domingo, 6 de septiembre de 2026

A TRAVÉS DE CEUTA, EL FASCISMO DESEMBARCA DEFINITIVAMENTE EN ESPAÑA

El último libro de mi estimado Santiago Alba es muy recomendable. Lo publica Arpa y se titula Gaza y el destino del mundo. Un ensayo sobre la verdad, el poder y el retorno de la barbarie. Ahí es nada. Quizá haya que estar preparado para que su lectura no nos deprima intelectualmente demasiado. Lo que dice en este artículo podría ser una síntesis: Hay israelíes que meriendan en una colina mientras ven arder Gaza. Cómo se han tenido que quebrar los vínculos con algo que antes llamábamos ética o moral universal para que puedas creerte bueno mientras estás participando en un linchamiento. Ese nuevo marco moral, o amoral, esté siendo alimentado por partidos políticos que aspiran a gobernar, incluso a derrocar a un gobierno legítimo por cualquier vía, amparándose en el niño nocturno, en el niño nocturno que todos llevamos dentro. Que nos creamos buenos ciudadanos o buenas personas mientras excluimos al otro, perseguimos al otro o matamos al otro es lo que más me preocupa en estos momentos. A través de Ceuta, este nuevo modelo, este modelo Gaza, está también deslizándose muy deprisa en España, que hasta ahora era un poco una isla que se mantenía protegida del fascismo. Creo que a través de Ceuta el fascismo desembarca definitivamente en España.


Santiago Alba Rico

Hay una cosa que rompe con el modelo del siglo XX. Auschwitz, después de todo, fue ocultado. Los nazis intentaron ocultarlo, no se jactaron de Auschwitz. La decisión relativa a lo que llamaban, eufemística y terriblemente, la “solución final” se tomó en una reunión secreta. Todo ocurría en la niebla, en la oscuridad. En Gaza, ha sido exactamente lo contrario: lo hemos vivido en tiempo real, a la vista de todos. Digo en algún momento, con mucha amargura, que si Hitler hubiera introducido cámaras de televisión en las cámaras de gas quizá habría podido ir más lejos de lo que llegó, que fue realmente bastante lejos.
No podemos mirarlo todo sin contaminarnos; no podemos permitirnos mirarlo todo sin que sufra también nuestra alma, nuestra integridad moral. Hemos visto demasiadas cosas. Las hemos visto en tiempo real, minuto a minuto, sin poder cambiar lo que estaba ocurriendo. Esto es un batacazo civilizacional y moral sin precedentes por una sencilla razón: ya no ocultamos los crímenes; incluso nos enorgullecemos de ellos...,.El libro también es un acta de acusación a Estados Unidos y a la Unión Europea. Esto es algo que podemos constatar en otros campos, no solamente en Gaza. Lo decía Gaetano Mosca, filósofo y teórico del derecho en la Italia prefascista: una minoría organizada siempre es más poderosa que una mayoría desorganizada.
Obviamente, esas minorías que acaban apoyando un genocidio tienen más medios, más dinero y más recursos. También más recursos de propaganda. No solo se han apoderado de las armas y de la violencia, sino también de las palabras. En esas condiciones, una mayoría desorganizada puede hacer muy poco, salvo sufrir desde lejos el veneno moral de esas imágenes terribles en las que hemos visto a niños muertos, enterrados bajo los escombros, disparados por francotiradores o asesinados en sus camas.....
Me irrita muchísimo que se hable constantemente del derecho a la existencia de Israel cuando el único derecho a la existencia que está siendo cuestionado constantemente, incluso desde Europa y desde Estados Unidos, es el derecho a la existencia de Palestina.
Con la particularidad de que Israel y sus gobernantes, desde Ben-Gurión, no han dejado de expresar clarísimamente su negativa a aceptar la existencia de un Estado palestino. Netanyahu no ha dejado de repetirlo en los últimos años. En el propio programa fundacional del Likud está escrito que el territorio de Israel va desde el río hasta el mar. Se reprocha constantemente a los palestinos que utilicen ese lema cuando está incluido en el programa fundacional del Likud.
No hay ninguna disposición por parte de Israel a aceptar la existencia de un Estado palestino. Por eso es necesario des-sionizarlo, y la única manera de hacerlo es que quienes han apoyado desde fuera a Israel dejen de apoyarlo.
Si Israel es un proyecto europeo, para que deje de ser un proyecto colonial, un proyecto genocida, es Europa la que tiene que dejar de apoyar a Israel.....
De pronto, estos días nos estamos encontrando con gente que se cree buena mientras impide que la Cruz Roja entregue pan y agua a los inmigrantes, los expulsa de los lugares donde los ha instalado precariamente el Gobierno o quema sus pertenencias.
Eso me preocupa mucho, porque estamos en un momento de la historia en el que uno puede creerse bueno mientras participa en un linchamiento. Es un poco lo que ocurre en Gaza. Hemos visto a ciudadanos israelíes que suben a la colina en Sderot para ver arder Gaza mientras toman una suculenta merienda o que impiden que se hagan entregas de ayuda humanitaria. Cómo se han tenido que quebrar los vínculos con algo que antes llamábamos ética o moral universal para que puedas creerte bueno mientras estás participando en un linchamiento.
Ese nuevo marco moral, o amoral, esté siendo alimentado por partidos políticos que aspiran a gobernar, incluso a derrocar a un gobierno legítimo por cualquier vía, amparándose en el niño nocturno, en el niño nocturno que todos llevamos dentro. Que nos creamos buenos ciudadanos o buenas personas mientras excluimos al otro, perseguimos al otro o matamos al otro es lo que más me preocupa en estos momentos.
Y en lo de Ceuta ya lo vemos: a través de Ceuta, este nuevo modelo, este modelo Gaza, está también deslizándose muy deprisa en España, que hasta ahora era un poco una isla que se mantenía protegida del fascismo. Creo que a través de Ceuta el fascismo desembarca definitivamente en España.....

