Diario del Aire
sábado, 26 de septiembre de 2026
OBISPOS, DESAHUCIOS E INVASORES
AQUILINO BARAGAÑO, UNO MÁS A RECUPERAR "ENTRE LO DIFÍCIL Y LO IMPOSIBLE"
IA
Ayer, muy de pasada, durante la emisión en TVE del magnífico e impactante documental "Entre lo difícil y lo imposible", que recoge las trabajosas y complicadas labores de exhumación que están llevando a cabo, desde hace dos años, arqueólogos, historiadores y médicos forenses en las criptas del Valle de Cuelgamuros (antes Valle de los Caídos), pude distinguir muy de pasada entre las cajas depositadas alguna en la se leía el topónimo de la localidad asturiana de Salas. Este artículo, sobre la reclamación de los restos de Aquilino Baragaño, procedentes de ese lugar, se publicó en este DdA y en El Salto el 15 de noviembre de 2019. Desde entonces y mucho antes también sigue esperando el abrazo a los huesos de su abuelo Maribel Luna Baragaño, que ayer habrá sentido mucha más emoción que nosotros viendo el documental, sobre todo por todas las incidencias que desde el citado año y bastantes años antes están haciendo tan tan larga como injusta e injustificada la espera para que pueda inhumar los restos mortales de Aquilino Baragaño en la tierra en que nació y lo mataron por defender la democracia*.
AQUILINO BARAGAÑO, EL RUISEÑOR DE LANGREO, VOLVERÁ A ASTURIAS
Félix Población
Han pasado nada menos que diez años de trámites y Maribel Luna Baragaño ha tenido por fin hace unos días la noticia más esperada durante tanto tiempo, como si el desalojo de la momia del dictador hace semanas hubiera movido los resortes requeridos: el consejo de administración de Patrimonio Nacional autoriza por fin la exhumación de los restos mortales de 31 combatientes defensores de la segunda República, inhumados sin la autorización de sus familias en el Valle de los Caídos durante la dictadura.
En septiembre se reorganizaron como batallón “compañía Amanecer”. Hoja de ingreso en Milicias en fecha 1 de setiembre de 1936. Se alistó en el Batallón 10 de Higinio Carrocera, luego llamado 210 de Asturias. El Batallón Carrocera nº 210 fue una unidad creada exclusivamente con voluntarios de CNT, alistándose en el mismo una buena parte de los cenetistas langreanos. Recibió este nombre en honor de su comandante, un metalúrgico vecino de Barros y trabajador de Duro Felguera llamado Higinio Carrocera Mortera, fue fusilado en Oviedo al final de la guerra.
Es de esperar, después de tan larga espera, que el "guelín" Aquilino, tanto tiempo "desconocido" para su nieta, vuelva pronto a la tierra de la que lo secuestraron para ser enterrado en el Valle de los Caídos hace sesenta años, y que los pocos datos sobre su vida que ha ido rastreando Maribel, para hacerlo más familiar y más cercano en su memoria, se complementen pronto con un lugar en donde los restos mortales de su abuelo sean señalados con flores por toda la dignidad de su lucha.
CARTA DE UN ANCIANO SUICIDA AL QUE SE LE NEGÓ LA EUTANASIA
Escrito por la muerte de mi ‘aita’: «Suicidio de un anciano en el Vergel tras sufrir la negativa a recibir la eutanasia»
«La lista de los sufrimientos físicos no es corta y la de los psicológicos no le queda a la zaga. Teniendo todo esto en cuenta, ¿no merezco acaso más dignidad? ¿No merezco que se me conceda la posibilidad de morir dignamente, rodeado de mis seres queridos y con tranquilidad en vez de tener que suicidarme y morir con más dificultad, más dolorosamente y en soledad?”.»

Mertxe Belzunce Larumbe, Noticias de Navarra, 26 de septiembre de 2026
Luis Belzunce Martínez ha fallecido. El certificado dirá que la defunción se produjo el 23 de septiembre de 2026, pero en realidad él murió el 21, sólo y a escondidas, como un criminal. El resto del tiempo es el sufrimiento, agotamiento y dolor que nos ha regalado a él y a sus seres queridos la soberbia y falta de humanidad de algunas personas que se creen con la superioridad suficiente como para decidir si alguien realmente sufre o no, si alguien realmente quiere seguir viviendo o no, a pesar de que esa persona, en su sano juicio y completamente cabal, haya repetido por activa y por pasiva que no le compensa la vida, que está sufriendo intolerablemente física, psicológica y emocionalmente y que quiere terminar cuanto antes. Y así, unas personas que por lo visto están por encima del bien y del mal, le deniegan la posibilidad de haberse podido despedir en condiciones de sus seres queridos y le deniegan una muerte digna, rápida, indolora, controlada y sintiendo el cariño y apoyo de quienes hubiéramos estado ahí, acompañándolo.
