viernes, 7 de agosto de 2026

LOS ACUERDOS DE ABRAHAM PARA SOCAVAR EL DERECHO INTERNACIONAL Y EN CONTRA DE LA UE

 Stephen Zunes es profesor de Política y director de Estudios sobre Oriente Medio en la Universidad de San Francisco. Su último libro, escrito en colaboración con Jacob Mundy, es Sáhara Occidental: Guerra, nacionalismo y conflicto sin resolución (Syracuse University Press, 2022). Este artículo se publicó originalmente en inglés en The Nation y en el mismo sostiene el autor que los recientes cruces fronterizos no constituyeron, por tanto, ni una auténtica crisis humanitaria ni una lucha anticolonial, sino que formaban parte de los esfuerzos del creciente eje EEUU-Israel-Marruecos –codificado y reforzado por los denominados Acuerdos de Abraham– para debilitar a un gobierno europeo progresista, dividir a la UE y socavar el derecho internacional y los derechos humanos. Ha sido traducido con DeepL y revisado por la redacción de CTXT.

Trump y el ministro de exteriores marroquí haciendo migas


Stephen Zunes

Lo que provocó las escenas de la semana pasada, en las que 50.000 marroquíes y otras personas entraron en masa en el enclave español de Ceuta, es más complicado de lo que parece. Ceuta es una de las dos ciudades autónomas españolas situadas en la costa norte de Marruecos; llevan siglos habitadas por población española y, al igual que las Islas Baleares en el Mediterráneo y las Islas Canarias en el Atlántico, son territorios españoles reconocidos. Al ser la única parte de la Unión Europea que tiene una frontera terrestre con un país africano, ha sido durante mucho tiempo un destino para migrantes desesperados por cruzar esa frontera internacional fuertemente fortificada.

Sin embargo, las personas que entraron en Ceuta –también las docenas que se ahogaron al intentar sortear la valla fronteriza que se adentra en el mar– no respondían al clásico perfil de refugiado. Las imágenes muestran que casi ninguno llevaba maletas u otras pertenencias personales. También hay vídeos en los que se ven camiones llenos de jóvenes, aparentemente organizados por el Gobierno marroquí, que son trasladados hasta las afueras de Ceuta, así como escenas en las que guardias fronterizos marroquíes les permiten el paso. Incluso hay indicios de que, entre la multitud, había agentes de los servicios de inteligencia marroquíes, en un aparente intento de recabar información sobre la seguridad fronteriza y la respuesta de las autoridades españolas. En todo caso, la llegada simultánea de decenas de miles de personas a la frontera, difícilmente podría haberse producido sin un importante apoyo logístico.

Esta provocación parece haber sido diseñada por el régimen marroquí para poner en aprietos al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en respuesta a sus esfuerzos por estrechar relaciones con Argelia, rival geopolítico histórico de Marruecos y proveedor clave de gas natural, un recurso cuya disponibilidad se ha visto mermada como consecuencia de las guerras de Ucrania e Irán. Sánchez se había reunido con el presidente argelino la semana anterior. Marruecos orquestó un episodio similar en 2021, cuando facilitó una entrada masiva de personas, en represalia por la decisión de España de permitir la entrada en el país, para recibir tratamiento médico, de Brahim Ghali, el presidente del Sáhara Occidental, cuya soberanía reclama Marruecos.

Quizá no sea una coincidencia que esto ocurra en un momento en el que los gobiernos estadounidense e israelí han mostrado un profundo malestar con el Ejecutivo español por su apoyo a los derechos del pueblo palestino y su oposición a la guerra de Irán.

Trump ha calificado a España de “caso perdido”, y ha asegurada que está dirigida por “gente mala”, en respuesta a la negativa de Pedro Sánchez a aumentar el presupuesto militar del país tanto como él exigía y, en particular, a no permitir el uso de las bases militares estadounidenses en territorio español para la guerra contra Irán o a autorizar el sobrevuelo de aviones militares estadounidenses. El mes pasado, Trump ordenó al secretario del Tesoro que recortara los lazos comerciales con España, a pesar de que es una propuesta inviable debido a la pertenencia de España a la UE, y busca otras formas de castigar al país.

Teniendo en cuenta que Trump ha desarrollado una mayor afinidad con monarcas árabes represivos, como el rey Mohammed VI de Marruecos, que con los aliados europeos tradicionales, quizá no resulte tan sorprendente que optara por criticar más que por  defender a un aliado de la OTAN que se enfrenta a una violación de su territorio soberano.

