viernes, 30 de octubre de 2026

UN SISTEMA CORROÍDO POR EL DINERO QUE HACE NEGOCIO CON LA TRAGEDIA

La tragedia ferroviaria de Urda, con casi setenta víctimas mortales, ha tenido otra consecuencia para quienes necesitan desplazarse entre Madrid y Andalucía: encontrar una alternativa al tren se ha convertido en un problema para el bolsillo. Con la línea de alta velocidad interrumpida, algunos viajeros se han encontrado con coches de alquiler por 900 euros durante dos días y plazas en vehículos compartidos que han pasado de precios habituales de unos 20 euros a ofertas de entre 120 y 150 euros. Una emergencia que algunos aprovechan para hacer negocio con la necesidad ajena.


Las subidas afectan a personas que necesitan regresar a sus casas, acudir al trabajo o desplazarse por motivos familiares. También a quienes deben viajar para acompañar a víctimas del accidente. En un momento de desconcierto y con las alternativas limitadas, el aumento de las tarifas convierte el desplazamiento en un gasto difícil de asumir. No es una cuestión de lujo ni de consumo prescindible: se trata de poder llegar a casa.

El Ministerio de Consumo ha confirmado que está detectando un aumento generalizado de los precios en los transportes alternativos y trabaja para recuperar el decreto que permitiría limitar las subidas abusivas durante situaciones de emergencia. La norma ya se aprobó en febrero, tras el accidente ferroviario de Adamuz, pero fue derogada por el Congreso con los votos en contra de PP, Vox y Junts.

Hacer negocio con la necesidad

Los casos conocidos muestran cómo una alteración extraordinaria del transporte puede convertirse en una oportunidad para elevar los precios. Según los testimonios recogidos por Informativos Telecinco, un coche de alquiler para dos días llegó a costar 900 euros. En las plataformas de viajes compartidos, una plaza entre Andalucía y Madrid que se había reservado por 52 euros llegó a anunciarse por cantidades de entre 120 y 150 euros.

En el caso de BlaBlaCar, los precios de los trayectos los fijan los propios conductores, y la empresa sostiene que dispone de una política de precios recomendados por kilómetro. La compañía afirma que no ha observado grandes cambios en el precio medio de los trayectos publicados. Estas explicaciones no eliminan, sin embargo, la preocupación por las ofertas concretas denunciadas por los usuarios.

FACUA ha pedido a los consumidores que comuniquen los precios que consideren anómalos para poder investigar posibles abusos. Pero la denuncia posterior no siempre basta: cuando una persona necesita desplazarse de inmediato, difícilmente puede esperar a que se resuelva una reclamación. Por eso, las organizaciones de consumidores reclaman herramientas que permitan actuar antes de que la situación se traduzca en un perjuicio económico.

Una regulación que la derecha tumbó

La respuesta del Ministerio de Consumo pasa por recuperar el real decreto-ley aprobado el pasado 10 de febrero. La norma facultaba al Gobierno para establecer límites temporales a los precios de productos y servicios cuando una emergencia alterase de forma excepcional la oferta y la demanda sin que existiera un aumento equivalente de los costes empresariales.

El mecanismo tomaba como referencia los precios registrados durante los 30 días anteriores a la emergencia. Si el precio máximo de ese periodo superaba en más de un 50% el precio medio, el límite podía fijarse en el precio medio más ese 50%. El objetivo era impedir que las empresas utilizaran situaciones extraordinarias para elevar las tarifas muy por encima de sus niveles habituales.

Sin embargo, el 26 de febrero, PP, Vox y Junts votaron contra la convalidación del decreto y dejaron sin efecto la medida. Durante el debate, el PP calificó la propuesta de intervencionista, Junts la tachó de populismo y Vox rechazó la intervención del Gobierno en el mercado. La consecuencia es que, ante el accidente de Urda, el Ejecutivo carece de aquella herramienta general para topar los precios.

Consumo pretende ahora aprobar de nuevo la norma. La tramitación podría tener más posibilidades en la Diputación Permanente del Congreso, donde el voto de Junts no tendría el mismo peso para bloquear la medida junto a PP y Vox. Por el momento, se trata de una iniciativa en preparación, no de una regulación ya vigente.

Cuando el mercado no pone límites

La discusión va más allá de los precios de un billete o un coche de alquiler. En situaciones de emergencia, la demanda aumenta de golpe y las alternativas escasean. Si no existen mecanismos de protección, esa necesidad puede traducirse en precios inaccesibles para quienes menos margen económico tienen.

