Diario del Aire
lunes, 20 de julio de 2026
A MENOS FÚTBOL, MÁS BARRO. Y ESO LO PERMITIÓ EL ÁRBITRO
EL PENTÁGONO LOS QUIERE CON MÁS TESTOSTERONA PARA EL ARDOR GUERRERO
Ante el propósito del Pentágono de devolver a las tropas estadounidenses un aura de masculinidad ancestral, el articulista estima que las guerras de hoy día consisten mayormente en bombardear desde lejos, sentado frente a un ordenador (el chicle es opcional), masacrar poblaciones civiles indefensas y matar niños por millares, una especialidad del ejército israelí, que chorrea testosterona por los cuatro costados. Se conoce que allá, en Israel, los soldados son todos hombres muy hombres. No tengo yo mucha idea de los últimos adelantos en industria armamentística, pero a lo mejor los misiles teledirigidos y los drones llevan un recipiente preparado para la testosterona, como los sargentos de infantería. “Aquí mi fusil, aquí mi pistola”, voceaba el sargento Hartman desfilando con el arma al hombro y estrujándose los huevos a punto de nieve.
David Torres
Estados Unidos (ya me dirán si esto es
nombre para un país serio) cada vez se parece más a los viejos anuncios del
coñac Soberano, aquel que era cosa de hombres. La semana pasada, el Pentágono
anunció que hará análisis anuales de testosterona a todos los soldados mayores
de 30 años, con el fin de restaurar el “espíritu guerrero” del ejército. A ver,
no es que fuesen a hacer exámenes anuales de matemáticas o de cultura general:
con sostener una ametralladora y apretar el gatillo mientras uno masca chicle,
suficiente. Alejandro Magno tuvo de maestro a Aristóteles y su modelo de virtud
era Aquiles, pero ni Aquiles ni Alejandro Magno con todos sus macedonios le
hubieran durado cinco minutos en el campo de batalla a un solo marine armado
con una M250 y un paquete de chicles.
Bien mirado, no parece que la
testosterona haga mucha falta en los campos de batalla actuales. Las guerras de
hoy día consisten mayormente en bombardear desde lejos, sentado frente a un
ordenador (el chicle es opcional), masacrar poblaciones civiles indefensas y
matar niños por millares, una especialidad del ejército israelí, que chorrea
testosterona por los cuatro costados. Se conoce que allá, en Israel, los
soldados son todos hombres muy hombres. No tengo yo mucha idea de los últimos
adelantos en industria armamentística, pero a lo mejor los misiles
teledirigidos y los drones llevan un recipiente preparado para la testosterona,
como los sargentos de infantería. “Aquí mi fusil, aquí mi pistola”, voceaba el
sargento Hartman desfilando con el arma al hombro y estrujándose los huevos a
punto de nieve.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, podría reemplazar sin esforzarse mucho al sargento Hartman, al Recluta Patoso, a Pedazo de Animal y a medio reparto de La chaqueta metálica. De hecho, ya los ha reemplazado, que por algo cambió el nombre de Departamento de Defensa por el de Departamento de Guerra. Defenderse es de mariquitas, pero guerrear es cosa de hombres. Por eso Hegseth no sólo posee unas mandíbulas diseñadas para mascar de una vez medio kilo de chicle y una epidermis tapizada con toda clase de tatuajes bélicos, sino que además lleva las barras y estrellas impresas en el pañuelo, en el forro de la chaqueta y probablemente hasta en los calzoncillos. Por lo visto, el patriotismo se mide básicamente en los niveles de testosterona, de ahí que a Hegseth no le gusten mucho las mujeres ni las personas trans en el ejército. Tampoco le gustan los negros, pero ése es otro tema que no tiene nada que ver con la testosterona.
