jueves, 28 de mayo de 2026

RESOLUCIONES JUDICIALES EN REBELDÍA CONTRA LEYES APROBADAS EN EL PARLAMENTO

 Frustradas las legítimas aspiraciones del PP para alcanzar la presidencia del Gobierno, se inicia la cacería del investido presidente Pedro Sánchez. Participan, con gran estruendo, las terminales mediáticas y no tardan en incorporarse algunos jueces y tribunales con notoria manipulación de las normas procesales y penales. Nos esperan decisiones relevantes (caso mascarillas y caso Zapatero) que nos servirán para seguir midiendo el nivel y la calidad democrática de nuestro sistema judicial.



José Antonio Martín Pallín

Todos los tratados internacionales y las Constituciones que reconocen la primacía de los derechos humanos y de las libertades cívicas (Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Convenio Europeo de Derechos Humanos y nuestra propia Constitución) colocan la Justicia en el vértice de sus valores superiores. El texto constitucional, después de proclamar que la justicia emana del pueblo, encomienda administrarla a los jueces y magistrados integrantes del Poder Judicial, para lo que deben gozar de independencia e inamovilidad, recordándoles que pueden incurrir en responsabilidad si no se someten al imperio de la ley. Su potestad no es omnímoda, ya que, para legitimarse, a falta de la investidura popular, tienen la obligación de exponer y motivar, de manera clara y comprensible, las razones por las que se ha llegado a una determinada resolución. Como se puede observar, no se les exige la imparcialidad porque se supone que es consustancial a la función de juzgar.

La comunidad internacional integrada en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado cuáles deben ser las normas éticas y deontológicas que deben observar los jueces y tribunales en el desempeño de sus funciones. En julio de 2006, el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas aprobó una resolución en la que reconoció que los Principios de Bangalore constituían un nuevo desarrollo de los Principios Básicos relativos a la Independencia de la Judicatura. España las asumió incorporándolas a nuestro acervo normativo. 

Solo algunas pinceladas de su amplio contenido: “Un juez se esforzará para ser consciente de y para entender la diversidad de la sociedad y las diferencias provenientes de varias fuentes, incluidas, sin ánimo de exhaustividad, la raza, el color, el sexo, la religión, el origen nacional, la casta, las minusvalías, la edad, el estado civil, la orientación sexual, el nivel social y económico y otras causas similares”. “Durante el desempeño de sus obligaciones judiciales, un juez no manifestará predisposición o prejuicios hacia ninguna persona o grupo”. “Un juez no sólo estará libre de conexiones inapropiadas con los poderes ejecutivo y legislativo y de influencias por parte de los citados poderes, sino que también deberá tener apariencia de ser libre de las anteriores a los ojos de un observador razonable”.

Pongámonos en la mente de un observador razonable, preferentemente extranjero, que tenga a su disposición una serie de datos estadísticos que ponen de relieve el sesgo de algunas resoluciones judiciales en materias relacionadas con actividades políticas o el ejercicio de derechos fundamentales. Lo más preocupante es que en algunas ha intervenido el Tribunal Supremo y que todas han sido apoyadas por las asociaciones judiciales notoriamente de derechas y en abierta rebeldía contra leyes aprobadas en el Parlamento.

En mi opinión, la ofensiva judicial contra los independentistas y partidos de izquierda comienza con el caso Atutxa, presidente del Parlamento Vasco, condenado, con una burda manipulación de la ley procesal, por haber aplicado el Reglamento de una Cámara legislativa. Cuando aparece en el panorama político, con notorio éxito, el partido político Podemos, se inicia una verdadera cruzada judicial contra sus dirigentes y militantes. Muchos jueces eran conscientes de su absoluta carencia de contenido penal, pero su tramitación se extendía en el tiempo con las inevitables consecuencias políticas. El observador razonable comprobará, estupefacto e inquieto, la clamorosa inacción judicial frente al acoso, durante más de un año, de la vivienda de Irene Montero y Pablo Iglesias. También el insólito Caso de la niñera, que pretendía convertir en delito el hecho de que una asesora de Irene Montero cogió en brazos a uno de sus hijos. Según el juez, podía ser un caso de malversación de caudales públicos, aunque terminó archivándolo por falta de pruebas. Me parece paradigmático el caso de Ada Colau. Tuvo que soportar una verdadera catarata de querellas, algunas propiciadas por la empresa Aguas de Barcelona, cuya municipalización propugnaba la alcaldesa.

Frustradas las legítimas aspiraciones del PP para alcanzar la presidencia del Gobierno, se inicia la cacería del investido presidente Pedro Sánchez. Participan, con gran estruendo, las terminales mediáticas y no tardan en incorporarse algunos jueces y tribunales con notoria manipulación de las normas procesales y penales. Las acusaciones mantenidas contra su esposa Begoña y su hermano (a punto de comenzar el juicio) vulneran los más elementales rudimentos del derecho. El caso del hermano, sucedido hace ocho años, es un conflicto —como otros muchos miles— de naturaleza administrativa sin contenido penal. Escribiendo estas líneas se acaba de conocer el contenido del informe de la UCO avalando la absoluta regularidad de la concesión de la Cátedra a Begoña Gómez, ajustándose estrictamente a los Estatutos de la Universidad Complutense.  

Es preocupante la intervención en esta guerra del Tribunal Supremo. La Sala Segunda de lo Penal ha tenido tres intervenciones, alguna de gran impacto institucional, como el inaudito registro de la sede de la Fiscalía General del Estado, como si se tratase de una cueva de narcotraficantes, para detectar una posible información que el fiscal general ordenó trasmitir a los medios de comunicación sobre la existencia de un delito contra la Hacienda pública, circunstancia que en absoluto es delictiva. Algunos partidos políticos que pretenden regir los destinos de nuestro país aplaudieron semejante salvajada procesal e institucional. La sentencia condenatoria —que cuenta con dos votos disidentes— pesará como una losa sobre los que la consumaron. No se puede condenar por sospechas alternativas de quien ha sido el autor ("el fiscal general o alguien de su entorno"). La comunidad jurídica está conmocionada ante tal agresión a los principios rectores del derecho penal.