El resto del escrito está redactado por él mismo. Nos pidió que lo publicáramos tras su muerte y va íntegro:
“Suicidio de un anciano en el Vergel tras sufrir la negativa a recibir la eutanasia” A quien tiene una mascota, un perro por ejemplo, si lo lleva con dolencias, con artrosis, con mala visión, evidentemente dolorido y sufriendo, se le aconseja que lo eutanasie como muestra de humanidad y amor ya que lo contrario sería una crueldad. Sacrificamos a nuestro amigo fiel porque lo queremos.
El juramento Hipocrático dice que hay que mantener la vida, pero vida no es solo respirar. Vida es tener una mínima calidad en nuestro día a día. Pienso que muchos profesionales de la medicina han confundido o malinterpretado este juramento y han pasado a ser crueles, o quizás incluso a creerse semidioses, decidiendo que hay que aguantar, que tengo que aguantar mis dolencias, que no son pocas y me hacen sufrir.
Además de las típicas de la edad, la próstata que me obliga a orinar continuamente, la sordera que va en aumento, la dificultad para escribir porque me tiembla la mano, la memoria que va fallando, etcétera, también tengo que lidiar con dolores de cabeza casi constantes, la tensión ocular, el cansancio y la sequedad de los ojos, la cicatriz en el ojo derecho, la visión con líneas que se superponen… y todo lo que ello conlleva, ya que anulan prácticamente por completo mi capacidad de lectura. Además, mis cervicales están dañadas más allá de posibilidad de mejora y a menudo necesito collarín. Y por si todo esto fuera poco, apenas me quedan bronquios. Tengo una EPOC que me imposibilita andar más de 4 pasos sin sentirme absolutamente asfixiado. Y encima, la cabeza del fémur ha dañado la pelvis y no me permite ni dar esos pasos con normalidad.
Mi piel está reseca todo el tiempo, por más hidratantes que me aplique y me descamo sin cesar. Y, como colofón, una lesión en el cubital me ha dejado sin presión en la mano izquierda y en la mano derecha tuvieron que amputarme el dedo anular por cuidados necesarios insuficientes por parte de la residencia cuando me lo rompí.
La lista de los sufrimientos físicos no es corta y la de los psicológicos no le queda a la zaga. Teniendo todo esto en cuenta, ¿no merezco acaso más dignidad? ¿No merezco que se me conceda la posibilidad de morir dignamente, rodeado de mis seres queridos y con tranquilidad en vez de tener que suicidarme y morir con más dificultad, más dolorosamente y en soledad?”.
ASTURIAS LAICA DdA, XXII/6477
viernes, 25 de septiembre de 2026
QUE EL FASCISMO NO UTILICE OTRA VEZ LA MISMA DEMOCRACIA PARA DESTRUIRLA
"La peor amenaza para la Democracia es que ésta no sea capaz de defenderse de sus enemigos. Si no lo remediamos, el fascismo volverá y entrará por la puerta principal, utilizando la misma Democracia para destruirla. En nuestra mano está defenderla de esta amenaza global, aunque no es la única. El Cambio Climático también amenaza la vida sobre la tierra, multiplicando las injusticias sociales y fomentando el auge del autoritarismo". Nuria del Álamo Gómez es Diplomada en Trabajo Social, Licenciada en Sociología, Diplomada en Familia y Sociedad por la Universidad Nacional Autónoma de México, Experta y Máster en Inmigración y Extranjería por la Universidad Europea de Madrid y el Consejo General de la Abogacía, y Doctora en Sociología por la Universidad de Salamanca. Actualmente es Profesora Titular del Área de Trabajo Social y Servicios Sociales del Departamento de Derecho del Trabajo y Trabajo Social, Investigadora Titular del Instituto de Iberoamérica, miembro del Grupo de Investigación Reconocido “Políticas públicas en defensa de la inclusión, la diversidad y el género” y coordinadora de la Línea “Migrantes y Derechos” de la Clínica Jurídica de la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca. Asimismo, es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia y miembro de la Cátedra de Memoria Democrática de la Universidad de Salamanca.
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Sol Gómez Arteaga | 24/09/2026
Vivimos unos momentos históricos de gran confrontación en los que determinados sectores políticos de la derecha y ultraderecha, con las mentira y los bulos como instrumento, buscan desestabilizar a la sociedad, destruir lo que tanto trabajo y vidas humanas ha costado levantar: la democracia. Uno de los puntos claves de ese discurso de desestabilización es hacer ver como enemigo al extranjero que emigra de su país en busca de unas mejores condiciones de vida. Como experta en emigración, ¿qué análisis harías a nivel mundial de lo que está pasando?