Dirigentes y políticos estadounidenses aliados con Trump han apoyado abiertamente la idea de que Marruecos asuma el control de los dos territorios españoles de Ceuta y Melilla. Michael Rubin, del American Enterprise Institute, defiende que Marruecos conquiste las ciudades autónomas, y el diputado Mario Díaz-Balart (republicano por Florida), que preside la subcomisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes y es uno de los enlaces más cercanos del secretario de Estado, Marco Rubio, en el Congreso, declaró recientemente que los enclaves “no se encuentran en el territorio geográfico de España”, sino que –a pesar de no haber formado parte de Marruecos durante más de 600 años– están “en el territorio de Marruecos”.

Del mismo modo, un artículo publicado en marzo en el medio de comunicación israelí de derecha ynet instaba directamente a Israel a apoyar las reivindicaciones irredentistas de Marruecos como forma de desacreditar la oposición del Gobierno español a la ocupación israelí, insistiendo en que la propia España era un ocupante.

De hecho, funcionarios del Gobierno israelí y defensores proisraelíes en Estados Unidos han insistido en el mensaje de que el Gobierno español es un opresor colonialista y, por lo tanto, no tiene derecho a criticar a Israel, ignorando el hecho de que en los enclaves la mayoría de la población es de etnia española y hay pocos indicios de que incluso sus residentes de etnia árabe y bereber prefieran vivir bajo la monarquía autocrática marroquí.

Si bien la presencia de cualquier territorio europeo en suelo africano es sin duda problemática, independientemente de su historia y demografía particulares, cuesta imaginar que estas figuras de la derecha estén realmente motivadas por el anticolonialismo.

Además, la oleada de cruces fronterizos ha generado imágenes que los partidos de extrema derecha en Europa están utilizando para afirmar que existe una crisis de refugiados incontrolable, lo que alimenta los ataques racistas y xenófobos contra Sánchez y otros gobiernos de izquierdas por permitir una “invasión” extranjera del territorio de la UE. Los gobiernos conservadores europeos han exigido que España sea expulsada del Espacio Schengen, que permite la libre circulación sin pasaporte por la mayor parte de Europa, a pesar de que España mantiene un estricto control migratorio interno entre las ciudades autónomas y la península Ibérica y de que ninguno de los 50.000 que cruzaron de manera ilegal a Ceuta ha logrado llegar al continente europeo.

Mientras tanto, en Estados Unidos, el vicepresidente JD Vance achacó los cruces fronterizos a “las políticas globalistas de la izquierda radical que han permitido la invasión de Occidente”, mientras que Trump advirtió de que escenas similares a las de las decenas de miles de personas de piel oscura que asaltan la frontera en Ceuta se producirían también en Estados Unidos si los demócratas volvieran al poder.

Irónicamente, en lugar de ser anticolonialista, el propio Marruecos es una potencia colonial que ha invadido, ocupado, anexionado y colonizado ilegalmente la nación del Sáhara Occidental, un Estado miembro de pleno derecho de la Unión Africana y reconocido por las Naciones Unidas como territorio no autónomo. Estados Unidos e Israel son los únicos dos países que reconocen formalmente que ese país ocupado se encuentra bajo la soberanía marroquí.

Marruecos lleva mucho tiempo utilizando la amenaza de abrir las compuertas de migrantes hacia España y otros países europeos para obtener concesiones políticas y económicas, incluso en lo que respecta al Sáhara Occidental. Esto llevó incluso a Sánchez, poco después del incidente de 2021 en Ceuta, a respaldar el dudoso “plan de autonomía” de Marruecos para el Sáhara Occidental, que anularía el derecho a la autodeterminación de los saharauis y sentaría el peligroso precedente del reconocimiento internacional de la expansión territorial de un país por la fuerza. Otros gobiernos europeos de izquierdas han hecho lo mismo, dispuestos a sacrificar los principios jurídicos internacionales por temor a que un flujo masivo de refugiados perjudicara su capital político y reforzara a la extrema derecha.

La operación de entrada masiva a Ceuta forma parte de una larga tradición marroquí de aparentar ser “anticolonialistas” como tapadera de su propio colonialismo. Paralelamente a una invasión armada, Marruecos reunió a 300.000 marroquíes desarmados en la “Marcha Verde” de 1975 para reclamar el Sáhara Occidental cuando este estaba a punto de independizarse de España. La conquista, apoyada discretamente por Estados Unidos, contravino directamente una decisión histórica de la Corte Internacional de Justicia y una serie de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que exigían la autodeterminación del pueblo saharaui. La brutal ocupación militar persiste hasta el día de hoy.

Los recientes cruces fronterizos no constituyeron, por tanto, ni una auténtica crisis humanitaria ni una lucha anticolonial, sino que formaban parte de los esfuerzos del creciente eje EEUU-Israel-Marruecos –codificado y reforzado por los denominados Acuerdos de Abraham– para debilitar a un gobierno europeo progresista, dividir a la UE y socavar el derecho internacional y los derechos humanos.

