario. Si el golpe sirve para disciplinar, o si cada intervención empuja a más países hacia BRICS, hacia sistemas alternativos, hacia menos dólar y menos obediencia. Veremos si en lugar de frenar el mundo multipolar, lo aceleran. Menos aliados, menos consenso y más Estados buscando salida.
De momento, Venezuela no es una victoria imperial, es una confesión de debilidad. Mucho músculo, mucha bandera y mucho ruido para ocultar una realidad simple: el control se está perdiendo. Y cuando un imperio entra en esa fase, se vuelve más agresivo, porque ya no sabe mandar de otra manera.
Mientras tanto, creer que el gobierno venezolano se va debilitar por esta acción es tener los conocimientos políticos de un berberecho.

DdA, XXII/6219

LOS MIGRANTES VENEZOLANOS EN USA Y EN ESPAÑA Y LAS "DICTADURAS COMUNISTAS"


Lazarillo

Parece que en la ciudad de Nueva York fue muy celebrado por los venezolanos residentes el ataque a su país perpetrado por Estados Unidos y que ha ocasionado casi un centenar de víctimas mortales, entre militares y población civil, así como el secuestro del presidente de aquella república y su esposa, herida durante el mismo. Pero el presidente de Estados Unidos, máximo responsable del júbilo de los venezolanos residentes en Nueva York, apenas comprobada esa alegría, ha advertido que ahora que "sacamos a Maduro, [esos venezolanos migrantes] podrán regresar al país que tanto aman". La ironía de Trump hace prever que los vuelos de deportación y la redadas proseguirán con mayor afán, después de que más de 200.000 migrantes iberoamericanos hayan sido deportados en los primeros diez meses de gobernación de Donald Trump. De ellos, 17.000 eran venezolanos. En España también fue celebrado el secuestro del presidente Maduro y su esposa por los venezolanos residentes, que en este caso aplicaron al gobiernos del país de acogida las mismas calificaciones que dispensaron el gobierno venezolano, propias de la derecha extrema española: "dictadura comunista". Consta, sin embargo que desde  2018, los gobiernos de esta "dictadura comunista" priorizaron las solicitudes de asilo procedentes de ciudadanos venezolanos, reconociendo persecución política y colapso institucional, algo que no ocurría con los gobiernos del PP. 

DdA, XXII/6219

EL MATÓN DEL BARRIO TENDRÁ QUE NEGOCIAR CON EL RÉGIMEN QUE PRETENDÍA REEMPLAZAR


A propósito del artículo que sigue, publicado en el diario argentino Página/12, leemos estas recomendaciones para acabar con el matón del barrio:

Visibilizarlo. El matón vive del miedo y del silencio.
Denuncias formales, registros escritos, audios, videos, testigos. Todo documentado.
Acción colectiva. Solo es fuerte frente a individuos aislados. Con vecinos organizados pierde poder. Reclamos firmados, reuniones barriales, consorcio, junta vecinal.
Vía legal sostenida. Denuncias reiteradas por amenazas, coacción, disturbios, ruidos, violencia. No una sola: constancia. La ley actúa por acumulación.
Autoridades correctas. Policía cuando corresponde, fiscalía si hay amenazas, mediación comunitaria si el conflicto es cotidiano. Cada cosa por su canal.
No confrontarlo a solas. La confrontación directa es su terreno. Ahí gana.
Evitar provocaciones y discusiones cara a cara.
Límites claros y públicos. Cuando hay que hablar, que sea con testigos o por escrito.
Frases breves, firmes, sin insultos ni desafíos.
Persistencia. El matón se cansa cuando ve que no intimida y que cada acto tiene consecuencia.
EN DEFINITIVA: El matón no se “termina” a golpes. Se termina cuando deja de ser impune.

Luis Bruschtein

Si algo confirmó el ataque norteamericano a Venezuela fue que Nicolás Maduro era el presidente legítimo de ese país. Terminó con la discusión de su elección y de las famosas actas. Si no fuera así, la oposición no habría presentado actas truchas y Washington no hubiera necesitado intervenir por la fuerza. Si la oposición tenía tanto respaldo como decían, Donald Trump no los hubiera despreciado públicamente como hizo en la conferencia de prensa donde anunció el secuestro del mandatario venezolano y su esposa.

El mundo cambió, algunos dicen que no es cierto que Estados Unidos sea una potencia en decadencia. Y es al revés. Tiene que usar la fuerza para mantener su hegemonía porque su economía está en problemas y es difícil que pueda recuperarse. Pero es la primera potencia militar por lejos. La sigue Rusia y después China.

