Ana Cardo
Puedo asegurar que, en principio, la imagen con la que la vicealcaldesa de Madrid se dirigió a la Delegación del Gobierno en esa comunidad para considerar la acampada de Sol una "clara amenaza para la seguridad ciudadana", según dijo su jefe Almeida, me pareció propia de una publicación satírica. Los "cuchillos de grandes dimensiones" a los que se refirió el alcalde para que fuera desalojada la acampada, se limitan al de cocina que vemos entre varios trozos de pan y un envase de hummus. El texto de la vicealcaldesa, recogido por elDiario.es, habla de “artículos punzantes, cuchillos, adoquines y otros objetos que pueden ser empleados como arma para causar lesiones a las personas que allí permanecen y transitan, o a los miembros de los Cuerpos de Seguridad”. En otras imágenes también se ven de adoquines de obra que están siendo usados por los campistas para lastrar las tiendas sobre el suelo. Donde el sentido común sólo ve otra vez la más democrática de las asambleas debatiendo y reclamando una política de vivienda más justa de la que este país soporta, el alcalde de la ciudad, en contra con su partido de esa política, ve potenciales delincuentes, que "han hecho -frase literal de Almeida- acopio de adoquines y cuchillos de grandes dimensiones". Adoquines contra el aire y cuchillos para untar el pan.
DdA, XXII/6483
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