Diario del Aire
martes, 24 de marzo de 2026
¿QUÉ SENTIDO TIENE UN PARQUE SI SE TALA EL ÚNICO ÁRBOL CON SOMBRA?
LOS VARONES NO QUIEREN SER PERSONAS EN LA COFRADÍA DE LA PURÍSIMA SANGRE
El problema no lo tienen los machistas de Sagunto, sino las mujeres que quieren acercarse a ellos. Eso es lo incomprensible. El problema no es que la Iglesia se comporte como se espera que se comporte la Iglesia, lo extraño es que reciba dinero público tras hacerlo. La Cofradía de la Purísima Sangre no debería recibir un euro, ni una ayuda pública a partir de ahora. Debería constituirse formalmente en lo que es, un club de chavales machistas muy libres de serlo siempre que paguen el juego con su dinero. Buscarse la vida o morirse de asco era otra tradición de la Edad Media de lo más respetable.
Gerardo Tecé
Doce chavales posan a las puertas de una iglesia en Sagunto (Valencia). Son noticia y no por ir a misa –todas las modas acaban volviendo–, sino por haber protagonizado una de las imágenes del fin de semana. Periodistas de toda España se han desplazado hasta este pueblo valenciano expectantes por una votación que debía acabar con una anomalía histórica: las mujeres del pueblo tienen prohibido salir en procesión durante la Semana Santa en la Cofradía de la Purísima Sangre. Para arreglarlo solo había que cambiar en los estatutos una palabra. “Personas” en lugar de “varones”. Pero los votantes, varones todos, decidieron no caer en la trampa woke de ser considerados personas. La respuesta, chicas, es que no. Con 267 votos en contra de la igualdad y 114 a favor, los vencedores de la votación posan eufóricos en las escalinatas de la iglesia apoyando su decisión en argumentos sólidos. “La tradición es la tradición”. “Las tradiciones hay que respetarlas”. “No se pueden romper las tradiciones”. “El fútbol son once contra once”. Somos los guardianes de una herencia que se remonta al 1496, explican estos chicos uniformados con pantalón chino beige y chaqueta azul marino del Zara, telas típicas de aquella época.
Uno ve la foto de los ganadores de este referéndum, los observa celebrar en la escalinata el rechazo a sus madres, hermanas, novias e hijas y no sabe si la palabra es pena o curiosidad. Cuando esto ocurre, siempre es curiosidad. Resulta curiosísimo observar a quienes lucen peinados sacados de Instagram, visten ropa de boda en primavera y usan gafas graduadas que les evitan morir atropellados por un carromato tirado por bueyes, celebrar el único elemento del siglo XV que para ellos aún está vigente: el veto a la mujer. Cuesta imaginar a cualquiera de estos con 39 de fiebre llegando a Urgencias y explicando que no quieren paracetamol, sino gasas húmedas porque la tradición hay que respetarla. Alguno vivirá en pareja sin estar casado y, casi seguro, le jodería ser expulsado del pueblo por ello. La tradición es la tradición, habría que explicarle al muchacho al darle una patada al otro lado de la linde mientras su novia esperaba su turno para ser quemada en la hoguera como dios manda. En el siglo XV estaban de moda muchas cosas y ninguna de ellas estaba presente en la escalinata por mucho que los chavales se hagan llamar guardianes de esencias apestosas. Por ejemplo, en el siglo XV se juzgaba a chavales como ellos obligándolos a sostener un hierro incandescente en la mano. Si las quemaduras sanaban bien, se les consideraba inocentes. Si se complicaba la cosa y el tipo moría, era claramente culpable. Por si fuera poco, en aquellos tiempos te podías morir de lepra, peste o tuberculosis. Un riquísimo catálogo que no se debería haber perdido porque las tradiciones, qué cojones, están para mantenerlas. La de ser un cazurro sigue vigente, sin ir más lejos.
