viernes, 22 de mayo de 2026

ALGO HUELE A PODRIDO EN LAS TUBERÍAS DE NUESTRA DEMOCRACIA



Paco Arenas

Dijo una vez Jordi Pujol: «Si se agitan las ramas, caerá el nido y caerán todos». Y, efectivamente, al final no lo juzgaron; compartía negocios y testaferro con un delincuente que hoy se esconde en desiertos lejanos.
​Me contaba un profesor de historia, al que siempre escucho con profunda admiración, que la dictadura de Primo de Rivera se instauró, en gran medida, para sepultar el Informe Picasso. Aquel documento, redactado por el general Juan Picasso (tío del célebre pintor), constaba de más de 3.000 páginas que desnudaban una realidad atroz: los soldados españoles destinados a la guerra de Marruecos caminaban descalzos porque sus propios mandos les vendían el calzado a los marroquíes. Tampoco tenían armas ni munición. ¿Por qué? Exacto, porque la cúpula del «glorioso» ejército español le vendía ese armamento a las tropas enemigas. Eran fusiles y balas que luego se utilizaban para emboscar a unos reclutas descalzos e indefensos. Iban directos a la muerte, y salían muy baratos. Por si fuera poco, los mandos cobraban por el rancho de cada soldado, desviando el dinero de la comida para enriquecer a quienes ya os podéis imaginar.
​Mi amigo, el profesor, añadía con ironía que los soldados habrían tenido que defenderse a pedradas. Pero ni eso era fácil: las piedras escaseaban porque se usaban para limpiarse en las letrinas; el papel higiénico, por supuesto, no existía. Como consecuencia, las tuberías se atascaban constantemente.

​Aquel escándalo llegó a debatirse en las Cortes y provocó un terremoto político. Ante la inminente desconexión de las vergüenzas del sistema, los militares —con la complicidad del rey Alfonso XIII, que también se llevaba su tajada— dieron el golpe de Estado de 1923. Había que evitar a toda costa que la verdad saliera a la luz.
​Tras la dictadura, el informe fue mutilado y reducido a unas pocas páginas. Pero no bastó. Como todavía quedaban demasiados nombres y corruptelas al descubierto, los militares que perpetraron el golpe de julio de 1936 terminaron por reducirlo a la nada.
​Hoy, en España, las cañerías de la judicatura, del sistema político y del poder económico necesitan un nuevo Informe Picasso. Porque o tiramos de la cadena de una vez, o la mierda —como la de aquellas letrinas de Marruecos— seguirá oliendo a podrido y atascando las tuberías de nuestra democracia.

​A veces pienso, abrumado por la amnesia tan bestial que padece el pueblo español, que tal vez la única solución sería un golpe de realidad. Que quienes apoyan a esta mafia política, judicial y económica sufran en sus carnes el gobierno de aquellos que votan en contra de las subidas salariales, que insisten en que las pensiones son inviables y que niegan que la sanidad o la educación sean derechos fundamentales. Nos hundiríamos todos, desde luego. Y aun así, tengo serias dudas de que muchos se dieran cuenta, por fin, de lo que verdaderamente significa el fascismo.

DdA, XXII/6352

¿Y SI EL CAZO ZAPATERO LES SALIERA MAL A LAS DERECHAS?


Lazarillo

Si fuera jefe y líder de una trama criminal y robase dinero ¿creéis de verdad que iba a exponer a sus hijas involucrándolas con todas las consecuencias?, leo esto en un muro, aludiendo al auto de imputación que pesa sobre Rodríguez Zapatero y, teniendo en cuenta la personalidad y carisma de integridad del expresidente más digno de la reciente historia de este país, vuelvo a reafirmarme en que, en su caso, nunca está más que justificada la presunción de inocencia que se le está empezando a negar a mansalva en los medios afines a la derecha y extrema derecha, como estaba más que previsto. Con el precedente de Podemos, se sostiene ahora que aunque esa inocencia quedé demostrada, el daño está hecho y afectará a la reputación de Zapatero, de sus hijas y al Partido Socialista. Pero ¿y si no? ¿Qué pasaría si la ciudadanía en general, harta de tanta persecución mediática y judicial, tratando de acabar primero con un partido político con falsas acusaciones o ahora con lo que representa Zapatero en la última historia de nuestro país, reaccionara por fin en contra de esta estrategia judicialmente golpista, que diría Martín Pallín, nuestro admirado magistrado emérito del Tribunal Supremo? ¿No va siendo hora de que así sea? ¿Será el caso Zapatero el que la impulse, una vez se demuestre su inocencia? Yo no lo desestimaría.