Otro desaguisado se consumó con la condena por una posible patada a una policía atribuida hacía más de cinco años al parlamentario Alberto Rodríguez de Podemos. La inexistencia de prueba era tan clamorosa, que hubo dos votos particulares y el Tribunal Constitucional terminó anulándola. Pero el hito histórico que marca la politización extrema se manifiesta en la tramitación y condena de los componentes del Gobierno de la Generalitat y a la Presidenta del Parlament por un delito de sedición y malversación. Se acordó el ingreso en prisión preventiva de la mayoría de los implicados, decisión que fue considerada arbitraria por el Grupo de trabajo de Naciones Unidas. Finalmente, la sentencia reconoce que todo se abortó con la aplicación del articulo 155 de la CE que disolvió el Legislativo y convocó nuevas elecciones.

En el ámbito de la Sala tercera de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Supremo se han producido resoluciones sin precedentes. Me refiero al cuestionamiento de los indultos o anulando nombramientos para órganos constitucionales (Fiscalía General del Estado y Consejo de estado). Recientemente ha legitimado a las personas con relación afectiva intensa para recurrir la decisión de la Comisión de garantías y evaluación autorizando la práctica de la eutanasia, lo que inevitablemente abrirá un periodo de tiempo que prolongará, sin justificación alguna, el sufrimiento de la persona que la ha solicitado.

Nos esperan decisiones relevantes (caso mascarillas y caso Zapatero) que nos servirán para seguir midiendo el nivel y la calidad democrática de nuestro sistema judicial.

(Abordo con detenimiento estos casos, junto con el del fiscal general del Estado, en mi reciente libro 'Visto para sentencia'·, páginas 215 y siguientes. Editorial Siglo XXI).

INFOLIBRE

ESTAMOS ANTE UNA GRAN PRUEBA DE ESTRÉS PARA LA DEMOCRACIA

 


Lucio Martínez Pereda

Una operación de golpe de estado hibrido como la que esta llevando ahora la administración Trump en España es una gran prueba de estrés para medir: la disposición de la sociedad para defender la soberanía nacional, el compromiso democrático de los partidos y la capacidad de la ciudadanía para resistir la intoxicación informativa y analizar la realidad con criterio.
Hay momentos en los que la democracia deja de ser confortable y se convierte en un mecanismo sometido a mucha tensión. Lo que hoy sucede no es solo una cuestión de geopolítica. Es un examen interno. Una radiografía incómoda que revela hasta qué punto la sociedad está dispuesta- o no- a defender su propia democracia. La pregunta no es si estamos ante una crisis. Las democracias viven en crisis permanentes. La pregunta es si esta sociedad está preparada para resistir la presión. Las democracias ahora ya no caen de golpe. Se erosionan lentamente para que la sociedad menos vigilante no lo perciba.

DdA, XXII/6359

GOLPE DE ESTADO CONSUMADO CON LA PARTICIPACIÓN DE TRUMP

Muy de tener en cuenta la opinión de mi estimado Rafael Narbona, que por lo breve y a lo claro nos asegura que EEUU quiere quitarse de encima al gobierno socialista para que una coalición del PP y VOX suban el gasto de defensa al 5%, lo cual implicaría comprar más armas al amigo americano. Ese incremento se llevará a cabo recortando el presupuesto de la Seguridad Social y la sanidad pública, como ya se ha hecho en Alemania.


Rafael Narbona Monteagudo

No creo que Zapatero haya hecho nada diferente que otros ex presidentes. De hecho, tengo la impresión de que su patrimonio es inferior al de Aznar, Rajoy o Felipe González. Sin embargo, la justicia española, siempre alineada con la derecha, ha imputado a Zapatero, alegando indicios de delito. En cambio, no fue capaz de averiguar quién era M. Rajoy ni la X de los GAL. Evidentemente, estamos ante un golpe de estado consumado con la participación decisiva de Donald Trump. El Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos ha confirmado oficialmente que ha colaborado con la Policía Nacional española aportando información clave contra Zapatero.
EEUU quiere quitarse de encima al gobierno socialista para que una coalición del PP y VOX suban el gasto de defensa al 5%, lo cual implicaría comprar más armas al amigo americano. Ese incremento se llevará a cabo recortando el presupuesto de la Seguridad Social y la sanidad pública, como ya se ha hecho en Alemania. Con Feijoo y Abascal en el gobierno, Trump podrá utilizar sin ninguna clase de cortapisas las bases militares de Rota y Morón para bombardear Oriente Medio y enviar armas a Israel. Además, el complejo-militar industrial aumentará sus ganancias y su influencia.
Antes los golpes de estado se daban con un tricornio y una pistola. Ahora se utilizan togas y diarios como El País, que defiende los intereses del Grupo Prisa en Venezuela y, por eso, se muestra implacable con Zapatero, cuya labor de mediador choca con las maniobras especulativas de las grandes empresas españolas. Las democracias cada día están más huecas. Ya solo son escenarios donde se escenifica la ficción de la soberanía popular. La soberanía real está en manos de bancos, fondos de inversión, corporaciones y megalómanos como Elon Musk. Si la sociedad no reacciona, las distopías de Orwell, Bradbury y Huxley pronto dejarán de ser inquietantes fantasías para convertirse en espeluznantes realidades.

DdA, XXII/6359

SE ESTÁ MONTANDO UN CASO LULA A LA ESPAÑOLA

Confiar en la policía y la justicia españolas es una tarea cada vez más ardua. Como dice José Antonio Martín-Pallín, presidente de honor de esta revista, vivimos bajo un golpe de Estado judicial cuyo objetivo es desalojar a Pedro Sánchez. Las causas políticas abiertas de forma sucesiva contra Begoña Gómez, el fiscal general del Estado, el hermano de Sánchez y ahora el expresidente Zapatero confirman este hecho que cierra el círculo iniciado por la policía patriótica con Podemos, sus socios y el procesismo catalán. El auto de Calama muestra que Zapatero es un expresidente haciendo las cosas que suelen hacer los expresidentes, pero molestando a la derecha trumpista y a EEUU. La entrada del grupo editorial más respetado del país en la cacería de uno de los activos electorales del centro izquierda es una pésima noticia para la pluralidad, la democracia y el ecosistema mediático y social. 