EL DIARIO.ES DdA, XXII/6456

"SÓLO LA LLUVIA ACABARÁ CON LA MISERIA Y LAS GARRAPATAS"

Paco Arenas

Un seis de septiembre, hace 59 años, emprendió su último viaje el hombre que cantaba mal, aunque cantaba mucho para compensarlo. Cada mañana, al alba, alzaba la vista al cielo esperando la lluvia que nunca llegó. Y, sin embargo, el día en que salió de su casa por última vez, camino del camposanto, una gran tormenta empapó el ataúd de lluvia, de esperanza y libertad. Recuerdo su boca, mellada prematuramente, siempre sonriente a pesar de los golpes que le dio la vida:
«No hay ninguna cosa tan seria que no pueda decirse con una sonrisa.»
No vio sus ojos la lluvia caer y resplandecer sobre la oscuridad cruel de aquella España gris. Nunca le permitieron caminar por su propio surco y segar sus gavillas sin haber regado antes, con sangre y sudor, cada espiga que su hoz cortaba. Le arrebataron lo más preciado: la libertad. Y soñó siempre ser martillo contra la tiranía, fiel hasta el final a sus ideales republicanos.
«El mejor rey, el que no existe.»
Todavía escucho el tono apagado de mi madre cuando hablaba de la guerra, casi en susurros, con la pena y el miedo prendido de sus ojos. «Según contaba padre, siempre se enfrentó a moros e italianos. En ninguna batalla en las que estuvo había fascistas españoles.»
Mi padre, que cerraba los ojos al disparar contra un enemigo extranjero, nunca se enfrentó a españoles, murió convencido de que el ejército golpista estaba compuesto por mercenarios marroquíes y fascistas italianos y que solo los mandos eran españoles.
Fue pobre, pero nunca siervo domesticado, ni hombre dócil. Siempre tuvo claro que tenía que llover, y que cuando hablaba de lluvia se refería a la libertad:
«Tiene que llover hasta que entre el cielo y la tierra no quepa un papelillo de fumar.»
Los vientos de septiembre, cincuenta y nueve años después, me traen sus palabras y recuerdos. Besan mis labios y mi memoria, rescatando cada una de sus esencias, haciéndome cerrar los puños y sentir el orgullo de ser hijo de aquel campesino que caminó entre las zarzas sin perder la esperanza de que lloviese y empapase de libertad estas secas tierras de España. Y entonces vuelvo a escuchar su voz:
«Solo la lluvia acabará con la miseria y las garrapatas.»

