viernes, 23 de octubre de 2026

CARTA DE UNA HIJA DE LA GUERRA A FELIPE GONZÁLEZ PARA QUE NO HAGA MÁS DAÑO


Ha querido la vida que esta mujer, que dice ser hija de la Guerra al comienzo de su carta, tuviera un padre de nombre Pedro Sánchez, en cuyo nombre escribe María Antonia Sánchez su misiva a Felipe González, para decirle al expresidente que no haga más daño a su partido. Espero que no hurgue, le dice, en las llagas de los que sufrimos.

María Antonia Sánchez Jara

Felipe soy hija de la Guerra, este hombre Pedro Sánchez, mi padre, defendió a nuestro partido antes de que tú nacieras, amó la libertad, la dignidad, la igualdad y el compañerismo, entre los que habitamos la tierra y derramó esa dignidad y respeto a toda España, incluida las Brigadas Internaciones fueran de dónde fueran.

Es más al termina la Guerra ya herido y junto al Río Ebro encontró a un soldado medio muerto, le pidió que le sacara la documentación del bolsillo y la entregará dónde pudiese, ya qué le quedaban pocas horas de vida. (Tenía mujer y cuatro hijas).
Mi padre Pedro Sánchez le preguntó sabes nadar y el Sr dijo NO, no tenía fuerzas.
Mi padre se quitó la camisa y los pantalones, hizo un atadero y se echo al Sr en su espalda y le dijo; vamos a cruzar el río, o nos salvamos los dos o nos hundimos los dos. Cruzaron el río.
El señor que se ato a sus espaldas pertenecía a un soldado del bando nacional.
A mí padre no le importó eran los dos soldados y la guerra terminó. Salvo a aquel hombre con digna y orgullo, lo merecían.
Mi padre le dijo.....soy socialista he perdido la Guerra, la Batalla del Ebro pero ahora todos deberíamos luchar por el bien de nuestro país, hacerlo fuerte y digno.
Mi padre pasó unos años en África en un Campo de Concentración pero jamás, jamás, perdió esa dignidad y humanidad.
Vivió sin rencor y murió con la misma mirada al mundo.
Si viviera estoy segura que me empujaría a ir a ver a Felipe González del que fue su ídolo y le diría cuatro palabras para que no hiciera tanto daño a un Partido Socialista que nos dió bienestar y dignidad a una España desolada al mundo y que hoy todos, todas disfrutamos.
Yo soy hija de mi tierra Extremadura, nací un pueblo rural, viví el exilio forzoso, necesidad y hambre, vi como le caían lágrimas a mi padre no de debilidad, (fue más fuerte que un roble) más bien de pasión y orgullo al VER esa España de bienestar y libre.
Espero que Felipe rectifique y no urga/hurgue en las llagas de los que sufrieron, sufrimos.
Felipe González Márquez no hagas más daño a la memoria que derramó lágrimas y sangre por una España libre, con tu compartimiento y acto nosotros sufrimos, fuiste nuestro Presidente y referente no rompas más nuestros sueños, con fuerza continuaremos luchando por la Paz del mundo, el Pan, el Bienestar y la Libertad de nuestra bella Nación.

DdA, XXII/6504

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