Diario del Aire
jueves, 4 de junio de 2026
A ESTA FORMA DE GENOCIDIO GOTA A GOTA LO LLAMAN SANCIONES
OBRADOR LE DICE A TRUMP QUE MANDE AL CARAJO A QUIENES LO AZUZAN CON MÉXICO
LA MIRADA DE VICENTE DÍEZ FEIXAT SOBRE EL PUENTE DE MOSTAR
Paco Álvarez
¡QUÉ DESVERGÜENZA!: RUBIO LE DICE A CUBA "QUÉ HACER PARA RECUPERAR SU ECONOMÍA"
Ana Cardo
Después de la acción armada y el secuestro del presidente de la República Bolivariana de Venezuela y su esposa, perpetrados por su país y que se saldó con la muerte de un centenar de ciudadanos entre los que estuvo la guardia cubana de Nicolás Maduro Moros, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, de ascendencia cubana, nos viene con el cuento -resaltado con titular en el diario El País- de "hemos hablado con ellos y les hemos dicho lo que tienen que hacer para recuperar su economía". Se trata sin duda de un titular insultantemente provocativo. El cinismo y la desvergüenza de Rubio, tanto en esto como en seguir haciendo creer que Cuba representa un peligro para Estados Unidos con inverosímiles historietas de acechanzas rusas o chinas, es auténticamente repugnante. Para que la economía cubana se recupere sólo bastaría con que los sucesivos gobiernos estadounidenses desde el lejano 1962 no hubieran aplicado a la isla el brutal bloqueo que viene padeciendo su ciudadanía. El gobierno del actual secretario de Estado, haciendo aún más dura esa situación con un bloqueo energético y diciendo lo que Rubio ha manifestado, sólo debería merecer y de hecho merece la repulsa que la mayoría de los países del planeta viene expresando repetidamente en la asamblea de la ONU: ¡Dejen vivir a Cuba!
DdD, XXII/6367
MÁS DE 240 MENORES ASESINADOS EN LÍBANO EN TRES MESES
Félix Población
He aquí la imagen de otra familia masacrada. Israel prosigue en Líbano, ante la indiferencia e ineptitud política y humanitaria de esta Europa nuestra sometida al Estado sionista, los mismos procedimientos de barbarie ejecutados en la Franja de Gaza con el apoyo político y militar de Estados Unidos y otros gobiernos de la OTAN. Las broncas de Donald Trump por teléfono a Netanyahu son sólo parte del abominable espectáculo que uno y otro vienen protagonizando con falsos altos el fuego, tanto en la Franja arrasada de Gaza como en Líbano. Esta familia libanesa, según nos informa Marta Maroto desde el mismo lugar en que se celebró el entierro de las víctimas, la formaban los padres y cinco hijos, personas con nombres y apellidos, algo en lo que suele insistir la excelente periodista española en cada una de sus crónicas para personalizar lo que no pasan de ser números en otras informaciones. Dice Marta que cada vez que se daban órdenes de expulsión sobre su localidad, transmitidas por el ejército israelí a través de las redes sociales, la familia Abdullah se marchaba a zonas más seguras. El pasado lunes -cuenta-, después de varios ataques contra el pueblo, la familia regresó a su vivienda pensando que el peligro había pasado. Pero de madrugada dos misiles israelíes acabaron con seis de los miembros mientras dormían. Especifica la cronista que el primer misil no explotó, pero que el segundo les calcinó, salvo a Ahmad, un niño de diez años que resultó herido y fue ingresado en el hospital sin que sepa por ahora que ya no verá más a sus padres y hermanos Lin (22 años), Ali (18), Ibrahim (9) y Julia (6). (Desconozco porqué aparecen en la imagen dada a conocer con el vídeo de la información solo seis de los siete miembros de la familia). Dado que funerarias y cementerios son también bombardeadas por los invasores, la familia Abdullah será enterrada en una necrópolis habilitada en las proximidades de Sion, con capacidad para 900 personas, en donde se hacen enterramientos para dos personas en cada hueco. Todo esto está ocurriendo -el bombardeo israelí incluso de funerarias y cementerios- bajo un ficticio alto el fuego, con un balance de 750 personas asesinadas durante el pasado mes de mayo y un total de 3500 víctimas mortales desde hace tres meses. De ellas, más de 240 son menores. Para quien escribe estas sencillas anotaciones, tomadas de la concisas, documentadas e intensas crónicas de la periodista madrileña, comprobar que el periodismo vocacional, comprometido vital y profesionalmente, libre e independiente, aún tiene voz en medio de un panorama mediático general cada vez más más mediatizado por los grupos de poder, a expensas crecientemente del bulo y su contagio como incentivo para acaparar audiencias poco escrupulosas, el amarillismo sensacionalista o la información-espectáculo, es muy reconfortante, aunque duela e indigne tanto el contenido de lo que nos cuentan periodistas free-lance tan dignos de seguimiento como Marta.