Dicho esto, mi respeto hacia la decisión. ¿Por qué una cofradía fundada sobre las bases del machismo debe dejar de serlo? ¿Por qué la iglesia debe casar a homosexuales si su modelo de negocio es privilegiar la familia tradicional? ¿No es libre un club formado por neonazis de vetar la entrada a negros? ¿Qué sentido tendría el machismo, la homofobia o el racismo sin sus instituciones? El problema no lo tienen los machistas de Sagunto, sino las mujeres que quieren acercarse a ellos. Eso es lo incomprensible. El problema no es que la Iglesia se comporte como se espera que se comporte la Iglesia, lo extraño es que reciba dinero público tras hacerlo. La Cofradía de la Purísima Sangre no debería recibir un euro, ni una ayuda pública a partir de ahora. Debería constituirse formalmente en lo que es, un club de chavales machistas muy libres de serlo siempre que paguen el juego con su dinero. Buscarse la vida o morirse de asco era otra tradición de la Edad Media de lo más respetable.
CTXT DdA, XXII/6296
GRITOS CON CITA Y GLOSA (LXVIII): DE ERRORES (NATURALMENTE) BENEFICIOSOS Y VICEVERSA
«Observar la naturaleza, estudiar sus productos, buscar las relaciones generales y particulares que han ido imprimiendo en sus caracteres y, finalmente, intentar comprender el orden que hace imperar por todas partes, así como su funcionamiento, sus leyes y los medios infinitamente variados que emplea para dar lugar a este orden, es, desde mi punto de vista, ponerse en camino de adquirir los únicos conocimientos positivos que se encuentran a nuestra disposición, los únicos, por otra parte, que pueden sernos verdaderamente útiles y al mismo tiempo nos pueden proporcionar las satisfacciones más dulces y limpias capaces de aliviarnos de las inevitables penas de la vida.»
ABOMINABLE TORTURA DE UN BEBÉ PALESTINO EN GAZA
Ana Cardo
La informaciones de Palestine TV no merecen ninguna atención en los medios de información de nuestro país. Las encontramos en las redes sociales, difundidas en este caso por la agencia turca Anadolu y TRT World. Lo que leemos y vemos, a través del vídeo correspondiente, son las heridas provocadas por soldados israelíes sobre la piel de un bebé palestino de 18 meses. Ocurrió en el centro de la Franja de Gaza. La criatura se llama Karim y es hijo de Osama Abu Nasar, que estaba siendo sometido a un interrogatorio en las proximidades del campo de refugiados de Al-Maghazi. Según la versión de los medios citados, Abu Nassar salió con su hijo a buscar suministros y se encontró con disparos cerca de su vivienda. Los soldado le obligaron a dejar al bebé en el suelo para ser desnudado e interrogado. La denuncia, según declaraciones atribuidas al periodista Osama Al-Kahlout, afirma que buscando una confesión del padre, el bebé habría sido torturado con cigarrillos y se le habría incrustado un clavo. Tanto Anadolu como TRT World señalan que un informe médico registró esas quemaduras y esa herida punzante. Cuesta hacerse a la idea de asumir tanto horror, pero la relatora de la ONU para Palestina, Francesca Albanesa, no deja de presentar informes en el Consejo de Derechos Humanos en los que denuncia una y otra vez la tortura que Israel aplica al pueblo palestino, no solo en las cárceles, sino en “todos los territorios”, a través de desplazamientos forzados, bombardeos, asesinatos masivos, privación “y destrucción de todos los medios de vida para causar dolor y sufrimiento colectivo a largo plazo”. Lo que parecía inimaginable es que torturas como la difundida por los medios de comunicación mencionados, empleando la brasa de un cigarrillo sobre la piel de una vida tan tierna como la de un bebé de año y medio, pudiese formar parte de la estrategia de barbarie israelí. Para creerlo, aparte de las informaciones correspondientes, contamos con el balance de la brutal masacre de menores palestinos perpetrada por Israel. El niño fue liberado diez horas después y entregado a su familia a través del Comité Internacional de la Cruz Roja en Al-Maghazi, mientras el padre sigue detenido en Israel. Que este tipo de torturas se den, además, en medio de un supuesto alto el fuego no deja de ser una crudelísima paradoja. Si nuestra Europa ha venido siendo tan indulgente y colaboradora con la barbarie israelí asesinando menores, es abominable que esa indulgencia y colaboración hayan facilitado también a Israel llegar a extremos de sádica crueldad como los de herir así la tierna piel de un bebé delante de su padre.