EDITORIAL 

La imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por organización criminal, blanqueo de capitales, tráfico de influencias y falsedad documental –sin descartar, de momento, posibles acusaciones de compraventa de joyas y de comercio ilegal de oro (amarillo, según la jerga de la UDEF) y otros minerales raros– ha convertido a la democracia española en un estercolero.  

La filtración del auto del juez Calama, lleno de inferencias, dimes, diretes, errores, suposiciones e indicios directamente transcritos de los dos informes de la UDEF, también convenientemente filtrados urbi et orbi, ha conseguido su objetivo principal. El linchamiento público y el escarnio / escarmiento de Zapatero y su familia / entorno. A estas alturas –y pase lo que pase con un proceso judicial que será todo lo largo que se necesite– todos ellos saben que han sido cancelados para una larga temporada de la vida política, y posiblemente de la actividad laboral. 

El juicio mediático paralelo que suelen celebrar las televisiones privadas y los medios y submedios de las cloacas contra los adversarios políticos –encausados o no– se ha expandido esta vez con mayor potencia que nunca, con una unanimidad casi total. Cuesta estos días distinguir las portadas de El País y la SER, o algunos informativos de RTVE, de las que despachan The Objective, El Mundo, El Debate o El Confidencial. Unos y otros se suman con la misma alegría y sin rubor alguno a la orgía, y desmenuzan cada detalle de las supuestas revelaciones escandalosas que depara la investigación de una Fiscalía Anticorrupción sesgada políticamente y de una UDEF que ha sido dirigida por un inspector jefe acusado de narcotráfico y blanqueo que escondía 20 millones de euros emparedados en su casa.  

El culmen de esa bacanal de inmundicia, sensacionalismo e irresponsabilidad ha sido la publicación masiva de las fotos de las joyas halladas por las Fuerzas de Seguridad en la caja fuerte que Zapatero tenía en su despacho. ¿Habría pasado lo mismo si los investigados hubieran sido Rajoy, Aznar o Felipe González? ¿Es medianamente decente e informativamente relevante esa exhibición de lo que los medios llaman “un botín”? ¿Tal vez intentan conseguir que el público piense que Zapatero es un gángster que se dedica a atracar joyerías?  

Confiar en la policía y la justicia españolas es una tarea cada vez más ardua. Como dice José Antonio Martín-Pallín, presidente de honor de esta revista, vivimos bajo un golpe de Estado judicial cuyo principal objetivo es desalojar a Pedro Sánchez de la presidencia del Gobierno. Las causas políticas abiertas de forma sucesiva contra Begoña Gómez, el fiscal general del Estado, el hermano de Sánchez y ahora el expresidente Zapatero confirman este hecho que cierra el círculo iniciado por la policía patriótica con Podemos, sus socios y el procesismo catalán.  

La reciente condena del TS al fiscal general, sin una sola prueba de cargo en su contra, indica que la judicatura ha traspasado ya todas las líneas rojas. El linchamiento policial y mediático de Zapatero –también, de momento, sin una sola prueba sólida en su contra– señala que el Grupo Prisa y algunos informativos de RTVE se han igualado con los medios más corruptos del país al renunciar a poner sus principios deontológicos y profesionales por encima del sectarismo, el amarillismo y la histeria.  

Acabe como acabe el proceso a Zapatero, la entrada del grupo editorial más respetado del país en la cacería de uno de los activos electorales del centro izquierda es una pésima noticia para la pluralidad, la democracia y el ecosistema mediático y social. Primero, porque es un ataque al derecho de la ciudadanía a recibir información veraz y contrastada. Pero también porque violenta las bases de un Estado de derecho edificado sobre el respeto a la presunción de inocencia. 

El auto de Calama muestra que Zapatero es un expresidente haciendo, según afirman otros investigados, las cosas que suelen hacer los expresidentes, pero molestando a la derecha trumpista y a Estados Unidos. Si lo que hizo es ilegal o delictivo, tendrá que dar explicaciones a la ciudadanía y luego competerá a los jueces probar su culpabilidad. En este caso, deberían ser investigados de oficio los demás expresidentes, y con el mismo celo. Pero las causas abiertas contra el entorno de Sánchez hacen pensar que eso no sucederá. Porque el fin evidente de esta operación es acabar como sea con el presidente del Gobierno; es decir, montar un caso Lula a la española.

CTXT  DdA, XXII/6359

¿POR QUÉ FEIJÓO, ABASCAL Y AYUSO VISITARON LA EMBAJADA USA?




Félix Población

Lo publicó hace días, en cuanto afloró el auto judicial que imputaba al expresidente Rodríguez Zapataero, uno de los analistas políticos más avisados de este país, Enric Juliana, en su sección del diario La Vanguardia: "No es ningún secreto. Consta en el auto del juez y ha sido confirmado desde Washington por el Departamento de Seguridad Nacional. La Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (Homeland Security Investigations, HSI) ha aportado la información de mayor peso en la instrucción judicial en curso [caso Zapatero). Agentes del HSI adscritos a la embajada de Estados Unidos en Madrid lograron extraer los datos de un teléfono móvil intervenido al empresario venezolano Rodolfo Reyes, exdirectivo y accionista de la aerolínea Plus Ultra. Su contenido estaba cifrado. Los agentes estadounidenses lo resol­vieron". ¿Podríamos pensar por esto que están los líderes de la derecha y extrema derecha española recibiendo instrucciones de Estados Unidos? Es lo que teme el diputado Enrique Santiago (SUMAR) tras hacer unas interesantes declaraciones al respecto, cuestionando las recientes visitas de dos líderes del Partido Popular (el actual y la previsible) y el líder de Vox a la Embajada de Estados Unidos, visitas que se supone hicieron por separado y denotan por la doble presencia del Partido Popular que en USA no tienen claro quién es la cabeza real de la oposición. ¿Qué tipo de gestión realizaron en la sede diplomática estadounidense Feijóo, Ayuso y Abascal, discípulos de Donald Trump en mayor o menor grado de sumisión? La mayor preocupación del diputado y de quienes lo hemos escuchado en el vídeo estaría en que tales dirigentes podrían estar actuando bajo directrices de un gobierno extranjero en relación con el caso Zapatero. Es de tener en cuenta que, durante los últimos días de la campaña electoral en Andalucía, unas declaraciones del líder de la oposición destaparon que, al menos en su partido, ya se conocían las líneas maestras de la investigación sobre Zapatero que se encontraba bajo secreto de sumario. También merece ser subrayado el modo con el que Juliana concluía la columna en su periódico a la que nos hemos referido: "En pleno escándalo, el embajador de Estados Unidos en España, Benjamín León, recibía el pasado viernes al líder de Vox, Santiago Abascal. Ambos se fotografiaron frente a las banderas de los respectivos países. América está cada vez más imbricada en la política española. Hernán Cortés es testigo de ello". Por cierto, lo ha vuelto a repetir Aznar ayer, satisfecho quizá por cómo van las cosas: El que pueda hacer que haga. Y el PSOE ha utilizado la frase para incentivar una campaña de afiliación al partido. El primero ha sido un magistrado jubilado que se presentó en la sede de la calle Ferraz diciendo lo que su colega Martín Pallín: estamos ante un golpe de Estado judicial. ¿Cómo no va a estar al tanto la embajada de Estados Unidos?*