DdA, XXII/6456/XXII

ANTES DEL PRIMER CONSENSO DE WASHINGTON ÉRAMOS MEJORES PERSONAS


 Hemos perdido la memoria -escribe la columnista argentina ante el país de Milei y la crueldad y martirio que de sufre la clase trabajadora- de que antes del primer Consenso de Washington, antes de que las ideas de Milton Fridman, el discípulo de Friedrich Hayek --los dos fueron premiados con el Nobel, que nunca deja de mostrar su verdadera cara en momentos cruciales: tiramos del hilo y aparece Milei-- éramos mejores personas.

Sandra Russo

Cuando empecé a escribir mi último libro, Nena, lo único que sabía era que la historia tenía que terminar en 1976. Era una certeza, y también, ahora, vinculándola con la trágica realidad que vivimos, una estructura para alzar un paisaje nacional que estaba tapado por otro. El primer nombre que había elegido era Memoria rota.
Ese paisaje recorre una historia, pero no solo la de esa nena. Varias generaciones de argentinos lo habitaron. Todavía era visible en Mafalda. Era el de un país desigual, injusto y nacido a la sombra de un pecado original, pacato e hipócrita, pero era otro país que el que recibió Alfonsín en 1983. La dictadura lo hizo pasar al olvido porque nos partió en dos, pero es necesario recordar. No estaba de moda ser un hijo de puta.
Cuando empecé a escribir no lo había conceptualizado todavía, no tenía ni idea de lo que quería decir ese deseo de cerrar algo en 1976. Lo fui descubriendo últimamente, y lo recordé todavía mejor el jueves, cuando escuchaba la cadena nacional de Milei, cuya corrupción interna lo lleva a hacer cosplay de patriota para decir lo que Trump necesita que diga y haga. Dios nos libre de los deseos de Trump.
Volviendo al libro, encontré en esa etapa anterior, muy a primera mano, como miles de escritores en el mundo, mi primera infancia. Pero lo importante es que la mía terminó con el golpe.
La infancia es algo que tenemos todos. No se le pueda quitar el recuerdo de su infancia a ningún adulto, pero nuestra memoria es una edición de la vida. No recordamos todo. Recordamos nuestros propios subrayados, nuestras propias recurrencias, aquello importante o banal que se nos quedó adherido.
Pero ahora, en este mundo que nos toca, la infancia es controversial, botín de caza, objeto de deseo pervertido, blanco privilegiado de carniceros, blanco de un Tomahawk perfectamente dirigido a una escuela de niñas iraníes o víctimas de la locura que los ve terroristas apenas nacen en Palestina.
Quizá por eso, ahora que lo pienso, también elegí mi tema. Porque los que pasamos los 60 supimos íntimamente que los únicos privilegiados eran los niños. Era Evita, pero la excedía, quizá fue su legado a pesar del afán de borrarla de la memoria histórica del pueblo. Nuestras infancias transcurrieron en un país que nos protegía. Había un guardapolvo blanco igualador y había un policía de la esquina. Claro que había un mundo paralelo en el que todo era mugre y sangre, como siempre, pero eso no llegaba a la vida cotidiana de enormes sectores de la población. Visto desde hoy, podría decirse que todavía, entonces, esta sociedad mantenía algunos importantes códigos de honor. Los niños no se tocaban. Cualquier persona de bien se escandalizaba ante ese tabú que nos protege como especie. Necesitamos que haya ternura y no pulsión de muerte, o nos extinguimos.
La historia que iba a contar tenía que terminar en 1976 porque allí se terminaron miles de vidas, de sueños, de vidas sindicales, políticas, sociales, que habrían sido los protagonistas de nuestra historia y que no lo fueron porque sus huesos fueron escondidos.
Pero por eso mismo, hemos perdido la memoria de lo que era este país antes del golpe. 1976 fue la vía a través de la que entramos en la primera ola neoliberal.
Hemos perdido la memoria de que antes del primer Consenso de Washington, antes de que las ideas de Milton Fridman, el discípulo de Friedrich Hayek --los dos fueron premiados con el Nobel, que nunca deja de mostrar su verdadera cara en momentos cruciales: tiramos del hilo y aparece Milei-- éramos mejores personas.
Antes de eso, decía, no existía pobreza estructural en la Argentina. Las villas eran “de emergencia”. Las fotos de época, que revelan tanto más que las descripciones, muestran fotos de trabajadores y trabajadoras y amas de casa de sectores humildes, pero no miserables. La vestimenta los hacía a todos elegantes aunque las telas fueran baratas o los sombreros de mala calidad.
No es que no hubiera miseria y, sobre todo, ninguno de los que hoy consideramos derechos era visto como tal, salvo por los sectores que los defendían. Pero la economía argentina, siendo injusta, siendo al servicio de la clase dominante y los socios extranjeros, que en este país nunca fueron socios sino mandantes salvo en tres gobiernos peronistas, no exhibía ni un ínfimo porcentaje de la crueldad y el martirio que hoy se le quiere imponer a la clase trabajadora.
Esa primera infancia que relato en el libro y que no es del todo autobiográfica, sí es fiel a la memoria de esos años anteriores al neoliberalismo. Nosotros, los que tenemos la dicha de ser viejos, estamos hechos también de una Argentina en la que se fiaba. Había palabra.
En aquel país los padres mostraban su libreta de ahorro a los hijos. El barrio no tenía miedo de los chorros porque la calle era de los vecinos y porque el delito se registraba en la sección Policiales, no en Política. Los vecinos salían a la vereda por la tarde, tan napolitanos en los barrios populares, a verse; tan piel mate en los del conurbano, a reconocerse, a compartir el aire de la fresca
A la luz de las perversiones evidentes a las que estamos expuestos ahora, ante la ceguera política que no termina de permitir que germine una ilusión real, a la podredumbre que no deja de exhalar el monstruo que nos vino a comer, hay que reponer esa memoria para apuntalar algo que no es noticia, pero es vital.
No estamos condenados. No es el único camino. Es el peor. No es natural vivir como vivimos. No hay una sola institución, salvo próximamente y de nuevo el Papa (el descubridor de Gandalf), que tenga espaldas para dar la pelea de fuerzas simbólicas de la envergadura que demanda este tiempo terminal. Son fuerzas que ahora no son religiosas, son morales.
No sé si a ustedes les pasa, pero en los momentos de desesperación, me encomiendo a todos los santos.