Pero China y Rusia sumadas sobrepasan el poderío norteamericano, que tiene 18 bases militares fuera de su territorio, más sus aliados de la OTAN. Como las medidas económicas ya no tienen la fuerza necesaria, aplica la fuerza más importante que le queda, que es la militar.

Es obvio que a China y a Rusia no les gusta la intervención militar norteamericana, pero no moverán un soldado porque aceptan que América sea zona de influencia norteamericana. Si Latinoamérica es zona de influencia de Washington, es obvio que Ucrania resulta zona de influencia de Rusia y que Taiwán y sus alrededores es zona de influencia de China. Las potencias están demarcando sus zonas de influencia. Permitirán la presencia de otras economías mientras no crean que los amenaza.

Lo que no se resuelve por la política, se resuelve por la fuerza. Los argentinos sabemos esa máxima de la realidad. Y la lógica de la fuerza, no es progresiva porque la única forma de defenderse es tener más fuerza que el posible agresor. O sea: la regla será una nueva carrera armamentística con la proliferación de arsenales nucleares. Muy peligroso.

El tema principal con Venezuela no sería tanto la provisión de petróleo, porque le vende todo el que necesita y ha aclarado en repetidas oportunidades que no tienen intenciones de retacearlo. Tampoco sería el hecho de que le venda a China. El problema es que los tratos con Beijing no se realizan en dólares. Y si el mundo abandona el dólar como moneda internacional, Estados Unidos sería aplastado por su enorme deuda y los problemas en sus cadenas de suministro internacionalizadas. El año próximo, por primera vez, los vencimientos de su deuda serían mayores que su enorme gasto militar. Por supuesto que la intención de máxima es tomar el control directo de las grandes reservas de petróleo venezolano.

En Argentina y en todas partes, pasa a ser más necesario que nunca que sus Fuerzas Armadas recuperen el sentido nacional que terminaron de perder durante la Guerra Fría. Es un mundo en el que prima la fuerza y las relaciones de dominación. Resignarse en este mundo es aceptar el sometimiento como ocurre con el gobierno actual. El camino para preservar los intereses propios está en fortalecerse en los organismos de integración regional y la diversificación de mercados en organismos como el de los BRICS.

La operación de comandos que secuestró a Maduro fue exitosa desde su punto de vista. Pero como Estados Unidos no puede arriesgar una invasión de infantería similar a la de Panamá el objetivo de máxima era de cambio de régimen. El secuestro de Maduro debía provocar saqueos, levantamientos de multitudes y en cascada, fracturas en las Fuerzas Armadas. La oposición de Corina Machado no podía garantizar ni un acto mínimo.

La decepción de Trump fue evidente. En vez de reemplazar al régimen está obligado a negociar con él, aunque presione con la cárcel de Maduro. La fuerza de elite norteamericana tenía información precisa para el ataque, desde los movimientos de Maduro hasta el despliegue de sus guardaespaldas. Tuvo informantes dentro de su círculo más cercano. Treinta de sus guardaespaldas cubanos resultaron muertos en el combate, y seis de los atacantes se retiraron heridos.

El dato más fuerte fue que, en vez de saqueos y manifestaciones contra Maduro, hubo una enorme manifestación de apoyo al gobierno. La gente se movilizó a pesar del miedo. Las Fuerzas Armadas se mantuvieron leales y ordenadas. Y la nueva presidenta, Delcy Rodríguez ha sido una militante revolucionaria destacada. Su padre fue un dirigente guerrillero que murió en la tortura en los años ’70. No parece que hubiera un cambio en la política del gobierno venezolano.

Estas son las cartas. Pero solamente las que se pueden conocer. Quedan abiertas muchos interrogantes. Y muchos de ellos dependen del proceso interno en los Estados Unidos.

PAGINA 12  DdA, XXII/6219

YA ES MALA SUERTE QUE USA NO PERSIGA DICTADURAS SIN GAS NI PETRÓLEO



Manuel Santana Barbuzano

La Fuerza siempre avasalla, abusa, siempre se impone. Tal es su naturaleza, hasta que irrumpe algo que se la opone. Y siempre irrumpe, pues es el propio ejercicio tiránico de la Fuerza el que provoca su opositor. Es biología, es física, es la tercera Ley de Newton. De no ser así, ningun Imperio caería nunca.

El documento de estrategia de seguridad nacional de los EEUU, publicado por la administración Trump en noviembre de 2025, tiene 26 páginas. Cualquiera puede leerlo. Haciendo gala de una sinceridad pornográfica sonrojante, cosa que se agradece, el trumpismo, en lo que no es más que una reactualización de la Doctrina Monroe -América para los americanos (estadounidenses)-, pone negro sobre blanco su intención de intervenir los países de América Latina contrarios a sus intereses, apropiándose de sus recursos naturales y expulsando una presencia de China y Rusia que en las últimas décadas había ido asentándose en la zona.