Las migraciones son tan antiguas como la humanidad, así que plantearlas únicamente como un problema actual no anticipa nada bueno. Con la generalización y aceleración de los movimientos migratorios en el mundo, las personas migrantes se han convertido en el chivo expiatorio al que acusar de los problemas que han generado las políticas neoliberales. La extrema derecha ha sabido capitalizar ese malestar de la población por la precariedad laboral y las dificultades de acceso a la vivienda, y lo ha convertido en el caldo de cultivo de los bulos que muestran a las personas migrantes como un peligro para el bienestar y la seguridad de los países de acogida, cuando los estudios muestran exactamente lo contrario, la inmigración es el motor económico de los países del primer mundo acuciados por un envejecimiento de la población y aumento de la esperanza de vida. Esta situación genera un aumento de las situaciones de enfermedad y dependencia al final de la vida difíciles de atender por la población autóctona. Por eso las migraciones se feminizan, porque las mujeres procedentes de países “pobres” dejan a sus familias para cuidar a los hijos y las personas dependientes en los países “ricos”. Igual ocurre en la agricultura y otros sectores donde la población autóctona aspira a empleos más cualificados. La inmigración económica se genera porque hay demanda de mano de obra en los países de destino y en sectores muy concretos como el sector servicios, la construcción, el sector primario y el sector de los cuidados. La inmigración, como evidencian los estudios, no genera pobreza y tampoco un aumento de la delincuencia.
Pero tampoco debemos pecar de ingenuidad y creer que es suficiente con dejar que el fenómeno se “regule” solo. Hoy en día todos los Estados son origen de movimientos migratorios, destino o país de tránsito y, en algunos casos, las tres cosas a la vez, por ello deben plantearse diseñar e implantar políticas migratorias serias y rigurosas, que determinen quién puede entrar, pero también cómo se va a favorecer la integración de las personas que llegan.
Cuando los gobiernos, por acción u omisión, no priorizan políticas serias de integración de la inmigración, favorecen la utilización del fenómeno por parte de la ultraderecha como, desafortunadamente, hemos visto en demasiadas ocasiones. En los dos mandatos de Trump en Estados Unidos, se ha utilizado el discurso anti-inmigración como eslogan electoral, como también centró la campaña del Brexit hace 10 años, y como está ocurriendo en la Unión Europea donde la evidencia de la necesidad de la llegada de personas inmigrantes, de hecho, forma parte de la política comunitaria.
Tampoco podemos creer que son fenómenos aislados entre sí, porque la “música” de estos discursos anti migratorios suena muy parecida. No hay más que escuchar las consignas de estos partidos para identificar que forman parte de una corriente global de populismo xenófobo, que utiliza el mismo vocabulario bélico para referirse a las personas migrantes, generando en la población una percepción de amenaza de la que nos “pueden” proteger los partidos populistas.
Centrándonos en nuestro país, España, desde hace más de un mes asistimos al drama de Ceuta, con la entrada los días 30 y 31 de julio de unas 72.000 personas procedentes de Marruecos, habiendo regresado en las primeras 48 horas 70.000 de forma voluntaria. No obstante, las estimaciones oficiales calculan que unos 10.000 permanecen en la ciudad, llevando a una crisis migratoria y humanitaria y a un tenso y controvertido debate geopolítico. Haznos un diagnóstico de lo que está pasando y qué soluciones, bajo tu punto de vista, se podrían aportar.
Lo que ha ocurrido en Ceuta es, ante todo, un drama humanitario. A las puertas de Europa conviven personas que emigran por una motivación económica o de mejora de las condiciones de vida, con otras que huyen de guerras, persecuciones y amenazas, y que han accedido por la única puerta que se les ha abierto. Es conveniente recordar que no existen vías accesibles, legales y seguras para entrar en España, ni para migrantes económicos, ni para solicitantes de asilo que ni siquiera pueden pedirlo en país de origen o desde un tercer estado. Entrar por puestos no habilitados se convierte en la única opción, y eso es lo que ha ocurrido. Los datos oficiales muestran que en la frontera sur de la Unión Europea estas entradas son frecuentes, pero se obvia que la principal vía de entrada de la inmigración irregular se realiza por aeropuertos y vías terrestres, esto se invisibiliza y se apunta a las imágenes de personas con su vida en una bolsa de plástico entrando a nado por el espigón de Ceuta.
Además, entre estos miles de personas que han entrado en Ceuta hay niños, niñas y adolescentes, especialmente vulnerables a las agresiones y a la explotación sexual, que gozan de una especial protección. Si no se pueden “devolver en caliente” a los adultos que han entrado irregularmente, menos aun puede hacerse con los menores de edad. Las personas adultas deben ser identificadas y permitirles realizar una petición de asilo, con asistencia letrada e intérprete, si lo desean. Si devolviésemos a las personas saltándonos este procedimiento, estaríamos incumpliendo los Tratados y Acuerdos suscritos por España, por eso debemos rechazar los discursos, vengan de donde vengan, que afirman que “volverán a Marruecos todos los que entraron”, porque proponen violar la legalidad vigente y eso es el inicio de la barbarie.
