miércoles, 8 de abril de 2026

EL HOTEL "PALESTINE" DE BAGDAD: LA IMPUNIDAD ASESINA SE MULTIPLICÓ DESPUÉS

Aquel hotel de Bagdad se llamaba Palestine, no lo hemos olvidado porque veinte años después la impunidad se repitió en la Franja de Gaza, atrozmente multiplicada. Tras aquel 8 de abril de 2003 EEUU mató a más civiles y periodistas en Irak. No pasó nada. La impunidad del ayer, nos recuerda Olga Rodríguez, que vivió y transmitió desde allí aquel atentado terrorista perpetrado por Estados Unidos contra periodistas que costó la vida a tres de ellos, facilitó la gigantesca impunidad de hoy. Si no se exige justicia se consolida el mensaje de que asesinar a civiles sale gratis, comenta Olga. Y también profesionales de la información, como ocurrió en la Franja de Gaza con 270 asesinatos de periodistas, ayudantes de sonido y camarógrafos, en su mayoría palestinos, y ha empezado a suceder igualmente en Líbano con los ataques de Israel contra este país, que prosiguen con más violencia aún a pesar del alto el fuego en Irán. 

Olga Rodríguez Francisco

Hace 23 años el Ejército de EEUU lanzó 3 ataques en menos de 3 horas contra 3 sedes de la prensa en Bagdad y mató a los reporteros José Couso, Taras Prosyuk y Tarek Ayoub.
En el hotel Palestine, donde vivíamos los periodistas, el proyectil estadounidense impactó contra 3 pisos: en uno de ellos estaba el balcón desde el que Reuters enviaba señal en vivo a todos los medios del mundo.
Como consecuencia de aquellos ataques no hay ni sola imagen de la toma de Bagdad por EEUU en las siguientes horas, porque los periodistas estábamos intentando salvar a los heridos trasladándolos a hospitales, llorando a nuestros muertos y evitando cualquier riesgo para que no nos mataran.
Varios testigos declaramos ante la Audiencia Nacional. Hubo investigación judicial durante años y órdenes de busca y captura emitidas por la Interpol contra varios militares de EEUU, pero la modificación de la Ley de Justicia Universal española obligó a cerrar el caso.
Tras aquel 8 de abril de 2003 EEUU mató a más civiles y periodistas en Irak. No pasó nada. La impunidad del ayer facilitó la gigantesca impunidad de hoy. Si no se exige justicia se consolida el mensaje de que asesinar a civiles sale gratis.
Una sociedad mal informada, sin protección a la libertad de información, es fácilmente manipulable.

Hay recuerdos que mantienen la misma intensidad pese al paso del tiempo.

DdA, XXII/6310

ACEPTAR LAS CONDICIONES DE IRÁN O EMPANTANARSE EN UNA "GUERRA SIN FIN"

El Dr. Harlan Ullman, asesor sénior del Atlantic Council en Washington D.C., también preside Killowen Group, su firma de asesoría estratégica. Junto con el mariscal de campo Lord David Richards, es coautor del libro «Who Thinks Best Wins: How Decisive Strategic Thinking Will Prevent Global Chaos» (Quien piensa mejor, gana: cómo el pensamiento estratégico decisivo evitará el caos global). En este artículo, publicado por Al Jazeera (lectura íntegra aquí), tras referirse a los anteriores fracasos bélicos de Estados Unidos en Vietnam, Afganistán e Irak, cree Ullman que el éxito de Irán en esta guerra radica en el bloqueo del estrecho de Ormuz, del que depende el 20 por ciento de la energía mundial. Ahora Trump puede aceptar las condiciones impuestas por Teherán o continuar la escalada y empantanarse en un conflicto sin fin. De momento sigue a Churchill: es mejor dialogar que guerrear.


Harlan Ullman

Una de las razones de estos fracasos radica en que los sucesivos presidentes estadounidenses no estaban preparados para las exigencias de su cargo en materia de guerra y paz. Adolecieron de una profunda falta de conocimiento y comprensión de las condiciones para el uso de la fuerza; de la incapacidad para cuestionar los supuestos que justificaban la guerra; de una arrogancia que daba por sentada la superioridad intelectual y militar estadounidense; del pensamiento grupal; y de la ineptitud burocrática que les impedía evaluar todos los posibles escenarios, por muy competente que fuera el ejército estadounidense. Todo ello condujo a juicios estratégicos erróneos.