*Joseph Oughourlian, presidente y primer accionista de Prisa con el 29,74% del capital, ha comunicado a Andrés Varela Entrecanales, actual consejero de Prisa, representante de los accionistas españoles amigos de Moncloa que compraron el 7% de Prisa a Telefónica, y adjudicatario con sus socios de la nueva televisión en abierto, que no seguirá en el consejo de Prisa. No son coincidencias. 

DdA, XXII/6359

miércoles, 27 de mayo de 2026

EL DESAHUCIO SOCIAL DE LA IGLESIA CATÓLICA

 Que la comitiva papal de León XIV comitiva le acerque por la calle del Carnero donde vivía Mariano durante más de sesenta años y que fue desahuciado por una congregación religiosa con fines lucrativos, llamada Venerable Orden Tercera de Sna Francisco de Asís, pero podría llamarse muy perfectamente Orden de la Putísima Madre que te parió, porque sus fines como comunidad religiosa van más al enriquecimiento de sus integrantes y a hacer negocios como los fondos buitres porque demuestra que tiene fines bastardos y que está muy alejada de la caridad cristiana y de dar posada al peregrino.


Vicente González Bernaldo de Quirós

Ahora que estamos en las vísperas de la llegada a España del Papa León XIV y que según parece van a hacerle recorrer por las calles más emblemáticas de Madrid, no estaría de más que alguien de su comitiva le acerque por la calle del Carnero donde vivía Mariano durante más de sesenta años y que fue desahuciado por una congregación religiosa de nombre exótico que, a lo que parece es propietaria de más de veinte inmuebles.
Los analistas vaticanos recuerdan que el actual Papa lleva el nombre de León XIV en homenaje a su antecesor que llevaba el número XIII y que fue el autor de la encíclica Rerun Novarum, que marcó la doctrina social de la I Iglesia y por eso creo que es importante que visite la casa de donde fue desalojado a este jubilado que nació en la casa de la que con un contingente policial que no se veía desde las detenciones de ETA y que había sido paralizado cuatro veces con anterioridad.
La congregación que con fines lucrativos expulsó de su hogar a Mariano se llama Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís, pero podría llamarse muy perfectamente Orden de la Putísima Madre que te parió, porque sus fines como comunidad religiosa van más al enriquecimiento de sus integrantes y a hacer negocios como los fondos buitres porque demuestra que tiene fines bastardos y que está muy alejada de la caridad cristiana y de dar posada al peregrino.
Los vaticanistas y los defensores de la doctrina social de este Papa van a tener muy difícil justificar el hasta ahora silencio de Robert Prevost, que es su nombre mundano, salvo que la Conferencia Episcopal Española no le haya informado de las mezquindades de la Venerable Orden y por eso es muy importante que le hagan visitar el barrio de Las Latina y le expliquen lo que hacen sus compañeros de fe.
No se arredra el Papa León XIV ante los abusos de figuras políticas internacionales. Conocidas son sus polémicas y controversias con dirigentes como Donald Trump o Benjamín Netanyahu, con los que ha mantenido sonoras broncas por sus actuaciones bélicas y sus retóricas exterminadoras. Por eso no parece difícil que el Santo Padre castigue a los Venerables religiosos cuando se entere de cómo se las gastan los propietarios de los inmuebles que están a favor del celibato religioso, pero también en contra del lucro inmobiliario cesante.
Y que puede hacer León XIV con esta orden tan exótica para que no vuelva a dejar sin hogar a nadie lo que constituye un escándalo entre las personas de buena voluntad. A mi me parece que lo que debe hacer Su Santidad con los responsables de este desahucio es expulsarlos de las Iglesia, es decir, excomulgarlos, que es una decisión que es competencia de los dirigentes de las Iglesia. Así, si los mandas a hacer puñetas, los desahucias de la casa de Dios.

DdA, XXII/6358

CARLOS LAZO: LA FAMILIA CUBANA SE UNIRÁ SIN OBSTÁCULOS, ESTOY SEGURO

La historia de Carlos Lazo refleja las contradicciones en la relación entre Estados Unidos y Cuba. Nacido en La Habana en 1965, abandonó su país natal en ferry en la década de 1990. Tras servir como enfermero en el ejército estadounidense en Irak, regresó a casa en 2005 y descubrió que las nuevas restricciones impuestas por la administración Bush le impedían visitar a sus hijos, que vivían en la isla. El legado de la guerra lo transformó en activista. Lazo incluso habló ante el Senado estadounidense pidiendo el fin de las sanciones contra las familias cubanas, medidas que solo se suavizarían durante la administración Obama. Años después, insatisfecho con la lentitud de la administración Biden para revocar las decisiones más severas impuestas durante el primer mandato de Trump, organizó una marcha desde Miami hasta Washington D.C., recorriendo unos 2000 kilómetros a pie, para entregar más de 25 000 firmas a la Casa Blanca exigiendo el levantamiento de las sanciones. En medio de la escalada de la crisis actual, iniciativas como la de Lazo buscan una solución pacífica, fortaleciendo los lazos entre pueblos que, en sus palabras, deberían relacionarse como vecinos y amigos.

