Puesto que no hay manera de competir contra el sanchismo mediante películas románticas, escribe Torres en alusión al beso de Pedro Sánchez y su esposa en pleno mitin del PSOE, en Génova han decidido apostarlo todo por el esperpento, un género cien por cien español donde no tienen rival. M. Rajoy hizo su carrera política a base de chascarrillos, desde los hilillos del Prestige al vecino que elige al alcalde, y continuó con ese mismo estilo cómico publicando crónicas futbolísticas que parecen escritas por una freidora de aire recogida en un vertedero de chatarra.
David Torres
En un mundo donde cada vez es más
difícil distinguir entre fantasía y realidad, entre verdad y mentira, esta
campaña electoral promete diversión a raudales. Si había que hacer grandes
esfuerzos para pensar que Aznar no funcionaba a pilas o que Zapatero no era un
dibujo animado, ahora la cosa se complica con la proliferación de la IA, los
fotomontajes y los videos falsos. Cualquiera puede inventarse una noticia con
la primera gilipollez que se le ocurra y hacerla pasar por verdadera; claro que
tampoco le iba a costar mucho después de ver que Inda, Ferreras y otros
reporteros de ficción llevan años sacándose exclusivas del sobaco. Es muy
burdo, sí, pero van con ello. Hasta los jueces han empezado a instruir causas
siguiendo el rastro de esta imaginativa corriente literaria que podemos
denominar “periodismo mágico”.
Esta misma semana, Santiago Abascal
difundió un fotomontaje realizado con IA donde se ve a una pareja de ancianos
en ropa interior que supuestamente han sido agredidos por manifestantes
violentos en una calle de París. Como no le bastaba con la bazofia generada por
ordenador, añadió un poco más de su propia cosecha y dijo que ese vandalismo
era culpa de los aliados del PSOE, que así se van a quedar nuestros ancianos
gracias al sanchismo: en pelotas. En un partido construido todo él a base de
fábulas, boñigas y paparruchas, lo extraño es que su líder hubiese verificado
la información a través de un medio solvente o que un día le diese por leer un
periódico de verdad. En un mundo donde Trump ha llegado a la Casa Blanca a base
de ser Trump y Milei gobierna Argentina gracias a los consejos de un perro
muerto, tampoco sería raro que Abascal llegase a vicepresidente mediante estas
técnicas de correveidile.
Sin embargo, cada día que pasa la realidad también se hace más ambigua, más ficticia, hasta el punto de que el presidente Sánchez inaugura un mitin poniendo su matrimonio como ejemplo de gestión, cuando la gestión consistía principalmente en el tráfico de chistorras, en vender armas bajo cuerda a Netanyahu y en votar a pachas junto a Abascal y Feijóo para no reformar la ley de vivienda. Puesto que no hay manera de competir contra el sanchismo mediante películas románticas, en Génova han decidido apostarlo todo por el esperpento, un género cien por cien español donde no tienen rival. Mariano hizo su carrera política a base de chascarrillos, desde los hilillos del Prestige al vecino que elige al alcalde, y continuó con ese mismo estilo cómico publicando crónicas futbolísticas que parecen escritas por una freidora de aire recogida en un vertedero de chatarra.
A la vista está que la gente se
entretiene cantidad con estas cosas, de manera que Feijóo no ha tenido más
remedio que proseguir el espectáculo del mismo modo que el payaso que sale a la
pista del circo cuando su predecesor abandona los trastos. En poco más de una
semana obtuvo tres actuaciones memorables: al aludir al peligro que tienen los
directivos de Correos cuando él mismo ha sido directivo de Correos, al
señalarse a sí mismo mientras decía que en esta campaña no iba a dirigirse a
los jetas, y al trabucarse al prometer que iban a construir un millón de
viviendas con más suelo y menos democracia. Sin reírse ni siquiera un poco, se
corrigió enseguida: “Menos burocracia”. Podía haber rematado el chiste diciendo
“menos burrocracia”, aunque hubiese ofendido bastante a mi amigo Pascual
Rovira, fundador y presidente de la Asociación para la Defensa del Borrico, en
Rute, que sabe por experiencia que los burros tienen más corazón, más vista y
más sentido común que cualquier político en campaña.
No hay manera de saber si Feijóo está sobreactuando para acaparar más votos o si ya viene así de fábrica, porque la realidad cada vez está más adulterada. El pasado 15 de octubre, nada menos que Elon Musk pedía a sus seguidores que acudieran en persona a la presentación del Tesla Roadster, para que dieran fe de que se trataba de un auténtico coche volador y no de otra de sus mierdas prefabricadas. Que el mayor fabricante de bulos de la actualidad necesite una audiencia en vivo que testimonie un hecho con sus propios ojos, explica bastante bien la calidad fantasmal del mundo en que vivimos. Cualquier día Abascal va a compartir un video de Agárralo como puedas con la cara de Feijóo en lugar de la de Leslie Nielsen y nos lo vamos a tragar sin rechistar, porque con la ultraderecha que viene la realidad parece mentira.
PÚBLICO DdA, XXII/6503

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