El mercado no garantiza por sí solo que los servicios esenciales sigan siendo asequibles cuando más se necesitan. La posibilidad de elevar tarifas ante una catástrofe puede resultar rentable para algunos, pero desplaza el coste de la emergencia hacia las personas afectadas.

La tragedia de Urda vuelve a poner sobre la mesa una cuestión básica: si la ciudadanía debe afrontar las consecuencias de una catástrofe, las instituciones tienen la responsabilidad de evitar que esa vulnerabilidad se convierta también en una oportunidad de negocio. La norma que Consumo quiere recuperar no resolverá todos los problemas del transporte, pero permitiría poner límites a una práctica que no debería normalizarse.

MUNDO OBRERO

"UNA GENERACIÓN Z QUE LLENA IGLESIAS Y PLAZAS DE TOROS"


Ana Cardo

Se pueden decir muchas cosas de las jóvenes generaciones de un partido conservador como el PP, fundado bajo el nombre de Alianza Popular por varios ministros del viejo régimen, pero al cronista del diario Tribuna de Ávila le ha parecido noticioso resumir la intervención del nuevo presidente de las Nuevas Generaciones del Partido Popular con un titular que llama la atención al referirse a la propia generación a la que pertenece el nuevo líder: la que está volviendo a llenar las iglesias y las plazas de toros. Los últimos datos del CIS  registran una bajada substancial en el número de creyentes, hasta el punto de ser superados por los agnósticos y ateos por primera vez en la historia del país, con un descenso porcentual también del número de alumnos que estudian religión. En cuanto a la tauromaquia, el porcentaje de asistencia no pasa del 8 por ciento, con una caída del 15 por ciento en la última década, a pesar de los incentivos promocionales de algunos gobiernos autonómicos de la derecha y extrema derecha. Así que la generación joven Z esa, devota de Frascuelo y de María, sólo debe estar en el coco y el afán del nuevo líder de las juventudes del Partido Popular.

DdA, XXII/6609

EDUARDO ORTEGA Y GASSET, UN PERSONAJE DECISIVO EN LA HISTORIA DEL SIGLO XX

Sánchez Tárrago rescata del olvido a un republicano silenciado por el franquismo y desconocido por la democracia. Su viuda escribió una carta a Felipe González, solicitando que el gobierno devolviera sus bienes incautados. Murió esperando contestación. La creación de la Asociación Cultural Eduardo Ortega y Gasset, que ahora se presenta en la Fundación Ortega-Marañón, va a ser un acicate para rescatar del olvido a un ciudadano que luchó por la dignidad de su tiempo.


UN SANTO LAICO

Félix Maraña

Haciendo un remedo de la broma popular que repetía lo de «Ortega y Gasset son dos», publiqué en estas páginas un artículo con el título afirmativo de ‘Ortega y Gasset son dos’. Me refería al filósofo, José, y al mayor de sus hermanos, Eduardo, periodista, jurista, intelectual, gobernador civil de Madrid el 14 de abril de 1931, mentor de la II República, de la que fue Fiscal General en plena Guerra Civil, diputado, abogado en ejercicio y digno ciudadano en el exilio, hasta su muerte en Caracas en 1965. Desparecía la figura, que no la memoria, de un hombre dedicado al servicio público, generoso, lleno de humanidad, solidario, como miembro de la Liga de Derechos Humanos, y predicador del entendimiento y la concordia. Todo ello a pesar del sufrimiento que padeció como víctima de atentados terroristas, de los que se salvó su familia por la reacción valiente de su esposa, que en una ocasión atrapó la caja con la bomba explosiva debajo de un colchón. De algún modo, le inspiraba el espíritu del presidente Manuel Azaña en su invocación a la «paz, piedad y perdón». Así lo predicó Eduardo a sus hijos y nietos, lo que llevó a calificarle por uno de sus hijos como «un santo laico».

Efectivamente, se trataba de un hombre excepcional, hijo de una familia donde la libertad de pensamiento, el amor a la cultura y el ejercicio del periodismo les venía por herencia de su padre, José Ortega Munilla, cuya tarea en la modernización de las empresas de comunicación fue decisiva en el primer tercio del siglo XX. Y, volviendo al principio de lo que hoy sería un meme así llamado, los Ortega y Gasset no sólo era dos, sino tres, pues su hermano Manuel fue también un intelectual, dedicado a la ciencia con resultados de excelencia. Ha sido el historiador Carlos Sánchez Tárrago, doctor en Historia por la Universidad de Alicante con una tesis sobre Eduardo Ortega y Gasset (2025), quien ha despejado el meme, recordándonos que también Miguel formaba parte de esa familia de intelectuales en la que sobresale el filósofo José, que implantó en España un fervor y criterio de pensamiento instalado en la modernidad, siendo en su tiempo, con Unamuno y Blasco Ibáñez, enseña y referencia de la cultura en Europa y América. 