Lo que pretende Hegseth es devolver a
las tropas estadounidenses un aura de masculinidad ancestral, una “buena base
biológica” a base de inyecciones de testosterona. De momento serán voluntarias,
aunque la idea es que los militares del siglo XXI parezcan neandertales
mecanizados: ahí está él mismo para dar ejemplo. En 2024 se registraron más de
ocho mil agresiones sexuales dentro del ejército, pero se ve que a Hegseth le
parecen pocas. “Se ha terminado lo de ir con pies de plomo”, dice en referencia
al modo en que se gestionan los casos de abusos contra mujeres uniformadas, una
forma de hablar, la del plomo y los pies, que resulta bastante cristalina en su
caso.
“Hay que agarrar a los países del
coño” podría ser el lema de Estados Unidos en política internacional después de
sus intervenciones en Venezuela e Irán, otra forma de hablar de la que ya había
dado pistas Trump al comentar sus relaciones con las mujeres. Un anuncio de
coñac Soberano que recuerda aquel chiste donde un mexicano se jactaba de que en
su pueblo eran todos machos muy machos. Ah, le respondía otro mexicano, pues en
mi pueblo somos la mitad machos y la mitad hembras, y no vea lo bien que lo pasamos.
Para recobrar el espíritu guerrero, Hegseth ha invocado la figura de Aquiles,
el legendario héroe griego, sin caer en la cuenta de que Aquiles, aparte de
irascible e imprevisible, desobedecía órdenes directas del mando y hacía lo que
le daba la gana. Ni siquiera mascaba chicle. Ay, el día en que se entere lo que
había de verdad entre Aquiles y Patroclo.
PÚBLICO DdA, XXII/6412
LO MEJOR DE TODO: EL FÚTBOL DE "LA ROJA" SEMBRÓ GAZA DE GOZO
Félix Población
Algunos futbolistas de la selección argentina, una vez terminado el partido en el que fueron merecidamente derrotados por la selección española, mostraron su mal perder agrediendo a alguno de los vencedores*. Si siempre está de más una acción así en el deporte, lo está mucho más cuando hasta el propio seleccionador de la albiceleste reconoció que la de España había sido una victoria justa e incuestionable, un criterio ampliamente compartido por los expertos. Como dijo uno de los futbolistas de La Roja en los días previos a la final de esta competición mundial, había en el equipo más ganas de ganar que temor a perder, y esto es lo que se demostró en el campo a lo largo de todo el partido, con repetidas ocasiones de gol, salvadas en algunos casos por el portero argentino con una actuación sobresaliente. La albiceleste, por contra, sólo hizo que interviniera Unai Simó en una sola ocasión a lo largo del tiempo reglamentario. Fueron esas ganas de victoria las que durante los ocho partidos impulsaron a La Roja, con un estilo y ejecutoria ejemplar de equipo y un juego limpio, sobre todo si se compara con el de la selección argentina, que llegó a esta final después de disputar varios partidos con arbitrajes descaradamente favorables a su juego marrullero y en algún caso violento, como también sucedió ayer. Por esto quizá alguien dijo de esta final que fue la más desigual de la historia, con una selección, la española, que dominó a la adversaria en todo momento, mientras que la argentina no halló forma de sacudirse de ese dominio hasta que tuvo el marcador en contra, ya en las postrimerías de la prórroga y a la desesperada. Por todo ello creo que la albiceleste no mereció estar esta vez, una más, en la final del Mundial del fútbol. También, por el mal perder de algunos de sus jugadores agrediendo al final del partido a quienes les habían derrotado en buena lid**.
*Aunque las agresiones las vio el árbitro, pongo en duda que haya sanciones a los implicados. De momento, la FIFA ha abierto expediente, algo que no esperaba.
**Como ciudadano español, lo que más me satisfizo de la victoria de la selección española, aparte de su fútbol de conjunto -tan modélicamente necesario para nuestro país-, es lo celebrada que ha sido La Roja en las plazas en ruinas de la ciudad de Gaza. Por eso, antes que las imágenes del mal perder de algunos futbolistas de la albiceleste, mejor ilustrar este artículo con el vídeo que recoge la alegría de los gazatíes. Y también con este gesto de Nico Williams, que marcó, según creo, un gol legal, anulado sin que el árbitro consultara el VAR.