La situación de los niños y niñas es más delicada aún. Nuestra normativa interna (la Ley de Extranjería) establece un procedimiento de retorno más garantista que consiste en que solo se podrán devolver a aquellos menores de los que las autoridades puedan localizar a sus familias, o que puedan ser puestos a disposición de los servicios de protección a la infancia del país de origen, siempre que se garantice el interés superior del menor. Es evidente que el procedimiento es largo y complejo y requiere, mientras tanto, de la atención de estos niños y niñas en los servicios de protección a la infancia de las Comunidades Autónomas, que son las competentes en esta materia. Es lógico que la Ciudad Autónoma de Ceuta no disponga de medios para atender a todos los menores que han entrado en esta crisis y en anteriores, por eso se aprobó en 2025, el Real Decreto 743/2025, de 26 de agosto, por el que se establece la capacidad ordinaria del sistema de protección y tutela de personas menores de edad extranjeras no acompañadas de las comunidades y ciudades autónomas, y la obligatoriedad de estas de acoger, en un reparto proporcional, a los menores que están en Ceuta, como ya se hizo, entonces, con Canarias. Las Comunidades Autónomas de la península disponen de plazas suficientes para acoger y dar la debida atención a estos menores, pero algunas comunidades que gobiernan con la ultraderecha incumplen la norma, a sabiendas.
Esta acogida temporal no es una obligación moral, sino legal, que debería interpelarnos como demócratas y defensores del Estado de Derecho. Permíteme que recuerde aquí unas palabras de mi querido Javier de Lucas, Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universitat de València, que insiste en que la compasión no puede ser criterio de política migratoria y de asilo, porque es voluntaria, volátil, y no exigible, hoy se atiende, mañana, no. El respeto al Derecho y a los Convenios internacionales sí es un criterio firme, obligado y prioritario.
Las soluciones no son sencillas. A corto plazo solo cabe atender las necesidades de las personas que permanecen en Ceuta mientras se les identifica, se determina su origen y la procedencia del retorno. A largo plazo, necesitamos una política migratoria planificada, y que los diferentes niveles competenciales de la Administración dejen de utilizar la inmigración como ariete y estrategia electoral.
Quiero preguntarte por el proyecto pedagógico en el que participan quince centros de enseñanza primaria, secundaria, F.P y enseñanza universitaria que recibe el nombre de “Historias de vida”. ¿Cómo surge? ¿Qué objetivo persigue? ¿Qué ámbitos o colectivos abarca? ¿Por qué crees que es importante?
Desde hace más de una década, utilizo “las historias de vida” como técnica de aprendizaje de las realidades migratorias en una asignatura que imparto en el Grado en Trabajo Social. Es una asignatura que pretende formar a las futuras trabajadoras sociales (son mayoría) en aspectos psicosociales y jurídicos de las migraciones, y elaborar la “historia de vida” de una persona migrante les permite integrar y aplicar los conocimientos teóricos adquiridos. A través de esta actividad, el alumnado pone rostro y voz a la experiencia de la emigración, a veces dentro de su propia familia, y cambia para siempre su percepción de lo que supone dejar tu casa, tu familia y tu lengua materna, para lanzarte a lo desconocido.
Mientras, mi querida amiga y colega Carmen Miguel Vicente, profesora de Trabajo Social de la Universidad Complutense, estaba haciendo lo mismo en una asignatura sobre prospección laboral, para la que proponía a sus estudiantes entrevistar a sus abuelos y abuelas para conocer sus trayectorias laborales. En estas historias brotaban relatos de la escuela y de cómo comenzaban a trabajar apenas aprendían “las cuatro letras”. Desde que descubrimos la similitud de nuestras actividades el proyecto no ha dejado de crecer, bajo la dirección de Carmen, incorporándose Centros de Educación Primaria, Infantil, Bachillerato y Formación Profesional, y otras Universidades. Y las temáticas abordadas tampoco han dejado de crecer, ya que se incluyen, de manera transversal, las migraciones, la perspectiva de género, las trayectorias laborales, la represión de la dictadura y la Memoria Democrática.
Como docente de la Universidad de Salamanca háblanos en concreto de tu trabajo de coordinación en el proyecto “Historias de vida” desde la línea de inmigración, que culmina con tu participación en la publicación en papel de cuatro volúmenes que recoge los testimonios directos de distintos colectivos.