Ahora parece que estos fracasos del pasado influyeron negativamente en la guerra en Irán. En todos los ejercicios militares realizados en el Golfo, el estrecho de Ormuz permanecía cerrado. ¿Acaso nadie le advirtió a Trump de esta contingencia o simplemente no hizo caso? ¿Y por qué optó por ir a la guerra o, en sus propias palabras, lanzar una "incursión" en Irán, repitiendo el colosal error de cálculo del presidente ruso Vladimir Putin al afirmar que Kiev caería en pocos días?

La explicación más plausible provino del secretario de Estado Marco Rubio, quien primero admitió y luego se retractó de su declaración de que, dado que Israel estaba a punto de atacar primero a Irán, Estados Unidos no tenía otra opción que unirse al ataque. La acción preventiva es una razón engañosa para declarar la guerra. Estados Unidos podría haberle dicho a Israel si debía proceder o no.

Pero la arrogancia y la total falta de comprensión eran evidentes incluso antes de que los israelíes presionaran a Trump para que tomara una decisión. Sus principales negociadores, Steve Witkoff y Jared Kushner, carecían de conocimientos técnicos sobre armas nucleares, lo que los hizo ineficaces en las negociaciones con los iraníes. La Casa Blanca calculó mal y exageró enormemente el tiempo que le tomaría a Irán desarrollar un arma nuclear y misiles avanzados de largo alcance.

Además, el éxito de la operación en Venezuela y las expectativas exageradas sobre la destreza militar estadounidense cegaron a Trump, quien creyó fácilmente la versión israelí de que el régimen de Teherán estaba a punto de colapsar.

Ahora, la realidad se ha impuesto. Ganar todas las batallas no garantiza la victoria en la guerra. Al igual que con los norvietnamitas y los talibanes, la estrategia iraní de ganar sin perder fracasó. El cierre del estrecho de Ormuz demostró ser el arma más formidable que los iraníes utilizaron. Con el 20% de la energía mundial, gran parte de los fosfatos necesarios para fertilizantes y el helio indispensable para la fabricación de chips atrapados en el Golfo, las consecuencias de un conflicto prolongado eran evidentes: un desastre económico.

Para Irán, el indicador de éxito no era el número de aviones de combate estadounidenses derribados ni las bases militares estadounidenses atacadas. Era el precio de la gasolina en Estados Unidos y el pésimo estado de los mercados bursátiles.

Incluso desde sus inicios, la guerra fue muy impopular, con casi dos tercios de los estadounidenses en contra. Los altos precios de la gasolina y el riesgo de una inflación galopante provocaron un creciente descontento social antes de unas elecciones de mitad de mandato cruciales en Estados Unidos.

Ahora Trump se enfrenta a dos opciones insatisfactorias. Al igual que el presidente Lyndon Johnson durante la guerra de Vietnam, Trump puede aceptar las condiciones de Irán para poner fin a la guerra o continuar la escalada y empantanarse en un conflicto prolongado: una "guerra sin fin".

Por el momento, el presidente estadounidense ha optado por la idea del primer ministro británico Winston Churchill de que "es mejor dialogar que guerrear". Sea cual sea la decisión que tome Trump, dado que se encuentra atrapado sin buenas opciones, la guerra contra Irán resultará ser la decisión más catastrófica que haya tomado como presidente.

AL JAZEERA  DdA, XXII/6310

EL MUNDO CADA VEZ SE PARECE MÁS A UN ESTADIO DE FÚTBOL

La pensadora Martha Nussbaum, nos recuerda Cano en CTXT, lleva años advirtiendo de que las democracias son erosionadas cuando se cultivan deliberadamente sentimientos negativos como el miedo o el desprecio hacia determinados grupos. Agravio, miedo, orgullo. Tres emociones básicas, repetidas hasta el infinito, que convierten la convivencia en una sucesión de reflejos irracionales. El problema de nuestro tiempo no es que haya demasiadas emociones, sino que está dominado por pasiones intensas, mientras la razón duerme. El miedo y la ira son fáciles de producir. El amor, el perdón, la empatía o la compasión requieren más esfuerzo. Querer requiere tiempo, odiar es inmediato. El artículo que sigue es muy recomendable:


Paco Cano

...provoca que el mundo se vaya pareciendo cada vez más a un estadio de fútbol. Gritos, banderas, insultos racistas, insultos homófobos, emociones inflamadas y una adscripción a tu equipo por encima de si juega bien o mal, si merece ganar o no. En el estadio no se razona, se vibra y quien no vibra es sospechoso. El sueño de la razón produce el imperio dictatorial de la emoción. La religión, la política y la convivencia diaria parecen haberse adaptado con gusto a ese rito.