El imperialismo yankee, exhausto y desgastado por una guerra económica y tecnológica contra China que va perdiendo, provoca una escalada de la tensión entre Rusia y Ucrania que acabe con la invasión del segundo a manos del primero para debilitar a la UE, apoya el genocidio de miles de palestinos en Gaza, entre ellos 20.000 niños, ataca Venezuela, secuestra a su Presidente y presume, pavoneandose, de que a partir de ahora asumirá la gobernanza del país, no se sabe aún investido de qué legitimidad o legalidad internacional.

Liderados por una burda imitación de Nerón, empresario inmobiliario condenado en tribunales por delitos sexuales y fiscales, instigador de un histórico asalto al Capitolio tras perder las elecciones contra Joe Biden en 2020, EEUU se ofrece así como la mejor representación de la degradación moral y la crisis de valores en la que está sumida Occidente. Finalmente el sueño americano era esto; una nación con 40 millones de pobres oficiales que impone la ley del más fuerte para mantener su nivel de vida expoliando países extranjeros.

Se intuye, tras este desfile de despropósitos macarras, que reproducir los patrones de dominación del siglo XX ya no será posible. Lo que en el pasado fue síntoma de hegemonía estadounidense, en este momento histórico se antoja signo de la desesperación consecuencia de la decadencia y caída de un Imperio que está perdiendo su posición en el sistema mundo.

Tras el ataque yankee se abre una situación compleja, de difícil pronóstico. ¿Qué nos dice que Maduro no haya sido asesinado, que se le extrajese de Venezuela con tal limpieza, acompañado además de su esposa, como afectará esto a la reacción chavista, secuestrar a Maduro es derrocar al chavismo, como reaccionará China, etc?

Ya es mala suerte que EEUU nunca persiga dictaduras donde no tienen petróleo ni gas.

DdA, XXII/6219

lunes, 5 de enero de 2026

USA ATACA VENEZUELA Y CERCAS VE EL PELIGRO EN PUTIN


Carlos Taibo

En medio de la vorágine venezolana ha pasado medio inadvertido el artículo que Javier Cercas escribió en el diario humorístico El País el sábado pasado [Guerra en la paz]. Le he prestado atención porque incorporaba una fórmula verbal que siempre me ha parecido llamativa. Me refiero a aquella que se acoge al socorrido “todo indica que”. A la hora de dar cuenta de ese “todo”, lo común es que la fuerza del argumento se diluya en la nada, que es lo que me temo ocurre en el texto de Cercas cuando este último aprecia una gravísima amenaza rusa dirigida contra la Unión Europea.

Gracia tiene que el mismo día en que el gran imperio del norte de América saca sus pezuñas en Venezuela, Cercas, empeñado en refrendar el impulso militarista que imponen los poderosos del planeta -los de aquí y los de acullá-, señale que la principal amenaza que pesa sobre nosotros es la Rusia putiniana. Igual podría haber sopesado el horizonte de que la principal amenaza para la UE es la propia UE y su miseria. Hay artículos más felices, y más oportunos, que el de Cercas.

DdA, XXI/6218

LA ENTREVISTA DE IGNACIO RAMONET CON NICOLÁS MADURO DÍAS ANTES DE SU SECUESTRO



Por el incuestionable interés de la entrevista, días antes  del secuestro del presidente de la República Bolivariana de Venezuela en una acción armada de Estados Unidos, Ignacio Ramonet ha tenido la deferencia de facilitarnos una versión reducida por escrito. Él mismo la he editado suprimiendo aspectos menos centrales y conservando las partes más esenciales y más ligadas a la actualidad internacional. La entrevista fue emitida por televisión el pasado 1 de enero y forma parte del tradicional encuentro que celebran cada año el presidente Maduro y el director de Le Monde Diplomatique, publicación en la que se puede leer íntegra. Aquí insertamos lo relativo a la amenaza militar de Estados Unidos y a las charlas mantenidas con el presidente Trump:

Ignacio Ramonet: Hablemos entonces de la amenaza militar estadounidense. Venezuela lleva más de cinco meses con esta amenaza naval militar en el frente de las costas venezolanas. Y la pregunta que muchas personas se hacen, ¿cómo usted interpreta la intención de Estados Unidos? ¿Qué está buscando Washington? ¿Quieren presionar para romper esa cohesión nacional de la que acabamos de hablar, la unidad de la revolución bolivariana, la unidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana? ¿O están tratando de lanzar un verdadero ataque para proceder a lo que se llama un "cambio de régimen"? ¿Cómo interpreta esa amenaza?