DdA, XXII/6412
domingo, 19 de julio de 2026
NO SOY UNA CARADURA, LE DICE A FEIJÓO UNA ENFERMA DE CÁNCER
DE CRUZADA CON UNA PRESUNTA PAJA, DE PUNTILLAS ANTE UNA PRESUNTA VIGA
José Sarria
EL CALOR ESTÁ MATANDO COMO NUNCA, PERO EL FÚTBOL LO LLENA TODO
Félix Población
Alguien con interés en cuantificar el tiempo de información dedicado en la televisión pública estatal a la selección nacional de fútbol, debería facilitarnos el sustancial incremento que ha experimentado a raíz de la clasificación de La Roja para la final del Mundial correspondiente a la edición actual, habiendo sido ya anteriormente excesivo. Si se tiene en cuenta la que seguirá después de celebrado el partido contra la selección argentina, caso de que España sea campeona, la estadística informativa habría que compararla con la derivada de la vez en que La Roja hace 16 años ganó el trofeo. Lo que no admite ninguna duda es que con el fútbol de la selección española se está llegando a unos niveles de desmesura en TVE inimaginables hace unos años y que, con los años, van a más a medida que el rendimiento de la selección lo lleva a disputar importantes trofeos, tal como ocurrió en la jornada de ayer y volverá a pasar hoy, fecha de la final. Sin embargo, mientras el fútbol acapara horas y horas en la programación de la televisión pública, nada o casi nada se nos dice de la que, a mi juicio, está siendo la noticia más preocupante de este verano. Se nos informa de las sucesivas olas de calor que va encadenando España y también Europa, pero apenas se nos ofrecen datos de que, según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y como consecuencias atribuibles a esas olas de calor, el número personas fallecidas -mayores sobre todo- entre el 6 de mayo y el 13 de julio se cifra en 1.180, con un aumento de más del 1.035 por ciento respecto al mismo periodo de 2024. Se conoce que el aire acondicionado en la redacción de TVE y el propio fútbol como espectáculo-negocio de masas, con altos rendimientos económicos para sus organizadores y los medios de información, hacen pasar por alto la que ya es una realidad alarmante, a falta del registro de fallecimientos que se obtenga en los meses de agosto y septiembre. Que las pausas de hidratación o el descanso de treinta minutos para la final de hoy se deban al negocio más que a la salud de los futbolistas, da idea de la inconsciencia en que nos hacen o nos quieren hacer vivir.
ARDE CANADÁ
Cerca de 900 incendios forestales arden simultáneamente en Canadá. Más de un centenar están fuera de control.DdA, XXII/6.411
sábado, 18 de julio de 2026
EL ALCALDE FUSILADO DE LEÓN MIGUEL CASTAÑO ENTRA EN EL DICCIONARIO DE LA HISTORIA
La primera corporación democrática en el Ayuntamiento de León decidió reconocer la memoria de su alcalde republicano Miguel Castaño, al que se le dedicó una calle con su nombre en 1980,cuarenta y cuatro años después de su fusilamiento en las tapias del cementerio de Puente Castro. Lo ejecutaron, como a muchos otros periodistas republicanos, los sublevados en el mes de julio de 1936 contra el gobierno del Frente Popular. Ahora, cuando se cumplen nueve décadas del asesinato, Miguel Castaño ha entrado -con el retraso habitual en personalidades como la suya- en el diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia, según recoge hoy Abel Caballero (Diario de León). La reseña ha sido validada por la comisión de expertos de la citada academia. Hijo de madre soltera, fallecida a los tres meses del parto, criado por sus abuelas maternas y sin ser reconocido por su padre, Miguel Castaño pasó se ser cajista de imprenta a director del diario La Democracia, diputado y alcalde republicano de la ciudad leonesa. De Castaño quedó, como mejor testimonio al frente del Ayuntamiento de León, la imagen en la que se le ve saludando a la multitud, probablemente cuanto volvió a la alcaldía tras la victoria del Frente Popular en las urnas en febrero de 1936, sin que pueda confirmar este extremo, después de haber sido destituido tras la llamada Revolución de Octubre en Asturias en 1934, con repercusión también en las cuencas mineras leonesas, por el gobierno conservador radica-cedista, llamado también bienio negro por la izquierda. Lazarillo
La entrada cita que «en 1889 fue internado por primera vez en el Hospicio de León por un breve periodo, para volver a ingresar en 1892» y que, «de su paso por él se conoce que hizo los estudios de bachillerato en el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza, con el auxilio de la comisión de beneficencia de la Diputación Provincial de León, y se especializó en el oficio de tipógrafo». Con apenas 19 años, «se emancipó para trabajar como cajista en la imprenta de Francisco Sanz Ojeda, editor y propietario del periódico La Democracia, que comenzó a editarse ese año como diario en la ciudad».