DdA, XXII/6352

DÍAZ-CANEL DICE QUE MORIRÁ DEFENDIENDO A SU PAÍS


Félix Población

Durante todo su mandato, que se remonta a 2019, el presidente de la República de Cuba apenas fue entrevistado en los medios de comunicación europeos, pero desde que sobre Cuba pesa el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos agravando como nunca las carencias de la población, Miguel Díaz-Canel ha tenido ocasión de reiterar en sucesivas interviús -entre ellas la concedida a Canal Red- que está dispuesto a defender hasta la muerte a su país, caso de ser invadido o agredido militarmente por el gobierno de Donald Trump. El primer mandatario cubano, ingeniero electrónico, así se lo comunicó en su día a su propia familia, según contó a Pablo Iglesias en el citado canal. Un lenguaje de este tenor parece propio de otro tiempo, del tiempo revolucionario en que se gestó con éxito la rebelión contra el régimen dictatorial de Batista, cuando el actual presidente aún no había nacido en la ciudad de Santa Clara. Habrá en Washington, entre los promotores de esa anunciada "toma" de Cuba, quienes piensen que lo de Miguel Díaz-Canel es una bravata, como todas las manifestaciones y concentraciones populares que se vienen registrando en la isla en masivo respaldo de su soberanía e independencia. Se da por supuesto que habida la cuenta la debilidad en la que un bloqueo de más de seis décadas ha sumido al país, el de más larga duración que ningún otro pueblo en la historia ha padecido, el gran potencial militar estadunidense apenas encontrará resistencia para recolonizar por segunda vez Cuba, tal como pretendió hacer y fracasó en los primeros años de la Cuba revolucionaria. A falta de saber las reacciones de gobiernos como el de Rusia y Cuba ante una agresión militar a la isla, tengo para mí que, en el peor de los casos, de volver a emplear la fuerza como acostumbre con total impunidad el imperialismo yanqui, Miguel Díaz-Canel, descendiente de la emigración asturiana que buscó en Cuba un mejor porvenir, no será el único cubano que cumpla con el compromiso de su palabra. Si así lo hace, como pienso y creo, la suya será una victoria moral frente a lo que han representado históricamente contra su pueblo los gobiernos estadounidenses durante más de seis décadas y ahora ha extremado con un bloqueo criminal el cómplice armado y complaciente de Netanyahu en la perpetración del genocidio contra el pueblo palestino, al que también Israel, además de masacrar, también aplicó un bloqueo humanitario ignominioso.

DdA, XXII/6352

jueves, 21 de mayo de 2026

LA MEMORIA NO SE VENCE: NO SABEN LO QUE DESPIERTAN


La noche montevideana me enseña entonces que el sufrimiento bajo las botas del Cóndor nos hermanó en una misma geografía del horror. Hoy, 31 años después de aquella primera marcha (impulsada por la Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos de Uruguay), el silencio es ensordecedor. Pero no es un silencio cobarde: es el que precede al grito de “Nunca Más”. Y se me ocurre que desde La Habana, con el Malecón rompiendo contra el muro, aplaudimos a ese pueblo pequeño en territorio pero gigante en dignidad, que cada 20 de mayo le recuerda al mundo que el Plan Cóndor no fue un cuento, y que mientras haya uno solo desaparecido, la lucha no termina.