CTXT  DdA, XXII/6429

EL 15 DE AGOSTO DE 1935 EN GIJON, LUEGO DE UNA REVOLUCIÓN Y ANTES DE UNA GUERRA

DIA DE BEGOÑA EN EL MURO 
 

Puede ser una imagen en blanco y negro de multitud y texto



Félix Población

Del día de la fiesta local en aquella villa cantábrica, la Virgen de Begoña, conozco estas dos fotografías de Constantino Suárez, el fotógrafo a quien Gijón debe una parte de su historia gráfica durante el pasado siglo, al menos hasta que la dictadura lo represalió por su pasado republicano, se le internó en la cárcel de El Coto y se le retiró la autorización para el desempeño de la profesión. Siempre pensé que si Suárez hubiese podido fotografiar el Gijón de la inmediata posguerra, igual su ciudadanía tendría mayor consciencia y conciencia de lo que la dictadura representó. Las autoridades de aquel régimen tomaron las medidas propias del mismo para que así no fuera y sólo bastantes años después del fallecimiento de Suárez en 1983, su gran legado pasó a ser, casi de milagro y gracias a perspicacia de un anticuario, parte importante del depósito fotográfico del Muséu del Pueblu d'Asturies.

Las dos instantáneas que vemos datan del 15 de agosto de 1935, once meses antes del golpe de Estado fascista contra el gobierno del Frente Popular, cuyo fracaso dio origen a una guerra de casi tres años, de los que quince meses discurrieron en Gijón, hasta la ocupación de la ciudad por lo sublevados a finales de octubre de 1937, dando lugar a la primera diáspora republicana. 

Pareciera que Constantino Suárez pretendió dejar constancia -tal como se advierte las dos fotografías- no sólo del abigarramiento de paseantes en El Muro de la playa de San Lorenzo, sino también de la identidad y expresión de los semblantes, con hombres, mujeres y algunos menores con vestuario de estreno, como correspondía por entonces y aún pasa al mayor día festivo de aquella villa. 

Aunque quienes aparecen en la instantánea no tengan vínculos familiares con los gijoneses de ahora más arraigados generacionalmente, hay acaso en el objetivo de Suárez una intención futurible de dejar plasmados con su cámara los rostros de los paseantes para que en el porvenir, tal como hago yo ahora, el pasado de nuestros padres, abuelos y bisabuelos, la sociedad en la que vivieron y el porvenir que les esperaba nos sean más familiares que sin esta intencionada referencia gráfica que personaliza en cierto modo la historia.

A juzgar por lo que vemos en la actitud y ánimo sosegado y jovial de los concurrentes, no cabría imaginar en aquel año que el país estaba a unos cuantos meses de vivir la mayor tragedia de su historia contemporánea, aun habiendo asistido unos cuantos meses (octubre de 1934) atrás a la última revolución obrera de Europa, consecuencia de una huelga general con tal carácter, saldada con 2000 muertos, según el historiador Hugh Thomas, entre quienes la protagonizaron y las fuerzas de orden que la reprimieron con extrema dureza. 

En este sentido, las dos instantáneas del gran fotógrafo gijonés podrían darnos a entender que las sociedades civiles se recomponen por un lado con bastante diligencia tanto de un pasado sangriento reciente, como, por otro, parecen bastante ajenas -de paseo el día de fiesta mayor- a la posibilidad de un porvenir próximo aún peor y que duraría decenios, con fusilamientos, cárceles, exilio y destierros*. Nuestra gratitud por ello, una vez más, a Constantino Suárez y a la perspicacia de su criterio para ver y revelar la historia de su villa.

*No es esta una advertencia baladí para cualquier tiempo histórico, incluido el que estamos viviendo, claro.

DdA, XXII/6429

LA MEMORIA DE AZAÑA SE LLAMA DOLORES RIVAS CHERIF

Hay personas -mujeres en su mayoría- que no ocuparon la primera línea de la historia, pero sin ellas la historia habría perdido parte de su memoria. Este es el caso de Dolores Rivas Cherif, esposa de Manuel Azaña, sin la cual la memoria que tenemos de quien fuera presidente de la Segunda República española no sería la que es en ninguna de sus vertientes, intelectual y política. No fue el único caso de mujeres que guardaron y preservaron la memoria de quienes compartieron su vida y sufrieron con sus maridos el exilio. El hermano de Dolores, el dramaturgo Cipriano Rivas, escribió una de las biografías más interesantes de Manuel Azaña, que suelo recomendar a menudo por ser de las más cruciales para entender la personalidad del protagonista desde la perspectiva de quien fue amigo y cuñado de don Manuel .