Durante mucho tiempo, la modernidad aspiró a otra fórmula. Algo así como aquello de “cabeza fría y corazón caliente”. La razón debía ordenar las pasiones. La emoción tenía su lugar –porque nadie es una máquina– pero debía convivir con el pensamiento autónomo, con la deliberación, con la duda. Hoy esa ecuación equilibrada parece haber saltado por los aires. La cabeza, en lugar de pensar, se llena de sangre y el corazón se desboca. Incluso instituciones poco sospechosas de racionalismo empiezan a advertirlo. 

Hace unas semanas, los obispos españoles mostraron preocupación por ciertos movimientos religiosos juveniles como Hakuna o Emaús, donde la llamada constante a la emoción puede convertirse en una forma de reducción de la fe ante la intensidad del sentimiento. No es que la emoción sea mala –la fe, al fin y al cabo, tiene su base en una dimensión irracional– sino que cuando todo se transforma en experiencia intensa con música o griterío envolvente, la frontera entre espiritualidad y enajenamiento se vuelve peligrosamente difusa. Algo así como lo que ocurre con ciertas drogas.

Ese mismo mecanismo funciona también en política, donde la sobredosis emocional se ha convertido en estrategia central. Partidos como Vox o Aliança catalana lo saben bien. Su objetivo no es convencer, sino excitar. Construir relatos simples que o bien golpeen directamente en el estómago o bien aumenten el sentimiento de pertenencia. Agravio, miedo, orgullo. Tres emociones básicas, repetidas hasta el infinito, que convierten la convivencia en una sucesión de reflejos irracionales.

La pensadora Martha Nussbaum lleva años advirtiendo de que las democracias pueden ser erosionadas por el mal uso político de las emociones. No porque las emociones deban desaparecer –algo tan imposible como indeseable– sino porque cuando se cultivan deliberadamente sentimientos negativos como el miedo o el desprecio hacia determinados grupos, el espacio racional de la democracia se estrecha. El ciudadano deja de serlo para convertirse en hincha o en hooligan

En la multitud, en el grupo, la racionalidad individual se diluye y lo que domina es la sugestión pasional. La masa siente más, pero piensa menos. Lo inquietante es que hoy esas masas no necesitan reunirse en una plaza, un patio de colegio o un estadio porque viven conectadas en redes que incrustan en sus cabezas un amplificador que les anula toda autonomía.

La antipolítica contemporánea ha aprendido esa lección con rapidez. Estamos asistiendo a una forma de guerra cognitiva donde conquistar el territorio ya no significa ocupar una ciudad, sino colonizar los cerebros. No se trata de convencer a la ciudadanía con argumentos complejos, sino de ponerle tanta sangre en la cabeza que el cerebro no pueda pensar. 

En Israel, el gobierno criminal de Benjamin Netanyahu alimenta una narrativa emocional permanente que convierte el miedo y el odio en anfetamina política. El genocidio de Gaza se explica también así. Israel es una sociedad atrapada en una espiral emocional donde la seguridad se ha transformado en una pasión colectiva que apenas admite disidencias y que brinda por la pena de muerte para palestinos. Pocas voces quedan en Israel que se rebelen contra esa lógica del exterminio y reclamen que la justicia no puede construirse sobre la deshumanización del otro.

Freud llamaba tánatos a la pulsión de destrucción y muerte que habita en los individuos y también en las sociedades. Durante décadas pensamos que la política democrática había logrado domesticarla con instituciones, leyes y conciencia humanística. Hoy sabemos que tánatos ha vuelto a ocupar el mapamundi y nuestras calles, apareciendo no solo en los conflictos armados sino también en la conversación cotidiana, donde cada desacuerdo se convierte en una batalla. 

Por eso la metáfora del fútbol no es tan inocente. En el estadio, la lógica es un nosotros contra ellos. Los nuestros siempre tienen razón, los otros, nunca. El árbitro está comprado, el rival es un enemigo, musulmán el que no bote y la victoria lo justifica todo. Es una lógica tan simple, tan desbordada, como profundamente peligrosa. Viva el rugby.

El problema de nuestro tiempo no es que haya demasiadas emociones, sino que está dominado por pasiones intensas, mientras la razón duerme. El miedo y la ira son fáciles de producir. El amor, el perdón, la empatía o la compasión requieren más esfuerzo. Querer requiere tiempo, odiar es inmediato. 