DdA, XXII/6367
UNA IA SIN REGULACIÓN SERÁ LA NUEVA BABEL
Las primeras palabras del Papa en la encíclica denotan su intención metodológica muy al estilo de San Agustín, y así arranca: “la magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”. Una IA sin regulación será la nueva Babel.
Bernardo Barranco
La revolución digital está redefiniendo profundamente nuestra civilización, transformando nuestros estilos de vida, trabajo, interacción, el poder y formas de gobierno. El advenimiento de una nueva era ya está en marcha, marcada por la inteligencia artificial y la conectividad. Se presentan oportunidades de empoderamiento así como desafíos éticos preocupantes.
León XIV ha puesto el dedo en la llaga. Frente a todos los avances tecnológicos ¿dónde queda la dignidad humana? La inteligencia artificial (IA) incide ya en la vida de las personas, afecta a sus derechos, oportunidades, reputación, desarrollo y libertad. Las decisiones delicadas que repercuten en el trabajo, el acceso servicios, créditos y la reputación de las personas, corren el riesgo de ser confinadas completamente a sistemas automatizados.
Y más aún, el gran temor del Papa y de la humanidad es el uso de la IA en la guerra y la violencia. Todos estos desafíos están plasmados en la primera encíclica de León XIV Magnifica Humanitas, que lleva como subtítulo “sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”.
El texto fue presentado el 25 de mayo en el Nuevo Salón del Sínodo. El Papa quiso fortalecer el evento, asistiendo personalmente a la presentación, flanqueado por tres cardenales, dos teólogos (uno inglés y otro congoleño) y Christopher Olah, el cofundador ateo de la empresa de inteligencia artificial Anthropic . La encíclica Magnifica Humanitas se publicó el 25 de mayo, pero está fechada el 15 de mayo, el mismo día en que León XIII publicó la encíclica Rerum Novarum en 1891.
Hace 135 años, el papa Gioacchino Pecci dedicó su encíclica social a la revolución industrial de su tiempo. León XIV sopesó la revolución digital de nuestra época, con especial atención a la inteligencia artificial, en el centro de la reflexión de la Iglesia. Hay que recordar que dos días después del cónclave que lo eligió explicó, en su primera alocución ante 249 cardenales reunidos, que la elección del nombre papal es en homenaje a León XIII para continuar con su legado, buscando la defensa de la dignidad humana.
Así como León XIII enfrentó problemas sociales, morales y laborales del siglo XIX, en la actualidad la humanidad encara la revolución digital y en especial la inteligencia artificial. ¿En 1891, el catolicismo corría riesgos? ¿La nueva burguesía industrial no era incondicional a la iglesia católica? Recordemos que hubo un tercero en discordia: el socialismo. Por ello, Rerun Novarun es en el fondo un planteamiento antimoderno contra un capitalismo voraz y un socialismo acechante entre, especialmente, la clase obrera.
¿En la actualidad, la fe católica corre riesgos con la revolución digital? En principio sí. La IA no tiene credo, alma ni compasión según el Papa. La IA no es neutra: responde a grandes intereses de tecnoempresarios insaciables y ambiciosos. Hablamos del selecto grupo de magnates de Silicon Valley. Ahí están Apple, Google, Meta, Facebook, Nvidia y Netflix, entre otros. Varios de estos monarcas de la tecnología apoyan decididamente a Donald Trump como los multimillonarios Elon Musk y Peter Thiel.