Nacida en Madrid el 1 de octubre de 1904, pertenecía a una familia culta y liberal. Su hermano, Cipriano Rivas Cherif, dramaturgo y hombre de teatro, la acercó al círculo intelectual en el que conocería a Manuel Azaña. Entre ambos nació una relación cimentada en el afecto, la admiración y la complicidad, que culminó con su matrimonio en 1929. Desde entonces, Dolores acompañó a Azaña en el recorrido más intenso y dramático de la historia contemporánea de España. Compartió con él las esperanzas de la Segunda República, la responsabilidad del poder, la tragedia de la Guerra Civil y el amargo camino del exilio.
En febrero de 1939 cruzaron juntos la frontera francesa, dejando atrás un país devastado. Poco después se instalaron en Montauban, donde Manuel Azaña vivió sus últimos meses. Dolores permaneció a su lado hasta el final, asistiendo con serenidad y entereza a la muerte del presidente de la República el 3 de noviembre de 1940. En aquellos días oscuros fue ella quien luchó incansablemente por obtener el asilo que el Gobierno de México había ofrecido al matrimonio.
Viuda y exiliada, llegó a Veracruz en junio de 1941. México se convirtió en su patria de acogida durante más de medio siglo. Allí llevó una vida discreta, alejada del protagonismo, pero entregada a una misión silenciosa: preservar el legado moral, político y documental de Manuel Azaña para las generaciones futuras.
Con la llegada de la democracia, España volvió lentamente la mirada hacia quienes habían sufrido el exilio. Dolores recibió diversos reconocimientos institucionales, aunque el mayor de todos fue comprobar que la figura de Azaña comenzaba a ocupar el lugar que le correspondía en la memoria colectiva. Falleció en Ciudad de México el 30 de abril de 1993. Descansa en el Panteón Español, junto a su hermano Cipriano.
Dolores Rivas Cherif no fue únicamente la esposa del último presidente de la Segunda República. Fue la guardiana de una memoria perseguida, la testigo privilegiada de un tiempo decisivo y una mujer cuya discreción resultó tan valiosa como el más brillante de los discursos. Gracias a su fidelidad, una parte esencial de la historia de España logró sobrevivir a la larga noche del franquismo.

DdA, XXII/6429

jueves, 6 de agosto de 2026

LA PRESIDENTA ENCARGADA DE VENEZUELA ESTRECHA MANOS CON EL SIONISMO


 TERCERA Y ÚLTIMA ESPÍSTOLA PARA UN ECO, DESPUÉS DE VER EL ESTRECHÓN DE MANO CON SIONISTAS

Usted ya no existe en el habla de los que sufren, le dice el firmante a la presidenta encargada de Venezuela-; existe solo en los comunicados que nadie lee, por ejemplo en la embajada de Israel, donde la toleran como se tolera un mueble viejo (sí, tampoco se crea cosas), en los pasillos del poder real donde la consideran un trámite, un salvoconducto, una firma previsible. Ese es el desprecio último: la irrelevancia en vida, el ostracismo de los que aún respiran. Viva, Delcy. Viva muchos años. Viva para ver cómo el pueblo, ese al que usted dice haber salvado, reconstruye sobre sus ruinas morales una dignidad que usted ya no podrá habitar.

Raulito Torres Candil/ Aquí en La Habana.