Recuperar una política que combine razón y emoción no es una tarea sencilla. Quizás, podríamos empezar por recordar algo que la vieja Ilustración advertía; las sociedades que renuncian a pensar acaban siendo gobernadas por quienes mejor saben excitar sus pasiones y cuando eso ocurre, el mundo deja de parecerse a una mesa donde compartir y se convierte en un patio de colegio o en un campo de fútbol de infantiles donde la sangre corre demasiado deprisa por la cabeza de padres y familiares y donde nadie escucha el silbato que intenta detener la violencia.

CTXT  DdA, XXII/6310


LEÓN XIV Y TRUMP, UNA COLISIÓN SIGNIFICATIVA


Ana Cardo

Por fin el Papa ha sido expeditivo y rotundo, después de escuchar las amenazas de Donad Trump contra todo el pueblo de Irán. Hasta ahora, sus llamadas a la paz en aquel país y Líbano no habían pasado de ser las habituales que desde El Vaticano se cumplimentan cada vez que hay un conflicto armado con cierta repercusión mediática. Pero lo de ayer desde Castel Gandolfo, la residencia papal en las afueras de Roma, ha sorprendido tanto por utilizar calificativos como inadmisible e inaceptable como por la inmediatez con la que León XIX ha replicado en cuestión de horas al presidente de su propio país, síntoma posible de que las relaciones entre El Vaticano y la Casa Blanca podrían colisionar. En el ánimo del pontífice está el claro intento político de apropiarse de la fe cristiana desde la ultraderecha. Es una deriva que se ha hecho aún más patente con la guerra, con continuas citas bíblicas y religiosas en las arengas bélicas de la Casa Blanca. El Domingo de Ramos, por ejemplo, el Papa respondió que Jesús es el rey de la paz: “Un Dios que rechaza la guerra, a quien nadie puede usar para justificarla, que no escucha las súplicas de los que la libran y las rechaza, diciendo: ‘Aunque multiplicaras tus súplicas, no te escucharía; tus manos están manchadas de sangre”. Si León XIV está reaccionado así, puede que  le esté dando un adiós adelantado al presidente por el poco futuro que le queda*. 

* Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos condenó formalmente el mensaje del presidente Donald Trump, en el que advirtió que “una civilización entera podría morir”, en medio de la escalada del conflicto con Irán. El arzobispo Paul S. Coakley, presidente del organismo, fue directo: aseguró que amenazar con destruir una civilización y atacar infraestructura civil “no puede justificarse moralmente” y pidió al presidente dar marcha atrás antes de que la situación escale aún más.

DdA, XXII/6310

A PESAR DEL ALTO EL FUEGO EN IRÁN, ISRAEL SIGUE CON SU GUERRA EN LÍBANO

 

Félix Población

Aunque no contara con su historial militar de intervenciones militares imperialistas en otros países o con sus connivencias con regímenes dictatoriales en América Latina, bastaría la sola declaración de Donald Trump estos días, refiriéndose  a un ataque brutal contra Irán (destrucción de infraestructuras civiles), anunciando que iba a acabar con una civilización y devolverla a la edad de piedra, para que la ciudadanía estadounidense y sus instituciones hicieran todo lo posible para que el actual inquilino de la Casa Blanca fuera desalojado del puesto que ocupa. ¿Cómo es posible tanta fachendosa fatuidad y tal grado de crueldad al mismo tiempo, amenazado a todo un pueblo con crímenes de guerra y lesa humanidad? ¿A qué extremos de barbarie está llegando el mundo occidental al que pertenecemos, sin que los gobiernos democráticos no sólo no reaccionen ante ese potentado energúmeno sino que le sigan mostrando una bochornosa condescendencia? Decía ayer el corresponsal de un diario español en Estados Unidos que lo de Trump anunciando ese "infierno" contra Irán le sonaba a TACO, un acrónimo cada vez más popular en USA, cuyo significado es Trump Always Chickens Out (Trump siempre se raja) y que también esta vez se ha cumplido, aunque no sabemos qué pasara después de las dos semanas de tregua suscrita gracias a la mediación de Pakistán, porque los medios de información hablan más bien de una extensión del ultimátum por ese tiempo. ¿Qué pasará en estas dos semanas? Leemos hoy en El Diario que entre los militares del Ejército norteamericano circula el dilema de incumplir órdenes o cometer crímenes de guerra, que los diputados demócratas están tratando de buscar en la legislación del país el modo de inhabilitar al presidente Trump por incapacidad y que, hasta en la propia Casa Blanca, crecen las lamentaciones entre los altos cargos por haber creído las falacias israelíes y haberse embarcado en la guerra contra Irán. Nos gustaría pensar que alguna de estas tres posibilidades o las tres a la vez pueden evitar la continuidad de un conflicto que, de ir a más, quizá derive internacionalmente en un caos global, pero que Israel prosiga su guerra colonial en Líbano, a pesar del alto el fuego en Irán, es un mal augurio. Para que la barbarie no prosiga hay que detener a un genocida llamado Benjamin Netanyahu, adelantado de la barbarie con la atroz masacre del pueblo palestino, y esto sólo lo puede hacer Estados Unidos, hasta ahora a su servicio, pero no creo que con Trump sea posible*.