Aquel cajista, «cuando Daniel Calvo abandonó el cargo de director», en 1912, «tomó primero en arriendo la imprenta y luego asumió la propiedad del periódico, del que pasó a ser director», y evitó su desaparición. «En los casi veinticinco años siguientes, hasta 1936, ejerció como tal, situando a La Democracia como uno de los dos principales diarios leoneses, en competencia con Diario de León, propiedad del obispado y de tendencia conservadora», exponen Del Reguero y Álvarez Oblanca, que han incorporado otros leoneses como Teresa Monje y trabajan en más para incorporarlos a los 50.000 personajes del diccionario.
Su participación política le anota como presidente de la Sociedad de Resistencia de Obreros de León y, durante la década de 1910, le presenta como «una notable presencia en la provincia para la formación de nuevas agrupaciones socialistas y asociaciones obreras, en un tiempo en el que despegaba la minería del carbón en las cuencas y, con ella, el sindicalismo de clase». Esta actividad le llevo a ser «detenido y encarcelado tras la huelga general de 1917, al ser considerado 'revolucionario'».

Imagen del edificio de La Democracia, con Miguel Castaño apoyado a la entrada.Pepe Gracia
Aunque el repaso de la trayectoria recoge su elección como diputado por León, «con 46.972 votos, el 61,6% de los votantes», dentro de «la coalición republicano-socialista en las elecciones a Cortes Constituyentes» de junio de 1931, los autores subrayan que «su papel más destacado sería, en todo caso, en el Ayuntamiento de León». Entró en 1910 como «uno de los primeros tres integrantes del PSOE en acceder a la corporación municipal», revalidó el cargo «en sucesivas elecciones», y «en 1922 y 1923, ante las dimisiones de dos alcaldes», asumió «interinamente el cargo de alcalde», pero fue «cesado con el resto de la corporación municipal por decreto del Directorio Militar». «A la vuelta a la normalidad electoral, en abril de 1931 fue elegido de nuevo concejal. El PSOE obtuvo 7 representantes y él resultó elegido alcalde, el 17 de abril, como candidato a concejal con mayor número de votos».
Miguel Castaño volvería a ser destituido «tras los sucesos revolucionarios de octubre de 1934, junto con los demás concejales socialistas», y recuperaría la Alcaldía «el 11 de febrero de 1936, al ser repuestos en sus cargos por el Gobierno del Frente Popular».