Orestes Hernández/Aquí en Montevideo

Montevideo tiñe de silencio la memoria desde la mirada de un cubano.
El 20 de mayo —fecha espinosa que nuestros vecinos del norte celebran como su “independencia” tutelada, en Montevideo el pueblo uruguayo se apropia de la noche para decirle no al olvido.
Esta vez, la 31 Marcha del Silencio ha sido un torrente contenido, una marea de gente y pasos que no hacen ruido pero que retumban en toda América Latina.
Desde mi visión de isleño, acostumbrado a nuestros propios dolores, el bloqueo, las amenazas, los ataques de bandas mercenarias financiadas desde el Norte, vemos con especial estremecimiento cómo los uruguayos vuelven a tomar la avenida cada 20 de mayo.
No es una fecha cualquiera: rinden tributo a más de 200 detenidos desaparecidos durante la dictadura cívico-militar (1973-1985), capítulo del Plan Cóndor, ese monstruo de coordinación represiva que también ensangrentó a la Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia, Brasil y tambien a Cuba.
Caminan en silencio, y yo, cubano, oigo los ecos de otros crímenes.
Porque la dictadura uruguaya no fue un caso aislado: vuelos de la muerte, centros de tortura como la cárcel de Punta Carretas, se hermanan con la ESMA argentina, o Automotores Orletti, donde dos diplomáticos cubanos fueron arrancados de la vida para siempre.
Jesús Cejas Arias y Crescencio Galañena Hernández: sus nombres apenas resuenan fuera de nuestras fronteras, pero para nosotros son heridas abiertas.
Los dos diplomáticos de nuestra embajada en Buenos Aires, que fueron secuestrados el 9 de agosto de 1976 por un comando de la dictadura argentina.
El Plan Cóndor los engulló: aparecieron en listas de vuelos de la muerte, como los desaparecidos uruguayos, como los chilenos de Víctor Jara, como los paraguayos del Archivo del Terror.
Por eso, cuando veo por mis ojos de esta noche en Montevideo a miles de personas con carteles que piden “¿Dónde están?”, velas que dibujan un río de luz, niños llevando fotos de sus abuelos que nunca volvieron, no puedo evitar pensar que también caminan por Cejas y Galañena.
Porque el Cóndor no entendía de fronteras, y la memoria tampoco.
La marcha parte desde la Universidad de la República, recorre mas de 15 cuadras y al llegar a la Plaza Mayor, levantan aun mas las fotos de los desaparecidos mientras los hacen PRESENTES.
En Cuba sabemos de atentados: el de Barbados (1976, 73 muertos, un avión de Cubana de Aviación volado por la CIA y sus aliados anticubanos), el del hotel Copacabana (1997, un italiano muerto por explosivos puestos desde Miami), y los más de 600 planes magnicidas contra Fidel.
Nuestra lucha fue y es aun muy fuerte: una revolución que enfrenta al imperio y a sus lacayos locales.
Que intentaron matar a Fidel (símbolo) y hoy intentan contra Raúl otro de nuestros símbolos.
No saben lo que despiertan.
La noche montevideana me enseña entonces que el sufrimiento bajo las botas del Cóndor nos hermanó en una misma geografía del horror.
Hoy, 31 años después de aquella primera marcha (impulsada por la Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos de Uruguay), el silencio es ensordecedor.
Pero no es un silencio cobarde: es el que precede al grito de “Nunca Más”. Y se me ocurre que desde La Habana, con el Malecón rompiendo contra el muro, aplaudimos a ese pueblo pequeño en territorio pero gigante en dignidad, que cada 20 de mayo le recuerda al mundo que el Plan Cóndor no fue un cuento, y que mientras haya uno solo desaparecido, la lucha no termina.
Ojalá que algún día, en alguna marcha del silencio, nombremos juntos, uruguayos, argentinos, cubanos, a todos los que el terrorismo de Estado robó de la tierra.
Porque la memoria no se vence.
Y porque los 200 uruguayos, los dos cubanos, y los 30.000 argentinos, siguen pidiendo justicia desde el fondo del Plata.
Montevideo, 20 de mayo de 2026.