Usted dijo "elegimos vivir". Pronunció esas palabras como quien revela una verdad profunda, cuando en realidad estaba confesando la bancarrota de un proyecto que alguna vez se atrevió a soñar con la dignidad como horizonte. Porque vivir, Delcy, viven también las cucarachas después de la hecatombe nuclear. Viven los gusanos en el cadáver del león. Vive el liquen adherido a la roca inmóvil. La cuestión nunca fue vivir; la cuestión fue siempre para qué, cómo, a costa de qué. Usted resolvió esa pregunta con la contabilidad menuda de quien pesa los huesos propios y ajenos en balanza de mercado, y encontró que los suyos valían más. Felicitaciones: sobrevivió. Pero sobrevivió para ser la administradora de la derrota, la notaria del despojo, la cara amable de la capitulación.
Los pueblos del mundo la miran hoy con ese desprecio ya no tan silencioso que se reserva a los gerentes del fracaso. No es odio: el odio requiere respeto, implica considerar al otro un adversario. Lo que los pueblos sienten por usted y por quienes como usted hicieron del "plegar" una profesión, es algo más corrosivo: es la indiferencia del que pasa frente a la estatua ecuestre de un general que nunca ganó batalla alguna. Es vergüenza ajena...
Hablaba usted del riesgo de masacre. Es cierto: el imperio asesina, encarcela, asfixia. Lo sabemos quienes venimos años siendo sometidos por el genocidio silencioso de un bloqueo real. Pero precisamente porque conocemos al monstruo, porque hemos sentido el peso de su soberbia durante décadas, sabemos distinguir entre quien negocia con el hocico del lobo para ganar tiempo y quien se hace amiga del lobo, almuerza con el lobo, termina pareciéndose al lobo. Usted cruzó esa frontera hace tiempo, y hoy el lobo la llama por su nombre de pila en las sobremesas de la dominación. Eso no es vivir, Delcy: eso es perdurar en calidad de administradora colonial del sufrimiento ajeno.
¿Sabe lo que dicen los migrantes venezolanos que cruzan el Darién con hijos en brazos? ¿Sabe lo que murmuran las madres que paren en hospitales sin luz, los jóvenes que empeñan el futuro por un pasaje de autobús, los viejos que mueren esperando pensiones que no alcanzan ni para el ataúd? No la insultan. No la reclaman. Simplemente han dejado de nombrarla. Usted ya no existe en el habla de los que sufren; existe solo en los comunicados que nadie lee, por ejemplo en la embajada de Israel, donde la toleran como se tolera un mueble viejo (sí, tampoco se crea cosas), en los pasillos del poder real donde la consideran un trámite, un salvoconducto, una firma previsible. Ese es el desprecio último: la irrelevancia en vida, el ostracismo de los que aún respiran.
Usted habló de elegir vivir. Pero vivir, en la tradición de quienes verdaderamente transformaron este continente, nunca fue preservar el pulso a cualquier precio. Vivir fue Bolívar atravesando los Andes con los pulmones rotos y la república a cuestas. Vivir fue Sucre negándose a disparar contra el pueblo en Quito y pagándolo con la vida. Vivir fue el Che en La Higuera diciéndole al verdugo "dispare, no tenga miedo". Vivir fue Allende en La Moneda con el casco y el fusil, mientras los aviones pintaban de humo el cielo de septiembre, vivir fueron 32 cubanos escoltas que decidieron que morir por defender la dignidad de tu pueblo era Vivir eternamente en su corazón...
Vivir fueron los miles de anónimos que jamás ocuparán un cargo ni firmarán un decreto, pero que sostuvieron huelgas de hambre, enfrentaron tanques con piedras, parieron en clandestinidad, amaron en medio de la persecución y murieron sin pedir permiso. Ellos eligieron vivir de tal modo que su muerte se volvió semilla. Usted eligió vivir de tal modo que su vida se volvió estiércol de dólar estéril, abono de nada, fertilizante del olvido.
La historia no la juzgará, Delcy. Eso sería concederle una estatura trágica que no posee. La historia la archivará en una nota al pie, en un párrafo breve de esos manuales que los estudiantes leen con prisa la noche anterior al examen. Será recordada como se recuerda a los virreyes que entregaron las llaves de la ciudad sin disparar un tiro, a los generales que pactaron el desmembramiento de la patria por conservar sus galones. Nadie escribirá odas sobre usted. Nadie pintará su retrato en los muros de las facultades. Nadie pondrá su nombre a una plaza, a una escuela, a un comité de base o a una niña. Será un fantasma burocrático, un eco de pasillo, una firma digital en documentos que el viento del tiempo dispersará sin duelo.
Mientras tanto, el pueblo, ese que usted dice haber salvado de la masacre, volverá a verse muriendo en las salas de espera de los hospitales, en las rutas migratorias, en las cárceles del continente, en la tristeza lenta de quien ve a sus hijos partir y sabe que no volverán. Seguirá muriendo, Delcy, pero sin usted. Porque el pueblo ya empezó a aprender a vivir sin su "consuetudinario servilismo" convertido en doctrina de Estado. Ya empezó a organizarse en la sombra, a curarse con lo que hay, a educar en los resquicios, a resistir en silencio mientras ustedes, los profesionales del pliegue, siguen negociando migajas de soberanía a cambio de migajas de verde impunidad.
Yo, que he gastado la vida en el oficio de las palabras, no encuentro una sola que pueda redimirla. No me sale la piedad. No me nace el consuelo. Solo puedo ofrecerle este espejo de tinta donde se mire y reconozca lo que el imperio hace de quienes eligen arrodillarse: no enemigos a vencer, sino sirvientes a despreciar. Usted ya no es peligrosa para ellos. Usted es útil. Y no hay destino más miserable para quien alguna vez se soñó revolucionaria que convertirse en herramienta del amo, en bisagra del sometimiento, en ese personaje lamentable que entra a las reuniones del poder real no por la puerta principal, sino por la de servicio, y aun así sonríe.
Viva, Delcy. Viva muchos años. Viva para ver cómo el pueblo, ese al que usted dice haber salvado, reconstruye sobre sus ruinas morales una dignidad que usted ya no podrá habitar. Viva para contemplar el día en que los nietos de los que hoy migran pregunten por su nombre y nadie sepa responder. Viva para entender, ya sin tiempo para enmendar, que hay formas de estar muerto que no requieren ataúd ni lápida: basta con haber firmado la propia irrelevancia histórica en el despacho de los vencedores.
Esa es la condena que le deseo. No la cárcel ni el exilio. No la persecución ni el escarnio. Le deseo la larga, interminable, asfixiante supervivencia de quien se sabe despreciada por los suyos, olvidada por los ajenos y tolerada apenas por aquellos a quienes entregó lo poco que quedaba por entregar. Le deseo décadas de vida para rumiar esta carta y todas las que no le escribirán. Le deseo el insomnio de las tres de la mañana, cuando los fantasmas de los que sí eligieron morir de pie se sientan al borde de su cama y no le digan nada, solo la miren.
Y usted sabrá, en ese silencio, que vivir no era suficiente.