En consistorio, «destacan sus propuestas de planificación y embellecimiento urbanístico, además de otras más ideológicas como la declaración del 1 de mayo como festivo o la denominación del principal espacio del ensanche urbano de la ciudad como plaza de la Libertad, que fue aprobada en 1923 con polémica». La entrada reconoce que «su actuación como alcalde, marcada, entre otros aspectos, por los problemas de la hacienda municipal, la crisis económica y laboral y la coyuntura política, destacó por continuas e incansables gestiones en Madrid para la consecución de todo tipo de proyectos e inversiones para la ciudad». «Entre ellos, la ampliación del puente de la Estación, la glorieta de Guzmán, el apartadero ferroviario para la Azucarera de Santa Elvira o el asfaltado y pavimentación de numerosas calles, y obras como la Gota de Leche, la Escuela Normal de Maestros, la Escuela de Trabajo, el Grupo Escolar Gumersindo de Azcárate y otros que, aunque tardarían en hacerse realidad, se debieron a su trabajo y su impulso, entre ellas el cuartel de Infantería de la carretera de Asturias o una nueva sede para el Gobierno Civil», se describe. El relato recoge que, tras el golpe de Estado, fue «cesado como alcalde el 21 de julio de 1936» y detenido «el 17 de agosto en su domicilio por orden del comandante militar Vicente Lafuente», a quien se le retiró el nombre de una calle apenas hace dos años. Miguel Castaño estuvo «preso primero en el campo de concentración de prisioneros de San Marcos y luego en la Prisión Provincial de León». «Pese a que en un primer momento su causa fue sobreseída, se abrieron nuevas actuaciones en su contra, en un proceso en el cual no dejó de intentar demostrar su inocencia y la falsedad de los cargos que se le imputaban, acreditada por la historiografía». Ese estudio, ahora consagrado en el diccionario de la Real Academia de la Historia, no sirvió entonces. «Condenado en consejo de guerra a pena de muerte como autor de un delito de traición militar, fue ejecutado en el campo de tiro de Puente Castro, a las afueras de la ciudad, la madrugada del 21 de noviembre de 1936», se reseña.
Un último párrafo -según leemos en Diario de León- lo resume en el citado diccionario como «figura emblemática de la ciudad, querido y respetado, en 1980 la primera corporación de la etapa democrática acordó dedicarle la avenida que hoy lleva su nombre». Para quien quiera conocer dónde vive, conviene que acuda al diccionario de la Real Academia de la Historia, al pie de la entrada donde se lee el nombre de «Castaño Quiñones, Miguel. León, 5.II.1883 – León, 21.XI.1936. Periodista y político». Por eso, en 1980, le puso una calle León a su alcalde.
Léase@también: ¿Que pasó en León el 18 de julio de 1936?
DIARIO DE LEÓN DdA, XXII/6411
UN LETARGO IMPUESTO POR NEGOCIACIÓN Y COBARDÍA PARA BORRAR EL LEGADO DE CHÁVEZ
Mario Silva/ Aquí en Caracas
viernes, 17 de julio de 2026
EL FÚTBOL SIGUE CONSERVANDO UN RINCÓN DE VERDAD, A PESAR DE TODO
En este magnífico artículo publicado en CTXT, el firmante sostiene que mientras exista un entrenador capaz de denunciar un genocidio [Hossana Hassan, no lo olvidaremos], un jugador que desafíe al odio con una uña pintada, aficiones que anteponen los derechos humanos y lo cercano frente al negocio o un actor que nos recuerde que una camiseta pertenece a todo un pueblo y no a quien se la quiera apropiar, el fútbol seguirá conservando un rincón de verdad. Los corruptos podrán comprar árbitros y campeonatos, pero nunca comprarán la memoria sentimental de quienes aprendieron a amar un balón cuando era de trapo o de plástico.
Paco Cano
La portería era la puerta de un garaje cerrado, el balón de plástico salía despedido y aparecía una vecina que gritaba porque alguien había vuelto a darle un pelotazo a los geranios. Uno crece pensando que el fútbol pertenece a su barrio. Luego descubre que hay una ciudad entera que los domingos se pone una camiseta amarilla. Después se entera de que hay una selección nacional y que el fútbol es una cuestión de Estado que ayuda a ocultar otros problemas. Finalmente, comprende que ni el barrio, ni la ciudad ni el país mandan nada y que el fútbol pertenece a quienes han hecho de él una de las mercancías más rentables del planeta pervirtiendo su fuerza social. Para entonces, uno ya está enganchado.