Nicolás Maduro: Yo pienso que hay un debate abierto en la sociedad de Estados Unidos, y aquí en Venezuela también, ¿Qué busca el gobierno actual de Estados Unidos con todas estas amenazas? Inusuales, ilegales, extravagantes también.

¿Y cuál es su meta? ¿Qué busca? Es evidente que buscan imponerse por la vía de la amenaza, la intimidación y la fuerza. Todo esto viola el derecho internacional de paz que se estableció después de la posguerra con la fundación de la Organización de Naciones Unidas, en 1945, precisamente hace poco se cumplieron 80 años de la fundación de Naciones Unidas. Y el derecho internacional, la Carta de Naciones Unidas, que es la columna vertebral de todo el derecho internacional, desde la posguerra, prohíbe y condena expresamente que un país amenace a otro con el uso de la fuerza. Lo prohíbe, lo condena y lo establece como delito internacional. Y condena y prohíbe el uso de la fuerza de un Estado contra otro. Entre otros elementos…

Eso tiene un gran contenido legal, jurídico. Están violando las leyes internacionales de manera descarada y además tiene un gran componente ético, moral. Porque el pueblo de Estados Unidos tiene que preguntarse si eligieron a su gobierno actual para que iniciara intervenciones militares otra vez en América Latina. A la opinión pública de Estados Unidos, a los comunicadores sociales, pero sobre todo a la gente de a pie, a la juventud de Estados Unidos, al pueblo cristiano, mis hermanos cristianos, de las Iglesias cristianas —yo soy miembro de una Iglesia—, les pregunto si es ético, si es moral, y si es cristiano hacer lo que su gobierno está haciendo.

Si eligieron a su gobierno para que iniciara otra vez intervenciones militares en América Latina y el Caribe ; para que buscara cambios de régimen por la fuerza en América Latina y el Caribe ; para que diera golpes de Estado, promoviera golpes de Estado en América Latina y el Caribe. Para que iniciara los preparativos para una gran guerra, una guerra de esas "eternas". Porque yo lo he dicho en mis discursos y en mi canción también "Not war, not crazy war". ¿Verdad? "Not crazy war. Yes peace". Yo lo he dicho, pero lo dije inclusive —y después se transformó en una canción.. Yo he dicho no a una guerra de Vietnam otra vez. ¿O es que están orgullosos en Estados Unidos de lo que sucedió en Vietnam? Yo creo que no.

Si tú haces una encuesta, el 80% de la población de Estados Unidos no quiere una nueva guerra de Vietnam. No quiere una nueva guerra de Afganistán. ¿O es que están orgullosos de Afganistán? Ay, se van a traer una guerra de Vietnam, una guerra de Afganistán, una guerra de Irak, una guerra de Libia para acá al Caribe, en Suramérica. Son reflexiones. Son reflexiones. Así que la política del gobierno actual de los Estados Unidos está en contra de aquello a lo que aspira la sociedad estadounidense y a lo que aspira la humanidad.

Porque la humanidad a lo que aspira es al diálogo, diplomacia, paz, respeto entre los Estados, respeto entre los pueblos. Nosotros estamos en nuestra ley. Yo, como Presidente, estoy en mi Ley. Estamos en nuestra Ley, en la ley internacional, en la Constitución. Estamos defendiendo lo más sagrado que tenemos: nuestra tierra, nuestros recursos naturales. Porque, ¿cuál es la meta? ¿Cuál es la meta del gobierno actual de Estados Unidos? Ya lo han dicho. Ya lo han dicho. ¿Eh? Agarrarse todo el petróleo de Venezuela. Ya lo han dicho. El oro. Las tierras raras. Las riquezas de Venezuela.

Así que hay una expresión en español que dice, "¡Así no! ¡Así no!" Queremos paz. Queremos respeto al derecho internacional. Y esperemos las semanas y los meses que están por venir, y que la sociedad estadounidense, la sociedad mundial, pueda ir generando respuestas para disipar y acabar con toda esta amenaza.

Ignacio Ramonet: Los medios americanos más serios ya han dicho que algunos de los argumentos avanzados por la administración estadounidense en esta presión contra Venezuela, por ejemplo, decir que Venezuela es un "país productor de cocaína", ya han dicho que eso no es cierto. No lo dice el gobierno venezolano, lo afirman los propios medios estadounidenses. No tiene sentido. No corresponde a la realidad demostrada por cualquier conocedor del tema. Y sobre la cuestión del petróleo, también la declaración del presidente de Estados Unidos, diciendo que está en desacuerdo con la "nacionalización del petróleo" que tuvo lugar en 1976, o sea, muy antes del chavismo, tampoco tiene sentido. Entonces no se ve claramente cuál es la argumentación concreta para esta presión militar.