Este último, fundador de Palantir, durante una serie de conferencias recientes en Roma, llamó a León XIV “hereje y anticristo” porque sus condenas impiden el pleno desarrollo de las nuevas tecnologías. Por su parte, el papa Prevost, en su encíclica, critica abiertamente los postulados y modelo tecnológico de oligarcas como Thiel, abogando por “desarmar la IA” y defendiendo que ésta no puede dominar al ser humano ni desvanecer su dignidad. Por cierto, Peter Thiel es mentor del vicepresidente JD Vance.
Otro riesgo es el apoyo a Trump y las empresas tecnológicas por parte de cristianos evangélicos fundamentalistas con gravitación política. Es claro que una facción de estos radicalismos religiosos apoyó a Trump en la guerra contra Irán: nos referimos a los cristianos sionistas de Estados Unidos. Recordemos que el papa León XIV sabe de lo habla: tiene una formación en ciencias exactas. Robert Francis Prevost, antes de ingresar a la vida religiosa, obtuvo una licenciatura en Ciencias Matemáticas por la Universidad de Villanova en 1977.
Las primeras palabras del Papa en la encíclica las llama imágenes bíblicas que acompañan todo su texto, denota su intención metodológica muy al estilo de San Agustín, y así arranca: “la magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”. Una IA sin regulación será la nueva Babel.
También se rememora el acercamiento a la teoría de la dualidad, desarrollada por los sociólogos Anthony Giddens y Pierre Bourdieu, en los años ochenta del siglo pasado. Filtraciones indican que el capítulo cinco fue modificado a raíz de las confrontaciones provocadas por las bravatas de Donald Trump contra León XIV.
El pontífice es tajante contra el uso de lo religioso para justificar la guerra y la violencia. En la guerra, la cuestión no se refiere únicamente a la eficiencia de los nuevos el instrumentos, sino al riesgo de que la tecnología, separada de la ética, sea más destructiva en decidir sobre la vida y la muerte. Hay muchísimos puntos que se quedan en el tintero. La Iglesia ha tocado la fibra civilizatoria de la tecnología como instrumento sagrado de la civilización actual. El Papa y la iglesia católica están en riesgo, se exponen a campañas negativas en las redes y la conformación de narrativas negativas y desprestigio. Lo veremos…
LA JORNADA MX DdA, XXII/6367
miércoles, 3 de junio de 2026
CONFUNDIÓ LA DEMOCRACIA CON EL DERECHO A PROTESTAR
Francisco Luis M. Brasero
NICANOR PIÑOLE Y JOSEPHINE BAKER EN GIJÓN
Lazarillo
El pintor gijonés Nicanor Piñole, a quien tuve el gusto de conocer en su ancianidad, estuvo en París en su juventud, como todo artista que se preciase en aquel tiempo, y allí tuvo oportunidad de ver a la cantante, bailarina y actriz Josephine Baker. Lo que quizá no pensaría entonces es que, pasado el tiempo, cuando el pintor rebasaba los cincuenta años, la mítica Venus de Bronce visitara su villa natal y Piñole tuviera oportunidad de asistir al espectáculo que en funciones de tarde y noche ofreció Baker en el viejo teatro Dindurra el sábado 29 de marzo de 1930, siete años antes de que fuera bombardeado por la aviación cuando Gijón ya no ofrecía ninguna resistencia al avance de las tropas sublevadas en 1936. Dos apuntes hizo Piñole desde su butaca que ha tenido el acierto de rescatar mi estimado Luis Miguel Piñera, cronista de Gijón, como acuarelas en color para su artículo sobre la presencia y actuación de Josephine Baker en la ciudad. "La artista de príncipes y emperadores cuyo nombre hace eco en cinco partes del mundo", según la describió el diario local El Noroeste, se hospedó en el hotel Savoy, en la calle Corrida, y tenía entonces 24 años. Piñera califica de acontecimiento la actuación de la celebérrima artista en el Dindurra. Mi padre, chico de los recados en una tienda de ultramarinos de la calle San Bernardo, fue uno de los muchos adolescentes que se conformaron repetidas veces con ver los carteles del espectáculo.