DdA, XXII/6296
lunes, 23 de marzo de 2026
QUIENES SE HAN CARGADO A SCOTT FITZGERALD HAN SIDO JEFF BEZOS Y SU MUJER
Valentín Martín
PUTIN AMENAZA A NETANYAHU SI USA UNA SOLA ARMA NUCLEAR
ABC LE DA PORTADA A LA EXTREMA DERECHA, COMO ANTAÑO
Félix Población
Quienes conocen la historia del diario monárquico saben que esta portada, en la que aparece el líder de la extrema derecha española después del buen resultado de su partido en las elecciones autonómicas de Castilla y León, tenía que ser realidad más temprano que tarde.
Como escribí en un artículo hace años, publicado en este DdA y en El viejo topo, fue el diario ABC el primer periódico español en entrevistar a Adolf Hitler en 1924, cuando el líder del partido nazi estaba aún muy lejos de ser el canciller de Alemania bajo cuyo mandato se perpetraría el Holocausto y sufriría el planeta el más devastador conflicto armado de la historia con la Segunda Guerra Mundial, debido a sus afanes imperialistas.
Han pasado desde entonces más de cien años y el periódico conservador ha creído noticioso entrevistar al líder de la extrema derecha española, incluso cuando éste disiente con la postura del rey de España -la más idolatrada figura histórica de ABC-, cuyas declaraciones respecto a los abusos durante la conquista de América no ha querido juzgar Santiago Abascal, que dice sentirse "absolutamente orgulloso del legado español en América".
Como es sabido, hace unas semanas el durante muchos años corresponsal en París del diario monárquico, Juan Pedro Quiñonero, dejó de serlo por prescindir el periódico de sus servicios después de censurar el calificativo de extrema derecha aplicado al partido de Santiago Abascal por el periodista.
Ahora sabemos que aquello era en buena parte el anticipo de lo que esta portada de ABC representa y que el diario fundado en 1905 ha frecuentado a lo largo de su historia: todas las derechas son una, máxime si se decantan hacia el extremo, y lo que conviene otra vez en la actual coyuntura histórica, con un a modo de Hitler en la Casa Blanca, es reverdecer los tiempos en que el periódico celebraba a los líderes del nazismo y el fascismo europeos.
De momento, ABC ha resaltado para su titular estas palabras del líder de la extrema derecha: "Pedro Sánchez puede volver a ganar si el Partido Popular persiste en dañarnos". Sin embargo, lo más cierto ideológicamente es que cada vez se parecen más los dos partidos y puede que, de seguir así, Abascal tenga razón en su diagnóstico.
DdA, XXII/6295
NIEGA EL LENGUAJE QUE DESHUMANIZA, O EL EXTERMINIO TE TRAGARÁ TAMBIÉN
Brais Mariño da Silva
domingo, 22 de marzo de 2026
LA DESPEDIDA DE LORENZO AGUIRRE DE SUS HIJAS ANTES DEL GARROTE VIL
Siendo muy de valorar la campaña de micro-mecenazgo mediante la cual ha sido posible rescatar los cuentos escritos para sus hijas pequeñas por Lorenzo Aguirre, escenógrafo, ilustrador, paisajista y caricaturista republicano al que se la dictadura franquista aplicó la última pena (garrote vil) una mañana de otoño de 1942, le parece a este Lazarillo que existiendo una Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática, objetivos como el llevado adelante por el editor valenciano José Camarillas, a través de una hija y un nieto del artista asesinado, no deberían tener que recurrir al micro-mecenazgo (7.000 euros) para publicar tres cuentos de Lorenzo Aguirre. Debería andar esa Dirección General más al tanto de lo que esos tres cuentos significan, pues Aguirre los escribió como despedida de sus tres hijas de siete, nueve y once años en los días previos a su ejecución. Los cuentos están ilustrados por el autor y el libro