Nicolás Maduro: Mira, sobre lo de la droga yo te puedo comentar. Venezuela tiene un modelo, yo diría, perfecto, de combate al narcotráfico. Hoy logramos pulverizar la avioneta extranjera del narcotráfico colombiano, número cuarenta. ¿Quién? Los Sukhoi venezolanos. A los pilotos, mi reconocimiento. Hoy se neutralizó en un combate en el Llano venezolano al último jefe operativo del Tren del Llano, en Guárico, y a cuatro de sus secuaces criminales. Era el último que quedaba del Tren del Llano. Tenemos un modelo perfecto de combate al narcotráfico, a las bandas criminales. Así que, toda la cocaína que se mueve en esta región se produce en Colombia. Toda. Toda la cocaína. Nosotros somos víctimas del narcotráfico colombiano.

No de hoy, de décadas. Y hemos logrado, con nuestro modelo, controlar el impacto que el narcotráfico colombiano tuvo en Venezuela, en tiempos pasados.
Así que, tenemos un combate tremendo en la frontera. Dedicamos miles de millones de recursos para tener policías, soldados, operativos, porque la frontera colombiana está totalmente desprovista de protección militar policial. Hemos creado tres zonas de paz en los dos mil doscientos kilómetros de frontera con Colombia. Pero no hay ninguna colaboración del lado colombiano. Así que, todo el trabajo lo tenemos que hacer nosotros.
Y estas cuarenta aeronaves abatidas, las cuarenta venían de Colombia... Con la ley en la mano, la ley de interdicción, se les advirtió con tiempo, se hizo todo lo que había que hacer, y después, pim pum pam, los cohetes de los Sukhoi.
Llegamos hoy a 431 aeronaves de narcotráfico extranjero y colombianas abatidas... Con la ley en la mano. Así que tenemos un modelo ejemplar y muy eficaz.

Todo lo demás, mira, forma parte como de una narrativa que en Estados Unidos inclusive no creen, por ningún motivo. Y, sencillamente, como no me pueden acusar a mí, como no pueden acusar a Venezuela de tener armas de destrucción masiva, como no nos pueden acusar de tener cohetes nucleares, de estar preparando un arma nuclear, de tener armas químicas, entonces inventaron una acusación que Estados Unidos sabe que es tan falsa como aquella acusación de las armas de destrucción masiva, que los llevó a una guerra eterna.

En Estados Unidos saben que eso es falso. Así que, yo creo que todo eso hay que ponerlo de lado y empezar a conversar en serio, con datos en la mano, y el gobierno de Estados Unidos lo sabe, porque se lo hemos dicho a muchos de sus voceros, que si quieren conversar seriamente sobre un acuerdo de combate contra el narcotráfico, estamos listos. Que si quieren petróleo de Venezuela, está lista Venezuela para inversiones estadounidenses como con Chevron, cuando quieran, donde quieran y como quieran.

En Estados Unidos deben saber que si quieren acuerdos integrales de desarrollo económico, también aquí en Venezuela —es que lo he dicho una y mil veces—, mira lo que sucedió con el tema de los migrantes. Te lo tengo que decir, porque llegamos a un acuerdo, el 31 de enero de 2024, con el enviado Rick Grenell, estaba funcionando perfecto, y hace tres semanas, las autoridades del gobierno de Estados Unidos renunciaron a seguir mandando migrantes a Venezuela, y sencillamente no mandaron más migrantes... Así que ellos hablan del tema de la migración, pero ellos son los que suspendieron el acuerdo de migración, entre otros temas pues. Si algún día hubiera racionalidad y diplomacia, pudieran perfectamente conversarse, y nosotros tenemos la madurez y la altura. Además somos gente de palabra, Ramonet. Somos gente de palabra, gente seria. Y algún día eso pudiera conversarse, con el gobierno actual o con quien venga después.

Ignacio Ramonet: Una pregunta muy importante, Presidente, entre las declaraciones últimas, en Washington, dicen que ha habido como un "ataque terrestre" en Venezuela, contra, pretendidamente, una factoría de elaboración de drogas. Su gobierno hasta ahora no ha ni confirmado, ni desmentido esa información. ¿Qué podría usted decirnos a ese respecto?

Nicolás Maduro: Mira, eso puede ser un tema que quizás conversemos dentro de unos días, en una segunda versión de este podcast, ¿verdad? Seguramente dentro de algunos días pudiéramos conversar. Lo que yo sí te puedo decir es que nuestro sistema defensivo nacional, que combina la fuerza popular, militar y policial, ha garantizado y garantiza la integridad territorial, la paz del país, y el uso y disfrute de todos nuestros territorios. Y nuestro pueblo está seguro y en paz.

