Aunque algunas comunidades autónomas gobernadas por la derecha extrema se repongan los capellanes en los hospitales públicos como en la extremeña la andaluza (117 capellanes), el CIS recoge por primera vez que en España son más los ateos que los católicos practicantes. El dato está en el barómetro de septiembre del centro de investigaciones sociológicas, que ha sido publicado este lunes: un 17,1% afirma ser ateo por un 15,9% que se define como católico practicante. El CIS planteó a una muestra de 4.042 personas lo siguiente, como hace habitualmente: «¿Cómo se define en materia religiosa: católico/a practicante, católico/a no practicante, creyente de otra religión, agnóstico/a, indiferente o no creyente, o ateo/a?»

Raúl Bocanegra, Público
El CIS recoge por primera vez que en España hay más gente que se declara atea que quien se dice católico practicante. El dato está en el barómetro de septiembre del centro de investigaciones sociológicas —que ha sido publicado este lunes— en la pregunta número 36: un 17,1% afirma ser ateo por un 15,9% que se define como católico practicante. El CIS planteó a una muestra de 4.042 personas lo siguiente, como hace habitualmente: «¿Cómo se define en materia religiosa: católico/a practicante, católico/a no practicante, creyente de otra religión, agnóstico/a, indiferente o no creyente, o ateo/a?»
En la serie sobre religiosidad del CIS, que arranca en 2019, los católicos practicantes habían estado siempre por encima de quienes se dicen ateos. Hasta ahora. En mayo de 2019 era un 23% de católicos practicantes por un 11% de ateos. Desde entonces la brecha entre ambas opciones se ha ido cerrando y ahora hay que esperar a próximos sondeos del CIS para saber si esta cifra se consolida o si se trata solo de una cuestión coyuntural, fruto de fluctuaciones estadísticas o del tamaño de la muestra, según los sociólogos consultados. En septiembre de 2023 ya se produjo un empate entre quienes se definen como ateos y como católicos no practicantes -un 16,8% en ambos casos-, pero en los meses sucesivos los católicos practicantes retomaron el liderazgo.
«Ojo con las variaciones mensuales, que son sensibles a la muestra. Si observas el año anterior también [existen picos]. Por eso nosotros hacemos las medias totales del año, una vez tenemos todos los datos. Lo que nos dicen estos datos es [que hay] un trasvase interno del catolicismo, más o menos la caída de practicantes es similar al incremento de los no practicantes y [en paralelo], una estabilidad del bloque ateo», afirma a Público al respecto Hungria Panadero, directora de la Fundació Ferrer i Guàrdia que cada año elabora un informe sobre religiosidad.
Para el sociólogo Rafael Ruiz, profesor en la Universidad Complutense, autor de diversos estudios sobre secularización, «es un poco precipitado hacer un titular [que diga] los ateos superan al número de católicos practicantes porque es por la mínima y la muestra puede influir: es decir, no es descartable que el mes que viene el número de católicos practicantes vuelva a ser superior al de ateos. Al ser muestras distintas, puede haber oscilaciones estadísticas, sobre todo cuando hay tan poco margen». Ruiz añade también al respecto: «Pero sin duda va mostrando una tendencia a que el catolicismo practicante es lo que en sociología llamamos una minoría cognitiva en la sociedad española, pero una minoría cognitiva particular, porque cuenta con un trasfondo cultural católico mucho más amplio como avala el número de católicos no practicantes».
Para Panadero, el Estado «camina» hacia una secularización, y «muestra [de ello] son zonas como Catalunya«, donde la religiosidad es menor. «Aunque el cambio es lento», puntualiza. Este periódico se puso en contacto con la Conferencia Episcopal para que aportara, en su caso, una reflexión sobre este asunto, pero en el momento de publicación de esta información no la habían dado.
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Fuente avance barómetro del CIS, septiembre 2026
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La suma de católicos, si se añaden los que se declaran no practicantes, sigue siendo en efecto mayoritaria en España. El 38,5% de los encuestados afirma ser católico no practicante, lo que sumado a ese 15,9%, da un 54,3%, según el CIS. Un 3,2% se dice creyente de otra religión, distinta de la católica, un 12,2% declara ser agnóstico y otro 11,3% indiferente/no creyente, que se ubicarían en el bloque no religioso. Y un 1,7% no contesta. El barómetro sobre religiosidad y creencias del Observatorio del Pluralismo Religioso en España, publicado a finales de 2025, ya reflejaba una sociedad de espiritualidad compleja en la que existe «una división equitativa entre personas que declaran tener creencias religiosas y las que no».
Ese trabajo, uno de los más completos llevados a cabo hasta ahora sobre la cuestión, en el que han participado expertos de diferentes universidades y campos de investigación, reveló «un paisaje religioso fragmentado y en transición, caracterizado por el declive de las formas religiosas tradicionales y el surgimiento de creencias difusas, espiritualidades heterodoxas y formas híbridas de pertenencia«.
«La no identificación con una confesión religiosa —añade este estudio— no implica necesariamente la ausencia de creencias y prácticas espirituales: un 20% de quienes declaran no tener creencias religiosas, se autodefine como una persona espiritual sin pertenecer a ninguna confesión religiosa. Un 35% de este mismo colectivo afirma que puede existir algún tipo de realidad espiritual o fuerza vital o cree en el poder de la naturaleza y la madre tierra. Entre las personas agnósticas la creencia en el poder de la naturaleza y la madre tierra asciende al 56%».
«Nos encontramos -se lee en el trabajo- porcentajes destacados de la población que afirman creer en mayor o menor medida en la existencia del alma (63%), las energías (64%), la astrología (42%) o la reencarnación (37%). También es relevante la práctica de actividades como meditar (40%), encender una vela o hacer una ofrenda con fines espirituales (37%), hacer yoga (22%) o consultar el tarot (10%). Estas formas de espiritualidad cotidiana, muchas veces híbridas y desinstitucionalizadas, revelan la existencia de una búsqueda activa de sentido más allá del marco religioso tradicional».
El CIS también pregunta a quienes se declaran religiosos con qué frecuencia asisten a misa u otros oficios, sin contar las ocasiones relacionadas con ceremonias de tipo social, por ejemplo, bodas, comuniones o funerales. Nunca responde el 26,2%; casi nunca, el 26,4%; varias veces al año el 23,6%; dos o tres veces al mes, el 8,8%; todos los domingos y festivos, el 10,4%, y varias veces a la semana, el 3,8%. El 0,9% restante no contesta. «La pertenencia católica —expone el barómetro— se sostiene más como identidad cultural que como espacio normativo o de pertenencia activa: el 44% no se consideran personas espirituales ni interesadas en lo sagrado».
ASTURIAS LAICA DdA, XXII/6465