que los dará a conocer (Llibres d'Encobert) recoge también la biografía de Lorenzo Aguirre, padre de la excelente poeta Francisca Aguirre. Según Coromillas, “estos cuentos son un tipo de carta de despedida para las niñas. Cambia la forma, pero el mensaje último que les deja Lorenzo Aguirre a sus hijas es el mismo que tantas otras víctimas del franquismo hicieron con sus hijos mediante cartas u otros objetos de memoria. Ese mensaje es: no tengáis rencor; estudiad mucho; ayudad a todo el mundo, incluso a los que os han hecho daño, y especialmente a los más débiles de la sociedad: si lo hacéis, todo el mundo podrá ser libre". Lo dicho, toda una Dirección General de Promoción de la Memoria democrática debería promocionar memorias tan entrañables como esta de Lorenzo Aguirre. Lazarillo
Paco Cerdá
Antes de que al pintor Lorenzo Aguirre lo sacaran de su celda para ajusticiarlo a garrote vil una mañana de octubre de 1942; antes de que el artista intentase calmar a su verdugo diciéndole “tranquilo, usted no es responsable: es su trabajo”; antes de que la maquinaria represora del franquismo asesinara en la cárcel madrileña de Porlier a este escenógrafo, cartelista, ilustrador, letrista, paisajista y caricaturista comprometido con la República que había escapado de España por la Guerra Civil y que luego regresó desde Francia por la ocupación nazi; antes de que su cuerpo cayese inerte al suelo y luego el régimen ordenase el borrado de su entrada en la Enciclopedia Espasa-Calpe para que nunca nadie volviese a oír el nombre de Lorenzo Victoriano Aguirre Sánchez, aquel hombre de 57 años condenado a muerte, acusado de auxilio a la rebelión, perseguido por comunista y masón... Antes de todo eso, aquel hombre calvo y de temperamento alegre se dispuso a despedirse de sus tres hijas en la frialdad de una celda. De su esposa, Paquita, ya lo había hecho por carta.
¿Pero cómo se dice adiós a tres hijas de 7, 9 y 11 años? ¿Cuáles son las últimas palabras de un padre a esas pobres niñas que, de rodillas, habían rogado clemencia para su papá ante la hija del Generalísimo, Carmencita, en el día de su santo?
Lorenzo eligió el cuento. Un cuento escrito, dibujado y pintado en acuarela para cada hija. Para la soñadora, para la valiente, para la presumida. Un cuento para cada una. La cucarachita presumida, para Margarita, que enseña que no hay que ser vanidoso ni buscar venganza, sino ayudar siempre a cualquiera que lo necesite, aunque te haya tratado mal en el pasado. Marimiaumiaumiau y Marrañauñauñau, para Jesusa, donde reivindica que los seres más pequeños, si se unen, pueden hacer caer hasta al ogro más poderoso. Y La ranita mágica, para Paca, que embriaga con amores a priori imposibles pero que la fuerza de la voluntad hace viables y que habla de un príncipe con un nombre usado por el novelista Blasco Ibáñez, admirado amigo de su padre.
Ahora, esos tres cuentos, después de toda una vida inéditos desde que fueron compuestos en la angustiosa soledad que precede a la pena capital, van a ver la luz. Los ha rescatado el editor valenciano José Camarillas, a través de una hija y un nieto de Lorenzo Aguirre, y está intentando editarlos en un álbum encuadernado en tapa dura mediante una campaña de micromecenazgo que avanza gota a gota. El proyecto La cucarachita presumida y otros cuentos de Porlier (Llibres de l’Encobert) necesita 7.000 euros para publicar los tres cuentos que Lorenzo Aguirre escribió e ilustró para sus hijas, que además irán acompañados de una investigación que reconstruye la biografía del artista y demuestra, según dice Camarillas, algunas “irregularidades” de su juicio.