DdA, XXII/6428

PARA CIERVOS CON CRITERIO, TOMÁS EL DE LINAREJOS

Lazarillo

Hoy el periódico La Nueva Crónica, que se publica en León bajo la dirección de David Rubio -un director que escribe-, ha tenido la amabilidad de publicar el artículo escrito por este Lazarillo Para ciervos con criterio, Tomás, en donde se considera la inteligencia del así llamado por el vecindario que le dio acogimiento en la localidad zamorana de Linarejos, al estimar el cérvido, ante la oleada de incendios que viene sufriendo la provincia en los últimos cinco años (en torno a cien mil hectáreas quemadas), que allí tiene mayor seguridad. Es de agradecer que en un diario impreso de asuntos varios se tengan en cuenta este tipo de consideraciones con la montaraz criatura, cuando tantos otros temas merecen la atención del respetable, bien sea por ser los habituales en los medios de información o porque pueden importar otros en circunstancias que la actualidad dicte. Los de los incendios forestales no son menores en Castilla y León, una de las comunidades autónomas más dañadas por el fuego y donde la gestión en prevención y extinción deja mucho que desear reiteradamente, año tras año, sin que el electorado cambie de parecer con quienes  la gobiernan.

DdA, XXII/6428

"AL VENCEDOR LE PERTENECEN LOS DESPOJOS", DICE TRUMP DE VENEZUELA

Bombardeo de Hiroshima, un día como hoy hace 81 años

Ana Cardo

"Al vencedor le pertenecen los despojos (las riquezas, los beneficios), ¿no?”¿Han oído eso antes? (...) Es la manera antigua, ¿verdad?”, declaró ayer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al referirse al secuestro del primer mandatario venezolano, Nicolás Maduro, a inicios del año, como “una guerra de 48 minutos, duró 48 minutos. Y pagamos el precio de esa guerra con lo que estamos tomando (de Venezuela) una y otra y otra vez”. "Ahora amo Venezuela, la amo, y lo estamos haciendo maravillosamente allí”, añadió Trump durante un discurso en un evento en Las Vegas. “Estamos importando mucho petróleo desde Venezuela y nos llevamos muy bien con ellos. De Venezuela salen billones y billones de barriles de petróleo, es uno de los lugares más ricos en petróleo del mundo”, declaró el magnate. Se cumple estos días el octogésimo primero aniversario de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Nunca en la historia de la humanidad se perpetró acción armada tan brutal e inhumana sobre la población civil. Entre 105 000 y 120 000 personas murieron y 130 000 resultaron heridas. Hasta la fecha, estos bombardeos constituyen los únicos ataques nucleares de la historia. Estos días, el presidente de la nación que cometió en agosto de 1945 aquella barbarie se honra de seguir en guerra y apropiarse de los recursos de los países cuya soberanía pisa mediante una guerra de 48 minutos.

DdA, XXII/6428

90 AÑOS DESPUÉS LLEGA LA REPARACIÓN JURÍDICA E INSTITUCIONAL PARA RAMÓN ACÍN

 Iker González Izaguirre publica en diario libre de Aragón  AraInfo este artículo, coincidiendo con el nonagésimo aniversario del asesinato de Ramón Acín por las tropas sublevadas en 1936. El maestro, periodista, artista y pedagogo libertario oscense fue fusilado el 6 de agosto de 1936. Días después asesinaron también a su esposa Concha Monrás. Nueve décadas más tarde, la reparación judicial, los reconocimientos institucionales y las iniciativas memorialistas mantienen vivo el legado de ambos frente al intento del franquismo de borrarlos de la historia. Muy tarde para un régimen que se dice democrático y reparador de los crímenes del franquismo.


Ramón Acín, Conchita Monrás y sus dos hijas, Katia y Sol, en una fotografía conservada por la familia.



Noventa años después de que el fascismo asesinara a Ramón Acín Aquilué y, pocos días más tarde, a Concha Monrás, la memoria de ambos continúa conquistando nuevos espacios. Lo hace gracias al trabajo de quienes durante décadas se negaron a aceptar el olvido, pero también por una reparación jurídica e institucional que, aunque llega tarde, comienza a desmontar algunas de las consecuencias de la represión franquista.