Carlos Lazo en el aeropuerto de Miami, Florida, con cargamentos de leche en polvo que serán donados a hospitales pediátricos, residencias de ancianos e iglesias cubanas | Imagen: Archivo personal

¿Qué aspectos de la vida en un país sumido en una crisis energética y cada vez más bloqueado económicamente no logran reflejar los medios de comunicación?

Las noticias no logran captar la realidad de un país sin combustible. El mundo entero está tan acostumbrado a ver el orden internacional quebrantado que esto pasa desapercibido. No hay combustible porque no hay entrada de productos, precisamente porque existe un bloqueo. No solo un bloqueo económico, sino también un bloqueo naval, con buques estadounidenses patrullando la costa de Cuba para impedir la entrada de combustible de otros países. Estos países también son amenazados con aranceles adicionales y represalias económicas.

Es derecho de todo país poder comprar petróleo y alimentos. Salud, educación: esto afecta a todos los sectores de la economía cubana en su totalidad. Un país donde casi todo el día y la noche no hay electricidad, no hay nada para cocinar. La pregunta es: ¿cómo resisten aún? Esa es la cuestión. 

Tras reincorporar a la isla a la lista de países patrocinadores del terrorismo y extender el embargo a sectores esenciales, Trump afirmó que Cuba está "al borde del colapso". Incluso consideró la intervención militar. Si las amenazas de invasión se materializan, ¿el sentir popular será el de un pueblo que se alzará en armas para defender su país, o se percibirá como el agotamiento del gobierno de Díaz-Canel? 

Creo que todo gobierno, tarde o temprano, llega a su fin. Y el gobierno cubano lleva años sufriendo problemas: la pandemia, el endurecimiento de las medidas estadounidenses, la caída del turismo y los accidentes aéreos. En otras palabras, todo gobierno, obviamente, llega a su fin. A nivel popular, creo que la gente se cansa y el discurso de resistencia se vuelve cada vez más difícil. Se preguntan: ¿qué esperanzas hay? ¿Cuántos años más nos quedan? Sobre todo si la política de Estados Unidos es precisamente esa. 

Esto se afirma explícitamente en el famoso memorándum de Lester Mallory de 1960 [entonces subsecretario de Estado de EE. UU.] , donde decía que el gobierno de Fidel Castro era popular y que la única manera de reducir su apoyo, y eventualmente su caída, era provocando hambruna en la población. Induciendo enfermedades y reduciendo los salarios reales. Hoy vemos esto en su forma más extrema; hoy esta política no se disimula. Por supuesto, hay sectores en EE. UU., en la extrema derecha, obsesionados con derrocar al gobierno cubano. 

No se trataba solo del bloqueo y las sanciones. Cuba cometió errores económicos y tardó en implementar políticas para mitigar los efectos de las sanciones. Pero, sin duda, la guerra económica librada por Estados Unidos es el factor más importante, y erosiona la popularidad de quien ocupe la presidencia. Y estoy seguro de que, en medio de la desesperación, la escasez de alimentos, medicinas y electricidad, muchos dirán: "Pase lo que pase, tenemos que resolver este problema". 

Pero tampoco me cabe duda de que, si se produjera una invasión, más allá de las creencias, las ideologías y el propio gobierno de Díaz-Canel, habría muchos cubanos que defenderían la soberanía nacional, el concepto de que su tierra está siendo profanada por tropas de ocupación. Porque esa es la historia de nuestro pueblo, y Cuba tiene una larga tradición de independencia y soberanía. Así que creo que sí, el gobierno no es popular. Pero al mismo tiempo, si las tropas estadounidenses vinieran a ocupar el país, no creo que el pueblo las recibiera con los brazos abiertos.

Construiste tu carrera apostando por el amor y las conexiones humanas entre ambos países. En este escenario de fuerte tensión geopolítica, ¿cuál es la importancia de organizaciones como Puentes de Amor?

Bueno, a veces es necesario reconocer que uno se siente impotente ante los acontecimientos, ante el abuso contra los pueblos, ante la posibilidad de no poder hacer nada. A esto se suma el hecho de que, de este lado [de EE. UU.] , durante mucho tiempo hubo una campaña que nos acusaba de ser agentes del gobierno cubano, y del otro lado [de Cuba] , en los sectores más extremistas, también hubo una campaña que intentaba presentarnos como agentes del gobierno estadounidense. No somos ni uno ni otro, es bueno dejarlo claro. Puentes de Amor es un movimiento que va más allá de creencias e ideologías, un movimiento que busca el fin de las sanciones contra Cuba y la construcción de puentes de amor entre los pueblos de Cuba y EE. UU. 

Hoy más que nunca, cuando el país está al borde de la invasión, cuando se enfrenta a sanciones, es el pueblo quien paga las consecuencias. Afecta directamente al cubano promedio, y el objetivo es doblegarlo. Esto puede ser inmoral, pero es evidente que ese es el objetivo: privar a Cuba de la posibilidad de desarrollo, de recursos, de esperanza. Creo que la idea y la visión de Puentes de Amor, en estas circunstancias, cobran mayor importancia que nunca. Porque es una visión de respeto, de diálogo entre naciones, de diálogo sobre problemas, de resolución de asuntos internacionales en la mesa de negociación. La única invasión que apoyamos es la de derribar muros y construir puentes de amor. Una invasión de inversiones, de intercambios científicos, de reencuentros entre ambos pueblos como vecinos y amigos, cooperando. Y estoy seguro de que esto sería lo mejor para todos.

A lo largo de todos estos años, ¿cuál ha sido el resultado de las batallas que usted libró? ¿Fue para poner fin a los embargos estadounidenses o para lograr la prosperidad en la vida del pueblo cubano?