PÁGINA/12 DdA, XXII/6456

sábado, 5 de septiembre de 2026

PETRO ALERTA DEL HIPERFASCISMO EN AMÉRICA LATINA

El columnista del diario La Jornada tiene en cuenta las declaraciones que hizo el expresidente Petro a este periódico:  el proceso de robotización, en el que está implícita la inteligencia artificial, “nos lleva necesariamente a un fascismo, porque la lógica descubierta hace dos siglos es que se va a entrar en una crisis en la que se va a producir mucho y se va a demandar poco, y aunque siempre ha habido crisis de sobreproducción, hoy lo vivimos en una escala gigantesca que nunca se había visto y entonces la pregunta es: ¿cómo controlar a la humanidad para que no se vuelva insurgente? Pues no hay más que un hiperfascismo, control policial, misiles, genocidio; puede ser el holocausto humano y la barbarie, para ponerle un nombre”.



Carlos Fernández-Vega

No es gratuita la advertencia de Gustavo Petro sobre la inmediata “tarea” de los pueblos latinoamericanos: “impedir que el hiperfascismo se apodere de Latinoamérica”, como ya sucedió en al menos ocho países sudamericanos (más el artero ataque a Venezuela, made in USA, y la imposición de Delcy Rodríguez, una “mandataria” a modo) y en algunos centroamericanos, en los que sus “presidentes” (todos golpistas y títeres de la Casa Blanca) llegaron al poder mediante “métodos” abiertamente antidemocráticos e ilegales (CIA, Cerimedo, Negre and company), con el objetivo de influir, condicionar, desinformar, mentir e inclinar –con una inyección multimillonaria– la balanza del voto ciudadano a los intereses de la ultraderecha.
Por cierto, uno de esos “mandatarios”, el fascista Jair Bolsonaro, está preso por intentar un golpe de Estado en Brasil, pero uno de sus hijos, Flavio, ahora es candidato a la presidencia de esa nación, utiliza los mismos recursos antidemocráticos e ilegales para lograr su objetivo y sigue la ruta del padre, aunque ya los brasileños conocen el “truco”, por lo que es de esperar que no se dejen engañar una vez más, como sucedió en las elecciones de octubre de 2018. Y los siete “presidentes” sudamericanos restantes, más los centroamericanos, deben terminar en la cárcel.