Ignacio Ramonet: Usted tuvo una conversación directa con el presidente Donald Trump, ¿verdad? Y últimamente se ha dicho que ha habido una segunda conversación. ¿ Puede usted confirmar si hubo esta segunda conversación con el presidente Trump?

Nicolás Maduro: Ahí estuve viendo especulaciones sobre una segunda conversación. Nosotros hemos tenido, Ramonet, una sola conversación. Él me llamó el viernes 21 de noviembre pasado desde la Casa Blanca, y yo estaba en el Palacio de Miraflores. Conversamos 10 minutos. Fue una conversación, como yo he dicho, respetuosa, muy respetuosa, cordial.

Ignacio Ramonet: ¿Qué le dijo el presidente Trump?

Nicolás Maduro: Lo primero que me dijo fue, "Mr. President Maduro". Y yo le dije, "Mr. President Donald Trump". Y creo que fue hasta agradable esa conversación. Pero de ahí las evoluciones post-conversación no han sido agradables.

Esperemos. Yo todo se lo encargo a Dios. Dios Todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Sobre todo un día como hoy, 31 de diciembre. Con un cielo maravilloso, majestuoso, con ese color mientras la tarde va cayendo, en esta Caracas pacífica y bella. Yo todo se lo encomiendo a Dios, Dios sabe lo que hace. Nosotros actuemos con ética, con moral, con patriotismo, con amor a nuestra patria.

Para el 2026, que es el año que he llamado yo el "año del Reto Admirable" nosotros vamos a superar perturbaciones, problemas, y vamos a poder seguir consolidando un país como Venezuela, que sea un país en paz. Y al pueblo de Estados Unidos, yo le digo lo que le he venido diciendo que aquí, en Venezuela, tiene a un pueblo hermano. Al pueblo de Estados Unidos, inclusive le digo, aquí tienen a un gobierno amigo. Yo conozco bien Estados Unidos, bastante he manejado así por Nueva York, Boston, Baltimore, Philadelphia, New Jersey, Queens, Manhattan, Washington, bastante he manejado.

Yo le dije al presidente de Estados Unidos eso. Bastante conozco la avenida Constitution, que es bellísima. La avenida Pensilvania, donde queda la estatua en homenaje a Bolívar. El monumento a Lincoln, que es una belleza. Y bastante he manejado por allá. Y debe saber el pueblo de Estados Unidos que aquí tiene un pueblo amigo, amistoso, pacífico, y tiene un gobierno también amigo, deben saberlo. Y que nuestra consigna es muy clara: Not war, yes peace.

Ignacio Ramonet: Última pregunta, Presidente, sobre esto precisamente. Lo hemos visto a usted estas últimas semanas, en estas circunstancias de presión indiscutible, lo hemos visto muy activo en público y muy arropado por las masas populares. O sea, usted no está en un búnker, protegiéndose de esta amenaza. Está usted rodeado de gente y algunas de sus intervenciones han dado la vuelta al mundo. Precisamente este eslogan "no war, yes peace", en las varias canciones que se han hecho. Creo que las redes sociales han expresado una gran simpatía hacia usted. Y yo quiero que terminemos con una reflexión personal suya ¿Cómo vive usted esta situación personalmente, psicológicamente, espiritualmente ante la amenaza de un ataque por la primera potencia militar del mundo?

Nicolás Maduro: Yo tengo un búnker infalible: Dios Todo Poderoso. Yo le entregué Venezuela a nuestro Señor Jesucristo. Él es el rey de reyes. El rey de aquí, de nuestra patria. Me encomiendo a él todos los días. Le encomiendo nuestra patria. Siempre, no ahora, siempre. Y además, el pueblo es nuestro mayor escudo, nuestra mayor inspiración, nuestra mayor energía. Porque por ese pueblo hemos recibido todo lo que somos.

Y por ese pueblo damos todo lo que somos. Yo, sencillamente, no soy yo. Yo represento un proyecto histórico de 500 años de lucha. Te podría decir, yo soy Guaicaipuro, yo soy Zamora, yo soy Chávez, porque soy el pueblo. Y arroparse al pueblo, abrazar al pueblo, entregarle el poder al pueblo, es la razón de ser, y la esencia de nuestro proyecto histórico y por ese camino siempre nos irá bien, siempre, en cualquier circunstancia. Nuestra decisión absoluta es ser leal al juramento de llevar nuestra patria a la grandeza. Pero para que Venezuela sea grande, no tenemos que hacerle daño a nadie. ¿Verdad? Así como Estados Unidos, que quieren ser grandes de nuevo. Bueno, que sean grandes por el esfuerzo, por el trabajo, por la vocación pacifista. Y no por la amenaza, ni por la guerra. Ya basta, no más guerra. Son convicciones. A nosotros nos mueven convicciones, compromisos, juramentos, y una fuerza divina, sagrada, que se pierde de vista. Porque Dios está con nosotros, y como dice nuestro pueblo: "si Dios con nosotros, ¿quién en contra?" Así que la victoria en cualquier circunstancia, siempre nos pertenecerá. Por eso la tranquilidad, la serenidad, y la confianza de que estamos defendiendo la causa más justa que jamás se haya defendido. Y que la victoria de la paz nos pertenece.