Carlos Sánchez Tárrago ha devuelto al presente la figura de un personaje decisivo en la historia del siglo XX, a quien sepultó el silencio. Su tesis doctoral, la biografía del político e intelectual, y, pensando en el futuro, la creación de la Asociación Cultural Eduardo Ortega y Gasset, son momentos decisivos para recuperar la memoria de quien dejó como una de sus máximas: «Hay que reconocer las cosas buenas que hicieron los malos y las cosas malas que hicieron los buenos». Entre las buenas, el mayor de los Ortega y Gasset nos dejó su conducta solidaria y generosa. Exiliado en la dictadura de Primo de Rivera, Eduardo fue el hombre que recibió a Unamuno al llegar a Francia desde Fuerteventura, y sería, durante el exilio de los seis años, apoyo decisivo para que Unamuno se instalara en Hendaya, acogido por el afecto de los Ortega y Gasset en la villa de Kaby-Gosho. Allí se editaba la revista ‘Hojas Libres’, redactada casi en su totalidad por Eduardo, y en la que tanto él como don Miguel lanzaban saetas de crítica razonada y punzante al rey Alfonso XIII y al dictador. Tanto la profesora Ana Urrutia, como quien esto escribe –hemos publicado un estudio reciente en la Universidad de Salamanca sobre la relación de ambos personajes– hemos convenido que, sin la colaboración de Ortega y Gasset, Unamuno no hubiera podido vivir, ni siquiera aguantar, una semana en Hendaya, lejos de la familia y perseguido por la policía. Pero gracias a su acogida, el filósofo vasco escribió la parte más sobresaliente de su poesía. Unamuno sería nombrado ciudadano de honor de la República. Ambos entraron por Irún en 1930, tras la caída de la dictadura. Eduardo siguió predicando la necesidad de la República, escribiendo un opúsculo que presentó en el Ateneo de Madrid. También participó en el Pacto de San Sebastián. 

Sánchez Tárrago rescata del olvido a un republicano silenciado por el franquismo y desconocido por la democracia. Su viuda escribió una carta a Felipe González, solicitando que el gobierno devolviera sus bienes incautados. Murió esperando contestación. La creación de la Asociación Cultural Eduardo Ortega y Gasset, que ahora se presenta en la Fundación Ortega-Marañón, va a ser un acicate para rescatar del olvido a un ciudadano que luchó por la dignidad de su tiempo.

LA NUEVA CRÓNICA  DdA, XXII/6609


VILLARROYA APUNTA A ISRAEL EN EL PROGRAMA DE CINTORA


Félix Población

José Miguel Villarroya pasó de las redes sociales al plató de televisión que le ofreció Jesús Cintora porque, además de lo mediáticas que resultan la vehemencia y énfasis en sus intervenciones, es un insólito tertuliano que no tiene reparo en defender a los viejos regímenes comunistas cuando tiene ocasión, después de haber residido en la República Democrática Alemana y doctorarse en historia en la Universidad Libre de Berlín. Como periodista, sostiene Villarroya opiniones que sorprenden por la singularidad de sus criterios y que suscitan casi siempre discusiones encendidas en los programas de Cintora (ahora en Mañaneros 360). Centrándose en el trágico accidente ocurrido en la provincia de Toledo en el que perecieron 69 personas, expuso Villarroya su extrañeza -la misma que apreciamos muchos-  ante el fallo sucesivo de los varios sistemas de seguridad en el tramo por donde circulaban los trenes que colisionaron, dejando en segundo término el fallo humano en la central de Atocha de Madrid. Comentó el historiador y periodista que sobre ese sistema de seguridad se estaban haciendo unas pruebas precisamente estos días con una empresa francesa con capital israelí, encargada de la seguridad en el ámbito de los transportes, entre otros. "Esto no es conspiranoia, añadió cuando se lo cuestionó Cintora. Yo no digo que haya gente que haya provocado nada, pero amenazas han venido desde Israel*. A mí me llegan informaciones de ese mundo oscuro que se suele equivocar poco y que me va diciendo cosas". "¿Por qué apuntas a Israel? En tus redes has puesto algo fuerte", insistió el presentador de 'Mañaneros 360', aludiendo al contenido de una publicación en 'X' que iba en la misma línea de lo señalado en su programa. "Hombre, porque las compañías son israelíes. No es conspiranoia, son datos. Si la gente mirara los datos, vería qué empresas están llevando la seguridad del AVE y qué empresas están subcontratadas. Porque hay siete empresas subcontratadas llevando el tema de la seguridad, lo cual me parece lamentable. Debería ser una empresa estatal española". De ahí no pasó Villarroya, dejó antes sin aclarar que algo de esto se podrá saber  el próximo sábado, sin que en ningún caso basara su previsión en ninguna fuente. 