Paralelamente al Proyecto de las “historias de vida” en el Grado en Trabajo Social, participo en un proyecto más reciente denominado “Relatos de vida con nombre propio: proceso de escucha activa para transformar realidades desde el Derecho”. En este caso la iniciativa parte de la Clínica Jurídica de Acción Social de la Universidad de Salamanca que es una asignatura optativa de los Grados en Derecho, Criminología y Ciencia Política y de la Administración Pública que utiliza la metodología de Aprendizaje- Servicio, o lo que es lo mismo, el alumnado aprende al mismo tiempo que realiza un servicio a la comunidad. La Clínica se estructura en siete líneas de intervención: discapacidad y dependencia, intervención penitenciaria y derechos humanos, cambio climático y desarrollo sostenible, memoria democrática, menores y uso de internet, migrantes y derechos y la clínica jurídico-penal, y desde ellas se colabora con entidades del tercer sector dedicadas a la atención de diferentes colectivos. Para dar voz a estos colectivos, pensamos en llevar la elaboración de historias de vida a una dimensión más jurídica con propuestas para mejorar la vida de estos colectivos. La idea de publicarlas cada curso académico en un libro colectivo nos permite difundir estas historias de una manera muy eficaz, a la vez que nuestro estudiantado conoce a sus protagonistas, desarrolla competencias profesionales del ámbito jurídico. Con este curso 2025-2026, son ya cuatro ediciones del libro de Relatos, y esperamos que sean muchos más.
La docencia, campo en el que trabajas, además de impartir conocimientos, investigar, puede y deber ser un canal para enseñar y transmitir valores. ¿Cuáles crees que son los retos del Trabajo Social del futuro?
El reto fundamental es adaptarse, como profesión, pero también como disciplina científica, a los desafíos actuales. Las migraciones, el Cambio Climático, los delitos de odio, el racismo, etc., exigen del Trabajo Social altura de miras. No bastará con la atención e intervención sobre los problemas sociales, sino que será necesario trabajar, también, en la sensibilización y la prevención. También la investigación debe ser un ámbito prioritario para el Trabajo Social, aunque cuesta mucho romper la lógica del profesional del trabajo social como ejecutor de políticas diseñadas por otros. Hay que reivindicar el papel del Trabajo Social en la investigación, previa a la planificación e intervención, el famoso “conocer para transformar”, porque mientras no fomentemos la investigación en Trabajo Social estaremos supeditados a otros profesionales que investigarán por nosotros.
Eres miembro de la Junta Directiva de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia y miembro de la Cátedra de Memoria Democrática de la Universidad de Salamanca. Saber lo que pasó, trasmitirlo generacionalmente, buscar a los desaparecidos, darles digno entierro, dignificarles, son algunos de los objetivos de la Memoria Histórica que parecen aludir a hechos del pasado. Sin embargo, ¿crees que la Memoria Histórica enlaza con el momento actual? ¿Crees que es importante seguir hablando de ella por y para las siguientes generaciones?
A través de las actividades de la Línea de Memoria Democrática de la Clínica Jurídica y la movilización que provocó la propuesta, en 2022, del PP y Vox de Castilla y León de una “Ley de concordia” que negaba la represión, desprotegía a las víctimas y desasistía a las asociaciones memorialistas, descubrí la enorme injusticia y ausencia de reparación de las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, y como los duelos siguen presentes en las familias. Desde entonces me he implicado en las actividades de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia y recientemente me he incorporado también a la Cátedra de Memoria Democrática de la Universidad de Salamanca.
La Memoria Histórica o Democrática no solo enlaza con el momento actual, sino que explica muchas cosas que estamos viviendo. La Transición pasó por un ser un proceso modélico de tránsito a la Democracia, pero lo cierto es que en aras del consenso se amnistió por igual a víctimas y victimarios, privando a las familias de los represaliados del reconocimiento y la reparación. Como se dice vulgarmente “de aquellos polvos, estos lodos”. Las generaciones actuales no solo desconocen la verdad de lo sucedido, sino que han asumido la retórica revisionista de la Guerra y la Postguerra. La prueba la tenemos estos días con el auto del Tribunal Supremo que suspende el derecho al voto de los españoles descendientes de españoles exiliados entre el año 1936 a 1955 con el argumento de que no han podido probar que el exilio fuese por motivos políticos, exigiendo una prueba de ello, y negando así la existencia de la represión. De igual manera que la ultraderecha alemana sostiene que no existió el holocausto.
Por eso, me resulta insoportable oír a adolescentes decir que se vivía mejor en la Dictadura. Hay que seguir hablando y mostrando la historia real, no solo a los jóvenes, sino también a generaciones que se han criado con la historia “oficial”. La generación de mi madre (82 años) todavía no ha podido conocer la historia de los defensores de la II República y sus valores. Hay que seguir haciendo pedagogía de la verdad y la justicia.