Ignacio Ramonet: Gracias Presidente y feliz año.

LE MONDE DIPLOMATIQUE  DdA, XXI/6217

CON EL ATAQUE DE USA A VENEZUELA, ESPAÑA SUSCRIBE DOS COMUNICADOS DISTINTOS

 


Lazarillo

El nuevo desprecio a los principios de la Carta de las Naciones Unidad que la mayoría de los países de la Unión Europea, salvo Hungría, han vuelto a protagonizar como señal inequívoca de acatamiento a su sumisión al gobierno de los Estados Unidos presidido por Donald Trump, denota hasta qué punto está la Europa a la que pertenecemos a disposición de lo que le plazca al inquilino de la Casa Blanca, Groenlandia incluida. En el comunicado de la UE se especifica que  Nicolás Maduro, el presidente secuestrado de Venezuela en una acción armada, es un presidente ilegítimo ("carece de la legitimidad de un presidente elegido democráticamente"), algo que para nada se lee en el texto suscrito por el gobierno español junto a los de Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay. El gobierno de Pedro Sánchez ha suscrito los dos comunicados, siendo distintos. No ha querido quedar mal con los gobiernos progresistas de América Latina, ni ha tenido capacidad de influencia para que el comunicado de estos fueran el de la Unión Europea, que ha tardado mucho en hacerlo público, como si lo hubiera consultado con la Casa Blanca.

DdA, XXI/6217

VIETNAM, AFGANISTÁN, VENEZUELA...LA REACCIÓN POPULAR RARA VEZ ES INMEDIATA


US President Donald Trump points as he speaks during a political rally in Rocky Mount, North Carolina on December 19, 2025. (Photo by ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP)
(AFP/AFP)

Los imperios exacerban su violencia en su fase de declinación, escribe el articulista de Página/12 en este artículo. Pese a los himnos triunfales que suenan en la Pennsylvania Avenue de Washington, el hecho de haber ganado una batalla no significa que se haya ganado la guerra. El mismo entusiasmo prevalecía cuando se bombardeaba furiosamente a Vietnam y, décadas después, a Afganistán. Y en ambos casos Estados Unidos terminó sufriendo traumáticas y humillantes derrotas. Si algo enseña la historia es que aventuras como la que hoy nos preocupan suelen terminar mal para el imperio. No hay muchos elementos para pensar que ahora el desenlace será más sonriente para la banda de delincuentes que gobierna Estados Unidos, aunque haya que esperar un tiempo porque la reacción popular ante las agresiones imperiales rara vez es inmediata. Pero una vez que se enciende es imparable.

Atilio Borón

Donald Trump acaba de destruir lo poco que aún quedaba del tan mentado “orden mundial basado en reglas”. El bombardeo de numerosas instalaciones militares (y sus inevitables daños colaterales en objetivos civiles) en Caracas y alrededores seguido por el secuestro -que no “extracción”- del presidente Nicolás Maduro Moros abre un nuevo capítulo en el sistema internacional en donde numerosos actores van a poder utilizar el precedente sentado por Trump en Venezuela para resolver a su favor conflictos de poder en las más diversas locaciones del planeta.

El autoproclamado “presidente de la paz” y frustrado aspirante al Premio Nobel de la paz ha sido el más belicista de los últimos tiempos: arma hasta los dientes al genocida Benjamin Netanyahu y le prodiga toda clase de protección, desde la diplomática hasta la militar y mediática; obliga a sus indignos vasallos europeos a comprar armas y pertrechos militares para sostener al neonazi Volodimir Zelenski prolongando el martirio de la población ucraniana en una guerra que ya está irremediablemente perdida y que Trump había alardeado que la terminaría en 24 horas; extraviado por su patológica megalomanía Trump ordena bombardear el norte de Nigeria para, según él, poner a salvo a algunas comunidades cristianas supuestamente agredidas por fieles del Islam; se atribuye haber logrado la paz en Gaza, una mentira enorme porque el régimen racista israelí continúa con su matanza, ahora apelando al hambre, la sed y el colapso de la salud pública mientras más de seis mil camiones esperan hace meses en la frontera cargados de alimentos, agua y medicamentos; se vanaglorió de haber logrado la paz entre Camboya y Tailandia pero los ataques entre ambas partes se suceden sin pausa.