*Quizá aluda Villarroya al 10 de abril de 2026, cuando medios como la agencia EFE se hicieron eco del vídeo de, primer ministro Benjamín Netanyahu en el que declaraba que España está librando “una guerra diplomática contra Israel” y que no permitirá que ningún país que adopte esta postura se quede “sin pagar un precio inmediato” por ello. No obstante, en ese vídeo no menciona en ningún caso que “podrían producirse cortes de energía repentinos y accidentes de tren”, como si se trató de propagar mediante información falsa añadida difundida en las redes y luego desmentida. 

DdA, XXII/6609

CLAUDIA SHEINBAUM Y LÓPEZ OBRADOR DESPIDEN A CUAUHTÉMOC CÁRDENAS, EL PRECURSOR

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La noticia de la muerte de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, hijo del recordado presidente Lázaro Cárdenas, generó inmediatas reacciones y mensajes de pesar y tristeza en su país, entre ellas la de la jefa del Ejecutivo, Claudia Shienbaum, así como la del ex presidente Andrés Manuel López Obrador,  funcionarios, políticos y líderes sindicales que reconocieron el papel central que jugó en la historia política del país. Sheinbaum definió a Cárdenas Solórzano como “un hombre de principios firmes, que transformó la vida política de nuestro país”. Marcó, dijo, el inicio de la democracia en México.

GALERÍA: En imágenes: la vida de Cuauhtémoc Cárdenas, ícono de la izquierda mexicana

LA JORNADA

En redes sociales, afirmó que su dignidad y convicción republicana “quedan como un referente imprescindible para nuestra nación”. Hijo del general Lázaro Cárdenas “supo honrar ese legado con una trayectoria congruente, siempre fiel a la defensa de la soberanía nacional y las causas sociales”.

El ex presidente Andrés Manuel López Obrador lamentó la muerte de quien por años fue aliado y aseguró que sin la presencia y labor del ex candidato presidencial la realidad política del país sería otra.

A través de sus redes sociales, el tabasqueño señaló que Cárdenas “fue un transformador; nos deja sus enseñanzas y los ideales que nunca mueren”. Durante su mandato presidencial tuvo un distanciamiento con el ingeniero por la posición crítica que éste asumió ante algunas de las políticas del primer gobierno de la 4T.

La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, también externó sus condolencias y aseguró que el legado de Cárdenas, primer jefe de Gobierno capitalino, seguirá latiendo en la memoria de la ciudad, “de cuya democracia fue fundador y protagonista”.

La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, indicó que Cárdenas siempre luchó por sus ideales: “su legado permanecerá en la historia de México”.

Políticos y legisladores se unieron a la pena. El presidente del Senado, el morenista Higinio Martínez, se unió a las expresiones de pesar. Expuso que a partir de 1988 “este país inició su cambio gracias a él”. Recordó que lo acompañó en sus tres campañas presidenciales. “Viví y conocí de cerca su fuerza moral y calidad humana”, escribió en mensaje a través de su cuenta de X. A su vez, el coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, apuntó que México pierde a un demócrata nacionalista.

La fiscal general de la República, Ernestina Godoy, apuntó que en el México moderno no se podría hablar de la lucha por la democracia sin la figura solemne y sobria del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

También, el dirigente del Sindicato Nacional Minero, Napoleón Gómez Urrutia, lamentó el fallecimiento del ingeniero y enfatizó que deja un “inmenso legado en el movimiento de izquierda”.

LA JORNADA  DdA, XXII/6609

jueves, 29 de octubre de 2026

ÓSCAR PUENTE DEBERÍA DIMITIR, PERO MÁS CONVENIENTE ES AGUANTAR

 


A título personal, si tuviese que opinar, os diría que con el corazón en la mano recomendaría la dimisión del ministro por mera coherencia institucional. Pero mejor escenario sin duda desde un punto de vista estratégico es no tocar nada y mantener la posición. En la frialdad de la lógica, las concesiones en precampaña se transforman rápidamente en síntomas de agotamiento mientras que la resistencia ante la presión extrema se interpreta desde el electorado como liderazgo y cohesión interna. Falta comprobar, añadimos a lo que dice el autor, las causas del accidente, sin que se descarte ninguna.