Fue una experiencia agridulce. Cuando decidimos iniciar el proyecto, que consistía en llevar leche y medicinas a todos los hospitales pediátricos de Cuba, pensé: ¿quién puede decir que esto es malo? Sin embargo, recibimos muchos ataques y difamaciones de los sectores más extremistas de Estados Unidos. Quienes no se benefician de este mensaje de amor y paz deben demonizarlo. De igual manera, existe un sector en Cuba que no ve con buenos ojos que un grupo de cubanos de diferentes creencias e ideologías preste ayuda. Esto ha afectado nuestra lucha y las actividades que realizamos. Es un sector que cree que la solidaridad solo puede venir de quienes apoyan el proyecto socialista cubano, y no pueden comprender que hay personas como muchos de nosotros, que emigramos de Cuba, pero que queremos ayudar a nuestro pueblo.

Las últimas veces que fuimos, no pudimos entregar la ayuda directamente a la gente. Para nuestros activistas, esto es muy importante: poder tener este contacto con los médicos, con los padres de los niños enfermos; nos anima a saber por qué luchamos. Y a veces prefiero mantener esto en privado, sin comentar demasiado, porque hablar de lo que hacemos podría crear obstáculos y problemas para esas mismas fuerzas extremistas de ambos bandos que han decidido convertirnos en sus enemigos. 

Pero el resultado positivo crece cada día, porque aunque nuestras actividades sean silenciadas o ignoradas, ese no es el punto. El punto es seguir ayudando. ¿Y cuál es el resultado positivo? Que una familia cubana tenga un plato de comida y pueda comerlo. Que una anciana que no puede vivir con su pensión pueda tomar su medicación. Así que, si el resultado positivo es haber bajado la fiebre de un millón de niños y ancianos cubanos, eso es suficiente, ese ya es el resultado positivo. Y ese es un resultado positivo inmenso, inmenso para todas las vidas. Las ideologías pueden cambiar, los gobiernos pueden cambiar, pero el amor y el humanismo han existido, existen y existirán en todas las épocas y en todas las geografías. 

¿Cómo se posiciona usted en medio de esta tensión? ¿Está dispuesto a ser un puente para una resolución pacífica entre gobiernos? ¿Cree que esto aún es posible, o es inevitable una escalada de la crisis?

Creo que la paz siempre es posible y que debemos darle una oportunidad. Es lo que la gente quiere y merece. Más aún cuando hay tantos puntos en común entre el pueblo de Cuba y el de Estados Unidos. En otras palabras, no creo que existan diferencias irreconciliables ni nada por el estilo. 

No creo que se concrete la idea de usar a Puentes de Amor, o a algunos de nosotros, como enlace entre los dos gobiernos. Somos un movimiento de gente común, gente humilde. Pero sí, más que ser un puente entre los dos gobiernos, me gustaría que Puentes de Amor fuera un puente entre la familia cubana, entre los cubanos que están en el extranjero y los que están dentro. Siento que Cuba y Estados Unidos son como una madre y un padre divorciados que no se entienden bien, que han estado en conflicto durante años, pero lo mejor que pudieron hacer fue comprenderse por el bien de sus hijos. 

Además, hay asuntos que no requieren esperar a negociar con Estados Unidos, asuntos que Cuba puede resolver soberanamente. Por ejemplo, abogamos por la eliminación de las prohibiciones que impiden la entrada a Cuba a los cubanos residentes en el extranjero. Actualmente, existe una ley que les impide la entrada durante ocho años. Esto se aplica a quienes viajaron en misión de trabajo y no regresaron al país. Esto castiga no solo al individuo, sino también a toda la familia que queda atrás, sin poder ver a su ser querido. La mayoría de los cubanos que abandonan Cuba lo hacen en busca de una vida mejor, porque son víctimas del bloqueo. Castigar a estas personas con un exilio forzoso de ocho años es algo que debe cambiarse. Es un paso hacia la sanación del alma de la nación. Hemos hablado con las autoridades cubanas, con el propio presidente, sobre este tema. Y, bueno, todavía no hay solución. Pero algún día se resolverá de una forma u otra. Estoy seguro de que la familia cubana se unirá sin obstáculos.

Finalmente, ¿cree que el gobierno brasileño podría desempeñar un papel más importante en el fomento de una comunicación más directa y eficaz entre Cuba y Estados Unidos?

No sé si el presidente Trump estaría dispuesto a seguir ese camino. La verdad es que es difícil predecir qué hará, porque es bastante impredecible. Pero creo que el presidente Lula puede desempeñar un papel importante. Puede ayudar a interceder, a ser una voz de entendimiento para buscar una solución honorable, negociada y beneficiosa para el pueblo de Cuba, que en este momento sufre esta agresión y amenaza, y para el pueblo de Estados Unidos.

Siento una profunda gratitud al saber que Brasil, tradicionalmente bajo el mandato del presidente Lula y otros presidentes, ha ayudado al pueblo cubano. Muchos médicos cubanos trabajan en Brasil, y existe una relación fraternal entre los pueblos cubano y brasileño. Hay lazos históricos y culturales.