Y ahora es el turno de Venezuela, en una costosísima operación que duró largos meses y que culminó con el sorprendente secuestro del presidente y su señora esposa, Cilia Flores. En su conferencia pública Trump dijo que este operativo militar demuestra que Estados Unidos es el país más poderoso del mundo, un mensaje explícito dirigido a China y, en cierto sentido, también a Rusia. No sólo eso: se ungió a sí mismo como administrador imperial de Venezuela al decir que “conduciremos el país hasta que podamos hacer una transición juiciosa y apropiada”, y aclaró que Washington no va a permitir que “otro se haga con el poder en Venezuela sin tomar en cuenta los intereses de su pueblo”, suponiendo que el pueblo chavista, supuestamente abatido y domesticado, lo vaya a recibir como su salvador y no como un bandido que vino a robarle su petróleo, lo único que le interesa a Trump. A éste jamás le preocuparon la democracia, la justicia, la libertad o los derechos humanos, y mucho menos en esta parte del mundo, y las y los venezolanos lo saben muy bien.

Embriagado por sus palabras, Trump acusó a Maduro de traficar una “cantidad colosal” de drogas en los Estados Unidos por medio del (ficcional) Cartel de los Soles y de enviar disimulados como migrantes a criminales del Tren de Aragua. Además calificó al narcotráfico como una campaña orquestada por Venezuela para matar ciudadanos estadounidenses, equiparándola con las mayores organizaciones terroristas a nivel global. Una mentira más de un embustero serial: el Washington Post demostró que en su primer mandato Trump dijo 30.573 mentiras. En todo caso no deja de llamar la atención que esta preocupación por poner a salvo a la población estadounidense de los estragos del narcotráfico no haya sido tenida en cuenta cuando indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, sentenciado por la justicia de Estados Unidos a 45 años de prisión por haberse comprobado que participó en diversos operativos que culminaron con la introducción en ese país de más de 400 toneladas de cocaína y otras drogas. Pero el narcotraficante es Maduro.

La desesperación de Trump por mostrar algún éxito en la política exterior, luego de casi un año de continuos traspiés, lo impulsó a apostar todas sus fichas en la operación venezolana. Pero este fue apenas el primer acto de una tragedia que tendrá varios episodios más, y es poco probable que los siguientes sean tan afortunados para Washington como el de esta madrugada. Además incentivará conductas semejantes en otros actores del ya convulsionado sistema internacional. ¿Por qué Beijing debería esperar hasta el 2049, cuando se cumplan cien años del triunfo de la Revolución, para completar la reunificación de Taiwán, una rebelde provincia china manipulada por Estados Unidos para acosar a la República Popular China? Sobre todo si sobran los antecedentes que demuestran irrefutablemente que Taiwán siempre formó parte de China.

Entre otros antecedentes de peso hay cuatro cartas reversales cursadas entre Washington y Beijing que así lo certifican. ¿Por qué debería el régimen de Tel Aviv esperar un minuto más y no aplicar todo su formidable poderío militar para acabar con la Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania y construir el Gran Israel, desde el río hasta el mar, extendiendo aún más el incendio en Medio Oriente? ¿Por qué Azerbaiyán debería abstenerse de culminar su campaña y apoderarse definitivamente de todo el territorio de Armenia? ¿Por qué Rusia debería abstenerse de acabar rápidamente la guerra descargando ahora sí todo su potencial destructivo para devastar a Ucrania y quedarse con gran parte de su territorio? ¿Qué reglas le impedirían hacer eso, en imitación a lo hecho por Trump?

Nada de lo hecho por el magnate neoyorquino debe sorprendernos. Los imperios, lo hemos repetido cien veces, exacerban su violencia en su fase de declinación. Pero pese a los himnos triunfales que hoy suenan en la Pennsylvania Avenue de Washington, el hecho de haber ganado una batalla no significa que se haya ganado la guerra. El mismo entusiasmo prevalecía cuando se bombardeaba furiosamente a Vietnam y, décadas después, a Afganistán. Y en ambos casos Estados Unidos terminó sufriendo traumáticas y humillantes derrotas. Si algo enseña la historia es que aventuras como la que hoy nos preocupan suelen terminar mal para el imperio. No hay muchos elementos para pensar que ahora el desenlace será más sonriente para la banda de delincuentes que gobierna Estados Unidos, aunque haya que esperar un tiempo porque la reacción popular ante las agresiones imperiales rara vez es inmediata. Pero una vez que se enciende es imparable.

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