*“El Presidente de los Estados Unidos está amenazando con cometer crímenes de guerra y eliminar a toda una ‘civilización’, todo porque inició una guerra desastrosa por su propia cuenta y no tenía ningún plan ni estrategia para terminarla.” “Esto es aborrecible, y el pueblo estadounidense no apoya esto.” “La imprudencia de Trump está poniendo innecesariamente en peligro a nuestros valientes miembros del servicio, debilitando la posición global de Estados Unidos y haciendo la vida aún más difícil para el pueblo estadounidense.” “Debemos oponernos a esto y rechazar la financiación de esta guerra ilegal por decisión propia.” Kamala Harris

DdA, XXII/6310 

EL PODER DE TRUMP HA DESBARRADO EN LA BARBARIE Y EL TOTALITARISMO

Hasta los más belicistas presidentes USA se han cuidado de justificar sus actos en nombre de la democracia, la justicia, la legalidad y el bien común. La ausencia total de este barniz institucional en Trump no puede tomarse como una mera cuestión de estilo: representa el colapso de los límites a un poder presidencial que ha desbarrado en la barbarie y el totalitarismo. Cabe esperar que las maltrechas ramas Legislativa y Judicial hallen la sensatez y la aptitud para conformar un contrapeso que ponga a salvo a la humanidad del peligro trumpiano, pues de otra manera la catástrofe inducida por el magnate pesará sobre muchas generaciones dentro y fuera de Estados Unidos.`



EDITORIAL

El presidente Donald Trump bromeó ayer con la idea de postularse a la titularidad del Ejecutivo venezolano, dada la alta popularidad con la que cree contar en la nación caribeña. Por otra parte, en su enésimo ultimátum a Irán para que reabra a la navegación el estrecho de Ormuz, aseguró que “todo el país podría ser arrasado en una sola noche… y esa noche podría ser mañana mismo”.

Aunque sendas declaraciones parecen del todo distintas en tono, tema y contenido, comparten la característica de exhibir el acelerado deterioro mental que padece el magnate. Si el chiste sobre Venezuela es “únicamente” grotesco y de mal gusto, la amenaza contra Teherán resulta inquietante cuando la profiere alguien que ha admitido no sentirse restringido por ninguna ley y que además cuenta con los medios para cumplirla, al ser el comandante en jefe de las fuerzas armadas con el segundo mayor arsenal nuclear del planeta y con las mayores capacidades para el uso de dicho armamento.

Al peligro del propio Trump debe sumarse el de su secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien muestra tanto o más desprecio por las normas y por las vidas humanas que su superior. El ex presentador de la cadena Fox y fundamentalista religioso no se ha limitado a llamar a los soldados a cometer crímenes de guerra y mostrar su obsesión enfermiza con la letalidad que, a su juicio, debe ser la primera cualidad de las fuerzas armadas estadunidenses. Además, ha removido a por lo menos una docena de altos mandos que disponían de una vasta experiencia y de una jerarquía de las que él carece; generales y almirantes con la autoridad para decirle al presidente por qué sus bravuconadas son una mala idea, tanto para el planeta como para el propio Estados Unidos. Sin el muro de contención de esos mandos, el mundo está a merced de dos personajes fanatizados, inescrupulosos y notoriamente inestables.

Para entender qué ha cambiado respecto al imperialismo estadunidense habitual, debe reconocerse que ningún presidente de Estados Unidos ha titubeado en ordenar la comisión de crímenes de guerra cuando considera que ello es necesario para alcanzar los objetivos geopolíticos de su gobierno o proteger los intereses de las grandes corporaciones de su país. Pero, hasta los más belicistas se han cuidado de justificar sus actos en nombre de la democracia, la justicia, la legalidad y el bien común. Asimismo, por lo menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, todos han mantenido una concienzuda separación entre sus discursos –institucionales, comedidos, apegados al derecho internacional– y las atrocidades que mandan o toleran, de tal modo que cuentan con pretextos plausibles para negar responsabilidad en las ejecuciones extrajudiciales, torturas, violaciones, masacres y otros crímenes perpetrados por sus tropas.