El 6 de agosto de 1936, falangistas y militares sublevados contra la Segunda República fusilaron a Ramón Acín en las tapias del cementerio de Uesca. Tenía 47 años. Maestro, periodista, artista, pedagogo, anarquista y uno de los intelectuales aragoneses más brillantes de su tiempo, llevaba consigo unos lápices de colores en el bolsillo cuando fue asesinado.

Durante los primeros días posteriores al golpe militar, Ramón Acín permaneció oculto mientras falangistas y policías registraban repetidamente el domicilio familiar en la calle Las Cortes en busca de su paradero. En esos registros, Concha Monrás sufrió amenazas y agresiones constantes delante de sus hijas, Katia y Sol. No pudiendo soportar aquella violencia contra su compañera, Acín decidió entregarse el 6 de agosto. Concha se enfrentó entonces a los fascistas que se lo llevaban detenido y también quedó arrestada.

Ramón Acín fue asesinado ese mismo día. Concha Monrás permaneció encarcelada hasta que, el 23 de agosto de 1936, fue fusilada junto a otras 94 personas en las tapias del cementerio de Uesca. Con ambos asesinatos, la violencia franquista destruyó una familia profundamente comprometida con la cultura, la educación y la justicia social.

Un crimen que el franquismo quiso prolongar

La represión no terminó con los asesinatos. Como ocurrió con miles de personas represaliadas, el franquismo continuó persiguiendo a Ramón Acín y Concha Monrás después de muertos.

El 20 de julio de 1938, casi dos años después de que Ramón Acín fuera fusilado, una sentencia le impuso una sanción económica póstuma de 20.000 pesetas. Aquella multa formaba parte de los mecanismos de persecución material del franquismo y recaía sobre el patrimonio familiar, castigando también a quienes habían sobrevivido. Concha Monrás ya había sido asesinada meses antes y sus hijas, Katia y Sol, quedaron huérfanas mientras la dictadura continuaba persiguiendo judicial y económicamente a la familia.

Aquella maquinaria represiva convirtió el asesinato en una segunda condena, dirigida también contra sus familiares y contra todo aquello que representaban.

En abril de este año, los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción números 4 y 5 de Uesca dictaron sendos autos que declaran la nulidad de pleno derecho de todas las actuaciones administrativas y judiciales impulsadas por el franquismo contra Ramón Acín Aquilué, Concha Monrás y el juez Juan Llidó, asesinados tras el golpe de Estado de 1936.

Las resoluciones, dictadas al amparo de la Ley de Memoria Democrática, suponen una reparación moral y jurídica para las víctimas y sus familias. Además, Ramón Acín, Concha Monrás y Juan Llidó han quedado inscritos en el Registro y Censo Estatal de Víctimas de la Guerra y de la Dictadura, así como en el inventario oficial de incautaciones de bienes y sanciones económicas impuestas por el franquismo.

A esa reparación jurídica podría sumarse próximamente un reconocimiento institucional largamente esperado. El pasado 28 de mayo, el Ayuntamiento de Uesca anunció su intención de nombrar a Ramón Acín hijo predilecto de la ciudad y a Concha Monrás hija adoptiva, una distinción con la que pretende reconocer la dimensión humana, artística y democrática de ambos.

El reconocimiento, pendiente todavía de concretar su fecha y culminar la tramitación municipal, llegaría noventa años después de que fueran asesinados por los golpistas.

La memoria se construye desde abajo

Pero la recuperación de su legado no ha dependido únicamente de las instituciones. Durante los últimos años se han multiplicado las iniciativas impulsadas por asociaciones memorialistas, entidades culturales y movimientos sociales para mantener viva la figura de Ramón Acín y de Concha Monrás.

Cada 6 de agosto vuelven a aparecer las tradicionales pajaritas como símbolo de recuerdo al artista oscense. En los últimos años, el Ateneo Paco Ponzán ha promovido distintos homenajes para reivindicar su legado libertario y recordar que el fascismo no logró borrar su memoria.

Más recientemente, el Centro Social Autogestionado Boira Preta inauguró la Biblioteca Conchita Monrás, un espacio de pensamiento crítico creado para reivindicar la memoria de quien definen como “una figura fundamental de la historia oscense cuya memoria ha permanecido durante décadas en un segundo plano”. Con esta iniciativa, el nombre de Monrás sigue recuperando el lugar que le corresponde dentro de la memoria democrática aragonesa.

Todas estas iniciativas se suman a un movimiento memorialista que, año tras año, ha reivindicado la figura de Ramón Acín no solo como una víctima del fascismo, sino también como uno de los grandes referentes culturales, educativos y libertarios de Aragón.