El ex presidente colombiano dijo a La Jornada (Miguel Ángel Velázquez): el proceso de robotización, en el que está implícita la inteligencia artificial, “nos lleva necesariamente a un fascismo, porque la lógica descubierta hace dos siglos es que se va a entrar en una crisis en la que se va a producir mucho y se va a demandar poco, y aunque siempre ha habido crisis de sobreproducción, hoy lo vivimos en una escala gigantesca que nunca se había visto y entonces la pregunta es: ¿cómo controlar a la humanidad para que no se vuelva insurgente? Pues no hay más que un hiperfascismo, control policial, misiles, genocidio; puede ser el holocausto humano y la barbarie, para ponerle un nombre”.

Se refirió a los recientes comicios en su país: “Hay una situación muy difícil, porque el actual mandatario es ilegítimo, además de ser ciudadano de Estados Unidos que jura obedecer, antes que al pueblo colombiano, al gobierno de Trump, y eso nos vuelve automáticamente una colonia y al presidente un virrey elegido por Trump, no por el pueblo. Abelardo de la Espriella fue el abogado de los paramilitares, que eran el grupo narcotraficante más grande de Colombia. Los estafó, tuvo que refugiarse en Estados Unidos; allá se volvió abogado de narcos en Miami. En las elecciones de Colombia, La Derecha Diario participó con el socio de Cerimedo, Negre (quienes lo hicieron en los comicios de Argentina, Bolivia, Chile, Perú y algunos más), así que no es un caso sólo colombiano: es un asunto que tiende a volverse global y que está dirigido por un centro de poder privado, también de escala mundial, cuyos dueños son multimillonarios, dueños de la inteligencia artificial y las redes. Así asoma el tecnofascismo, el hiperfascismo”.

Fernando Cerimedo (embarrado en todos los “triunfos” electorales de la ultraderecha, como Negre) está preso por intento de homicidio de su pareja embarazada. También por enriquecimiento ilícito, tráfico de combustibles, presunta asociación con el narcotráfico y lo que se acumule, mientras sus “clientes” intentan, fallidamente, lavarse las manos y desvincularse de ese par de operadores, aunque cada día que transcurre surgen más y más pruebas sobre el fraude digital y la ilegal llegada al poder de sus beneficiarios, como Javier Milei, José Antonio Kast, Rodrigo Paz, Keiko Fujimori y Abelardo de la Espriella. Ese nefasto personaje (de la mano de Negre y La Derecha Diario) es uno de los principales operadores del fraude digital, la desinformación y las campañas sucias, pero más allá de su descarada liga con la CIA, el punto a investigar y denunciar es: ¿quiénes financian los golpes cibernéticos y toda la basura que divulgan, y de dónde sale el dinero? El flujo de recursos parece inagotable, pues no se limita a las redes sociales y la compra de bots y trols, sino que incluye jugosas cantidades de dinero a no pocos medios de “información”, impresos, televisivos y radiales en los países que terminan con un “presidente” impuesto. De entrada, claro está, hay que mirar a la Casa Blanca y al Departamento de Estado.

LA JORNADA MX. DdA, XXII/6455

RECADO PARA JAVIER RUIZ: BASTA YA DE INFORMACIÓN/ESPECTÁCULO



Félix Población

Bien me gustaría creer lo que le ha dicho Javier Ruiz a la agencia EFE acerca de lo que será La Siete, el nuevo canal de televisión cuya programación comenzará en noviembre próximo, desde la perspectiva informativa que le compete al periodista, pero desde que escuché hace ya muchos años aquel camelo que tanto se prodigó como divisa sobre la pluralidad informativa que iban a aportar los nuevos canales privados, mantengo mis reservas a lo que sigue: Vamos a hacer las cosas cuando pasan. Vamos a hacer las cosas bien. Vamos a hacer las cosas sin morbo, sin casquería, sin basura. Vamos a ser anti-Fox News. Esto es lo que vamos a hacer”, explica Ruiz al hablar de La Séptima. Da a entender con ello que el nuevo canal va a ocupar una posición informativa abiertamente diferenciada con relación a otros canales, teniendo en cuenta que casi todos están orientados a la derecha, según las propias palabras del periodista, salvo TVE, que lo estará en cuanto gobierne la derecha extrema. Lo que más me ha llamado la atención de lo manifestado por Javier Ruiz es que el formato de La Séptima está centrado en la actualidad, pero sin convertirla en espectáculo. Esto último sería muy de celebrar, Javier, porque da auténtica grima ponerle música de superproducción cinematográfica hollywoodense a todo tipo de actualidad, sobre todo cuando las crónicas vienen de Gaza o nos hablan de un terremoto en Venezuela o Colombia, o de unas inundaciones en Valencia o Nepal.