DdA, XXII/6366
"¡DEJEN VIVIR A CUBA!", ESCUCHÓ MARCO RUBIO EN EL SENADO
Ana Cardo
Ayer se escucharon voces humanidad en la audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos. Comparecía Marco Rubio y se le dijo que dejara de matar cubanos, que dejara vivir a Cuba. El secretario de Estado de Donald Trump escuchó en directo que las sanciones de su país contra la isla están asesinando a personas en Cuba. Se trataba de integrantes de la organización pacifista CodePink. “El papa León dijo ‘Dejen vivir a Cuba’, gritó el activista Tighe Barry, quien acudió a la audiencia con vestimenta religiosa. “Arrepiéntete, arrepiéntete Marco Rubio» y “Dios perdonará tus pecados”, se escuchaba mientras era extraído por agentes del orden fuera del recinto. Mientras millones de cubanos soportan apagones, escasez de combustible y medicamentos, y las consecuencias diarias de un asedio económico de décadas, los funcionarios estadounidenses continúan defendiendo políticas que hacen la vida más difícil para la gente común, acotó Medea Bejamin en su cuenta en X. “Marco Rubio nunca ha tenido que vivir un apagón que dura días, nunca ha tenido que preguntarse si un hospital tendrá los suministros que necesita. Los cubanos sí. Deja vivir a Cuba”, subrayó el texto que acompañó el video de la protesta. En la sesión, el secretario de Estado repitió, en respuesta a preguntas de los legisladores, las mismas calumnias que forman parte del discurso contra Cuba. Acusó falsamente a la isla de «patrocinar el terrorismo» y de albergar supuestas bases de inteligencia de China y Rusia, algo que de forma categórica ha rechazado La Habana. Desde el retorno a la Casa Blanca de Trump, en enero de 2025, apretó las clavijas del bloqueo contra Cuba, que ha alcanzado niveles sin precedentes a partir del 29 de enero tras decretar en una orden ejecutiva un cerco energético que priva al país de los suministros de petróleo, mientras escalan las amenazas de una eventual agresión militar.
DdA, XXII/6366
NO HAN TIRADO AL SUELO A UNA PROFESORA JUBILADA SINO A TODAS LAS PROFESORAS
El titular pertenece a un ciudadano que lo ha compartido por las redes. Si tengo que elegir quién va a retrasar mi llegada al trabajo -escribe Javier Erro en El Salto-, ojalá sea una profesora jubilada que está peleando por sus compañeros y compañeras de profesión. Ojalá cada interrupción de mi tiempo tuviese como fin la colectividad y el refuerzo de lo público, ojalá poder elegir sacrificar nuestra paz por una mejora de la vida que vivimos. “La calle es de todos”, sí, pero también “la educación es de todos”, y también se está viendo estorbada y entorpecida por la privatización y los recortes. Necesitamos pensar en qué estorbos estamos dispuestos y dispuestas a aceptar, y entre cuáles de ellos distribuir nuestro sentimiento de indignación.
La huelga del profesorado lleva varias semanas siendo masiva, el seguimiento es un éxito y el apoyo social es prácticamente total. Puede verse en todas partes un hormigueo de manifestaciones, gritos y cortes de tráfico, es difícil no escuchar sus pitidos y silbidos, ver sus pancartas colgadas, encontrarse grupos andando con camisetas verdes… Valencia hierve. Sin embargo, las negociaciones no avanzan, algunos de los sindicatos han decidido ignorar a las asambleas de docentes y firmar un acuerdo a cambio de migajas, quienes se están movilizando señalan el cansancio, la dificultad para sostener tanta lucha, el esfuerzo de tener que paralizar la ciudad cada día… Y de repente esto.
Una profesora jubilada cortando la calle, andando despacio, visiblemente tranquila. Un policía pasa por su lado, le empuja y cae al suelo, de boca, de cara, de cuerpo entero, teniendo como resultado el tabique nasal roto y puntos de sutura en la barbilla. La noticia ha corrido como la pólvora y sabemos por qué: se trata de un acto de violencia gratuito, innecesario y por la espalda, de una injusticia evidente. La rabia retuerce el cuerpo de cualquiera que lo vea.