La ausencia total de este barniz institucional en Trump no puede tomarse como una mera cuestión de estilo: representa el colapso de los límites a un poder presidencial que ha desbarrado en la barbarie y el totalitarismo. Cabe esperar que las maltrechas ramas Legislativa y Judicial hallen la sensatez y la aptitud para conformar un contrapeso que ponga a salvo a la humanidad del peligro trumpiano, pues de otra manera la catástrofe inducida por el magnate pesará sobre muchas generaciones dentro y fuera de Estados Unidos.

    LA JORNADA MX.  DdA, XXII/6310

martes, 7 de abril de 2026

EL OTRO "GUERNICA", DE AURELIO ARTETA, LLEGÓ A EXPONERSE CON FRANCO

 

Se trata del tríptico sobre la Guerra Civil del artista vasco, nacido en Bilbao en 1879, Aurelio Arteta. Es una obra que, como la mucho más conocida de Pablo Ruiz Picasso, también data de 1937 y que igualmente denuncia el brutal bombardeo nazi de abril de ese mismo año sobre la ciudad vasca. En 1973 se expuso en Madrid, en el Banco de Bilbao (actual BBVA). Este artículo se ha publicado en ELDIARIO.ES EUSKADI y creo que conviene tenerlo en cuenta.

Iker Rioja Andueza

Frente al palacio de Ajuria Enea, la residencia de los lehendakaris, se ubica otro palacio, el Agustín Zulueta. Es la sede del museo de Bellas Artes de Álava. Allí, en una silenciosa sala de la primera planta, entre un Zuloaga y un retrato de Miguel de Unamuno, se expone desde hace unos meses el otro 'Guernica'. Se trata del tríptico de la Guerra Civil del artista vasco Aurelio Arteta. Es una obra también de 1937 que igualmente denuncia el bombardeo nazi de abril de ese año. Arteta colaboró con el Gobierno de Euzkadi en la denuncia de los horrores de la contienda de cara a la exposición universal de París como Pablo Picasso lo hizo con el Gobierno legítimo de España, el republicano. Dice la Real Academia de la Historia que “algunos artistas y diplomáticos quisieron que sustituyera en el pabellón de España en París al 'Guernica' de Picasso”, aunque también se matiza que el propio autor se opuso.
El día siguiente a que trascendiera el enésimo intento de las autoridades vascas de que la obra cumbre de Picasso sea exhibida en Euskadi -en este caso mediante una cesión temporal al Guggenheim de Bilbao para conmemorar el nonagésimo aniversario tanto del la constitución del primer Ejecutivo autonómico como del propio ataque nazi-, la sala del otro 'Guernica' en Vitoria no tenía un solo visitante. Tampoco se promociona en el folleto oficial de la pinacoteca.
En verdad, hace muy poco tiempo desde que este tríptico es patrimonio de las instituciones vascas y que está en exposición permanente. Como el de Picasso, el cuadro de Arteta es de 1937. Bilbaíno nacido en 1879, el estallido de la Guerra Civil lo vivió en Madrid. Luego pasó por Barcelona o Valencia, siempre en zona republicana, y finalmente se instaló en el exilio en la zona vasca de Francia, donde acometió el tríptico. De 1937 es también su 'Romería con ikurriña', el cuadro que preside el vestíbulo principal del Parlamento Vasco. En 1939 continuó su exilio en México, donde tuvo contacto con el socialista Indalecio Prieto, pero falleció en 1940 en un accidente de tranvías.
Del recorrido del otro 'Guernica' se sabe que en 1973 se expuso en Madrid, en el Banco de Bilbao (actual BBVA). El dictador Francisco Franco seguía vivo. Se editaron algunos catálogos al respecto. En 1979 se conmemoró el centenario del nacimiento del artista y el cuadro viajó a Bilbao. En 1984 y 1985 saltó a Baiona, volvió a Bilbao en 1991 y 1999 y participó en 2001 y 2002 en un monográfico sobre la Guerra Civil española en Londres, en el Imperial War Museum. En la época más reciente, se exhibió durante tres meses de 2013 en el Bellas Artes de Bilbao, durante otra temporada entre 2019 y 2020 en el de Vitoria y, finalmente, en el Guggenheim en 2021.
Sin embargo, todas estas exposiciones eran préstamos. Su último dueño era un particular, el millonario empresario vitoriano Juan Celaya, que amasaba una muy relevante colección de arte. Sin muchos detalles, se sabe que antes era de una familia de apellido Gamboa. Celaya, conocido por negocios como las pilas Cegasa o Tuboplast, falleció en 2016. Su legado pasó a una fundación con su mismo nombre y creada para promocionar la cultura vasca.
Sin embargo, las deudas en el Impuesto del Patrimonio acumuladas por el empresario hicieron que, en 2022, la fundación heredera tuviera que usar las obras de arte -más de 80- para cancelar una cuenta pendiente con la Hacienda foral de Álava de 4,3 millones de euros. La operación fue destapada en 2024 por este periódico y unos meses después se confirmó oficialmente que era Celaya el anterior dueño de las piezas. Del material entregado, solamente una colección de grabados originales de Francisco de Goya fue tasada por encima del tríptico de Arteta, 1,5 y 1,2 millones, respectivamente. La Hacienda de Álava traspasó la colección al Bellas Artes de Vitoria, que ya había dispuesto de parte del material en préstamo unos pocos años antes.
Pero el tríptico no solamente tiene un alto valor económico. Lo tiene también histórico y artístico. Son tres escenas en una. De izquierda a derecha están 'El frente', 'El éxodo' y 'La retaguardia'. “El lienzo de la izquierda, 'El frente' está ambientado en un paisaje rocoso y muestra la figura de un hombre joven, impotente ante la destrucción que llega del cielo y que posiblemente acabará con él, como lo ha hecho con sus dos compañeros de lucha”, se puede leer en la ficha oficial. Se ven perfectamente los aviones nazis sobre la cabeza del soldado.
Y se añade: “El panel central, 'El éxodo', carece de referencias directas a la guerra y solo entra en el contexto por la contigüidad de los otros dos paneles que le aportan su significado. [...] En 'La retaguardia' son la mujer y el hijo los que han sido destruidos, con lo que se consuma la desaparición del triángulo familiar y la línea del futuro y la esperanza. Junto a la mujer hay dos animales, un buey muerto y un perro que ladra su lamento”, se puede leer también. “Las tres piezas del tríptico funcionan como un retablo, con las piezas más pequeñas a los lados y la más grande en el centro. La composición de las piezas laterales ayuda a este funcionamiento. El fusil del miliciano crea una diagonal que se ve correspondida por otra línea similar construida en el muro inclinado de la casa de la mujer muerta”, se abunda.