El mundial de Estados Unidos lleva semanas recordándonos que el fútbol, en su versión más global y televisada, no es un deporte ni un juego; es un producto. Y, como todo producto del capitalismo tardío, tiene dueños, reglas de mercado y precio de venta. Sabíamos que la FIFA no era una institución ejemplar –escándalos de corrupción, dimisiones en masa del Comité de Gobernanza, sedes compradas, alianzas con regímenes de cualquier signo y una mercantilización creciente–, pero en este mundial ha cruzado la línea roja del pudor y ya ni siquiera se esfuerza en disimular.
Celebrar un mundial en un país que está en guerra, que ha deportado, violentamente, a miles de personas procedentes de los mismos países que llenan sus estadios y que ha convertido su frontera en una herramienta de exclusión constituye una contradicción demasiado grande como para obviarla. Mientras la FIFA insiste en presentar el fútbol como un lenguaje universal capaz de unir a la humanidad, el torneo se desarrolla detrás de un sistema de controles, visados y restricciones que impidió la entrada a un destacado árbitro somalí, retuvo durante siete horas a un jugador iraquí y obligó a la selección de Irán a pernoctar en México, aunque jugara en Los Ángeles. Resulta difícil imaginar una metáfora más precisa de nuestro tiempo que la de una fiesta organizada al otro lado de un muro custodiado por el ICE.
El anfitrión de la fiesta es Donald Trump, quien convierte cada aparición pública en una exhibición de desvergüenza. El presidente americano aprovecha el mundial como si fuera el escenario ideal para reforzar su imagen de líder caprichoso y matón. Como si estuviera en una cumbre de la OTAN. Infantino, igual que Rutte, lo permite postrándose sumiso ante el poderoso. La misma FIFA que durante años sancionó a futbolistas por mostrar en sus camisetas mensajes de paz o de solidaridad ofrece al belicoso Trump un escaparate para alimentar su obsesión por el reconocimiento internacional. Una organización que dice representar el carácter universal del fútbol acaba subordinándose a quien levanta fronteras, expulsa migrantes y convierte la exclusión en programa político. La retirada de la sanción al goleador estadounidense, tras la llamada del presidente de EE. UU. causó una vergüenza mundial que la FIFA ni siquiera intentó aclarar.
Luego está Messi. O, mejor dicho, Messi convertido en marca que se reúne sonriente con Trump, que es embajador turístico de la dictadura saudí y producto estrella del gran negocio futbolístico a proteger. Argentina acumula decisiones arbitrales favorables que alimentan una incómoda sensación de privilegio. Cinco penaltis en Qatar hasta conseguir el título, tres más en este Mundial y varias decisiones controvertidas que han terminado inclinando resultados. Conviene ser prudente. Una cosa es señalar hechos y otra convertir cada victoria argentina en una teoría conspirativa, pero también sería ingenuo fingir que no ocurre nada. El encuentro contra Egipto, la protesta formal de su federación y las duras declaraciones de su seleccionador reforzaron esa percepción. El fútbol se basa en la confianza de que el resultado pertenece al juego, con sus causas y azares, y no a una empresa que blinda a quienes más venden. Argentina, con una historia futbolística inmensa y con el mejor jugador del mundo, corre el riesgo de convertirse en la selección más antipática del planeta, porque ningún campeón debería necesitar ayuda extra.