HUMANISTA  DdA, XXII/6358

SIN NOTICIAS DE 10 INTEGRANTES DE LA GLOBAL SUMUD LAND A GAZA


Félix Población 

Por muy ocupado y preocupado que esté el gobierno de España con el asunto Zapatero estos días y los que vengan, tanto el ministro de Asuntos Exteriores como el presidente Sánchez deberían prestar atención a lo que está ocurriendo en el Este de Libia, donde diez integrantes del convoy humanitario Global Sumud Land, que se dirigía Gaza con ayuda humanitaria, fueron retenidos hace más de dos días por las Fuerzas Armadas libias sin que se tenga hasta ahora ninguna información de su paradero. El convoy, que partió de Mauritania hace un mes, lo integran diez camiones de ayuda humanitaria, siete ambulancias y más de 200 personas, entre las que hay expertos en medicina, ingeniería logística y derecho humanitario. Los diez activistas retenidos negociaban el paso del convoy en un control próximo a la ciudad de Sirte. Se trata de la periodista española Alicia Armesto Núñez, la polaca Laura Kwoczala, la estadounidense Jenelle Jones, los argentinos María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, el uruguayo Matías Álvarez Rodríguez, la portuguesa Ana Margarida França Santana Baptista, el tunecino Ashraf Joya, y los italianos Domenico Centrone y Leonarda Alberizia. El convoy había informado previamente de que las negociaciones con las autoridades del este de Libia para garantizar un paso seguro se habían estancado. "Las reiteradas peticiones de reunión para finalizar los detalles de la recepción y entrega de la ayuda humanitaria, junto a los especialistas que viajan a bordo, no han recibido ninguna respuesta concreta", explicaba el grupo en un comunicado anterior. Desde la 15,22 horas del 24 de mayo se perdió el contacto con los retenidos y no se tiene hasta el momento información ni prueba de vida de esas diez personas.  Anteriormente, otras delegaciones habían recibido amenazas, generando la natural preocupación entre los participantes de esta misión. La pretensión de la Global Sumud Land, según Armesto, del Sindicato de Periodistas de Madrid, es llegar a Gaza, romper el bloqueo y protestar in situ por el elevado número de profesionales de la información que han sido asesinados por las tropas israelíes, en su mayoría palestinos.  Creo que el gobierno español está tardando en  poner en marcha las correspondientes indagaciones, exigiendo a las autoridades libias la suficiente información sobre el el paradero y estado de salud de Alicia Armesto y el resto de sus compañeros, sobre todo después de haber comprobado los maltratos, torturas y vejaciones sufridos por los activistas humanitarios de la Global Sumud Flotilla, una vez fueron secuestrados en aguas internacionales por el Estado de Israel. Ya se sabe lo largos y poderosos que son los tentáculos de los servicios de inteligencia israelíes*.

*Es de resaltar la repercusión mediática que tuvieron los miembros liberados y maltratados de la Global Sumud Flotilla hace días y la escasa o casi mínima cobertura informativa que se le está dando a los diez "desaparecidos" de la Global Sumud Land. Un motivo más para preocuparse por ellos.

DdA, XXII/6358

LA FASE DE INSTRUCCIÓN COMO HERRAMIENTA DE PRESIÓN POLÍTICA Y MANIPULACIÓN


La justicia no puede funcionar según el apellido, la ideología o el interés mediático del momento. Porque cuando unos son protegidos y otros expuestos al escarnio público sin pruebas firmes, la ciudadanía empieza a percibir algo muy peligroso: que la justicia no es igual para todos.

Ricardo Miñana

Joaquín Bosch lo ha dicho claramente: la ley prohíbe expresamente publicar diligencias de investigación en fase de instrucción. Y, sin embargo, vemos una y otra vez cómo se filtran datos personales, imágenes, registros y detalles íntimos de determinadas personas con absoluta impunidad.
Lo sucedido con las joyas halladas a Zapatero resulta profundamente obsceno. Se habla de objetos personales y heredados de la familia, cuestiones íntimas que jamás deberían acabar convertidas en espectáculo televisivo. Se han difundido detalles privados al milímetro para alimentar el morbo y el escarnio público, vulnerando cualquier mínimo respeto por la intimidad y la presunción de inocencia.
Porque aquí ya no hablamos de información: hablamos de exhibición pública y de manipulación política. Las investigaciones judiciales se están utilizando como herramientas de desgaste mediático. Se filtran documentos, registros y detalles reservados mientras determinados medios montan juicios paralelos en horario de máxima audiencia.
Y lo más indignante es la doble vara de medir. Sobre las joyas personales halladas, a muchos nos gustaría que le abrieran la caja a Aznar, Montoro, Rajoy, Ayuso, Feijóo y compañía para ver el mismo despliegue televisivo minuto a minuto. Pero no ocurre. De cierta derecha política todo se protege, todo se minimiza o directamente se oculta. En cambio, cuando el señalado pertenece a la izquierda, se retransmite prácticamente en directo para convertirlo en un espectáculo de humillación pública.
Eso es lo que genera una sensación creciente de desigualdad ante la justicia. Porque las filtraciones existen constantemente, pero solo algunas se convierten en operaciones de demolición mediática perfectamente sincronizadas. El caso del fiscal general del Estado es otro ejemplo evidente: se le señaló y se le condenó públicamente antes de demostrar nada concluyente, mientras otros casos similares jamás recibieron el mismo trato judicial ni mediático.
Y aquí alguien debería asumir responsabilidades. Si desde un juzgado salen continuamente datos reservados, imágenes y diligencias protegidas, el problema no es solo quien publica, sino también quien permite o no controla esas filtraciones. No puede ser que la fase de instrucción se haya convertido en una herramienta de presión política y manipulación colectiva.
La justicia no puede funcionar según el apellido, la ideología o el interés mediático del momento. Porque cuando unos son protegidos y otros expuestos al escarnio público sin pruebas firmes, la ciudadanía empieza a percibir algo muy peligroso: que la justicia no es igual para todos.

DdA, XXII/6358

LA IZQUIERDA UNIÓ SU SUERTE A LA DEL GOBIERNO DE SÁNCHEZ

El proceso contra Zapatero va para largo, seguramente habrá acontecimientos externos que tendrán una gran influencia sobre la causa y el deterioro del gobierno se acelerará mucho. La izquierda decidió unir su suerte a la del gobierno de Sánchez y difícilmente tendrá ya vuelta atrás. Pensar que esto se resuelve con confluencias electorales o con operaciones tipo Rufián es no haber entendido nada.

En el desfile del 12 de octubre de 2003, el jefe de la oposición permaneció sentado al paso de la bandera de Estados Unidos en protesta por la invasión de Irak.