Por último, ¿hacia dónde ves la deriva de la sociedad con el auge del fascismo al que asistimos? ¿hay esperanza en el futuro? ¿qué crees que podemos hacer los ciudadanos de a pie frente a las amenazas que “desde la propia democracia” nos acechan?
Quiero pensar que aún estamos a tiempo, pero lo cierto es que el panorama es descorazonador. Si antes causaba vergüenza reconocerse como fascista, racista u homófobo, ahora se asume como una opción política u opinión más. La peor amenaza para la Democracia es que ésta no sea capaz de defenderse de sus enemigos. Si no lo remediamos, el fascismo volverá y entrará por la puerta principal, utilizando la misma Democracia para destruirla. En nuestra mano está defenderla de esta amenaza global, aunque no es la única. El Cambio Climático también amenaza la vida sobre la tierra, multiplicando las injusticias sociales y fomentando el auge del autoritarismo.
NUEVA REVOLUCIÓN DdA, XXII/6476
NAZA Y LOS INSULTOS DE NETANYAHU EN LA ONU
Félix Población
Leo que NAZA (acrónimo en hebreo con el que son denominados los daños colaterales entre la población civil), el documental ganador en el Festival de Cine de Venecia y que cosechó el más largo aplauso registrado en toda la historia del certamen, estará disponible y sin costo ni fecha de vencimiento en el sitio web del diario The Guardian a partir del próximo mes de noviembre. Así lo acaban de anunciar sus directores, Yuval Abraham (también guionista) y Rachel Szor. Se exhibirá primero en los cines de 56 países, entre los que también figura Israel. En el filme, como se sabe, 24 soldados israelíes y funcionarios de inteligencia del Estado israelí dan sus testimonios personales sobre el uso de la inteligencia artificial y sus efectos colaterales en la invasión de la Franja de Gaza. Se trata de un film en línea con lo que tanto Amnesty International como Human Rights Watch, junto a las comisiones de investigación de la ONU y B'Tselem, ya han documentado como un genocidio. Desde el comunicado que nos ofrece esta información se nos pregunta si vamos a ver NAZA. Me consta que debemos hacerlo por solidaridad tanto con quienes lo han realizado como con el pueblo palestino víctima de una masacre que continúa (1400 personas muertas durante el falso alto el fuego). Al dolor que de seguro nos producirán las imágenes, habrá que añadir la indignación de saber que el máximo responsable de aquella barbarie, sobre el que pesa una orden de detención por parte de la Corte Penal Internacional, no sólo ha paseado su arrogancia por la sede de la ONU en Nueva York, sino que ha llamado cobardes morales a los delegados de los 77 países que se retiraron de la asamblea general como muestra de desprecio a un genocida*. Cabe preguntarse si la impunidad de la que goza este individuo, apadrinado por quien se nos mostró en el mismo atril de la ONU como matón de la Casa Blanca, le acompañará hasta el fin de sus días, mientras sobre los directores de NAZA ya han comenzado en su país las amenazas de muerte. Han sido muy valientes Rachel Szor y Yuval Abraham, pero con sólo veintitantos minutos de aplausos en un importante festival internacional de cine no se protege a quienes tanto lo merecen por haberse comprometido hasta tal punto al servicio de la humanidad.
*Un miembro de la delegación israelí ante la ONU fue captado en video caminando por los pasillos del salón de la Asamblea General tomando nota de los países cuyas delegaciones abandonaron el recinto durante el discurso del primer ministro Benjamin Netanyahu este jueves 24 de septiembre. Las imágenes, difundidas ampliamente en redes sociales, muestran al diplomático recorriendo los asientos vacíos con un cuaderno y bolígrafo en mano, verificando los nombres de las delegaciones ausentes y registrándolos uno por uno. El video se volvió viral rápidamente y generó reacciones encontradas: mientras algunos lo calificaron como una escena insólita en un foro multilateral, otros lo describieron como una maniobra de “fichaje” diplomático. Según reportes de medios israelíes, la propia delegación israelí llevó un conteo paralelo al discurso. El medio Ynetnews publicó posteriormente que Israel registró 77 delegaciones que no estuvieron presentes o que se retiraron cuando Netanyahu comenzó a hablar. Sin embargo, funcionarios israelíes aclararon que no todas esas 77 naciones boicotearon activamente el discurso, ya que algunas simplemente no asistieron a la sesión.
DdA, XXII/6476
EL MATONISMO DE TRUMP EN LA ONU, CON LA AMENAZA POR ARGUMENTO
Rosa Miriam Elizalde
Como tantas personas, miro estos días la escena internacional con una mezcla de estupor y alarma. No porque la mentira, la violencia, la traición o el abuso del poder sean novedades. Lo inquietante es que vuelvan a venderse como virtudes; que la amenaza pase por liderazgo, la humillación por firmeza y la fanfarronería por política exterior. Y aquí está ahora Donald Trump, hablando desde la tribuna de Naciones Unidas para recordarle al planeta quién tiene el garrote más grande.