Precisamente por todo esto, y porque el fútbol aún nos toca en lo emocional, resulta más importante que nunca aferrarse a las islas de dignidad que el dinero todavía no ha conseguido comprar. Está Lamine Yamal, apenas diecinueve años, levantando una bandera palestina como un gesto elemental de humanidad en la celebración del título de Liga del Barça mientras otros, como su entrenador Hansi Flick, se refugian en la confortable coartada de la neutralidad. Está Kylian Mbappé, recordando que el éxito deportivo no obliga a renunciar a la conciencia social. Están Borja Iglesias –quien renunció a la selección mientras el presidente de la Federación Española fuese Luis Rubiales, en apoyo a la selección femenina– y Héctor Bellerín, demostrando que un futbolista puede competir al máximo nivel sin dejar de ser un ciudadano comprometido. Están Jenni Hermoso, Mariona Caldentey y tantas futbolistas que han convertido la igualdad y la dignidad en una forma de estar también fuera del campo. Y está Hossam Hassan. Mientras casi todos hablaban de tácticas, el seleccionador egipcio habló de Gaza, denunció el genocidio y después cuestionó un arbitraje que consideraba injusto. Podrá discutirse su lectura del partido, pero no el valor de su gesto, pues nos recordó, para incomodidad de la FIFA, que antes que empleados del espectáculo, futbolistas y entrenadores siguen siendo ciudadanos con conciencia.
Hemos tardado demasiado en aceptar quién manda realmente. Pero mientras exista un entrenador capaz de denunciar un genocidio, un jugador que desafíe al odio con una uña pintada, aficiones que anteponen los derechos humanos y lo cercano frente al negocio o un actor que nos recuerde que una camiseta pertenece a todo un pueblo y no a quien se la quiera apropiar, el fútbol seguirá conservando un rincón de verdad. Los corruptos podrán comprar árbitros y campeonatos, pero nunca comprarán la memoria sentimental de quienes aprendieron a amar un balón cuando era de trapo o de plástico.
CTXT DdA, XXII/6410
LA CONSPIRACIÓN PARA EL GOLPE MILITAR DE 1936 SE INICIÓ EN 1933
El profesor Ángel Viñas Martín anuncia nuevas revelaciones sobre la conspiración que condujo al golpe militar de Franco contra la Segunda República y que, según afirmó “de manera rotunda”, empezó a gestarse en 1933. "Los gobiernos republicanos fueron una panda de estúpidos -afirmó el profesor Viñas-, lo digo con todo el cariño que le tengo a la República, el gobierno estaba al tanto de los preparativos; lo que pasa”, agregó, “es que no podemos ir muy lejos porque todos los papeles de la Dirección General de Seguridad han desaparecido”.
El historiador y exdiplomático, considerado uno de los mayores expertos en la guerra de España y la dictadura, intervino este pasado miércoles vía streaming en la jornada “Golpe a la Democracia: Canarias, julio de 1936”, organizada por la Fundación Juan Negrín en su sede de Las Palmas y seguida por numeroso público en la sala de actos de la entidad. A preguntas del historiador Adrián Santana, el profesor Viñas se refirió a sus investigaciones sobre los gestiones que condujeron al golpe militar, a las que ha dedicado de manera específica al menos cuatro de sus últimos libros. “La conspiración, puedo afirmarlo de manera rotunda, empezó hacia el año 1933”, dijo el también presidente del comité científico de la Fundación Juan Negrín, antes de señalar que lo más importante no fueron los movimientos de monárquicos y carlistas, sino el hecho de que “desde 1934 contaron con el apoyo formal de la Italia fascista”. Los acuerdos de 30 y 31 de marzo de 1934, que son conocidos “pero que no se han estudiado con la profundidad debida”, son algunas de las cuestiones que el profesor Viñas desarrolla en su interesante blog (El fascismo contra la república) y en el que se propone publicar más revelaciones sobre la conspiración que acabó con la República. “He empezado por la participación de Hitler, y ahora estoy en medio de la participación de los italianos. Todavía no he llegado al 18 de julio, llegaré en septiembre u octubre”.
Viñas afirmó que los servicios secretos republicanos conocían los planes de los militares rebeldes a través de sus servicios secretos. “Los gobiernos republicanos fueron una panda de estúpidos, lo digo con todo el cariño que le tengo a la República, el gobierno estaba al tanto de los preparativos; lo que pasa”, agregó, “es que no podemos ir muy lejos porque todos los papeles de la Dirección General de Seguridad han desaparecido”.
Fundación Negrín DdA, XXII/6410