DdA, XXII/6351

UN AUTO (EL DE ZAPATERO) QUE ARRASA CON LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

Por el pormenorizado y claro análisis que hace Ernesto Ekaizer en su Newsletter, publicado también hoy en el diario El Periódico, transcribimos parte del artículo firmado por el periodista a partir de la expeditiva entrada que hace el juez Calama al abordar los hechos investigados. El esfuerzo de la UDEF y de la Fiscalía Anticorrupción -escribe Ekaizer-, por situar de manera indubitada a Zapatero como “núcleo decisor” de una banda organizada de delincuentes que trafican con influencias y blanquean capitales ha sido acogido sin complejos por el juez José Luis Calama Teixeira, titular del juzgado central de instrucción número 4 de la Audiencia Nacional.


La entrada del juez Calama es impactante nada más abordar los hechos investigados (página 7).

“En el vértice de la estructura se sitúa José Luis Rodríguez Zapatero, quien ejerce el liderazgo estratégico y mantiene los contactos institucionales y empresariales de alto nivel. Desde su oficina de Ferraz -centro de coordinación de la red- se imparten instrucciones, se elaboran documentos, se gestionan comunicaciones sensibles y se articula la operativa financiera y societaria. A su alrededor actúan colaboradores de confianza, entre ellos Julio Martínez Martínez, responsable de la captación de clientes y de la gestión operativa de los encargos; María Getrudis Alcázar, encargada de la elaboración y cobertura formal de documentación; y Cristóbal Cano, gestor del entramado societario y de la facturación ad hoc”.

Mira por dónde, 49 páginas más tarde, cuando esperabas, en vano, conocer a Zapatero en acción, esto es, la descripción de que “mantiene los contactos institucionales y empresariales de alto nivel”, el relato te echa un jarro de agua fría.

“Su liderazgo no se manifiesta de forma formal o pública, sino a través de su capacidad de dirección, coordinación y supervisión, evitando en lo posible la ejecución directa de las gestiones más comprometidas. Este rol se deduce de múltiples evidencias, entre ellas las conversaciones en las que se hace referencia a su capacidad de decisión”.

Y entre la página 56 y la 85, la última, resulta que no queda constancia de “los contactos institucionales y empresariales de alto nivel” anunciados a bombo y platillo en la página 7, después de haber proclamado que Zapatero es el “líder estratégico”.

¿Cómo, por tanto, UDEF, Fiscalía Anticorrupción y juez, han llegado a la conclusión repetida una y otra vez sobre el liderazgo de Zapatero?

Habida cuenta de que “su liderazgo no se manifiesta de forma formal (sic) o pública, como advierte el juez, la narración se apoya en lo que dicen que se supone que se le pide a Zapatero que haga.

Dicen que dicen.

Julio Martínez Martínez, Julito, sería el nexo -el único- entre los dueños y ejecutivos de la aerolínea hispano-venezolana Plus Ultra, una empresa que pide, durante la pandemia, un préstamo de 53 millones de euros para salvarse, y Zapatero.

Julito es quien monopoliza la relación con Zapatero.

Julito ha hecho amistad con Zapatero y juntos lanzan una actividad a través de una especie de ‘think tank’ que elabora informes sobre temas geoestratégicos y organiza ‘webinars’, seminarios o conferencias interactivas por internet. Zapatero avizora Análisis Relevante, como una consultora, un proyecto al que ha incorporado a sus dos hijas a través de otra empresa.

Tanto Zapatero, por su lado, como esa empresa creada para respaldar la consultora, y que dirigen sus hijas, cobran durante 2020-2025 alrededor de 1,95 millones de euros por la actividad para Análisis Relevante.

Julito es generoso con Zapatero en las tarifas que abona la consultora.

Sus planes tendrá.

Empresarios preguntados por este diario aseguran haber participado en muchas de estas actividades. Reconocen conocer informes.

Uno de ellos, que prefiere mantenerse en el anonimato, señala: “Fue un intento de emular a lo que hace la agencia 8 con sus informes especiales”.

Otros recuerdan que Zapatero compatibilizaba esta actividad con la de conferenciante. Las ofertas le han llegado desde la principal empresa española del ramo: Thinking Heads.

Y hay quien no olvida, especialmente, actividades en China, donde el expresidente ha impartido numerosos seminarios.

¿Adónde nos lleva esta parte del relato?