La historia aconseja no confundir lo grotesco con lo inofensivo. Hitler también parecía un chiste, y Mussolini otro. Vistos hoy, esos hombres de pecho inflado ante el horizonte de su propia grandeza podrían darnos risa; no nos la dan porque sabemos lo que vino después. Hicieron de la pose, la simplificación, la propaganda y el culto al macho alfa instrumentos de castigo. Además, entendieron muy bien el valor político del espectáculo, pero también la capacidad ejemplarizante del miedo. No bastaba con castigar, había que conseguir que todos vieran el castigo y entendieran el mensaje.
Por eso pienso en Martin Niemöller. Antes de convertirse en símbolo de resistencia en Alemania, había apoyado ideas nazis. Después se enfrentó a la interferencia de Hitler en la Iglesia, pasó de 1937 a 1945 entre prisiones y campos de concentración y, terminada la guerra, convirtió su propia culpa en aquella advertencia que empieza con “primero vinieron los comunistas…” No era literatura, sino la confesión sobre el precio de callar mientras el poderoso escoge a su siguiente víctima.
Ese recuerdo volvió al escuchar a Trump en la ONU. La organización nació precisamente para contener la lógica según la cual la fuerza crea el derecho. Trump, en cambio, habló de Venezuela con la frase favorita del conquistador: “al vencedor le corresponde el botín”. Y envolvió la exhibición de poder en una catarata de afirmaciones que no resisten la comprobación. Dijo haber terminado ocho guerras, que redujo el narcotráfico en 97 por ciento, aseguró que Estados Unidos posee munición casi inagotable y afirmó que su país y Venezuela concentran más de 60 por ciento del petróleo mundial. Analistas de medio mundo han señalado esas y otras afirmaciones como despropósitos, falsedades e inexactitudes.
Pero fue con Cuba donde la bravuconería adquirió un significado más concreto. Trump la llamó “Estado absolutamente fallido”, aseguró que “caerá”, anunció que Marco Rubio está metido de lleno en negociaciones y prometió que “la libertad llegará a Cuba”. La delegación cubana abandonó la sala. Dos semanas antes, sin embargo, el canciller Bruno Rodríguez había afirmado que no existían negociaciones ni agenda, aunque sí disposición a mantener contactos. Dos versiones incompatibles de una negociación que, según Washington, existe y, según La Habana, no.
La política de línea dura de Rubio hacia Cuba tiene una larga trayectoria pública, pero ahora dispone de un poder que antes no tenía. En la reunión del Escudo de las Américas, en la ONU, bromeó con desembarcar a Rubio en territorio cubano al regreso de Irán: “Usaremos uno de esos enormes y magníficos portaviones para llevarlo y dejarlo allí, y él se encargará del resto”.
Conviene no despacharlo simplemente como un chiste. En mayo, Trump ya había fantaseado públicamente con colocar un portaviones frente a Cuba para provocar su rendición. La imagen es militarmente grandilocuente y geográficamente absurda –la plataforma insular cubana tiene, en amplias zonas, muy poca profundidad, y ni Trump puede hacer llegar hasta la orilla una máquina naval de 100 mil toneladas y más de 12 metros de calado–, pero eso es casi lo de menos. Lo importante es el lenguaje, las cabriolas retóricas que hace el presidente de Estados Unidos para convertir públicamente la intimidación en espectáculo. Y detrás de la farsa, el mensaje.
Mientras tanto, la guerra con Irán que Trump dijo que resolvería en pocos días lleva meses y su política exterior no goza de un cheque en blanco. La encuestadora de la Universidad Quinnipiac, una de las más serias de Estados Unidos, registró el 10 de septiembre 33 por ciento de aprobación general y apenas 29 por ciento sobre su manejo de Irán entre votantes registrados. Noviembre medirá cómo se traduce ese descontento en las urnas, pero si sigue esta tendencia, los republicanos podrían perder el control del Congreso y Trump pasaría los dos años que le quedan con un Legislativo dispuesto a ponerle límites.
La palabra “matonismo” describe una forma de ejercer el poder donde la amenaza pretende sustituir al argumento, la fuerza a las reglas y la victoria al derecho. Pero hay algo más. El matón no amenaza solamente a quien tiene delante. Necesita que los demás miren. Necesita público. Porque una parte esencial de su poder consiste precisamente en que el castigo de uno sirva como advertencia para todos.
Niemöller aprendió demasiado tarde que mirar hacia otro lado no protege a nadie. Cada lector podrá juzgar el término. Los hechos, por desgracia, ya están ahí.