Leo en los comentarios de un periódico local: “la calle es de todos, no tienen derecho a interrumpir el tráfico”. Creo que refleja una determinada idea del espacio público como un lugar en el que nadie molesta, estorba ni interrumpe. Idea imposible, no solo porque es evidente que, de hecho, nos molestamos mutuamente, sino porque el espacio público puede considerarse como un lugar concebido precisamente para molestarse, y si tengo que elegir quién va a retrasar mi llegada al trabajo, ojalá sea una profesora jubilada que está peleando por sus compañeros y compañeras de profesión.
Ojalá cada interrupción de mi tiempo tuviese como fin la colectividad y el refuerzo de lo público, ojalá poder elegir sacrificar nuestra paz por una mejora de la vida que vivimos. “La calle es de todos”, sí, pero también “la educación es de todos”, y también se está viendo estorbada y entorpecida por la privatización y los recortes. Necesitamos pensar en qué estorbos estamos dispuestos y dispuestas a aceptar, y entre cuáles de ellos distribuir nuestro sentimiento de indignación.
Al día siguiente leo que el policía va a ser expedientado, y por supuesto, hay una parte de mí que se alegra. Pero hay otra que va más allá de la búsqueda de castigo. Es el cariño, el calor o el afecto que siento por quienes protestan, y que no solo me lleva a indignarme por las agresiones que reciben, sino también a que me enorgullezca de esos enjambres vestidos de verde que están electrificando la ciudad.
Cada pelea produce una comunidad afectiva, un núcleo de malestar y daño que al organizarse se convierte en un cierto tipo de amistad. Pero esta comunidad no está formada únicamente por las personas que pelean de manera activa o visible, sino también por cualquiera que sienta que lo social es la casa en la que vive, una casa necesaria, una casa importante. Cuando la profesora cae contra el suelo, la sociedad cae con ella. Cuando el policía le empuja por la espalda, nos está empujando a todo el mundo, rompiendo nuestro tabique nasal, hiriendo nuestra barbilla.
Creo que la fuerza no solo proviene de la rabia, sino también del cariño. La agresión policial no solo nos revuelve por su arbitrariedad, sino porque nos gustaría que alguien les dijese a todas esas personas que están peleando que lo que están haciendo es importante y necesario, que sentimos un tremendo orgullo por ellas, que les animamos a seguir cortando las calles y a colgar las pancartas que quieran. La ciudad es nuestra. La cedemos como la cedimos a las víctimas de la DANA y a cualquiera que la solicite para amplificar el carácter compartido de la vida.
Me gustaría cambiar la frase de antes: “la calle es de todos, y precisamente por eso podemos decidir si se utiliza para el tráfico o para la reivindicación, para el transporte o para la celebración, para moverse o para encontrarse”. ¿Qué mundo hemos creado en el que es más importante defender el paso de unos pocos coches que la educación pública o la integridad de una profesora jubilada?
Pido un momento de reflexión, no quiero que la siguiente frase se lea a la ligera. Alguien está, ahora mismo, luchando por mejorar la sociedad en la que tú y yo vivimos. No lo pasemos por alto, ni lo demos por sentado, porque cuesta una enorme cantidad de esfuerzo. En esta huelga, como en todo movimiento reivindicativo, se pone en juego mucho más que lo meramente reivindicado. No solamente se está dirimiendo la cuestión de los sueldos o las ratios escolares (que también), sino también lo que tiene cabida, o no, en la vida en común. Pero solo con la rabia no podremos participar, necesitamos también un profundo sentimiento de calor y afecto, una costumbre de abrazar a quien nos hace sentir orgullo y rema a nuestro favor. De hecho, este afecto, por sí mismo, supone ya una cierta propuesta, un esbozo de mundo.
Hay un vídeo en el que se muestra el momento en que la profesora, después del empujón, se levanta y recibe un largo abrazo por parte de un compañero. La cámara capta su expresión asustada y confortada al mismo tiempo. Es un abrazo que todo el mundo querríamos dar y recibir en esas circunstancias. Dolor y amor, todo junto. Eso somos.
EL SALTO DdA, XXII/6366