Àlex López

¿Qué debe hacer Pedro Sánchez? ¿Debe forzar la dimisión de Puente? ¿Cesarlo? ¿Aguantar? Yo lo tengo muy claro.
Como muchos sabéis mi campo de especialización es la Teoría de Juegos matemática y habitualmente colaboro con empresas multinacionales asesorándolas en la toma de decisiones puramente estratégicas en entornos de alta incertidumbre.
Hoy os propongo un ejercicio pedagógico y técnico y aplicar las matemáticas, siempre serenas y frías, utilizando un modelo dinámico de suma no nula en la encrucijada tan compleja a la que se enfrenta el Gobierno y las exigencias de dimisión sobre el ministro Óscar Puente en plena campaña preelectoral.
A título personal, si tuviese que opinar, os diría que con el corazón en la mano recomendaría la dimisión del ministro por mera coherencia institucional. Esa es la excelencia moral que la izquierda espera, en una clave totalmente opuesta a los motivos que esgrime la derecha. Eso es lo que mi intuición me dicta.
Pero cuando uno se pone la chaqueta de asesor profesional y entra en lo que yo llamo War room, debes dejar las emociones fuera y utilizar la cabeza.
Si el presidente me pidiera consejo como estratega este sería el análisis de los tres posibles escenarios:
1. El Cese.
En teoría de juegos entregar una pieza sin recibir nada a cambio se interpreta como una debilidad. Si Sánchez cesa a Puente la oposición no cambiará su relato ni se dará por satisfecha. Validará el relato sobre la incompetencia y escalará solicitando la dimisión de Pedro Sánchez. El coste electoral sería máximo porque desmovilizaría al votante propio y desataría el pánico.
2. La dimisión.
Sería un intento de cortafuego donde el ministro asumiría el coste en primera persona. Aislaría la crisis temporalmente pero privaría al partido de un perfil fuerte. La oposición se anotaría una victoria psicológica que les daría combustible para toda la campaña.
3. El enrocamiento.
La inacción estratégica consiste en mantener la posición y absorber el impacto inicial. Desde el punto de vista técnico los marcos críticos en política tienen rendimientos decrecientes si no se alimentan con nuevas variables. Si el Gobierno no entrega el cargo del ministro se obliga a la oposición a estirar el mismo argumento durante semanas con el riesgo de saturar al votante moderado y al indeciso.
¿Cuál sería mi recomendación?
El filósofo y militar chino Sun Tzu, en su célebre libro ‘el arte de la guerra’, decía que en el campo de batalla es mejor retroceder un metro que avanzar un centímetro.
El mejor escenario sin duda desde un punto de vista estratégico es no tocar nada y mantener la posición.
En la frialdad de la lógica, las concesiones en precampaña se transforman rápidamente en síntomas de agotamiento mientras que la resistencia ante la presión extrema se interpreta desde el electorado como liderazgo y cohesión interna.
Además esa estrategia produce nerviosismo y sobreactuactión en el rival ofreciendo un vector matemático de salida ideal para contraatacar y desplazar el eje del debate hacia la gestión que está haciendo la oposición y su comportamiento.
En el marco actual un cese o dimisión no le va a mover un solo voto de la derecha hacia el PSOE pero si puede desmovilizar a la izquierda que va en Puente un perfil valiente por no decir que expulsaría a cualquier indeciso.
La política y el ajedrez son parecidos y rara vez se gana entregando la iniciativa al adversario.
Las matemáticas dicen que mantengamos la línea.
Ese sería mi consejo a Sánchez y lo que creo que debería hacer: aguantar.

DdA, XXII/6608

LA ECONOMÍA NEOLIBERAL TAMBIÉN ES UN FALLO HUMANO

La inversión en una infraestructura con tanta demanda de mantenimiento como es el AVE (111.000 euros por kilómetro al año) es probablemente insuficiente en un contexto en el que se ha decidido, siguiendo las directrices de la UE, liberalizar el acceso a las vías y sobrecargarlas con más trenes. La economía neoliberal dice que sí, pero la realidad material se resiente. Eso también es un fallo humano.


EDITORIAL

El 28 de octubre chocaron dos trenes. Los sistemas de seguridad LZB que tenían que haber bloqueado su paso fallaron, y lo único que podía impedir el accidente era una persona. Pero se produjo un fallo humano, nos cuentan.