Manuel Monereo

No me sorprendió demasiado la imputación de Zapatero, sí el motivo y, sobre todo, la “construcción” de una estructura penal que lo situaba al frente de una trama criminal. El secuestro del presidente Maduro y la creciente sintonía de la nueva presidenta con la Administración norteamericana invitaban a pensar que algo sustancial estaba cambiando en las estructuras del poder venezolano. La entrega de Alex Saab era una señal clara de que las autoridades de los EE. UU querían ajustar cuentas a todos aquellos que de una u otra forma habían trabajada para el chavismo en la difícil tarea de eludir las sanciones y esquivar las múltiples barreras que pretendían ahogar a la economía y la sociedad caribeña. Dado el protagonismo público de Zapatero y las conocidas diferencias de Sánchez con Trump, no era demasiado aventurado pensar que algo terminaría llegando por ese lado. Las derechas llevan años hablando del tema, denunciando al expresidente por el cobro de mordidas, insinuando siempre la financiación ilegal del PSOE. La reunión en el aeropuerto de Madrid de Delcy Rodríguez y Ábalos aún colea y ahora volverá con mucha mayor fuerza.

El domingo pasado, Enric Juliana habló del asunto, señalando que en el origen de la imputación de Zapatero estaban los informes de los servicios de inteligencia de la embajada norteamericana; añadiendo que, seguramente, aparecerán muchos más, del “expediente”, así lo llamó, Zapatero. Hay una cuestión muy delicada, conociendo cómo funciona el sistema jurídico-penal norteamericano, la entrega de Saab puede tener consecuencias especialmente negativas para el presidente Maduro y Celia Flores y ocasionar la imputación de personas que de uno u otra forma colaboraron con el gobierno venezolano en tareas específicas relacionadas con la creación de estructuras financieras e instrumentos comerciales que permitieran eludir la enorme batería de sanciones impuestas por las diversas administraciones del poderoso vecino del Norte. Se sabía, además, que el gobierno caribeño pagaba bien. No entro en la casuística, solo tomar nota que oponerse a EE. UU siempre tiene consecuencias y que su poder es prácticamente ilimitado cuando se trata de sus aliados, con razón Stephen Walt ha hablado de un “hegemón depredador”.

Nada ocurre por casualidad y mucho menos cuando se trata de nuestro poder judicial. Lo de Zapatero hay que analizarlo desde un plano concreto, especifico, políticamente guiado, porque se trata de eso, de política, de poder. Quizás convendría hacerse la pregunta clave: ¿por qué una oposición tan radical a un gobierno que practica unas políticas débilmente reformistas, siempre compatibles con los poderes existentes? Si nos tomáramos en serio lo que dicen Abascal o Feijóo nos encontraríamos al borde de una guerra civil y Sánchez sería el nuevo Lenin español. No es para tanto, por mucho que los medios de las derechas incendien periódicamente nuestras televisiones y nuestras calles. Este gobierno es odiado no por lo que hace, sino por lo que impide hacer; no por lo que practica y defiende sino por las (contra)reformas que no realiza en un momento crucial, decisivo para las clases dirigentes del país.

Estos días se discute, digámoslo así, sobre el cambio de ciclo en la izquierda. No, el verdadero cambio es de ciclo histórico-social, que afecta a todos los planos de la vida pública, de la política, de la cultura, de las relaciones internacionales y, fundamentalmente, del poder entre las clases en cada uno se los Estados singularmente considerados. La Unión Europea vive su enésima refundación, situando en su centro el rearme y la guerra a plazo fijo (2029/30) con Rusia; la hegemonía alemana se hace cada vez más evidente y la OTAN se convierte de facto en la verdadera dirección política de unas instituciones demasiado lentas y burocratizadas. Mertz lo ha defendido con mucha claridad: desreglamentar, desregular, prioridad absoluta a la economía de guerra y reducción de los derechos sociales y sindicales, comenzando por las pensiones. El concepto clave: el Estado Social es insostenible. El gran problema de lo que queda de la izquierda es que no tiene capacidad ni coraje moral para afrontar este cambio de ciclo y sigue pensando que términos como social democracia, Europa social, orden internacional basado en normas, autonomía estratégica o soberanía europea dicen algo que tenga que ver con la realidad o con los imaginarios sociales asentados.

Cuando Pedro Sánchez se retiró en meditación existencial en abril del 2024, sabía lo que le venía encima. Le hicieron una oferta que no podía rechazar, pero lo hizo. En el manual del superviviente no había espacio para la retirada. Construyó su figura reactivamente, asumió como propia lo que la derecha decía de él, jugó al límite, sacándole partido a la polarización, gobernado como oposición a la derecha. Su táctica, al final, consistió en diferenciarse de Trump cumpliendo estrictamente los acuerdos de la OTAN, seguir las políticas de la Unión Europea de enfrentamiento con Rusia y de apoyo a Ucrania y a la vez propiciar el acercamiento a China, defendió los derechos sociales sin cuestionar nunca las líneas rojas que gobierna el poder real, el de verdad. Maestro de la finta, del regate, terminó por convertirse en el líder de la izquierda, incluida la que se llama a sí misma alternativa.

La historia vuelve y se venga. Los poderes saben que la “constitución material” del régimen del 78 está en crisis desde hace más de una década, que el bipartidismo que gobernó el país está obsoleto y que hace falta ordenamiento jurídico-político que dé cuenta de la nueva relación de fuerzas en un Estado de Excepción global. Eso de establecer una sociedad democrática avanzada es cosa del pasado, los derechos sociales y sindicales, antiguallas, la soberanía nacional, idea obsoleta y peligrosa. Ahora los tiempos son otros, son tiempos de tecno-fascismo, de guerra, de contrarrevolución preventiva. Las derechas (las duras y las extremas) quieren el poder para alinearse férreamente con los que mandan y no se presentan a las elecciones y dar por concluido el ciclo histórico anterior y abrir el nuevo. Se trata de poner fin a una experiencia social que cambió a Europa, que la hizo diferente (después de dos guerras mundiales y durísimos conflictos de clase), que consagró la presencia de las masas en la política, que convirtió a las clases trabajadoras en sujetos con vocación de hegemonía y que definió un tipo de democracia basada en la transformación social.

El proceso contra Zapatero va para largo, seguramente habrá acontecimientos externos que tendrán una gran influencia sobre la causa y el deterioro del gobierno se acelerará mucho. La izquierda decidió unir su suerte a la del gobierno de Sánchez y difícilmente tendrá ya vuelta atrás. Pensar que esto se resuelve con confluencias electorales o con operaciones tipo Rufián es no haber entendido nada.

NORTES  DdA, XXII/6358