EL DIARIO DdA, XXII/6309

RAJOY, EL PRESIDENTE DE LA GÜRTEL


Raúl Quinto

Es curioso cómo funcionan las cosas. Mariano Rajoy es percibido por la mayoría como un simpático jubilado, lejos de la polarización general que desatan otros expresidentes, seguramente también porque a diferencia de estos ha mantenido un perfil bajo y es menos ególatra que un Felipe o un Aznar. Para muchos queda solo como un chiste amable, un tipo que ahora anda deprisa y cuyo recuerdo más vivo es el de esos trabalenguas involuntarios. Un tipo amable y gracioso. Inofensivo. Y sin embargo es el presidente que más dolor social ha causado en mucho tiempo: fue el que provocó la declaración de independencia fake de Cataluña y la represión que partió aquello en dos, su gestión de la crisis de 2008 aún colea en algunos sectores, es el presidente de la corrupción de la Gürtel y de los papeles de Bárcenas, entre otras cosas, y bajo su mando se crearon estructuras dentro del Estado para borrar las huellas de la corrupción de su partido y crear pruebas falsas para atacar a sus rivales políticos (Podemos e independentistas), lo cual es de lo más grave que se puede hacer en una democracia; y luego está asomando el caso Montoro, del que poco se habla, pero que al parecer era una trama del ministerio de Hacienda que recibía mordidas para cambiar leyes. Un cuadro. No sé, a mí Rajoy no me hace ni puñetera gracia.