DdA, XXII/6455

LA ACUMULACIÓN DE CAPITAL CONDUCE AL OMNICIDIO A TRAVÉS DE LA TASA DE GANANCIA


 

Durante una conferencia magistral en el Auditorio Alfonso Caso, en la Universidad Autónoma de México,  el presidente de Colombia advirtió que el capitalismo impulsado por el software y los combustibles fósiles amenaza la supervivencia humana. El presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, advirtió que el modelo económico global atraviesa una crisis estructural sin precedentes, impulsada por la emergencia climática, la automatización del trabajo, la concentración de capital y la manipulación tecnológica masiva. 

SigueDebates Políticos

Las declaraciones tuvieron lugar durante la conferencia magistral “El capital en el siglo XXI: Economía  política de la crisis climática”, celebrada en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El encuentro —organizado por la Coordinación de Humanidades, la Coordinación de Proyectos Especiales de la Rectoría, el PUEDJS y el CIALC— reunió a unas 800 personas en el Auditorio Alfonso Caso y a más de 9 mil espectadores en redes sociales.

Entre los asistentes figuraron académicos, estudiantes, la embajadora de Palestina en México, Nadya Rasheed, y la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú. La apertura estuvo a cargo de John M. Ackerman, quien destacó el interés masivo por escuchar al mandatario colombiano ante la actual “policrisis planetaria”.

Capitalismo fósil, automatización y el riesgo de “omnicidio”

Durante su exposición, Petro sostuvo que la humanidad presenciaba la reconfiguración y eventual agonía del sistema capitalista tradicional, acelerada por la sustitución del trabajo humano por sistemas automatizados.

  • Trabajo muerto vs. trabajo vivo: Advirtió que la robotización desmedida, lejos de constituir un indicador de progreso, puede ser un síntoma de extinción si responde únicamente a la acumulación de capital.
  • Amenaza ambiental: Cuestionó la persistencia de un modelo atado a los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), señalando que la lógica del libre mercado conduce hacia un omnicidio o destrucción de lo viviente.
  • Concentración del capital: Afirmó que el desarrollo descontrolado de la inteligencia artificial bajo el esquema actual concentra la productividad en unas cuantas corporaciones.

“A los dueños de los números se les olvida la crisis climática. El mercado libre y capitalista, en vez de llevarnos a la felicidad, nos está llevando a la muerte”, sentenció Petro.

La “Matrix de la mentira” y el control algorítmico

Otro de los pilares de la disertación fue el análisis de la desinformación y el surgimiento del tecnofascismo. Petro señaló que el neocolonialismo moderno opera a través de algoritmos, grandes volúmenes de datos y la privatización del software, configurando un “panóptico digital” de vigilancia global.

  • Redes de manipulación: Mencionó el uso de herramientas tecnológicas e inteligencia de datos —citando ejemplos como Palantir o estrategias digitales asociadas a consultores como Fernando Cerimedo— para incidir en elecciones y moldear la opinión pública en América Latina y Estados Unidos.
  • Gobernanza del software: Sostuvo que el poder político global se ha desplazado hacia las grandes corporaciones tecnológicas: “Los hombres más ricos y poderosos del planeta son los dueños del software”.
  • Erosión democrática: Alertó que la propagación de noticias falsas busca debilitar el pensamiento crítico, reemplazar el debate público por la desesperanza y sustituir los procesos democráticos por narrativas autoritarias.

El mandatario concluyó su intervención en la UNAM haciendo un llamado a recuperar la reflexión crítica y la articulación social para contrarrestar la desigualdad, la crisis climática y la manipulación tecnológica.