A un hecho: el eslabón más débil de la cadena que describe el relato criminal es que Zapatero, teniendo a su disposición todo el andamiaje de la estructura societaria de la llamada boutique financiera, receptora de “mordidas” para la ocultación de los pagos recibidos por sus labores de intermediación -tráfico de influencias- decidiera voluntariamente adjudicarse los fondos contra informes sobre geopolítica para tributar en sede de renta (IRPF) con un elevado coste fiscal al acogerse a una tributación progresiva.

¿No sería más lógico que Zapatero hubiese mantenido las cantidades recibidas remansadas en las sociedades, a reserva, y ocultas al escrutinio público y buscase la fórmula de distribuirlas sin repercusión fiscal, mediática ni judicial?

Porque, según nos cuenta el juez, Zapatero se encontraba en el “vértice” de la organización criminal.

¿Y eso en plata qué quiere decir?

Que era el administrador de hecho de toda la estructura societaria, más allá de los testaferros colocados al efecto.

Si se sigue la lógica delincuencial o criminal, según se prefiera, ¿no era más lógico que Zapatero alejase de sí mismo lo más posible las fuentes de cobro del núcleo de sociedades que recibieron pagos directamente de Plus Ultra y más disponiendo de la capacidad de expandir y constituir a modo de telaraña sociedades deslocalizadas?

Razonemos: ¿se compadece con una organización criminal cobrar directamente de aquellas sociedades mercantiles que han recibido transferencias contaminadas del préstamo que la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales?

Lo que dice Julito -Julio Martínez Martínez, el amigo con el que corría- sobre las acciones emprendidas por Zapatero y que los otros socios-ejecutivo susurran de unos a otros, ¿no forma parte de la célebre técnica del ‘name-dropping’ o la alusión a gente importante o instituciones cuando uno quiere reforzar su propia posición de fuerza, lo que suele definirse como ‘leverage’ (apalancamiento o ventaja)?

La UDEF, la Fiscalía Anticorrupción y el juez han forzado extraordinariamente los indicios para poner como líder a Zapatero.

Es lo que podríamos llamar voluntarismo golpista.

Todo el relato, insistimos, consiste en lo que dicen aquellos que suponen, o dan por hecho, lo que hacía Zapatero.

Pero no se menciona una sola acción del expresidente para materializar el tráfico de influencias con aquellos que eran responsables de otorgar el crédito a Plus Ultra.

Que policías judiciales, fiscales y juez crean a aquellos que dicen lo que podía o debía hacer Zapatero para ayudarles es manifiestamente insuficiente.

Permite tejer una trama, pero con apoyo probatorio escaso.

Un periodista especializado en tribunales de un medio de tirada nacional, al reproducir párrafos del auto se refirió el pasado martes al “auto de procesamiento” erróneamente.

Confundió, pues, el auto de imputación con el auto de procesamiento.

Pero el error tiene su miga: ¡es que el auto donde se cita a Zapatero parece un auto de procesamiento!

Y ¿puede saberse por qué en lugar de anonimizar se reproduce en el auto el domicilio particular del expresidente en tiempos de huliganismo provocador de ciertos mal llamados periodistas?

El auto, además, arrasa con la presunción de inocencia al afirmar:

“La amplia difusión mediática y la notoriedad del procedimiento judicial en curso hacen razonablemente presumible que cualquier elemento incriminatorio eventualmente existente habría sido ya retirado, destruido o trasladado, lo que debilita la proporcionalidad y necesidad de la medida restrictiva solicitada”.

El juez asume así que el expresidente ya ha destruido prueba y ello después de rechazar lo que pedían la UDEF y la Fiscalia, a saber una orden de entrada y registro en el domicilio familiar de Zapatero además del registro autorizado en la oficina de Zapatero en la calle de Ferraz, cuya dirección también aparece en el auto.

Y ¿por qué no se han borrado las cuentas bancarias de sus dos hijas?

En otros términos: se ha buscado hacer sangre, ir a saco, contra la figura del expresidente, arramplar con todo lo que le rodea.

El daño ya está hecho.

Pero irá a más de aquí al 2 de junio, fecha en que se le ha citado para prestar declaración.

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