DdA, XXII/6309

EN PRO DE LA REPÚBLICA, EL EMÉRITO FUE A SEVILLA A VER LOS TOROS


Félix Población

Para que no le faltara la guinda a la semana santa nacional-católica sobrellevada por casi el 40 por ciento de la población española que no se considera creyente, el rey emérito huido a Abu Dabi en 2020 quiso estar en Sevilla el Domingo de Resurrección para ver la correspondiente corrida taurina. Para su hijo y actual Jefe del Estado y para la institución que representa, quien fuera Juan Carlos I está suponiendo un serio problema con sus idas y venidas, bien sea por unas regatas galaicas o una tortura y muerte de toros en La Maestranza sevillana, en donde un fotógrafo, cuyo nombre ignoro, dejó constancia del semblante nada saludable del emérito. Desconozco si sobre esta instantánea y lo que puede significar se han hecho comentarios relativos al estado de salud de quien fue rey de España y lo que supondría para la Corona el fallecimiento de Juan Carlos I fuera del país en el que reina su hijo. ¿Hay algún tipo de estrategia prevista para la posibilidad de que esto pudiera suceder, porque, que yo sepa, es bastante singular para cualquier monarquía de las que sobreviven en el planeta que el padre del Jefe del Estado de un país fallezca fuera de su país por haber huido del mismo? De momento, el escritor Roberto Enríquez, más conocido por Bob Pop, se ha despachado a gusto sobre el emérito en La Maestranza: "Domingo de Resurrección y peineta en toda nuestra cara de un tipo que, en cuanto ha dejado de cobrar nuestro dinero, ha empezado a trabajar incansablemente para darnos la razón", dijo ayer en su espacio en Hoy por hoy. Cree Bob Pop que el emérito vive en una realidad alternativa, hecha de "desvergüenza, favores pagados a tocateja con nuestro dinero y un gusto por lo rancio que echa para atrás". El escritor tuvo palabras también para Juan Carlos I como protagonista de la transición, a la que ha quitado la mayúscula santificadora y modélica, para decir de ese proceso tan magnificado por la historia oficial que una vez desenvasado [desembalsado, leo en algún medio] del vacío ha empezado a pudrirse y a oler a soberano, que fue cosa de hombres puteros y a sangría de animales agonizantes". Desconozco -aunque puede suponerse- cómo habrá sentado en La Zarzuela que el emérito haya venido otra vez a España para ir un Domingo de Resurrección a Sevilla a ver los toros, pero cada vez que el padre del actual Jefe del Estado hace una de estas visitas privadas al país, trabaja, efectivamente, en contra de su heredero, la institución que éste representa y a favor de la Tercera República. El país de charanga y pandereta ya era viejo en tiempos de Antonio Machado.

ESTA ESPAÑA ES LA DEVOTA DE FRASCUELO


DdA, XXII/6309

GRITOS CON CITA Y GLOSA (LXX): APOLOGÍA DEL DUDAR FRENTE A LA IMPOSICIÓN DEL NO SABER


José Ignacio Fernández del Castro

«-Hay un momento —continuó el padre Eugenio— en el que el hombre tiene que elegir entre la verdad y la mentira. Lo cómodo, lo tranquilo, es siempre la mentira, porque la verdad es sólo una y las mentiras son muchas y puede escogerse la que más acomode.»
Gonzalo TORRENTE BALLESTER (Serantes, Ferrol, 13 de junio de 1910 – 
Salamanca, 27 de enero de 1999): Los gozos y las sombras III: La Pascua triste (1962).

La modernidad nace y crece desde los conceptos de duda y certeza... Descartes dixit.
En realidad, es, básicamente, la confianza ilimitada en la capacidad y voluntad humanas de desarrollar su conocimiento para buscar y encontrar verdades.
De todos modos, las “verdades” encontradas por la razón ilustrada (aparte de diversas en su sucesión y frecuentemente en autocrítico conflicto) pronto comenzaron a resultar sospechosas por una ufana y altanera pretensión unitaria y monolítica que siempre parecía legitimar algún desafuero“naturalizar” alguna diferenciaapuntalar alguna exclusión... Y sobre esa sospecha fueron desarrollándose perspectivas de verdades posibles, más modestas y plurales, en un camino que consistía más en dilucidar lo que es indudablemente falsomentira, que en sostener la esperanza de alcanzar verdades últimas e indubitables. Ahí estaban los “filósofos de la sospecha” (Marx, Nietzsche, Feud) de los que Paul Ricoeur hablara en su De l'interprétation de 1965, señalando cómo habían cuestionado, ya en el siglo XIX, los ideales “absolutos” de racionalidad, verdad y conciencia de la modernidad, desenmascarado de distintas formas las "falsedades" que esconden la moral, la ideología y la mente, al mostrar cómo el sujeto está condicionado, en su ser y en su estar, por dinámicas económicas, biológicas o inconscientes.
Así que, sobre esas reticencias, la radical crítica postmoderna de los excesos dogmáticos de la razón ilustrada, planteada en último extremo (como lo sintetiza Comte) como una alternativa a las religiones tradicionales en un credo positivista, tiene el valor de vacunarnos contra toda pretensión de verdad única... 
Pero, acaso, nos deja inermes ante las mentiras convenientes sostenidas por quienes tienen el poder y la fuerza. Y a fuer que lo hacen con denuedo en su lucha constante por eso que se ha dado en llamar “el control del relato”. En suma, que, si antes dudábamos, ahora simplemente no sabemos

DdA, XXII/6309