Son curiosos los meandros de la Historia. Cuando la pequeña Paca Aguirre recibió el cuento de su padre, el de la ranita, y empezó a leer que en una cabaña muy distante de la ciudad vivía con su madre Rosalinda, una preciosa muchacha que después de atender los quehaceres de la casa llevaba las ovejitas a pacer al campo, era imposible que esa niña imaginara que poco después empezaría ella misma a escribir, y que con el paso de los años sería una inmensa poeta, esposa del poeta Félix Grande, secretaria del poeta Luis Rosales, y que su obra completa —atravesada por la memoria, la pérdida y las cicatrices del tiempo, que son angustia infancia espanto y lágrimas de oro— quedaría antologada en las 650 páginas de Ensayo general. Poesía reunida 1966-2017 (Calambur Editorial, 2018), y que casi al final de su vida recibiría el Premio Nacional de Poesía y el Premio Nacional de las Letras Españolas.
Cómo iba a imaginar Francisca Aguirre, al leer la aventura sobre aquel ogro temible al que había que derribar en el comienzo de aquella posguerra temible con otro ogro al que nadie podía o quería tumbar, cómo iba ella a imaginar que un día escribiría un poema titulado Memoria arrodillada —ella, que en vano se arrodilló ante la hija del dictador por su padre— y que en sus versos diría: “Detrás del tiempo siempre hay otra historia, una historia que fue y no fue, como en los cuentos infantiles”. Como en los cuentos de despedida que su padre les regaló a ella y a sus hermanas.
En opinión del editor José Camarillas, “estos cuentos son un tipo de carta de despedida para las niñas. Cambia la forma, pero el mensaje último que les deja Lorenzo Aguirre a sus hijas es el mismo que tantas otras víctimas del franquismo hicieron con sus hijos mediante cartas u otros objetos de memoria. Ese mensaje es: no tengáis rencor; estudiad mucho; ayudad a todo el mundo, incluso a los que os han hecho daño, y especialmente a los más débiles de la sociedad: si lo hacéis, todo el mundo podrá ser libre”. Ese legado de amor y dignidad, explica Camarillas, ya lo vio en las cartas de ochenta familias con las que trabajó para componer otro de sus libros: Las cartas de la memoria, que compila los escritos de despedida de numerosos asesinados por el franquismo y que van acompañados con las respuestas que sus familiares —hijas, nietos, hermanas o sobrinos— quisieron darles post mortem tantas décadas después. Una bomba de emoción retardada.
Aparte de artista con cinco cuadros en el Reina Sofía y un centenar de obras custodiadas por el Museo de Bellas Artes Gravina de Alicante, Lorenzo Aguirre fue también policía. Ese fue el origen de sus problemas con la dictadura. Con el estallido de la guerra, Aguirre se mantuvo leal al Gobierno republicano. Había sido director de la Escuela de la Policía Española y en septiembre del 36 fue nombrado Jefe Superior de Policía de Madrid. El franquismo lo acusó de haber estado detrás del asesinato del diputado ultraderechista José Calvo Sotelo cinco días antes de la insurrección militar del 18 de julio. Sin embargo, en la investigación para este libro, José Camarillas asegura que ha encontrado una prueba que desmonta la trama argüida para condenarlo a muerte.
“El régimen lo acusa de haber ordenado a los escoltas de Calvo Sotelo dejar que lo mataran o rematarlo. A pesar de que desde hace décadas se sabe que este suceso fue una venganza por la muerte de José del Castillo y que Calvo Sotelo ni siquiera era el objetivo principal de los guardias de asalto que lo mataron, he encontrado una documentación novedosa para el caso. Hay bastantes testimonios calcados de policías conservadores contra Lorenzo Aguirre y hasta rencillas antiguas de cuando era profesor de dibujo en la Academia de Policía. Pero la trama principal la forman el diputado de Comunión Tradicionalista Joaquín Bau y el guardia Rodolfo Serrano de la Parte, escolta de Calvo Sotelo. Y hay nóminas y documentación que evidencian las contradicciones de lo que ellos atestiguan”, sintetiza el editor antes de que salga a la luz su investigación.