Un fallo humano. Siempre se suele decir lo mismo, delante de la tragedia. Los humanos son falibles, no como la tecnología, no como la economía, que son impolutas y perfectas. Por tanto, hay que castigar al humano que cometió el fallo, y después seguiremos igual que antes. 

El controlador que dio las órdenes equivocadas, y que quizá pudo saltarse de renglón del LZB3 al LZB4 del manual que leía apresuradamente, se equivocó. Ese es el fallo humano del que nos hablan. Pero solo nos hablan de ese y hubo y hay más. Muchos más. 

El centro de control estaba dando órdenes a ocho trenes al mismo tiempo. Pero solo hemos oído el caos en la sala. En qué condiciones trabaja esta persona que de repente tiene esta responsabilidad inmensa. En qué condiciones trabajan todas las personas en ese centro de control. Seguramente, no en las más adecuadas. Eso también es un fallo humano. 

El sistema informático que controla el LZB que se colgó se basa en un software de 1992. Eso es tres años antes de que saliera el Windows 95, para que se hagan una idea. Poca gente hoy en día puede imaginarse en qué tipo de ordenadores corría eso. De hecho, en la comparecencia ante los medios, el ministro Óscar Puente no le dio mayor importancia a que se hubiera caído el sistema. Como si eso fuera algo habitual en la operativa. Normalizar el fallo, eso también es un fallo humano. 

La inversión en una infraestructura con tanta demanda de mantenimiento como es el AVE (111.000 euros por kilómetro al año) es probablemente insuficiente en un contexto en el que se ha decidido, siguiendo las directrices de la UE, liberalizar el acceso a las vías y sobrecargarlas con más trenes. La economía neoliberal dice que sí, pero la realidad material se resiente. Eso también es un fallo humano. 

Que los trenes tengan que llegar a la hora, que se haga correr a casi 300 kilómetros por hora un tren “a ciegas” porque todo tiene que llegar a la hora, porque nada puede parar para que no se resienta la enorme maquinaria de un sistema económico atroz, que lo devora todo, desde la educación hasta la sanidad, desde la vivienda hasta las infraestructuras. Eso también es un fallo humano, y posiblemente es el peor. Porque todo el mundo lo acepta como necesario e inevitable, cuando es deplorable y tremendamente discutible.

Que no dimita el ministro, aunque sea por pundonor, abrumado por el dolor inmenso. 

Que PP y VOX instrumentalicen la tragedia para poder ganar las elecciones y dejarlo todo exactamente igual, o peor, porque habrá que recortar pensiones y sanidad, nos dicen, entre otras cosas para comprar más armas.

Todo son fallos humanos. Todo es un fallo humano. Porque todo lo que hacemos es humano, y si falla, también es humano. 

También son humanas las víctimas de esta tragedia. Aunque algunos prefieran ignorarlo. 

Léas@también: Si depende de un fallo humano, es un fallo del sistema, por Gerado Tecé: Durante el Gobierno de Rajoy, el presupuesto en mantenimiento se desplomó. Con este Gobierno ha subido considerablemente, pero muy por debajo del aumento de pasajeros tras la liberalización del sector.