Y es que Ramón Acín fue mucho más que una víctima del fascismo. Maestro innovador, periodista comprometido, artista de vanguardia, pedagogo libertario y mecenas de Luis Buñuel, defendió durante toda su vida que una sociedad sería más libre con más cultura y con unas condiciones de vida dignas para la clase trabajadora. Junto a él, Concha Monrás compartió ese compromiso con los ideales republicanos y libertarios, pagando con su vida la violencia desencadenada por los golpistas contra quienes defendían una sociedad más justa.

Su legado continúa creciendo. Los tribunales comienzan a desmontar la represión jurídica del franquismo; las instituciones avanzan, aunque lentamente, hacia el reconocimiento que nunca debió demorarse; y la sociedad civil sigue manteniendo vivos los nombres de Ramón Acín y Concha Monrás. Quienes intentaron borrarlos de la historia fracasaron. La memoria de Ramón Acín y Concha Monrás continúa conquistando nuevos espacios en Aragón: en los tribunales, en las instituciones y también en la sociedad. Frente al olvido que el franquismo quiso imponer, su legado permanece vivo.

ARAINFO DdA, XXII/6428

GIJÓN/XIXÓN ANTITAURINO Y ANTI PASEO GASTRO

 


Félix Población

Nos unimos desde aquí a Asturias Antitaurina en el día en que se conmemora en aquella villa el regreso en 1811 de Gaspar Melchor de Jovellanos a su ciudad procedente de su destierro en el castillo de Bellver, en Palma de Mallorca, hasta donde un día viajó una expedición de alumnos del instituto que lleva el nombre del ilustrado gijonés para rendirle un sencillo homenaje. Muchos de nosotros desconocíamos entonces, mediados los años sesenta del pasado siglo, que Jovellanos se había opuesto radicalmente a las corridas de toros, algo que personalmente ya hubiera celebrado, después de haber asistido más que obligado a una corrida en la plaza de toros gijonesa. Como es sabido, la actual alcaldesa de Gijón recuperó para Gijón las corridas de toros durante las fiestas de la ciudad, algo que había erradicado, como en otras ciudades de España, la anterior corporación municipal. Eso sí, Carmen Moriyón presidirá hoy el homenaje que se le rendirá a Jovellanos con la lectura de algunos de sus textos, sin incluir, por supuesto, ninguno de los que el ilustrado gijonés escribió contra el espectáculo taurino, al que calificó de sangriento y bárbaro, destinado "únicamente a dar salvajes diversiones al pueblo". Miembros de Asturias Antitaurina estarán también en el acto conmemorativo de la Plaza del Seis de Agosto para recordar, como ha hecho Medea López, la presidenta de este colectivo, que "la Ilustración española fue un periodo renovador y de progreso moral en España. La mayor parte de los ilustrados españoles se opusieron frontalmente a las corridas de toros. Y es que cada vez que a lo largo de la historia se ha producido en España el más mínimo intento modernizador, renovador o regenerador, la tauromaquia ha sido señalada como un obstáculo para el progreso cultural, social y educativo del país". Jovellanos comparó las corridas de toros con el circo romano y es seguro que se hubiese sentido tan reconfortado por la eliminación en su ciudad de tan nefasto espectáculo como indignado después por su recuperación a cargo de la actual corporación.

PS. Aprovecho este post para calificar igualmente de nefasta y más que deplorable la invasión de los Jardines de la Reina, en el puerto interior gijonés, por el llamado Paseo Gastro, dando vía libre al negocio gastronómico privado sobre suelo público. Puestos a invadir, lo próximo quizá sea habilitar plataformas de chiringuitos bien surtidos de cachopos sobre la misma mar del puerto deportivo. El caso es consumir hasta que el consumo nos consuma muy guapamente.



Se celebra hoy, 6 de agosto, el regreso de G. M. de Jovellanos a Gijón / Xixón en 1811, después de sus años de encarcelamiento en Mallorca. Con este motivo os enseñamos la divisa o escudo del Real Instituto Asturiano, que fue una de las iniciativas gijonesas más queridas de las que promovió Jovellanos. En 1794 encargó al pintor Luis Paret (1746 - 1799) este dibujo, que concibió él mismo, y que grabó Blas Ametller (1768-1841). Es una estampa muy rara. Nuestro museo es la única institución pública asturiana que conserva ejemplares de este grabado pegados en tres títulos emitidos por el Instituto Asturiano en la primera mitad del siglo XIX. El emblema está lleno de símbolos y alegorías al reino de España, la villa de Gijon / Xixón, el conocimiento de la náutica, la mineralogía, las matemáticas, etc, y encabezado por el lema: «Quid verum, quid utile» («A la verdad y a la utilidad pública»). Dos de estos títulos han ingresado recientemente por donación y proceden del archivo del arquitecto Borja Bordiu Cienfuegos-Jovellanos. MUSÉU DEL PUEBLU D'ASTURIES

DdA, XXII/6428