LA JORNADA DdA, XXII/6476
jueves, 24 de septiembre de 2026
LO DEL GAS PIMIENTA O LA ESTUPIDEZ NORMALIZADA COMO EL PAN DE CADA DÍA
Quienes hace décadas redactaron el reglamento del Congreso español no cayeron en la necesidad de tener que explicarles a sus señorías que no se podía juguetear con gas pimienta durante los debates parlamentarios. Puede que tampoco Feijóo como jefe a su diputada. Es decir, que sí se puede, concluyó doña Ana Vázquez.
Gerardo Tecé
Pasarán los años y, si todo va bien, nuestros nietos no creerán una sola palabra de lo que les contemos. Nos darán la razón como a los locos cuando les juremos que sí, que esta época existió, que la estupidez normalizada era el pan de cada día. Por eso es bueno ir dejando constancia escrita de las grandes hazañas de esta curiosa era. El Día P de pimienta disfrutamos uno de esos días grandes. Ana Vázquez, diputada gallega del PP y amiga íntima del tipo que no es presidente del Gobierno porque no quiere –aunque parezca que lo quiere a cualquier precio– se levantó una mañana y decidió acudir a su escaño con un bote de gas pimienta y sacarlo en medio del Congreso. Hasta ahí todo normal, que diría el Gabriel Rufián, que con 30 añitos mostró una impresora. Ana Vázquez tiene 51 y nadie sabe aún cómo pudo hacerse con el armamento tóxico. ¿Tal vez pilló una cunda en la Carrera de San Jerónimo para visitar algún barrio chungo como Lavapiés o Chueca?
El numerito del espray pimienta tenía un por qué. Quería la diputada popular denunciar que los niños ceutíes van al colegio cada día pertrechados con botes igualitos a ese. Por culpa de Pedro Sánchez, claro. No es cierto. Ceuta vive una crisis humanitaria en sus calles, pero los niños van al colegio con mochilas, libros y el desayuno. Se ve que algún periodista con la audiencia y credibilidad del que tenía un programa sobre fantasmas introdujo el bulo. Y cuando esto pasa, cuando el bulo rueda y es sabroso, millones de españoles comienzan a repetirlo sincronizadamente como loros. Nunca faltan a la cita y no les importa si el hecho es real o falso. Con un bote como este van los niños de Ceuta a clase, agitaba Ana Vázquez el espray pimienta en su escaño cuando la presidenta del Congreso la interrumpió para decirle que, oiga, no podía estar allí con eso. La presidenta ha reventado la sesión, denunciaba minutos después la señora Vázquez indignada en el patio del Congreso. Hayase visto semejante cosa. ¿Qué artículo del reglamento me impide agitar un arma tóxica ahí dentro?, protestaba doña Ana y con razón. Quienes hace décadas redactaron el reglamento del Congreso español no cayeron en la necesidad de tener que explicarles a sus señorías que no se podía juguetear con gas pimienta durante los debates parlamentarios. Es decir, que sí se puede, concluyó doña Ana Vázquez.
Tras pedirle la presidenta que sacase aquello de allí, la diputada abandonó su escaño y el hemiciclo sin dar crédito. ¿Pues no que me ha dicho que no puedo sacar un bote de gas pimienta?, se desahogaba Ana Vázquez ante los periodistas parada y desorientada a la puerta del hemiciclo como años antes lo hizo Chenoa a la puerta de su casa. Ni que esto fuera un arma, declaró. Ni que estuviera lleno, dijo sin que nadie de los allí presentes le preguntase. Lo he vaciado hace unos días, ob-via-men-te, añadió. A continuación, le pidió a un trabajador del PP que lo vaciara. Y el tipo lo hizo. Mientras Ana Vázquez despotricaba frente a las cámaras porque el Estado opresor en manos del asfixiante sanchismo le había impedido gasear la Cámara baja, el trabajador del PP entraba a los baños del Congreso discretamente y fuera de todos los focos. Baños conectados con otros baños y con la cafetería del Congreso por sistemas de ventilación, a propósito. Baños y cafetería a los que minutos después entraron varias personas que tuvieron que ser atendidas por los médicos por inhalación de gas pimienta. Vete a saber qué habrá pasado, declaraba en directo Ana Vázquez en el programa de Ferreras cuando saltaba la última hora. Como diciendo a mí que me registren. Pero al trabajador de mi partido, mejor que no. Una trabajadora del Congreso de baja y una decena de intoxicados, entre ellos una señora que formaba parte de una delegación de Mauritania que andaba de visita para conocer las excelencias del parlamentarismo español. No os imagináis cómo está aquello, dijo a su vuelta a Mauritania con ojos enrojecidos y la mayoría pensó que era de emoción. Será desesperante cuando pasen los años y nadie nos crea.
CTXT DdA, XXII/6475