Al final de la guerra, tras pasar por València y Barcelona, Lorenzo Aguirre se exilió a Francia. Regresó en 1940 por temor a la Gestapo. Entonces las autoridades españolas lo detuvieron, lo torturaron, lo encarcelaron y, dos años después, lo ejecutaron en Porlier. Ajusticiaron a garrote a aquel artista que, según el informe que sobre él hizo la Logia masónica La accidental, “era un hombre de ideas democráticas, de amplia cultura, bueno de carácter y temperamento tranquilo y calculador, honradez profesional buena y buen comportamiento con su familia al igual que su solvencia moral es buena”. Nada de ello sirvió ante la ley franquista.
Muchos años después, el poeta Félix Grande le dedicó un bello y largo poema al suegro que nunca conoció, titulado El desterrado del Espasa, y que decía: “¿A cuento de qué lo ejecutaron? ¿Exterminaban en el pintor Lorenzo Aguirre a la Institución Libre de Enseñanza, a la República, a las pajaritas de papel que Miguel de Unamuno le enseñó a usted a manufacturar con las uñas pulgares y con un alfiler? ¿A cuento de qué lo mataron a usted, a tres años de acabada la guerra? ¿Qué ganaron con ese crimen? ¿Qué disfrute obtuvieron con toda una familia de dolor? ¿Y a qué venía la orden de retirar su nombre del Espasa?”. Su nombre cayó del Espasa y transitó por un largo olvido. Su letra, sin embargo, quedó en unos cuentos y en la memoria de tres niñas.
EL PAÍS DdA, XXII/6294
LA FURIA DE EPSTEIN: DECISIONES EQUIVOCADAS O NO
Puede que quienes tomaron las decisiones realmente se equivocaran por completo en sus cálculos, pero es igualmente posible, e incluso más probable, que el escenario de un conflicto prolongado no solo se haya tenido en cuenta, sino que se haya visto con buenos ojos. Si el régimen iraní colapsa, el país y sus recursos serán saqueados y China quedará acorralada. Si resiste, los países del Golfo y la UE se verán perjudicados, lo que quizás debilite a China en cierta medida. En ambos casos, el lobby de Epstein saldrá fortalecido y con más poder que antes
Andrea Zhoc
El periódico Times of Israel dedicó un artículo a lo que para muchos era evidente desde el principio: la Operación “Furia Épica” contra Irán no tiene una fecha de finalización previsible y no hay señales de un colapso del régimen, ni de una “revolución de color”.
Podríamos alegrarnos de haber acertado. Muchos entendieron perfectamente desde el principio que la agresión frontal, en todo caso, solo puede consolidar y radicalizar un régimen, pero difícilmente convencer a la población de que quienes la bombardean se preocupan por ella y actúan en su beneficio. Podríamos concluir que el Mossad y el Estado profundo estadounidense son unos imbéciles, gente incompetente, que ni siquiera pudieron considerar la probabilidad de un resultado que parecía seguro para tantos. No hablamos de Trump, por supuesto, quien bien podría haber creído que sería coronado emperador de Irán en cuatro días y que perderá las elecciones de mitad de mandato (este hombre, si lo dejaran a su aire, podría dar vueltas en círculos todo el día buscando su propio pellejo). La cuestión es que estas decisiones no las toma Trump, salvo formalmente, y su condición de minoría facilita que los verdaderos responsables de la toma de decisiones (como Biden antes que él) lo utilicen como un sacacorchos. En resumen, puede que quienes tomaron las decisiones realmente se equivocaran por completo en sus cálculos, pero es igualmente posible, e incluso más probable, que el escenario de un conflicto prolongado no solo se haya tenido en cuenta, sino que se haya visto con buenos ojos.