CTXT   DdA, XXII/6608

YO NO IBA EN ESE TREN



Alejandro Marías

Vivo en Madrid y, desde hace unos diez años, cada semana viajo en AVE para dar clases de viola da gamba en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla. Soy poco temeroso y nada supersticioso. Trato de disfrutar de mi vida día a día, teniendo muy presente que su fin, como para cualquiera, puede no estar lejos. Que nos pille disfrutados.
Es seguramente por esta actitud vital que el horrible accidente de Adamuz me impresionó como a todos, pero no más que a alguien que nunca viaja en tren. Son cosas harto improbables, que pueden ocurrir, pero no está en nuestra mano evitarlas; salvamos el pellejo a diario de peligros que ni intuimos. Puntualmente, pensé en las veces que habría pasado por aquella vía mal soldada o que habría viajado en aquel tren, aunque relativizaba por lo improbable de que te pille algo así. Sin embargo, me fue haciendo mella poco a poco el pensar en tantas caras que veo cada semana a bordo: pasajeros frecuentes y personal de Renfe con quienes apenas cruzo una palabra, pero que veo recurrentemente. No sabemos nuestros nombres ni apenas nada el uno del otro: ellos de mí, que viajo con un instrumento grande; yo de ellos, solo en qué trabajan. Pero conocemos nuestras caras, nos vamos viendo cumplir años, percibimos nuestro estado de ánimo y nos sonreímos para hacernos el día algo mejor. Hasta me atrevería a decir que nos tenemos cierto afecto, aunque solo sea por la fraternidad que surge de viajar en un mismo vehículo (también compartí apagón con algunos de ellos, en un olivar al lado de Urda). No sabía quiénes habían muerto en Adamuz, pero, a lo largo de las siguientes semanas, subía al tren y me llenaba de alegría saber que aquellas caras familiares estaban bien. Así se lo expresé a algún empleado, y sé que era recíproco.
Hoy estoy destrozado. Ya no son “cosas que pueden ocurrir”. Esto no debería poder ocurrir. Durante siete u ocho años prácticamente nunca tuve un retraso en el AVE Madrid-Sevilla. Con independencia de que haya habido un fallo humano, como parece, desde hace dos o tres años no hay día que mi tren no se detenga en medio del trayecto y pase un rato a velocidad de bicicleta. Ahora deduzco por qué y tomo conciencia de que solo era cuestión de tiempo, de que esa línea no funciona bien y de que sus permanentes retrasos estaban avisando a unos políticos y a unos directivos que andan pendientes de otras cosas. Cosas que nada tienen que ver con que lleguemos vivos a nuestro destino.
Pienso en las víctimas, en sus familias destrozadas —que podrían ser la mía—, pero también en tantas caras conocidas que no voy a ver las próximas semanas. No sé cómo os llamáis, casi siempre estoy mirando al iPad y apenas levanto la vista cuando pasáis ofreciendo los poco apetecibles productos del bar móvil, pero ahora estoy pensando en vosotros. Me alegrará mucho mirarnos de nuevo, sonreírnos y saber que tampoco íbamos en ese tren.

DdA, XXII/6608

CUANDO LA CARROÑA POLÍTICA SE ALIMENTA CON EL DOLOR


Francisco González Tejera

La estampa ayer de las Juventudes de Falange y otras organizaciones de la ultraderecha neonazi frente al Ministerio de Transportes en Madrid es el enésimo recordatorio de cómo la carroña política se alimenta del dolor. Con el eco del trágico accidente de tren en Urda todavía fresco, el Cara al Sol, los insultos de "asesino" al ministro Óscar Puente y los disturbios nocturnos demostraron que para ciertos sectores la muerte no es una pérdida, sino un combustible. Pero tras el ruido de las bengalas queda el debate de fondo: cómo gestionan nuestros gobernantes los momentos en los que el Estado falla y se cobran vidas humanas. Y ahí, el historial del Partido Popular arrastra un lastre difícil de sacudir.
Hay una especie de manual no escrito en la derecha española cuando estalla una catástrofe bajo su mando. Ocurrió con el hundimiento del Prestige, con los cadáveres mal identificados del Yak-42, con la mentira oficial del 11-M y, de forma descarnada, durante la pandemia en las residencias de ancianos de Madrid. El patrón siempre es idéntico: primero se minimiza el riesgo, luego el líder desaparece en el momento más crítico y, finalmente, se enciende el ventilador de las culpas para salvar el pellejo político.
El ejemplo más brutal de esta inercia lo vimos con la DANA de Valencia. Mientras los teléfonos de media provincia se ahogaban sin recibir una alerta a tiempo y el agua ya se cobraba las primeras víctimas, Carlos Mazón estiraba una sobremesa privada, bien acompañado, incomunicado y ajeno al comité de emergencias que lo esperaba. Lo que vino después fue un espectáculo todavía más bochornoso de versiones cambiantes, mentiras de patas cortas y una estrategia asquerosa de culpar a los técnicos de la Aemet o a la Confederación Hidrográfica. Al final, la presión de la calle arrancó su dimisión un año tarde, pero el blindaje de su acta de diputado autonómico sigue ahí, como un paraguas de aforamiento por lo que pueda pasar en los juzgados. Para el PP, el caso parece cerrado con los últimos autos que descartan la vía penal directa, pero el veredicto social de negligencia ya es imborrable.
Ahora las tornas han girado. El desastre ferroviario de Urda ha puesto el foco sobre el actual Gobierno central y el desgaste de Óscar Puente parece total a las puertas de unas elecciones generales que huelen a cambio de ciclo. La derecha y Vox han visto la oportunidad perfecta para devolver el golpe, usando el colapso de las infraestructuras como ariete electoral.
La paradoja es que este escenario hace que un gobierno de coalición entre el PP y la extrema derecha parezca inevitable a la vuelta de la esquina. Ojalá no sea así y me equivoque. Y es ahí donde surge la verdadera pregunta. Es muy fácil gritar en la oposición y capitalizar la rabia de la calle, pero el poder desgasta y las crisis siempre vuelven. Cuando les toque a ellos estar al mando de la mesa de emergencias, veremos si un ejecutivo condicionado por Vox aplica la transparencia de la que ahora presumen o si, como dicta su propia historia, vuelven a esconderse detrás de los manuales de control de daños mientras la realidad se mide en el número de ataúdes.
La paradoja es que este escenario hace que un gobierno de coalición entre el PP y la extrema derecha parezca tristemente inevitable a la vuelta de la esquina. Y es ahí donde surge el verdadero escalofrío. Es sumamente fácil jalear la rabia desde la oposición, pero el poder no entiende de discursos y el cambio climático no va a dar tregua. Pensar en cómo este bloque gestionará la próxima DANA, el próximo gran incendio o cualquier crisis sanitaria infunde un temor justificado: con un PP experto en esconderse detrás de los técnicos y un Vox terraplanista que niega la ciencia y purga los servicios de emergencia por motivos ideológicos, el cóctel promete ser letal. Cuando les toque a ellos estar al mando de la mesa de crisis, nos daremos cuenta de que la alternativa al colapso actual puede ser el sálvese quien pueda absoluto. Que el Señor nos coja confesados —y lo dice un agnóstico confeso.

DdA, XXII/6608
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LA ABYECCIÓN MORAL DE LA EXTREMA DERECHA ANTE UNA TRAGEDIA


Como diría el poeta de Orihuela: en Toledo se han muerto como del rayo sesenta y ocho personas, sin mérito para abandonarnos. Y siento más sus injustas muertes que mi vida al no comprender que un error humano pueda causar tanto daño, que la incompetencia pueda ser la causa del dolor o que la imparable tecnología digital lleve a tanta desgracia. Paco Blanco Prieto

Félix Población

Algún artículo editorial lo recuerda hoy al comentar el trágico accidente ferroviario en la provincia de Toledo, debido posiblemente a un fallo humano y a otros informáticos de seguridad que se han de investigar. Se trata del segundo en nueve meses en una misma línea del AVE. Después del primero, el ministro de Transportes llegó a decir que la posibilidad de otro accidente como el de Adamuz en una línea ferroviaria era "muy baja, bajísima". Con toda seguridad, el propio Óscar Puente habrá recordado sus palabras ayer. 

"No es asumible para un país como España sufrir dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en un mismo año", declaró Pedro Sánchez a las pocas horas de ocurrir los hechos. La exigencia de responsabilidades debe ser, por lo tanto, máxima, pues la doble tragedia, con más de un centenar de víctimas mortales, cuestiona la confianza de la ciudadanía en el Estado.

Dicho esto, es inadmisible que cuando aún se desconocían las posibles causas del accidente, hubiera desde la oposición declaraciones aborrecibles por su miseria moral, en las que se reprochaba a Pedro Sánchez sus mítines bailables, llegando al caso la extrema derecha de mantener su campaña política con vistas a la próximas elecciones, algo que los demás partidos suspendieron de inmediato.

No se puede calificar más que de abyecta la actitud del líder de Vox negándose a suspender la campaña electoral de su partido. A la falta de humanidad que eso comporta, añade Abascal el desprecio a todas las víctimas del accidente, a sus familiares y amigos, conmocionados por la tragedia cuando aún sólo habían pasado unas horas de la misma. Fuentes de Vox han participado al diario ElConstitucional.es, literalmente, que "Santiago Abascal mantiene la convocatoria de los actos de precampaña de hoy [por ayer] en Santander y Valladolid. Vox seguirá denunciando la desvergüenza de la "campaña de amor" del PSOE que causa muertos en España". 

Si la ciudadanía de este país tuviera un cierto nivel de cultura y conciencia democráticas, debería reconsiderar ante tamaño exabrupto de ignominia moral lo que representaría un gobierno con ministros de un partido tan resentido por el odio, porque sólo desde un resentimiento histórico con los valores democráticos se puede entender un comportamiento así después de una tragedia humana como la de ayer. 

Sería una auténtica vergüenza para España que después de esto Vox lograse incrementar sus escaños en el Congreso, tal como señalan las encuestas, en lugar de verlos reducidos a lo que su indignidad merece*.

*El accidente de Adamuz ocurrió dos meses antes de las elecciones andaluzas. El de ayer, un mes antes de las elecciones generales. 

DdA, XXII/6608