Y aquí conviene reflexionar un momento sobre lo que implicaría tal escenario, un escenario en el que el conflicto se prolonga durante meses. ¿Quiénes se benefician? ¿Quiénes son los perdedores en este escenario? Dejemos de lado a las poblaciones, los civiles, el medio ambiente, etc., todo aquello que los oligarcas del poder global consideran meros insectos, en el mejor de los casos una injerencia que merece, como mucho, una publicación adicional en sus periódicos para impulsar la narrativa que les conviene. Los primeros perdedores son los países del Golfo, extremadamente ricos pero también extremadamente frágiles, países que se engañaron a sí mismos creyendo estar «bajo el paraguas estadounidense». Lo que les está sucediendo es lo que les sucederá a los europeos que aún se engañan creyendo estar «bajo el paraguas de la OTAN». El día que necesiten el paraguas, se darán cuenta de que no están «bajo el paraguas», sino que ellos mismos son el paraguas, recibiendo la lluvia en lugar de Estados Unidos. Kuwait, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, etc., quedarían arruinados en una guerra prolongada. (El mercado inmobiliario de Dubái perdió una quinta parte de su valor en una semana).
Ahora bien, los líderes de estos países pueden amenazar con retirar su capital del mercado estadounidense, como ya lo han hecho, pero ¿dónde invertirlo? ¿En China? Lo cierto es que está ocurriendo precisamente lo contrario: están desinvirtiendo en los países del Golfo, y el capital desinvertido se está trasladando a sus centros financieros, es decir, Nueva York o Londres.
Los segundos perdedores son los típicos comediantes de la Unión Europea, que se ensañan con sus intentos de aparentar que importan, dando interminables discursos sobre moralidad internacional, pero que, tras romper heroicamente sus lazos con Rusia para el suministro de energía, ahora ven reducidos sus suministros de gas y diésel debido al cierre del estrecho de Ormuz. El resultado es evidente: una mayor desertificación industrial, con las principales industrias trasladando su producción a Estados Unidos.
El tercer posible perdedor, aunque esto no está ocurriendo por el momento, sería China, que enfrenta dificultades para asegurar su suministro de petróleo. Esta opción también es evidentemente popular entre los oligarcas israelíes y estadounidenses.
Por último, y quizás lo más importante, se cierne la amenaza de la estanflación global. La estanflación en este contexto sería una combinación de inflación interna exógena (debido al aumento de los precios de la energía) y una desaceleración de la producción industrial. Algunos podrían dudar ingenuamente de que este sea un resultado deseable para los altos cargos y las oligarquías financieras. Pero, en realidad, este resultado es sumamente deseable para quienes poseen un exceso de capital acumulado que tiene dificultades para encontrar inversiones, y que actualmente ofrece rendimientos muy bajos.
Como siempre (véase la pandemia), no debemos centrarnos en las pérdidas a corto plazo, sino en la redistribución del poder comparativo a lo largo del tiempo. La estanflación global funciona como un mecanismo darwiniano, donde quienes poseen mayores inventarios pueden permitirse pérdidas temporales (como en los mecanismos de dumping) y salir fortalecidos. Al final de una crisis estanflacionaria, los capitalistas de nivel medio caen a la base, mientras que la élite financiera se consolida. La destrucción masiva causada por una guerra representa, al final, extraordinarias oportunidades de inversión para quienes cuentan con abundante capital ocioso.
Ahora bien, no todos estos procesos saldrán según lo previsto. Existen algunos problemas potencialmente críticos. El más importante es la resiliencia de la población israelí, que en algún momento podría presionar a su gobierno para que ponga fin a la guerra. No creo que sea una coincidencia que, por «razones de seguridad nacional», la cobertura nacional e internacional de la destrucción interna de Israel sea prácticamente inexistente esta vez. La censura es draconiana. Como suele ocurrir en el mundo moderno, si algo no sale en la televisión, no existe. (Si una bomba cae en la puerta de tu casa, pero las noticias no lo informan, significa que has tenido mala suerte en privado; simplemente tienes que aceptarlo).
No está claro cuánto durará este juego de negación. Pero, al final, como siempre ocurre con quienes toman decisiones acertadas, los resultados previstos son todos favorables (ganar-ganar). Si el régimen iraní colapsa, el país y sus recursos serán saqueados y China quedará acorralada. Si resiste, los países del Golfo y la UE se verán perjudicados, lo que quizás debilite a China en cierta medida. En ambos casos, el lobby de Epstein saldrá fortalecido y con más poder que antes.
L‘interferenza/ DdA, XXII/6294









